Muralla de Amor y Muerte


El muerto no es el muerto, es la muerte. Cada época reflejada en sus costumbres y cultura exhiben a los seres humanos, nadie está a título personal en su propio cuerpo, somos flujos existenciales, torrentes que nos llevan y nos traen, que nos viven. Acá un texto extraído del libro de Philppe Aries: El Hombre Ante la Muerte.  Es una provocación para animar su lectura, en fin, queremos llamar la atención en éstas transformaciones de la muerte y el morir transcurridas a través de los tiempos y las culturas en Occidente, el alma y el cuerpo, cielo e infierno, luego el paraíso.  Incluso ese empuje en nuestros días para convocar a vivir un presente extendido, vivir el aquí y el ahora, y en el más  allá, cuándo ya no estamos en cuerpo presente, somos un leve recuerdo en los seres queridos, somos una leve brizna al viento y al azar
. Colombiakrítica. 

La MURALLA CONTRA LA NATURALEZA TIENE DOS PUNTOS DÉBILES: EL AMOR Y LA MUERTE 

Por Philppe Aries. 

La muralla contra la naturaleza tiene dos puntos débiles: el amor y la muerte La todopoderosidad de la naturaleza actúa sobre el hombre en dos lugares: el sexo y la muerte. Hasta finales de la Edad Media, en nuestras culturas occidentales, eran extraños el uno para el otro. Esta incompatibilidad no es un fenómeno cristiano: las alusiones sexuales son rarísimas en el arte funerario grecolatino, si se exceptúa a los etruscos. Pero desde el siglo XVI , se han acercado, hasta constituir a finales del siglo XVIII un auténtico corpus de erotismo macabro. Casi todo el resto de las cosas de la muerte no ha cambiado: la solemnidad de las pompas fúnebres o la afectación de sencillez de los funerales continúan y amplifican tradiciones nacidas a mediados de la Edad Media. El cambio del arte de bien morir por la meditación sobre la melancolía de la vida, real pero discreto, no salta a la vista. El desplazamiento de los cementerios donde los excomulgados y los pecadores públicos tienen ahora su sitio se ha hecho en silencio, sin escándalo ni sorpresa. 

En los siglos XVII-XVIII es en el fondo del inconsciente donde se ha producido algo turbador: ahí, en pleno imaginario, el amor y la muerte se han acercado hasta confundir sus apariencias. Y esto se ha hecho, como hemos visto, en dos etapas. A finales del siglo XVI y durante la primera mitad del XVII , la época barroca, un mundo todavía desconocido de emociones y de imaginaciones ha empezado a bullir. Pero los movimientos provocados de esa forma acaban de alcanzar la superficie de las cosas, y los contemporáneos todavía no se han dado cuenta de ello. Sin embargo, las distancias entre el amor y la muerte se habían ya estrechado y los artistas estaban intentando sugerir sin saberlo semejanzas antiguamente ignoradas entre uno y otra. 

A partir de mediados del siglo XVIII , es un continente peligroso y salvaje lo que ha emergido realmente, haciendo aflorar a la conciencia colectiva lo que hasta entonces había sido cuidadosamente rechazado y que se ha expresado en las concepciones de la naturaleza violenta y destructora. La amplitud de este movimiento fue bien captada y analizada por G. Bataille, en un clima de surrealismo favorable a su comprensión. Tratemos, a modo de conclusión, de interpretar este gran fenómeno de lo imaginario. 

Durante milenios, el homo sapiens ha debido sus progresos a la defensa que ha opuesto a la naturaleza. La naturaleza no es ya una Providencia bien regulada y bienhechora, sino un mundo de aniquilamiento y de violencia que, si puede ser evaluado más o menos bueno o malo según la inclinación de los filósofos, siempre sigue siendo exterior, si no hostil, al hombre. El hombre ha opuesto por tanto la sociedad que ha construido a la naturaleza, a la que ha comprimido. La violencia de la naturaleza ha tenido que ser mantenida al margen del dominio reservado por el hombre a la sociedad. El sistema defensivo se ha logrado y mantenido por la creación de una moral y de una religión, por el establecimiento de la ciudad y del derecho, por la puesta a punto de una economía, gracias a una organización del trabajo, a una disciplina colectiva, e incluso a una tecnología. 

Esta muralla levantada contra la naturaleza tenía dos puntos débiles, el amor y la muerte, por donde siempre rezumaba algo de la violencia salvaje. La sociedad de los hombres tuvo muchísimo cuidado de reforzar estos dos puntos débiles. Hizo cuanto pudo para atenuar la violencia del amor y la agresividad de la muerte. Contuvo la sexualidad con prohibiciones que han variado de una sociedad a otra, pero que siempre han buscado moderar su uso, disminuir su poder, impedir sus extravíos. Asimismo, ha despojado a la muerte de su brutalidad, de su incongruencia, de sus efectos contagiosos, atenuando su carácter individual en provecho de la permanencia de la sociedad, ritualizándola y haciendo de ella un paso entre los demás pasos de cada vida, apenas algo más dramático. La muerte ha sido domada; y bajo esa forma primitiva la habíamos reconocido al principio de este libro (capítulo 1). 

Existía entonces cierta simetría entre los dos mundos de la sociedad humana y de la naturaleza. Una y otra eran continuas, estando asegurada la continuidad de la sociedad gracias a las instituciones y los códigos de moralidad tradicionales. Marchaban al mismo tempo, y entre ellas habían tenido lugar cambios, pero limitados por la costumbre y evitando que se transformaran en efracción. 

Ése era el papel de las fiestas, en efecto: abrir periódicamente las ventanas y permitir que la violencia penetrara durante algún tiempo. También la sexualidad era un dominio en el que, con grandes prudencias, se había dejado un lugar al instinto, al abandono del deseo y del placer. En ciertas civilizaciones, como entre los malgaches, la muerte era ocasión de un levantamiento temporal de las prohibiciones; en nuestras civilizaciones occidentales y cristianas el control fue más riguroso, la ritualización más constrictiva, la muerte estaba mejor vigilada. 

Sobre este fondo ceremonial, en el occidente cristiano, o cuando menos en sus élites, se produjo un primer cambio hacia mediados de la Edad Media. Un modelo nuevo apareció: el de la muerte de uno mismo. La continuidad de la tradición fue rota. La tradición había embotado a la muerte, para que no hubiese ruptura. Pero en la Edad Media, la muerte fue inventada como fin y resumen de una vida individual. La antigua continuidad fue reemplazada por una suma de discontinuidades. Fue entonces cuando la dualidad del cuerpo y del alma comenzó a imponerse en lugar del homo totus. La supervivencia del alma, activa desde el momento de la muerte, suprimía la etapa intermedia del sueño, a la que la opinión común había permanecido vinculada durante mucho tiempo. Privado de su alma, el cuerpo no era ya nada más que polvo restituido a la naturaleza. De cualquier modo, esto no tuvo grandes consecuencias mientras no se reconoció a la naturaleza una personalidad demiúrgica, rival de Dios. 

