El Todo y La Parte

 Mauricio Castaño H
Historiador
Colombiakrítica



Tan lejos y tan cerca estamos de todo. Poco  dimensionamos las interrelaciones del mundo y del universo, aunque seguimos siendo el caldo primitivo de millones de años, el ADN por ejemplo. Somos polvo cósmico. Cada acción por diminuta que sea impacta a pequeña y gran escala, igual a como sucede con el aleteo de una mariposa que provoca tormentas transatlánticas, nada hay de ingenuo en la vida. Las casas de los esquimales no distinguen el adentro del afuera, todo tiene que ver con todo. «Acaso cada hormiga que pisamos es única ante dios, que la precisa para la ejecución de las puntuales leyes que rigen su curioso mundo. Si así no fuera, el universo entero sería un error y un oneroso caos.»  (Borges, Poema de la Cantidad).


Es comprensible que cada viviente y cada cosa tenga que ocupar un espacio en dónde hallarse, en dónde localizarse, dónde delimitar, dónde marcar con la orina, incluso que la misma depredación sea fuente de vida y de autorregulación para que todo continúe su marcha. El problema está en tomar la parte por el todo, solo quedamos con lo fragmentario, y lo abstracto sustituye lo real, nada tan virtual como el mismo pensamiento que todo lo representa en la ausencia de lo real.


Si sólo miramos los árboles perdemos el bosque. Michel Serres va mucho más allá planteando una propuesta pedagógica que dé solución a esta cultura de lo fragmentario, de imbéciles dice él, los cultos ignorantes y los sabios incultos, separación del complejo universo de las ciencias duras y de las ciencias del espíritu. Todo en la vida habla, sólo resta escuchar su música porque el mero lenguaje articulado es reduccionista.


Serres plantea el Gran Relato unitario en todas las ciencias, que es toda la historia del universo en el entendido que todo tiene que ver con todo, incorporar en la enseñanza áreas de física, astrofísica, formación del universo, del big bang al enfriamiento de los planetas. Elementos de geofísica, de química, biología, ir del nacimiento de la tierra a la aparición de la vida y a la evolución de las especies. Elementos de antropología general: emergencia y difusión del género humano. Elementos de agronomía, medicina… el pasaje de la cultura en relación de los hombres con la tierra, con la vida, con la humanidad misma. El mosaico de las culturas humanas: elementos de lingüística general, geografía e historia de las familias de las lenguas. Los lenguajes de comunicación: su evolución. Elementos de ciencias políticas, los diversos modos de gobierno. Elementos de economía: la aparición de las riquezas en el mundo. obras maestras escogidas de las bellas artes y las sabidurías. Sitios: el patrimonio de la humanidad, según la Unesco. (El Incandescente, 2003)


Por lo demás, no sobra decir que los cambios no vienen de los Poderes abstractos sino de la relación del uno a uno, con mi vecino, con mi amigo, con el más próximo, con el prójimo. No es de arriba, de los poderes abstractos de donde vienen las transformaciones, es de abajo, desde el seno de la misma comunidad. Esto implica pensar tal y como lo sugiere su significado etimológico: cogitar es agitarse, el pensamiento es agitación. Y máxime aún en este mundo, en este universo, donde todo se vierte, donde todo es intercambio, enlaces.

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