La Crisis de Coronavirus

Entrevista periódico El País
David Quammen, en una fotografía realizada en el parque nacional de Yellowstone (EE UU). RONAN DONOVAN
David Quammen: “Somos más abundantes que cualquier otro gran animal. En algún momento habrá una corrección”
Entrevista con el divulgador científico, autor de ‘Contagio’, libro de referencia para entender el coronavirus



Son las cinco de la tarde en Bozeman, pequeña ciudad de Montana (Estados Unidos), donde los espacios son vastos y el distanciamiento social no necesita imponerse a la fuerza, porque forma parte del paisaje desde tiempo inmemorial.

David Quammen, de 72 años, cultiva su jardín cuando suena el teléfono. “Paseamos al perro por el barrio, saludo a los vecinos desde la otra acera y en tres semanas no he estado más cerca de seis pies [dos metros] de otra persona, aparte de mi esposa”, dice a EL PAÍS este veterano reportero y divulgador científico que hace años recorrió los cuatro rincones del planeta persiguiendo a los virus zoonóticos, es decir, que saltan de los animales a los humanos.

El resultado fue Spillover. Animal infections and the next human pandemic (Contagio, en la traducción española que la editorial Debate publica el 23 de abril en ebook y el 14 de mayo en papel). El libro fascina y espanta. Por lo que cuenta: el mundo de las infecciones de origen animal. Y por lo que predice: una pandemia humana muy parecida a la del virus que causa la covid-19. Ahora es una de las obras de referencia para entender el ente microscópico que ha paralizado al mundo.

Pregunta. ¿Le sorprende lo que está ocurriendo?

Respuesta. En absoluto. Todo —el virus procedente de un murciélago que después pasa a los humanos, la conexión con un mercado en China, el hecho de que se trate de un coronavirus— era predecible. Es lo que los expertos a los que entrevisté para mi libro me decían.

P. ¿Nada le sorprende?

R. Sí, la falta de preparación de los Gobiernos y los sistemas sanitarios públicos para afrontar un virus como este. Me sorprende y me decepciona. La ciencia sabía que iba a ocurrir. Los Gobiernos sabían que podía ocurrir, pero no se molestaron en prepararse.

P. ¿Por qué?

R. Los avisos decían: podría pasar el año próximo, en tres años, o en ocho. Los políticos se decían: no gastaré el dinero por algo que quizá no ocurra bajo mi mandato. Este es el motivo por el que no se gastó dinero en más camas de hospital, en unidades de cuidados intensivos, en respiradores, en máscaras, en guantes.

P. Sin esta falta de preparación, ¿no estaríamos todos confinados?

R. En efecto. La ciencia y la tecnología adecuada para afrontar el virus existe. Pero no había voluntad política y, por tanto, el dinero, y la coordinación entre Gobiernos locales y nacionales, y entre Gobiernos en el mundo. Tampoco hay voluntad para combatir el cambio climático. La diferencia entre esto y el cambio climático es que esto está matando más rápido.

P. ¿Por qué el murciélago se vincula al origen de tantos virus, desde el SARS hasta el ébola, y también el SARS-CoV-2?

R. Los murciélagos parecen sobrerrepresentados como anfitriones naturales de estos virus peligrosos. Por varios motivos. Primero, están sobrerrepresentados en la diversidad de los mamíferos. Una de cada cuatro especies de mamíferos es una especie de murciélago.

P. ¿Esto significa que hay muchos murciélagos?

R. No es simplemente que haya muchos en cuanto al número, sino que hay una gran diversidad de murciélagos. Y es posible que cada diferente especie de murciélago tenga sus propias especies de virus. Esta diversidad de especies ofrece un margen amplio para la diversidad de virus.

P. ¿Qué otros motivos explican que los murciélagos sean el origen de tantos virus?

R. Los murciélagos viven mucho. Uno del tamaño de un ratón puede vivir 18 o 20 años. Un ratón vive uno o dos años. Los murciélagos anidan juntos en colonias multitudinarias. He visto 60.000 en una cueva, todos apretujados. La longevidad y la masificación son circunstancias óptimas para que los virus pasen sin cesar de un individuo a otro. Y otra cosa: hay pruebas ahora, aunque no es seguro, que indican que los murciélagos tienen sistemas de inmunidad que han evolucionado para ser más hospitalarios ante cuerpos ajenos.

P. Y cada vez están más cerca de zonas urbanas, ¿no?

R. Así es. En particular los grandes murciélagos de los trópicos y subtrópicos. Estamos destruyendo sus hábitats y ellos buscan comida en áreas humanas donde haya huertos y árboles frutales en los parques. Todo esto les acerca a los humanos, lo que, a través de sus heces y su orina, aumenta las posibilidades de que los virus se extiendan directamente o a través de los animales domésticos.

P. ¿Debemos temer a los murciélagos?

R. No, no. Son animales bellos, magníficos, necesarios para la integridad de los ecosistemas. La solución no es quitarnos a los murciélagos de encima sino dejarlos en paz.

P. ¿Cómo?

R. Esta pandemia es una oportunidad terrible para educar, para entender nuestra relación con el mundo natural.

P. ¿Somos responsables los humanos de lo que está ocurriendo?

R. Sin duda. Todos los humanos, todas nuestras decisiones: lo que comemos, la ropa que vestimos, los productos electrónicos que poseemos, los hijos que queramos tener, cuánto viajamos, cuánta energía quemamos. Todas estas decisiones suponen una presión al mundo natural. Y estas demandas al mundo natural tienden a acercar a nosotros a los virus que viven en animales salvajes.

P. ¿Es la revancha de la naturaleza?

R. No lo diría así, porque soy un materialista darwiniano. No personalizo la naturaleza. No creo en una naturaleza con N mayúscula capaz de revancha ni de emociones. Los humanos somos más abundantes que cualquier otro gran animal en la historia de la Tierra. Y esto representa una forma de desequilibrio ecológico que no puede continuar para siempre. En algún momento habrá una corrección natural. Les ocurre a muchas especies: cuando son demasiado abundantes para los ecosistemas, les ocurre algo. Se quedan sin comida, o nuevos depredadores evolucionan para devorarles, o pandemias virales las derrumban. Pandemias virales interrumpen, por ejemplo, explosiones de población de insectos que parasitan árboles. Ahí hay una analogía con los humanos.

P. ¿Somos como estos insectos?

R. No. Somos mucho más inteligentes que los insectos de la selva. Debemos ser capaces de ver lo que se nos viene encima y transformar el choque en un reajuste de nuestra manera de vivir en este planeta.

P. “Ofrecemos más oportunidades que nunca a los virus”, escribe usted.

R. Porque somos más y porque estamos más conectados entre nosotros. Cuando entramos en la selva y capturamos a un animal salvaje —un roedor, un murciélago, un pangolín, un chimpancé—, y este animal tiene un virus, y este virus salta hacia nosotros, y descubre que en nuestro interior puede replicarse, y que puede transmitirse de un humano a otro… Cuando ha ocurrido todo esto, a este virus le ha tocado el Gordo. Se ha metido por una puerta que le ofrece una enorme oportunidad. Porque somos 7.700 millones de anfitriones potenciales para ellos y porque estamos hiperconectados: la peste bubónica mató quizá a un tercio de la población europea, pero en el siglo XIV no podía pasar a Norteamérica ni a Australia. El virus que causa la covid-19 es uno de los virus de más éxito del planeta, junto a la cepa pandémica del VIH. Y nosotros le hemos invitado a tener tanto éxito.

P. ¿Qué ha aprendido en los últimos tres meses sobre los virus?

R. Algo que me sorprende es que, hasta ahora, este virus no está evolucionando demasiado rápido. Algunos científicos, como Trevor Bedford en Seattle, han tomado muestras de varias personas en diversos momentos y en distintas partes del mundo, y han dibujado un árbol genealógico del virus. Han descubierto que los genomas del virus no varían mucho en el espacio y el tiempo. El virus no cambia porque no necesita hacerlo. Está teniendo tanto éxito —yendo de un humano a otro, en todos los países del planeta— que, desde el punto de vista de la evolución, no está sometido a ninguna presión para cambiar: ya le va bien siendo como es.

