La emergencia viral y el mundo de mañana


 Byung-Chul Han

El filósofo surcoreano que piensa desde Berlín
Los países asiáticos están gestionando mejor esta crisis que Occidente. Mientras allí se trabaja con datos y mascarillas, aquí se llega tarde y se levantan fronteras

El coronavirus está poniendo a prueba nuestro sistema. Al parecer Asia tiene mejor controlada la pandemia que Europa. En Hong Kong, Taiwán y Singapur hay muy pocos infectados. En Taiwán se registran 108 casos y en Hong Kong 193. En Alemania, por el contrario, tras un período de tiempo mucho más breve hay ya 15.320 casos confirmados, y en España 19.980 (datos del 20 de marzo). También Corea del Sur ha superado ya la peor fase, lo mismo que Japón. Incluso China, el país de origen de la pandemia, la tiene ya bastante controlada. Pero ni en Taiwán ni en Corea se ha decretado la prohibición de salir de casa ni se han cerrado las tiendas y los restaurantes. Entre tanto ha comenzado un éxodo de asiáticos que salen de Europa. Chinos y coreanos quieren regresar a sus países, porque ahí se sienten más seguros. Los precios de los vuelos se han multiplicado. Ya apenas se pueden conseguir billetes de vuelo para China o Corea.
Europa está fracasando. Las cifras de infectados aumentan exponencialmente. Parece que Europa no puede controlar la pandemia. En Italia mueren a diario cientos de personas. Quitan los respiradores a los pacientes ancianos para ayudar a los jóvenes. Pero también cabe observar sobreactuaciones inútiles. Los cierres de fronteras son evidentemente una expresión desesperada de soberanía. Nos sentimos de vuelta en la época de la soberanía. El soberano es quien decide sobre el estado de excepción. Es soberano quien cierra fronteras. Pero eso es una huera exhibición de soberanía que no sirve de nada. Serviría de mucha más ayuda cooperar intensamente dentro de la Eurozona que cerrar fronteras a lo loco. Entre tanto también Europa ha decretado la prohibición de entrada a extranjeros: un acto totalmente absurdo en vista del hecho de que Europa es precisamente adonde nadie quiere venir. Como mucho, sería más sensato decretar la prohibición de salidas de europeos, para proteger al mundo de Europa. Después de todo, Europa es en estos momentos el epicentro de la pandemia.
Las ventajas de Asia
En comparación con Europa, ¿qué ventajas ofrece el sistema de Asia que resulten eficientes para combatir la pandemia? Estados asiáticos como Japón, Corea, China, Hong Kong, Taiwán o Singapur tienen una mentalidad autoritaria, que les viene de su tradición cultural (confucianismo). Las personas son menos renuentes y más obedientes que en Europa. También confían más en el Estado. Y no solo en China, sino también en Corea o en Japón la vida cotidiana está organizada mucho más estrictamente que en Europa. Sobre todo, para enfrentarse al virus los asiáticos apuestan fuertemente por la vigilancia digital. Sospechan que en el big data podría encerrarse un potencial enorme para defenderse de la pandemia. Se podría decir que en Asia las epidemias no las combaten solo los virólogos y epidemiólogos, sino sobre todo también los informáticos y los especialistas en macrodatos. Un cambio de paradigma del que Europa todavía no se ha enterado. Los apologetas de la vigilancia digital proclamarían que el big data salva vidas humanas.
Ciudadanos chinos, todos ellos con mascarilla, hacen cola para coger el autobús el pasado 20 de marzo en Pekín.KEVIN FRAYER / GETTY IMAGES
La conciencia crítica ante la vigilancia digital es en Asia prácticamente inexistente. Apenas se habla ya de protección de datos, incluso en Estados liberales como Japón y Corea. Nadie se enoja por el frenesí de las autoridades para recopilar datos. Entre tanto China ha introducido un sistema de crédito social inimaginable para los europeos, que permite una valoración o una evaluación exhaustiva de los ciudadanos. Cada ciudadano debe ser evaluado consecuentemente en su conducta social. En China no hay ningún momento de la vida cotidiana que no esté sometido a observación. Se controla cada clic, cada compra, cada contacto, cada actividad en las redes sociales. A quien cruza con el semáforo en rojo, a quien tiene trato con críticos del régimen o a quien pone comentarios críticos en las redes sociales le quitan puntos. Entonces la vida puede llegar a ser muy peligrosa. Por el contrario, a quien compra por Internet alimentos sanos o lee periódicos afines al régimen le dan puntos. Quien tiene suficientes puntos obtiene un visado de viaje o créditos baratos. Por el contrario, quien cae por debajo de un determinado número de puntos podría perder su trabajo. En China es posible esta vigilancia social porque se produce un irrestricto intercambio de datos entre los proveedores de Internet y de telefonía móvil y las autoridades. Prácticamente no existe la protección de datos. En el vocabulario de los chinos no aparece el término “esfera privada”.
En China hay 200 millones de cámaras de vigilancia, muchas de ellas provistas de una técnica muy eficiente de reconocimiento facial. Captan incluso los lunares en el rostro. No es posible escapar de la cámara de vigilancia. Estas cámaras dotadas de inteligencia artificial pueden observar y evaluar a todo ciudadano en los espacios públicos, en las tiendas, en las calles, en las estaciones y en los aeropuertos.
Toda la infraestructura para la vigilancia digital ha resultado ser ahora sumamente eficaz para contener la epidemia. Cuando alguien sale de la estación de Pekín es captado automáticamente por una cámara que mide su temperatura corporal. Si la temperatura es preocupante todas las personas que iban sentadas en el mismo vagón reciben una notificación en sus teléfonos móviles. No en vano el sistema sabe quién iba sentado dónde en el tren. Las redes sociales cuentan que incluso se están usando drones para controlar las cuarentenas. Si uno rompe clandestinamente la cuarentena un dron se dirige volando a él y le ordena regresar a su vivienda. Quizá incluso le imprima una multa y se la deje caer volando, quién sabe. Una situación que para los europeos sería distópica, pero a la que, por lo visto, no se ofrece resistencia en China.
Los Estados asiáticos tienen una mentalidad autoritaria. Y los ciudadanos son más obedientes

Ni en China ni en otros Estados asiáticos como Corea del Sur, Hong Kong, Singapur, Taiwán o Japón existe una conciencia crítica ante la vigilancia digital o el big data. La digitalización directamente los embriaga. Eso obedece también a un motivo cultural. En Asia impera el colectivismo. No hay un individualismo acentuado. No es lo mismo el individualismo que el egoísmo, que por supuesto también está muy propagado en Asia.
Al parecer el big data resulta más eficaz para combatir el virus que los absurdos cierres de fronteras que en estos momentos se están efectuando en Europa. Sin embargo, a causa de la protección de datos no es posible en Europa un combate digital del virus comparable al asiático. Los proveedores chinos de telefonía móvil y de Internet comparten los datos sensibles de sus clientes con los servicios de seguridad y con los ministerios de salud. El Estado sabe por tanto dónde estoy, con quién me encuentro, qué hago, qué busco, en qué pienso, qué como, qué compro, adónde me dirijo. Es posible que en el futuro el Estado controle también la temperatura corporal, el peso, el nivel de azúcar en la sangre, etc. Una biopolítica digital que acompaña a la psicopolítica digital que controla activamente a las personas.
En Wuhan se han formado miles de equipos de investigación digitales que buscan posibles infectados basándose solo en datos técnicos. Basándose únicamente en análisis de macrodatos averiguan quiénes son potenciales infectados, quiénes tienen que seguir siendo observados y eventualmente ser aislados en cuarentena. También por cuanto respecta a la pandemia el futuro está en la digitalización. A la vista de la epidemia quizá deberíamos redefinir incluso la soberanía. Es soberano quien dispone de datos. Cuando Europa proclama el estado de alarma o cierra fronteras sigue aferrada a viejos modelos de soberanía.
La lección de la epidemia debería devolver la fabricación de ciertos productos médicos y farmacéuticos a Europa

No solo en China, sino también en otros países asiáticos la vigilancia digital se emplea a fondo para contener la epidemia. En Taiwán el Estado envía simultáneamente a todos los ciudadanos un SMS para localizar a las personas que han tenido contacto con infectados o para informar acerca de los lugares y edificios donde ha habido personas contagiadas. Ya en una fase muy temprana, Taiwán empleó una conexión de diversos datos para localizar a posibles infectados en función de los viajes que hubieran hecho. Quien se aproxima en Corea a un edificio en el que ha estado un infectado recibe a través de la “Corona-app” una señal de alarma. Todos los lugares donde ha habido infectados están registrados en la aplicación. No se tiene muy en cuenta la protección de datos ni la esfera privada. En todos los edificios de Corea hay instaladas cámaras de vigilancia en cada piso, en cada oficina o en cada tienda. Es prácticamente imposible moverse en espacios públicos sin ser filmado por una cámara de vídeo. Con los datos del teléfono móvil y del material filmado por vídeo se puede crear el perfil de movimiento completo de un infectado. Se publican los movimientos de todos los infectados. Puede suceder que se destapen amoríos secretos. En las oficinas del ministerio de salud coreano hay unas personas llamadas “tracker” que día y noche no hacen otra cosa que mirar el material filmado por vídeo para completar el perfil del movimiento de los infectados y localizar a las personas que han tenido contacto con ellos.
Ha comenzado un éxodo de asiáticos en Europa. Quieren regresar a sus países porque ahí se sienten más seguros

