Bienes Comunes

Por Mauricio Castaño H
Historiador
Colombiakrítica


Los quirinus, dioses amantes de la riqueza, prometieron el oro y el moro, prometieron esta vida y la otra. Estos hombres se autodenominaron con un neologismo compuestos de dos palabrejas del Neo y del liberalismo, los neoliberales. El neoliberalismo era, y lo sigue siendo, el nuevo evangelio de los ricos embelesados por hacer más y copiosa fortuna en poco tiempo, sin importar los medios, sólo el fin. 


Allí estaban los hombres ricos en el podium del Jet Set, vueltos todas unas vedettes a mostrar. No el otrora empresario tal de tal empresa. No, hoy es el más rico entre los ricos que tiemblan en Davos por miedo a no ser destronados. Ese es el nuevo valor proclamado para la humanidad, la salvación está en generar riqueza en pocas manos de inescrupulosos hombres con el único propósito de  hacerse multimillonarios. Ese era y sigue siendo el norte de todos sus mundos posibles. Pavonearse entre los más ricos del planeta es el valor supremo, quién pueda lucir la chequera más regordeta.


Estos quirinus pregonaron en terceras voces, en gobernantes, en los presidentes de países la nueva nueva, el nuevo paraíso prometido, el mercado hasta donde sea posible, El Estado hasta donde sea necesario, más mercado y menos Estado, era la bienvenida al futuro cacareada del entonces presidente César Gaviria que abrió de par en par las puertas del país Colombia a los Tratados de Libre Comercio. Esto no era más, para resumir, llenar el país de chucherías y desestimar la economía propia. Un millón setecientos desempleados, empresas quebradas, más miseria y concentración de la riqueza nacional, es el pobre balance hoy.


Menos Estado y Más Mercado, es la consigna del neoliberalismo. La fórmula es sencilla: El Estado es una extensión del mercado controlado por los grandes mercaderes. Recordar que antes se tenía la premisa del Estado Social de Derecho, esto es, los bienes públicos para beneficio de la población, velar por el bienestar general. Pero aquel juego de palabras del neoliberalismo suavizaba o escondía el zarpazo de los más ricos, de los grandes empresarios para apropiarse de los recursos del Estado. Perdón por la reiteración, esto no es más que la privatización o apropiación de lo público. Y fue así como en Colombia sectores como la salud fue privatizado con la ley 100 y las pensiones terminaron siendo negocios en manos de unas cuantas familias ricas, desvirtuando así la función social del Estado.


Fatiga la vida convertida en gran mercado, en menjurjes bursátiles. Y decimos fatiga por lo que se ha dicho una y mil veces, lo conocido a voces, los grandes medios de comunicación son conglomerados de las grandes familias ricas del país, son las voces de los patrones que alaban o injurian. Bien se ha dicho también que los medios de comunicación son armas corporativas para defender sus intereses.


Recordar la reinvención que hizo el neoliberalismo cuando sus demagogos sufrieron desgaste tildados de vieja clase política. Entonces fueron reemplazados por mozos de cara juvenil, vestidos de jeans para anunciar la renovación de la política con simple maquillaje del mismo cuerpo. Esto sirvió, reiteramos, para subsanar el agotamiento, el cansancio de los electores hacia la clase dirigente que no se veía resolver los problemas básicos de la sociedad y de sus ciudadanos.


Entonces vino el diseñó del marketing político con valores que vendían estos rostros jóvenes con trajes jueveniles usando jeans, pelo largo o ensortijado, y se iban lance en ristre contra lo que califican de politiquería y viejos corruptos. Y para mayor adorno se echaron el bálsamo del viejo sueño platónico de sabios gobernantes, allí se pusieron de moda los profesores matemáticos u hombres de ciencia.


Lo curioso de todo es que todo empeoró, todo lo que prometieron cambiar no sucedió, por el contrario, hoy el país es más inequitativo, la pobreza aumentó, tan sólo caminar las calles para ver cada vez más gente en el rebusque, en la economía informal, ilegal y criminal, y mayor aún, el crecimiento de la población indigente, los habitantes de calle que se las tienen que arreglar para dormir bajo los puentes y vivir de las sobras tiradas en las basuras.


Éste embeleco es el que quiere corregir el actual gobierno demócrata. Esta recuperación de lo público en su función social, esta recuperación de los recaudos que hace el Estado de los ciudadanos es la prioridad de éste gobierno, qué esos recursos se les devuelva en bienes y servicios para sus contribuyentes, para la ciudadanía. También es tarea del gobierno nacional recuperar los organismos de control, hoy en manos de los grandes intereses privados, algo así como los ratones cuidando el queso. Todo esto es, en suma, El Estado y su tecnocracia al servicio de lo público y no de lo privado. Esperemos que los bienes Comunes regresen a los ciudadanos del Estado. Amanecerá y veremos.