P. ¿Durante cuánto tiempo puede tener tanto éxito?

R. Hasta que tengamos una vacuna. En este momento, es posible que intente evolucionar. No es que lo intente en realidad, porque no tiene intención, solo es un virus. Pero por selección natural es posible que, accidentalmente, encuentre maneras de esquivar la vacuna. Y entonces empezará la carrera para encontrar vacunas mejores y nuevas. Pero es lo que ya hacemos con la gripe: necesitamos una vacuna nueva cada año porque cambia constantemente.

P. Mientras tanto, ¿el distanciamiento social y el confinamiento tienen un efecto en el virus?

R. Sí. Al confinarnos, le retiramos una oportunidad de extenderse de manera tan amplia e intensa como ha hecho hasta ahora. Una manera de pensar en pandemias es la siguiente. En toda población de víctimas potenciales, hay personas susceptibles al virus. Hay personas infectadas por el virus. Hay personas muertas. Y hay personas que se han recuperado. Y, una vez que se han recuperado, es más difícil que sean reinfectadas. De modo que se llega a un punto en el que el número de muertos es alto, el número de recuperados es alto y el número de infectados puede ser todavía alto, pero el número de personas susceptibles puede ser relativamente bajo y estar disperso. En ese momento, el virus que se encuentra en los infectados no tiene oportunidades de contactar con los susceptibles.

P. ¿Y entonces?

R. En este punto, la pandemia tiende a terminar.

Tomado de: https://elpais.com/ciencia/2020-04-18/somos-mas-abundantes-que-cualquier-otro-gran-animal-en-algun-momento-habra-una-correccion.html

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El Confinamiento Mata

Mauricio Castaño H
Historiador
Colombiakritica
Todo está parado, pero no todo lo puede estar. La vida sigue su marcha. No estamos bien. Todo parece estar patas arriba. Nos prometieron protección contra la pandemia pero nuestras familias peligran con derrumbarse: el pan es escaso en la mesa, tampoco hay dinero y mucho menos empleo. Nuestros arrendatarios amenazan con tirarnos a la calle, chantajean con tretas mañosas para ponernos en aprietos legales, simples llamadas telefónicas anónimas hechas a estamentos de la justicia son suficientes para acusarnos de cualquier delito inexistente como estar maltratando a nuestros hijos. Todo esto fatiga y en últimas, termina por disminuir fuerzas y entonces se está apunto de tirar la toalla. La poca resistencia que hay en nuestros cuerpos se quiebra poco a poco, la poca fuerza que se tiene para seguir batallando por la vida disminuye. Finalmente todos tirados a la calle mamá e hijos, sin arraigo, sin tener a dónde ir y con los ánimos por el piso. Son voces del confinamiento de los barrios más pobres de Medellín.

Y los que aún están en una vivienda, lo son pero muy hacinados, son numerosas familias bajo un mismo techo que padecen los efectos de la alta densidad, tan apretujados unos de otros que no hay de otra para que no estalle la agresión entre hermanos, cuñados, esposas, abuelos, hijos, sobrinos, primos, todos juntos, todos confinados, todos en el interior de una casa de 50 metros cuadrados en donde cualquier expresión, cualquier flirteo promiscuo, cualquier roce enciende la chispa de la discordia… Todas esas presencias coincidiendo bajo un mismo hábitat hace que emerja esa realidad biológica que dice que ante tanta proximidad, ante tanta densidad estalle la violencia: pullas, insultos que luego escalan en manoteos, puños, apuñalamientos. No es difícil saber quiénes son los más vulnerables, los más débiles: niños y ancianos. La prensa lo constata con frecuencia con titulares figurativos: se disparó la violencia intrafamiliar en Bogotá. Medellín, Cali... Quiero abrir un paréntesis para rememorar una tragedia colosal: Un Millón Ochocientos Mil Asesinatos en Colombia desde 1986 hasta la fecha, más 500 mil desaparecidos, datos del Registro de Víctimas del País. En total son 2 millones 300 mil muertes.

Está misma precariedad ha sido reconocida por el Estado Colombiano, para que un hogar o familia pueda subsistir deben trabajar como mínimo dos o tres de sus miembros. Otros datos de la denominada Población Económicamente Activa, refieren que son alrededor de 12 millones los trabajadores del país, de los cuales el 60% de ellos trabajan en la informalidad, en el rebusque, es decir, la calle es su sitio de trabajo, y ya podemos imaginar qué está pasando con ellos en este confinamiento con las calles desoladas, sin poder producir. A su vez el Estado colombiano contabiliza que 30 de sus 50 millones de habitantes sufren o no tienen con qué vadear la subsistencia, que no tienen pan en la mesa, que no tienen qué comer en esta pandemia Covid 19.

Subsidios, ayudas, donatones gestionan mandatarios nacional, departamentales, municipales para esa población improductiva sin techo y sin pan en la mesa… hay qué hacer algo dicen unos y otros. Pero lo mucho hecho es insuficiente, muchas necesidades y pocos son los recursos, cualquiera sean las razones de una burocracia que consume mucho y unos políticos corruptos que se quedan con las ayudas en la mitad de camino o elevan precios de lo que es el valor real, por ejemplo, los tapabocas que tienen por valor mil pesos, los facturan por 20 mil, una lata de atún de 4 mil, termina costeada en 30 mil. Entre paréntesis recordemos el sueldo de un insaciable Congresista está por encima de 30 millones de pesos, el de un obrero no llega al millón. El lunes trece de mes y año corrientes, un líder de la comuna Uno de Medellín pedía ayuda alimenticia en una cadena radial nacional para su comunidad que estaba pasando hambre, argumentaba que las ayudas gubernamentales o son insuficientes o no llegaban, decía Robinson.

Falso dilema llama el presidente Colombiano a la disyuntiva de vida o productividad que hace carrera en el gran público, entre quienes abogan por quedarse en casa hasta que pase la amenaza del contagio. Es indiscutible que la salud y producción van de la mano, el circuito es inconfundible, circulación de la economía y de la sociedad, la quietud mata, de seguir así vamos directo por el despeñadero. Sí, la vida es movimiento, tanto la quietud como el aislamiento matan, lo sabemos desde los comienzos de la humanidad, desde que somos civilización. Los intercambios comerciales dinamizan la economía, vuelven la vida posible, sin ellos, la escasez, el desabastecimiento amenaza hambre, cuando no muerte.

Líneas arriba se describió sobre la violencia desatada por la alta densidad en un hábitat, también se dijo que la vida por sí misma es sabia y lucha hasta el final para esquivar la muerte. Y acá ponemos en contexto el desespero de seres que salen en masas furiosas a manifestarse en mítines, azonadas, asaltos a camiones con comida, todo ello no es más que una expresión de salidas de vida para no dejarse matar por el hambre que está produciendo el confinamiento. Varios vídeos en la red dan fe de ello allá en Niquitao, Popular Uno, en la vía Nuevo Occidente muchos vehículos con alimento han sido saqueados.

En buena hora vuelven temas a discusión como son la Renta Básica que protege a la población y la gran crisis del Calentamiento Global, crisis del capitalismo, el soberbio egoísmo de los poderosos adinerados, la pandemia del Covid 19 tan sólo es la punta del iceberg de la verdadera amenaza sobre el planeta. Por el momento viene a bien acabar con el encierro así sea de manera focalizada, por sectores y con los rigurosos protocolos para así postergar o evitar el contagio. No hay mal que dure cien años ni cuerpo que lo resista y en ocasiones suele resultar peor el remedio que la enfermedad, léase Confinamiento. ¿A qué precio estamos perdiendo nuestra libertad?. La vida son las fuerzas que contrarrestan a la muerte se lo dice en filosofía biológica. No desconfiar de la potencia de la vida. Encerrar, confinar al viviente humano es subestimar su capacidad inmunológica ganada desde sus orígenes como especie. Tanto la inmovilidad como el aislamiento matan.

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Medellín Smart City

Medellín Smart Citizen
Iván Castrillón A
Historiador

Preámbulo 
Pese al C19, a la pandemia global, no hay razón, no Hay por qué renunciar a nuestros libertades y derechos democráticos. ¿Por qué la apropiación de la cultura digital evitaría tales contrasentidos? Es lo que nos proponemos señalar.

