Mostrando entradas con la etiqueta Coronavirus. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Coronavirus. Mostrar todas las entradas

Coronavirus Sobre Dimensionado

Mauricio Castaño H.
Historiador
Colombiakritica
Los nombres son ficticios pero los hechos reales. Cata y Sara han dado positivo de Covid 19. Ambas viven en Estados Unidos. Ambas fueron enviadas a sus casas para cuidarse como suele ocurrir con los síntomas de cualquier gripe. Ambas siguieron en sus confinamientos de sus propias casas llevando sus vidas normales: cada una comparte con sus familias sin que ello dé lugar a aspavientos o escandalizaciones desmedidas o desproporcionadas por temores de contagio y mucho menos de entrar en pánico como si se fuera a acabar el mundo. No son vistas por vecinos y familiares  ni con recelos ni con peligrosidad de contagio como si tuvieran la peor epidemia mortífera de contagio. La reacción es justa en la medida de las proporciones. Nada de eso escandaloso de estar en una cama UCI ni cubiertas con máscaras ni resguardadas en cuartos especiales. Nada de eso. Se comportan igual a otras virosisis pescadas en otros momentos de sus vidas.

Pero lo curioso y general que está aconteciendo en el mundo es todo lo contrario a tomarse con calma este episodio normal del curso de la vida. Por el contrario, los gobiernos propagan medidas de confinamiento acompañadas de buenas dosis de pánico e histeria colectiva. El miedo habilita las mejores técnicas de control social, todo el mundo espantado por la muerte que puede entrar por sus narices, por un simple beso, contacto de mano o simplemente estar juntos en donde tu vecino es tu peor enemigo.

Pienso en una expresión que refleja la vitalidad de la vida, esta expresión es que tanto la inmovilidad como el aislamiento matan. Un paciente varios días en cama, sin poderse mover termina con la piel pelada, con llagas, no importa que tanto se le ayude a cambiar de posición, la verdad es que esa inmovilidad termina por tullirlo al punto de no ponerse de pie, no poderse valer por sí mismo. Otro tanto ocurre con el aislamiento, pensemos en extremo, el presidiario con aislamiento total, al que tan sólo se le permite tomar una hora de sol uno o dos días en la semana. Esta persona pierde sus habilidades sociales y el deterioro cerebral que apagan la llama de la vida.

Pero no sólo el aspecto de quietud y aislamiento social matan, también lo hace el aislamiento económico, frenar la circulación, los flujos de la vida material compromete la existencia misma. Lo económico, la subsistencia se ve comprometida con el solo confinamiento. Acá recuerdo un ejemplo al que se recurre con frecuencia para señalar la relación que existe entre una medida normativa y sus disposiciones complementarias que permiten su realización, su materialización. El ejemplo es que un gobierno decreta la prohibición de que cualquier persona viva bajo los puentes porque ello no es adecuado en un Estado Social de Derechos en el cual se presume todo ciudadano tiene sus mínimos derechos garantizados. Pero la norma es estúpida si no hay garantía de techo con casa digna para sus habitantes. Por ejemplo las medidas tomadas no han tenido en cuenta que si la gente no produce no tiene con qué mercar ni mucho menos con que pagarse los servicios de acueducto y electricidad. En las calles, en los barrios ya empieza a verse la gente pasando hambre y desconectados de los servicios públicos. O los que viven de la informalidad o del rebusque, están siendo desalojados de sus viviendas o inquilinatos. Y que tal ésta: hacer filas en los supermercados para abastecerse. Se entenderá porqué México ha sido prudente con sus medidas.

Acá queremos señalar un contrasentido en la lógica capitalista, si tienen riquezas más que suficientes porqué no deciden apoyar en investigación médica que ya está probando vacunas contra el Coronado 19? Cuba y China han mostrado evidencias en tal sentido así como experiencias o metodologías que hacen innecesario el confinamiento de toda la población. Por supuesto que hay que superar los negocios feroces por las patentes de laboratorio y por los premios nobeles. Qué laboratorio, qué grupo de investigación hace más cabildeo, quien tiene mejores relaciones con los grupos de Poder, entonces ésa será la vanidad premiada.


Estado Fallido

Queremos echar mano de los imposibles Estatales, piden mucho y poco o nada dan, exigen comportamientos a la población sin habérselo ganado. Aquí encuentro explicable las indisciplinas sociales ante el confinamiento, bien sea por la irreverencia misma hacia los gobiernos o bien sea porque los motiva el derecho de vida, no dejarse morir de hambre y entonces salen al rebusque en la calle.


A Colombia le calza bien las expresiones de Estado Fallido o Nación insuficiente en tanto no fue capaz de consolidarse en todo el territorio nacional y más bien siguió siendo un país feudal, cada Gamonal mandaba en su terruño, los pensamientos feudales son bien arraigados en las élites regionales a costa de la servidumbre miserables de las gentes.

La Vida en Constante Evolución


Cosa tan común la muerte, que nadie se asuste con ella. La muerte esa cosa tan de diario, que tanto pavor genera, que nadie se asuste con cosa tan de diario. El trasfondo del Coronavirus es que cada quien lo siente como amenaza real de muerte, la siente real y cercana, sin distingo de sexos, razas, cultura, ricos y pobres, todos ellos se sientes cercados por igual. Pese a que sus estadísticas de mortandad son mínimas y afecta en especial a los ancianos. Esto explica porque son posibles medidades extremas, tan aceptadas sin cuestionamiento que interceptan la necesaria movilidad y socialización humanas, no importa que sea el propio aislamiento y la propia inmovilidad que nos terminen matando.

Somos polvo cósmico, somos un soplo biológico, somos vida, somos cúmulo de Miles de millones de bacterias, que alguna de ellas, que algún virus tome su propio rumbo anárquico, nos pone en ese estado cero de la evolución y devenir constante a la que todos los seres de este planeta estamos sometidos. Que nadie se asuste con los cambios que nos sacuden, evolución o mutación hacen parte de esos aleteos bacteriales o virales que estremecen al otro lado del Atlántico. Nos alimentamos con la muerte, la muerte alimenta la vida, en descomposición damos vida a otros seres, la vida se pasea de cuerpo en cuerpo. Que el remedio Estatal no resulten peor que la enfermedad.

No temamos los cambios, no desconfiemos de la sabiduría de la vida, ella misma se proporcionará sus propias defensas, claro, tampoco viene a mal la investigación científica. Pero no sobre dimensionemos los cambios necesarios de la vida, de sus bacterias o de sus virus.

Read more...

Covid-19: ¿Se acabó el juego?

Por Jean-Dominique Michel, 


Antropólogo de la salud, miércoles 18 de marzo de 2020 
"GRACIAS CORAZÓN"

Esta fue la estruendosa declaración hecha el 26 de febrero por el principal especialista en enfermedades infecciosas del mundo (según el ranking de expertscape), y que fue recibida con escepticismo e incluso sarcasmo por la comunidad científica. Tres semanas después, la realidad está demostrando que tenía razón, mostrándonos por ahí derecho que estaríamos casi completamente equivocados sobre el virus. ¡Lo cual es, de hecho, una excelente noticia!