Por otro lado, la sustitución de una serie de discontinuidades biográficas por la continuidad primitiva no era todavía universal y el modelo antiguo de la muerte domada seguía subsistiendo. Por eso la relación entre el orden de lo humano y el desorden de la naturaleza no había sido afectado realmente antes del siglo XVI . El sistema de defensa resistía bien. Comenzó a agrietarse en el momento de las grandes reformas religiosas, católicas y protestantes, de las grandes depuraciones del sentimiento, de la razón, de la moralidad. 

El orden de la razón, del trabajo, de la disciplina se doblegó en los emplazamientos de la muerte y del amor, de la agonía y del orgasmo, de la corrupción y de la fecundidad; pero estas primeras brechas fueron al principio cosa de lo imaginario, que a su vez preparó el paso a lo real. 

Por estas dos puertas hizo irrupción el salvajismo natural en la ciudad de los hombres, en el momento en que ésta, en el siglo XIX , se disponía a colonizar la naturaleza y empujaba cada vez más allá las fronteras de una ocupación técnica y de una organización racional. 

Se diría que, en su esfuerzo por conquistar la naturaleza y el entorno, la sociedad de los hombres abandonó sus viejas defensas alrededor del sexo y de la muerte; y la naturaleza, a la que podía creerse vencida, refluyó en el hombre, entró por las puertas abandonadas y le prestó el salvajismo. 

A principios del siglo XIX todo esto está muy lejos aún de hallarse consumado en la práctica, pero las señales de angustia se han encendido. Los fantasmas del marqués de Sade aparecen como presagios de apocalipsis. Muy discretamente, pero muy eficazmente también, algo irremediable ha intervenido en las relaciones milenarias entre el hombre y la muerte.


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Todo Pasa, Todo Cambia

 Por Mauricio Castaño H
 Historiador 
Colombiakrítica 


Punto de no Retorno

Punto de no retorno. Todo cambia, todo pasa, todo lo nuestro es pasar. El universo, la tierra y el cambio climático. Quizá será mejor acostumbrarse a vivir con el agua bajo el cuello. Si la vida te da limones, haz limanoda. Se construyen viviendas cuatro metros sobre el nivel del agua en las zonas sensibles a inundaciones, incluso están quiénes viven en hábitats submarinas. El viviente y su medio son una especie de simbiosis, en fin, el uno y el otro son uno solo, inconcebible su separatividad.

Apegos

Los lloros por todo tiempo pasado fue mejor. Por otro lado, está bien mitigar con agua tibia como la energía solar pero la gran apuesta es la energía nuclear, es comprensible la dificultad del desapego al lloro de todo tiempo pasado fue mejor, los cambios de paradigmas no son fáciles, nuestros ojos se vendan para mirar de frente todos los progresos técnicos y médicos, por ejemplo, aquellos que empujan o siguen a la vida hacia adelante, como negar la ganancia de expectativa de vida que va sumando años, ayer, años de 1950 sólo alcanzábamos ser cincuagenarios, hoy se aspira a vivir en promedio 72 años para los machos, 73 para las mujeres, nos referimos a este territorio de la patria boba, Colombia

Cambios, Esclavitud Moderna

El mundo y la sociedad arrastran cambios. La pobreza, y la ignorancia son terrenos abonados para los nuevos esclavos modernos anestesiados con la Inteligencia Artificial, la IA direcciona tus gustos, tus miedos, te arrea al matadero. La Cía y Palantir Technologies, con sus millones granjas digitales, están a la orden del día en las nuevas tecnologías del Poder, fabrican los autsider acorde a las emociones del momento, a todo esa rabia y miseria que se quiere evacuar para que todos estén felices, mundos artificiales soñados, sin polo a tierra, vivimos anclados al principio de deseo, lejos del polo a tierra, del principio de realidad.


A falta de Carne, Raspar el hueso

A falta de carne no queda otra que raspar el hueso. Avivan las miserias disfrazadas de emprendimientos, todos los que están con la soga en el cuello se sienten empresarios, el milagro de la anestesia del nuevo esclavismo capitalista funciona, divide y reinarás, haz que todos miren hacia arriba, que todos se sientan empresarios, que no miren hacia abajo, y si lo hacen que sea para odiar a los pobres y la pobreza, qué rareza la de San Francisco de Asís con la opción de los pobres. Es la solidaridad destripada, hecha trizas. Si alcanzas escalar, patea la escalera, elimina la competencia, disuelve la solidaridad, tu comunidad de sentido, siempre alerta, tu más próximo, tu vecino, puede ser tu peor enemigo, cacería de brujas, bien por meritocracia!

Circo y Pan

El obrero trabaja a brazo partido, el funcionario rapiña turnos para pagar un aceptable colegio a su hijo, hace sacrificios para guardar un poco con que pasear a fin de año, es justa recompensa después de matararse tanto y apenas sí destinar algo para una pausa. En la cúspide una nueva aristocracia, autsider, filipichines. El reino por un caballo. Pan y circo. Pero cuándo el payaso entra al reino, el palacio de convierte en un circo. Si Dios no construye la casa, en vano se fatiga el obrero. Es una lógica de espíritu de cuerpo que arroja una unidad de acción. Estoy tan solo amor, que a mi habitación solo llega el traque traque de las escalaras.

Mal de Muchos, Consuelo de Tontos

Pero bueno, para morir nacemos, nadie es eterno en el mundo canturrea el cancionero popular. Son las costumbres y las culturas que moldean, nadie está a título propio en su cuerpo. Morir sin escapatoria, pero no tan pronto para los viejos que tienen billetera robusta, las vendedoras de sueños, las aseguradoras están ahí al pie de tu puerta para no dejarte caer tan pronto, no mientras hayan ahorros, después, sin un peso, bien puedes escoger morir con dignidad o tirarte por el ventanal o colgado de una viga como un cobarde según reza la piedad sacra, todo depende de tus escrúpulos, de tus consideraciones, si ti importa sí o no salpicar las paredes de tu voladura de sesos. Escucho pesares del octogenario, ayer ingeniero mecánico boyante y exitoso empresario industrial, quejarse de su empobrecimiento, su pensión fue pateada por la pérdida de poder adquisitivo, de seis salarios de hace veinte y cinco años, hoy bajaron a dos. Todo pasa y todo queda!


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Cielo, Purgatorio, infierno

 Por Mauricio Castaño H
Historiador 
colombiakrítica



El más allá de este mundo, el miedo y en especial la desconocida muerte, han creado sus incógnitas y sus posibles respuestas. El Cielo, el Purgatorio y el Infierno son formas de administrar almas en una divina justicia gradual. La Fe te salvará, sentenció el apóstol Pedro, después de caminar sobre el agua pero en contraste, está la poca fe al hundirse en la duda en tierra firme. Nadie discute que la imaginería da para crear mundos posibles por fuera de lo real concreto, pero la verdad es que son las prácticas y costumbres humanas las que crean realidad, así sean producto del mundo imaginario. En sí, la obsesión por las tinieblas sirve a un sentido infernal pero también místico. El purgatorio implica ante todo la creencia en la inmortalidad y en la resurrección.