Una diferencia llamativa entre Asia y Europa son sobre todo las mascarillas protectoras. En Corea no hay prácticamente nadie que vaya por ahí sin mascarillas respiratorias especiales capaces de filtrar el aire de virus. No son las habituales mascarillas quirúrgicas, sino unas mascarillas protectoras especiales con filtros, que también llevan los médicos que tratan a los infectados. Durante las últimas semanas, el tema prioritario en Corea era el suministro de mascarillas para la población. Delante de las farmacias se formaban colas enormes. Los políticos eran valorados en función de la rapidez con la que las suministraban a toda la población. Se construyeron a toda prisa nuevas máquinas para su fabricación. De momento parece que el suministro funciona bien. Hay incluso una aplicación que informa de en qué farmacia cercana se pueden conseguir aún mascarillas. Creo que las mascarillas protectoras, de las que se ha suministrado en Asia a toda la población, han contribuido de forma decisiva a contener la epidemia.
Los coreanos llevan mascarillas protectoras antivirus incluso en los puestos de trabajo. Hasta los políticos hacen sus apariciones públicas solo con mascarillas protectoras. También el presidente coreano la lleva para dar ejemplo, incluso en las conferencias de prensa. En Corea lo ponen verde a uno si no lleva mascarilla. Por el contrario, en Europa se dice a menudo que no sirven de mucho, lo cual es un disparate. ¿Por qué llevan entonces los médicos las mascarillas protectoras? Pero hay que cambiarse de mascarilla con suficiente frecuencia, porque cuando se humedecen pierden su función filtrante. No obstante, los coreanos ya han desarrollado una “mascarilla para el coronavirus” hecha de nano-filtros que incluso se puede lavar. Se dice que puede proteger a las personas del virus durante un mes. En realidad es muy buena solución mientras no haya vacunas ni medicamentos. En Europa, por el contrario, incluso los médicos tienen que viajar a Rusia para conseguirlas. Macron ha mandado confiscar mascarillas para distribuirlas entre el personal sanitario. Pero lo que recibieron luego fueron mascarillas normales sin filtro con la indicación de que bastarían para proteger del coronavirus, lo cual es una mentira. Europa está fracasando. ¿De qué sirve cerrar tiendas y restaurantes si las personas se siguen aglomerando en el metro o en el autobús durante las horas punta? ¿Cómo guardar ahí la distancia necesaria? Hasta en los supermercados resulta casi imposible. En una situación así, las mascarillas protectoras salvarían realmente vidas humanas. Está surgiendo una sociedad de dos clases. Quien tiene coche propio se expone a menos riesgo. Incluso las mascarillas normales servirían de mucho si las llevaran los infectados, porque entonces no lanzarían los virus afuera.
En la época de las ‘fake news’, surge una apatía hacia la realidad. Aquí, un virus real, no informático, causa conmoción

En los países europeos casi nadie lleva mascarilla. Hay algunos que las llevan, pero son asiáticos. Mis paisanos residentes en Europa se quejan de que los miran con extrañeza cuando las llevan. Tras esto hay una diferencia cultural. En Europa impera un individualismo que trae aparejada la costumbre de llevar la cara descubierta. Los únicos que van enmascarados son los criminales. Pero ahora, viendo imágenes de Corea, me he acostumbrado tanto a ver personas enmascaradas que la faz descubierta de mis conciudadanos europeos me resulta casi obscena. También a mí me gustaría llevar mascarilla protectora, pero aquí ya no se encuentran.
En el pasado, la fabricación de mascarillas, igual que la de tantos otros productos, se externalizó a China. Por eso ahora en Europa no se consiguen mascarillas. Los Estados asiáticos están tratando de proveer a toda la población de mascarillas protectoras. En China, cuando también ahí empezaron a ser escasas, incluso reequiparon fábricas para producir mascarillas. En Europa ni siquiera el personal sanitario las consigue. Mientras las personas se sigan aglomerando en los autobuses o en los metros para ir al trabajo sin mascarillas protectoras, la prohibición de salir de casa lógicamente no servirá de mucho. ¿Cómo se puede guardar la distancia necesaria en los autobuses o en el metro en las horas punta? Y una enseñanza que deberíamos sacar de la pandemia debería ser la conveniencia de volver a traer a Europa la producción de determinados productos, como mascarillas protectoras o productos medicinales y farmacéuticos.
A pesar de todo el riesgo, que no se debe minimizar, el pánico que ha desatado la pandemia de coronavirus es desproporcionado. Ni siquiera la “gripe española”, que fue mucho más letal, tuvo efectos tan devastadores sobre la economía. ¿A qué se debe en realidad esto? ¿Por qué el mundo reacciona con un pánico tan desmesurado a un virus? Emmanuel Macron habla incluso de guerra y del enemigo invisible que tenemos que derrotar. ¿Nos hallamos ante un regreso del enemigo? La “gripe española” se desencadenó en plena Primera Guerra Mundial. En aquel momento todo el mundo estaba rodeado de enemigos. Nadie habría asociado la epidemia con una guerra o con un enemigo. Pero hoy vivimos en una sociedad totalmente distinta.
En realidad hemos estado viviendo durante mucho tiempo sin enemigos. La guerra fría terminó hace mucho. Últimamente incluso el terrorismo islámico parecía haberse desplazado a zonas lejanas. Hace exactamente diez años sostuve en mi ensayo La sociedad del cansancio la tesis de que vivimos en una época en la que ha perdido su vigencia el paradigma inmunológico, que se basa en la negatividad del enemigo. Como en los tiempos de la guerra fría, la sociedad organizada inmunológicamente se caracteriza por vivir rodeada de fronteras y de vallas, que impiden la circulación acelerada de mercancías y de capital. La globalización suprime todos estos umbrales inmunitarios para dar vía libre al capital. Incluso la promiscuidad y la permisividad generalizadas, que hoy se propagan por todos los ámbitos vitales, eliminan la negatividad del desconocido o del enemigo. Los peligros no acechan hoy desde la negatividad del enemigo, sino desde el exceso de positividad, que se expresa como exceso de rendimiento, exceso de producción y exceso de comunicación. La negatividad del enemigo no tiene cabida en nuestra sociedad ilimitadamente permisiva. La represión a cargo de otros deja paso a la depresión, la explotación por otros deja paso a la autoexplotación voluntaria y a la autooptimización. En la sociedad del rendimiento uno guerrea sobre todo contra sí mismo.
Umbrales inmunológicos y cierre de fronteras.
Pues bien, en medio de esta sociedad tan debilitada inmunológicamente a causa del capitalismo global irrumpe de pronto el virus. Llenos de pánico, volvemos a erigir umbrales inmunológicos y a cerrar fronteras. El enemigo ha vuelto. Ya no guerreamos contra nosotros mismos, sino contra el enemigo invisible que viene de fuera. El pánico desmedido en vista del virus es una reacción inmunitaria social, e incluso global, al nuevo enemigo. La reacción inmunitaria es tan violenta porque hemos vivido durante mucho tiempo en una sociedad sin enemigos, en una sociedad de la positividad, y ahora el virus se percibe como un terror permanente.
Pero hay otro motivo para el tremendo pánico. De nuevo tiene que ver con la digitalización. La digitalización elimina la realidad. La realidad se experimenta gracias a la resistencia que ofrece, y que también puede resultar dolorosa. La digitalización, toda la cultura del “me gusta”, suprime la negatividad de la resistencia. Y en la época posfáctica de las fake news y los deepfakes surge una apatía hacia la realidad. Así pues, aquí es un virus real, y no un virus de ordenador, el que causa una conmoción. La realidad, la resistencia, vuelve a hacerse notar en forma de un virus enemigo. La violenta y exagerada reacción de pánico al virus se explica en función de esta conmoción por la realidad.
La reacción pánica de los mercados financieros a la epidemia es además la expresión de aquel pánico que ya es inherente a ellos. Las convulsiones extremas en la economía mundial hacen que esta sea muy vulnerable. A pesar de la curva constantemente creciente del índice bursátil, la arriesgada política monetaria de los bancos emisores ha generado en los últimos años un pánico reprimido que estaba aguardando al estallido. Probablemente el virus no sea más que la pequeña gota que ha colmado el vaso. Lo que se refleja en el pánico del mercado financiero no es tanto el miedo al virus cuanto el miedo a sí mismo. El crash se podría haber producido también sin el virus. Quizá el virus solo sea el preludio de un crash mucho mayor.
Zizek afirma que el virus asesta un golpe mortal al capitalismo, y evoca un oscuro comunismo. Se equivoca

