Rayo Perpetuo de Luz
Historiador
Colombiakrítica
A todos aquellos de paso lento o ligero, en todo caso del moverse aquí o allá, es decir, del vivir, del pasar, del paisaje.
«Ya no miro a los ojos de la mujer que tengo en mis brazos, los atravieso a nado, cabeza, brazos y piernas en su integridad, y veo que tras las órbitas de esos ojos se extiende buen mundo inexplorado, mundo de las cosas futuras, y que ese mundo carece de toda lógica… He roto la pared …. mis ojos ya no sirven para nada, pues sólo me remiten a la imagen de lo conocido. La totalidad de mi cuerpo debe devenir rayo perpetuo de luz, moviéndose a una velocidad cada vez mayor, sin respiro, sin retorno, sin debilidad… sello, pues, mis oídos, mis ojos, mis labios.» Henry Miller, trópico de cáncer.
La mirada huidiza en el horizonte, nada fijo en el mirar, sólo destellos fugaces, sólo pensamientos que van y vienen, un tiempo, una línea fugaz de un vacío provisional que la rutina hace notar de un otro yo, que reafirma, complementa. Una espera, una línea de tiempo que se tensa con la ausencia del otro próximo en la distancia. Una rutina de esto, de aquello, de lo nimio, unas velocidades que nos traen, nos llevan, nos copan, nos vacían. Todos los días, minuto a minuto luchamos por nuestra existencia, es razón biológica que la vida son las funciones, las fuerzas que contrarrestan a la hermana muerte. También luchar, en defensa o en ataque para la depredación. Vivir es luchar, y si hay lucha hay resistencia. Porque si no, todo sería obediencia. Esto nos gusta repetirlo una y otra vez.
La Vida y el Territorio
El ser y el territorio constituyen un paisaje, el uno sin el otro son difíciles de concebir. El ser se despliega sobre la tierra, no es casual que ex-istencia significa hacia afuera, exteriorizarse. Si aceptamos estos postulados, es posible comprender el dinamismo del territorio en el cual se refleja la vida. Por allí mismo puede decirse que naturaleza y cultura están imbricadas. Cultura evoca cultivar, arar la tierra para sacar provecho para la vida, para los vivientes. Cómo no recordar en el pasar de unas horas, del tiempo que fluye que la quietud del campo aburre hasta el tedio. Salir en el afuera regocija, tomar otros aires para seguir la marcha hacia un a dónde, un cuándo, un por qué, ignorados, devenires inéditos
Y toda naturaleza está atravesada por la manos y los pies que la caminan, que la andan, entonces tenemos no una naturaleza virgen sino un paisaje, un pasar, unos pasos del hombre sobre la tierra que dejan sus huellas, la adaptan, la acomodan a sus necesidades, un adentro (la casa) que preserva de las inclemencias y procura un descanso, pues una vida en peligro, es una vida amenazada, vivir huyendo desgasta, quita energías, nos debilita hasta hacernos presas fáciles de lo adverso e incluso fútil.
Y en el afuera nos desplegamos, aramos, cultivamos, cazamos. Es el interior que se complementa, que se extiende en el afuera. Y en las ciudades o metrópolis igual se da un adentro y un afuera, sólo diferenciado por el maquinismo industrial que aligera y resume la producción, pero igual tenemos los espacios comunes de parques, calles, cafetines, todo un mundo de despliegue de la vida social, del esparcimiento.
Territorio Dinámico
En el territorio se refleja lo cambiante de la vida. La transformación, los ritmos de la vida van a la par con la materialidad que la soporta. Pienso en las viviendas y en sí en lo que son las zonas residenciales, configuradas, diseñadas en función de un ritmo existencial, económico, espiritual, estético. En sí, en general, es un todo que responde a unas necesidades de la sociedad. En específico pienso en ese ser que trabaja, descansa, disfruta, quema energías para ganar el pan, para la recreación, para que su existencia tenga un cierto equilibrio y no se convierta en algo tedioso y reprochable. A esto que se llama vida, existencia, entrar y salir, el adentro y el afuera, quemar energías, gastar la vida. La vida es un proceso en demolición, todo tiene que ser nada, la muerte que acecha, siempre allí, siempre presente, la vida es muerte que viene, la muerte es vida vivida.
Velocidad, Aldea Global
Desde luego que estamos pensando en este presente que tiene por fecha el año de 2025 y lo decimos para resaltar la velocidad de las comunicaciones que resume esto de la aldea global, las comunicaciones viales, aéreas, informáticas, redes sociales que todo lo vuelven cuerpo presente, todo lo vuelven en el aquí y en el ahora, todo tan inmediato. Y desde luego, lo banalización por la inmediatez, todo es de ya, cuándo el pensar es digerir con los cuatro estómagos del rumiar de la vaca. Lo tecnológico para lo imbécil, el nuevo feudalismo tecnológico, un Señor y un ancho espectro de ojos y dedos que obedecen para replicar esto o aquello. Esquivo el pensar inexistente.
