Flujos y Sólidos
Historiador
Colombiakrítica
Soy viento, soy brisa, soy sueño, soy mundo, soy caos, todo menos predeterminaciones. Tan raro y escaso lo recto y el orden. La vida es caos, flujos, desorden, devenir. Todo el tiempo estamos bajo la mirada en la agenda, tache aquí, corrija allí, todo tan incierto, lo contingente, lo que viene sin previo aviso, nos toma por sorpresa, nos envuelve, corrige nuestras rutas, las impone, las determina, somos una especie de sueños soñados con un despertar ajeno. El caos es a la vez causas y devenires. Y más allá del azar, es un caos determinado, voy en interacción con el mundo, con lo corpóreo y lo incorpóreo, somos cuerpo y espíritu a la vez.
En la vida, de principio a fin, está el caos.
El caos es principio y es fin, el orden, los ordenes son provisionales, la regularidad, las regularidades de un cuerpo son interdependientes con el medio en el cual se desarrolla, el viviente y su medio, el todo y la parte, todo tiene que ver con todo. Del cosmos brota todo lo que existe, lo duro y lo blando, carne y espíritu, sólido y blando, corporales e incorporales, ciencias duras y ciencias blandas. Todos nuestros sentidos están prestos, abiertos al silvar del viento, al rugir de las olas, a la furia de la materia, del mundo. En el pensar está anexa la libertad, condición de la invención. La ciencia como la vida, extrae sus comienzos del caos, los espíritus libres precisan del vagabundeo, de la errancia sin anclajes, sin ataduras, sin tronos ni reyes a quiénes rendir culto. Es el riesgo que precisa la invención.
Los trinos de los pájaros es una capa hermosa que se interpone al barullo de una cierta desgracia humana. Barullos de la tierra y del mar, pero también nuestros propios ruidos que equilibran para escuchar nuestras voces afines en el silencio parcial, porque el absoluto es inexistente, por no decir enloquecedor el escuchar nuestros rugidos internos, orgánicos. Nuestros momentos más vertiginosos se balancean en la cuerda floja que amenaza con el abismo. Pero la vida misma sin esos instantes de vértigo y regocijo pierde encanto.
Entonces la vida precisa de mezclas, multiplicidades que devienen impredecibles. Unas voces son rítmicas, se balancean como las olas y la poesía y la música, pero a su vez es el caos que nos viene a bien. Caos, multiplicidades zumbadoras que brotan el cuerpo y el espíritu, lo duro y lo blando, flujos que se mezclan para nuestro bien, para nuestro devenir. Homenaje a Michel Serres, en especial en Aclaraciones, Bruno Latour, Ed. Piedra Rosetta, Medellín, 2023.
Read more...