Uno de los aspectos más preocupantes de la actual coyuntura en torno al Covid 19 es la crisis del orden democrático como lo señala muy bien Thierry Meyssan con dos post donde señala la irrupción del autoritarismo basado en una biopolítica sin un fundamento científico y la propaganda orientada a manipular y no a informar y empoderar. En fin el Covid 19 ha sido un pretexto para despojar e inmovilizar la participación ciudadana.

De ahí que proyectamos la necesidad e importancia de crear y gestionar redes amplias de empoderamiento no solo utilizando plataformas y redes sociales, sino también redes de laboratorios ciudadanos que obligaría a los respectivos gobiernos de turno no solo a escuchar sino a  empoderar a la ciudadanía para enfrentar este tipo de crisis y no sometiendo al encierro a domicilio sin distinción de personas o cercos sanitarios, que desde la perspectiva de los epidemiólogos no combaten los virus pero sí señala a la población como si fuera ingobernable o potencial enemigo del Estado.

De ahí el interés de resaltar la importancia de apropiar las TIC de tal manera que se empodere a la ciudadanía, se le haga participar y se le permita innovar. Otra manera de decirlo: ir configurando esa nueva cultura de los smartcitizen que deben actuar y decidir en alianza con las comunidades científicas que promueven el conocimiento abierto. De ahí la importancia de fomentar la ciudadanía 2.0 anclada en los Lab Ciudadanos.

Las Smart City

Las ciudades cada vez más sobrecargadas por la concentración de los números demográficos y la demanda de recursos para su gestión incorpora de forma masiva la tecnología digital de ahí la denominación de las Smart City. Las cuales el contexto del desarrollo de la Economía Creativa y en particular las industrias 4.0, manifiesta entre varias tendencias la de hazlo tu mismo y colabora con tu comunidad.

Por eso en la actualidad tenemos lugares con metodologías de trabajo compartido y de generación de ideas y proyectos como los  coworking, así como espacios abiertos que integran estrategias de vending y costudyng obviamente con la imprescindible conectividad para la formación e-learning, el teletrabajo y el emprendimiento. En este sentido también se han diseñado espacios como los makerspace, los Hackspace, los Fab lab, los Medialab, los Living lab, incluso los denominados Citilab cuya matriz común son los lab ciudadanos dirigidos a la personalización y apropiación de lo digital para diseñar y desarrollar productos. 

En resumen, todas estas nuevas denominaciones simplemente indican los nuevos ambientes de cocreación con la participación de la ciudadanía con base en la apropiación de las TIC. Al respecto merece mostrarse la propuesta de laboratorios de ciudad del BID enfocados al desarrollo urbano.

Medellín Smart City

Hagamos un rápido recorrido para identificar esta oferta en la Ciudad de Medellín. Por lo pronto se tiene el MakerSpace U.N. sede Medellín adscrito a la Biblioteca y asociado a la Facultad de Arquitectura existe el Fablab que incorpora servicio más complejos que el makerspace, también está Göra Makerspace. En el ámbito de los medialab se cuenta con el Medialab de Eafit, el Vivelab en Ruta N y el LAB3  del MANN ‒creado para proyectos relacionados con las artes electrónicas con énfasis en el sonido‒. En el campo científico y tecnológico se encuentra el Exploratorio del Museo Interactivo Explora orientado al desarrollo de proyectos de innovación ciudadana y el Living lab de la Universidad de Antioquia dirigido a los temas de telesalud. A excepción de Göra son todos proyectos vinculados a Instituciones de ES y algunos museos donde las comunidades no científicas y profesionales, están generalmente excluidas. De ahí la oportunidad de transformar y potenciar los Telecentros Comunitarios de Medellín como espacios para el empoderamiento, cocreación e innovación ciudadana en los territorios. 

Acceso a la Cultura Digital

Ahora bien para desarrollar esta economía creativa hay que garantizarle a las comunidades el acceso a la cultura digital que implica: dispositivos, conectividad y formación en competencias digitales. Si bien los operadores de la telefonía móvil han contribuido significativamente a cerrar la brecha digital no es suficiente, pues es importante incorporar tabletas y portátiles. De ahí la importancia de políticas públicas con adecuados presupuestos y alianzas público-privadas-comunidad para facilitar dicho acceso de manera integral e inclusiva.

Para lo enunciado hay diversas estrategias como son los denominados telecentros de 2a generación o modelo de biblioteca que ya probaron sus bondades en el año 2015, donde se prestó los dispositivos a los usuarios para que los lleven consigo, a la vez que se les articuló a los corredores para la conectividad pública facilitando así conectividad de calidad. Y por último ofrecer gratuitamente o a muy bajo costo formación en competencias y técnicas digitales para que adquieran las tecnologías de aprendizaje, conocimiento y colaboración (TACC), así como las tecnologías de empoderamiento, participación e innovación (TEPI) que permiten desarrollar los Telecentros de 3a generación que son ni más ni menos que los Lab arriba enunciados.

Medellín, 14 de abril  de 2020

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Un Yo Diluido

Mauricio Castaño H
Historiador 
Colombiakritica


Lo Diminuto viral extremece al mundo. Lo inmensamente pequeño nos amenaza, pone en jaque, en aprietos al planeta entero, el aleteo viral se siente al otro lado del océano. La vida es frágil. Lo particular del Covid 19 es que apenas se lo conoce, es nuevo y por lo mismo nos cogió por sorpresa, sin conocerlo, sin saberlo cómo es y cómo se comporta como para poder desprender sus antídotos, los remedios que lo contrarrestan y disminuyen sus amenazas de muerte. Dicho hasta la saciedad por todos y en especial por sus conocedores, lo esencial en estos momentos es ganar tiempo en el menor número de contagiados, de suceder en masa,  ello haría colapsar al precario sistema de salud y en particular las pocas camas UCI, Colombia no alcanza las 6 mil unidades. Son éstas unas sociedades capitalistas tan soberbias, que tan sólo se interesan por sus ganancias, las personas tan sólo son piezas de sus máquinas de hacer dinero. Es una evidencia triste y vergonzante, la epidemia amenaza muerte sin compasión a causa de sistemas de salud débiles por ser hijos del capitalismo insolidario que tan sólo ve ganancias y nada de proteger a la población. Toda esta crítica es ya muy conocida, incluso visionada con la discusión de la devastación planetaria, de la destrucción paulatina que hacemos del oikos, del planeta, de nuestra casa común. Pero acá, en estos ligeros trazos queremos enunciar los efectos producidos por aquella pandemia.


Tejido Social Derruido


El confinamiento destruye el Tejido Social. Uno muere cuando deja de ser nombrado, el aislamiento es una muerte más severa que la muerte en sí misma, esa que los médicos certifican con la ausencia de los signos vitales. En el aislamiento se muere mucho peor porque se mata todo aquello en lo que nos reafirmamos. Ese otro con el que me reafirmo y que es mi alter ego, un paisaje encantador no es nada sin ese otro con el cual compartirlo, sin esa compañía amiga, sólo, solitario, me privo de ese placer real, es la magia que tiene ese otro que se funde con mi yo, o mucho mejor, ese otro que hace posible el disfrute, somos seres sociales, confinado nuestro yo se diluye, sufrimos, padecemos en calles desoladas, morimos de tristeza.


El Aislamiento Mata


Tanto el aislamiento como la inmovilidad matan. Somos seres sociales, sin lazos en los cuales apoyarnos claudicamos. Otro tanto sucede con la no libre circulación, con no poder movernos, el paciente comienza con llagas hasta perder sus funciones motrices que lo llevan al morir. Y así sucede con todo el cuerpo social, con toda la sociedad, sin circulación no existe comunidad. La humanidad empezó con el movimiento, poder ir de cacería para proveerse de los alimentos. Luego nos hicimos sedentarios, siguió el movimiento pero en la propia parcela, domesticamos plantas y animales, el movimiento continuó en un perímetro más restringido, pero se ganó en el movimiento para la producción y claro, para la circulación e intercambio con otros grupos humanos, yo cultivo ésto, aquél aquello, y ambos intercambiamos los diferente producido. Hoy la circulación, los intercambios nos siguen definiendo, sin ellos morimos: sin poder abastecernos en lo producido, importado de muchas partes del mundo, con los hipermercados sin comida, nuestra existencia peligra.