Imaginación, imágenes, razón


La razón se nutre de imágenes. Y la imaginación es la loca de la casa, sentenció el filósofo, es caprichosa pero sobre todo nos devela en lo que somos, en la cultura y en el miedo a la muerte. Somos los únicos animales que tenemos conciencia de nuestra finitud. Esto también explica nuestra relación de nosotros los vivos con la muerte y los muertos, no sabemos ni el día ni la hora pero sabemos con certeza que llegará la parca en cualquier momento. 


Pero no es tan fácil encontrarse así frente a frente con thánatos, necesitamos apaciguar los miedos de las dos fechas del antes y del después. El Cielo, el Purgatorio y el Infierno han sido los lugares creados por el imaginario cultural como destino para la otra vida después de la muerte. El infierno, abajo, es lugar de tormentos, el cielo, arriba junto al paraíso son lugares de alegrías. Es costumbre que la falfa gravita hacia abajo mientras que la Justicia hacia arriba. Por lo demás, la relación entre justicia divina del más allá y justicia terrenal en sí han sido subsidiarias, aquella inspira a ésta.


El Purgatorio


Para el mundo medieval cristiano, primero fueron el cielo y el infierno, salvación o condena, uno u otro eran sólo las dos opciones tenidas para las futuras almas. El purgatorio que tuvo por función brindar una segunda oportunidad a las almas en pena y que no eran extremadamente malas, pecadoras. 


Pero gracias a los romanos y griegos en su creencia de vida después de la muerte, sacudió aquel mundo de extremos y terror con esas dos opciones únicas de irse al cielo o al infierno, y entonces se fue abriendo paso un lugar intermedio de Esperanza para limpiar, para purgar pecados. Este lugar ha sido y es el Purgatorio, incluso en nuestra actualidad el gobierno de San Pedro en Roma, han matizado el terror infernal, afirmando que el infierno no es un lugar sino un estado, ello motivado, consideramos, por la competencia de las iglesias evangélicas que atraen cada vez más fieles a sus filas bajo cierta promesa de salvación segura.



Con Jacques Le Golf aprendimos, en Historia del Purgario, que fue gracias a los romanos y griegos, que el cristianismo se vio obligado a aceptar el purgatorio como el lugar intermedio entre el cielo y la tierra para dar una segunda oportunidad a los pecadores. «El cristianismo había heredado de las religiones y civilizaciones anteriores una geografía del más allá; entre las concepciones de un mundo uniforme de los muertos —como el sheo! judío— las ideas de un doble universo después de la muerte, uno de ellos de horror y el otro de dicha.»


El Fuego


Es inconcebible el infierno sin fuego. Pero también es claro que el fuego devora pero también purifica, las almas santas pasan sobre él sin afectación alguna. El fuego del Purgatorio, sin dejar de ser un símbolo portador de sentido, el de la salvación mediante la purificación, vino a ser un instrumento al servicio de un complejo sistema de justicia, vinculado a una sociedad completamente distinta de aquellas que creían en el fuego regenerador. Seguimos en todas estas líneas a Jacques Le Goff.


El Imaginario del Más Allá


En la configuración de la imaginaría del más allá, bebieron distintas culturas “textos judíos, griegos y coptos que jugaron un gran papel en la manera como se configuró la imaginería del más allá, sobre todo la del infierno. E. A. W. Budge ha subrayado los caracteres de esta herencia infernal: «En todos los libros sobre el Otro mundo encontramos pozos de fuego, abismos de tinieblas, cuchillos mortíferos, corrientes de agua hirviente, exhalaciones fétidas, serpientes ardientes, monstruos espantosos y criaturas con cabezas de animales, seres crueles y asesinos de diferentes cataduras... semejantes a los que nos son familiares en la antigua literatura medieval, y es casi seguro que las nociones modernas le deben a Egipto muchas de sus concepciones del Infierno». (Cita Le Goff).


Mundos Intermedios en Platón


“Hubo diversas consideraciones que incitaron a Platón a buscar caminos de situaciones intermedias después de la muerte. Así, por ejemplo, la idea de que la pena debía ser proporcionada al crimen, tal como se expresa con fuerza en La República (X, 615 a-b). Pero también la concepción de un destino particular para las gentes virtuosas de tipo medio, quienes continuarán atravesando el ciclo de las reencarnaciones, pero sin dejar de disfrutar en los intervalos de recompensas, no precisadas, «en una mansión pura y situada sobre las cimas de la tierra» (Fedón, 114 c, 1-2). Igual que el Antiguo Testamento, el pensamiento platónico concerniente al más allá sigue siendo fundamentalmente dualista.» (J. Le Goff) 


Fuego: Salvación y Plegarias


El purgatorio para la cristiandad es la posibilidad eficaz de un perdón a través de las plegarias de los vivos por los muertos rescatables “La teología católica moderna distingue un fuego del infierno, punitivo, un fuego del Purgatorio, expiador y purificador, y un fuego del juicio, que pone a prueba. Se trata de una racionalización tardía.”


El fuego divino rejuvenece pero también inmortaliza, es hecho rito. El fuego es apropiado por el cristianismo, el fuego purifica, es salvación, es regenerador. Las almas puras pasan por los torrentes de llamas inmunes, sólo avivan, acentúan su limpia alma. El fuego además de purificar es solidario de un sistema judicial de gradualidad de penas al pecador.


Por lo que se tiene, es el llameante, el torrencial fuego el que purga, purifica. Ante sus llamas se tiene una segunda oportunidad de lavar los pecados o pasar inmune para aquellas almas piadosas, cercanas a la santidad. Es lo que dice la gran mística cristiana


El Fuego Purificador


El monje respondió: «Lo conozco y muy bien, pero me gustaría saber por qué me haces esta pregunta.» Y el otro: «Te lo voy a decir, y te conjuro a que nunca olvides lo que vas a oír. No lejos de nosotros se encuentran unos lugares que, por manifiesta voluntad de Dios, lanzan con la mayor violencia un fuego abrasador. Las almas de los pecadores, durante un tiempo determinado, se purgan allí en medio de variados suplicios. Una multitud de demonios está encargada de renovar sin cesar sus tormentos: reanimando las penas día tras día, haciendo cada vez más Intolerables los dolores. Á veces, yo mismo he escuchado las lamentaciones de estos hombres que se quejaban con vehemencia: la misericordia de Dios permite, en efecto, que las almas de estos condenados se vean libres de sus penas gracias a las plegarias de los monjes y a las limosnas dadas a los pobres, en lugares santos. En sus llantos se dirigen”


Los Muertos se Comunican con los Vivos

Los Sueños y la Realidad



Los muertos que hablan a los vivos en los sueños, estos ven el alma, mientras que si se sueña con alguien que tienen vida se ve es una imagen. Es así como el muerto se puede comunicar con el vivo y hacerle solicitudes bien sea para reforzar las indulgencias y salir pronto del purgatorio y aligerar la llegada al cielo. 