Nos han dicho que estamos en un "estado de guerra", situación que ciertamente es nueva para nuestras generaciones (excepto la más antigua) que sólo han conocido tiempos de paz. Europa está con un casi toque de queda virtual, con restricciones generalizadas de las libertades individuales y un colapso económico y social que será probablemente dramático. Los discursos de los jefes de estado son cada vez más acalorados: estamos "bajo ataque", el enemigo es "invisible", "astuto", "temible", ¡pero lo superaremos! Este tipo de vocabulario parece de otra época. La realidad es más prosaica: estamos siendo contaminados a gran escala por un virus que es un mero producto del encuentro entre la estupidez humana (el hacinamiento en jaulas de animales salvajes de varias especies en mercados insalubres...) y el genio de la vida, que ha logrado que el bicho cruce la barrera interespecies y se propague entre los humanos. Esto no es una guerra, nunca podremos derrotar o erradicar a este ser. Podemos protegernos del daño que hace, pero luego, tendremos que aprender a vivir con él. Lo que requiere un tipo de inteligencia diferente a los eslóganes guerreros sanitarios

Precaución introductoria

Lo he dicho una y otra vez: en estos tiempos de movilización colectiva, todos tenemos que respetar escrupulosamente las medidas que se imponen. Aunque dudemos de ellas o las encontremos inadecuadas, ninguno de nosotros puede tomarse el derecho de seguir sus propias ideas. Este acatamiento - que siempre he defendido – es algo para mí incondicional.
En cambio, esta obediencia civil no debe conducirnos de ninguna manera a la prohibición de pensar o hablar.

Vivimos tiempos traumáticos, con daños para la población que serán considerables. Darle sentido a lo que estamos viviendo, obtener información, atreverse a hacer preguntas no sólo es un derecho inalienable sino también ¡una necesidad vital!
He leído bastantes comentarios irónicos sobre el repentino número de virólogos o epidemiólogos aficionados que hablan en las redes sociales, algo que puedo entender. Sin embargo, creo que al contrario cuanto más se interesen los ciudadanos y ciudadanas en lo que nos sucede, cuanto más se informen o incluso se documenten, más nos ayudará a entablar un diálogo sobre lo que estamos viviendo, lo cual es esencial tanto para nuestra salud mental individual como para nuestra resiliencia colectiva.

A veces me han dicho que tengo una responsabilidad como científico, que los análisis que puedo hacer (sin importar lo relevantes que sean) pueden ser mal interpretados o llevar a la gente a hacer cualquier cosa. Así que déjeme recordarlo: todos tenemos que seguir las instrucciones de las autoridades sin discusión. Y abstengámonos estrictamente de la automedicación, especialmente con respecto a las sustancias que mencionaré más adelante, debido a que si se utilizan sin una estricta supervisión médica, pueden ser realmente peligrosas. Dicho esto, ¡comencemos!

Quien soy yo para hablar...


Soy un antropólogo de la salud y experto en salud pública. Durante más de 30 años, mi trabajo ha consistido en estudiar las prácticas de atención sanitaria y los dispositivos sanitarios. Estoy llegando a una edad en la que (esperémoslo) sabemos que no somos el centro del mundo y (con algunas excepciones) que no hemos descubierto el agua tibia. Tengo algunos méritos en mi campo, como el de ser (a pesar de la embarazosa poca modestia de esta declaración) uno de los mejores conocedores actuales de los procesos de salutogénesis y de recuperación, así como de los determinantes de la salud. He sido invitado a enseñar en una quincena de programas universitarios y de postgrado en salud (facultades de medicina de la UNIGE y la UNIL, EPFL, IHEID, Universidades de Montreal, Friburgo, Neuchâtel, etc.). He ejercido mi profesión fuera de los círculos académicos, ya que he preferido actuar dentro de la política de salud y en el campo mismo. He creado varios dispositivos socio-sanitarios innovadores, particularmente en salud mental, algunos de los cuales siguen siendo referentes hoy en día.
Me disculpo por esta pequeña exhibición. Es el precio que hay que pagar por hacer valer mi (modesta) competencia con respecto a lo que ahora voy a exponer.

¿Es o no es banal?

Desde el comienzo de la aparición del coronavirus, comparto mi análisis de que esta es una epidemia banal. El término puede ofender cuando hay muertes, y más aún en la crisis de salud y el drama colectivo alucinado que estamos experimentando. Sin embargo, los datos son claros: las enfermedades respiratorias habituales que experimentamos cada año son responsables de 2'600'000 muertes en todo el mundo.

Con el Covid-19, en el cuarto mes de la epidemia, llevamos 7000 muertes, lo que estadísticamente es insignificante.

Lo he dicho antes y lo diré de nuevo: el mismo tratamiento político o periodístico aplicado a cualquier episodio de gripe estacional nos aterrorizaría tanto como la actual epidemia. Igualmente, la escenificación (con recuento de las víctimas en vivo) de cualquier problema de salud importante, ya sea una enfermedad cardiovascular, un cáncer o los efectos de la contaminación del aire, nos haría estremecer de pánico, ¡tanto o incluso muchísimo más!
Hoy sabemos que el Covid-19 es benigno en ausencia de patología preexistente. Los datos más recientes de Italia confirman que el 99% de los fallecidos sufrían de una a tres patologías crónicas (hipertensión, diabetes, enfermedades cardiovasculares, cánceres, etc.) con una edad promedio de las víctimas de 79,5 años (mediana de 80,5) y muy pocas pérdidas por debajo de los 65 años.



Muertes por coronavirus en Italia
Los cuatro factores más importantes que contribuyen a las enfermedades crónicas son:
- Comida basura.
- Contaminación.
- Estrés.
- Inactividad física.
Las enfermedades crónicas se podrían prevenir en un 80% si nos diéramos los medios para proteger a la población en lugar de sacrificar su salud en aras de los intereses industriales. Durante décadas, hemos concedido facilidades ilegítimas a industrias altamente tóxicas en detrimento del bien común y de la salud de la población (para un desarrollo de esta observación, véase el artículo siguiente).

Hay que atreverse a decirlo: no es el virus el que mata (es benigno para las personas sanas), son las patologías crónicas que se han dejado desarrollar durante décadas.

Estadísticas y pruebas locas

Existe otro problema: las tasas particularmente altas de complicaciones y mortalidad con las que nos atosigan día tras día no tienen sentido. A falta de un examen sistemático de la población, no disponemos de datos confiables para interpretar los datos que tenemos (número de casos notificados y muertes).
Esto es un clásico de la epidemiología: si sólo revisas las muertes, ¡lograrás una tasa de mortalidad del 100%! Si se analizan sólo los casos críticos, se tendrá menos, pero aun así mucho más que en la realidad. Si se revisa mucho, se tendrán muchos casos, mientras que si se revisa poco, el número de casos será bajo. La actual cacofonía no nos permite tener la más mínima idea de la progresión real del virus y su propagación.

Las estimaciones más fidedignas sugieren que el número de personas reconocidas es mucho menor (por un factor de 1/5, /10 o incluso según estimaciones de hasta /40) que el número de personas realmente infectadas, de las cuales aproximadamente la mitad ni siquiera se darán cuenta de que han contraído el virus.
Para ser un asesino temible, a veces es más bien simpático...
Por lo tanto, en esta etapa no tenemos idea del verdadero alcance de la propagación del virus. La buena noticia es que los datos reales (especialmente en términos de complicaciones y mortalidad) solo pueden ser mucho más bajos de lo que comúnmente se afirma. La mortalidad real, como se anunció en un artículo anterior, debería ser, en realidad, como máximo del 0,3% y probablemente incluso menos. Es decir, menos de una décima parte de las primeras cifras presentadas por la OMS.