Arrojados a las soledades


Es cierto que ante el desbocado capitalismo, todo va rápido, no hay tiempo para conversar con el amigo, no hay tiempo dedicado a mi yo interior, crear momentos de soledad, todo está plagado de ruido de fondo y sobre todo del chirriar de mercancías por acá y por allá, compramos ésto pero al otro día está obsoleto, la obsolescencia programada, el capital diseña para la compra constante porque nada hay duradero. Es cierto que estos tiempos pueden ser pausa, relentizar la economía llaman algunos, para alimentar ese yo interior y conectarlo con lo planetario, con ese todo interdependiente. Por lo demás, y a decir verdad, la crisis planetaria será mayor a las epidemias hasta ahora sufridas, prevén que para décadas posteriores las muertes serán contadas, de no hacer algo pronto, en Miles de millones de humanos. El cambio climático, el denominado concepto Antropoceno es dónde debe virarse nuestras miradas. Que la crisis es oportunidad, se lo dice a diario, aprovechemosla entonces… toda pérdida es una ganancia, queremos decir que se pierda o debilite este sistema egocéntrico del capitalismo para obtener otro mejor, quizá el poder de cada uno, de las minorías.


La Vanidad del Poder


No dudan en confinar, se les ve cierto placer de tener a toda una población bajo encierro, sin hacer mayor esfuerzo, tan sólo acudiendo al miedo del contagio que amenaza muerte. Felices están muchos mandatarios ensayando el poder del miedo para manipular a sus gobernados, aplican metodologías, técnicas de control social hasta ahora ensayadas por dictaduras: invasión de la privacidad individual vía smaphone bajo pretexto de proteger la salud pública, Corea por ejemplo. Cualquiera sea el poder es manipulación, ejercer dominio sobre otros para preservar privilegios para los dominantes. El Estado Moderno es la invención de la corrupción, cómo apropiarse de los excedentes producidos y privar de los mismos a la mayoría de la población, no distribuyen los recursos. Muy evidente con el precario sistema de salud, ante un virus inédito las gentes quedan expuestas. Ante el confinamiento los más vulnerables son los pobres que día a día salen al rebusque en esa economía de la informalidad. Decimos vanidad del poder por esa insolidaridad, por esa falta de humildad de sabernos que unos a otros nos necesitamos, pero los poderosos lo desconocen.


El Pensamiento Crítico

Pensar es pesar, balancear para estar decidiendo lo conveniente. Pensar es, sapiencia, es saber, es sabor, conocer por vía de los sentidos. Saber y Amistad sugieren las raíces griegas de la palabra filosofía. Amigos del balanceo, de probar aquí y allí para poder saber lo más conveniente, sugiere también esta apreciación el viaje, el afuera, Serres sugiere la serendipidad, no tener método, uno va de viaje sin plan, y entonces se encuentra con las sorpresas de lo inédito, de lo incentivo.

Solo queremos reconocer en clave del agradecimiento a esos seres que propician lo inteligente haciendo posible que emerja lo diferente, señalando caminos por los cuales se puede caminar.

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¿Por qué es divertido el sexo?

 Jared Diamond

Capítulo I

Animal con la vida sexual más extravagante

Si tu perro tuviera tu cerebro y pudiera hablar y le preguntaras su opinión sobre tu vida sexual, la respuesta te sorprendería. Sería algo así:

¡Estos asquerosos humanos tienen relaciones sexuales cualquier día del mes! Bárbara propone tenerlas incluso cuando sabe perfectamente que no es fértil, es decir exactamente después del período. John está dispuesto en cualquier momento, sin importarle que sus esfuerzos puedan dar o no un bebé como resultado. Pero si quieres oír algo realmente fuerte, ¡Bárbara y John siguieron teniendo relaciones sexuales mientras ella estaba embarazada! Esto es tan soez como cuando los padres de John vienen de visita y puedo oír como tienen también relaciones sexuales, aunque la madre de John ya hace unos años que pasó por eso que llaman menopausia. Ahora ya no puede tener hijos, pero todavía quiere sexo y el padre de John la complace. ¡Qué despilfarro de esfuerzos! 

Y aquí va la cosa más rara de todas: ¡Bárbara y John, así como sus padres, cierran la puerta del dormitorio y tienen relaciones sexuales en privado, en vez de hacerlo delante de sus amigos como cualquier perro que se respetase a sí mismo!

Para entender de dónde parte tu perro necesitas liberarte de tu perspectiva humana sobre lo que constituye un comportamiento sexual normal. Hoy consideramos, cada vez más, que denigrar a aquellos que no cumplen nuestros propios cánones es una actitud intolerante y llena de prejuicios. Cada una de estas formas de intolerancia es asociada con un despreciable «ismo»: por ejemplo, racismo, sexismo, eurocentrismo y falocentrismo. Los defensores de los derechos de los animales
están empezando a añadir a esta lista de pecados modernos los «ismos», el “especie-ismo” Nuestros cánones de conducta sexual son peculiarmente retorcidos, “especie-ístas” y antropocéntricos debido a la anormalidad de la sexualidad humana para los cánones del resto de los treinta millones de especies animales del mundo.

También es anormal según los cánones de los millones de especies de plantas, hongos y microbios del mundo, pero ignoraré esta perspectiva más amplia porque todavía no he podido salir de mi propio zoocentrismo. Este libro se limita a la idea que podemos hacernos de nuestra sexualidad al ensanchar simplemente nuestra perspectiva para englobar a otras especies animales.

Como comienzo, consideremos la sexualidad normal según los cánones de las cerca de 4.300 especies de mamíferos del mundo, de las cuales los humanos sólo somos una. La mayoría de los mamíferos no viven como una familia nuclear de un adulto macho y un adulto hembra emparejados que cuidan juntos de su prole. En lugar de ello, en muchas especies de mamíferos tanto las hembras como los machos adultos son solitarios, por lo menos durante la temporada de cría, y se encuentran sólo para copular. Por lo tanto, los machos no proporcionan cuidado paterno; su esperma es la única contribución a la prole y a su pareja temporal.

Incluso la mayoría de las especies de mamíferos sociales, como los leones, los lobos, los chimpancés y muchos mamíferos con pezuña no están asociados, dentro de la manada/rebaño/banda/grupo en parejas de machos y hembras. Dentro de tales manadas/rebaños/etc.… los machos adultos no muestran signo alguno de reconocer como su prole a crías específicas dedicándose a ellas a expensas de otras crías de la manada. De hecho, sólo en los últimos años los científicos que estudian leones, lobos y chimpancés se han empezado a dar cuenta, con ayuda de las pruebas de ADN, de qué macho es padre de cada cría. Sin embargo, esta generalización, como todas, admite excepciones. Entre la minoría de machos mamíferos adultos que ofrecen a sus crías cuidados paternales están las cebras
macho poligínicas y los gorilas con harenes de hembras, los gibones macho asociados a hembras formando parejas solitarias, y los machos de una especie de tamarinos (Saguinus jilscicolis), en la que dos machos adultos son mantenidos como harén por una hembra adulta poliándrica.

El sexo entre los mamíferos sociales tiene lugar generalmente en público, ante las miradas de otros miembros del grupo. Por ejemplo, una hembra de macaco de Gibraltar en ciclo estral copula con todos los machos adultos de su grupo y no hace ningún esfuerzo por esconder cada cópula a los ojos de otros machos. La excepción mejor documentada a este patrón de sexo público está en los grupos de  chimpancés, entre los cuales un macho adulto y una hembra en fase estral se alejan solos durante unos cuantos días para lo que los observadores humanos llaman un «consorteo». Sin embargo, la misma hembra de chimpancé que realiza sexo en privado con un consorte puede también tener relaciones sexuales en público con otro macho adulto de chimpancé dentro del mismo ciclo estral.

Las hembras adultas de la mayoría de las especies de mamíferos utilizan varios medios para anunciar llamativamente la breve fase de su ciclo reproductivo en la que están ovulando y pueden ser fertilizadas. El anuncio puede ser visual (por ejemplo, el área que rodea la vagina se pone intensamente roja), olfativo (libera un olor distintivo), auditivo (hacen ruidos) o de comportamiento (se agachan delante del macho adulto y muestran la vagina). Las hembras solicitan relaciones sexuales sólo durante estos días fértiles, son poco o nada atractivas para los machos en otros días porque carecen de las señales excitantes, y en otro momento rechazan los avances de cualquier macho que esté interesado a pesar de todo. De esta manera, el sexo no se procura enfáticamente sólo por diversión, y raramente está separado de su función de fertilización. Esta generalización también admite excepciones: el sexo está notoriamente separado de la reproducción en unas pocas especies,
incluyendo los bonobos (chimpancés pigmeos) y los delfines. 