También refiere Legoff almas devueltas del infierno porque no eran las esperadas, por equivocación, la muerte se llevó a quién no era. Se corrige el error, el alma es regresada al cuerpo y se toma la de otro cuerpo, la transacción se hace a feliz término entre las partes, demonio y representantes de Dios en la tierra. Acá de nuevo opera el purgatorio de Dante como un sistema de esperanza gradual de justicia.


“Como la realidad coincide con el sueño se sentirá tentado a creer que hay que inhumar a los muertos a fin de hacer posible que las almas alcancen aquellas moradas a propósito de las cuales se ha soñado que las leyes del infierno se las vedan mientras los cuerpos no han recibido sepultura. Sólo que si acoge semejante creencia, ¿no se ha dejado llevar muy lejos del camino de la verdad?"


"Sin embargo, tal es la fragilidad humana, que si se ve a un muerto durante un sueño, se cree ver su alma, mientras que si se sueña con un vivo se está perfectamente convencido de que no se está viendo su cuerpo ni su alma, sino su imagen. Como si los muertos no pudieran ponérsenos delante exactamente igual que los vivos, no bajo la forma de un alma, sino bajo la de una figura que reproduce sus rasgos. He aquí un sucedido que puedo certificar. Estando en Milán oí contar que un acreedor, a fin de hacerse reembolsar una deuda, se presentó con el reconocimiento firmado por el deudor que acababa de fallecer al hijo de este último. La deuda estaba ya saldada, pero el hijo lo ignoraba y se sintió enormemente apenado, sorprendido de que su padre, que sin embargo había encomendado."


"La religión católica heredó de otras religiones una geografía del más allá como el sheo judío y un doble universo donde la dicha o la desgracia de las almas se ganaba tanto en vida como después de la muerte. En aquella lo piadoso y santo, en ésta gracias a los vivos piadosos que intercedían con indulgencias ante la propia fe e intermediarios como curas o similares."


Y no es descabellado toda vez que la antropología ha señalado que la existencia precisa de un territorio donde desenvolverse, ser es desplegarse sobre un territorio. Y en el más allá, en otras vidas, en las eternas según los dogmas religiosos, no viene nada mal casi que calcar esta lógica terrenal a la celestial, al más allá a donde van las almas cuando se desprenden de los cuerpos. Así las cosas, el territorio es una interiorización del espacio organizada por el pensamiento del hombre.


Pecados del Alma y de la Carne


Son siete los pecados capitales, a su vez dividos de la carne y el espíritu. Los del espíritu son: soberbia (o orgullo), la avaricia, la lujuria, la ira. Los de la carne: la gula (o glotonería), la envidia y la pereza.


Otra consideración,


"El matrimonio legítimo, el exceso en la comida, el placer exagerado por las futilidades, la cólera llevada hasta excesos de lenguaje, el interés exagerado en los asuntos personales, la asistencia descuidada a las oraciones, el levantarse tarde, las explosiones de risa, el abandono excesivo al sueño, la retención de la verdad, las habladurías, la obstinación en el error, sostener lo falso por verdadero en las cosas que no conciernen a la fe, olvidarse de los deberes pendientes, o tener los vestidos en desorden, son pecados todos ellos que innegablemente pueden purgarse por el fuego."


Registros de vivos y de muertos


La administración de vivos y almas contó con registro de libros parroquiales. Los libros de las almas llevaban una contabilidad juicioso de ofrendas e indulgencias direccionadas a salvarlas del infierno y asegurarles la salvación con destino final al cielo.


"Durante la época carolingia en ciertos monasterios se inscribía en unos registros a los vivos y a los muertos que había que recomendar en el canon de la misa. Ocupaban el lugar de los antiguos dípticos, tabletas de cera donde figuraban los nombres de los donantes de ofrendas. Se los llamaba Libros de vida (libri vitae)".


Una anotación final


Es el milenerarismo otro mojón heredado de la imaginería popular y religiosa, ello habilita motivaciones y estar dispuestos a cambios, a renovaciones, y como se dice, ello hace parte también de las grandes revoluciones, la idea de cambio incrustada en las conciencias humanas. Y otro aspecto que se suma al cambio, es la velocidad, lo veloz es acierto mientras que lo quieto, la quietud, la inmovilidad es sinónimo de muerta, aquella de vida.


Milenarismo


"El milenarismo es la creencia de algunos cristianos, heredada del judaísmo, en el advenimiento a la tierra, en una primera fase del fin de los tiempos, de un período de dicha y paz de mil años, es decir durante un tiempo muy largo, el Millenium."


Todo esto es condición humana, desamasiado humana diría Nieszche. Se nos ocurre un salto de comentario con esto de cambio y velocidad, las ultrarechas son agresivas, lo moderado no genera vértigo, no se quema adrenalina, no importa si se desciende a los infiernos, es un simple pensar en voz alta. Pero retenemos el propósito de la reflexión es de insistir que la razón se nutre de imaginación, de imágenes, imaginarios, y en especial, como bien lo planteó Dante en la Divina Comedia la Esperanza es salvadora. 


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Paz, Verdad y Memoria

 


Es difícil decir Verdad, tan esquiva, cuando está soterrada y sólo es visible el miedo que apunta desde los cañones y metrallas, y más  atrás, están los gatilleros… y más allá los depredadores grupos económicos. Para mayores señas el financiero. Y para resumir en una sola expresión: control de los Grupos de Poder. ¿Por qué se empeñan, y a quiénes benefician el impedir que salga a flote la verdad sobre el baño de sangre en la sociedad antioqueña y colombiana? Desde luego que es secreto a voces que esta economía fluye armoniosa en la triada solidarias unas de otras: Legal, Informal e ilegal. Por lo demás, el dinero no huele para diferenciar su procedencia pulcra o sucia.

La economía criminal en Medellín corresponde a la estrategía de control paramilitar en los territorios como efecto del desmoronamiento de la economía formal cuya implicación es el crecimiento de la economía informal que arropa y recubre la ilegal y criminal (aproximados 400 combos controlados por 20 bandas). También  vale anotar, para mayores señas, que esta economía criminal recupera el antiguo modelo colonial de control territorial de bajo costo, anclado en economías subterráneas, articuladas muy bien con una matriz de acumulación, y ésta  a su vez es capturada por parte del sector financiero: rentas itinerantes y no formales de la  producción cocalera y del oro con un enorme impacto ambiental en ríos y bosques. Y claro, desde luego, sostiene la marginalidad de las comunidades rurales, no necesariamente campesinas. Todo esto lo puede englobar la definición ya común de Estado Fallido. Sin más preámbulos, reproducimos este artículo de un conocedor de estos laberintos y desde luego pasillos. Colombiakrítica 


Paz urbana y traslado de los voceros, la verdad y la memoria

El exministro de defensa Pedro Arnulfo Sánchez reconoció en octubre de 2025 que “el sicariato es la principal causa (de los homicidios en Colombia), responsable del 67% de los casos…la mayoría de los crímenes se cometen en zonas urbanas (66%), aunque un tercio ocurre en áreas rurales. El uso de armas de fuego sigue siendo predominante, el 79% de los homicidios se cometió con este tipo de armamento, frente al 15% con armas cortopunzantes y un 5% con otros elementos.” Infobae. En el año 2023, según la Revista Criminalidad, de abril 2025, de la policía nacional “En Colombia, durante el 2023 el 35 % del homicidio ocurrió en zona rural y el 65 % en zona urbana”.