Las últimas estadísticas de China indican que el número de personas infectadas (y por lo tanto inmunes) es de 800.000 para 3.118 muertes. Se trata efectivamente de una tasa de mortalidad de 3/1000 personas infectadas.

¿Sí es el fin del mundo?

Del mismo modo, las proyecciones hechas para imaginar el número de posibles muertes son por lo menos delirantes. Se basan en un "forzamiento" artificial y máximo de todos los valores y coeficientes. Están hechas por personas que trabajan en oficinas, frente a los computadores y no tienen ni idea de las realidades del campo ni de la infecciología clínica, lo que da lugar a ficciones absurdas. Podríamos otorgarles el beneficio de la creatividad y la ciencia ficción. Desafortunadamente, estas proyecciones, literalmente psicóticas, causan un daño generalizado.

Mi experiencia en materia de salud mental hace que evite estrictamente expresiones fijas como "esquizofrenia" o "psicosis", que casi siempre se utilizan mal y de manera despectiva para las personas afectadas. Desde el punto de vista médico, la psicosis se caracteriza por distorsiones cognitivas, perceptivas y emocionales que conducen a la pérdida de contacto con la realidad. Aquí, por desgracia, el término está totalmente indicado.

Apelo a mis colegas de la Facultad de Medicina y otros institutos académicos para que dejen de producir y divulgar modelos falsos y que provocan ansiedad. Estos expertos se protegen reconociendo, como precaución del lenguaje, el carácter escandaloso de sus formalizaciones, los periodistas lo mencionan escrupulosamente (lo que está bien), pero, a pesar de esto, así es como se construye diligentemente un sentimiento de fin del mundo que no sólo no tiene absolutamente ninguna razón de ser, sino que ¡es en sí mismo profundamente dañino!

Ciertamente podemos reconocerles a nuestros líderes que prevean lo peor de lo peor con base en estas fantasías para no correr el más mínimo riesgo de que vaya a ocurrir. Mientras tanto, estamos construyendo una alucinación - colectiva - con base en cifras que no significan nada. La realidad, una vez más, es que esta epidemia es mucho menos problemática y peligrosa de lo que se afirma. La visualización del primer video en francés, al que se hace referencia al final del artículo dará al lector los elementos necesarios para comprender la validez de esta afirmación.

Sí, ¿pero todas estas muertes y esos servicios colapsados?
Desgraciadamente, este es el verdadero lunar: si no fuera por los casos graves, la epidemia sería insignificante. Resulta que lleva a complicaciones raras pero terribles. Como me escribió el Dr. Philippe Cottet, que está en primera línea en el HUG: "Hay que decir que la neumonía viral suele ser extremadamente veces una evolución fulminante, cuyos signos de advertencia son difíciles de identificar frente a los casos más leves. Es un verdadero desafío clínico, sin mencionar el número de casos simultáneos...”
La existencia de estos casos graves (absurdamente estimados en un 15% de los casos, probablemente en realidad 10 veces menos) es lo que justifica no confiar simplemente en la inmunidad de grupo. Así se llama el proceso por el cual cada persona que contrae el virus y no muere a causa de él se convierte en inmune, y así la multiplicación del sistema inmunológico lleva a un efecto colectivo de protección inmunológica...

En ausencia -hasta hace poco- de un tratamiento para proteger o curar a los que son vulnerables, dejar que la inmunidad se construya dejando que el virus circule ha parecido una opción demasiado peligrosa. El riesgo para las personas vulnerables es tan grande que, dada la gravedad de las posibles consecuencias, éticamente no se puede defender avanzar en esta dirección.
Nos encontramos atascados precisamente en esta complicada paradoja entre la gran inofensividad del virus y su extrema peligrosidad en algunos casos. Por lo tanto, adoptamos medidas absolutamente contrarias a las buenas prácticas: el abandono de los exámenes de detección de personas que pudieran estar enfermas y el confinamiento de la población en su conjunto para detener la propagación del virus. Estas medidas son en realidad medievales y problemáticas, ya que frenan la epidemia pero pueden producir fenómenos de rebote potencialmente peores, y además encierran a todo el mundo cuando sólo se trata de una pequeña minoría. Todas las recomendaciones de salud pública van en contravía de detectar el mayor número posible de casos y confinar sólo los casos positivos hasta que dejen de ser contagiosos.

El confinamiento general es un lamentable “peor es nada” para enfrentar la epidemia, ya que falta todo lo que nos permitiría combatirla eficazmente...

¿Por qué se llegó a esto? Simplemente porque no logramos dar las respuestas correctas desde el principio. La falta de exámenes y medidas de detección caracterizan este naufragio: mientras que Corea, Hong Kong y China lo convirtieron en su principal prioridad, nosotros estuvimos increíblemente pasivos en la gestión de proveer algo técnicamente simple.

Los países mencionados han utilizado la inteligencia artificial especialmente para identificar las posibles cadenas de transmisión para cada caso positivo (con los teléfonos inteligentes, por ejemplo, se puede hacer un inventario de los movimientos y por lo tanto de los contactos que las personas infectadas tuvieron con otras personas en las 48 horas anteriores a la aparición de los síntomas).
Por último, hemos reducido significativamente la capacidad de nuestros hospitales en la última década y nos estamos encontrando con una escasez de camas de cuidados intensivos y de equipos de reanimación. Las estadísticas muestran que los países más afectados son los que han reducido enormemente la capacidad de las unidades de cuidados intensivos.



tasa de camas en cuidados intensivos
Nada de esto se ha pensado, aunque el riesgo de una pandemia sea un hecho sanitario evidente.

La verdad es que los acontecimientos nos han sobrepasado por completo. Obviamente es mas fácil apelar a las metáforas guerreras que reconocer nuestra trágica falta de preparación... ¡¿Estamos llegando a la resolución del juego?! El francés Didier Raoult es el principal experto mundial en enfermedades transmisibles. Se parece, miembro de ZZ top que habría dejado su guitarra al lado de la carretera. Dirige el Instituto hospitalario universitairo (IHU) Méditerranée-Infection en Marsella, con más de 800 colaboradores. Esta institución posee la colección más aterradora de bacterias y virus "asesinos" que pueda existir, y es uno de los principales centros mundiales de conocimientos especializados en infecciología y microbiología. El profesor Raoult también figura entre los diez mejores investigadores franceses según la revista Nature, tanto por el número de sus publicaciones (más de dos mil) como por el número de citas de otros investigadores. Desde el comienzo del milenio, ha seguido las diversas epidemias virales que han conmovido el mundo y ha establecido estrechos contactos científicos con sus mejores colegas chinos. Entre sus logros está el descubrimiento de tratamientos (especialmente con cloroquina...) que hoy en día aparecen en todos los manuales de infecciología del mundo.

El 26 de febrero, el Professor Raoult publicó un video en un canal online (que incluye la palabra "tube") diciendo: "Coronavirus, ¡se acabó el juego! »

¿Por qué tanto entusiasmo? Porque se publicó un ensayo clínico chino sobre la prescripción de cloroquina, que muestra la supresión de la transmisión viral en pocos días en pacientes infectados con CoV-2-CoRSA. Los estudios ya habían demostrado la eficacia de esta molécula contra el virus en laboratorio (in vitro). El estudio chino confirmó esta eficacia en un grupo de pacientes afectados (in vivo). Tras este estudio, la prescripción de cloroquina se añadió a las recomendaciones de tratamiento del coronavirus en China y Corea, los dos países que han tenido mayor éxito en el control de la epidemia...

