Historiador
Colombiakrítica
El Ser y el Tener
La vida precisa tanto de lo material como de lo espiritual, no hay materia sin animus, sin una mano que la moldeé, que le transmita una vida en ese espíritu que particulariza una cierta sociedad. No sólo de pan vive el hombre, también de ilusiones, sueños. Pero sin alimentación y techo, perecemos. Por lo demás, la palabra sujeto ya incluye al objeto. El Estado Moderno con su emblemática Revolución Francesa, legó unos derechos fundamentales que van de la comida, techo, propiedad o Tener hasta las libertades esenciales para habitar en la diferencia que nos caracteriza, porque lo mismo con lo mismo aburre, en especial en esto múltiple y diverso que somos. Es la existencia tan difusa y esquiva.
Seguimos a Francois Dagognet en su libro Subjetividad. Y todo esto tiene que ver con un pensamiento crítico que en nuestros días está siendo diezmado, amenazado por los líderes de mercado en el Poder o neoliberales que ya no necesitan tantos brazos produciendo sino consumidores idiotizados por los mass media, pegados a una pantalla, reducidos a un algoritmo dando clic aquí y allá, un acto tan ingenuo pero que perfora el cerebro para abrirlo al no pensar, a la idotez colectiva. Se tiende al contrasentido de anhelar volver a la esclavitud y alejarse de una sociedad de Derechos Libertarios. Digámoslo de una vez, abogamos por una sociedad crítica en su pensamiento y en su ser diverso que la caracteriza.
Diferencia y Repetición
Lo mismo con lo mismo aburre, pero lo mismo con lo demasiado diferente nos desoriente, el exceso de diferencia nos pierde. El arte de la clasificación dará la solución a lo muy diverso, la biblioteca es buen ejemplo de lo muy diferente que se tiene a la mano sin el peligro de abrumarnos si sabemos buscar. Es el continente y el contenido. El continente alberga, reúne el contenido, la dictadura de la individualidad se diluye en la clasificación para dar un ordenamiento con destino a una administración que facilita la gestión, el manejo de las cosas. También diversa y mediadora es la ciudad, allí confluyen todos los productos, todas las mercancías para ser ofrecidas en sus almacenamientos a los transeúntes.
El Tener y El Ser
El tener no sólo es condición existencial que soporta la existencia, pues sin pan no vive el hombre. Dos palabras priorizan, ponen por delante al Ser o al Objeto. El sujeto incluye y subordina al ob-jeto. El objeto se antepone al sujeto, al ser, la materia que antecede al espíritu, lo trasciende según la tradición kantiana. Me prolongo en las cosas, en la obra dejada después de muerto. Aunque toodo tiene su principio y su fin, nada escapa a su desgaste.
Pero también el desprecio de las cosas en favor de lo sublime o del espíritu es cosa bien sabida. Y así, las cosas, las pobres cosas entran en olvido, o por lo menos en menosprecio. Se precisa de una justa proporción, ni lo demasiado mucho ni lo demasiado poco, la sociedad gozará de sus bienes colectivos, de unos derechos esenciales que los mantengan en dignidad y no en miseria de lo casi nada.
El Adentro y el Afuera
Pero en sí, son las cosas las que nos develan en nuestro ser, el adentro sale en el afuera, el espíritu se expresa en la materia. No sólo de pan vive el hombre, pero sin él perecemos. Ex-istencia quiere decir el ser en el afuera, por allí mismo se infiere que la experiencia se construye. Ni imperialismo del yo ni del objeto, de la materia, uno y otro son solidarios, complementarios. Por ejemplo, nos manifestamos por medio de las cosas, el yo se devela en los objetos preferidos. La existencia es una mixtura entre el sujeto y lo real. La casa es mi segunda piel, todo allí fue elegido según mis preferencias, las cosas mismas que me identifican. El cuerpo se explaya en las cosas o se repliega en el sólo yo, quiere retraerse para pasar desapercibido, pero mientras más me oculto, más me muestro, todo habla en mí, todo se materializa, lo ideal y lo concreto son solidarios uno de otro, todo se impregna de aquí y de allí. Todo habla, la piedra, un fragmento, dice de un drama de la Tierra.
