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La Cuerda Floja

Por Mauricio Castaño H
Historiador
Colombiakritica


Crédito: France 24
Lo complejo por no decir caótico o catastrófico es lo propio del mundo, de la naturaleza. Así lo explica el profesor Carlos Eduardo Maldonado. La cultura occidental todo el tiempo razona en contravía de la complejidad y en su lugar se desplaza, razona y enseña lo lineal que impide ver lo diverso en todas partes. Todo está en movimiento, todo es caos, todo es caótico, todo está en movimiento. Y La obviedad se pasa por alto: la especie humana está conformada por el 90 por ciento de bacterias y tan sólo el 10 por ciento restante está compuesto de factores humanos.

El Covid, como muchos otros virus, enseña precisamente esa complejidad de la vida, sacude nuestros estilos de vida y en especial evidencia lo obsoleto de los gobiernos y sus tomadores de decisiones. Lo que está en crisis son los sistemas políticos, no el sistema de salud. Ésta pandemia nos muestra la ignorancia que se tiene de la vida y todo cuánto hay en ella comúnmente llamada naturaleza. Todos los seres vivientes tienen y hablan su propio lenguaje, tienen su propio espacio. Un temblor de tierra, un ciclón no son más que el lenguajes de las propias cosas, hay vida en todo, la naturaleza es vida.

Los gobernantes ignorantes de la ciencia están apurados tratando de salir de la amenaza anunciada hace años por científicos y que ahora es real, siguen sus decisiones burocráticas con terror por su lógica lineal.

Decir virus o bacterias es decir economía de la vida, unos y otros nos constituyen y nos definen. Nuestras virosis provienen en el 99 por ciento de nuestra necesaria e histórica convivencia con seres animales, compañeros de viaje, acá en el planeta tierra, en esta aventura llamada vida. Somos virus, somos bacterias, la vida es imposible sin ellos… más que evolución, se precisa hablar de coevolución, connotando la interdependencia de todos con todos, seres animados e inanimados.

Somos caos, somos turbulencias, somos planeta desequilibrado, nada de puntos medios ni de mundos equilibrados, nada es normal, todo es anormal. Las estructuras de pensamiento lineales nos volvieron estúpidos, nuestros gobernantes lo son más e insisten en callar la diferencia y desconocer la hermandad y cuidados a tener con nuestra pacha mama, nuestra oikos, nuestra casa común de todos llamada Tierra.

No hay seguridades, lo propio es lo inestable, todos vamos por la vida en la cuerda floja tratando de no perder el tan inesistente equilibrio. Mejor acostumbrase a la zozobra, a las sacudidas telúricas y bióticas. Todo es vida, el bípedo un animal una más y parte ínfima parte de este universo biótico. Bien puede la naturaleza continuar sin nosotros, no nos necesita. La advertencia: Antropoceno se dice sobre la acción desmedida del hombre que destruye, despilfarra los recursos comprometiendo su propia existencia y la de muchos otros seres. 

El llamado entonces es a revisar las prácticas irracionales de un desmedido consumo, de unos valores que sólo promueven el egoísmo y la ganancia, nada de solidaridad, amistad, compasión, amor, ayuda, vecindad, gratuidad y mucho menos respeto por esa infinidad de vida que nos rodea, que nos constituye. El planeta está vivo, sentirlo, respetarlo, no volverlo mercancía, una vulgar plaza de mercado donde todo se vende y todo se compra, en donde todo tiene precio, todo tiene valor porque necesito tener la chequera más broca del mundo, vaya ingenio bobo desperdiciado. No conocemos la gratuidad de la vida.

Gracias a la crisis, la naturaleza puede recuperarse rápidamente con o sin nosotros, con o sin sistema político. La naturaleza se recupera muy rápidamente como los están haciendo muchas especies en ésta crisis que relentizó la economía disminuyendo la contaminación, por ejemplo los pájaros, entre muchas otras especies, han salido por el amplio espacio como muestra de estar recuperando un territorio arrebatado por su alta contaminación.

El humano tiene suficientes herramientas para optar por lo mejor inteligente. Esperemos poder frenar está carrera lineal que tan sólo ve ganancias a explotar en todo su alrededor. Bienvenido Covid a esta, tu casa, eres nuestro huésped, estaré dispuesto a alojarte, eres parte nuestra, gracias por ponernos en alerta y recordarnos el caos, que siempre estamos balanceándonos en la cuerda floja.

Adenda: Estas líneas fueron estimuladas por la entrevista audiovisual hecha al profesor Carlos Eduardo Maldonado y que acá linkeamos motivando su escucha.


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No temer al Desconfinamiento

Por Mauricio Castaño H
Historiador
Colombiakritica

Para aligerar este duro peso
De nuestros dias
Esta soledad que llevamos todos
Islas perdidas
Para descartar esta sensacion
De perderlo todo
Para analizar por donde seguir
Y elegir el modo
Para aligerar
Para descartar
Para analizar y considerar
Solo me hace falta que estes aqui
Con tus ojos claros

 Víctor Heredia. Razón de vivir

Hace bien el gobierno en ir levantando poco a poco el confinamiento en especial de los sectores más dinámicos y que representan menos posibilidad de propagación del Covid. Esto da oxígeno a la economía, incluida la informal que representa el sesenta por ciento, en cálculos oficiales son ocho millones de trabajadores que ante ésta parálisis no tienen entradas y lo más seguro no tienen pan en la mesa para sus familias. Y la situación es real cuando gentes en desespero y en calamidad ondean el trapo rojo en señal de estar pasando hambre. Según cálculos oficiales son 11 millones de familias que desagregados equivalen a 30 millones de personas. La reactivación económica es única fuente y posibilidad de aliviar ese sufrimiento de la población más vulnerable. Otras medidas sugeridas por economistas como acudir al fondo de reservas equivalente a 12 mil millones de dólares para vadear la crisis social, no es de esperarse de éstas clases que sólo estimulan a la rica empresa. Repetimos que lo más asertivo es desconfinar, permitir la apertura gradual de los sectores más dinámicos.

No Temer al Riesgo

Mucho se ha dicho en todos los mass media que el virus propagado pero no es más que otro huésped en nuestras vidas, como lo son otros ya no tan ofensivos por la cura encontrada bien sea para paliarlos o contrarrestarlos. En efecto, el Covid 19 se quedará mucho rato entre nosotros, será nuestro huésped, nuestro invitado de honor y su comportamiento dependerá de cómo cada quien lo pueda tratar mientras llegué la vacuna o sus antídotos que le contrarresten su mortalidad, tan letan en los septuagenarios e infantes menores de cinco años.

No Temer decimos porque lo más probable y normal es el crecimiento de la llamada curva después del desconfinamiento, incluso puede ganarse mucho con la denominada inmunidad colectiva, los muchos infectados que aprendieron a convivir con el ya entonces inofensivo Covid.


El estar juntos es lo propio de la civilización humana


El Covid 19 se circunscribe en lo normal de la vida rodeada de virus, bacterias que incluso la conforman, vivir o convivir con estos seres diminutos es propio de este soplo vital y de la civilización humana toda vez que decidió vivir de manera grupal con sus semejantes, con otras especies animales y vegetales, una triada que comparte lo mejor y lo peor de sí desde sus inicios hasta nuestros días, recordemos que los virus son propagados gracias a está cercanía, es una alianza que al final el saldo es más de ganancia que de pérdidas.

Peligro de perder la libertad

Lo viral pandémico, lo excesivo mediático junto al poder político, ésta triada simultánea produjeron el miedo en el ciudadano al grado tal de quitársele lo más preciado ganado en estos estados modernos: La Libertad. Los gobiernos confinaron sin que voz alguna protestara. Y como si fuera poco se toman cada vez medidas para su vigilancia individual permanente de cada quien, cada movimiento es vigilado desde un esmarphone, mensajes copiosos llegan con el quédate en casa, en Corea prenden alertas por alguien peligroso en celulares a tantos metros a la redonda. A todo esto le llaman experimentos de control social, metodologías de alta rendimiento para dominar o manipular a los ciudadanos, a la población entera. Con los datos de cada internauta procesados y al alcance de un clik de los dueños de los grandes emporios de la red Google… o incluso de empresas que no se metan al redil, luego son castigadas mal ranqueando, esto las pondrá en las listas negras de empresas no seguras. En suma, es lo que se advierte, la libertad como bien manipulable en los tinglados de los poderosos para hacer y deshacer, para manejarnos como a bien les convenga. Desde luego, que nuestro miedo mayor y real es porque no tenemos dónde huir del Covid, a dónde quiera que vayamos, en cualquier recodo del planeta, nos lo podemos encontrar, es un microorganismo divino, como dios, tiene el don de la ubicuidad, está en todas partes. Seguro mucho habrá que aprender de este diminuto, mejor hacerlo amigo.

Unas palabras del Nobel turco

"A medida que vemos cómo se multiplican los puntos rojos en el mapa de nuestros países y del mundo, nos damos cuenta de que no queda ningún sitio al que huir. No necesitamos nuestra imaginación para temer lo peor. Contemplamos imágenes de grandes camiones negros del ejército que transportan cadáveres de pequeños pueblos italianos a los crematorios cercanos como si estuviéramos viendo nuestro propio entierro."Orhan Pamuk



Las Oportunidades: Antropoceno

Los Recursos son Finitos se lo ha dicho con frecuencia. Y un concepto es clave para el momento: Antropoceno. En palabras llanas es la transformación que ha hecho el hombre de este planeta hasta amenazar su propia existencia y demás seres vivos sobre el planeta. Es simple, hay que hacer algo para que no llegue lo peor, el deshielo polar, altas temperaturas que matarán gentes por montones, la escasez de recursos, guerra entonces por la última gota de agua y por el último grano de arroz, por decirlo de cualquier manera. Pero lo real, y retomando el hilo, este extremecimiento causado por el Covid es tan sólo la punta de iceberg de la gran crisis climática que se avecina si no actuamos pronto. Recalcamos entonces, que está crisis debería ayudar a prepararnos mejor y para cuidar de nuestra casa común, del oikos, del planeta tierra.