Finalmente, la existencia de la menopausia como un fenómeno regular no está bien establecida en la mayoría de las poblaciones de mamíferos salvajes. Por menopausia se entiende un cese completo de la fertilidad en un período mucho más breve que la fase fértil previa, seguido de otro período de vida infértil de longitud considerable. En vez de esto, los mamíferos salvajes son todavía fértiles en el momento de la muerte, o exhiben una disminución gradual de la fertilidad a medida que se hacen mayores.

Comparemos ahora lo que acabo de decir sobre la sexualidad normal de los mamíferos con la sexualidad humana. Los siguientes atributos humanos están entre aquellos que nosotros consideramos sin más como normales:

1. La mayoría de hombres y mujeres en casi todas las sociedades humanas terminan en una relación de pareja de larga duración (matrimonio), que otros miembros de la sociedad reconocen como un contrato que conlleva  obligaciones mutuas. La pareja tiene relaciones sexuales repetidamente, y principal o exclusivamente el uno con el otro.

2. Además de tratarse de una unión sexual, el matrimonio es una asociación para la cría conjunta de los bebés resultantes; En particular, tanto los machos humanos como las hembras proporcionan normalmente cuidados parentales.

3. A pesar de formar una pareja (o en ocasiones un harén), un marido y una esposa (o esposas) no viven (como los gibones) como una pareja solitaria en un territorio exclusivo que defienden contra otras parejas, sino que viven integrados en una sociedad de parejas con las cuales cooperan económicamente y comparten el acceso a un territorio común.

4. Los que forman el matrimonio mantienen normalmente relaciones sexuales en privado en vez de mostrarse, en mayor grado, indiferentes a la presencia de otros humanos.

5. La ovulación humana es ocultada más que anunciada. Es decir, el breve período de fertilidad de la mujer alrededor del momento de la ovulación es difícil de detectar por parte de sus compañeros sexuales potenciales, así como por la mayoría de las propias mujeres. La receptividad sexual de una
mujer se extiende más allá del momento de fertilidad, para englobar la mayor parte (o la totalidad) del ciclo menstrual. Por tanto, gran parte de la copulación humana tiene lugar en un momento no adecuado para la concepción. Es decir, el sexo en los humanos se realiza en su mayor parte por diversión, y no con el propósito de inseminación.

6. Todas las mujeres que viven más allá de la edad de cuarenta o cincuenta años pasan la menopausia, una desconexión completa de la fertilidad. Los hombres, en general, no experimentan la menopausia; mientras que individualmente pueden desarrollar problemas de fertilidad a cualquier edad, no presentan una edad precisa de infertilidad o desconexión universal.

Las normas implican la violación de las normas: llamamos a algo una «norma» simplemente porque es más frecuente que su opuesto (la violación de la «norma»). Esto es tan cierto para las normas sexuales humanas como para otras normas. Los ¿Por qué es divertido el sexo? lectores de las dos últimas páginas seguramente habrán pensado en excepciones a las supuestas generalizaciones que he estado describiendo, pero aun así éstas se mantienen como generalizaciones. Por ejemplo, incluso en sociedades que reconocen la monogamia por ley o por costumbre se produce bastante sexo extramarital y premarital, y mucho sexo que no forma parte de una relación de larga duración. Los humanos se entregan a aventuras de una noche. Por otro lado, la mayoría de los humanos también se entregan a aventuras de muchos años o décadas, mientras que los tigres y los orangutanes no se involucran en nada que no sean aventuras de una noche. Las pruebas de paternidad basadas en la genética, desarrolladas durante la última mitad de siglo, han mostrado que la paternidad de la mayoría de los bebés estadounidenses, británicos e italianos es de hecho del marido (o novio estable) de la madre del bebé.

Los lectores también pueden extrañarse de oír cómo las sociedades humanas son descritas como monógamas; el término «harén», que los zoólogos aplican a las cebras y a los gorilas, proviene de la palabra árabe que define una institución humana. Sí, muchos humanos practican la monogamia secuencial. Sí, la poliginia (uniones simultáneas a largo plazo entre un hombre y múltiples esposas) es legal en algunos países en la actualidad, y la poliandria (uniones de largo plazo simultáneas entre una mujer y múltiples maridos) es legal en unas pocas sociedades.

De hecho, la poliginia era aceptada en la gran mayoría de las sociedades tradicionales humanas antes de que aparecieran las instituciones estatales. Sin embargo, incluso en sociedades oficialmente poligínicas, la mayoría de los hombres tienen sólo una esposa al tiempo, y sólo los hombres especialmente ricos y acomodados pueden adquirir y mantener simultáneamente unas pocas esposas. 

Los grandes harenes que vienen a la mente con la mención de la palabra poligamia, como aquellos de las recientes monarquías indias y árabes, sólo son posibles en las sociedades con Estado que aparecieron muy tarde en la evolución humana y que permitieron que unos pocos hombres concentrasen una gran riqueza. Por tanto, la generalización se mantiene: la mayoría de los adultos en la mayor parte de las sociedades humanas se encuentran en un momento determinado involucrados en una unión de pareja a largo plazo que con frecuencia es monógama, tanto en la práctica como legalmente.

Una causa ulterior para extrañarse puede haber sido mi descripción del matrimonio humano como una asociación para la cría conjunta de los bebés resultantes. La mayoría de los niños reciben más cuidado materno que paterno. Las madres solteras forman una proporción significativa de la población adulta en algunas sociedades modernas, aun cuando haya sido mucho más duro para las madres solteras criar a sus hijos con éxito en las sociedades tradicionales. Pero la generalización se mantiene a pesar de ello: la mayoría de los niños reciben algo de cuidado por parte de sus padres, ya sea en forma de atención, enseñanza, protección o provisión de alimento, alojamiento y dinero.

Todos estos rasgos de la sexualidad humana —asociaciones sexuales a largo plazo, coparentela, proximidad a la asociación sexual de otros, sexo en privado, ovulación oculta, prolongada receptividad femenina, sexo por diversión y menopausia femenina— constituyen lo que nosotros, los humanos, asumimos como sexualidad normal. Nos excita, nos divierte o nos disgusta leer sobre los hábitos sexuales de los elefantes marinos, los ratones marsupiales o los orangutanes, cuyas vidas son
tan diferentes de las nuestras. Sus vidas nos parecen estrafalarias. Pero se comprueba que esto es una interpretación especie-ista. Según los cánones de las otras 4.300 especies de mamíferos del mundo, e incluso según aquellos de nuestros parientes más cercanos, los grandes monos (chimpancés, bonobos, gorilas y orangutanes), somos nosotros los estrafalarios.

Sin embargo, incluso estoy siendo algo peor que zoocéntrico, estoy cayendo en la trampa aún más estrecha del mamífero-centrismo. ¿Resultamos más normales cuando somos juzgados según los cánones de animales no mamíferos? Otros animales exhiben un rango más amplio de sistemas sociales y sexuales que los mamíferos. Mientras que los jóvenes de la mayoría de las especies de mamíferos reciben cuidados maternales y no paternales, lo contrario se cumple entre algunas
especies de aves, ranas y peces en los que el padre es el único cuidador de su progenie. El macho es un apéndice parasitario fusionado al cuerpo de la hembra en algunas especies de peces abisales; y en algunas especies de arañas e insectos es devorado por la hembra inmediatamente después de la cópula. Mientras que los humanos y la mayoría de las demás especies de mamíferos crían repetidamente, los salmones, pulpos y muchas otras especies animales practican lo que se denomina
reproducción big-bang: un único esfuerzo reproductivo, seguido de la muerte preprogramada. El sistema de apareamiento de algunas especies de aves, ranas, peces e insectos (así como de algunos murciélagos y antílopes) recuerda un bar de solteros: en un emplazamiento tradicional, llamado lek, muchos machos mantienen una zona de operación y compiten por la atención de las hembras visitantes, cada una de las cuales elige una pareja (frecuentemente el mismo macho elegido por
muchas otras hembras), copula con él y después se marcha para criar a la prole resultante sin su asistencia.