Žižek afirma que el virus ha asestado al capitalismo un golpe mortal, y evoca un oscuro comunismo. Cree incluso que el virus podría hacer caer el régimen chino. Žižek se equivoca. Nada de eso sucederá. China podrá vender ahora su Estado policial digital como un modelo de éxito contra la pandemia. China exhibirá la superioridad de su sistema aún con más orgullo. Y tras la pandemia, el capitalismo continuará aún con más pujanza. Y los turistas seguirán pisoteando el planeta. El virus no puede reemplazar a la razón. Es posible que incluso nos llegue además a Occidente el Estado policial digital al estilo chino. Como ya ha dicho Naomi Klein, la conmoción es un momento propicio que permite establecer un nuevo sistema de gobierno. También la instauración del neoliberalismo vino precedida a menudo de crisis que causaron conmociones. Es lo que sucedió en Corea o en Grecia. Ojalá que tras la conmoción que ha causado este virus no llegue a Europa un régimen policial digital como el chino. Si llegara a suceder eso, como teme Giorgio Agamben, el estado de excepción pasaría a ser la situación normal. Entonces el virus habría logrado lo que ni siquiera el terrorismo islámico consiguió del todo.
El virus no vencerá al capitalismo. La revolución viral no llegará a producirse. Ningún virus es capaz de hacer la revolución. El virus nos aísla e individualiza. No genera ningún sentimiento colectivo fuerte. De algún modo, cada uno se preocupa solo de su propia supervivencia. La solidaridad consistente en guardar distancias mutuas no es una solidaridad que permita soñar con una sociedad distinta, más pacífica, más justa. No podemos dejar la revolución en manos del virus. Confiemos en que tras el virus venga una revolución humana. Somos NOSOTROS, PERSONAS dotadas de RAZÓN, quienes tenemos que repensar y restringir radicalmente el capitalismo destructivo, y también nuestra ilimitada y destructiva movilidad, para salvarnos a nosotros, para salvar el clima y nuestro bello planeta.
Byung-Chul Han es un filósofo y ensayista surcoreano que imparte clases en la Universidad de las Artes de Berlín. Autor, entre otras obras, de ‘La sociedad del cansancio’, publicó hace un año ‘Loa a la tierra’, en la editorial Herder.
Traducción de Alberto Ciria.

Tomado de El País

https://elpais.com/ideas/2020-03-21/la-emergencia-viral-y-el-mundo-de-manana-byung-chul-han-el-filosofo-surcoreano-que-piensa-desde-berlin.html?prm


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Ninguna Cuarentena ha Superado Ninguna Enfermedad

Por Thierry Meyssan

El presidente Macron justifica las medidas que ha tomado con el consejo que ha recibido de los científicos. Si hubiera cambiado de expertos, habría tenido diferentes consejos. Covid-19 es ahora el tema de estudio, no el conocimiento.
No eres un experto en Covid-19, pero nadie lo es. Los científicos no lo saben todo. En este caso, apenas comienzan su investigación. En ausencia de datos duros, tenemos que tomar las teorías como meras hipótesis. La historia nos enseña que hasta la fecha ninguna enfermedad ha sido superada por las medidas de cuarentena. Las medidas de cuarentena pueden ahorrar tiempo, no derrotar al enemigo. 

Sin embargo, debemos recordar que nunca en la historia se ha superado una epidemia con cuarentenas, sino solo con medidas higiénicas. Las cuarentenas no protegen a las poblaciones en las que la enfermedad ya está presente, solo pueden ahorrar un poco de tiempo.

Debemos tener cuidado con la angustia que lleva a nuestros líderes políticos a tomar las medidas que consideran más radicales, es decir, las más traumáticas, en comparación con las que ya tomaron sus vecinos. La escalada de estas medidas nos enseña el nivel de pánico de nuestros líderes, no los medios para combatir la enfermedad.


l brote de Covid-19 despierta ansiedades ancestrales. Algunos de nosotros percibimos de repente a nuestros vecinos, amigos y familiares como amenazas. Existe un riesgo real de violencia en el futuro cercano.

Ante cualquier peligro, primero debemos seguir siendo razonables , no racionales . Estas son dos formas muy diferentes de pensar. No podemos pensar lógicamente sobre la base de datos incompletos.

Covid-19 es una enfermedad hasta ahora desconocida que parece ser capaz de matar hasta el 1% de la población mundial, pero que hasta ahora solo ha matado a unos pocos miles de personas. Los investigadores apenas comienzan a estudiarlo científicamente. Sabemos que es causado por un virus que se transmite a través de las membranas mucosas de la cara. Nadie sabe cómo evitar su propagación, pero todos tienen sus propias ideas preconcebidas al respecto.

Dependiendo de su cultura, los científicos han asesorado a las autoridades de sus países de manera diferente:

- Las autoridades chinas han practicado la contención de la población junto con una visita médica a domicilio cada dos días. Los sospechosos de estar infectados fueron llevados por la fuerza al hospital. Este método empírico es consistente con la disminución de esta enfermedad. Esto no significa que haya tenido alguna efectividad, ni tampoco que la enfermedad haya sido definitivamente erradicada.
- La Organización Mundial de la Salud aboga por el confinamiento de la población, sin visitas médicas a domicilio. La OMS supone que los niños se convierten en portadores saludables de la enfermedad e infectan a los abuelos en quienes la enfermedad puede desarrollarse de manera aguda.
- Las autoridades suecas están probando un tercer método. Consideran que solo los ancianos necesitan protección y que no hay evidencia de que los niños transmitan la enfermedad. Por lo tanto, solo confinan a los ancianos y no cierran escuelas o negocios.

¿Cuál de estas tres escuelas es correcta, suponiendo que una de ellas sea correcta? No podemos saber hasta que los tres métodos hayan sido probados durante un largo período de tiempo.

Sin embargo, debemos recordar que nunca en la historia se ha superado una epidemia con cuarentenas, sino solo con medidas higiénicas. Las cuarentenas no protegen a las poblaciones en las que la enfermedad ya está presente, solo pueden ahorrar un poco de tiempo.

Debemos tener cuidado con la angustia que lleva a nuestros líderes políticos a tomar las medidas que consideran más radicales, es decir, las más traumáticas, en comparación con las que ya tomaron sus vecinos. La escalada de estas medidas nos enseña el nivel de pánico de nuestros líderes, no los medios para combatir la enfermedad.

Además, como siempre, algunos líderes políticos están instrumentando la crisis de acuerdo con sus agendas personales.

En los últimos veinticinco años, el mundo desarrollado ha experimentado varios episodios de delirio colectivo. Durante la crisis de las vacas locas, sacrificamos ganado en grandes hogueras; en el momento de Y2K, pensamos que los aviones caerían del cielo sobre nuestras cabezas; de cara al 11 de septiembre, pensamos que los bárbaros destruirían la civilización occidental; y así sucesivamente y así sucesivamente. En retrospectiva, todo esto parece ridículo. Consulte los periódicos viejos y verá la credulidad del público, no la de nuestros antepasados, sino la de nosotros mismos, hace unos años.

Occidente es cada vez menos razonable y más y más dogmático. Sin saberlo, nos hemos adherido a una forma religiosa de pensamiento en la que hemos reemplazado la supuesta voluntad divina con el supuesto conocimiento científico.

La ciencia nos dice poco sobre Covid-19 y nada sobre cómo prevenir su propagación. Solo estamos en la etapa de hipótesis.

Tomado de: Red Voltaire

sobre el mismo tema
http://colombiakritica.blogspot.com/2020/03/el-mundo-despues-de-la-pandemia.html

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El Mundo Después de la Pandemia

Por Thierry Meyssan

Las reacciones políticas ante la pandemia de coronavirus se han caracterizado por una ‎serie de sorprendentes carencias de las democracias occidentales, desde la existencia de ‎graves prejuicios hasta la más flagrante ignorancia. Mientras tanto, China y Cuba ‎se han visto mucho mejor preparadas y capaces para enfrentar el futuro.