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Intempestivo

 Por Mauricio Castaño H
Historiador
Colombiakrítica


Todos los días nos levantamos para entrar en acción. Y así todos los días con sus noches. Cada día trae su afán, nos impone su azar, su caos. Todos los días nos parece que nos repetimos porque la identidad de un nombre y un cuerpo, así parece sugerirlo.  Pero ¿somos los mismos en el transcurrir del tiempo? Con sólo mirar los grandes segmentos de nuestra vida de niños, jóvenes y adultos percibimos cambios a los que el tiempo nos ha sometido,
el tiempo que nos vive a decir de Borges. Pero ésto también ocurre en las sociedades, todas ellas son cambiantes y por más que los gobiernos quieran direccionarlas, por más y mejores Planes de Desarrollo existan, siempre saltarán las variables nómadas, los imprevistos que están fuera de su gobernalidad (Los gobiernos locales, de barrio, de cuadra, descentrados, múltiples centros, reflejan mejor la vida).

Si quisiéramos dar una frase para denotar el ser y su experiencia, se nos ocurre que son nuestros sentidos del olfato, oído, gusto, tacto, visión los que captan el mundo exterior y nos entregan de manera filtrada para así hacernos a una imagen de esa experiencia, nos hacemos a una simulación o simulacro de ese mundo, empirismo trascendente le llama Deleuze. «Se llama representación a la relación del concepto con su objeto.» (p.36). Todo esto del tiempo que pasa en nosotros me hace rememorar el libro de Gilles Deleuze Diferencia y Repetición en la edición española hecha en Buenos Aires Argentina. 


El título en sus dos palabras nos trae una de las grandes paradojas de todos los tiempos como son la Diferencia y la Repetición. En nuestras primeras líneas sugerimos que el vivir y nuestras consciencia de la existencia, nos da la percepción de que el tiempo nos pasa, nos repite pero a la vez somos un mar de diferencias (en nuestro cuerpo habitan millones de células diferentes), no somos los mismos de hace tiempos, hemos cambiado, muy notado en las amistades reencontradas después de largo tiempo, años, quizá décadas.


Éste reconocer que somos diferentes en el diario vivir y muy notado en grandes segmentos de tiempo, pone en cuestión o al menos en aprietos un pensamiento binario. A este libro de Deleuze le viene a bien el calificativo de intempestivo porque enfatiza en el tiempo por venir, en el porvenir, en el tiempo que nos está viviendo, que está pasando en nosotros así como en la oruga que es crisálida y ahora es mariposa. El tiempo que se vive en los seres y en nuestros hábitos, es ya toda una metamorfosis, es el tiempo de la transformación. 


Atrás queda entonces toda idea de inmovilidad o mucho mejor de absolutismos o de universales abstractos o de verdades de y para siempre: «Por este camino la repetición es el pensamiento del porvenir: se opone a la categoría antigua de la reminiscencia y a la categoría moderna de habitual. Es en la repetición, es por la repetición que el olvido se convierte en una potencia positiva…” (p.30) «El hábito es la fundación del tiempo, el suelo móvil ocupado por el presente que pasa. Pasar es, precisamente, la pretensión del presente.» (133). Pasado y presente coexisten, los presentes se suceden, ganando terreno los unos sobre los otros. Tiempo vacío, invisible, fuera de sus goznes. (175). Por lo demás, las contradicciones no se resuelven, se disipan.


Contrario a la popular creencia, el hábito no es inmovilidad, por ninguna razón sugiere un tiempo paralizado, sin vida. Nada más vivo que una comunidad que se vivifica en sus pequeñas cosas de diario vivir, sucede con las comunidades indígenas, con sus saberes ancestrales y locales enriquecen lo global universal. El hábito, habitus es contracción, sonsaca a la repetición algo nuevo. (124) Algo nuevo se saca de la experiencias se lo dice con frecuencia. Gabriel Tarde asignaba así el desarrollo dialéctico: la repetición como paso de un estado de las diferencias generales a la diferencia singular, de las diferencias exteriores a la diferencia interna. (128)


El tiempo que me vive, el tiempo que se despliega en el tiempo presente, contrae instantes sucesivos independientes los unos de los otros.  (120) «Somos agua, tierra, luz y aire contraídos, no sólo antes de reconocerlos o de representarlos, sino antes de sentirlos. Todo organismo es, en sus elementos receptivos y perceptivos, pero también en sus vísceras, una suma de contracciones, de retenciones y de esperas. En el nivel de esta sensibilidad vital primaria, el presente vivido construye ya en el tiempo un pasado y un futuro.» (121). Esto no es más que el empirismo trascendente, el mismo que se capta, se reporta pero no se reduce ni se vuelve mero lenguaje.