Entre otras especies de animales es posible señalar algunas cuya sexualidad recuerda a la nuestra en aspectos concretos. La mayoría de las especies de aves europeas y norteamericanas forman uniones de pareja que duran por lo menos una estación de cría (en algunos casos toda la vida), y tanto el padre como la madre cuidan de los jóvenes. Mientras que la mayoría de tales especies de aves difieren de
nosotros en que las parejas ocupan territorios mutuamente exclusivos, la mayoría de las especies de aves marinas se parecen a nosotros en que las parejas crían colonialmente muy próximas las unas de las otras. Sin embargo, todas ellas difieren de nosotros en que la ovulación es anunciada, la receptividad femenina y el acto sexual están en su mayoría confinados al período fértil alrededor de la ovulación, el sexo no es recreativo y la cooperación económica entre las parejas es escasa o inexistente. Los bonobos (chimpancés pigmeos) recuerdan o se aproximan a nosotros en algunos de estos últimos aspectos: la receptividad femenina se prolonga durante varias semanas después del ciclo estral, el sexo es principalmente recreativo y hay cierta cooperación económica entre muchos miembros de la manada. Sin embargo, los bonobos carecen de nuestras parejas unidas, nuestra bien oculta ovulación y nuestro reconocimiento y cuidado de la prole por parte del padre. La mayoría, o todas estas especies, difieren de nosotros en que carecen de una menopausia femenina bien definida.

Así pues, incluso un punto de vista no mamífero-céntrico refuerza la interpretación de nuestro perro: nosotros somos los estrafalarios. Nos maravillamos ante lo que nos parece el extraño comportamiento de los pavos reales y los ratones marsupiales con reproducción big-bang, pero estas especies realmente caen con seguridad dentro del abanico de variación de los animales, siendo nosotros los más raros de todos. Los zoólogos especie-istas teorizan acerca de por qué los murciélagos hipsignatos han evolucionado su sistema de apareamiento “lek”, cuando el sistema de apareamiento que está pidiendo a gritos una explicación es el nuestro. ¿Por qué hemos evolucionado a algo tan distinto?

Esta cuestión se hace todavía más aguda cuando nos comparamos a nosotros mismos con nuestros parientes más cercanos entre las especies de mamíferos del mundo, los grandes simios (que se distinguen de los gibones o de los pequeños monos). Los más cercanos de todos son los chimpancés africanos y los bonobos, de los cuales diferimos tan sólo en un 1,6 por 100 de nuestro material genético nuclear (ADN). Muy cerca de nosotros se hallan el gorila (un 2,3 por 100 de diferencia
genética) y el orangután de Asia suroriental (un 3,6 por 100 de diferencia). Nuestros ancestros divergieron hace «sólo» cerca de siete millones de años de los ancestros de los chimpancés y bonobos, nueve millones de años de los ancestros de los gorilas, y catorce millones de años de los de los orangutanes.

Esto suena como una enorme cantidad de tiempo en comparación con una vida humana individual, pero es un simple pestañeo en la escala temporal evolutiva. La vida ha existido sobre la Tierra desde hace unos 3.000 millones de años, y los animales grandes y complejos con conchas duras se diversificaron plenamente hace más de 500 millones de años. En ese período relativamente breve, durante el cual nuestros ancestros y los de nuestros parientes, los grandes simios, han estado evolucionando por separado, hemos divergido sólo en unos cuantos aspectos significativos y en un grado modesto, aunque algunas de esas diferencias modestas —especialmente nuestra postura erguida y nuestros cerebros más grandes— hayan tenido enormes consecuencias en nuestras diferencias de comportamiento.

La sexualidad, junto con la postura y el tamaño del cerebro, completa la trinidad de los aspectos decisivos en los que divergieron los ancestros de los humanos y los grandes simios. Los orangutanes son frecuentemente solitarios, los machos y las hembras sólo se asocian para copular y no proporcionan cuidados paternales; un macho de gorila reúne un harén de unas pocas hembras y tiene relaciones sexuales con todas ellas a intervalos de varios años (después de que la hembra destete a su prole más reciente y reanude su ciclo menstrual y antes de que se quede embarazada de nuevo); y los chimpancés y los bonobos viven en grupos en los que no existen uniones de pareja hembra-macho duraderas o vínculos específicos padre-prole. Está clara la forma en la que nuestro cerebro grande y nuestra postura erguida jugaron un papel decisivo en lo que se denomina nuestra humanidad, en el
hecho de que ahora nosotros utilicemos el lenguaje, leamos libros, veamos televisión, compremos o cultivemos la mayoría de nuestros alimentos, ocupemos todos los continentes y océanos, mantengamos a miembros de otras especies y de la nuestra propia en jaulas, y estemos exterminando a la mayoría de las otras especies animales y vegetales, mientras que los grandes monos todavía recolectan muchos frutos salvajes en la jungla, ocupan pequeñas porciones en los trópicos del Viejo Mundo, no enjaulan animal alguno y no amenazan la existencia de ninguna otra especie. ¿Qué papel jugó nuestra extraña sexualidad en la consecución de estos sellos distintivos de humanidad?

¿Podría nuestra distinción sexual estar relacionada con las otras diferencias que nos separan de los grandes simios? Además de (y probablemente en última instancia como un producto de) nuestra postura erguida y cerebro grande, esas distinciones incluyen nuestra relativa falta de pelo, la dependencia de las herramientas, el dominio del fuego y el desarrollo del lenguaje, el arte y la escritura. Si alguna de estas distinciones nos predispuso hacia la evolución de nuestras distinciones
sexuales, los vínculos están ciertamente poco claros. Por ejemplo, no resulta obvio por qué la pérdida de nuestro pelo corporal tendría que haber hecho el sexo recreativo más atrayente, ni tampoco por qué nuestro dominio del fuego tendría que haber favorecido la menopausia. En lugar de ello, argumentaré en sentido contrario: el sexo recreativo y la menopausia fueron tan importantes para nuestro desarrollo del fuego, el lenguaje, el arte y la escritura como lo fueron nuestra posición erguida y nuestros cerebros grandes.

La clave para comprender la sexualidad humana es reconocer que se trata de un problema de biología evolutiva. Cuando Darwin reconoció el fenómeno de la evolución biológica en su gran obra “The Origin of Species” (El origen de las especies), la mayoría de su evidencia derivaba de la anatomía. Dedujo que la mayoría de las estructuras vegetales y animales evolucionan, es decir, tienden a cambiar de generación en generación. También dedujo que la fuerza principal tras el cambio evolutivo es la selección natural. Por este término Darwin entendía que las plantas y los animales varían en sus adaptaciones anatómicas, que determinadas adaptaciones capacitaban a los individuos que las presentaban para sobrevivir y reproducirse con mayor éxito que otros individuos, y que la frecuencia de tales adaptaciones particulares aumentaba en una población de una generación a otra.

Biólogos posteriores mostraron que los razonamientos de Darwin sobre anatomía también eran aplicables a la fisiología y a la bioquímica: una característica fisiológica o bioquímica de una planta o un animal le permite asimismo adaptarse a determinado estilo de vida y evolucionar en respuesta a condiciones ambientales.

Más recientemente, los biólogos evolutivos han mostrado que los sistemas sociales animales también evolucionan y se adaptan. Incluso entre especies animales cercanamente emparentadas, algunas son solitarias, otras viven en pequeños grupos, y otras más, en grandes grupos. Pero el comportamiento social genera consecuencias en la supervivencia y la reproducción. Dependiendo, por ejemplo, de
si la provisión de alimentos de una especie está agrupada o es dispersa, y de si una especie se enfrenta a un gran riesgo de ataque por parte de depredadores, la vida en solitario o en grupo podría ser mejor para promover la supervivencia y la reproducción.

Consideraciones similares son aplicables a la sexualidad. Algunas características sexuales podrían ser más ventajosas para la supervivencia y la reproducción que otras según la disponibilidad de alimento de cada especie, su exposición a depredadores y otras características biológicas. En este punto mencionaré sólo un ejemplo, un comportamiento que a primera vista parece diametralmente opuesto a la lógica evolutiva: el canibalismo sexual. El macho de algunas especies de arañas y mantis es devorado rutinariamente por su compañera exactamente después de (o incluso durante) la cópula. Esta práctica implica el consentimiento del macho, puesto que en estas especies se acerca a la hembra, no hace ningún intento de escapar y puede incluso inclinar la cabeza y el tórax hacia la boca de aquélla de manera que la hembra puede abrirse camino a mordiscos a través de la mayor parte de su cuerpo mientras su abdomen permanece adherido completando la tarea de inyectar esperma dentro de ella.

