Igualitarismo

Por Mauricio Castaño H
Historiador
Colombiakrítica


La Igualdad es subsidiaria de la Libertad y de la Fraternidad. La independencia económica es condición de posibilidad para ser libre, para no tener compromisos o ataduras que subyuguen y así emerjan las relaciones fraternas con los que son semejantes, incluso con los que no lo son… la compasión, por ejemplo. Sobre esa base de la igualdad económica, se puede ejercer la libertad en todas sus aristas pero también se puede dar una fraternidad genuina, sin máscaras, sin fingimientos, sin sometimientos. Esta premisa traspasa toda la condición animal y humana que somos, y que atraviesa todo su ser en sus gastos de energías en la lucha para conseguir alimentos, reproducirse, defender un territorio y fraternisarse en los vínculos que definen a nuestro ser social.


Salvarse de la Servidumbre


En el igualitarismo, en la igualdad se está a salvo de la servidumbre. Recordemos los tres pilares que hacen posible la Democracia Moderna: Libertad, Igualdad y Fraternidad. El eslogan viene de la Revolución Francesa y sigue vigente hoy, en especial por los giros neo fascistas de nuestras sociedades que insisten en una sociedad de amos y esclavos, de desigualdad social. Y es algo desconcertante cuando se creería en los puntos de no retorno hacia aquello que se ha tenido por obstáculo hacia un mejor vivir, hacia una digna existencia de los seres y de todo aquello que la hace posible en esa idea de que la vida va hacia adelante: en lo biológico, lo técnico pero también (se lo supone) en lo social, por ejemplo, el esclavismo reaparece bajo formas miserables de intensas jornadas de trabajo. 


El Tener define al Ser


El conocer mejora al Ser, advierte de los pro y los contra de la existencia, del cuidado de la vida, del vivir. Y a su vez el ser se define por el tener, recordar que así lo evidencia la etimología: Ex-istencia quiere decir el Ser que se exterioriza, no nos enrollamos sobre sí mismos, lo más profundo es la piel, membrana intermediaria del adentro y el afuera, todo está en el medio, en la mediación, el sólo tacto nos alerta sobre lo mejor o lo peor. En el afuera nos prolongamos, frente a la pérdida de memoria, la biblioteca y sus similares nos preservan del olvido, la ciudad toda es un cuerpo social. Aunque el tiempo no perdona, todo lo corroe, todo tiene que ser nada.


Energía Humana 


La energía humana se gasta en proveerse alimentación, reproducirse y uso de la violencia contra fuerzas externas que le quieren diezmar o simplemente disputar territorio o recursos. El ser se define por el tener. Y es la propiedad la condición de posibilidad de la existencia, quién dice esto es mío, activa la defensa, la guerra, rompe con los lazos sociales, con el religare, con la religión, se hace pactos con el desorden, el que reza peca y empata.


La guerra, la violencia en otras especies animales diferentes a la humana, se da por el alimento y por la defensa del territorio, cuando se sacian, cesan las disputas, la guerra. Por lo demás, los seres soportan mal el amontonamiento, por eso la defensa de un territorio propio donde resguardarse, entre otras cosas, la vida en su sabiduría, se las arregla para separar a las especies y así evitar el choque o la guerra permanente.


El Tener y el Deseo

El Tener, La Posesión aumenta el Ser

Del amor al odio, hay un paso


En el humano no basta la saciedad como en otras especies animales. Se puede decir que no hay límites en el deseo, cada vez se quiere más y más. El tener aumenta el Ser pero también lo puede disminuir cuando hay pérdida. El deseo desata disputas. Hay preexistencias como lo es la condición biológica que nos habilita para defender un territorio como morada y nos resguarda, da seguridad ante el peligro. También hay lucha por la consecución del alimento que nos mantiene con vida, la misma que continúa vía reproducción.


Cuando el dolor se guarda y no se expresa, aumenta el daño, se añade más dolor al dolor, más mal al mal. Cuando al dolor se añade al mal, se lo amplifica. El dolor alerta sobre los desarreglos, los disfuncionamientos, cuando no se alerta el desarreglo, intensifica los trastornos. Entonces, se precisa distribuir a cada quien según sus necesidades, en fin, lo necesario para mantenerse de pie con una vida digna.


Se puede aplastar al otro con el dar


¿El hombre es un lobo para el hombre? Donde radica el mal? ¿Por qué experimentamos goce con el infortunio de los demás, de nuestros amigos? Sabemos que el don en abundancia termina por humillarnos, preferimos la relación de intercambio simétrica, en fin, un trato de igual a igual. Todo lo que nos disminuye y subordina nos repudia, lo que nos muestra nuestra debilidad y nuestra incapacidad, lo que no hemos adquirido nosotros mismos por nuestros propios esfuerzos nos crea un vacío de repudio, de no merecimiento… por tanto se necesita anular esa situación, perseguir con nuestro mal genio al que nos ha socorrido y atacar al menos su reputación. (Dagognet. p.10)


La tendencia del ser lo empuja no sólo a perseverarse sino también en aumentarse por todos los medios. Y con ello se envenena todas las relaciones interindividuales hasta llegar incluso a desestabilizar a la sociedad entera. Es esta, una auto afirmación equivalente al pecado original, estar puestos en el mundo en una sorda violencia. (p.10) Pero el hombre sobrepasa a los demás animales en su proyección en el porvenir y por percatarse que va a morir, que va a faltar, de allí su rabia lo lleva a acumular: atesorar, aumentar posesiones, quiere resistir a la muerte que lo destruirá, por eso su rabia por acumular, sus deseos de prolongarse en las cosas, en sus fortunas, en sus obras. Por lo demás, es una tendencia epidémica, una tendencia de imitación entre los seres humanos.


Amor y Odio


Desear la misma cosa por dos hombres, deviene en disputa, incluso hasta destruirse…

Amamos a quien nos aumenta y odiamos a quien nos disminuye… el ego se extiende y se ramifica… sólo él comanda las pasiones. Queremos todo exclusivamente para nosotros. Nada tan odiado como lo que una vez fue tan amado, el odio es el anverso del amor, uno y otro se mezclan, el uno se convierte en el otro, incluso en las cosas que posee, es una violencia indirecta. (Las Leyes de la Imitación. Gabriel Tarde. Citado por F. Dagognet. p. 16).


En suma, salvarse de la servidumbre se precisa de replantear las tres instituciones a saber: la Justicia, la Escuela y la Religión. Y más allá, “consiste en superar el individualismo desordenado y las instituciones opresivas (como la religión dogmática y una escuela que jerarquiza en lugar de educar) mediante el acceso a la cultura, la ciencia y la materialidad del mundo. El objetivo es emancipar al sujeto a través del conocimiento objetivo.” Y también se precisa de superar los estragos del individualismo desordenado, el egoísmo, integrando la comunidad, la colectividad, esto es, encontrar un orden dinámico. Y la escuela debe hacer una transmisión real del saber, de estímulos intelectuales y no de reproducir una máquina de la exclusión y de imposición de jerarquías. Y la religión debe estar en una moral activa y no en un dogmatismo y una servidumbre espiritual.


PD. Estas líneas fueron motivadas por la lectura del primer capítulo del Libre Cómo Salvarse de la Servidumbre, las citas vienen de allí.


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