La vida es múltiple y caótica, difícil de atrapar por sistemas de pensamiento cerrados o inmóviles. Todo lo contrario, esto del devenir, del azar y del caos, nos lleva a todo lo variable de la vida, todo lo diferente que se repite de manera especial siempre diferente. No somos los mismos en cada momento y en cada día que nos levantamos, el tiempo nos vive, nosotros, yo, tú, él, todas y cada cosa que nos rodea. Somos partes del vasto universo del caos y el azar que todo el tiempo está tirando los dados. «La vida moderna es el de los simulacros".


El eterno retorno no hace volver lo mismo, Retornar es el devenir idéntico del devenir mismo… lo idéntico que se dice de lo diferente, que gira en torno a lo diferente. Lo idéntico producido por lo diferente… «El genio del eterno retorno no está en la memoria, sino en el derroche, en el olvido que se vuelve activo.» (p. 99) «Si el eterno retorno es un círculo, lo que está en el centro es la Diferencia, y lo Mismo sólo en el contorno o en el círculo constantemente descentrado, constantemente tortuoso, que gira sólo en torno de lo desigual.» (p. 100).


Por lo demás el movimiento es una pluralidad de centros. Todo es diferencia, soy el mismo que vive en el mismo lugar, que se levanta todos los días a la misma hora y Comienza la rutina pero soy tan diferente todos los días, haz cambiado tanto, dicen los que hace tiempo no nos veían… soy un círculo tortuoso.


Es atractivo la conjugación SE para designar todo ese mar de azares, caos, multiplicidades que suceden en un cuerpo. El tiempo se vive en mí así como el azar. Todo es porvenir, es decir, intempestivo.


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El Hombre Imaginario

Por Mauricio Castaño H
Historiador
Colombiakrítica



El hombre produce mundos imaginarios. Si las percepciones dependen de los sentidos, ellas filtran y por tanto seleccionan la múltiple información emitida por el entorno. Y como se sabe, toda selección es exclusión: «Toda decisión se define en función de lo que se excluye.» (Deleuze). Si todos los vivientes tienen maneras diferentes de percibir, habrá tantas percepciones como especies haya. Por esta vía el lenguaje y lo simbólico son recursos privilegiados en el humano para procesar y emitir numerosa información. Aunque el concepto de Umwelt, que quiere decir medio asociado o entorno favorable, de cada especie, precisa que los sentidos ya son una percolación de la deriva evolutiva y no se pueden desvincular de las energías y operaciones que integran el organismo. Y el lenguaje y los símbolos son procesos de virtualización.


Por esto, en lo selectivo o excluyente, el lenguaje es poder y no comunicación, es muestra de dominio. Hablar es callar, es silenciar la multiplicidad de expresiones de los sentidos. «Hablar es callar, es silenciar la multiplicidad de expresiones de los sentidos…. Cuando se ilumina un pedazo del mundo, lo que hacemos es apagar todo aquello que no está iluminado. El lenguaje es filtración de información, y en lo que queda de rezago se va para el subconsciente.» El lenguaje es para administrar el excedente, para gestionar la sobredosis de información, para simular que se la capta. Es una primera idea de la imágen del mundo entregada por la filtración de los sentidos y producida por el lenguaje del viviente humano. Hablar es percolar en el caos del barullo, ciertamente es mandato pero porque organiza y facilita la convivencia y la supervivencia. Otro asunto es el parásito y las formas del poder mediante las cuales se impone.


Una segunda idea refiere a la realidad biológica que somos. La especie persiste, se perpetúa con la reproducción y supera obstáculos que se le van presentando, «la vida son las fuerzas que resisten a la muerte». La vida es lucha, si hay lucha hay resistencia. Vivir es vencer obstáculos, se contrarresta todo aquello que amenace la vida, la misma naturaleza enseña a matar para poder sobrevivir, esto es la depredación, se vive a costa de los otros, en la cacería el más fuerte engulle a la presa más débil. Son éstas ideas de Ollivier Dyens en su texto la condición inhumana. Aunque la palabra “depredación” debe entenderse como una condición de los ecosistemas organizados en torno a las cadenas tróficas. Otro asunto son las relaciones simbióticas agrupadas en mutualismo, comensalismo y parasitismo. Precisamente los formateos nos alejan de nuestro determinismo biológico, la exteriorización de la memoria es la que posibilita la innovación. La virtualidad es potencia creadora el problema es el parásito que se apropia de los medios, captura el flujo y lo monopoliza en su beneficio.