Las reacciones políticas ante la pandemia de coronavirus se han caracterizado por una ‎serie de sorprendentes carencias de las democracias occidentales, desde la existencia de ‎graves prejuicios hasta la más flagrante ignorancia. Mientras tanto, China y Cuba ‎se han visto mucho mejor preparadas y capaces para enfrentar el futuro. ‎



El presidente de la República Popular China, Xi Jinping, recibe al presidente de Cuba, Miguel ‎Díaz-Canel, en noviembre de 2018. Cuba facilitó a China la instalación del laboratorio ‎ChangHeber, en la ciudad china de Jilin, para producir Interferón Alfa 2B (IFNrec), un medicamento cubano utilizado con ‎éxito en la lucha contra el coronavirus. El hecho es que los presidentes de China y Cuba, ‎clasificados como “dictadores comunistas” protegen a sus conciudadanos mucho mejor que los ‎dirigentes de las “democracias liberales”.‎
El brusco cierre de las fronteras y, en muchos países, el cierre también de las escuelas, las ‎universidades, las empresas y los servicios públicos, así como la prohibición de festividades, ‎conmemoraciones y otras actividades colectivas, modifican profundamente las sociedades, que, ‎en unos meses, ya no serán lo que fueron antes de la pandemia. ‎

Esta realidad modifica, en primer lugar, nuestra concepción de la Libertad, concepto alrededor del ‎cual se centró la fundación de Estados Unidos. Según la visión estadounidense –visión defendida ‎sólo por Estados Unidos– la Libertad no puede tolerar límites. Todos los demás Estados admiten –‎por el contrario– que no hay Libertad sin Responsabilidad, y estiman por ende que ‎no es posible ejercer las libertades sin definir sus límites. Hoy en día, la cultura estadounidense ‎ejerce una influencia determinante a través de casi todo el mundo. Pero la pandemia acaba de ‎contradecir su visión de la libertad. ‎



El fin de la sociedad totalmente abierta


Para el filósofo Karl Popper (1902-1994), en una sociedad la libertad se mide en términos de ‎apertura. Supuestamente, la libre circulación de personas, mercancías y capitales es característica ‎de la modernidad. Esta manera de ver las cosas prevaleció durante la crisis de los migrantes ‎registrada en 2015. Por supuesto, algunos han subrayado desde hace tiempo que ese discurso ‎permite a especuladores como George Soros explotar a los trabajadores de los países ‎más pobres. Soros predica la desaparición de las fronteras y por ende de los Estados, ‎desde ahora y para favorecer la instauración futura de un gobierno supranacional. ‎

La lucha contra la pandemia de coronavirus vino a recordarnos abruptamente que los Estados ‎están ahí para proteger a sus ciudadanos. En el mundo postcoronavirus, las «ONGs sin fronteras» ‎tendrían por ende que ir desapareciendo y los partidarios del liberalismo político tendrían que recordar que ‎sin Estado «el hombre es el lobo del hombre», según la fórmula del filósofo británico Thomas ‎Hobbes (1588-1679). Por ejemplo, la Corte Penal Internacional (CJI) acabaría siendo algo absurdo ‎a la luz del Derecho Internacional. ‎

El giro de 180 grados del presidente francés Emmanuel Macron es una muestra de esa toma de ‎conciencia. Hasta hace poco, el presidente Macron denunciaba la «lepra nacionalista» ‎asociándola a los «horrores del populismo», pero ahora canta loas a la Nación, único marco ‎legítimo de movilización colectiva. ‎



El interés general


La noción de «interés general», cuestionada por la cultura anglosajona desde la traumatizante ‎experiencia de Oliver Cromwell, se hace indispensable cuando se trata de protegerse de una ‎pandemia. ‎

En el Reino Unido, el primer ministro Boris Johnson, está teniendo dificultades para imponer las ‎medidas que se hacen necesarias ante la situación sanitaria, medidas de carácter “autoritario” ‎que los británicos sólo admiten en caso de guerra. En Estados Unidos, el presidente Donald ‎Trump, no puede decretar el confinamiento de la población para todo el territorio nacional ‎por ser esta una prerrogativa exclusiva de los diferentes Estados que conforman la Unión. ‎Así que el presidente de los Estados Unidos de América se ve obligado a “torcer” los textos de ‎leyes anteriores, como la famosa Stafford Disaster Relief and Emergency Assistance Act. ‎



El fin de la libertad sin límites para el sector empresarial


En el plano económico, después de haber decretado el cierre de todo tipo de negocios, desde los ‎restaurantes hasta los estadios de fútbol, ya no será posible seguir imponiendo la teoría de Adam ‎Smith sobre la necesidad supuestamente imperiosa de dejar que el mercado sea el rector de la ‎actividad económica. Habrá que reconocer por fin límites a la sacrosanta libre empresa. ‎

La lucha contra la pandemia ha venido a recordarnos que el interés general puede justificar la ‎imposición de límites a cualquier actividad humana. ‎



Las carencias


La crisis del coronavirus tambíen ha puesto de relieve las carencias y fallos de nuestras ‎sociedades. Por ejemplo, el mundo entero sabe que China fue la primera nación en ‎sufrir los efectos de la pandemia… y sabe también que acabó controlándola y levantando las ‎medidas autoritarias que había tenido que adoptar para lograrlo. Pero pocos saben cómo ‎lograron los chinos derrotar el coronavirus. ‎

La prensa internacional ha optado por ignorar los agradecimientos que el presidente chino Xi ‎Jinping expresó, el 28 de febrero, al presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel. La prensa ‎internacional también ha preferido no hablar de la importancia que tuvo para China el uso del ‎medicamento cubano denominado Interferón Alfa 2B (IFNrec). Por supuesto, esa prensa sí ‎ha hablado del uso de la cloroquina, que ya se utilizaba contra el paludismo. Pero ‎ha guardado silencio sobre las investigaciones destinadas a encontrar una vacuna contra el ‎coronavirus: China ya está en condiciones de realizar los primeros ensayos con humanos a finales ‎de abril y el laboratorio del Instituto de Investigación sobre Vacunas y Sueros de San Petersburgo ‎ya tiene preparados 5 prototipos de vacunas contra el coronavirus. ‎

Esos “olvidos” denotan la “selectividad informativa” que practican las grandes agencias ‎de prensa. Nos repiten constantemente que vivimos en una «aldea planetaria» (Marshall ‎McLuhan), pero sólo nos informan sobre el microcosmo occidental. ‎

Esa ignorancia resulta muy útil a los grandes laboratorios occidentales, entregados a una ‎competencia desenfrenada en el sector de las vacunas y las ventas de medicamentos. Sucede ‎exactamente lo mismo que en los años 1980. En aquella época, una epidemia de «neumonía de ‎los gays», identificada como SIDA en 1983, provocaba una hecatombe entre los homosexuales ‎de San Francisco y Nueva York. Cuando la enfermedad llegó a Europa, el entonces ‎primer ministro de Francia, Laurent Fabius, retrasó el uso del test de diagnóstico elaborado en ‎Estados Unidos para que el Instituto Pasteur tuviera tiempo de elaborar y patentar un test ‎francés. Estaban en juego ganancias ascendentes a miles de millones de dólares… que costaron ‎miles de fallecimientos innecesarios. ‎



La geopolítica después de la pandemia


La epidemia de histeria que acompaña la expansión del coronavirus está desviando la atención de ‎la actualidad política. Cuando esta se termine y los pueblos recuperen el sosiego, el mundo será ‎quizás muy diferente. La semana pasada dedicábamos este espacio a la amenaza que ‎el Pentágono hace pesar actualmente sobre la existencia de Arabia Saudita y de Turquía, ‎dos países que se hallan en la mira de Estados Unidos [1]. ‎Las respuestas, por separado, de Arabia Saudita y de Turquía fueron dos apuestas ‎muy peligrosas: Arabia Saudita inició un ataque contra la industria estadounidense del petróleo de ‎esquistos mientras que Turquía amenazó con implicar a Estados Unidos en una guerra ‎contra Rusia. Son dos amenazas tan graves que habrán de tener respuestas muy rápidamente, ‎el mundo no podrá darse el lujo de esperar tres meses para enfrentarlas. ‎

tomado de: Red Voltaire

[1] «Después de Siria, ¿quién será el nuevo objetivo?», por Thierry Meyssan, Red Voltaire, 10 de marzo de 2020.