Objeto, delante del sujeto
Sustitución, Tótem
El tótem es el sustituto de un real, el novio se va de viaje pero lleva consigo una foto de su amada, en los momentos que la ausencia golpea, la imagen la restablecerá, mirarla afina los recuerdos que consuelan en la ausencia de aquello querido, amado, el totem es el virtual real, el sustituto.
El tótem es un socorro comunitario, ayuda a mantener la comunidad clánica cuando ella cesa. (Ibib, p.13). El tótem restituye el espíritu ausente así como permite al sujeto vencer su turbación por el objeto perdido. El chupo es sustituto del seno perdido para el bebé, cura del abandono, del drama al que es sometido el niño, el lactante.
Los Hechos o Cosas Sociales
No son los hechos sociales a tratar como cosas, son las cosas que deben ser socializadas, encontrar, rastraer las huellas dejadas por cada ser, por cada cultura. Así mismo cada ciudad es diferente, vale encontrar el espíritu que reside en cada ciudad.
La existencia precisa de unas necesidades básicas. Una vida en peligro, es una vida amenazada. Entonces, se precisa del acceso a las cosas necesarias para la vida. Y acá vale recordar que la Justicia es el pilar básico de toda sociedad, esencial para garantizar los derechos fundamentales ganados, por ejemplo, con el Estado Moderno con la emblemática Revolución Francesa. Pero también es bueno recordar que se sigue arrastrando el lastre de la sociedad esclavista, por ello mismo se insiste en la vigencia de persistir en esos cambios garantes de la Libertad, Igualdad y Fraternidad, insistir en la permanencia de esos cambios esenciales que constituyen lo mejor de la sociedad hasta ahora logrado, persistir el los derechos del ciudadano en vez de los deberes del esclavo.
Desde luego que acá se contempla las nuevas libertades en clave de retos de lo que significa Revolución Informática que contemplan nuevas liberaciones del humano en trabajos tediosos que hoy asumen los robots. El reto, decimos, es reinventarnos, no llorar sobre el mundo ya ido. A manera de ejemplo, el ascensorista de otrora, hoy ya deviene otra manera de emplearse, y así con muchos otros oficios.
En suma, entonces se precisa de la justicia, a cada quien según sus necesidades. El dinero es un meta objeto, hiper objeto, es potencia de la cosa que se quiere, que se desea adquirir, es la cuasi cosa. El bien, el tener, enciende pasiones y conflictos que saca lo peor del ser humano, pero en la ramificación de los beneficiarios terminan por discrepar en la justa balanza.
Posesión de cosas
La posesión ayuda al individuo a devenir él mismo. Pero el exceso del tener cae en el abandono, en la dejadez, por eso se encuentra pertinente o aceptable el decir que la tierra para el que la trabaje, de lo contrario se la pierde por el abandono, la maleza que la hace hostil a la producción. El objeto atiza la codicia. Tener menos es sufrir injusticia, y lo más grave, tener mucho es cometerla. (Ibíd. p.18)
Las cosas están impregnadas de espíritu
No hay corpus sin animus y lo inverso también, las cosas están impregnadas del espíritu de quien les dio forma, y las cosas a su vez desvelan a quien les dio vida. el sujeto se inscribe en el objeto. El pez no sobrevive por fuera del agua, igual el ser sin el objeto, uno es gracias a la herramienta que utilizo para dar forma a lo que hago, en lo que me proyecto.
Repetición
«Es verdad que la repetición ha sido desacreditada, en efecto, lo mismo con lo mismo nos lleva a la monotonía, pero lo mismo con lo otro nos desorienta y nos desanima, porque el exceso de diferencias impide la confluencia. Lo que es estimulante -sensorial y filosóficamente- viene del entrecruzamiento y de la aproximación de lo mismo con lo casi otro, es decir, el más débil grado de alteridad.» Lo mismo, con una leve variación, logra convertirse en un otro que comienza. (Subjetividad, Dagognet, 2004, pgs 46-47). En suma, es una repetición con diferencias, todo se repite de manera distinta. La vida se reafirma en la diferencia que se torna en Derechos Esenciales.


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