La Vida y El Caos

Mauricio Castaño H
Historiador
Colombiakrítica


El orden tiene muchos seguidores, el Poder y la cultura, la razón administrativa inclinan su balanza hacia allí. Y por supuesto, todo lo contrario como el desorden, el caos, lo indefinido no tiene tanta audiencia, es más bien visto como un mal a vadear, a padecer o cuando menos sortear, por no decir evadir. En contraposición, nuestra intención es señalar que el mundo es caos, es multiplicidad, es indefinición, es devenir que renueva y fortifica, en vez de diezmarnos, de reducirnos. De paso, vale anotar que persona quiere decir máscara, es decir, quien presenta un rostro que no es el propio, es el ser indefinido, es equivalente a nadie.


El movimiento continuo y el relacionamiento es otra manera de decir caos en este ser inacabado que somos. Por ejemplo, el ser es social, todo el tiempo nos estamos haciendo, todo es provisional, el hoy es mañana y es ayer, nada es definitivo, nada es para siempre, dependemos de las relaciones y del entorno, el medio en el que vivimos, pues el individuo solo, se pierde. Quién sólo se relaciona consigo mismo es un autista, con ello queremos enfatizar que la vida se define por las relaciones, todo es un relacionamiento, yo soy las relaciones que establezco en el medio que me es favorable, yo y mis circunstancias. Todo es relacionamiento, movimiento, la quietud mata. Por lo demás, vale recordar éstas épocas definidas de las comunicaciones.


El Coas define la Vida


«Los antiguos tenían razón al decir del caos que se entreabría. Lo múltiple está abierto, de él nace la naturaleza que está siempre permanentemente naciendo. No podemos prever qué va a nacer en él, aquí o allá. Nadie lo sabe, nunca nadie lo ha sabido, nunca nadie sabrá cómo un posible coexiste con un posible, y quizá coexista por una relación posible. El conjunto está atravesado de relaciones posibles. (Michel Serres. Génesis, p.22. Próxima traducción en ed. Piedra Rosetta).


Filósofo y Caos


Si existe alguien que sigue el caos, ese es el filósofo, siempre está pasando sin detenerse en ningún santuario. De allí surge el filósofo como anunciador de los posibles. «El filósofo ya no tiene razón, no cuida ni del ser ni de la verdad». Por el contrario, el político y el científico tienen por función la verdad, y existen muchos funcionarios que le siguen. «El filósofo no se rodea de la verdad como de una coraza o de un escudo, no canta ni reza para detener los miedos nocturnos, desea márgenes… la libertad» … «El filósofo toma la vigilancia de los estados imprevisibles y frágiles, su sitio es inestable, móvil, suspendido, el filósofo busca dejar abiertas ramificaciones y bifurcaciones, a la inversa de los confluentes que los unen y los cierran. Remonta un poco la vaguada, gravita la creoda, va a tomar pastos donde se multiplican las ramas, donde los torrentes son turbulentos, donde la novedad abre sus ramilletes, en las praderas altas.» (ibid. p.23).


Existe el juego de lo posible, el caos, el azar, la furia de la masa se abre paso para habitar el cambio, para hacerlo posible. Lo singular riñe con lo múltiple, atajan, huyen de los devenires. Es cierto que lo convencional sirve para comunicarnos, tener un lenguaje común. Por lo mismo, Persona quiere decir máscara. Todos presentamos la mejor imagen ante el público, en la calle queremos ser bien vistos. El político y su multitud, el presentador de televisión y su teleaudiencia presentan la mejor cara gracias al maquillador y asesor de imagen. Relación de uno y lo múltiple, lo social demanda unos códigos para relacionarnos.


En suma, el hombre es indeterminado, juega al mundo de los posibles. Clasificar es congelar el mundo de los objetos en su administración. El hombre es pasar, igno quiere decir paso, grafía, el rastro, la huella dejada en este pasar y pasar que es la vida del caos.


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