En esta empresa de vida de la especie humana, ha cumplido un papel diferenciado y ventajoso la posición bípeda. El hombre al ponerse de pié, resultó favorecido con una serie de liberaciones: patas delanteras vueltas manos que fabrican herramientas, boca que no sólo captura y tritura alimentos sino que se llenó de palabras, un cerebro favorecido con millones de interconexiones para la sobrevivencia, pero sobre todo el hombre libre e inventivo. En suma, es una referencia a la historia de la técnica, de la mecánica viviente del paleontólogo André Leroi-Gourhan. Aunque La boca ya no captura el alimento, esa función ha sido delegada a las manos, por eso ésta se pudo llenar de palabras. El cerebro que se inunda de neuronas motoras para operaciones enormemente complejas como producir herramientas y lenguaje articulado, se vuelve más apto para la confrontación configurando el lóbulo frontal.


Esto y la primera idea nos da una imagen de espejo donde el hombre mismo se refleja y da cuenta de su mundo percibido a través de sus sentidos, por lo demás, el hombre se exterioriza en lo que hace, entrega una imagen del mundo. Por su puesto que es su propio mundo filtrado por sus sentidos. El mundo de la técnica y de la informática son buenos ejemplos de una realidad creada por él, muy distante a otros mundos de otros seres y sus otros énfasis que le entregan sus sentidos. Estrictamente no son los sentido los que percolan, es la Umwelt que en el hombre es sinónimo de cultura étnica que podemos analizar a partir de la convergencia de tres grandes flujos: las cadenas operatorias desprendidas de las manos y de la técnica corporal, las palabras emanadas de la boca y las grafías desatadas por el encuentro de los dos polos mano-boca. Pero la economía, la cohesión y la coherencia a estos flujos, como cualquier relato, lo da la Razón Administrativa


Vale la comparación de los posmodernos con los esquizofrénicos (para enfatizar en la filtración, en la selección que entrega una interpretación del mundo percibido) ambos sólo perciben pedazos quebradizos de una realidad, incapaces de construir una secuencia, un relato cercano al mundo empírico, esto equivale a sustraerse de la realidad biológica para envolverse en meros signos, mera capa de lenguaje ajeno al mundo físico y biológico. El hombre se distrae del mundo mediante el lenguaje para hacerse una imagen virtual. Por eso también se dice que todo lenguaje es mera percepción del mundo, la que cada civilización construye, lo demás, las otras realidades, quedan por fuera.


Esta característica humana equivale a nuestra disposición y gusto por escuchar relatos, es otra tercera idea. El gusto por escuchar relatos que dan cuenta de un orden del mundo que es caos, desorden. Nos gustan las historias, escuchar relatos y todo por una razón simple: en el principio todo era caos y luego el hombre fue dando nombre y ordenando las cosas que estaban a su alrededor. La vida es caos y las civilizaciones van dando un orden según sus propias valoraciones. Por esto mismo se dice que los relatos son connaturales al hombre. Las manos que hacen construyen una imagen del mundo, el lenguaje es el propio relato de cada sociedad construido a su imagen y semejanza. El mundo es caos que se ordena a partir de los relatos míticos y científicos, ambos son explicaciones que satisfacen los interrogantes del momento, de una época determinada. 


El recurso de la filtración por los sentidos y la construcción de una imágen del mundo, autoriza a hablar de nuevos paradigmas acordes con el tiempo. El tiempo nuestro es robótico y virtual. Hoy, por ejemplo, se dice que nuestros dioses y mitos son anacrónicos por los avances tecnológicos que nos permiten acceder a otras realidades, como bien se dice, nacemos y crecemos en medio de máquinas, turbinas, nuestras expectativas de vida han crecido gracias a ellas. En sí, la civilización y la ciudad es un transcurrir de motores y de ruidos, todo es movimiento todo el tiempo y por todas partes. Serres lo ha enseñado, el tiempo percola por medio de los formateos, los motores han sido sobrepasados por lo digital y sus enormes cálculos numéricos. No hemos dejado de habitar el tiempo circular de los meteoros, ni el termodinámico de los formateos y por sobre todo nuestro tiempo es milagroso a tal punto que perdemos la capacidad del asombro ante el barullo de las novedades.