Desconfinar el Espíritu

Nuestro Modo de Vida. 

"En  cuanto  crisis existencial,  esta crisis nos empuja  a interrogarnos sobre nuestro modo  de vida, sobre nuestras verdaderas necesidades,  nuestras verdaderas aspiraciones enmascaradas por las  alienaciones de la vida cotidiana; nos empuja a establecer  la diferencia entre la diversión pascaliana que nos distrae  de nuestras verdades y la felicidad que encontramos en la lectura,  la escucha o la visión de las obras maestras que nos hacen mirar de  frente nuestro destino humano. Pero sobre todo, debería abrir nuestros espíritus  -tan confinados desde hace mucho en lo inmediato, lo secundario y lo frívolo- a  lo esencial: el amor y la amistad para nuestro florecimiento individual; la comunidad  y la solidaridad de nuestro “yo” en un “nosotros”; el destino de la Humanidad de la que  cada uno de nosotros somos una partícula. En pocas palabras, el confinamiento físico debería favorecer  el des-confinamiento de los espíritus." Morin

Las libertades y sus amenazas

Una pregunta necesaria en este contexto viral: ¿De dónde viene tanto protocolo médico propio del personal médico y generalizado para toda la sociedad como lavado de manos cada dos horas y el uso de tapabocas en espacios que no son propiamente clínicos?  Puede uno decir que no hay fundamentos necesarios como para sugerir esto o aquello. De allí que resulte comprensible los cuestionamientos a muchas directrices dadas por los estamentos de salud en cabeza de la OMS. Incluso hay lugar para la duda si hay en todo esto grandes intereses económicos agenciados por la industria farmacéutica y por los grandes capitales financieros, amantes o adictos a las ganancias. Por ejemplo, la tan criticada rapiña desatada por ser el primero en inventar la vacuna para disputar de un lado las patentes que aseguran el lucro farmacéutico y por otro de hacer lobby por el premio nobel. Y no se deje de imaginar todos los codazos dados en esa carrera por alcanzar los premios, son muchos a batir para que tan sólo quede uno: una empresa farmacéutica que explotará la vacuna o los antídotos que prometen inmunidad o algún relativo alivio. 

Entre otras cosas vale entrar en duda ante los argumentos de variación o mutación de lo viral, una misma cepa para muchas ramas virales, hasta donde se entiende el Sars mutó en Covid19, de allí de preguntarse por la pertinencia de una vacuna si todo está variando y mutando, lo que hoy es, mañana ya es otra cosa y por tanto el remedio ya no alivia, incluso acá es pertinente las talanqueras puestas al desinteresado médico francés que ha tratado de difundir lo exitoso del tratamiento con la cloroquina para pacientes Covid19, aquellos que persiguen fortuna han tratado de ponerle talanqueras desacreditando sus experimentos. 

Continando con lo dudoso, está el cuestionamiento de por qué se imparte tan excesiva información al grado de estar ante virus mediático que tiene un efecto paralizante en las personas produciendo un efecto de caer al vacío, dejando su Yo Diluido, pues se les anula su consciencia crítica y por lo tanto están dispuestos para una obediencia incuestionada, un sometimiento social masivo, lograr que la gente obedezca de manera ciega éstos o aquellos mandatos sin dar explicaciones y cualquier posible brote de desobediencia amenaza con ser aplastada inmediatamente.

Es una situación ideal que todo gobernante ansioso de una obediencia social generalizada, todos encerrados, confinados en casa, sales cuando se les dé permiso. Es una regulación excesiva para la libertad individual, tan propia de las dictaduras, de los gobiernos autoritarios.

Nota Las fuentes consultadas fueren en su mayoría provenientes de las traducciones  que realiza el profesor Luis Alfonso Paláu: Laurent Sutter, Michel Serres... Entre otros.


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Cudades de 15 minutos

Urbanismo

Foto de Re: pública
RICHARD SENNETT Sociólogo estadounidense y profesor en la London School of Economics, del Instituto Tecnológico de Massachusetts y de la Universidad de Nueva York
Richard Sennett


"Necesitaremos encontrar otras formas de densidad física que permitan a las personas comunicarse, ver a los vecinos y participar en la vida de la calle, ,aunque estén separadas temporalmente"

La pandemia plantea a los urbanistas el reto de repensar la arquitectura de la densidad. La densidad es la lógica de las ciudades; la concentración de actividades estimula la actividad económica (por ejemplo, con el "efecto aglomeración"). La concentración de población es un buen principio ecológico para hacer frente al cambio climático, al ahorrar recursos infraestructurales. También es buena desde un punto de vista social, porque, en una ciudad densa y diversa, las personas tienen que tener trato con otras personas diferentes de ellas mismas. Sin embargo, para prevenir o inhibir futuras pandemias, seguramente necesitaremos encontrar otras formas de densidad física que permitan a las personas comunicarse, ver a los vecinos y participar en la vida de la calle, aunque estén separadas temporalmente. En el pasado, los urbanistas chinos encontraron esta clase de flexibilidad en los patios shikumen. Los arquitectos y los planificadores tienen que idear su equivalente contemporáneo.

Una cuestión más problemática para la densidad es el transporte. La ventaja del transporte público consiste en reunir de manera eficiente a un gran número de viajeros, pero esta no es una forma sana de densificación. Por esta razón, los planificadores de París y Bogotá están estudiando las denominadas "ciudades de 15 minutos", en las que la población puede desplazarse a pie o en bicicleta a los nodos densos del núcleo urbano en vez de viajar por medios mecánicos a los centros densos. Hacerlas realidad, sin embargo, exigirá una revolución económica, especialmente en las ciudades en desarrollo en las que las fábricas están situadas lejos de los barrios y los asentamientos irregulares en los que viven los trabajadores.

Esto pone de relieve un gran problema: cómo conciliar e integrar la ciudad próspera con la ciudad ecológica. Hay algunos pequeños puntos de encuentro evidentes (como idear maneras de que la población pobre no tenga que quemar la basura, contribuyendo así a la contaminación), pero la relación más general entre riqueza y respeto al medio ambiente nos exige repensar la densidad de manera radical.

Tomado de: El País.es

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Amanecer Rojo

Covid-19 y “Amanecer Rojo”
Por Thierry Meyssan

El doctor Richard Hatchett fue consejero del presidente estadounidense George Bush hijo,
bajo ‎cuya administración él mismo concibió la idea del confinamiento obligatorio de la población ‎civil.
Richard Hatchett dirige hoy la Coalition for Epidemic Preparedness Innovations (CEPI),
 un ‎grupo de coordinación mundial para la inversión en vacunas creado por el Foro de Davos ‎
alrededor de la fundación de Bill Gates. Hatchett fue
el primero en hablar del Covid-19 como ‎de una “guerra”.‎
La epidemia de Covid-19 ha matado hasta ahora más de 200 000 personas en todo ‎el mundo y sumido en el pánico a miles de millones. Ese pánico priva a quienes ‎lo sienten de todo sentido crítico, lo cual les lleva a aceptar decisiones políticas ‎estúpidas. Un grupo de personalidades, que se denomina a sí mismo ‎“Amanecer Rojo”‎ (Red Dawn) y cuya correspondencia ha sido dada a conocer en Kaiser Healt ‎News y en el sitio web del New York Times, ha logrado imponer una ideología ‎apocalíptica según la cual China ha declarado la guerra a Occidente, cuya única ‎posibilidad de protegerse consistiría en confinar a todos los civiles. 

En un artículo anterior [1], ya demostré cómo las aterradoras ‎previsiones sobre la cantidad de decesos que provocaría el Covid-19 fueron elaboradas sobre ‎bases erróneas y por un charlatán, el profesor Neil Ferguson, cuyas predicciones siempre han ‎acabado estrellándose contra las cifras reales durante las dos últimas décadas. ‎

También mostré en otro artículo [2] que el ‎objetivo de las medidas de confinamiento adoptadas en China no era de naturaleza médica sino ‎que más bien político. Queda por explicar de dónde sale la idea del ‎confinamiento obligatorio y generalizado de toda la población, cuya implantación se inició ‎en Occidente. ‎

Aunque pasé semanas enteras consultando libros sobre epidemiologia, no encontré en ninguno ‎algo similar a esa medida. En toda la Historia nunca se ha combatido una epidemia encerrando ‎en sus casas a toda la población sana. Fue entonces cuando Kaiser Health News vino a levantar una ‎esquina del velo con la publicación de cierta correspondencia: se trata de una medida concebida y ‎planificada en 2005-2007 por la administración de George Bush hijo.‎

‎
Acuartelamiento de militares y civiles
‎
En 2005, el Departamento de Estado estadounidense estudiaba cómo prepararse para enfrentar ‎eventuales acciones de bioterrorismo contra las tropas de Estados Unidos desplegadas en otros ‎países. Partiendo del principio neoconservador según el cual los terroristas siempre son ‎extranjeros, y por ende nunca podrían penetrar en las instalaciones militares estadounidenses, el ‎servicio de Salud se preocupaba por prevenir los ataques a los que los soldados de ‎Estados Unidos podrían verse expuestos al salir de sus bases. Desde ese punto de vista, aislar a ‎los enfermos en los hospitales y mantener a los soldados sanos dentro de los cuarteles era una ‎opción lógica. De hecho, las bases militares estadounidenses son como pequeñas ciudades, están ‎concebidas para enfrentar un asedio y es teóricamente posible vivir dentro de ellas durante meses. ‎