La cloroquina, con su derivado galénico hidroxicloroquina, es una molécula comercializada en 1949, ampliamente utilizada como antimalárico. Todos los viajeros a los países tropicales recordarán las tabletas de nivaquina (uno de sus nombres comerciales) que tuvieron que tomar como medida preventiva contra la malaria. Este remedio fue sustituido más tarde por otros para determinadas zonas geográficas, auqnue se siguió utilizando para algunos destinos.

¿Y entonces?

¿Qué tiene que ver con todo esto? Pues bien, porque el profesor Raoult y sus equipos son los mejores especialistas del mundo hoy en día en el uso de la cloroquina. En particular, tuvo la brillante idea de probarlo contra las bacterias intracelulares (que penetran en las células como los virus), en particular la Rickettsia.
Por lo tanto, la IHU de Marsella tiene una experiencia clínica y farmacológica sin igual en el uso de esta molécula.
La cloroquina también ha demostrado una poderosa eficacia terapéutica contra la mayoría de los coronavirus, incluido el temido y siniestramente célebre (SARS). Por consiguiente, Raoult pudo confirmar en el ensayo clínico chino que la cloroquina también estaba indicada contra el Covid-19.

Sin embargo, est no fue bien recibido por sus colegas, que denigraron su propuesta desde el principio. Los periodistas de Le Monde llegaron incluso a calificar su comunicación de "noticia falsa", acusación que se repitió en el sitio web del Ministerio de Salud durante unas horas antes de ser retirada.
Sin embargo, el Prof. Raoult inmediatamente fue autorizado a realizar un ensayo clínico en 24 pacientes de su departamento y lo llamaron a formar parte del comité multidisciplinario de 11 expertos, el cual fue conformado en marzo por el ejecutivo francés con el fin de "informar al público sobre la toma de decisiones en cuanto a la gestión de la situación sanitaria relacionada con el coronavirus".

Los resultados del ensayo clínico fueron esperados con impaciencia, sobre todo por este servidor. Sabemos la cautela que se requiere ante sustancias prometedoras y la importancia de no presentar nada antes de que la investigación confirme una hipótesis. La ciencia no es adivinación ni magia, es observación, prueba y luego, llegado el caso, validación.

Los resultados de su estudio clínico salieron ayer [martes 17 de marzo de 2020], y confirmaron el logro de espectaculares efectos terapéuticos. La metodología es robusta, ya que el IHU de Marsella pudo comparar la negatividad de la transmisión viral en los pacientes que siguieron el protocolo con los pacientes de Aviñón y Niza que no recibieron el tratamiento.

"Los que no recibieron el Plaquenil [un fármaco a base de hidroxicloroquina] siguen siendo portadores del virus en un 90% después de seis días, mientras que sólo el 25% de los que recibieron tratamiento dieron positivo", explica el profesor Raoult.
Pero esto no termina ahí: el IHU Méditerrannée-Infection aconseja desde hace tiempo (como otros) dar un antibiótico simultáneamente para las infecciones virales respiratorias "porque se complican principalmente con las neumopatías. Así que a todas las personas que tenían signos clínicos que podían convertirse en una complicación bacteriana de la neumopatía se les administró azitromicina. Se ha demostrado que disminuye el riesgo en las personas con infecciones virales. La otra razón es que la azitromicina ha demostrado en el laboratorio su eficacia contra un gran número de virus, aunque es un antibiótico. De modo que si se tiene que elegir un antibiótico, preferiríamos uno que fuera efectivo contra los virus. Y cuando se compara el porcentaje de positivos con la asociación de hidroxicloroquina y azitromicina, se tiene una disminución verdaderamente extraordinaria en el número de positivos. "Añade el profesor Raoult.

¿Transmisión viral?

Entretanto, un estudio publicado en The Lancet el 11 de marzo reveló un hecho nuevo pero esencial: el tiempo de transmisión del virus (el tiempo entre el comienzo y el final de la infección, y por lo tanto el posible contagio) es mayor de lo que se pensaba, con una duración media de 20 días.

Con la combinación de hidroxicloroquina/azitromicina, este tiempo de transmisión viral se reduce a 4-6 días.

La drástica reducción del tiempo de transmisión del virus no sólo da esperanzas para el tratamiento de los casos críticos, sino que también reduce el tiempo que tarda una persona infectada en dejar de ser contagiosa. Y por lo tanto ofrece enormes perspectivas para prevenir la propagación del virus. Esta noticia es, por supuesto, la mejor que se podía esperar. Por lo tanto, se puede pensar que las autoridades y los científicos la han acogido con alegría...
Pues bueno, ¡no fue así! Las reacciones que se escucharon iban inicialmente desde la estupidez a la mala fe.

Es cierto que ni los estudios chinos ni el ensayo clínico de Marsella tienen valor de prueba ("evidence") según los criterios de la investigación científica. Se requiere la replicación de los resultados por otros equipos, por no mencionar un estudio aleatorio doble ciego, que es la crema y nata de las metodologías de investigación.
¡Pero, por favor! Estamos en una situación de emergencia. La cloroquina es una de las drogas más conocidas y mejor manejadas (en particular por el IHU de Marsella). Por lo tanto, podemos contar con una experiencia muy sólida sobre el tema de su prescripción. Refugiarse detrás de un fundamentalismo de procedimiento es éticamente indefendible cuando se trata de una droga que conocemos de memoria, que ya ha demostrado su eficacia en otros coronavirus, confirmada en este por dos ensayos clínicos, ¡y cuando hay vidas en juego día tras día!
Raoult señaló con ironía que no era imposible que el descubrimiento de una nueva utilidad terapéutica para un medicamento que desde hace tiempo es de dominio público fuera decepcionante para todos aquellos que esperan un Premio Nobel gracias al impactante descubrimiento de una nueva molécula o vacuna... sin mencionar la perspectiva de que se obtengan decenas de miles de millones de dólares en ingresos, pero la cloroquina no cuesta literalmente nada.

¡Celebrando a los cuidadores!

Durante los últimos días, la población confinada se ha expresado todos los días para rendir homenaje a los cuidadores y apoyarlos en las difíciles circunstancias que están experimentando. Es una hermosa expresión de solidaridad que obviamente merecen los profesionales, valiosos por su abnegación y compromiso, frente a este gran sufrimiento y este nuevo peligro.

Desafortunadamente, en los círculos de los principales expertos, las cosas son en general menos satisfactorias.

En la investigación y la autoridad médicas también suele haber prácticas mezquinas, manipuladoras, deshonestas o abusivas de toda índole, así como lamentables y violentas luchas de ego.
En BFM TV, el Dr. Alain Durcadonnet ridiculizó inmediatamente a Raoult recordando que una conclusión científica se publicaba en revistas científicas y no en video... Esto a pesar de que, en su comunicación, el Prof. Raoult (el investigador francés que, no lo olvidemos, es quien más ha publicado en revistas científicas en su campo) obviamente acababa de especificar que el artículo que describía su ensayo clínico había sido enviado para su publicación a una revista revisada por pares. Esta anécdota muestra el nivel, como las siguientes.

