Por Mauricio Castaño H
Historiador
Colombiakrítica

El cuerpo no es tan inocente ni tan inédito como se lo cree, en él confluyen multiplicidades que lo constituyen. Un cuerpo biológico en el que emerge lo innato y un cuerpo cultural manifiesto en lo adquirido, ambos complementarios e indisociables, por ejemplo, una estructura ósea y muscular están preparadas para un lenguaje articulado, el cual es posible con la inmersión que hace el individuo en la cultura de la cual hace parte. Yo soy el otro en el cual me reflejo, soy el mundo exterior que ha entrado en mí. Así el habla sólo es posible con la cultura, en el aislamiento nos reducimos a unas pocas señas necesarias en ese mundo si se quiere solitario o salvaje, la sóla bipedia no constituye la humanidad, es necesaria la inmersión cultural y social a la cual se pertenece.


Otra separación desafortunada es la del cuerpo pecaminoso que encarcela el alma, el cuerpo es la cárcel del alma se acostumbra a decir desde la Grecia Antigua. Pero nada más incierto que ésta separación. Si ha de entenderse alma por espíritu o lo inmaterial, lo incorporamos mediante los procesos culturales. Y todo ello equivale a un pensamiento, o a un proceso de subjetivación que de cierta manera desdoblan o procesan una determinada realidad, entonces estamos hablando de dos caras de una misma moneda. Recordemos el origen de la palabra espíritu, el alma sale del moribundo con el último suspiro, espíritu está asociado con la respiración. O a decir de Dagognet, el cual seguimos, “El alma hace su cuerpo… el  cuerpo se ha vuelto el lugar del yo.”


Siguiendo con esta asociación, se recordará la expresión que afirma que los ojos son la ventana del alma, con ello se capta las dos caras de una misma realidad, mis pensamientos, mi sentir se reflejan en la mirada que me delata, con el cuerpo todo habla, hasta los silencios dicen más que las propias palabras cuando se los sabe descifrar: las técnicas de desciframiento del lenguaje corporal que van desde el pestañeo infrecuente y los movimientos de manos o dedos involuntarios nos delatan el secreto que queremos guardar, y qué decir hasta en las máquinas detectoras de mentiras que basan sus mediciones en los movimientos o flujos corporales que son normales hasta que la mentira los hacelera.


Citemos a Dagognet en su libro lo Uno y lo Múltiple: Ganamos y nos contentamos  con un “intercambio” silencioso, aunque ruidoso de palabras mudas. El pensar se reúne con el hablar : ¿por qué comerse las uñas, o halarse la barba, o jugar con la leontina del reloj?  ¿Por qué la amasadura —a nuestra vista— de la miga del pan, o de cualquier otra sustancia plástica? ¿Por qué meterse los dedos a la nariz?    ¿Por  qué rasgar  las vestiduras?    ¿Por qué sacudir sus  llaves o las monedas en  el bolsillo? ¿Por qué dejar al  descubierto tal o cual parte de su cuerpo?  ¿Por qué quitarse y ponerse el anillo que  se lleva?    ¿Por  qué agitar  la pierna compulsivamente, si el movimiento ritmado está totalmente prohibido? Freud  lo subraya: “Aquel cuyos labios se callan charla con la punta de sus dedos; se traiciona por todos sus poros.  Por esto la tarea de hacer conscientes las partes más disimuladas del alma es perfectamente realizable” …


“Hay muchos más lenguajes de los que uno se imagina; y el hombre se traiciona claramente con mucha más frecuencia de lo que lo desearía.  ¡Todo habla! Pero muy pocos saben escuchar, de tal suerte que el hombre de alguna manera vierte sus confesiones en el vacío;  despilfarra sus “verdades” como el sol dilapida su luz. Desafortunadamente el espacio no tiene orejas”


Si se quiere el cuerpo es barro moldeado, esculpido por la cultura, es lienzo en donde la cultura hace sus trazos: a donde fueres haz lo que vieres, las etiquetas o normas de comportamiento son exigencias sociales, son los procesos de subjetivación los que nos sumergen en la cultura, los que terminan por esculpir la carcasa ósea.
Adenda: En estas breves líneas de reflexión nos basamos en Francois Dagognet en el Cuerpo uno y Múltiple en la traducción al español hecha por Luis Alfonso Paláu sin publicar aún. Esta, y otra bibliografía de frontera será tema en los seminarios de la Alianza Francesa Medellín.

Próximo artículo en este blog: Historia del Amor

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