Sobre el mismo tema

http://colombiakritica.blogspot.com/2020/03/ninguna-cuarentena-ha-superado-ninguna.html

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La epidemia de miedo

La epidemia de miedo se extiende por ‎el mundo‎
Por Manlio Dinucci

La exageración sobre la peligrosidad del coronavirus en relación con otras ‎enfermedades así como la preparación de la respuesta de los principales actores, ‎2 meses ante de la aparición de la epidemia, resultan especialmente sorprendentes. Por ‎el momento, parece apresurado tratar de sacar conclusiones.

partiendo del principio que no hay que subestimar el coronavirus y que se deben seguir las ‎‎10 reglas de prevención divulgadas por el ministerio de Salud [italiano], habría que adoptar ‎además una 11ª regla fundamental: impedir también la propagación del virus del miedo. ‎

Sin embargo, los medios de prensa, principalmente la televisión, comenzando por la Rai [1], que está dedicando sus espacios informativos casi enteramente al coronavirus, ‎se dedican precisamente a propagar el miedo, un virus que penetra así en todos los hogares, ‎a través de los canales de televisión. ‎

Pero esas mismas televisoras que siembran la alarma sobre el coronavirus callan el hecho que la ‎gripe invernal, ha resultado mucho más letal que el coronavirus, dejando en Italia, sólo durante la ‎‎6ª semana de este año 2020 –según el Instituto Superior de Salud–, un promedio diario de ‎‎217 muertes, provocadas por complicaciones pulmonares y cardiovasculares derivadas de ‎esa simple gripe. Tampoco dicen que –según la Organización Mundial de la Salud (OMS)– en Italia ‎mueren cada año más de 700 enfermos de SIDA, lo cual representa un promedio de ‎‎2 fallecimientos diarios, de un total mundial de 770 000 muertos por el SIDA. ‎

Al referirse a la campaña alarmista sobre el coronavirus, la directora de macrobiología clínica, ‎virología y diagnóstico de biourgencias del laboratorio del hospital Sacco, de Milán, Maria Rita ‎Gismondo, declara:‎ ‎

«Es una locura. Han convertido una infección a penas más seria que una gripe en una ‎pandemia letal. ¡Miren la cifras! No es una pandemia.»



Pero la voz de esta científica no llega hasta el gran público, mientras que cada día, desde la Rai –‎servicio supuestamente público– hasta los canales de Mediaset y todos los demás, se les inculca ‎a los italianos el miedo al «virus mortal que, desde China, se extiende por el mundo». ‎

El hecho es que esa campaña va en el mismo sentido que lo que declaró el secretario del ‎Comercio de Estados Unidos, Wilbur Ross, en una entrevista transmitida por Fox Business: ‎ ‎

«Pienso que el coronavirus ayudará al regreso de los empleos de China a Estados Unidos. ‎En China hubo, primero el SARS, después la peste porcina y ahora el coronavirus.»‎

Por consiguiente, comenta el New York Times, «lo que China pierde podría ser una ganancia ‎para América» [léase “para Estados Unidos”]. Dicho de otra manera, el coronavirus podría tener un ‎impacto destructor sobre la economía china y, en una reacción en cadena, sobre las economías ‎del resto de Asia, de Europa y de Rusia, ya afectadas por la caída de los flujos comerciales y ‎turísticos, en beneficio de Estados Unidos, económicamente indemne. ‎

Global Research, el centro de investigación sobre la globalización, dirigido por el profesor Michel ‎Chossudovsky, está publicando una serie de artículos de expertos internacionales sobre el origen ‎del coronavirus. Esos expertos estiman que «no se puede excluir la posibilidad de que este virus ‎haya sido creado en un laboratorio», hipótesis que no puede ser simplemente clasificada como ‎‎«complotista» para desacreditarla. ¿Por qué? Porque Estados Unidos, Rusia, China y las demás ‎grandes potencias tienen laboratorios donde se realizan investigaciones sobre virus que, al ser ‎modificados, pueden ser utilizados como agentes de guerra biológica, dirigiéndolos incluso contra ‎ciertos sectores de la población. Estamos hablando de una actividad rodeada del mayor secreto, ‎a menudo bajo la cobertura de investigación científica de tipo civil. ‎

Pero algunos hechos salen a la luz, como la existencia en Wuhan de un biolaboratorio donde ‎científicos chinos realizan, en colaboración con Francia, investigaciones sobre virus letales, ‎entre ellos algunos enviados por el Laboratorio de Microbiología de Canadá. En julio de 2015, el ‎instituto gubernamental británico Pirbright patentó en Estados Unidos un «coronavirus ‎atenuado». En octubre de 2019, el Johns Hopkins Center for Health Security realizó en ‎Nueva York un simulacro de pandemia por coronavirus utilizando un guión que, de convertirse ‎en realidad, provocaría 65 millones de muertos [2].‎

Pero lo que no se simula es la propagación del virus del miedo, que se extiende, con efectos ‎socioeconómicos devastadores. ‎

Tododo de Red Voltaire

Traducido al español por la Red Voltaire a partir de la versión al francés de Marie-Ange ‎Patrizio. ‎

[1] La Rai ‎‎(Radiotelevisione Italiana) es el ente público de radiodifusión de Italia. Nota de la ‎‎Red Voltaire.

[2] «El Foro de Davos se preparó para una ‎pandemia de coronavirus… dos meses ‎antes de su inicio‎», Red Voltaire, 5 de febrero de 2020.

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El Bípedo Humano

Por Mauricio Castaño H
Historiador
Colombia Kritica

Miles de millones de años, milenios, necesarios para que emergiera el universo y luego se desprendieron los planetas, luego la vida en su diversidad. ¿Qué es lo humano? En una escala mínima de tiempo, milésimas de segundos quizá, y aparecen los homínidos, y en una de sus variaciones el bípedo recto, con dedo gordo paralelo en pies para poder caminar recto pero ya sin poder trepar en los árboles y agarrarse con agilidad por sus múltiples ramas como sí lo siguen haciendo sus primos monos cercanos llámase bonobos, gorilas, chimpancés. Todos estos homínidos hacen reglas sociales, asesinan, engañan, hacen masacres, los chimpancés por ejemplo. Todos, decimos, manejan herramientas, tienen lenguaje para su comunicación. La diferencia con el bípedo humano es que sus técnicas, sus reglas son más complejas o sofisticadas al igual que toda su simbólica, sus signos, sus mitos, sus tabúes, todos ellos enmarcados en mantener sus reglas sociales que le preservan como grupos y por supuesto como individuos, allí está comprendido o se desprenden los tabúes sexuales tales como la prohibición del incesto, la monogamia motiva o mantiene una paz para el grupo, no los disocia para otras labores de subsistencia. La especie humana se especializa en la desespecialización: su prensión no es tan buena como la de los otros monos que trepan con destreza por los árboles brincando de rama en rama. La mano del hombre sirve para muchas funciones como acariciar, acicalarse, medio apretar, hacer señas o complementar el lenguaje hablado. Su moral y su cocina se la juegan en su mítica.

Todo esto que nos conforma como animales y que incluye las diversas técnicas para permitirse la supervivencia. Todo ello es un cúmulo de tiempo desarrollado en un determinado espacio. Un sílex resume la experiencia de miles de millones de años. En términos de Michel Serres es  una inmensa condensación de tiempo y espacio. Tiempo Colosal. Larga Memoria. Gran Relato. "Larga Memoria entrada en la brevedad, en la condensación de la innovación, en el gesto técnico Como la herramienta: es sumatoria de inventos transcurridos en el tiempo y sucedidos en el espacio que exige al viviente condiciones para la vida. ¿Qué es la historia humana? El dominio relativo de un resumen de evolución. Homo faber resume en un periquete lo que la llamada naturaleza se toma una paciencia multimillonaria para hacer emerge sin quererlo. Envuelve en instantes menudos duraciones colosales. Este plegamiento amontonado crea agujeros negros donde se olvida la larga duración que la acción presente economiza. Desde que el hominiano talla un sílex, manipula tiempo. Veo en este objeto una especie de lupa que resume y reduce en su brevedad duraciones gigantescas y en su uso innumerables y repentinas adaptaciones."

Todo aquello para decir, para hacer notar, para enfatizar que hemos olvidado esa gran escala del tiempo y esa complejidad que nos compone, somos uno más entre muchos, hacemos parte de un planeta y de un universo que a diario nos habla, la naturaleza como sujeto de derechos, los truenos nos atemorizan, los desbordamientos de los ríos nos ponen en aprietos, la manera como ensuciamos el planeta se nos revierte en el aire lleno de partículas tóxicas, un smog venenoso que compromete nuestra salud, nuestra vida. Nuestra arrogancia originaria de los humanos de habernos proclamado equívocamente como centro del universo está comprometiendo todo la vida misma, la nuestra y la de las demás especies. Es una egolatría sin límites. Esto no es lloriqueo por el llamado progreso, sí es más bien llamar la atención por la complejidad de toda la vida en el planeta y  del universo, muy diferente ella de creernos centro del universo entero y de legitimar una inequidad humana que ha vuelto muy precaria la vida del 99% de la vida humana y por su puesto la devastación del planeta. Citemos de nuevo a Serres “Cuando millones de mensajeros se vuelven fuentes de información, la sociedad se vuelve por completo pedagógica. Queda todavía por escribir la nueva epistemología de este saber multiplicado.”

Y a todas estas queremos dar un salto de sentido en esta narrativa,  referenciar un sentir que los humanos damos en llamar el sentimiento amoroso, ese mismo que los poetas cantan y gastan eternidades en tejer el mejor verso, en buscar las palabras más ritmadas para ensamblar su poema: “Es el amor. Tendré que ocultarme o que huir.” “Una mujer me duele en todo el cuerpo. Borges. “Estoy tan solo, amor, que a mi cuarto/ Sólo sube, peldaño tras peldaño,/
La vieja escalera que traquea” Juan Manuel Roca. Desde luego que otros animales demuestran afecto, cuidan de sus crías, su prole, se baten por su pareja electa, ciertas especies se enlazan de por vida, otras por el contrario gozan de la promiscuidad, nada distinto pasa en lo humano. Pero dijimos palabras más arriba, que en el humano los signos, la simbólica es más compleja, de ello da cuenta aquella Triada freudiana: el yo (mi consciencia), el superyo (mi sentido moral), y el ello (mis deseos inconfesables).