El 1 de marzo, mucho después de la publicación del primer ensayo clínico chino, el Director General de la Asistencia Pública - Hôpitaux de Paris, el Prof. Martin Hirsch, dijo al micrófono de Europa 1: "La cloroquina funciona muy bien en un tubo de ensayo, pero nunca ha funcionado en un ser vivo", ¡lo cual ya era completamente falso!

En los informes de la prensa nacional se hace mucho hincapié en el riesgo de sobredosis de cloroquina, que de hecho es tóxica por encima de 2 g/día en ausencia de comorbilidad somática. Los chinos eligieron dosis de 2x 500 mg/día durante su ensayo. Raoult y su equipo, al encontrar esta dosis excesiva, prefirieron optar por 600mg/día. La lamentable objeción es, por lo tanto, completamente vacía - recordemos que ningún equipo clínico conoce esta molécula mejor que el de Méditerranée-Infection. Esto sería como decir sobre Dafalgan: "Uy, cuidado, puede ser tóxico si se usa mal, por eso no es una buena idea utilizar esta droga en el tratamiento de dolores de cabeza! »

Se ha mencionado (sí, sí, ¡lean la prensa!) los riesgos asociados al uso prolongado, cuando el tratamiento propuesto dura en promedio 6 días. Además, la IHU tiene experiencia de haber lo prescrito excepcionalmente a largo plazo (¡hasta dos años!) para el tratamiento de ciertas bacterias intracelulares. Aunque está claro que es bueno ser caritativo con el prójimo, a veces la estupidez combinada con la deshonestidad vuelven todo muy difícil...
Otros insistieron (y siguen insistiendo) en que no se pueden extraer conclusiones definitivas con base en ensayos clínicos. Lo cual es completamente correcto en lo ideal, pero no se puede aplicar al presente caso, dado el perfecto conocimiento que tenemos de esta molécula! Situación absurda que Raoult resume así: "Hay una emergencia sanitaria y sabemos cómo curar la enfermedad con una droga que conocemos perfectamente. Tenemos que saber dónde están las prioridades. »

Frente a la realidad de la epidemia, el Prof. Raoult recomienda que dejemos de entrar en pánico y detectemos a los enfermos sin esperar a que sus casos empeoren para tratarlos mejor.
El problema va más allá...

¡¿La soledad de la extrema competencia?! Raoult explica cómo Emmanuel Macron lo buscó después de su primer anuncio público el 26 de febrero y la extraña experiencia que ha tenido desde entonces con el círculo de expertos que aconsejan al presidente guerrero. A la pregunta hecha por un periodista de Marianne: "¿Lo escucharon?, respondió: "Dije lo que pienso, pero no se tradujo en los actos". Se los llama consejos científicos, pero son políticos. Soy como un extraterrestre en esos consejos.”

Esta es su certeza, obviamente incómoda para las autoridades: con las medidas que se están tomando actualmente contra la epidemia, estamos haciendo todo al revés. Contrario a los chinos y los coreanos, nuestros países han renunciado a la detección sistemática en favor de un sistema de contención, el cual, como lo subraya el profesor Raoult, nunca ha sido una respuesta eficaz en las epidemias. Es un reflejo ancestral de enclaustramiento (como en los tiempos del cólera y de El húsar en el tejado, de Giono). Confinar a las personas que no son portadoras del virus en sus casas es infecciosamente absurdo - el único efecto de tal medida es destruir la economía y la vida social. Es como bombardear una ciudad para mantener alejados a los mosquitos portadores de la malaria...

La única forma que tiene sentido, dice, es confinar a los portadores del virus solamente, y tratarlos si es necesario, ya sea para evitar complicaciones terribles como las que vemos, o para reducir el tiempo en que son contagiosos.

Tanto en Suiza como en Francia (y en todo Occidente), la decisión que se toma es la de confinar a las personas en sus casas, enfermas o no. Cuando están enfermos, esperamos a que se mejoren y luego (debido al tiempo que pueden ser portadores del virus), los dejamos salir mientras ¡todavía son contagiosos! Las personas en situación de riesgo a veces desarrollan complicaciones, especialmente la dificultad respiratoria aguda que las lleva a la sala de emergencias. Luego obstruyen las unidades de cuidados intensivos y, algunos mueren allí, mientras que Raoult dice que podrían haber sido tratados antes!

Confinar a toda la población sin exámenes ni tratamiento está a la altura del tratamiento de las epidemias de los siglos pasados.
La única estrategia con sentido es realizar exámenes generalizados y luego confinar los casos positivos y/o tratarlos, así como los casos de alto riesgo. Esto es posible, como podemos ver en China y Corea, que han integrado en sus directrices de tratamiento la combinación de examen masivo con la prescripción de cloroquina.
Ni Hong Kong ni Corea, dos territorios con las tasas más bajas de mortalidad relacionada con el Covid-19, han impuesto el confinamiento a personas sanas. Simplemente se organizaron de forma diferente.

La decadencia de Occidente

Por desgracia la decadencia es obvia y se revela en estos momentos en toda su realidad... Tenemos medicina de calidad, pero la salud pública es medieval. El liderazgo tecnológico y científico ha pasado hace mucho tiempo al Lejano Oriente, y nuestro egocentrismo intelectual nos hace aferrarnos a los logros del pasado en lugar de confiar en la ciencia de hoy.

Los exámenes sistemáticos serían fáciles de aplicar, siempre que se les reconozca la prioridad sanitaria y que nos organicemos, lo que los coreanos han hecho en un tiempo récord. En Europa, estamos completamente atrasados, como si estuviéramos en otra época. Las autoridades entienden ahora que se trata de una prioridad absoluta, de acuerdo con las insistentes recomendaciones de la OMS.
No es dificil realizar los exámenes:

Es una PCR [reacción en cadena de la polimerasa] común y corriente que cualquiera puede hacer; el problema es la organización, no la técnica, tenemos la capacidad de diagnóstico ", dice Raoult. Se trata de una elección estratégica que no es la de la mayoría de los países tecnológicos, especialmente los coreanos, quienes, con los chinos, se encuentran entre los que han controlado la epidemia mediante la detección y el tratamiento. En este país, como en cualquier otro, somos capaces de hacer miles de pruebas y examinar a todo el mundo”.

Desde luego, los regímenes políticos más disciplinados o incluso los autoritarios tienen una ventaja por la obediencia social, pero ese no es el punto. El problema, somos nosotros. Francia se hunde en polémicas interminables antes de que alguien pueda decir nada, mientras que su presidente jupiteriano se pierde en peroratas de la Antigüedad sobre el "estado de guerra" mientras se contempla en un espejo... En nuestro país, el Consejo Federal reaccionó sin agitación ni malicia, pero, como siempre, dando la impresión de que se le despertaba desagradablemente de su siesta.
En resumen, en nuestro país, que se enorgullece de su innovación y calidad biotecnológica... todavía estamos improvisando.
El cambio ¡¿es ya?!

Afortunadamente, podemos esperar que el viento cambie rápidamente y para mejorar. El Ministerio de Salud francés acaba de encargar al CHU de Lille un ensayo para replicar los resultados obtenidos en Marsella. Recordemos que ya se han realizado pruebas convincentes en China y Corea, pero en Francia se considera generalmente que lo que viene del extranjero es indigno del genio francés. Algunos servicios hospitalarios y sus médicos jefes son capaces de considerar Alexandre Bleibtreu del Hospital de la Pitié-Salpêtrière, quien recientemente ha tuiteado con humor:
El interés por la cloroquina es ahora global, con equipos trabajando en todo el mundo. Si ahora se confirma la eficacia altamente probable de la droga, todo habrá cambiado.