“A lo largo de los últimos años, hubo una ‘urbanización de la violencia’, según afirma Wilfredo Cañizares, director de la Fundación Progresar, que defiende los derechos humanos en Cúcuta y sus alrededores, en Norte de Santander.  Mientras en los años 90 las disputas entre grupos armados se limitaban a zonas rurales en las cuales la violencia tradicionalmente estaba vinculada a la adquisición de tierras y a proyectos de infraestructura, hoy en día se han trasladado a zonas urbanas donde el control del territorio permite a estos grupos controlar rutas de microtráfico y narcotráfico.” Verdad Abierta, abril 2024. En Cambio, agosto 2026, Eduardo Pizarro destaca cómo la violencia en Colombia ha dejado de ser un fenómeno rural para penetrar profundamente en las ciudades.

Sobre la expansión de los grupos armados en Colombia, la Fundación Pares, 2025: “se señala una tendencia que el informe denomina “urbanización parcial del control criminal”, que, si bien no es nueva en la historia de Colombia, en este período (2019-2022), implicó la captura de segmentos estratégicos como la extorsión, el microtráfico, las rentas de movilidad y la presión sobre autoridades locales, y un control mucho más extendido de la delincuencia organizada en espacios urbanos”.

Para el Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de la ONU, El 80,5% de la población colombiana es urbana (43.396.294 personas en 2026). En 1960 la población citadina era del 48.9%, 7.625.171 personas. Con el acelerado cambio sociodemográfico hubo también una transformación de las conflictividades violentas en el país. Las rentas ilegales originadas en los escenarios urbanos tomaron relevancia y a su alrededor se forjaron organizaciones delincuenciales con capacidad, no solo de usufructuar tales fuentes de recursos ilícitos, sino también de imbricarse con el conjunto de la economía hasta el punto de hacer cada vez más borrosas las fronteras entre la legalidad, ilegalidad, criminalidad e informalidad, lo que algunos expertos denominan las “economías grises”. El desarrollo urbano de Medellín y el Valle de Aburra se debe, en gran medida, a la confluencia de todo tipo de recursos, independientemente de su origen, resultado de un extraordinario ejercicio de lavado general de activos y legalización de capitales oscuros, cuya dimensión debiera ser escudriñada por la academia y los centros de pensamiento con enfoque en el conflicto urbano.

La ley 2272 de noviembre de 2022, conocida como “Ley de Paz Total” define la misma como “La política de paz es una política de Estado. Será prioritaria y transversal en los asuntos de Estado, participativa, amplia, incluyente e integral, tanto en lo referente a la implementación de acuerdos, como con relación a procesos de negociación, diálogo y sometimiento a la justicia. (…)”. Es la primera vez que un gobierno nacional asumió la apuesta de construir la Paz con todos los actores armados ilegales activos, algunos autodenominados como rebeldes y otros no. La lógica fue la de que no era conveniente repetir experiencias de paces anteriores, que permitieron, por la incompetencia del Estado, que los espacios dejados por unos actores fueran copados por otros. En ese contexto legal, hoy vigente mientras no haya otra ley en contrario, se consideró que no es posible la paz total en Colombia sin la paz urbana.

La política de paz urbana se cimienta en el Derecho a habitar la Ciudad, que prioriza la preservación de la vida, la integridad, la libre movilidad, la seguridad. Para ello se considera posible y necesario el dialogo con las Estructuras Armadas Ilegales Organizadas -cuya voluntad en tal sentido fue expresa- que se consolidaron durante tres o cuatro décadas, demostrando capacidad de generar violencias indiscriminadas, con arraigadas presencias territoriales, sociales, económicas, culturales y políticas, mientras la institucionalidad ha sido incapaz de su sometimiento y desarticulación. Esas estructuras no han sido derrotadas militar ni estratégicamente.

La configuración de la delincuencia organizada urbana de Antioquia, específicamente de Medellín, es compleja, dinámica, versátil, con evidente presencia en la geografía metropolitana y regional, con capacidad de incidencia en el ordenamiento político administrativo, faceta que se constató con ocasión del proceso de paz urbana al permitir sacar a flote complicidades forjadas durante años por parte de gobernantes, políticos y delincuentes, por boca de estos últimos, lo que no gustó al sector de la clase política y económica al frente de los destinos del distrito, por lo que exigieron a toda costa, al nuevo gobierno nacional, el fin inmediato del Espacio de Conversación Socio Jurídico y el traslado de los voceros de las estructuras armadas ilegales, lejos de la ciudad.

No importan los logros y beneficios incuestionables, traducidos en cifras, del proceso respecto a la desactivación de la violencia urbana. Importó más silenciar la verdad que se empezó a conocer por las confesiones públicas de los voceros sobre cómo se cocinaban los acuerdos “subiendo por los ascensores de la alcaldía o sentándose en la silla del alcalde” según José Leonardo Muñoz, conocido como “Douglas”, con la designación de funcionarios de alto nivel, sugeridos por los ilegales, como un gana-gana, en desarrollo de lo cual tomo fuerza la famosa “donbernabilidad” expresión del tipo de gobernanza criminal cruzada con la institucional, imperante durante algunos gobiernos de Medellín y los alrededores. Evidencias: funcionarios como el secretario de gobierno de la alcaldía, Gustavo Villegas, en el primer mandato de Federico Gutiérrez condenado a 33 meses de prisión en 2018 y el director seccional de la fiscalía de Medellín, durante cinco años, Guillermo León Valencia, condenado en 2011 por la Corte Suprema de Justicia a 15 años de cárcel, ambos por vínculos con la delincuencia organizada de la región.

Con el traslado de los voceros y el cierre del espacio de dialogo, también muere la posibilidad de llevar a cabo ejercicios de memoria histórica para el esclarecimiento de tragedias urbanas como la operación orión de la comuna 13, en el primer gobierno Uribe, resultado de la alianza del Estado colombiano con el paramilitarismo de don Berna, para desterrar a las milicias urbanas de ese territorio. Algunos protagonistas de esa acción militar que dejó como herencia la herida de la escombrera, estuvieron sentados en la cárcel de Itagüí con la delegación del gobierno nacional. Esa tarea de memoria y reparación de las víctimas, quedó inconclusa.