Cercanías
En esta aldea global, estar aquí y en pocas horas estar en otro país, incluso en otro continente, ha motivado el viajar, el turismo, la posibilidad de la cercanía por el transporte aéreo, mayor tiempo para el ocio o el disfrute e incluso el favorecimiento del cambio de moneda, atraen flujos considerables de turistas del llamado primer mundo hacia el tercero. El renglón del turismo se impone sobre otros, las empresas constructoras no paran de edificar grandes y rentables hoteles en donde antes había una casa o un pequeño edificio residencial. El turismo y sus desechos. El movimiento sí, pero no a cualquier precio. Que el intercambio no sea desigual ni para lo peor.
Es comprensible el flujo de turismo buscando hacer rendir unos cuántos dólares, venir con una pensión de dos mil quinientos o tres mil dólares para hacerse a una vida holgada que no pueden darse en su propio país. A esto también puede llamarse expulsión y más aún con un gobierno de Estados Unidos que cada vez más gira a la ultraderecha. Para muestra un botón. Hace poco leí una indigesta entrevista con el horripilante ultraderechista Curtís Yarvin, quien no tiene recato en decir que los negros, los pobres son de lo peor y son peligro a extinguir, a lo nazi. Defiende las monarquías o dictaduras como los mejores gobiernos posibles según él, se declara enemigo de las democracias. Se apuntala en el famoso cociente intelectual para decir que los blancos ricos del norte son la gente más inteligente sobre la tierra, los pobres, negros, indios, trans son más brutos sin remedio, nacieron para servir, ser esclavos. Lo diverso, lo negro y lo indígena son el blanco de guerra. La academia media y universitaria fueron alineadas, sometidas, doblegadas gracias al chantaje del presupuesto público. Sólo Harvard resiste, resistió.
El feudalismo digital no sólo es monopolio de la información sino que también es canal para idiotizar y someter a la gran población, a todos aquellos considerados débiles, inferiores pero en especial la emprenden contra los negros, el indigenismo y la diversidad. A razón de la velocidad, de lo simple, sustituyen el rigor de ciencia por un pragmatismo tonto, por ejemplo, basta asomarse al balcón para dar por sentado del cambio climático y así creen sustituir a los hombres de ciencia, desprecian la investigación.
El Poder no se define por dos extremos, ni blanco ni negro, es más bien una variedad de matices que se tornan en este o aquel. Gilles Deleuze define el Poder por líneas de fuga, por flujos. El Poder como se tiene se escapa como el agua en las manos que fluye por entre los dedos por más que se le quiera retener
El movimiento perpetuo define bien al poder, nada permanece en la quietud, no importa que el parásito se instale para comer de gorra y nada dar. Es también parásito quien se instala en una zona sensible y no permite que circule la información, los recursos, la riqueza, la apropiación es su lógica.
La vida, la lucha cambia, se desplaza, se reconstruyen nuevos desafíos, afronta nuevos obstáculos, inventa nuevos aspectos, modifica los adversarios. No son las contradicciones, son las fugas, todo es un problema de masa, según sus velocidades y ritmos distintos.
Pendiente y Cima
Toda subida tiene su pendiente. Después de escalar la cima mas alta, sólo queda descender. Para algunos es una triste realidad de que toda subida tenga bajada, todos quisieran escalar y permanecer en una especie de triunfo, de gloria eterna, pero si algo define la vida es el cambio, el movimiento, porque la quietud mata, por lo demás, todo tiene que ser nada, y la muerte, es el destino final.
Las pasiones colectivas tienen su tiempo, necesitan oxigenación, renovación, lo que ayer fue, hoy ya no es. El desgaste de una pasión se percibe bien en el acontecer político, allí todo se renueva, quizá, lo más probable, porque los relatos son anexos al humano existir, desde los tiempos remotos, desde que el hombre es hombre, los relatos le han acompañado para explicar el mundo y sus complejidades que rondan a su alrededor.
Pasión de abolición, de destrucción. Pienso en los seres que en la soledad se pierden, en extremo un autismo destructivo, un caos cosmos los abre a un callejón sin salida. Esquivo es el amor y la compasión. Por el momento un instante fugaz del mirar que se escapa por la ventana, el árbol y los pájaros que distraen. Amigos… Sólo uno y ya son demasiados. Habitar la soledad sólo en compañía de nuestras manadas de fantasmas. Somos viajeros inmóviles de un viaje clandestino. Devenir hasta no ser nadie, ya no ser nadie, imperceptible, líneas fugaces. Al pensar le es anexo esa isla de intimidad para no enloquecer, para no tener exceso de imaginación.
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