Todo cambia en las maneras de relacionarnos, el ethos humano se balancea con los tiempos y en todos los lugares: el amor antiguo, el platónico que llaman, el erótico, el filial, el medieval o caballeresco, el moderno a lo Romeo y Julieta. Y el de hoy que se le endilgan grandes cambios, incluso en donde se acusa a Tinder de haber apuñalado a Cupido, pues se reprocha a las redes sociales de hacer del amor un gran mercado, ponerlo en subasta pública, se dice que el amor sólo conoce de la noche, los encuentros para la cópula, pocos duraderos. Algo así como un amor desanimado y disperso. Pero también hay allí un ejercicio de la libertad. Recordemos que el divorcio dado en Francia a principios de 1800 pero practicado mucho después, tanto que hoy se sigue considerando la mujer como una propiedad del hombre, ellas no pueden ejercer su libertad  o flujos sexuales, acostarse con quien deseen, el amor casual, y si lo hacen se les acusa de infieles o prostitutas, con el varón esto no sucede, por el contrario, se le halaga por su machería, por su poder de coquetería. Cómo no recordar la advertencia deleuziana en evitar esas interpretaciones del amor como carencia, de evitar la dictadura de la interpretación psicoanalítica en donde sólo ve el falo y la vagina del papá y la mamá. A cambio ver más la multiplicidad que se despliega en la piel, los múltiples devenires que toma la existencia, la rica existencia. Es verdad, los humanos somos complejos, pero seguimos teniendo un zócalo biológico, común a todas las especies animales.


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El Zurdo Cojo

Mauricio Castaño H.
Historiador

Colombiakrítica

Fijar sus pensamientos fue su tarea en uno de sus últimos libros. Fijar y figuras son palabras que comparten una misma raíz. Michel Serres deja su legado en su autobiografía titulada Figuras del Pensamiento. Dos palabras que bien dicen de su obra. Se fija lo que está suelto, y si se trata del pensar, viene a bien especificar su trasegar. Y máxime si es de un zurdo cojo que va en zigzag, nunca recto, como lo ha hecho con su construcción de conocimiento, una especie de movimiento caótico, igual que en la vida misma y en su mecánica viviente, el pie izquierdo con la mano derecha y de madera simultánea comandan el caminar, dos sentidos diferentes combinados para producir un movimiento, una armonía. También es el clinamen, la caída libre, vértigo, agujero o zócalo de nuestra existencia.

Ambas palabras reflejan bien a Serres, pues el fijar sugiere un stop después de un movimiento, de una in-quietud, y en esa quietud traza su pensamiento que el autor define como innovar. Y claro, si antes ser sabio equivalía a recitar de memoria libros enteros, hoy es bien diferente. Todo está exteriorizado, todo está por fuera de nuestras cabezas allá en la computadora, en la red, en la internet, en el doctor Google, en la wikipedia, en donde todos sin distingo de profesión están sentados frente a la pantalla trabajando, consultando. ¿Entonces, que función le corresponde al humano libre de la memorización? Serres no duda en responder que estamos condenados a ser inteligentes, a ser innovadores. El nuevo paradigma lo resumió bien Montaigne cuando sentenció que prefería una cabeza bien puesta a otra bien llena.

Pero ¿qué significa ser inteligentes, innovar, inventar? Ante todo nada que sea o que se le parezca a la Repetición, a esa pesada máquina institucional universitaria, por ejemplo, que obliga a repetir cita tras cita, que esto dijo éste, pero aquel esto, pero aquel aquello, pero esto es lo que dijo aquel, para que al final y como conclusión decir que esto lo dijo fue aquel, y nada propio se ha dicho, nada original, nada inventado, solo la repetición de la repetición. Y, por supuesto, que a fuerza de repetir, el otro termina diciendo nada distinto a la tediosa repetición, y claro, ya la imitacion viene por sí sola y de forma mecánica, de manera automática, viene por reflejo. Es una lástima tanta energía desperdiciada en la tediosa repetición. La televisión puede ser el mejor ejemplo de la repetición que lleva a la idiotez. Aplastados en sillones tan sólo consumiendo imágenes en su gran mayoría de crímenes y asesinatos.

Acá nos viene desplegar o referenciar la matriz o el anclaje serresiano que soporta su propuesta. Pensar es pesar, balancearse, en el movimiento constante se hace un stop para sustraer las enseñanzas sumergidas o pasadas por un tamizaje, por un flujo de la información, si todo es información en este mundo, viene a bien precisar cuatro momentos: Emisión, Recepción, Procesamiento y por último Almacenamiento. Todos los seres y la vida misma es todo información. Miles de millones de células, luego otro tanto de formación de moléculas para luego un embrión y finalmente un ser, una vida. Todo el planeta y sus seres animados, todos los microorganismos, el microcosmos tiene tales comportamientos. Por ejemplo, los humanos somos una síntesis, somos uno solo de muchos miles y millones de años, y por lo demás somos también interdependencia con todo lo que nos rodea, con el entorno, "El relámpago gobierna nuestro universo" sentenció Heráclito. Los ciclones, el deshielo, los desbordamientos de los mares son sin compasión y sin odio, una sacudida incómoda que hace la Naturaleza al hombre. Por eso Serres sugiere tratarlos como sujetos de derecho en El Contrato Natural.

El Gran Relato, llamado así por Serres, es esa interdependencia de todos con todo, la historia no es la que creemos de escritura lineal, ella es rebasa cuando nos percatamos que todo tiene historia ante los ojos atentos que le saben leer: una piedra, con sus formas maltrechas y talladas, cuenta su recorrido por las aguas, chocando aquí y allá contra las rocas. La construcción de la identidad humana depende de todo lo que le rodea, del universo entero.

La expresión Gran Relato evidencia los vínculos, las conexiones, los flujos, la interdependencia de todos los seres y las cosas, del planeta, el relámpago gobierna nuestro universo sentenció Heráclito. ¿Quién niega que los deshielos, los terremotos, los ciclones son la voz de ese otro sujeto llamado Naturaleza que está siempre en constante Nacimiento, en constantes movimientos como reacción a nuestros comportamientos? La
naturaleza es potencia, el
Goya. Arenas Movedizas
rayo gobierna… el ego tiene límites.


 "El relámpago gobierna el universo." Las arenas movedizas también luchan, se tragan a los dos batientes que luchan a muerte.

La obra de Serres es toda información y movimiento de donde se extrae sus enseñanzas. Definiciones claves que nos dan a entender que esto es así son los conceptos tales como E- moción, emoción, nos sustraemos del movimiento para poder dar nuestras sensaciones, nuestras impresiones. Igual sugiere la preposición entre: Entre proviene de en, en el interior, y de trans, a través, fuera, en otra parte. Entre mezcla la inmanencia y la trascendencia. O cogito: Gogitare es de origen agrícola, ago, agarre, describe al pastor ocupado, agot, ahora,  actúa, está ligado al campo y su actividad. O la palabra sujeto, El sujeto de pensamiento significa estar debajo de las cosas sub- iectum, lo que es echado abajo, debajo de mí, debajo de las cosas; el suelo, la tierra bajo los pies del cuadrúpedo.

Aquella ligazón con un real, el mundo mismo como objeto de saber, desprende un modo de proceder en el análisis y la manera más cómoda para explicarlo es la metáfora del árbol que inicia con unas raíces, luego un tallo para luego desprenderse caprichosamente en numerosas ramificaciones. O el concepto de serendipidad, que cuando menos se piensa, sin metas ni plan, se encuentra algo no buscado, eureka, el azar y la necesidad nos llevaron por los caminos menos inesperados para encontrar lo mejor. Muy diferente este proceder a los formatos estables de la ciencia como lo llama Serres: “Lo necesario se deduce; lo riguroso se demuestra; lo exacto o lo preciso se miden, se evalúan, se cuantifican.” 

Decir Serres es decir Hermes, incluso Pulgarcita, ambos definen los intercambios, las relaciones, los vínculos, lo virtual o lo que es lo mismo: lo real. Quien niega que todos en todos lados, todos los profesiones sin distingo de su especialidad, están sentados frente a la computadora tecleando, trabajando en lo virtual real: allí concretan sus productos pactados, por allí mismo los entregan. Lo virtual es lo concreto. Caminar cojeando, en zigzag a izquierda y derecha, esto es aprender, conocer en la multiplicidad de los saberes. Y algo más, si toda la información está en nuestras manos, a la distancia de un click, se sospecha de lo obsoleto o lo innecesario de los gobiernos.