Sin embargo, el entonces secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, tenía intenciones de ‎transformar la sociedad, llegando a hacer desaparecer la diferencia que separa a los civiles de los ‎militares, lo cual permitiría incorporar más fácilmente los civiles a la guerra total contra ‎el terror. Así lo explicaba, en septiembre de 2001, el propio Donald Rumsfeld en las páginas del ‎‎Washington Post [3].‎

Por consiguiente, el doctor Carter Mecher, del servicio de salud a cargo de los veteranos ‎de guerra (Department of Veterans Affairs) y el doctor Richard Hatchett, miembro del Consejo de ‎Seguridad Nacional de George W. Bush, recibieron entonces la tarea de extender al ámbito de ‎los civiles lo que en el mundo militar se denomina “acuartelamiento”. Pero no fue hasta 2006, ‎justo antes de que Rumsfeld dejara el Pentágono, que los doctores Carter Mecher y Richard ‎Hatchett lograron imponer esa norma al CDC (la agencia estadounidense a cargo de la ‎prevención y el control de enfermedades). ‎

La adopción de esa norma desató en Estados Unidos un vendaval de protestas, encabezado por ‎el profesor Donald Henderson, quien había dirigido tanto la escuela de salud pública de la ‎Universidad Johns Hopkins como el sistema estadounidense de respuesta a las epidemias. Para ‎el profesor Donald Henderson –y para todos los médicos que se expresaron en aquel ‎momento– el confinamiento generalizado de la población no tiene ningún sentido desde el punto ‎de vista médico y además viola las libertades fundamentales. Se trata ni más ni menos que de la ‎deriva totalitaria de la administración de Bush hijo, que impuso la adopción de la llamada ‎‎«Ley Patriota» (USA PATRIOT Act) a raíz de los acontecimientos del 11 de septiembre de 2001. ‎

En 2017, todos los documentos oficiales estadounidenses sobre la adopción como norma del ‎confinamiento generalizado de la población fueron destruidos por la administración Trump. ‎Richard Hatchett se convirtió en director de la Coalition for Epidemic Preparedness Innovations ‎‎(CEPI), que coordina las investigaciones mundiales en materia de vacunas. ‎
Uno de los correos electrónicos de Amanecer Rojo. En este mensaje,
‎el doctor Lawler se refiere al plan de encierro forzoso de la
población civil elaborado bajo ‎el presidente George Bush hijo
por los doctores Carter Mecher y Richard Hatchett.

‎Uno de los correos electrónicos de Amanecer Rojo. En este mensaje, ‎el doctor Lawler se refiere al plan de encierro forzoso de la población civil elaborado bajo ‎el presidente George Bush hijo por los doctores Carter Mecher y Richard Hatchett.
‎
«Amanecer Rojo»
‎
Todos hemos podido seguir las evidentes contradicciones de la Casa Blanca en sus contactos con ‎la prensa sobre el Covid-19. El doctor Anthony Fauci, efímera referencia científica de la ‎Casa Blanca, aconsejó la adopción de las medidas autoritarias para contener la epidemia mientras ‎que el aparentemente inconsciente Donald Trump se oponía a las medidas de confinamiento ‎en nombre de la Libertad de todos. ‎

Para demostrar la incompetencia del presidente Trump, los aliados del doctor Anthony Fauci ‎‎“filtraron” a la prensa una parte de su propia correspondencia [4]. En ella puede verse que ‎los aliados del doctor Fauci formaron un grupo de discusión y de acción llamado Red Dawn ‎‎(Amanecer Rojo) [5]. ‎
‎

El nombre “Amanecer Rojo” (Red Dawn) hace referencia a una ‎operación organizada en 1984 por el entonces secretario de Defensa Caspar Weinberger, quien ‎envió a Europa y Latinoamérica una delegación que reclamaba la ayuda de todos los países ante ‎una invasión inminente contra Estados Unidos. ‎

Jean-Michel Baylet, en aquella época secretario de Estado ante el ministro de Exteriores ‎de Francia, me contó aquel grotesco intento estadounidense de manipulación. Un nutrido grupo ‎de generales estadounidenses llegó a París para explicar –con toda la seriedad del mundo y ‎presentando un montón de diapositivas– que dos pequeños países latinoamericanos, Cuba ‎y Nicaragua, amenazaban a Estados Unidos. En la sala, los diplomáticos franceses pasaron del ‎estupor inicial, al ver que los estadounidenses los creían verdaderamente imbéciles, a los ‎esfuerzos por no estallar de risa ante tales afirmaciones. En respaldo a aquella campaña, ‎el Pentágono hizo rodar en Hollywood una película de propaganda con Patrick Swayze y Charlie ‎Sheen. En 2003, el Pentágono recuperó la denominación “Red Dawn” para designar la operación ‎de captura del presidente iraquí Saddam Hussein.‎

Hoy en día, al identificarse como Red Dawn (Amanecer Rojo), las 37 personalidades que ‎componen el grupo en cuestión ponen de manifiesto su anticomunismo visceral. La URSS ya ‎no existe pero el Partido Comunista sigue dirigiendo China, país designado como origen del ‎Covid-19. Amanecer Rojo dice tener que recuperar el poder para dirigir la guerra. ‎

Entre los miembros de ese grupo también están los inevitables doctores Anthony Fauci (director ‎del National Institute of Allergy and Infectious Diseases) y Robert Redfield (director de los Centers ‎for Disease Control and Prevention, o CDC) y también los doctores Carter Mecher (consejero en el ‎Department of Veterans Affairs) y Richard Hatchett (ahora director del CEPI), los mismos que, ‎bajo la administración de George W. Bush, impusieron extensión a la población civil de la regla ‎militar del acuartelamiento. ‎

Las ideas del doctor Richard Hatchett han sido adoptadas de forma íntegra en Francia por ‎el presidente Emmanuel Macron, o sea “esto es una guerra y tenemos que confinar a todos ‎los civiles en sus domicilios para protegernos”. También las han adoptado algunos gobernadores ‎estadounidenses, pero no el presidente Donald Trump. ‎

El resto es lo que ya conocemos. El pánico se ha apoderado de la opinión pública en la mayoría de ‎los países. Los dirigentes políticos, temiendo ser acusados de negligencia, imitan a los que ‎iniciaron la aplicación del confinamiento generalizado. La regla estadounidense de origen militar, adoptada ‎en Francia, se ha propagado como el virus que supuestamente debería combatir, deteniendo ‎prácticamente la economía mundial. Ahora están empezando a verse problemas de ‎aprovisionamiento alimentario en casi todas partes y, si no se hace algo pronto, comenzarán a ‎aparecer hambrunas, incluso en ciertos sectores sociales de los países ricos. ‎

Notas

[1] «Covid-19: Neil Ferguson, el Lysenko del liberalismo», por ‎Thierry Meyssan, Red Voltaire, 19 de abril de 2020.
[2] «Covid-19: propaganda y manipulación», por Thierry Meyssan, Red Voltaire, 21 de marzo de 2020.
[3] “A New Kind of War”, Donald Rumsfeld, The Washington Post, 7 de ‎septiembre de 2001.
[4] Documento: ‘Red Dawn’ Emails (80 p., 24,8 Mo).
[5] “‘Red Dawn Breaking Bad’: Officials Warned About Safety Gear Shortfall Early ‎On, Emails Show”, Rachana Pradhan y Christina Jewett, Kaiser Health ‎News, 28 de marzo de 2020; “The ‘Red Dawn’ Emails: ‎‎8 Key Exchanges on the Faltering Response to the Coronavirus”, ‎Eric Lipton, The New York Times, 11 de abril de 2020; “The Social Distancing Origin Story: ‎It Starts in the Middle Ages”, Eric Lipton y Jennifer Steinhauser, The New York Times, 23 de abril ‎de 2020.

Tomado del Portal: Red Voltaire

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Seudociencia en Covid19

Covid-19: Neil Ferguson, el Lysenko del liberalismo
por Thierry Meyssan

En otras épocas, los gobernantes europeos seguían los consejos de sus ‎astrólogos. Hoy hacen lo que les indican los especialistas en estadística del Imperial ‎College. ‎Estos últimos siempre les han servido todos los argumentos imaginables para ‎justificar el liberalismo en materia de salud pública. Y ahora predicen millones de ‎defunciones, aunque esas predicciones carecen de rigor científico. El autor revela como ‎estos charlatanes se han apoderado del control de las políticas que aplican la Unión ‎Europea, el Reino Unido y varios estados en Estados Unidos. ‎‎



El profesor Neil Ferguson, gran sacerdote del liberalismo aplicado a la administración de los ‎hospitales e inventor del confinamiento generalizado contra el Covid-19. 