Una vez que las personas con riesgo de complicaciones sean tratadas diligentemente, las incontables infecciones leves debidas al SARS-CoV-2, que muchos de nosotros experimentaremos, proporcionarán la inmunidad masiva que hará de esta "pandemia" una desagradable mala aventura.

Por fin, la detección generalizada ya es una prioridad de salud. Para cuando organicemos la capacidad de análisis de los laboratorios, todos podremos acceder gradualmente. El laboratorio Sanofi acaba de ofrecer al gobierno francés la producción de un millón de dosis de cloroquina de forma gratuita.

¿Y si la molécula no cumple con sus promesas? Esta es, por supuesto, una hipótesis posible, incluso si en esta etapa es poco probable. Actualmente se están examinando otros medicamentos, incluidos los antivirales conocidos (como el Favipiravir), que también se están probando en China con resultados clínicos iniciales prometedores. Según las noticias de esta mañana:
"China ha completado la investigación clínica sobre el favipiravir, una droga antiviral con buena eficacia clínica contra el nuevo coronavirus (COVID-19). El favipiravir, un fármaco antiinflamatorio aprobado para su uso clínico en Japón en 2014, no causó ninguna reacción adversa evidente en el ensayo clínico, dijo en una conferencia de prensa Zhang Xinmin, director del Centro Nacional de Desarrollo Biotecnológico de China, dependiente del Ministerio de Ciencia y Tecnología.

El Favipiravir ha sido recomendado a los equipos de tratamiento médico y debe ser incluido en el diagnóstico y el plan de tratamiento de COVID-19 lo antes posible, dijo."
Lo que llama la atención de la cloroquina es el aspecto religioso del debate que provoca, pero esto es un clásico en la ciencia. A Raoult lo describen como una especie de gurú (a pesar de su muy importante actividad científica) y la "creencia" en la droga, la consideran como el afán por encontrar una "cura milagrosa" que engañaría a la gente con "esperanzas imposibles".

Afortunadamente, todavía existe algo llamado ciencia que tiene como objetivo pasar del nivel de las opiniones (cada uno ve el mundo a su manera) al del conocimiento (lo que ha sido probado, verificado y validado independientemente de las opiniones personales).

Si se contradicen los resultados obtenidos en Marsella y China, entonces la pesadilla colectiva en la que estamos inmersos continuará, con consecuencias muy graves para nuestra sociedad, nuestras vidas y nuestra salud física y mental. Si, al contrario, se confirman, habremos dado un paso de gigante para salir de este dificil embrollo, y entonces diremos de verdad "¡Adiós Covid!". Entre tanto habremos aprendido mucho en el proceso.

Homenaje a las autoridades

No suelo ser complaciente con las autoridades. He visto con demasiada frecuencia los estragos de la adulación y la cobardía (como la crítica gratuita o el juicio por intención) para caer en esa trampa. Aquí se oyen muchas críticas que me parecen injustas. Sí, nuestro sistema de salud no es realmente un sistema de salud, tenemos una industria de la enfermedad - que no es lo mismo. Sí, nuestras respuestas en materia de salud son increíblemente anticuadas e incluso obsoletas. Sí, el Consejo Federal es lento, lo que a veces también tiene sus ventajas.

Pero quiero expresar mi opinión de que la respuesta de las autoridades federales y cantonales ha sido proporcional a lo que sabíamos y no sabíamos. Es fácil decir que las fronteras deberían haberse cerrado hace un mes en un mundo donde la amenaza todavía no se veia bien y donde nosotros habríamos sido los únicos en hacerlo.

Cerrar todo conduce inevitablemente a un desastre económico y social. A falta de medios para aplicar la mejor estrategia (detección - contención - tratamiento), recurrir a un "bloqueo" es una medida arcaica e ineficaz, pero la única que podía adoptarse.

En Ginebra, en particular, el Consejo de Estado (con los Sres. Mauro Poggia y Antonio Hodgers en primera línea) fue sólido, humano, tranquilizador y claro, actuando con calma y con un innegable sentido de la proporcionalidad.

Para terminar, una última información, que espero nos motive a todos a ser cautelosos: los últimos datos sobre la infección tenderían a confirmar que los niños no son sino levemente portadores y/o contaminadores de SARS-CoV-2. Si esta hipótesis se confirma, el cierre de escuelas no habría sido en realidad necesario. Los datos que estoy transmitiendo aquí llegaron esta semana. En el momento en que se decidió el cierre de las escuelas, no se sabía -como dije en mi anterior blog- que era una medida de precaución, y en este caso fué innecesaria. Tendremos que ver si pronto se corroboran, se contradicen o se contrastan con otros datos.

Así que seamos pacientes y diligentes. Cuando ya esta alucinación colectiva haya pasado, será entonces el momento de hacer un riguroso análisis "post-mortem" de las decisiones sanitarias y de tratar de entender qué pasó para que se haya podido generar este increíble desperdicio social...

Nota aclaratoria del autor enviada a la profesora CLAUDIA LUCIA MEJIA QUIJANO
de la U de A


"Los últimos modelos estiman una proporción mínima de 1:8 (y posiblemente hasta 1:47 o incluso más) de casos detectados frente a los que no se detectan, dependiendo de las estrategias aplicadas en los distintos países. En fecha del 16 de marzo, por ejemplo, había 167.000 casos conocidos en todo el mundo, mientras que se estimaba el número mundial de personas infectadas en más de 1.000.000. Un equipo de investigación de una universidad americana me ha informado que estiman (estudio que se publicará) que actualmente existen 800.000 personas infectadas (y por lo tanto probablemente inmunes) por 3.118 muertes. Se trata efectivamente de una tasa de mortalidad de 3/1000. 

Algunos lectores me han escrito estos días para decirme que me equivoqué en lo que escribí el 18 de marzo, que el número de casos en China era de 80.000 y no de 800.000! Lo repito, se refieren al número de casos conocidos, que es sólo la punta visible del iceberg. La tasa de detección sigue siendo baja, incluso en los países que han generalizado los exámenes. Aunque sea imposible saber el número de casos desconocidos (!), la estimación está de todos modos muy alejada de las estadísticas disponibles, basadas en datos incompletos. 




Jean-Dominique Michel
https://www.youtube.com/watch?v=K7g4WKoS_6U&t=28s

Coronavirus, análisis de los datos de las epidemias en el mundo: el diagnóstico debe ser la prioridad, intervención del Profesor Raoult el 17 de marzo de 2020.
https://www.youtube.com/watch?v=n4J8kydOvbc&t=16s
Coronavirus: ¡diagnostiquemos y tratemos! Primeros resultados para la cloroquina © IHU Méditerranée-Infection
Resultados del ensayo clínico realizado en el IHU Méditerranée-Infection de Marsella, presentación del Profesor Raoult el 16 de marzo de 2020.

Traducción del francés, realizada con ayuda de la versión gratuita del traductor www.DeepL.com/Translator, por
Claudia Mejía Quijano lucia.mejia@udea.edu.co ,
Eliana Acevedo Zabala eliana.acevedo@udea.edu.co y
Mauricio Echeverri, amauricio.echeverri@udea.edu.co
Grupo de investigación en semiología saussuriana - SEMSA. Universidad de Antioquia, Medellín-Colombia.