Si uno piensa en la selección natural como la maximización de la supervivencia, tal suicidio caníbal carece de sentido. Pero, en realidad, la selección natural maximiza la transmisión de genes, siendo la supervivencia en la mayoría de los casos tan sólo una estrategia que proporciona repetidas ocasiones para proceder a ella. Supongamos que las oportunidades de transmitir genes aparecen impredecible e
infrecuentemente, y que el número de la progenie producida en tales ocasiones aumenta según las condiciones nutricionales de la hembra. Tal es el caso de algunas especies de arañas y mantis que viven en bajas densidades de población. Un macho tiene suerte si encuentra una sola hembra, y no es probable que ese golpe de suerte ocurra dos veces. La mejor estrategia del macho es producir la mayor cantidad posible de progenie que lleve sus genes como resultado de su afortunado hallazgo. Cuanto mayores sean las reservas nutricionales de la hembra, más calorías y proteínas tendrá ella disponibles para ser transformadas en huevos. Si el macho partiera después del apareamiento probablemente no encontraría otra hembra, y la continuación de su supervivencia resultaría entonces inútil. En vez de ello, animando a la hembra a que le devore, la capacita para producir más huevos
que lleven sus genes. Además, una hembra de araña cuya boca está distraída masticando un cuerpo de macho permite que la cópula con los genitales del macho tenga lugar durante más tiempo, resultando en más esperma transferido y más huevos fertilizados. La lógica evolutiva del macho de araña es impecable, y sólo resulta estrambótica a nuestros ojos debido a que otros aspectos de la biología
humana hacen del canibalismo sexual una desventaja. La mayoría de los hombres tienen más de una oportunidad de copular en su vida; además, incluso las mujeres mejor nutridas normalmente dan a luz un único hijo al tiempo, o, como mucho, gemelos; y una mujer no podría consumir de una sentada la suficiente cantidad del cuerpo de un hombre como para mejorar significativamente las bases nutricionales de su embarazo.

Este ejemplo ilustra la dependencia de las estrategias sexuales evolucionadas tanto de parámetros ecológicos como de parámetros de la biología de una especie, variando ambos entre las especies. El canibalismo sexual en arañas y mantis es favorecido por las variables ecológicas de baja densidad de población y baja tasa de encuentros, y por las variables biológicas de la capacidad femenina para digerir comidas relativamente grandes e incrementar considerablemente su producción de huevos cuando está bien nutrida. Los parámetros ecológicos pueden cambiar de un día a otro si un individuo coloniza un nuevo tipo de hábitat, pero el individuo que lleva a cabo la colonización lleva con él un bagaje de atributos biológicos heredados que sólo pueden cambiar lentamente, por medio de la selección natural. Por tanto, no es suficiente considerar el hábitat y estilo de vida de una especie, diseñar sobre el papel un conjunto de características sexuales que encajarían bien con ese hábitat
y estilo de vida, y quedarse entonces sorprendido de que estas características sexuales supuestamente óptimas no evolucionen. En vez de ello, la evolución sexual está severamente constreñida por compromisos heredados y por la historia evolutiva previa.

Por ejemplo, en la mayoría de las especies de peces una hembra pone huevos y el macho los fertiliza fuera del cuerpo de la hembra, pero en todos los mamíferos placentarios y marsupiales una hembra da a luz crías vivas, y no huevos, y todas las especies de mamíferos practican la fertilización interna (esperma masculino inyectado dentro del cuerpo de la hembra). El nacimiento vivo y la fertilización
interna implican tantas adaptaciones biológicas y tantos genes que todos los mamíferos placentarios y marsupiales han estado firmemente comprometidos con estos atributos durante decenas de millones de años. Como veremos, esos compromisos heredados ayudan a explicar por qué no hay especies de mamíferos en las que el cuidado parental sea proporcionado únicamente por el macho, incluso en hábitats donde los mamíferos viven junto con especies de peces y ranas cuyos machos son los únicos proveedores de cuidados parentales.

Así pues, estamos en condiciones de redefinir el problema planteado por nuestra extraña sexualidad. En el transcurso de los últimos siete millones de años nuestra anatomía sexual divergió algo, nuestra fisiología sexual más profundamente y nuestra conducta sexual todavía más, de aquellas de nuestros parientes más cercanos, los chimpancés. Esas divergencias deben reflejar necesariamente una separación entre los humanos y los chimpancés en cuanto a ambiente y hábitos de vida; pero estuvieron también limitadas por restricciones heredadas. ¿Cuáles fueron los cambios en el estilo de vida y las restricciones heredadas que moldearon la evolución de nuestra extraña sexualidad?

Tomado del link; www.librosmaravillosos.com

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El Pene

El Innecesario Pene Largo

Fragmento Capítulo 7
Libro ¿Por qué es divertido el sexo?
Jared Diamond


En principio, parecemos carentes de estructuras exageradas de señalización comparables con la
cola de cuarenta centímetros de un tejedor. Al reflexionar, sin embargo, me pregunto si realmente no exhibiremos una de tales estructuras: el pene de un hombre. Uno podría objetar que no cumple función alguna de señalización y que no es nada más que maquinaria reproductiva bien diseñada. Sin embargo, esta no es una objeción seria a mi especulación: hemos visto ya que los pechos de las mujeres constituyen simultáneamente señales y maquinaria reproductiva. 

Las comparaciones con nuestros parientes simios insinúan que el tamaño del pene humano excede de forma similar a los meros requerimientos funcionales, y que ese tamaño excesivo podría servir como una señal. La longitud del pene en erección es de sólo unos tres centímetros en gorilas y de casi cuatro en los orangutanes, pero es de quince centímetros y medio en los humanos, aun cuando los machos de aquellas dos especies poseen cuerpos mucho más grandes que los hombres.

¿Son esos once o doce centímetros extra del pene humano un lujo funcionalmente innecesario? Una contra interpretación es que un pene grande podría ser útil de alguna manera en la amplia variedad de nuestras posiciones copulatorias comparadas con las de muchos otros mamíferos. Sin embargo, el pene de casi cuatro centímetros del macho de orangután le permite actuar en una variedad de posiciones que rivalizan con las nuestras y sobrepasar nuestra actuación ejecutando todas esas posiciones mientras cuelga de un árbol. En cuanto a la posible utilidad de un pene grande en el mantenimiento de coitos prolongados, los orangutanes nos superan también al respecto (duración media de quince minutos, frente a los simples cuatro minutos del hombre medio estadounidense). La insinuación de que el gran pene humano sirve como alguna clase de señal podría ser percibida observando lo que sucede cuando los hombres tienen la oportunidad de diseñar sus propios penes más que quedarse satisfechos con su legado evolutivo.

Los hombres de las tierras altas de Nueva Guinea lo hacen metiendo el pene en una funda decorativa llamada falocarpo. La funda tiene hasta sesenta centímetros de largo y diez de diámetro; frecuentemente es amarilla o rojo brillante y está variadamente decorada en la punta con piel, hojas o un ornamento bifurcado. Cuando encontré por vez primera a hombres de Nueva Guinea con falocarpos, entre la tribu de los ketengban, en las montañas Star, ya había oído hablar mucho de ellos y tenía curiosidad por ver cómo los utilizaban y cómo los explicaba la gente. Resultó que los hombres llevaban los falocarpos constantemente, por lo menos siempre que me encontraba con ellos. Cada hombre posee varios modelos, que varían en tamaño, ornamentación y ángulo de la erección, y cada día elige un modelo de acuerdo con su estado de ánimo, de forma muy parecida a como nosotros seleccionamos todas las mañanas una camisa que ponernos. En respuesta a mi pregunta de por qué llevaban falocarpos, los ketengban replicaban que se sentían desnudos e indecentes sin ellos. Esta respuesta me sorprendió, con mi perspectiva occidental, porque los ketengban estaban por lo demás completamente desnudos e incluso dejaban sus testículos al descubierto.