Al principio de la guerra fría estuvo de moda en Occidente burlarse de la ceguera de los ‎soviéticos que creían las necedades que predicaba el profesor Trofim Lysenko. En aquella época, ‎Josef Stalin había prohibido la enseñanza de la genética y utilizaba a Lysenko para justificar la preeminencia del marxismo sobre la ciencia.. Sin embargo, Stalin no buscaba objetivos de orden “práctico”. ‎

Hoy en día, Occidente se ve afectado por la misma enfermedad mental. El profesor británico Neil ‎Ferguson asegura que las estadísticas permiten predecir el comportamiento de los seres vivos. Eso ‎es estúpido pero muchos altos dirigentes políticos se lo creen. Desgraciadamente, ‎contrariamente a los soviéticos, esos dirigentes políticos occidentales sacan de esa afirmación ‎consecuencias políticas que arruinan sus países. ‎

La creación del Centro Europeo para la Prevención y Control de Enfermedades

Hace unos 20 años que los dirigentes políticos occidentales vienen tratando de utilizar los ‎conocimientos estadísticos sobre las epidemias para determinar cuáles son la opciones correctas ‎en caso de peligro. A raíz de la epidemia de SRAS (Síndrome Respiratorio Agudo Severo) ‎registrada en 2003, la Unión Europea se dotó en 2005 de un Centro Europeo para la Prevención ‎y Control de Enfermedades (ECDC, sigla en inglés). Durante el segundo semestre de 2008, ‎ese centro organizó un coloquio para estudiar si era oportuno cerrar las escuelas ante una ‎epidemia de gripe y determinar en qué momento habría que decretar tal cierre y cuándo levantarlo. ‎En aquella época no se hablaba de decretar un confinamiento generalizado de toda la ‎población. ‎

La principal contribución la hicieron el profesor británico Neil Ferguson y el investigador francés ‎Simon Cauchemez, ambos del Imperial College de Londres, quienes comparaban los datos ‎estadísticos de los cierres de escuelas en Hong Kong en 2003 y 2008, del cierre de escuelas ‎provocado en Israel por la huelga de educadores del 2000, del impacto de las vacaciones ‎escolares por zonas en Francia desde 1984 hasta 2006, del cierre de las escuelas infectadas por ‎la gripe en Francia en 1957 y las estadísticas de la gripe española en ciertas ciudades de ‎Estados Unidos y en Australia en 1918. También ponían de relieve las desigualdades e injusticias ‎vinculadas a los cierres de escuelas en el Reino Unido y Estados Unidos. ‎

A partir de aquel momento, el problema fue planteado al revés. Los expertos habían observado ‎que los cierres de las escuelas no tenían ningún efecto notable en la cantidad final de decesos ‎sino sólo en la rapidez de la propagación de la enfermedad. Su único objetivo era resolver la ‎gestión del número de camas de hospitales. Las estadísticas dejaron de estar al servicio de ‎los europeos para ponerse al servicio de una ideología: la gestión liberal del Estado. ‎

Bernard Kouchner, el ministro de Exteriores de Francia que organizó aquel coloquio, había sido ‎varias veces ministro de Salud (de 1992 a 1993, de 1997 a 1999 y de 2001 a 2002) y desde el ‎ministerio de Salud había iniciado la reorganización del sistema hospitalario francés… pero ‎no siguiendo criterios médicos sino según una lógica de rentabilidad. En alrededor de 15 años, ‎Francia economizó cantidades sustanciales de fondos eliminando un 15% de las camas ‎disponibles en los hospitales. Sin embargo, ese “ahorro” de fondos fue ínfimo cuando ‎se compara con el enorme costo actual del confinamiento. ‎
El profesor Trofim Lysenko decía que, mediante la aplicación de la ‎dialéctica marxista a las ciencias naturales, había demostrado que la ciencia genética “pequeño ‎burguesa” estaba equivocada. Según Lysenko, de la misma manera que el socialismo generaba ‎un hombre nuevo, también era posible modificar la genética de las plantas mediante la ‎organización de los campos de cultivo. Las idioteces de Lysenko fueron elevadas a la categoría ‎de verdad oficial en tiempos del stalinismo. La sumisión de la ciencia a la ideología siempre ‎tiene consecuencias nefastas.

El charlatanismo del profesor Neil Ferguson
El profesor Neil Ferguson está clasificado como “la” referencia europea en materia de ‎modelización de las epidemias. Sin embargo:‎

 En 2001, fue Neil Ferguson quien convenció al entonces primer ministro británico Tony Blair para ‎que ordenara sacrificar 6 millones de bovinos para detener la epidemia de fiebre aftosa, decisión ‎que costó 10 000 millones de libras esterlinas y que hoy se considera una aberración.

 En 2002, Neil Ferguson calculó que la enfermedad de las vacas locas mataría en el Reino Unido ‎alrededor de 50 000 de personas y 150 000 más cuando la enfermedad se transmitiera a ‎las ovejas. En realidad se registraron 177 decesos.

 En 2005, Neil Ferguson predijo que la gripe aviar provocaría 65 000 decesos en el Reino Unido. ‎Hubo 457. ‎
A pesar de todo lo anterior, Neil Ferguson se convirtió en consejero del Banco Mundial y de ‎numerosos gobiernos. ‎

Fue Neil Ferguson quien, el pasado 12 de marzo, hizo llegar al presidente francés Emmanuel ‎Macron una nota confidencial en la que le auguraba medio millón de muertes en Francia. Muy ‎impresionado, el presidente Macron decidió, esa misma tarde, ordenar el confinamiento ‎generalizado de la población francesa. Fue también el profesor Neil Ferguson quien anunció ‎públicamente, el 16 de marzo, que el Reino Unido registraría 550 000 de muertes –anuncio que ‎obligó el gobierno británico a revisar su política– y 1,2 millones de decesos para Estados Unidos.‎
El investigador francés Simon Cauchemez, quien hasta 2009 fue el brazo derecho de Neil Ferguson, ‎hoy dirige la unidad de modelización del Instituto Pasteur. Por supuesto, Cauchemez es miembro ‎del Comité Científico instaurado por la presidencia de Francia, donde propuso el confinamiento ‎generalizado de la población. El Comité fue creado por el profesor Jerome Salomon, director ‎general de la Salud, y también hijo espiritual y ex consejero técnico del ya mencionado Bernard Kouchner.‎

La influencia del equipo de Neil Ferguson se basa en una estafa intelectual, según la cual la ‎llamada «biología matemática» (sic) justificaría la aplicación del modelo económico liberal a la ‎gestión de los servicios de salud. ‎

El problema es que las estadísticas permiten evaluar los efectos de tal o más cuál medida, pero sólo ‎‎a posteriori. Sin embargo, las estadísticas no permiten predecir el comportamiento de un ‎organismo viviente, en este caso el comportamiento de un virus. Hay que empezar por entender ‎que el “objetivo” de un virus no es matar sino sólo propagarse. El virus sólo mata ‎involuntariamente, cuando el organismo vivo en el que logra instalarse no dispone de los anticuerpos ‎adecuados. O sea, el virus no se propone matar a su portador, ni hacer desaparecer ‎completamente una especie… simplemente porque desaparecería con ella. ‎
En todo caso, extrapolar medidas utilizadas ante epidemias de gripe aplicándolas a la actual ‎epidemia de Covid-19 es algo totalmente absurdo: la gripe afecta un gran número de niños, lo cual ‎no sucede con el Covid-19, que –hablando en términos demográficos– mata principalmente ‎personas de la llamada “tercera edad”, diabéticas y con problemas de hipertensión. La carga viral de ‎los niños contaminados con el Covid-19 es muy ligera, tanto que ni siquiera se sabe aún ‎si pueden llegar a ser contagiosos. ‎
El 22 de marzo, el profesor Neil Ferguson reconoció haber hecho sus cálculos sobre la epidemia de ‎Covid-19 basándose en una base de datos sobre epidemias de gripe de hace 13 años. ‎

O sea, a este gurú de la ciencia occidental ya no le basta con elaborar justificaciones para las ‎políticas liberales aplicadas a la salud pública. Ahora se dedica también a aconsejar el encierro de ‎poblaciones enteras. Para enmascarar la verdad de esa deriva, los partidarios del profesor ‎Ferguson desvían la atención del público aconsejando el uso generalizado de mascarillas ‎quirúrgicas, que en realidad –como ya explicamos aquí– también carece de verdadera utilidad ‎ante la epidemia [1]‎

Los resultados obtenidos en Marsella por el profesor Didier Raoult son elocuentes. ‎Sin embargo, este virólogo francés es objeto de una campaña orquestada contra él por los ‎seguidores del profesor Neil Ferguson, exactamente como los especialistas soviéticos en ‎genética que fueron perseguidos por los partidarios de Trofim Lysenko.


‎
La polémica alrededor del profesor Didier Raoult
‎
Estas explicaciones arrojan una nueva luz sobre la polémica entre los partidarios del profesor Neil ‎Ferguson y los discípulos del virólogo francés Didier Raoult [2]. Contrariamente a lo que se te afirma en la prensa, no se trata de un problema de ‎metodología. En realidad, es una cuestión de finalidad. ‎
Neil Ferguson es un charlatán que hoy se ve atrapado en su propia charlatanería mientras que ‎Didier Raoult es un médico clínico. Los adeptos de Ferguson necesitan muertos para creer en su ‎religión. Los discípulos del virólogo Didier Raoult se dedican al cuidado de los enfermos. ‎
No estamos ante un debate científico sino ante una guerra de errores repetidos a pesar de las ‎realidades de la ciencia. Es sorprendente oír a miembros del Comité Científico de la presidencia de ‎Francia reprocharle al profesor Raoult no haber realizado estudios comparativos con uso de ‎placebos [3]. En plena crisis, ‎están exigiendo que un médico responsable designe un grupo de enfermos que no recibirán el ‎tratamiento que podría curarlos, lo cual equivale a sacrificarlos deliberadamente. ‎

Notas

[1] «Pánico y absurdo político ante ‎la pandemia» , por ‎Thierry Meyssan, Red Voltaire, 7 de abril de 2020.
[2] «Covid-19: propaganda y manipulación», por Thierry Meyssan, Red Voltaire, 21 de marzo ‎de 2020.
[3] Un placebo es una sustancia inocua (farmacéuticamente inerte) que se administra a ‎un grupo de personas durante un ensayo clínico, mientras que se administra a otros pacientes la ‎sustancia cuya eficacia se quiere poner a prueba. Nota de la Red Voltaire

Fuente: Portal Red Voltaire

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Covid-19: ¿Se acabó el juego?

