Historiador
Colombiakrítica
El Hombre y sus Huellas
Un grano de arena entrega, a quien sabe leerlo, el universo entero, lo más aloja lo menos. Hay allí tiempos y espacios que se tejen, historias que se mezclan, se condensan, toda una historia de la Tierra con sus cuerpos mezclados. Todo cuerpo tiene las dos fechas del principio y del fin, y en el transcurso, lo develan sus huellas, lo signan, que se plasman en capas, pliegues, estratos sobre la tierra. También vale en la escala social, de las civilizaciones. Una ciudad es monumento pero también movimiento, todo territorio es dinámico, no cesa de configurarse, nunca se cierra, permanece abierto a todo el acontecer de la vida, por eso la necesidad de escarbar para conocer.
Son las civilizaciones monumentos abiertos. Michel Serres nos enseña en su libro Roma que existen ciudades como ésta que es de la piedra rebosada de memoria, cuando se escarba, se devela una fundación, por lo general hecha con la muerte, el asesinato, Remo y Rómulo. Sobre esta piedra se funda el templo, es el barro que se sobrepone a otra capa de barro para ir así tejiendo historia de pasado, presente (de lo que estamos hechos), y futuro (devenires provisionales y cambiantes que nos signan), son capas que se interponen, escudriñar para indagar, tarea dispendiosa y por la misma razón es débil memoria si se comprende que todo depende de la disposición, de su voluntad y de los intereses del hombre para indagarla.
Hay ciudades de la piedra, de la escultura como Roma, las hay de la razón o signo, símbolo como Atenas y Jerusalén. Aquella de sombras, éstas aportan luz, razonamiento para su develación, carne y piedra, materia y espíritu, cuerpos mezclados. Los sentidos múltiples justifican la variedad y desde luego las interpretaciones, todo depende de la lente con que se mire, orientaciones diversas para comprender o despistarse. «Cada sentido definido no es más que una escenografía, es decir, un perfil visto desde un cierto sitio… el sentido de la historia son escenas...» (M. Serres) Es la vida un juego de luces y de sombras, estar atentos a los rastros para otear mejor.
El sentido viene de otros sentidos, uno entre muchos otros. La vida es, reiteramos, un juego de luces y de sombras, según sea donde se ponga el foco, allí se dirigen las miradas, otros escenarios quedaran invisibilizados. Una cosa puesta en lugar de otra, eso enseña el estructuralismo, es un intercambio como decir reemplazo, víctima es el segundo como vicepresidente incluso ministro que quiere decir hombre menor que está después del presidente, quien está en lugar de otro, un inocente que paga culpas por otro cometidas. Roma se le distingue por la piedra, ciudad de las esculturas, de los objetos, a su vez ellos explicitan la relación con los seres a través de sus huellas dejadas. Toda construcción es un silenciamiento de la piedra, de los trazos, de los signos iniciales marcadas en contacto con otros cuerpos, otros seres. Es el paisaje es una mezcla, una composición que devela seres y cosas.
Iras hominum
Sobre la piedra la memoria histórica es una expresión que ha cobrado cierta importancia sobre hechos atroces como el holocausto nazi, por ejemplo, y a lo largo y ancho del mundo se emula tal memoria de la infamia, de lo atroz de las experiencias de muerte y asesinato. Es la memoria como muestra visible de la barbarie que enseña o convoca a la no repetición. No tapar el sol con las dos manos, mejor saber de qué estamos hechos para conocernos mejor. Iras hominum, las iras de las hombres a decir de Tití Livio, cada gemelo tiene tiene su vuelo de buitres, todo jefecito tiene su grupo de presión. Lo múltiple, hombres encolerizados, rodea como en corona un lugar curioso, cuasi vacío. M. Serres, Roma).


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