Lo Monstruoso
Historiador
Colombiakrítica
¿Por qué la vida es pobre en monstruos pero lo fantástico es un mundo? Lo monstruoso quebranta la lógica del viviente, por lo menos en Occidente desde la antigüedad con Grecia y Roma, porque en Oriente esto hace parte del mundo imaginario. Se lo sabe bien que lo monstruoso escapa al mundo del orden, de lo reglado, ese real imaginario que actúa sobre los cuerpos humanos. No importa lo irreal que ello sea pero el temor, el terror, el pánico ante lo monstruoso es palpable gracias a los efectos producidos, padecidos... los dioses son testigos a fe de las religiones, y más allá en el gran marco de la cultura popular. Es una vecindad entre lo real e imaginario en el viviente humano. Pero también la curiosidad y la fascinación, es gracias a eso maravilloso de lo monstruoso, quizás lo más próximo que se le parezca, sea la metamorfosis.
Esto dicho es perceptible en una enciclopedia china según Borges y referenciada por Michel Foucault en las Palabras y las Cosas: "Este libro nació de un texto de Borges. De la risa que sacude, al leerlo, todo lo familiar al pensamiento —al nuestro: al que tiene nuestra edad y nuestra geografía— trastornando todas las superficies ordenadas y todos los planos que ajustan la abundancia de seres, provocando una larga vacilación e inquietud en nuestra práctica milenaria de lo Mismo y lo Otro. Este texto cita "cierta enciclopedia china" donde está escrito que "los animales se dividen en a] pertenecientes al Emperador, b] embalsamados, c] amaestrados, d] lechones, e] sirenas, f] fabulosos, g] perros sueltos, h] incluidos en esta clasificación, i] que se agitan como locos, j] innumerables, k] dibujados con un pincel finísimo de pelo de camello, l] etcétera, m] que acaban de romper el jarrón, n] que de lejos parecen moscas". En el asombro de esta taxinomia, lo que se ve de golpe, lo que, por medio del apólogo, se nos muestra como encanto exótico de otro pensamiento, es el límite del nuestro: la imposibilidad de pensar esto."
La vida es capaz de fracasos, todos los logros son fracasos evitados, es lo milagroso escaparse de lo que pudo haber sido y no fue. Lo normal es lo no monstruoso. Lo verdadero son fracasos perdidos. La conciencia ha sido inducida a sospechar que la vida es excéntrica, a disociar los conceptos de reproducción y repetición. La imposibilidad es pensar en seres imaginarios. ¿Fueron las extravagancias de la vida las que incitaron a la fantasía humana a imitarla para devolverle aquello que fue prestado? Es cierto que la vida es pobre en monstruos pero lo fantástico es un mundo. (Canguilhem, p.147)
Lo Monstruoso cuestiona el Orden
¿Lo monstruoso es fracaso de la vida? Los monstruos inquietan a la vida por el poder que tienen de cuestionar el orden al que nos tiene acostumbrado, lo mismo que engendra lo mismo, de una yegua sale un potro, de una rana renacuajos, y así en lo sucesivo: reproducción entre las mismas especies. Lo diferente inexplicable es lo propio de lo monstruoso. Cuando lo imposible desafía un orden, adviene, entonces, lo inaprensible, lo inexplicable, lo asombroso se apodera del ser, pidiendo respuestas, explicaciones razonables.
Pero cuando no se obtiene ni lo uno ni lo otro, lo maravilloso, lo fantástico, lo monstruoso que es de ese orden, calma nuestro asombroso del orden de lo mágico y viene a apaciguar lo raro, lo misterioso que aplaca los temores. Para un robot, máquina de puro cálculo, lo diferente de lo mismo no es más que otro ser, los desvíos y lo irregular es sólo otro ser, para nada monstruoso. El monstruo es el viviente de valor negativo, es viviente de valor disminuido pero también su valor es de contraste. Son los valores de vida habituados, acostumbrados, pero hábito hecho ley.
La Muerte y su Amenaza de Descomposición
La muerte es la amenaza permanente e incondicional de la descomposición del organismo. Mientras que lo monstruoso es amenaza accidental y condicional de inacabamiento o distorsión en la formación de la forma, es la limitación por lo interior, la negación del viviente por lo no viable. (p.146) Una roca es enorme y caprichosa en su forma pero para nada monstruosa. En lo fabuloso una montaña muy ruidosa puede engendrar y luego parir un diminuto ratón que se creía un gran monstruo. No hay monstruo mineral ni mecánico, no se puede decir que tal fragmento de piedra o metal son monstruosos. Todo valor de verdad es del orden de los vivos.
En suma:
La Enfermedad dicta sus Normas
Hacemos parte de las leyes de la vida. En su declive, la enfermedad dicta sus normas: el enfermo vive para la enfermedad y así insistir en la muerte, acepta las prescripciones médicas que le permiten llevar sus años que restan con menos drama.
La Imaginación
De la imaginación son los monstruos, no son de la razón, y sí más bien de lo fantástico. No hay órgano fisiológico que segregue imaginación y dé nacimiento a lo monstruoso. También son los límites de la razón. La Edad Media los alojó, igual que a los locos, sin resistencia, es una mediación entre la sin razón y la razón. La locura es exceso de imaginación.
Lo fantástico
La vida es pobre es monstruos, mientras que lo fantástico es un mundo. (p.155)… lo fantástico es capaz de poblar un mundo. La potencia de la imaginación es inagotable, infatigable. ¿Cómo no lo sería? La imaginación es una función sin órgano. No es de esas funciones que dejan de funcionar para recuperar su poder funcional. No se alimenta más que de su actividad. Ella deforma o reforma incesantemente las viejas imágenes para formar nuevas (G. Bachelard). Se ve así cómo lo monstruoso, en tanto que imaginario, es proliferante. Pobreza por un lado, prodigalidad por el otro, tal es la primera razón para mantener la dualidad de la monstruosidad y de lo monstruoso. Es una primera razón.
«La segunda razón está en el fundamento de la primera. La vida no transgrede ni sus leyes, ni sus planes de estructura. En ella los accidentes no son excepcionales y no hay nada de monstruoso en las monstruosidades. No hay excepciones en la naturaleza, dice el teratologista en la edad positiva. Pero esta fórmula positivista que define un mundo como sistema de leyes, ignora que su justificación de una máxima opuesta, que la ciencia excluye, pero que la imaginación aplica. Esta máxima da nacimiento al anticosmos, al caos de las excepciones sin ley. Este antimundo, cuando es visto del lado de aquellos que lo frecuentan después de haberlo creado, y que creen allí todo excepcionalmente posible, olvidando por una parte que sólo las leyes permiten excepciones, ese anti mundo, es el mundo imaginario, perturbado y vertiginoso de lo monstruoso.» (Canguilhem, El conocimiento de la Vida, Georges Canguilhem, p.156)
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