La operación de desmonte del espacio de conversación socio jurídico y el traslado, “lo más lejos posible”, de los voceros de las estructuras del crimen de alto impacto, celebrado con bombos y platillos en los pasillos de la Alcaldía, el Concejo Distrital y algunos círculos empresariales y políticos de Medellín, fue una operación no solo contra los avances logrados, reflejados en las reducciones históricas de las cifras de la violencia urbana, como los homicidios y la desaparición de las nefastas fronteras invisibles (no poder circular de un lugar a otro por los graves riesgos), sino también una acción para intentar el entierro de la verdad y la memoria que empezó a aflorar con ocasión del proceso de paz local.

Fuente: Revista Sur, Colombia 


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Pueblo, Estado y Poder

Por Mauricio castaño H 

Historiador

Colombiakrítica



Un Pueblo Sin Poder

Estado sin Pueblo, Pueblo sin Estado.


Todo viviente precisa de un territorio para desplegar su vida, su ex-istencia (Ex fuera, stecia sentir), y dónde hay más de uno, hay disputa de Poder. Es una condición biológica, de vida. En el ser humano puede ser más complejo por el lenguaje que envuelve sus hechos, su acontecer. Y es en la concreción del llamado Poder político en donde los hombres validan esto o aquello. 


Vale el ejemplo de la expresión Estado sin Pueblo y Pueblo sin Estado, en la historia se tiene el pueblo de Palestina que se les ha negado el territorio por parte de Israel, por eso aquella expresión de Estado sin Pueblo y viceversa también. Incluso se dice un Poder sin Gobierno. Aquella realidad cruda del territorio y de la existencia, en el humano se cubre con la capa del lenguaje al punto de definirnos por ese extremo que nos cubre, nos envuelve y define como seres del lenguaje. Pero ni tanto que queme al santo ni tan poco que no lo alumbre, porque ante todo seguimos siendo animales en ese piso biológico que a todos nos asiste, el lenguaje es posterior gracias a la doma que es la civilización.


Mejor vale decir que somos toda esa realidad compleja para lo mejor y para lo peor, somos bestias domadas por el lenguaje, por la cultura pero al fin de cuentas seguimos siendo esas bestias que dormitan en nosotros que desde luego se tiene su despertar: la ira de intenso dolor, el síndrome de la cama que arde, los odios ancestrales de Caín y Abel, los hermanos que disputan preferencias, y que gana el más diestro en el dominio y manejo de las herramientas o armas como en esta historia bíblica del puñal asesino; o en el amante enceguecido por la infidelidad que quiere morir matando, matar y comer del muerto.


Excedentes, Acumulación


Toda vida es despliegue de energía productiva, erótica, pulsional. En este ser humano en particular, se tiene como evento único de esta especie la acumulación de bienes, los excedentes y subsidiario de ello, se deriva todo lo competente a la destinación de hombres y tiempo para tales fines referidos al almacenamiento, conservación, en sí administración de esa acumulación de productos. Y esto no es más que la distribución del Poder, quienes hacen esto, quiénes hacen aquello, y desde luego las creencias median, regulan el obrar, los privilegiados, los ricos harán esto, los pobres harán aquello.


El excedente de riqueza motiva disputas en los grupos de Poder por quién hacerse a todas ellas o quedarse con la mejor parte. Los excedentes motivan los gastos suntuosos como muestra de unas ventajas de ciertas clases que el Poder privilegia. Incluso, enseñó Goerges Bataille, los excedentes son aprovechados para ejercer dominio, poder, quien más da termina aplastando, humillando a quien recibe pero también a su adversario que no lo supera en despilfarro de generosidad. Incluso al Estado está anexa la corrupción que es el excedente apropiado por los que poseen el Poder.


Los mass media y la Estupidez


Viene a cuento la estupidez. La estupidez no es un error ni una sarta de errores, es más bien una manera de ser. En nuestros días los gestos repetitivos que generan dependencia solo sirven a la gran publicidad y también para instalar en las personas este o aquel sentir, este o aquel pensamiento, este o aquella preferencia política que comandan los nuevos feudos de la Inteligencia Artificial al servicio de los grandes intereses capitalistas, tal y como viene sucediendo en las elecciones políticas en países donde se juegan intereses geoestratégicos. 


Estos hechos son los que están acabando con las democracias gracias a los mass media que fabrican estúpidos, idiotas sin el pensar necesario para cuestionar el matadero a donde sin conducidos. El pensamiento crítico ha sido vencido por la manipulación y adición a los mass media.


Vale una explicación sobre el porqué elegimos a nuestros verdugos, el miedo nos paraliza, nos consume, nos asiste una tendencia al abandono, la tentación a la renuncia, a abandorlo todo, y entonces adviene de algún lado cualquier tonto, cualquier idiota que encarna esa pulsión y no dudamos en seguirlo no importa que estemos pisando el propio infierno, que nos lleven al propio matadero


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El Fracaso Escolar, Cultura Mafiosa

 Por Mauricio Castaño H
Historiador
Colombiakrítica


Remachar, insistir sobre el fracaso de la Escuela en formar una sociedad crítica y edificante. En su lugar tenemos el triunfo de escolares acríticos absorbidos por modelos mafiosos, vidas ostentosas, de rumba y todo lo relacionado con el bajo mundo. No es difícil percatarse cuando las estadísticas arrojan que más del sesenta por ciento de los jóvenes son expulsados de la escuela, no logran graduarse como bachilleres, pero además, el sistema educativo no logra competencias de lecto escritura, matemáticas, ciencias básicas. Esto lo evidencian las pruebas Saber y Pisa.


¿Ganó el pulso la sociedad mafiosa a la propuesta educativa?


El Fracaso de la Escuela


El sistema educativo es una máquina de expulsar fracasados, su diseño vertical, autoritario está hecho para compaginar con una sociedad piramidal que rinde culto al mérito como su nuevo evangelio capitalista para producir exclusión. Los estudiantes son expulsados a la calle en el medio de la nada, porque se sabe que la calle alberga lo mejor y lo peor, allí la crudeza de la sociedad se manifiesta en blanco y negro, y decirlo de una vez, es el hampa, el mundo criminal, el que allí reina, absorbe de qué manera, con la complicidad de las autoridades sometidas a los pillos, en los barrios lo ilegal es ley, la muerte es el recurso para dejar vivir o hacer morir, los matones de barrio obedecen al Patrón.


Cultura Acrítica


Tengo para decir una falencia de cultura crítica en nuestra sociedad colombiana. Y como nada permanece vacío, bueno es preguntarse por lo que prevalece, y no hay dudas en la respuesta: la cultura mafiosa. Una anécdota ilustra bien nuestro decir. Tres décadas atrás, cinco estudiantes (no importa la cifras, son miles, la mayoría para mejor señas, los que se identifican con este sentir), se acercan al sensato y riguroso profesor de geometría y matemáticas en un colegio de las periferias de la ciudad de Medellín, palabras más, palabras menos, esto dicen en tono relax y de dar parte de tranquilidad: «Profe… no se mate tanto enseñando… a nosotros nada de eso nos interesa ni nos va a servir… nosotros estamos acá (estudiando) para escapar de la cantaleta de los papás… a nosotros lo que nos interesa es conseguir plata como los duros del barrio (traquetos, pillos, matones).