Por Jean-Dominique Michel, 


Antropólogo de la salud, miércoles 18 de marzo de 2020 
"GRACIAS CORAZÓN"

Esta fue la estruendosa declaración hecha el 26 de febrero por el principal especialista en enfermedades infecciosas del mundo (según el ranking de expertscape), y que fue recibida con escepticismo e incluso sarcasmo por la comunidad científica. Tres semanas después, la realidad está demostrando que tenía razón, mostrándonos por ahí derecho que estaríamos casi completamente equivocados sobre el virus. ¡Lo cual es, de hecho, una excelente noticia!

Nos han dicho que estamos en un "estado de guerra", situación que ciertamente es nueva para nuestras generaciones (excepto la más antigua) que sólo han conocido tiempos de paz. Europa está con un casi toque de queda virtual, con restricciones generalizadas de las libertades individuales y un colapso económico y social que será probablemente dramático. Los discursos de los jefes de estado son cada vez más acalorados: estamos "bajo ataque", el enemigo es "invisible", "astuto", "temible", ¡pero lo superaremos! Este tipo de vocabulario parece de otra época. La realidad es más prosaica: estamos siendo contaminados a gran escala por un virus que es un mero producto del encuentro entre la estupidez humana (el hacinamiento en jaulas de animales salvajes de varias especies en mercados insalubres...) y el genio de la vida, que ha logrado que el bicho cruce la barrera interespecies y se propague entre los humanos. Esto no es una guerra, nunca podremos derrotar o erradicar a este ser. Podemos protegernos del daño que hace, pero luego, tendremos que aprender a vivir con él. Lo que requiere un tipo de inteligencia diferente a los eslóganes guerreros sanitarios

Precaución introductoria

Lo he dicho una y otra vez: en estos tiempos de movilización colectiva, todos tenemos que respetar escrupulosamente las medidas que se imponen. Aunque dudemos de ellas o las encontremos inadecuadas, ninguno de nosotros puede tomarse el derecho de seguir sus propias ideas. Este acatamiento - que siempre he defendido – es algo para mí incondicional.
En cambio, esta obediencia civil no debe conducirnos de ninguna manera a la prohibición de pensar o hablar.

Vivimos tiempos traumáticos, con daños para la población que serán considerables. Darle sentido a lo que estamos viviendo, obtener información, atreverse a hacer preguntas no sólo es un derecho inalienable sino también ¡una necesidad vital!
He leído bastantes comentarios irónicos sobre el repentino número de virólogos o epidemiólogos aficionados que hablan en las redes sociales, algo que puedo entender. Sin embargo, creo que al contrario cuanto más se interesen los ciudadanos y ciudadanas en lo que nos sucede, cuanto más se informen o incluso se documenten, más nos ayudará a entablar un diálogo sobre lo que estamos viviendo, lo cual es esencial tanto para nuestra salud mental individual como para nuestra resiliencia colectiva.

A veces me han dicho que tengo una responsabilidad como científico, que los análisis que puedo hacer (sin importar lo relevantes que sean) pueden ser mal interpretados o llevar a la gente a hacer cualquier cosa. Así que déjeme recordarlo: todos tenemos que seguir las instrucciones de las autoridades sin discusión. Y abstengámonos estrictamente de la automedicación, especialmente con respecto a las sustancias que mencionaré más adelante, debido a que si se utilizan sin una estricta supervisión médica, pueden ser realmente peligrosas. Dicho esto, ¡comencemos!

Quien soy yo para hablar...


Soy un antropólogo de la salud y experto en salud pública. Durante más de 30 años, mi trabajo ha consistido en estudiar las prácticas de atención sanitaria y los dispositivos sanitarios. Estoy llegando a una edad en la que (esperémoslo) sabemos que no somos el centro del mundo y (con algunas excepciones) que no hemos descubierto el agua tibia. Tengo algunos méritos en mi campo, como el de ser (a pesar de la embarazosa poca modestia de esta declaración) uno de los mejores conocedores actuales de los procesos de salutogénesis y de recuperación, así como de los determinantes de la salud. He sido invitado a enseñar en una quincena de programas universitarios y de postgrado en salud (facultades de medicina de la UNIGE y la UNIL, EPFL, IHEID, Universidades de Montreal, Friburgo, Neuchâtel, etc.). He ejercido mi profesión fuera de los círculos académicos, ya que he preferido actuar dentro de la política de salud y en el campo mismo. He creado varios dispositivos socio-sanitarios innovadores, particularmente en salud mental, algunos de los cuales siguen siendo referentes hoy en día.
Me disculpo por esta pequeña exhibición. Es el precio que hay que pagar por hacer valer mi (modesta) competencia con respecto a lo que ahora voy a exponer.

¿Es o no es banal?

Desde el comienzo de la aparición del coronavirus, comparto mi análisis de que esta es una epidemia banal. El término puede ofender cuando hay muertes, y más aún en la crisis de salud y el drama colectivo alucinado que estamos experimentando. Sin embargo, los datos son claros: las enfermedades respiratorias habituales que experimentamos cada año son responsables de 2'600'000 muertes en todo el mundo.

Con el Covid-19, en el cuarto mes de la epidemia, llevamos 7000 muertes, lo que estadísticamente es insignificante.

Lo he dicho antes y lo diré de nuevo: el mismo tratamiento político o periodístico aplicado a cualquier episodio de gripe estacional nos aterrorizaría tanto como la actual epidemia. Igualmente, la escenificación (con recuento de las víctimas en vivo) de cualquier problema de salud importante, ya sea una enfermedad cardiovascular, un cáncer o los efectos de la contaminación del aire, nos haría estremecer de pánico, ¡tanto o incluso muchísimo más!
Hoy sabemos que el Covid-19 es benigno en ausencia de patología preexistente. Los datos más recientes de Italia confirman que el 99% de los fallecidos sufrían de una a tres patologías crónicas (hipertensión, diabetes, enfermedades cardiovasculares, cánceres, etc.) con una edad promedio de las víctimas de 79,5 años (mediana de 80,5) y muy pocas pérdidas por debajo de los 65 años.



Muertes por coronavirus en Italia
Los cuatro factores más importantes que contribuyen a las enfermedades crónicas son:
- Comida basura.
- Contaminación.
- Estrés.
- Inactividad física.
Las enfermedades crónicas se podrían prevenir en un 80% si nos diéramos los medios para proteger a la población en lugar de sacrificar su salud en aras de los intereses industriales. Durante décadas, hemos concedido facilidades ilegítimas a industrias altamente tóxicas en detrimento del bien común y de la salud de la población (para un desarrollo de esta observación, véase el artículo siguiente).

Hay que atreverse a decirlo: no es el virus el que mata (es benigno para las personas sanas), son las patologías crónicas que se han dejado desarrollar durante décadas.

Estadísticas y pruebas locas

Existe otro problema: las tasas particularmente altas de complicaciones y mortalidad con las que nos atosigan día tras día no tienen sentido. A falta de un examen sistemático de la población, no disponemos de datos confiables para interpretar los datos que tenemos (número de casos notificados y muertes).
Esto es un clásico de la epidemiología: si sólo revisas las muertes, ¡lograrás una tasa de mortalidad del 100%! Si se analizan sólo los casos críticos, se tendrá menos, pero aun así mucho más que en la realidad. Si se revisa mucho, se tendrán muchos casos, mientras que si se revisa poco, el número de casos será bajo. La actual cacofonía no nos permite tener la más mínima idea de la progresión real del virus y su propagación.

Las estimaciones más fidedignas sugieren que el número de personas reconocidas es mucho menor (por un factor de 1/5, /10 o incluso según estimaciones de hasta /40) que el número de personas realmente infectadas, de las cuales aproximadamente la mitad ni siquiera se darán cuenta de que han contraído el virus.
Para ser un asesino temible, a veces es más bien simpático...
Por lo tanto, en esta etapa no tenemos idea del verdadero alcance de la propagación del virus. La buena noticia es que los datos reales (especialmente en términos de complicaciones y mortalidad) solo pueden ser mucho más bajos de lo que comúnmente se afirma. La mortalidad real, como se anunció en un artículo anterior, debería ser, en realidad, como máximo del 0,3% y probablemente incluso menos. Es decir, menos de una décima parte de las primeras cifras presentadas por la OMS.

Las últimas estadísticas de China indican que el número de personas infectadas (y por lo tanto inmunes) es de 800.000 para 3.118 muertes. Se trata efectivamente de una tasa de mortalidad de 3/1000 personas infectadas.

¿Sí es el fin del mundo?

Del mismo modo, las proyecciones hechas para imaginar el número de posibles muertes son por lo menos delirantes. Se basan en un "forzamiento" artificial y máximo de todos los valores y coeficientes. Están hechas por personas que trabajan en oficinas, frente a los computadores y no tienen ni idea de las realidades del campo ni de la infecciología clínica, lo que da lugar a ficciones absurdas. Podríamos otorgarles el beneficio de la creatividad y la ciencia ficción. Desafortunadamente, estas proyecciones, literalmente psicóticas, causan un daño generalizado.