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Familia Extensa

Mauricio Castaño H.
Historiador
Colombiakrítica
Extensa, incluso polifuncional, llaman hoy a la familia. También la han caracterizado de compuesta, cualquier cosa es menos aquella figura sagrada y encuadrada en el matrimonio religioso de una vez y por siempre, esa que la sentenciaban con la frase de hasta que la muerte los separe o lo que Dios ha unido no lo separe el hombre. Nada de eso existe, las uniones son flor de un día, las mujeres emulan más bien a la Eva desobediente que invita a degustar del fruto prohibido. Y el hombre es un Adán lujurioso y juguetón, saltarín aquí y allá, esperando atrapar buena cantidad de frutas sin mayor respecto por los lazos o uniones que le amarren. Las uniones extramatrimoniales son pan de cada día cuando se dan, por lo demás y con frecuencia son ocasionales. La relación de pareja no gravita en el universo de la existencia humana, otros intereses la ocupan, para hacerse a tan sólo una idea de ello, bástese con mirar las estadísticas de los crecimientos de formas alternativas de gestionar las vidas, de tramitar las existencias humanas, citemos una de ellas, los hogares monoparentales o simplemente están los que decidieron vivir solos, los franceses son los campeones en llevar vidas solitarias, como suelen decir, son terriblemente solos. Miremos sus encuestas: Uno de cada cuatro no tiene ningún amigo. El 39% no ven a su familia. Un 26% frecuenta clubes, organizaciones, asociaciones. Uno de cada cinco no tiene camaradas en su medio de trabajo. El 12%, cinco millones, de personas mayores de 18 años se encuentra en estado de aislamiento o soledad. El 21% experimentan un sentimiento de soledad

Las familias compuestas hacen referencia a eso de tus hijos, mis hijos y los nuestros, se acostumbra decir en las parejas. La prole procede de uniones que eran y ya no lo son, están disueltas porque el amor ya no es para siempre, ayer, en siglos pasados, jurar eternidad conyugal equivalía a diez o quince años acorde a la expectativa de vida de esa época, hoy en cambio equivaldría a comprometerse por lo menos cuarenta o cincuenta años, y es difícil que el amor dure tanto, al menos las tasas de divorcio en ascenso es lo que nos dicen, y aquello con lo que iniciamos, los diferentes modelos de familias que se acomodan a esta realidad. Todo esto es una especie de amor disperso.

Miremos un ejemplo de la prole de los sectores populares de la ciudad de Medellín y que bien pudiera ser de sectores pudientes, pero por el momento echemos mano de lo que tenemos. Los niños en realidad no parecen niños en cuanto a esos sentimientos de ternura y compasión que dicen despiertan en su reproducción, al juzgar por su crianza y por los padres y madres responsables de hacerlo, a las a siete años ya trabajan, vendiendo confites o de mandadero de los pillos o mantones de barrio, iniciándose así en las Rentas Criminales. El término polifuncional dicho renglones arriba, es la clave para ayudarnos a entender esta telaraña social. Una preñez puede darse desde la muy temprana adolescencia, las hay desde los trece años para la mujer, para el macho puede pasar su mayoría de edad, entendible a razón de que es el gran macho de esta sociedad el que puede ser un proveedor y garantía para suplir las necesidades del crío y de su madre o futura cuidadora. Esto pareciera ser lo lógico pero la realidad es bien distinta. La crianza descansa en una extensa red de solidaridad familiar de los miembros de la mujer, pues la mujer es en esta cultura la que asume la mayor o toda la responsabilidad de los cuidados de su hijo, recordemos el dicho popular machista que reza que los hijos de mi hija, mis ñetos serán, los de mi hijo, en duda estarán, y aunque en estos tiempos modernos existen muchos medios o pruebas científicas para determinar la paternidad, la costumbre puede más que la ciencia en la cultura popular.

Señalemos la violencia general y particular que aviva la degradación del ser en esta sociedad. La general nos viene de esa misma mundial y que se puede dimensionar con los sesenta mil asesinatos que un joven ha presenciado en la televisión al cumplir catorce años, allí se enseñan estrategias refinadas de asesinato en esta cultura de muerte. Y particular en referencia a la sociedad antioqueña y medellinense que desperdició Miles de jóvenes por décadas enteras destinándolos como sicarios para la guerra paramilitar y mafiosa contra las guerrillas, Pablo Escobar fue emblema nacional e internacional, el sentimiento popular hoy le sigue rindiendo sus plegarias como si fuera su Robin Hood.

El decir de la Carta Constitucional es que la familia es la base de la sociedad, pero no se ve ninguna correspondencia ni de un lado ni del otro. El Estado Nación es más bien un proyecto fallido acá y allá en todo el mundo, la inequidad, la no responsabilidad social quebró a la familia y a todo de lo que hay de sociedad en ella. Las buenas intenciones de Estado y de su Bienestar Social son letra muerta y demagogia barata. Y ante la imposibilidad de ganar respeto y credibilidad escupen fuego de metralla a esos Miles de indignados que reclaman por un mejor bienestar. Por ello decimos que las familias sufren fractura de aquello estatal inequitativo, y su furia la evacúan contra el Estado vía incredulidad y violencia física hacia su propia familia y hacia su propia comunidad, id y ver las estadísticas de la violencia, más del setenta por ciento está en la alcoba familiar, los niños, mujeres y ancianos, los más damnificados. La familia está hipertrofiada, así la llamaba el historiador Jacques Legoff, las responsabilidades sociales del Estado hacia ella fueron dejadas y trasladas al seno familiar.

Pero traer a cuento todo este desbarajuste no es para ponernos a llorar, más bien queremos poner el acento en eso que ya no es o que está en crisis que es el Estado Nación y que por efecto carambola golpea a las familias... y más que señalar la llaga es poner el dedo hacia el horizonte por dónde debe caminarse, la solidaridad es camino seguro, el mundo sostenible es otra ruta segura así como procurar por los bienes que son comunes y por una cultura de datos abiertos.

Es curioso o por lo menos coherente esto que está sucediendo con cierta pragmática cristiana de no estar adherido a vínculos tan estrechos y cerrados como lo es la familia tradicional. Recordemos el pasaje en el que Jesús abandona a sus padres y a sus hermanos, increpa que esa no es su familia, que su familia es toda la humanidad y su patria el planeta o el universo entero, se inclina más por lo global que por las parcelas que parten y dividen. Es una familia abierta, extensa, es toda la humanidad, todos somos hermanos, superando los tradicionales, estrechos y sectarios vínculos de consanguinidad.

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Una Salida

mauricio castano h
Historiador
Colombiakritica


Si la democracia con todos sus años de existencia, el Est
ado con todas sus instituciones que prometen bienestar general, y para no dejar por fuera a la Razón, a los enciclopedistas o la Ilustración Francesa, todos ellos alzaron sus banderas proclamando lo mejor de lo mejor para el mundo, para la humanidad pero tanta dicha no era tal. Nadie discute los avances o progresos habidos, los logros en salud, higiene, condiciones materiales de la existencia humana, por ejemplo hoy la espectativa de vida es mayor a la de hace un siglo o la de tiempos más remotos, de 85 para las damas, de 75 para los machos, hoy puede decirse que la población mundial usa calcetines o que ingiere como mínimo un alimento por día. En tiempos, en épocas pasadas tal como la Antigüedad, la Edad Media o en los inicios del Estado o Sociedad Moderna ello no era posible, las hambrunas, las epidemias, las guerras dejaban montañas de cadáveres en lugares del olvido de Dios y en la resignación tonta generalizada. Reconocemos lo mejor y lo peor, reconocer tan sólo lo calamitoso es lloriqueo de quién duerme bien y de algo ha de quejarse.

Si bien ello es cierto, tampoco ha de desconocerse que los progresos hechos por la humanidad no se reflejan de la misma manera progresiva en ella misma, las máquinas liberaron fuerza humana pero su generación de riqueza no se reflejó en bienestar o inversión de esos brazos caídos o cesantes. Para resumir las riquezas generadas por los inventos en ciencia y tecnología, por la líbido humana no se distribuyen sino que por el contrario generaron más concentración de riqueza en ese 1% de la población más rica.

Una pregunta surge en torno a los conglomerados humanos, cómo gestionarlos toda vez que las naciones o las llamadas patrias no son ya pertinentes, no han servido sino como pretexto para la carnicería humana, las guerras, pelalearse por la patria ya es cosa obsoleta que alimenta a los vampiros capitalistas. Hoy es más apropiado hablar de ciudadanos del mundo, la internet hace posible la ubicuidad y si vamos más allá, a todos nos asiste un mismo origen, una misma raíz africana de dónde nos desprendimos para poblar el globo terráqueo y nuestro vecino continental es nuestro primo más cercano.

