Por Mauricio Castaño H
Historiador
colombiakritica.blogspot.com

El hombre más rico del mundo Bill Gates, en una conferencia, recomienda a los jóvenes once reglas para la vida. Nada raro y más bien evidencia la cruda realidad del sistema capitalista,  las tres primeras: la vida no es justa, acostúmbrate a ello; al mundo no le importa tu autoestima; No ganarás 4.000 dólares mensuales justo después de haber salido de la universidad. La acumulación del capital, la riqueza descansa sobre los hombros de miles y miles de obreros, la paga recibida por su esfuerzo no corresponde a la de su trabajo, la ganancia social, los inventos incorporados por miles y miles de años atrás en los talleres por los trabajadores, históricamente fueron apropiados por los ricos, sustentado por una equívoca ley de que los ricos son ricos desde siempre y los pobres son pobres porque sí. Nuestro magnate bien lo resume, la insolidaridad y el sálvese quien pueda y como pueda son la norma. 

Y la dureza sigue con los jefes, y estos sí que lo son en comparación con los maestros: Si piensas que tu maestro es duro, espera hasta que tengas un jefe. Aquí viene una especie de ablandamiento para soportar este sistema de producción de inequidad, entonces recomienda la humildad y ver en cualquier trabajo una oportunidad que para los que están arriba  de la pirámide social es deshonroso: Dedicarse a freír hamburguesas no te quita dignidad. Tus abuelos tenían una palabra diferente para describirlo: lo llamaban oportunidad.

Y se vuelve a la carga de atribuir todo a un absoluto responsable: Tú, nadie más puede responder por tus desgracias: Si metes la pata, no es culpa de tus padres, así que no te lamentes por tus errores, aprende de ellos. Y si esto no basta, hay que tener presente que los hijos son injustos en tanto no se percatan de la carga que son: Antes de que nacieras, tus padres no eran tan aburridos como lo son ahora. Ellos empezaron a serlo al pagar tus cuentas, limpiar tu ropa, y escucharte hablar acerca de tus problemas.

Pero hay más, la escuela es errática según Gates, pues allí no se refleja la vida real: En el colegio puede haberse eliminado la diferencia entre ganadores y perdedores, pero en la vida real no. En algunas escuelas ya no se pierden años lectivos y te dan las respuestas para resolver un examen y responsabilidades cada vez menores. Eso no tiene nada que ver con la vida real… La vida no se divide en semestres. No tendrás vacaciones de verano largas en lugares lejanos, y muy pocos jefes se interesarán en ayudarte a que te encuentres a ti mismo. Aquí no hay lugar a dudas que el mundo, el mundo del capital es la ley salvaje del sálvese quien pueda, hay que aprender a estar en la jungla con todas las fieras, como es el mundo de la política, todo es justificable como un mal menor y el pez grande se come al pez chico, en el mundo del negocio gana el que saque ventaja, la corrupción es el mayor cáncer que amenaza el planeta, pero así se esculpen los políticos y los hombres de fortuna.

Como no mencionar a la televisión, que no es la vida real en donde se encuentra con la realidad de la escasez y de tener que trabajar para poder comer. Y por supuesto, sé amable con los 'nerds'. Existen muchas posibilidades de que termines trabajando para uno de ellos.

Si hay vida hay lucha, sentencia biológica, cada ser desde que nace tiene que luchar por lo mínimo para poder mantenerse en vida so pena de morir. Pero el mundo del sistema capitalista no está emparentado con ley biológica alguna, es simplemente una invención social que fabrica miseria, y que seres como Gates bien lo expresan en sus lecciones de vida: acostúmbrate a que la vida no es justa, pero para ser precisos no es la vida, sino nuestro sistema capitalista que predomina en el mundo.

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