Contagio, Pandemia Mafiosa


Contagio, imitación, son equivalentes en los comportamientos sociales. Gabriel Tarde, micro sociólogo francés, develó el caminar distinto de una ciudad a otra, las comunidades se copian los gestos, se imitan a partir de un modelo, un patrón. En nuestra sociedad actual no es difícil constatar esto, mirar en las calles, transporte público, espacios comunes, en todo lugar donde se desenvuelve la vida social y privada, un sonido, un ruido no ha de faltar; tan variados según el formato: en espacios públicos los comerciantes muelen anuncios y amenizan con música para todos los transeúntes, de vez en vez, se interrumpe con una voz anunciante de los productos y las ofertas del momento, local tras local compiten con anuncios en disputas de clientes, es todo un mar de caos auditivo, pero sólo algunos reparan porque todo esto ruidoso es parte del paisaje, en un gran mercado de cachivaches con el cual blanquean dineros del traqueteo. 


Pero esto que se irriga hace parte del mal gusto, de una cultura mafiosa, traquete que tuvo su cara publicitada con Pablo Escobar, aún hoy lo siguen festejando, celebrando en souvenir como gorras, camisetas, llaveros. Y desde luego en cierta música popular como los narco corridos. Miles de turistas vienen a Medellín y Colombia en busca del paraiso de drogas y tetas, del gran mercado del turismo sexual. Grandes negocios lavan dineros de la mafia acá y en el mundo, el fútbol también es una de las empresas perfectas para estos fines. Por donde se quiera se mire, la gran oferta del gusto del traqueteo está disponible.


El libro: sustenta la formación crítica


Ante ponemos a esta cultura mafiosa del bajo mundo y acrítica, una paideia para la vida, una educación que va desde la escuela, la calle, los lugares comunes hasta la familia. Acá nos encontramos con el universo del libro. El libro es un buen instrumento para forjar un pensamiento crítico por la complejidad que despliega, que lo caracteriza a diferencia del habla o de los procesos de habladurías, que son en la práctica espontáneas al igual que los gestos de rostro y manos a los que recurre. Es el leer un buen libro la posibilidad de surfear por el globo terráqueo, incluso por la función cerebral de la imaginación que nos proyecta dos pasos adelante.


Y por supuesto el escribir no es ajeno. Y por el contrario, el proceso de escritura exige niveles de ingenio y creatividad para elaborar figuras literarias de esos mismos gestos humanos propios de la comunicación, del relacionamiento humano de cada cultura, aunque existen gestos universales como por ejemplo la risa, la tristeza, el enojo, pero que en el habla son bien diferentes. No es gratuito que el libro y la flor sean el mejor regalo en las fiestas de San Valentín en España, cuna de Don Quijote, el señor que hizo del cultivo de las letras toda una pasión de vida al punto de confundirse con ellas mismas, la figura Don Quijote era larga como una letra (Foucault).


Pero cosa rara y extraña es hoy tener un libro en la mano, en cambio es anhelo y orgullo tener pistola en el cinto o hacerse acompañar de matones, da prestigio y poder, es el legado de la sociedad traqueta y mafiosa, conseguir dinero es el norte, ser estudioso y profesional es de tontos.


Cultivar una sociedad crítica exige esfuerzos para desarrollar pensamientos edificantes y creativos. Y esto está muy lejos de prácticas repetitivas que conducen a la idiotez como se percibe en el mundo actual con el desarrollo de las redes sociales. No es gratuito que países como Francia e Inglaterra estén regulando en niños el uso de dispositivos electrónicos y con ellos las adictivas redes sociales.


Finalmente recordamos la triada a tener en cuenta para una paideia para la vida, una educación integral compuesta por las tres instituciones que siguen sin remediar los males y que por el contrario los mantienen, los toleran y los agravan, son estas tres instituciones a decir de Francois Dagognet: La justicia que sólo se contenta con partir la pera en dos; La Escuela reproduce (exclusión) más de lo que produce (saber, inclusión) y por último la religión asfixiada en el solo dogma sin dinamizar el cuerpo presente de la solidaridad en la comunidad mutua y de amor deseada. La noche más oscura tiene su amanecer resplandeciente. Toca tener esperanza, es lo último que se pierde.


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Plinio Mendoza Vs. Antonio Caballero


 Dos columnas, dos columnistas, a nuestra manera de ver, dos miradas de país, una que representa lo ultra Conservador y derechista (Plinio) y Otra libertaria en referencia a la cultura democrática (Antonio Caballero), son dos miradas que reflejan a su manera el país político en el que nos debatimos desde los inicios republicanos. Colombiakrítica

El periodismo colombiano está de luto con la muerte del gran Plinio Apuleyo Mendoza. Su pluma certera y ácida será inolvidable. Por eso quisimos recordar el día en que el boyacense se sacó chispas con Antonio Caballero en las páginas de SoHo. Redacción Soho. De esta revista tomamos las siguientes dos columnas .

 


Plinio en los infiernos

Por Antonio Caballero

Me piden que escriba algo sobre Plinio Apuleyo Mendoza. Una crítica. Ah, ¿un artículo explicando por qué Plinio es un horror?

Sí, eso. Así que escribo esto. Y empiezo citando un texto de Plinio de hace veinte años referido a una conversación que mantuvo con su padre hace cuarenta. Plinio padre, que sabe que pronto va a morir, quiere traspasarle a Plinio hijo su acción del Jockey Club de Bogotá, según él, el mejor sitio para hablar de política y de negocios mientras se saborea un estupendo ajiaco. Pero Plinio hijo la rechaza:

 -Viejo -le dice, con cariñosa firmeza-, siempre se ha dicho en este país que los que son izquierdistas a los veinte años, a los cuarenta aspiran a ser socios del Jockey Club. Quizás una excepción a la regla no esté mal.

Excepción que iba a ser, naturalmente, el propio Plinio el joven, que por aquel entonces se consideraba un rebelde romántico y llevaba en Europa una vida de intelectual bohemio en el exilio. 

Pero no: volvió a imponerse la regla. Muy pronto el joven Plinio experimentó una conversión tan radical como la de San Pablo en el camino de Damasco, pero no al cristianismo, como aquel, sino a la burguesía. Una mañana despertó con la añoranza desesperada de aquella acción del Jockey Club que tan alocadamente había dejado pasar delante de sus narices, y por el resto de su vida se dedicó con todas sus fuerzas a recuperarla. Tal vez fue André Gide el que dijo que “hay que seguir la propia inclinación, pero hacia arriba”. Plinio ha seguido la suya, sí, pero cuesta abajo, como quien se echa a rodar a botes al abismo.

Y así, de tumbo en tumbo, de lambonería en adulación, de artículo de compromiso en artículo de encargo, de agregaduría cultural en embajada en Roma, de amigo millonario en amigo presidente, de amigo paramilitar en mujer hermosísima (es curioso: Plinio, de creerle, sólo ha conocido mujeres hermosísimas y personajes de fama universal; unas y otros lo adoran a él), de tumbo en tumbo, digo, acabó Plinio siendo lo que es ahora: embajador de Portugal.