Read more...

El Mundo Después de la Pandemia

Por Thierry Meyssan

Las reacciones políticas ante la pandemia de coronavirus se han caracterizado por una ‎serie de sorprendentes carencias de las democracias occidentales, desde la existencia de ‎graves prejuicios hasta la más flagrante ignorancia. Mientras tanto, China y Cuba ‎se han visto mucho mejor preparadas y capaces para enfrentar el futuro.


Las reacciones políticas ante la pandemia de coronavirus se han caracterizado por una ‎serie de sorprendentes carencias de las democracias occidentales, desde la existencia de ‎graves prejuicios hasta la más flagrante ignorancia. Mientras tanto, China y Cuba ‎se han visto mucho mejor preparadas y capaces para enfrentar el futuro. ‎



El presidente de la República Popular China, Xi Jinping, recibe al presidente de Cuba, Miguel ‎Díaz-Canel, en noviembre de 2018. Cuba facilitó a China la instalación del laboratorio ‎ChangHeber, en la ciudad china de Jilin, para producir Interferón Alfa 2B (IFNrec), un medicamento cubano utilizado con ‎éxito en la lucha contra el coronavirus. El hecho es que los presidentes de China y Cuba, ‎clasificados como “dictadores comunistas” protegen a sus conciudadanos mucho mejor que los ‎dirigentes de las “democracias liberales”.‎
El brusco cierre de las fronteras y, en muchos países, el cierre también de las escuelas, las ‎universidades, las empresas y los servicios públicos, así como la prohibición de festividades, ‎conmemoraciones y otras actividades colectivas, modifican profundamente las sociedades, que, ‎en unos meses, ya no serán lo que fueron antes de la pandemia. ‎

Esta realidad modifica, en primer lugar, nuestra concepción de la Libertad, concepto alrededor del ‎cual se centró la fundación de Estados Unidos. Según la visión estadounidense –visión defendida ‎sólo por Estados Unidos– la Libertad no puede tolerar límites. Todos los demás Estados admiten –‎por el contrario– que no hay Libertad sin Responsabilidad, y estiman por ende que ‎no es posible ejercer las libertades sin definir sus límites. Hoy en día, la cultura estadounidense ‎ejerce una influencia determinante a través de casi todo el mundo. Pero la pandemia acaba de ‎contradecir su visión de la libertad. ‎

‎

El fin de la sociedad totalmente abierta
‎

Para el filósofo Karl Popper (1902-1994), en una sociedad la libertad se mide en términos de ‎apertura. Supuestamente, la libre circulación de personas, mercancías y capitales es característica ‎de la modernidad. Esta manera de ver las cosas prevaleció durante la crisis de los migrantes ‎registrada en 2015. Por supuesto, algunos han subrayado desde hace tiempo que ese discurso ‎permite a especuladores como George Soros explotar a los trabajadores de los países ‎más pobres. Soros predica la desaparición de las fronteras y por ende de los Estados, ‎desde ahora y para favorecer la instauración futura de un gobierno supranacional. ‎

La lucha contra la pandemia de coronavirus vino a recordarnos abruptamente que los Estados ‎están ahí para proteger a sus ciudadanos. En el mundo postcoronavirus, las «ONGs sin fronteras» ‎tendrían por ende que ir desapareciendo y los partidarios del liberalismo político tendrían que recordar que ‎sin Estado «el hombre es el lobo del hombre», según la fórmula del filósofo británico Thomas ‎Hobbes (1588-1679). Por ejemplo, la Corte Penal Internacional (CJI) acabaría siendo algo absurdo ‎a la luz del Derecho Internacional. ‎

El giro de 180 grados del presidente francés Emmanuel Macron es una muestra de esa toma de ‎conciencia. Hasta hace poco, el presidente Macron denunciaba la «lepra nacionalista» ‎asociándola a los «horrores del populismo», pero ahora canta loas a la Nación, único marco ‎legítimo de movilización colectiva. ‎

‎

El interés general
‎

La noción de «interés general», cuestionada por la cultura anglosajona desde la traumatizante ‎experiencia de Oliver Cromwell, se hace indispensable cuando se trata de protegerse de una ‎pandemia. ‎

En el Reino Unido, el primer ministro Boris Johnson, está teniendo dificultades para imponer las ‎medidas que se hacen necesarias ante la situación sanitaria, medidas de carácter “autoritario” ‎que los británicos sólo admiten en caso de guerra. En Estados Unidos, el presidente Donald ‎Trump, no puede decretar el confinamiento de la población para todo el territorio nacional ‎por ser esta una prerrogativa exclusiva de los diferentes Estados que conforman la Unión. ‎Así que el presidente de los Estados Unidos de América se ve obligado a “torcer” los textos de ‎leyes anteriores, como la famosa Stafford Disaster Relief and Emergency Assistance Act. ‎

‎

El fin de la libertad sin límites para el sector empresarial
‎

En el plano económico, después de haber decretado el cierre de todo tipo de negocios, desde los ‎restaurantes hasta los estadios de fútbol, ya no será posible seguir imponiendo la teoría de Adam ‎Smith sobre la necesidad supuestamente imperiosa de dejar que el mercado sea el rector de la ‎actividad económica. Habrá que reconocer por fin límites a la sacrosanta libre empresa. ‎

La lucha contra la pandemia ha venido a recordarnos que el interés general puede justificar la ‎imposición de límites a cualquier actividad humana. ‎

‎

Las carencias
‎

La crisis del coronavirus tambíen ha puesto de relieve las carencias y fallos de nuestras ‎sociedades. Por ejemplo, el mundo entero sabe que China fue la primera nación en ‎sufrir los efectos de la pandemia… y sabe también que acabó controlándola y levantando las ‎medidas autoritarias que había tenido que adoptar para lograrlo. Pero pocos saben cómo ‎lograron los chinos derrotar el coronavirus. ‎

La prensa internacional ha optado por ignorar los agradecimientos que el presidente chino Xi ‎Jinping expresó, el 28 de febrero, al presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel. La prensa ‎internacional también ha preferido no hablar de la importancia que tuvo para China el uso del ‎medicamento cubano denominado Interferón Alfa 2B (IFNrec). Por supuesto, esa prensa sí ‎ha hablado del uso de la cloroquina, que ya se utilizaba contra el paludismo. Pero ‎ha guardado silencio sobre las investigaciones destinadas a encontrar una vacuna contra el ‎coronavirus: China ya está en condiciones de realizar los primeros ensayos con humanos a finales ‎de abril y el laboratorio del Instituto de Investigación sobre Vacunas y Sueros de San Petersburgo ‎ya tiene preparados 5 prototipos de vacunas contra el coronavirus. ‎

Esos “olvidos” denotan la “selectividad informativa” que practican las grandes agencias ‎de prensa. Nos repiten constantemente que vivimos en una «aldea planetaria» (Marshall ‎McLuhan), pero sólo nos informan sobre el microcosmo occidental. ‎

