Afectos

 Por Mauricio Castaño H
Historiador 
Colombiakrítica


Afectos, Afecciones

La pregunta es bastante conocida ¿De qué es capaz un cuerpo? Un cuerpo es capaz de lo que se lo entrene, se acotará a riesgo de simplificar a Spinoza. Todo acto es potencia así como las acciones producen afecciones, afectaciones que pueden ser de dolor o placer, alegría o tristeza: la alegría se torna en amor, la tristeza en odio. Es comprensible, es del sentido común comprender que cada acción implica una afectación. Es un tema de trazabilidad, de trazos, de pliegues, incluso de flujos.

Pliegues, Trazos

La palabra explicar proviene del latín explicare que a su vez viene de Ex que quiere decir sacar, y plicare significa hacer pliegues. De allí también derivan implicar que significa poner el pliegue, complicar se toma por hacer muchos pliegues, desplegar equivale a deshacer el pliegue, complejo asimilable con pliegue. «En efecto, comprender es la razón interna que da cuenta de los dos movimientos, explicar e implicar. La substancia comprende (comporta) todos los atributos, y los atributos comprenden (contienen) todos los modos. Es en la comprensión en la que se funda la identidad de la explicación y la implicación. Spinoza recupera así toda una tradición de la Edad Media y del Renacimiento, que definía a Dios por lo complicado: Dios complica toda cosa, a la vez que cada cosa complica e implica a Dios.» Citamos a Deleuze en Spinoza: Filosofía Práctica, ed. Epublibre.org

Todo se trata de un desplazamiento, salir a la acción y entrar en una afectación, es una cuestión de movimiento y por eso mismo la libertad es asunto fundamental, cómo y a dónde debo moverme sorteando obstáculos, está, sí o no, el camino despejado hacia donde conviene el desplazamiento. Acá no es raro que a la lucha por la libertad, esté anexo el ascetismo, el repliegue, la soledad, el silencio, la isla de intimidad a dónde se hace el retiro para estar un poco con uno mismo, descansar quizá del exceso de las afectaciones, de las hiper relaciones que desbordan, atosigan, oprimen y lo despojan de ser uno mismo, en una palabra, anestesian, impiden nuestro despliegue, nuestros propios trazos.

Todo esto es de cierta manera moverse con piso, con polo a tierra como suele decirse. Pero cuando se rebasa la realidad misma, las ideas se tornan en fantasía, se comprenderá, por ejemplo, que la locura es un exceso de imaginación, la ha rebasado, se ha sobrepasado las afecciones y sólo basta imaginar, conformarse con analogías, metáforas. «En un sentido, la abstracción supone la ficción, puesto que consiste en explicar las cosas mediante imágenes (y en substituir la naturaleza interna de los cuerpos por el efecto que tienen sobre el nuestro).» «El Bien, como el Mal, no tiene sentido. Se trata de seres de razón o de imaginación que dependen por entero de los signos sociales, del sistema represivo de recompensas y castigos.» Deleuze.


Afectaciones Comunes, Patria

Renunciar a la propia potencia

En la soledad nos perdemos, la comunidad nos vivifica, todo tiene que ver con todo. Allí sólo se justifica un bien mayor que son los lazos sociales, la patria que nos enlaza, permite, hace posible las afectaciones para el bienestar general. Propician los altísimos encuentros del arte, la música, la ética, las afecciones amorosas, experimentar potencias que despliegan la vida en sus lentitudes y Velocidades de los cuerpos, pliegues, despliegues, repliegues. 

Se trata de definir a los seres por su poder de afección , por las afecciones de las que son capaces, las excitaciones a las que reaccionan, las que les son indiferentes y aquellas que exceden su poder y los quebrantan o los matan. Existir es afirmarse en todas partes. No importa que haya que romper los límites. Conocemos los agenciadores de los límites: El sacerdote, el juez y el hombre de Poder, todos ellos ponen cercos a la vida, la entristecen. 

«Con toda su forma tanto de vivir como de pensar erige Spinoza una imagen de la vida positiva, afirmativa, contra los simulacros con los que se conforman los hombres. Y no sólo se conforman con ellos, sino que el hombre odia la vida, se avergüenza de la vida; un hombre de la autodestrucción que multiplica los cultos a la muerte, que lleva a efecto la sagrada unión del tirano y del esclavo, del sacerdote, el juez y el guerrero, siempre ocupado en poner cercos a la vida, en mutilarla, matarla a fuego lento o vivo, enterrarla o ahogarla con leyes, propiedades, deberes, imperios: tal es lo que Spinoza diagnostica en el mundo, esta traición al universo y al hombre.»

Pliegue, despliegue, moverse, traslación, y en todo ello toda vida es potencia de acción que por ende implican afectaciones positivas y negativas, de amores y tristezas.


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