Volviendo a la inquietud con la que iniciamos, el problema está es qen en haya distribución de los bienes generados y de gestionar otras formas inteligentes del Territorio para evitar la acumulación de Poder y el pulular del demagogo político. Es una posible salida al atolladero en el que estamos.



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Trasegar

Mauricio Castaño H
Historiador
Colombiakrítica
Tan común y corriente a la condición humana es el sentimiento del amor, pero también su antítesis, el odio que se evacúa en forma de ira en las situaciones que son límites. Otros temas de la existencia son el engaño y el sufrimiento reflejados por lo general en la inequidad. Más sin embargo no todo está perdido. Una luz ha de vislumbrarse al final del túnel: la creatividad y la esperanza vuelven a dar sentido a la vida y así ha de restablecerse una cierta dignidad que permite ponerse de pie y seguir luchando. Esta es una deducción de la temática de los ocho años regulares que han pasado por este blog, en ocho años y echando mano de la azarosa y caprichosa estadística, tomamos el número de los diez artículos más leídos y que pueden apreciarse en la gráfica. 


Son diez escritos que nosotros agrupamos de la siguiente manera: el sentimiento amoroso, las razones de la cólera, por qué la indignación; modelo económico versus los microcréditos que al igual que el titulado Mafia y Meritage son equivalentes a tramas especializadas de engañifas. Los demás textos diríamos, según nuestra consideración, que son formas de entender al bípedo humano, es la referencia a Historia del Pensamiento. Del pensamiento a la acción es la entrevista hecha a dos jóvenes filósofos ilustrados en campaña política y que desde dos orillas opuestas quieren pasar por el capitolio para legislar, para diseñar políticas en pro de un mundo que ellos consideran mejor al actual. 

Los tres restantes escritos son de cierta manera derroteros, trochas, caminos para descubrir nuevos viajes, nuevos mundos. La columna Estatuas es la referencia al libro con el mismo título de Michel Serres que nos devela lo mejor y lo peor visto en la cultura de los monumentos, historia que devela la carne a través de la piedra, metodología investigativa novedosa que no basa su fuente en la tradicional escritura lineal. El otro texto es la Mala Hierba, la expresión es tomada de Gilles Deleuze y traída para recordar que otras son lógicas posibles en la vida diferentes a las del modelo imperante… Una bella metáfora: La mala hierba crece por todos los lados, se resiste a ser desaparecida a machetazos.

Y por último, está Epistemología del Sur para decir también de la existencia de otras lógicas, en este caso para América Latina y cuyo autor referido es Boaventura de Sousa Santos. Ésta estadística, insistimos, caprichosa, supersticiosa diría Borges, pero lo real es la preferencia hecha por un nosotros que se denomina lectores. No queremos dejar esta referencia sin pasar por alto un sentimiento especial hacia dos escritos, no favorecidos en este azar. El primero de ellos recuerda a dos campesinos anónimos de Colombia:  Ismael y Dulcelina, ellos, muy pobres, vivieron humillación a manos de un terrateniente que de manera cruel y egoísta, un día decidió tapar con alambres de púa el camino de servidumbre por donde estos octogenarios pasaban para ir al pueblo a vender sus racimos y de regreso traer su merca para su apenas subsistencia, obligándolos así a arrastrase por debajo de los alambres de púa con sus bultos de cosecha al hombro. Por suerte la Corte sentenció a favor apelando a la solidaridad y a los bienes comunes como lo fue el camino de servidumbre. El otro texto que nos parece bello corresponde a Los Vagabundos, ellos son la resistencia silenciosa y la negación a un sistema que no tolera lo diferente. Ellos nada producen, viven tan sólo de las migajas, de los desechos que les son arrojados en las canecas de basura.

En líneas generales y de cierta manera es esta una visión que hemos venido materializado a través de cortos y muy breves escritos, allí hemos querido mostrar nuevas bibliografías, nuevas formas de leer el mundo. Finalmente queremos seguir en esta labor pero mejorarla en lo que se ha hecho hasta el momento. Queremos que haya más escritos semanales, queremos un poco más de soñadores que lo hagan posible. 


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El Mirar

Mauricio Castaño H
Historiador

Colombiakrítica


La mirada despierta un mar de sensaciones tanto para llegar a afirmarse que los ojos son la ventana del alma, lo retráctil hace de los ojos un espejo que entregan el mundo a quien los mira. En el humano no hay recodo sin orificio por donde fisgonear. La casa ha de tener ventanas, balcones, antejardines para de vez en cuando poder proyectar la mirada fuera del encierro de las cuatro paredes. Con la televisión sólo baste decir que la acaparan todos los espacios, cada quien en su pasividad se hunde en consumir imágenes. Con el mirar se nutre la imaginación pero también se proporciona seguridad para darnos cuenta de que no estamos solos y que nuestra comunidad más cercana, nuestros pares culturales están allí afuera para reafirmarnos o diferenciarnos cuando así sea necesario. Incluso el balcón para la seducción como en el cuento de Maupassant en el que la respetada señora imita a la prostituta para provocar y medir sus encantos con los transeúntes y así comprobar que no está en desventaja con aquella.

El balcón es propicio para la mirada, antaño en lo colonial y luego en lo republicano un espacio creado para el descanso del esposo y más bien retirado de la demás  área  de la casa para que no  estorbara en las rutinarias labores de la dueña de casa. Si bien es una funcionalidad que separaba un área de descanso de la demás definida como doméstica que no interfiriera a la ama de casa para sus labores propias, con el tiempo tomó fuerza tanto así para representar una conexión entre el adentro y el afuera, son pocas las viviendas que no contemplan esta interfase, y a falta de un balcón, buena es una ventana que no tanto como aquel pero en algo permite aquella conexión con el afuera. Tomemos como referencia la ciudad de Medellín, incluso los pueblos antioqueños sin distinción de sus climas, en todos estos territorios encontramos balcón  o ventana que permite la mirada hacia el afuera.

El adentro y el afuera, lo público y lo privado, la calle y la alcoba familiar, esta binariedad caracteriza la vida humana. El mirar, la mirada lo expresa bien, qué se puede mirar y qué está reservado para la intimidad. Y es allí donde rescatamos aquel espacio de la casa que es una especie de bisagra, bastan tan solo unos pasos para salir de lo privado y exponerme y proporcionar una panorámica pública, en el balcón puede mirarse el horizonte y lo más próximo: la gente que pasa por las calles o que transita por las zonas que son comunes si es un conjunto residencial. Se puede objetar que cuando se mira desde la calle hacia los conjuntos residenciales verticales, en sus repetidos balcones, ni de noche ni de día, nadie está fisgoneando, a nadie se le ve allí disfrutando de su alado espacio, pero no olvidemos que dentro de la funcionalidad del espacio está considerada la sensación del cuerpo de tener ese recodo que en algún momento puede usar, incluso basta con esa sola sensación para que su espíritu esté tranquilo y no preso de la sensación de encierro, como aquello expresada por los presos que añoran tener un orificio o una pequeña salida de sus celdas a los patios aunque sea una hora para poder ver un rayo de luz en el día o en la semana, no poder hacerlo es ponerse en el desespero de la locura.

Esta es una de las funciones más expeditas del balcón, pero también pueden pensarse esas otras intangibles o que no pasan por su ocupación física que el cuerpo hace de él, nos estamos refiriendo a esa sensación del mundo romántico que añora una naturaleza ida pero que se retiene con tan sólo una macetas puestas en este espacio, además de esa sensación del afuera que proporciona el balcón, también es la posibilidad de resistirse a un mundo ya ido, el mundo rural o campesino, no llamamos natural porque estamos convencidos que aquella naturaleza virgen, intacta como suele imaginarse es tan sólo una imaginación de añoranza de mundos ya idos, pues estrictamente la naturaleza no existe sino como cultura, ella se transforma permanentemente gracias a la acción, al laboreo que hace el hombre sobre ella, vivimos o interactuamos con el entorno, esta interrelación dice de esa bina inseparable del medio y el viviente, del hombre y su accionar sobre el mundo.

Retomemos el mirar desde el interior hacia el afuera pero no ya en los conjuntos residenciales sino en los barrios en donde aún prima la vivienda de una solo planta, los barrios de casas, no de unidades cerradas. Abrimos un paréntesis en esta diferenciación entre los barrios en donde predomina la propiedad horizontal y en los que no, ello para hacer notar sus diferencias. En los barrios las casas con balcón es la posibilidad de estar congregados con su comunidad, además de echar ojo a su prole que están esparcidos en la calle detrás del balón o cualquier juego infantil. Allí el afuera está en plena actividad con la integración social, a diferencia de las unidades o conjuntos residenciales en donde el afuera está cerrado y la socialización está determinada por los que tan solo allí viven, y los espacios son precisos como la piscina o zona húmeda y los juegos de salón. Estas breves líneas para fisgonear el balcón.


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