Esa ignorancia resulta muy útil a los grandes laboratorios occidentales, entregados a una ‎competencia desenfrenada en el sector de las vacunas y las ventas de medicamentos. Sucede ‎exactamente lo mismo que en los años 1980. En aquella época, una epidemia de «neumonía de ‎los gays», identificada como SIDA en 1983, provocaba una hecatombe entre los homosexuales ‎de San Francisco y Nueva York. Cuando la enfermedad llegó a Europa, el entonces ‎primer ministro de Francia, Laurent Fabius, retrasó el uso del test de diagnóstico elaborado en ‎Estados Unidos para que el Instituto Pasteur tuviera tiempo de elaborar y patentar un test ‎francés. Estaban en juego ganancias ascendentes a miles de millones de dólares… que costaron ‎miles de fallecimientos innecesarios. ‎

‎

La geopolítica después de la pandemia
‎

La epidemia de histeria que acompaña la expansión del coronavirus está desviando la atención de ‎la actualidad política. Cuando esta se termine y los pueblos recuperen el sosiego, el mundo será ‎quizás muy diferente. La semana pasada dedicábamos este espacio a la amenaza que ‎el Pentágono hace pesar actualmente sobre la existencia de Arabia Saudita y de Turquía, ‎dos países que se hallan en la mira de Estados Unidos [1]. ‎Las respuestas, por separado, de Arabia Saudita y de Turquía fueron dos apuestas ‎muy peligrosas: Arabia Saudita inició un ataque contra la industria estadounidense del petróleo de ‎esquistos mientras que Turquía amenazó con implicar a Estados Unidos en una guerra ‎contra Rusia. Son dos amenazas tan graves que habrán de tener respuestas muy rápidamente, ‎el mundo no podrá darse el lujo de esperar tres meses para enfrentarlas. ‎

tomado de: Red Voltaire

[1] «Después de Siria, ¿quién será el nuevo objetivo?», por Thierry Meyssan, Red Voltaire, 10 de marzo de 2020.

Sobre el mismo tema

http://colombiakritica.blogspot.com/2020/03/ninguna-cuarentena-ha-superado-ninguna.html

Read more...

La epidemia de miedo

La epidemia de miedo se extiende por ‎el mundo‎
Por Manlio Dinucci

La exageración sobre la peligrosidad del coronavirus en relación con otras ‎enfermedades así como la preparación de la respuesta de los principales actores, ‎2 meses ante de la aparición de la epidemia, resultan especialmente sorprendentes. Por ‎el momento, parece apresurado tratar de sacar conclusiones.

partiendo del principio que no hay que subestimar el coronavirus y que se deben seguir las ‎‎10 reglas de prevención divulgadas por el ministerio de Salud [italiano], habría que adoptar ‎además una 11ª regla fundamental: impedir también la propagación del virus del miedo. ‎

Sin embargo, los medios de prensa, principalmente la televisión, comenzando por la Rai [1], que está dedicando sus espacios informativos casi enteramente al coronavirus, ‎se dedican precisamente a propagar el miedo, un virus que penetra así en todos los hogares, ‎a través de los canales de televisión. ‎

Pero esas mismas televisoras que siembran la alarma sobre el coronavirus callan el hecho que la ‎gripe invernal, ha resultado mucho más letal que el coronavirus, dejando en Italia, sólo durante la ‎‎6ª semana de este año 2020 –según el Instituto Superior de Salud–, un promedio diario de ‎‎217 muertes, provocadas por complicaciones pulmonares y cardiovasculares derivadas de ‎esa simple gripe. Tampoco dicen que –según la Organización Mundial de la Salud (OMS)– en Italia ‎mueren cada año más de 700 enfermos de SIDA, lo cual representa un promedio de ‎‎2 fallecimientos diarios, de un total mundial de 770 000 muertos por el SIDA. ‎

Al referirse a la campaña alarmista sobre el coronavirus, la directora de macrobiología clínica, ‎virología y diagnóstico de biourgencias del laboratorio del hospital Sacco, de Milán, Maria Rita ‎Gismondo, declara:‎ ‎

«Es una locura. Han convertido una infección a penas más seria que una gripe en una ‎pandemia letal. ¡Miren la cifras! No es una pandemia.»

‎

Pero la voz de esta científica no llega hasta el gran público, mientras que cada día, desde la Rai –‎servicio supuestamente público– hasta los canales de Mediaset y todos los demás, se les inculca ‎a los italianos el miedo al «virus mortal que, desde China, se extiende por el mundo». ‎

El hecho es que esa campaña va en el mismo sentido que lo que declaró el secretario del ‎Comercio de Estados Unidos, Wilbur Ross, en una entrevista transmitida por Fox Business: ‎ ‎

«Pienso que el coronavirus ayudará al regreso de los empleos de China a Estados Unidos. ‎En China hubo, primero el SARS, después la peste porcina y ahora el coronavirus.»‎

Por consiguiente, comenta el New York Times, «lo que China pierde podría ser una ganancia ‎para América» [léase “para Estados Unidos”]. Dicho de otra manera, el coronavirus podría tener un ‎impacto destructor sobre la economía china y, en una reacción en cadena, sobre las economías ‎del resto de Asia, de Europa y de Rusia, ya afectadas por la caída de los flujos comerciales y ‎turísticos, en beneficio de Estados Unidos, económicamente indemne. ‎

Global Research, el centro de investigación sobre la globalización, dirigido por el profesor Michel ‎Chossudovsky, está publicando una serie de artículos de expertos internacionales sobre el origen ‎del coronavirus. Esos expertos estiman que «no se puede excluir la posibilidad de que este virus ‎haya sido creado en un laboratorio», hipótesis que no puede ser simplemente clasificada como ‎‎«complotista» para desacreditarla. ¿Por qué? Porque Estados Unidos, Rusia, China y las demás ‎grandes potencias tienen laboratorios donde se realizan investigaciones sobre virus que, al ser ‎modificados, pueden ser utilizados como agentes de guerra biológica, dirigiéndolos incluso contra ‎ciertos sectores de la población. Estamos hablando de una actividad rodeada del mayor secreto, ‎a menudo bajo la cobertura de investigación científica de tipo civil. ‎

Pero algunos hechos salen a la luz, como la existencia en Wuhan de un biolaboratorio donde ‎científicos chinos realizan, en colaboración con Francia, investigaciones sobre virus letales, ‎entre ellos algunos enviados por el Laboratorio de Microbiología de Canadá. En julio de 2015, el ‎instituto gubernamental británico Pirbright patentó en Estados Unidos un «coronavirus ‎atenuado». En octubre de 2019, el Johns Hopkins Center for Health Security realizó en ‎Nueva York un simulacro de pandemia por coronavirus utilizando un guión que, de convertirse ‎en realidad, provocaría 65 millones de muertos [2].‎

Pero lo que no se simula es la propagación del virus del miedo, que se extiende, con efectos ‎socioeconómicos devastadores. ‎

Tododo de Red Voltaire

Traducido al español por la Red Voltaire a partir de la versión al francés de Marie-Ange ‎Patrizio. ‎

[1] La Rai ‎‎(Radiotelevisione Italiana) es el ente público de radiodifusión de Italia. Nota de la ‎‎Red Voltaire.

[2] «El Foro de Davos se preparó para una ‎pandemia de coronavirus… dos meses ‎antes de su inicio‎», Red Voltaire, 5 de febrero de 2020.

sobre el mismo tema

http://colombiakritica.blogspot.com/2020/03/el-mundo-despues-de-la-pandemia.html

sobre el mismo tema

http://colombiakritica.blogspot.com/2020/03/ninguna-cuarentena-ha-superado-ninguna.html

Read more...

Formemos Red

Preferencias de los Lectores

Todos los Escritos

Rincón Poético

Seguidores