En suma, el hombre está hecho de materia y de intangibles, de lenguaje, de cuerpo y espíritu, corporales e incorporales. Hacemos parte del reino zoológico pero también del simbólico, por un lado materia y por otro inmaterial, mundo de los cuerpos y mundo de los incorporales, materia y espíritu: «lo que se llama la teoría del espíritu, nacida parece ser de la necesidad de vivir en grupo y de navegar a través siempre de un número cada vez más importante de rivalidades, de alianzas y de traiciones… La vida del grupo, forzando a los individuos a aprender cada vez de manera más sensible y compleja las reacciones de sus congéneres, desarrolla la capacidad de empatía y de simpatía y engendra así sorprendentes comportamientos tales como la manipulación, la mentira.» (Ollivier Dyens).


Finalmente, somos lo que somos gracias a la herramienta... Hoy los hogares dependen de turbinas y generadores que llevan energía y agua a las casas. Sin herramientas hubiéramos seguido siendo primates vadeando las inclemencias de la naturaleza. Somos un mundo imaginario, aislados del mundo real, todo se nos entrega por filtraje y simulación, acá nos gusta la definición de fantasma de Borges en su Antología de la literatura fantástica: “un hombre que se ha desvanecido hasta volverse impalpable, por muerte, por ausencia, por cambio de costumbres.”


La herramienta deviene motor pero también máquina digital, con ellas transformamos el mundo porque así escapamos a la adaptación, nuestra Umwelt es la de un animal inadaptado por eso podemos impactar la deriva geológica y generar nuestra huella estratigráfica.


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Hijos de Nuestro Tiempo

Por Mauricio Castaño H
Historiador
Colombiakrítica



El hombre es un ser inacabado que se rehace mediante la educación. Por eso ésta se concibe como un proceso abierto y permanente, nada está cerrado ni hecho de golpe y porrazo. Y por tanto la sociedad también lo es con todos y cada uno de los individuos que se sumergen en ella. De allí que la educación sea considerada como un dispositivo, como un anclaje cultural que deja su impronta en cada uno de los seres para que estén acordes con el tiempo que les ha tocado vivir… es una manera de permanecer vigentes.


Memoria Colectiva y Tradición


Vale decir que toda sociedad se sumerge en un proceso cultural que bien puede denominarse memoria colectiva, ésta permanece viva mediante las tradiciones que nos perpetúan en el tiempo y que tienen su anclaje zoológico y como tal nos hace similares como especie que somos pero diferentes los unos de los otros según sea la cultura que nos da  una identidad propia, a dónde fueres, haz lo que vieres, sugiero la sabiduría popular.


El tiempo nos vive en la Cultura que somos


El tiempo nos vive, somos hijos de nuestro tiempo, incluso el genio que se sale de la media no es más que un pez que nada a contracorriente por los cambios que son necesarios a su propio tiempo, a la misma sociedad en la que vive.


En la cultura, y en especial en la educación, es donde se cultivan los cimientos que dan vida a las etnias o a los procesos educativos que garantizan la vida de su grupo social. Pero acá vienen unas observaciones críticas a lo que por alguna razón terminó siendo dogma de fe en la educación, alejándose de su dinamismo.


En primer lugar, si el ser, si el hombre es inacabado, no hay razón para que la educación que lo vivifica no lo sea. Se olvida que la educación es un proceso inacabado y por tanto sus agentes educativos deberían serlo. Pero no, en la práctica son cerrados y dogmáticos con currículos inflexibles y descontextualizados. La repetición tonta de dogmas de fe es lo común en el ejercicio docente. Es ajeno a la formación crítica, a las competencias comunicativas, investigativas y científicas que promueven una sociedad Inteligente con ciudadanos de espíritus críticos e inventivos.


En suma, la educación es todo menos un proceso lineal. Todo está inacabado, en un hacerse constante y en contexto. Entre otras cosas es el conflicto, la tensión permanente la que caracteriza a los individuos de una sociedad, todos quieren confluir pero se desconoce el mar de las diferencias que nos identifican. Saber y poder son dos caras de una misma moneda, quien dice qué debe enseñarse, ejerce mandato, sólo un pequeño matiz que suaviza el peligro que ostenta al maestro como poseedor de una verdad: es el estudiante como posible interlocutor que con su formación crítica, reflexiva e inteligente puede conquistar el derecho a la palabra, incluso a contrariar a su maestro, mejorándolo, superándolo. Y es la vida misma, el registros biológico y cultural con sus cadenas operatorias que prestan su concurso a la vida misma en sus ramificaciones diversas y en los devenires culturales y de tradición.


Reiteramos, el saber, el conocimiento no es una momia con currículos inflexibles que se repite una y otra vez sin ningún cuestionamiento crítico. La vida y la educación por el contrario son procesos abiertos y dinámicos. El maestro es un acompañante, un guía en su designio pedagógico.


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