Mi experiencia en materia de salud mental hace que evite estrictamente expresiones fijas como "esquizofrenia" o "psicosis", que casi siempre se utilizan mal y de manera despectiva para las personas afectadas. Desde el punto de vista médico, la psicosis se caracteriza por distorsiones cognitivas, perceptivas y emocionales que conducen a la pérdida de contacto con la realidad. Aquí, por desgracia, el término está totalmente indicado.

Apelo a mis colegas de la Facultad de Medicina y otros institutos académicos para que dejen de producir y divulgar modelos falsos y que provocan ansiedad. Estos expertos se protegen reconociendo, como precaución del lenguaje, el carácter escandaloso de sus formalizaciones, los periodistas lo mencionan escrupulosamente (lo que está bien), pero, a pesar de esto, así es como se construye diligentemente un sentimiento de fin del mundo que no sólo no tiene absolutamente ninguna razón de ser, sino que ¡es en sí mismo profundamente dañino!

Ciertamente podemos reconocerles a nuestros líderes que prevean lo peor de lo peor con base en estas fantasías para no correr el más mínimo riesgo de que vaya a ocurrir. Mientras tanto, estamos construyendo una alucinación - colectiva - con base en cifras que no significan nada. La realidad, una vez más, es que esta epidemia es mucho menos problemática y peligrosa de lo que se afirma. La visualización del primer video en francés, al que se hace referencia al final del artículo dará al lector los elementos necesarios para comprender la validez de esta afirmación.

Sí, ¿pero todas estas muertes y esos servicios colapsados?
Desgraciadamente, este es el verdadero lunar: si no fuera por los casos graves, la epidemia sería insignificante. Resulta que lleva a complicaciones raras pero terribles. Como me escribió el Dr. Philippe Cottet, que está en primera línea en el HUG: "Hay que decir que la neumonía viral suele ser extremadamente veces una evolución fulminante, cuyos signos de advertencia son difíciles de identificar frente a los casos más leves. Es un verdadero desafío clínico, sin mencionar el número de casos simultáneos...”
La existencia de estos casos graves (absurdamente estimados en un 15% de los casos, probablemente en realidad 10 veces menos) es lo que justifica no confiar simplemente en la inmunidad de grupo. Así se llama el proceso por el cual cada persona que contrae el virus y no muere a causa de él se convierte en inmune, y así la multiplicación del sistema inmunológico lleva a un efecto colectivo de protección inmunológica...

En ausencia -hasta hace poco- de un tratamiento para proteger o curar a los que son vulnerables, dejar que la inmunidad se construya dejando que el virus circule ha parecido una opción demasiado peligrosa. El riesgo para las personas vulnerables es tan grande que, dada la gravedad de las posibles consecuencias, éticamente no se puede defender avanzar en esta dirección.
Nos encontramos atascados precisamente en esta complicada paradoja entre la gran inofensividad del virus y su extrema peligrosidad en algunos casos. Por lo tanto, adoptamos medidas absolutamente contrarias a las buenas prácticas: el abandono de los exámenes de detección de personas que pudieran estar enfermas y el confinamiento de la población en su conjunto para detener la propagación del virus. Estas medidas son en realidad medievales y problemáticas, ya que frenan la epidemia pero pueden producir fenómenos de rebote potencialmente peores, y además encierran a todo el mundo cuando sólo se trata de una pequeña minoría. Todas las recomendaciones de salud pública van en contravía de detectar el mayor número posible de casos y confinar sólo los casos positivos hasta que dejen de ser contagiosos.

El confinamiento general es un lamentable “peor es nada” para enfrentar la epidemia, ya que falta todo lo que nos permitiría combatirla eficazmente...

¿Por qué se llegó a esto? Simplemente porque no logramos dar las respuestas correctas desde el principio. La falta de exámenes y medidas de detección caracterizan este naufragio: mientras que Corea, Hong Kong y China lo convirtieron en su principal prioridad, nosotros estuvimos increíblemente pasivos en la gestión de proveer algo técnicamente simple.

Los países mencionados han utilizado la inteligencia artificial especialmente para identificar las posibles cadenas de transmisión para cada caso positivo (con los teléfonos inteligentes, por ejemplo, se puede hacer un inventario de los movimientos y por lo tanto de los contactos que las personas infectadas tuvieron con otras personas en las 48 horas anteriores a la aparición de los síntomas).
Por último, hemos reducido significativamente la capacidad de nuestros hospitales en la última década y nos estamos encontrando con una escasez de camas de cuidados intensivos y de equipos de reanimación. Las estadísticas muestran que los países más afectados son los que han reducido enormemente la capacidad de las unidades de cuidados intensivos.



tasa de camas en cuidados intensivos
Nada de esto se ha pensado, aunque el riesgo de una pandemia sea un hecho sanitario evidente.

La verdad es que los acontecimientos nos han sobrepasado por completo. Obviamente es mas fácil apelar a las metáforas guerreras que reconocer nuestra trágica falta de preparación... ¡¿Estamos llegando a la resolución del juego?! El francés Didier Raoult es el principal experto mundial en enfermedades transmisibles. Se parece, miembro de ZZ top que habría dejado su guitarra al lado de la carretera. Dirige el Instituto hospitalario universitairo (IHU) Méditerranée-Infection en Marsella, con más de 800 colaboradores. Esta institución posee la colección más aterradora de bacterias y virus "asesinos" que pueda existir, y es uno de los principales centros mundiales de conocimientos especializados en infecciología y microbiología. El profesor Raoult también figura entre los diez mejores investigadores franceses según la revista Nature, tanto por el número de sus publicaciones (más de dos mil) como por el número de citas de otros investigadores. Desde el comienzo del milenio, ha seguido las diversas epidemias virales que han conmovido el mundo y ha establecido estrechos contactos científicos con sus mejores colegas chinos. Entre sus logros está el descubrimiento de tratamientos (especialmente con cloroquina...) que hoy en día aparecen en todos los manuales de infecciología del mundo.

El 26 de febrero, el Professor Raoult publicó un video en un canal online (que incluye la palabra "tube") diciendo: "Coronavirus, ¡se acabó el juego! »

¿Por qué tanto entusiasmo? Porque se publicó un ensayo clínico chino sobre la prescripción de cloroquina, que muestra la supresión de la transmisión viral en pocos días en pacientes infectados con CoV-2-CoRSA. Los estudios ya habían demostrado la eficacia de esta molécula contra el virus en laboratorio (in vitro). El estudio chino confirmó esta eficacia en un grupo de pacientes afectados (in vivo). Tras este estudio, la prescripción de cloroquina se añadió a las recomendaciones de tratamiento del coronavirus en China y Corea, los dos países que han tenido mayor éxito en el control de la epidemia...

La cloroquina, con su derivado galénico hidroxicloroquina, es una molécula comercializada en 1949, ampliamente utilizada como antimalárico. Todos los viajeros a los países tropicales recordarán las tabletas de nivaquina (uno de sus nombres comerciales) que tuvieron que tomar como medida preventiva contra la malaria. Este remedio fue sustituido más tarde por otros para determinadas zonas geográficas, auqnue se siguió utilizando para algunos destinos.

¿Y entonces?

¿Qué tiene que ver con todo esto? Pues bien, porque el profesor Raoult y sus equipos son los mejores especialistas del mundo hoy en día en el uso de la cloroquina. En particular, tuvo la brillante idea de probarlo contra las bacterias intracelulares (que penetran en las células como los virus), en particular la Rickettsia.
Por lo tanto, la IHU de Marsella tiene una experiencia clínica y farmacológica sin igual en el uso de esta molécula.
La cloroquina también ha demostrado una poderosa eficacia terapéutica contra la mayoría de los coronavirus, incluido el temido y siniestramente célebre (SARS). Por consiguiente, Raoult pudo confirmar en el ensayo clínico chino que la cloroquina también estaba indicada contra el Covid-19.

Sin embargo, est no fue bien recibido por sus colegas, que denigraron su propuesta desde el principio. Los periodistas de Le Monde llegaron incluso a calificar su comunicación de "noticia falsa", acusación que se repitió en el sitio web del Ministerio de Salud durante unas horas antes de ser retirada.
Sin embargo, el Prof. Raoult inmediatamente fue autorizado a realizar un ensayo clínico en 24 pacientes de su departamento y lo llamaron a formar parte del comité multidisciplinario de 11 expertos, el cual fue conformado en marzo por el ejecutivo francés con el fin de "informar al público sobre la toma de decisiones en cuanto a la gestión de la situación sanitaria relacionada con el coronavirus".

Los resultados del ensayo clínico fueron esperados con impaciencia, sobre todo por este servidor. Sabemos la cautela que se requiere ante sustancias prometedoras y la importancia de no presentar nada antes de que la investigación confirme una hipótesis. La ciencia no es adivinación ni magia, es observación, prueba y luego, llegado el caso, validación.

Los resultados de su estudio clínico salieron ayer [martes 17 de marzo de 2020], y confirmaron el logro de espectaculares efectos terapéuticos. La metodología es robusta, ya que el IHU de Marsella pudo comparar la negatividad de la transmisión viral en los pacientes que siguieron el protocolo con los pacientes de Aviñón y Niza que no recibieron el tratamiento.