Él hubiera preferido Francia. Pero bueno: más vale pájaro en mano. El resultado de esa decadencia, devastadora como la descrita por Wilde en El retrato de Dorian Gray, puede leerse en el rostro devastado de Plinio. Como decía Pavese, a partir de los cuarenta años todo hombre es responsable de su propia cara. Y las etapas de su itinerario pueden seguirse al hilo de sus libros. O, mejor, al hilo de sus títulos, todos ellos resueltamente autobiográficos: El desertor, Años de fuga, El perfecto idiota latinoamericano.

Es una lástima. Pues la verdad es que Plinio tenía todas las condiciones necesarias para ser otra cosa. Un gran escritor, por ejemplo. Tenía la inteligencia y el talento, el humor y la cultura, y el dominio de la palabra. De todo eso se pueden todavía encontrar retazos en sus artículos de prensa o en sus libros de chismes. Pero le faltó perseverancia, y se dejó dominar por la sordidez de sus más bajos apetitos: las ganas de probar un estupendo ajiaco en el Jockey Club. Y sin embargo no creo que, pese a las apariencias, esté de veras satisfecho: buscando el paraíso en la Tierra ha terminado en el infierno.

¿En cuál de los Círculos del Infierno hubiera puesto el Dante a Plinio, de haberlo conocido? ¿En el primero, ese tedioso limbo de los que no conocieron la verdadera fe? ¿O en el Segundo, el de los pecadores de la carne? Pero habría que saber si Plinio ha amado alguna vez. Tal vez le correspondiera un lugar en el Tercero: el de los envidiosos, los ávidos, los voraces, los glotones: ese ajiaco en el Jockey. O en el Cuarto, con los despilfarradores del propio talento; o en el Quinto, con los coléricos y los rencorosos. Quizás no en el Sexto, donde moran los herejes. Pero sí, con sobrado derecho, en el Séptimo, a donde van los violentos, porque toda su vida ha sido Plinio un apóstol de la violencia: la violencia de extrema izquierda en su alocada juventud, y la de extrema derecha en su edad madura de converso. Y aún mejor estaría en el Octavo Círculo, el más poblado del poema dantesco: el de los tramposos, los lambones y los aduladores, los hipócritas, los mentirosos, los falsarios, los simuladores.

El que más le conviene, sin embargo, es sin duda el Noveno y último Círculo infernal, en la mismísima triple boca de Lucifer, siendo incesantemente masticado en compañía de Judas Iscariote, que traicionó a Cristo, y de Bruto y Casio, que traicionaron a César. Pues el pecado capital de Plinio es el más terrible: se traicionó a sí mismo, como Ángel Caído.

Y esa traición -por un plato de ajiaco- no tiene la nobleza grave de un lúcido suicidio, sino la deshonrosa alevosía de un asesinato por la espalda. 


Caballero y sus alacranes Por Plinio Apuleyo Mendoza


 Algunos lo encuentran temible. Otros, genial. A mí, francamente, no me parece ni lo uno ni lo otro. Como debe ocurrirle al propio Felipe López, observo el caso de Antonio Caballero con una mezcla de divertida tolerancia y de humor. Antonio me recuerda a esos perritos que ladran con estrépito a quien le pase por delante, pero más por susto que por ferocidad. Siempre he sospechado que el veneno que segrega cada nota suya encubre una visceral timidez. Lastimado por ella, Caballero le tiene cazado un vengativo desquite al género humano.

Por vecindad política, comparte con los mamertos la manía de ponerles rótulos infamantes a quienes no piensan como él. A mí me llama derechista o ultraderechista, arribista y amigo del capitalismo salvaje. O, convertido en juez de belleza masculina, me acusa de tener orejas grandes. Es poco si se tiene en cuenta, en otra escala, que a Eduardo Santos lo ha calificado de mediocre, a Alberto Lleras y a López Michelsen de presidentes insignificantes, a Misael Pastrana y a Turbay Ayala de corruptos, a Uribe Vélez de incompetente porque aún hay muertos en Colombia, a Hommes de doctor Jeckill del neoliberalismo, a Bush de émulo de Hitler por haber sacado del poder al bueno de Sadam Hussein, y a Londoño no se diga.

De sus diatribas sólo se escapa Abdón Espinosa Valderrama, porque comparte con él la misma fobia contra el modelo de desarrollo liberal. Se quedaron ambos en el pasado, imaginándose que son todavía de vanguardia. Abdón es fiel a los dogmas de la CEPAL y a los monopolios estatistas. Antonio, a los del izquierdismo elemental de Alternativa. Sus compañeros de entonces abandonaron, con las primeras canas, la vulgata marxista de su juventud. Impávido ante el óxido de sus credos, Caballero tiene, en cambio, la misma aversión de entonces por el capitalismo, la burguesía, los norteamericanos, las corbatas y la máquina de afeitar. Hubiese querido conservar también el pelo largo, pero se le cayó (como a mí). Eso explica que por dentro parezca un eterno adolescente y por fuera, un hippie viejo. 

Políticamente, representa el personaje que con Carlos Alberto Montaner y Alvaro Vargas Llosa tipificamos en el Manual del Perfecto Idiota Latinoamericano. Para saber quién lo era y quién no, Montaner hizo un test con una docena de preguntas. ¿Seríamos pobres porque las potencias capitalistas saquean nuestras riquezas, por la voracidad de los inversionistas extranjeros, la globalización o las condiciones de usura del Fondo Monetario Internacional? ¿La mejor manera de acabar con la miseria extrema sería expropiar de sus bienes a la oligarquía y repartir esa riqueza entre los pobres? 

Claro que las respuestas de Caballero serían afirmativas. No todas, pues, reacio a cualquier autoridad, nunca ha digerido bien las revoluciones redentoras. (La izquierda en él, como el cepillo de dientes, es de uso estrictamente personal). Así que en vez de doce puntos, tendría sólo unos ocho de respuestas afirmativas lo que, según Montaner, no lo clasificaría de perfecto idiota sino apenas de idiota a medias, vale decir, políticamente hablando, de medio idiota, minusvalía que podría corregir leyendo mejor a Eduardo Galeano, los sermones de Fray Betto y los poemas de Cardenal.

 Sus diatribas, por supuesto, no corren por cuenta solo de sus regresiones ideológicas, sino también de los alacranes que trae desde la infancia. ¿Será verdad que ve en el poder de Estados Unidos una representación a escala planetaria de una odiosa autoridad paterna que quería hacer de él un diminuto bailarín de flamencos y danzas sevillanas? ¿O realmente, como ya lo dije otras veces, le dieron su primer teterito con un chupo envenenado? Un psicoanálisis pondría estas cosas en claro. Pero no se lo recomiendo. Caballero sin alacranes dejaría de ser Antonio Caballero. Tendría, al fin, algún amigo, pero no lectores.


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