Por Yves Berger
Traductora María Luisa Jaramillo
Colaboración Colombiakrítica
En homenaje y solidaridad
a esos espíritus alegres, cadenciosos y saltarines.
Imagen tomada de La Jornada
Cuando Marguerite Yourcenar tradujo los negro spirituals

Los negros spirituals hacen parte del patrimonio poético de la humanidad, y sin duda los occidentales, hoy en día, sienten una mayor familiaridad con éstos que con el lied germánico, con los poemas de los trovadores y de los ministriles o con las piezas del latín medieval, a los cuales se parecen los negro spirituals. Así como de los spirituals casi no conocemos sino su música, así también a aquellos que los tararean o los que los cantan como si fuera una queja les daría dificultad hablar de ellos. La belleza de su lenguaje es sin embargo abrumadora, y no acabaríamos de hablar de los méritos de Marguerite Yourcenar quien acaba de terminar una colección de negro spirituals donde, como traductora, buscó y encontró el movimiento, el tono de las piezas originales y las equivalencias de ritmos y de rimas.

En 1867 apareció la primera colección de negro spirituals, y casi todos nacieron entre 1810 y 1860, en plena esclavitud. Sobre todo sermones líricos, que en lo esencial, eran retomados por los fieles en coro,  eran completados y entrecortados con  exhortaciones, con “Alleluias”, con “Gloria a Dios”, con “Hums”, ruidos de fondo de estos poemas, que van acompañados con el movimiento cadencioso de los pies y las manos.

Los spirituals, que son una de las expresiones más puras del fervor cristiano y, a un nivel inigualable con respecto a cualquier otra lírica cristiana, son el producto de la espiritualidad negra que tienen fuertes raíces en la Biblia. Soñaremos – es necesario- con este increíble “juego de la historia”, que hizo que el Negro desposeído por el Blanco de sus ritmos originales, de sus leyendas tribales, haya encontrado en el Libro Santo de los colonos ingleses, sus amos, ejemplos y ancestros, hasta el punto en el que la historia del uno se convirtió en la historia del otro. Trabajadores agotados de las llanuras de Georgia y de las ciénagas de la Luisiana, los esclavos soñaban con el país de Canaan, con sus riachuelos de leche y miel. De esta manera la Biblia se encuentra a través de este camino indirecto ligada a la condición del esclavo. Dice Marguerite Yourcenar: “Los pensamientos místicos, con los que está imbuida la poesía afroamericana, sólo se pueden expresar con una forma lírica sometida a rigurosas leyes.”

Extracto de Artículo tomado de Le Monde. 27 de marzo de 1965



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