"Los que no recibieron el Plaquenil [un fármaco a base de hidroxicloroquina] siguen siendo portadores del virus en un 90% después de seis días, mientras que sólo el 25% de los que recibieron tratamiento dieron positivo", explica el profesor Raoult.
Pero esto no termina ahí: el IHU Méditerrannée-Infection aconseja desde hace tiempo (como otros) dar un antibiótico simultáneamente para las infecciones virales respiratorias "porque se complican principalmente con las neumopatías. Así que a todas las personas que tenían signos clínicos que podían convertirse en una complicación bacteriana de la neumopatía se les administró azitromicina. Se ha demostrado que disminuye el riesgo en las personas con infecciones virales. La otra razón es que la azitromicina ha demostrado en el laboratorio su eficacia contra un gran número de virus, aunque es un antibiótico. De modo que si se tiene que elegir un antibiótico, preferiríamos uno que fuera efectivo contra los virus. Y cuando se compara el porcentaje de positivos con la asociación de hidroxicloroquina y azitromicina, se tiene una disminución verdaderamente extraordinaria en el número de positivos. "Añade el profesor Raoult.

¿Transmisión viral?

Entretanto, un estudio publicado en The Lancet el 11 de marzo reveló un hecho nuevo pero esencial: el tiempo de transmisión del virus (el tiempo entre el comienzo y el final de la infección, y por lo tanto el posible contagio) es mayor de lo que se pensaba, con una duración media de 20 días.

Con la combinación de hidroxicloroquina/azitromicina, este tiempo de transmisión viral se reduce a 4-6 días.

La drástica reducción del tiempo de transmisión del virus no sólo da esperanzas para el tratamiento de los casos críticos, sino que también reduce el tiempo que tarda una persona infectada en dejar de ser contagiosa. Y por lo tanto ofrece enormes perspectivas para prevenir la propagación del virus. Esta noticia es, por supuesto, la mejor que se podía esperar. Por lo tanto, se puede pensar que las autoridades y los científicos la han acogido con alegría...
Pues bueno, ¡no fue así! Las reacciones que se escucharon iban inicialmente desde la estupidez a la mala fe.

Es cierto que ni los estudios chinos ni el ensayo clínico de Marsella tienen valor de prueba ("evidence") según los criterios de la investigación científica. Se requiere la replicación de los resultados por otros equipos, por no mencionar un estudio aleatorio doble ciego, que es la crema y nata de las metodologías de investigación.
¡Pero, por favor! Estamos en una situación de emergencia. La cloroquina es una de las drogas más conocidas y mejor manejadas (en particular por el IHU de Marsella). Por lo tanto, podemos contar con una experiencia muy sólida sobre el tema de su prescripción. Refugiarse detrás de un fundamentalismo de procedimiento es éticamente indefendible cuando se trata de una droga que conocemos de memoria, que ya ha demostrado su eficacia en otros coronavirus, confirmada en este por dos ensayos clínicos, ¡y cuando hay vidas en juego día tras día!
Raoult señaló con ironía que no era imposible que el descubrimiento de una nueva utilidad terapéutica para un medicamento que desde hace tiempo es de dominio público fuera decepcionante para todos aquellos que esperan un Premio Nobel gracias al impactante descubrimiento de una nueva molécula o vacuna... sin mencionar la perspectiva de que se obtengan decenas de miles de millones de dólares en ingresos, pero la cloroquina no cuesta literalmente nada.

¡Celebrando a los cuidadores!

Durante los últimos días, la población confinada se ha expresado todos los días para rendir homenaje a los cuidadores y apoyarlos en las difíciles circunstancias que están experimentando. Es una hermosa expresión de solidaridad que obviamente merecen los profesionales, valiosos por su abnegación y compromiso, frente a este gran sufrimiento y este nuevo peligro.

Desafortunadamente, en los círculos de los principales expertos, las cosas son en general menos satisfactorias.

En la investigación y la autoridad médicas también suele haber prácticas mezquinas, manipuladoras, deshonestas o abusivas de toda índole, así como lamentables y violentas luchas de ego.
En BFM TV, el Dr. Alain Durcadonnet ridiculizó inmediatamente a Raoult recordando que una conclusión científica se publicaba en revistas científicas y no en video... Esto a pesar de que, en su comunicación, el Prof. Raoult (el investigador francés que, no lo olvidemos, es quien más ha publicado en revistas científicas en su campo) obviamente acababa de especificar que el artículo que describía su ensayo clínico había sido enviado para su publicación a una revista revisada por pares. Esta anécdota muestra el nivel, como las siguientes.

El 1 de marzo, mucho después de la publicación del primer ensayo clínico chino, el Director General de la Asistencia Pública - Hôpitaux de Paris, el Prof. Martin Hirsch, dijo al micrófono de Europa 1: "La cloroquina funciona muy bien en un tubo de ensayo, pero nunca ha funcionado en un ser vivo", ¡lo cual ya era completamente falso!

En los informes de la prensa nacional se hace mucho hincapié en el riesgo de sobredosis de cloroquina, que de hecho es tóxica por encima de 2 g/día en ausencia de comorbilidad somática. Los chinos eligieron dosis de 2x 500 mg/día durante su ensayo. Raoult y su equipo, al encontrar esta dosis excesiva, prefirieron optar por 600mg/día. La lamentable objeción es, por lo tanto, completamente vacía - recordemos que ningún equipo clínico conoce esta molécula mejor que el de Méditerranée-Infection. Esto sería como decir sobre Dafalgan: "Uy, cuidado, puede ser tóxico si se usa mal, por eso no es una buena idea utilizar esta droga en el tratamiento de dolores de cabeza! »

Se ha mencionado (sí, sí, ¡lean la prensa!) los riesgos asociados al uso prolongado, cuando el tratamiento propuesto dura en promedio 6 días. Además, la IHU tiene experiencia de haber lo prescrito excepcionalmente a largo plazo (¡hasta dos años!) para el tratamiento de ciertas bacterias intracelulares. Aunque está claro que es bueno ser caritativo con el prójimo, a veces la estupidez combinada con la deshonestidad vuelven todo muy difícil...
Otros insistieron (y siguen insistiendo) en que no se pueden extraer conclusiones definitivas con base en ensayos clínicos. Lo cual es completamente correcto en lo ideal, pero no se puede aplicar al presente caso, dado el perfecto conocimiento que tenemos de esta molécula! Situación absurda que Raoult resume así: "Hay una emergencia sanitaria y sabemos cómo curar la enfermedad con una droga que conocemos perfectamente. Tenemos que saber dónde están las prioridades. »

Frente a la realidad de la epidemia, el Prof. Raoult recomienda que dejemos de entrar en pánico y detectemos a los enfermos sin esperar a que sus casos empeoren para tratarlos mejor.
El problema va más allá...

¡¿La soledad de la extrema competencia?! Raoult explica cómo Emmanuel Macron lo buscó después de su primer anuncio público el 26 de febrero y la extraña experiencia que ha tenido desde entonces con el círculo de expertos que aconsejan al presidente guerrero. A la pregunta hecha por un periodista de Marianne: "¿Lo escucharon?, respondió: "Dije lo que pienso, pero no se tradujo en los actos". Se los llama consejos científicos, pero son políticos. Soy como un extraterrestre en esos consejos.”

Esta es su certeza, obviamente incómoda para las autoridades: con las medidas que se están tomando actualmente contra la epidemia, estamos haciendo todo al revés. Contrario a los chinos y los coreanos, nuestros países han renunciado a la detección sistemática en favor de un sistema de contención, el cual, como lo subraya el profesor Raoult, nunca ha sido una respuesta eficaz en las epidemias. Es un reflejo ancestral de enclaustramiento (como en los tiempos del cólera y de El húsar en el tejado, de Giono). Confinar a las personas que no son portadoras del virus en sus casas es infecciosamente absurdo - el único efecto de tal medida es destruir la economía y la vida social. Es como bombardear una ciudad para mantener alejados a los mosquitos portadores de la malaria...

La única forma que tiene sentido, dice, es confinar a los portadores del virus solamente, y tratarlos si es necesario, ya sea para evitar complicaciones terribles como las que vemos, o para reducir el tiempo en que son contagiosos.

Tanto en Suiza como en Francia (y en todo Occidente), la decisión que se toma es la de confinar a las personas en sus casas, enfermas o no. Cuando están enfermos, esperamos a que se mejoren y luego (debido al tiempo que pueden ser portadores del virus), los dejamos salir mientras ¡todavía son contagiosos! Las personas en situación de riesgo a veces desarrollan complicaciones, especialmente la dificultad respiratoria aguda que las lleva a la sala de emergencias. Luego obstruyen las unidades de cuidados intensivos y, algunos mueren allí, mientras que Raoult dice que podrían haber sido tratados antes!

Confinar a toda la población sin exámenes ni tratamiento está a la altura del tratamiento de las epidemias de los siglos pasados.
La única estrategia con sentido es realizar exámenes generalizados y luego confinar los casos positivos y/o tratarlos, así como los casos de alto riesgo. Esto es posible, como podemos ver en China y Corea, que han integrado en sus directrices de tratamiento la combinación de examen masivo con la prescripción de cloroquina.
Ni Hong Kong ni Corea, dos territorios con las tasas más bajas de mortalidad relacionada con el Covid-19, han impuesto el confinamiento a personas sanas. Simplemente se organizaron de forma diferente.

La decadencia de Occidente

Por desgracia la decadencia es obvia y se revela en estos momentos en toda su realidad... Tenemos medicina de calidad, pero la salud pública es medieval. El liderazgo tecnológico y científico ha pasado hace mucho tiempo al Lejano Oriente, y nuestro egocentrismo intelectual nos hace aferrarnos a los logros del pasado en lugar de confiar en la ciencia de hoy.

Los exámenes sistemáticos serían fáciles de aplicar, siempre que se les reconozca la prioridad sanitaria y que nos organicemos, lo que los coreanos han hecho en un tiempo récord. En Europa, estamos completamente atrasados, como si estuviéramos en otra época. Las autoridades entienden ahora que se trata de una prioridad absoluta, de acuerdo con las insistentes recomendaciones de la OMS.
No es dificil realizar los exámenes:

Es una PCR [reacción en cadena de la polimerasa] común y corriente que cualquiera puede hacer; el problema es la organización, no la técnica, tenemos la capacidad de diagnóstico ", dice Raoult. Se trata de una elección estratégica que no es la de la mayoría de los países tecnológicos, especialmente los coreanos, quienes, con los chinos, se encuentran entre los que han controlado la epidemia mediante la detección y el tratamiento. En este país, como en cualquier otro, somos capaces de hacer miles de pruebas y examinar a todo el mundo”.

Desde luego, los regímenes políticos más disciplinados o incluso los autoritarios tienen una ventaja por la obediencia social, pero ese no es el punto. El problema, somos nosotros. Francia se hunde en polémicas interminables antes de que alguien pueda decir nada, mientras que su presidente jupiteriano se pierde en peroratas de la Antigüedad sobre el "estado de guerra" mientras se contempla en un espejo... En nuestro país, el Consejo Federal reaccionó sin agitación ni malicia, pero, como siempre, dando la impresión de que se le despertaba desagradablemente de su siesta.
En resumen, en nuestro país, que se enorgullece de su innovación y calidad biotecnológica... todavía estamos improvisando.
El cambio ¡¿es ya?!

Afortunadamente, podemos esperar que el viento cambie rápidamente y para mejorar. El Ministerio de Salud francés acaba de encargar al CHU de Lille un ensayo para replicar los resultados obtenidos en Marsella. Recordemos que ya se han realizado pruebas convincentes en China y Corea, pero en Francia se considera generalmente que lo que viene del extranjero es indigno del genio francés. Algunos servicios hospitalarios y sus médicos jefes son capaces de considerar Alexandre Bleibtreu del Hospital de la Pitié-Salpêtrière, quien recientemente ha tuiteado con humor:
El interés por la cloroquina es ahora global, con equipos trabajando en todo el mundo. Si ahora se confirma la eficacia altamente probable de la droga, todo habrá cambiado.

Una vez que las personas con riesgo de complicaciones sean tratadas diligentemente, las incontables infecciones leves debidas al SARS-CoV-2, que muchos de nosotros experimentaremos, proporcionarán la inmunidad masiva que hará de esta "pandemia" una desagradable mala aventura.

Por fin, la detección generalizada ya es una prioridad de salud. Para cuando organicemos la capacidad de análisis de los laboratorios, todos podremos acceder gradualmente. El laboratorio Sanofi acaba de ofrecer al gobierno francés la producción de un millón de dosis de cloroquina de forma gratuita.

¿Y si la molécula no cumple con sus promesas? Esta es, por supuesto, una hipótesis posible, incluso si en esta etapa es poco probable. Actualmente se están examinando otros medicamentos, incluidos los antivirales conocidos (como el Favipiravir), que también se están probando en China con resultados clínicos iniciales prometedores. Según las noticias de esta mañana:
"China ha completado la investigación clínica sobre el favipiravir, una droga antiviral con buena eficacia clínica contra el nuevo coronavirus (COVID-19). El favipiravir, un fármaco antiinflamatorio aprobado para su uso clínico en Japón en 2014, no causó ninguna reacción adversa evidente en el ensayo clínico, dijo en una conferencia de prensa Zhang Xinmin, director del Centro Nacional de Desarrollo Biotecnológico de China, dependiente del Ministerio de Ciencia y Tecnología.

El Favipiravir ha sido recomendado a los equipos de tratamiento médico y debe ser incluido en el diagnóstico y el plan de tratamiento de COVID-19 lo antes posible, dijo."
Lo que llama la atención de la cloroquina es el aspecto religioso del debate que provoca, pero esto es un clásico en la ciencia. A Raoult lo describen como una especie de gurú (a pesar de su muy importante actividad científica) y la "creencia" en la droga, la consideran como el afán por encontrar una "cura milagrosa" que engañaría a la gente con "esperanzas imposibles".

Afortunadamente, todavía existe algo llamado ciencia que tiene como objetivo pasar del nivel de las opiniones (cada uno ve el mundo a su manera) al del conocimiento (lo que ha sido probado, verificado y validado independientemente de las opiniones personales).

Si se contradicen los resultados obtenidos en Marsella y China, entonces la pesadilla colectiva en la que estamos inmersos continuará, con consecuencias muy graves para nuestra sociedad, nuestras vidas y nuestra salud física y mental. Si, al contrario, se confirman, habremos dado un paso de gigante para salir de este dificil embrollo, y entonces diremos de verdad "¡Adiós Covid!". Entre tanto habremos aprendido mucho en el proceso.

Homenaje a las autoridades

No suelo ser complaciente con las autoridades. He visto con demasiada frecuencia los estragos de la adulación y la cobardía (como la crítica gratuita o el juicio por intención) para caer en esa trampa. Aquí se oyen muchas críticas que me parecen injustas. Sí, nuestro sistema de salud no es realmente un sistema de salud, tenemos una industria de la enfermedad - que no es lo mismo. Sí, nuestras respuestas en materia de salud son increíblemente anticuadas e incluso obsoletas. Sí, el Consejo Federal es lento, lo que a veces también tiene sus ventajas.

Pero quiero expresar mi opinión de que la respuesta de las autoridades federales y cantonales ha sido proporcional a lo que sabíamos y no sabíamos. Es fácil decir que las fronteras deberían haberse cerrado hace un mes en un mundo donde la amenaza todavía no se veia bien y donde nosotros habríamos sido los únicos en hacerlo.

Cerrar todo conduce inevitablemente a un desastre económico y social. A falta de medios para aplicar la mejor estrategia (detección - contención - tratamiento), recurrir a un "bloqueo" es una medida arcaica e ineficaz, pero la única que podía adoptarse.

En Ginebra, en particular, el Consejo de Estado (con los Sres. Mauro Poggia y Antonio Hodgers en primera línea) fue sólido, humano, tranquilizador y claro, actuando con calma y con un innegable sentido de la proporcionalidad.

Para terminar, una última información, que espero nos motive a todos a ser cautelosos: los últimos datos sobre la infección tenderían a confirmar que los niños no son sino levemente portadores y/o contaminadores de SARS-CoV-2. Si esta hipótesis se confirma, el cierre de escuelas no habría sido en realidad necesario. Los datos que estoy transmitiendo aquí llegaron esta semana. En el momento en que se decidió el cierre de las escuelas, no se sabía -como dije en mi anterior blog- que era una medida de precaución, y en este caso fué innecesaria. Tendremos que ver si pronto se corroboran, se contradicen o se contrastan con otros datos.

Así que seamos pacientes y diligentes. Cuando ya esta alucinación colectiva haya pasado, será entonces el momento de hacer un riguroso análisis "post-mortem" de las decisiones sanitarias y de tratar de entender qué pasó para que se haya podido generar este increíble desperdicio social...

Nota aclaratoria del autor enviada a la profesora CLAUDIA LUCIA MEJIA QUIJANO
de la U de A


"Los últimos modelos estiman una proporción mínima de 1:8 (y posiblemente hasta 1:47 o incluso más) de casos detectados frente a los que no se detectan, dependiendo de las estrategias aplicadas en los distintos países. En fecha del 16 de marzo, por ejemplo, había 167.000 casos conocidos en todo el mundo, mientras que se estimaba el número mundial de personas infectadas en más de 1.000.000. Un equipo de investigación de una universidad americana me ha informado que estiman (estudio que se publicará) que actualmente existen 800.000 personas infectadas (y por lo tanto probablemente inmunes) por 3.118 muertes. Se trata efectivamente de una tasa de mortalidad de 3/1000. 

Algunos lectores me han escrito estos días para decirme que me equivoqué en lo que escribí el 18 de marzo, que el número de casos en China era de 80.000 y no de 800.000! Lo repito, se refieren al número de casos conocidos, que es sólo la punta visible del iceberg. La tasa de detección sigue siendo baja, incluso en los países que han generalizado los exámenes. Aunque sea imposible saber el número de casos desconocidos (!), la estimación está de todos modos muy alejada de las estadísticas disponibles, basadas en datos incompletos. 




Jean-Dominique Michel
https://www.youtube.com/watch?v=K7g4WKoS_6U&t=28s

Coronavirus, análisis de los datos de las epidemias en el mundo: el diagnóstico debe ser la prioridad, intervención del Profesor Raoult el 17 de marzo de 2020.
https://www.youtube.com/watch?v=n4J8kydOvbc&t=16s
Coronavirus: ¡diagnostiquemos y tratemos! Primeros resultados para la cloroquina © IHU Méditerranée-Infection
Resultados del ensayo clínico realizado en el IHU Méditerranée-Infection de Marsella, presentación del Profesor Raoult el 16 de marzo de 2020.

Traducción del francés, realizada con ayuda de la versión gratuita del traductor www.DeepL.com/Translator, por
Claudia Mejía Quijano lucia.mejia@udea.edu.co ,
Eliana Acevedo Zabala eliana.acevedo@udea.edu.co y
Mauricio Echeverri, amauricio.echeverri@udea.edu.co
Grupo de investigación en semiología saussuriana - SEMSA. Universidad de Antioquia, Medellín-Colombia.

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