El falocarpo es en efecto un llamativo seudopene erecto que representa aquello con lo que a un hombre le gustaría estar dotado. El tamaño del pene que nosotros evolucionamos está desafortunadamente limitado por la longitud de la vagina de una mujer. Un falocarpo nos muestra el aspecto que tendría un pene humano si no estuviera sujeto a restricciones prácticas. Es una señal incluso más patente que la cola de un tejedor. El verdadero pene, aunque es más modesto que un falocarpo, es indecentemente largo según los cánones de nuestros ancestros simios, aunque el
pene del chimpancé también ha sido agrandado por encima del estado ancestral que se ha deducido y rivaliza en tamaño con el pene humano. La evolución de los penes ilustra evidentemente el funcionamiento de la selección desenfrenada tal como Fisherlla postuló. Empezando desde un pene de simio ancestral de cuatro centímetros, parecido al pene de un gorila u orangután moderno, el órgano humano aumentó en tamaño por un proceso desenfrenado, transmitiendo una ventaja a su
propietario como señal cada vez más llamativa de virilidad, hasta que su longitud fue limitada por contraselecciones a medida que se hicieron inminentes las dificultades de encajarlo dentro de la vagina de una mujer.

El pene humano ilustraría también el modelo del hándicap de Zabavi como una estructura costosa y perjudicial para su propietario. De acuerdo, es más pequeño y probablemente menos costoso que la cola de un pavo real; sin embargo, es suficientemente grande como para que si la misma cantidad de tejido fuera dedicada a corteza cerebral extra, este hombre rediseñado cerebralmente obtuviera
una gran ventaja. Así pues, el coste de un pene grande debería ser considerado como el coste de una oportunidad perdida: dado que cualquier energía biosintética disponible para un hombre es finita, la energía despilfarrada en una estructura lo es a expensas de energía potencialmente disponible para otra estructura. Un hombre podría alardear: «Ya soy tan inteligente y superior que no necesito dedicar más gramos de protoplasma a mi cerebro, sino que en su lugar puedo permitirme el hándicap de empaquetar tales gramos inútilmente en mi pene.»

Sigue siendo discutible la audiencia supuesta a la que está dirigida la proclamación de virilidad del pene. La mayoría de los hombres asumirían que las que se quedan impresionadas son las mujeres. Sin embargo, las mujeres tienden a informar que les excitan más otros rasgos de un hombre, y que la visión de un pene es en realidad poco atractiva. En lugar de ello, los que están realmente fascinados por el pene y sus dimensiones son los hombres. En las duchas de los vestuarios masculinos los hombres miden rutinariamente entre ellos su dotación.

Aun cuando algunas mujeres queden también impresionadas por la visión de un pene grande, o queden satisfechas por su estimulación del clítoris y la vagina durante el coito (como es muy probable), no es necesario para nuestra discusión caer en un argumento del tipo de «o esto o aquello» que asume que la señal está dirigida sólo a un sexo. Los zoólogos descubren constantemente que, entre los animales, los ornamentos sexuales cumplen una doble función: atraer a parejas potenciales del sexo opuesto y establecer predominio sobre los rivales del mismo sexo. En este aspecto, como en muchos otros, nosotros los humanos portamos todavía el legado de cientos de millones de años de evolución vertebrada grabados profundamente en nuestra sexualidad. Sobre ese legado, nuestro arte, lenguaje y cultura han añadido recientemente sólo un barniz.

La posible función señalizadora del pene humano y el objetivo de esa señal (si es que hay alguno) siguen siendo cuestiones sin resolver. Así pues, este tema constituye un final apropiado para este libro por lo bien que ilustra su propósito: la importancia, la fascinación y las dificultades de un enfoque evolutivo de la sexualidad humana. La función del pene no es meramente un problema fisiológico
que pueda ser esclarecido sin dobleces mediante experimentos biomecánicos sobre modelos hidráulicos, sino también un problema evolutivo. El problema evolutivo lo plantea la expansión cuádruple en el tamaño del pene humano, más allá de su tamaño ancestral, durante el transcurso de los últimos 7 a 9 millones de años. Una expansión tal está pidiendo a gritos una interpretación histórica y funcional. Al igual que hemos visto en relación con la producción de leche estrictamente femenina, la ovulación oculta, los papeles masculinos en la sociedad y la menopausia, tenemos
que preguntar qué fuerzas selectivas impulsaron la expansión histórica del pene humano y mantienen su gran tamaño hoy.

La función del pene es también una materia apropiada para concluir porque a primera vista parece tan poco misteriosa. Casi cualquiera afirmaría que las funciones del pene son expulsar la orina, inyectar esperma y estimular físicamente a las mujeres durante el coito. Pero la aproximación comparativa nos enseña que esas funciones son conseguidas en el resto del mundo animal mediante una estructura
mucho más pequeña que la que nosotros llevamos a cuestas. También nos enseña que esas estructuras tan sobredimensionadas evolucionaron de varias formas alternativas que los biólogos todavía luchan por comprender. Así pues, incluso el objeto más familiar y aparentemente más transparente del equipamiento sexual humano nos sorprende con cuestiones evolutivas no resueltas.

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La Inmunidad Colectiva

Mauricio Castaño H.
Historiador
Colombiakritica


La discusión tomó un rumbo sacrificial y no por el de la Inmunidad Colectiva. El gobernador de  Texas Dan  Patrick lo puso en disyuntiva de salud o economía. Los medios de comunicación se fueron por lo que más venden a su audiencia, y entonces simplificaron difundiendo que la propuesta hecha es sacrificar a los ancianos en favor del colectivo, que la vida no se pare y que la economía siga su curso. Esto fue lo divulgado. Pero la verdad sea dicha, el trasfondo de la discusión va más allá de una segregación discriminadora y más bien nos abre los ojos para mirar ese rico y complejo mundo de la inmunológico, el mundo de las epidemias. Incluso mucho mejor, comprender, hacernos conscientes de que todos los seres vivos, nuestra vida, comprende tanto la de los humanos como las de los demás seres, que unos y otros estamos conformados por Miles de millones de bacterias y de virus, tanto por las que están dentro de nosotros como de las que vienen de fuera, el habernos convertido en una civilización sedentaria que domesticó animales y plantas, hizo de está convivencia un proceso simbiótico.


Y aquí señalemos que estos pequeños microorganismos que están en nuestro cuerpo, que hacen parte de nosotros, que somos nosotros y que son nuestros aliados para mantenernos con vida, son tan necesarios como los que están por fuera que los estimulan, que los mantienen alertas, activos y en pie de lucha. El adentro y el afuera, o como dicen algunos epidemiólogos y científicos, la Yoidad y la Otredad, lo Mismo y Lo Otro, dos fuerzas en constante oposición pero necesarias en tanto que se estimulan unas a otras para sacar lo mejor de sí mismo, y por qué no, lo peor, en especial cuando nos vencen nuestras defensas y nos ponen en peligro o nos hacen morir. Ejemplifiquemos: nuestras bacterias que tenemos por dentro, ADN, luchan y crean defensas ante lo que de afuera viene,ARN, así creamos Inmunidad, nos volvemos inmunes. Recordemos que las virosis de adentro allí se quedan y cada tiempo pueden salir como el herpes, etc.

Frente al Covid 19 la discusión está a flor de piel y puede decirse que estamos en manos de la ciencia médica y del arte de gobernar, científicos y gobernantes, estos últimos son los que tienen la voz cantante en tanto son ellos quienes terminan tomando ésta o aquella decisión. Recordemos las tres estrategias usadas. Encierro total o confinamiento, la primera. La segunda es confinamiento parcial, la tercera es abierta, no total y ni parcial encerramiento. Y acá de nuevo vuelve la discusión de por qué deciden una u otra solución, y entonces se vuelve a las razones del campo epidemiológico. En última instancia lo que se quiere es ganar tiempo para no hacer colapsar el sistema de salud, ganar tiempo para prepararse y enfrentar la virosis que nos cogió de un momento a otro de manera desprevenida. La amenaza está constante, lo que está variando es la forma de enfrentarla, por eso las diferentes metodologías que se reducen a esas tres maneras enunciadas de total, parcial o nada de confinamiento.

Si hay encierro total, si estamos adentro y evitamos el afuera en donde se propaga el virus, recordemos que el virus viene de afuera y se propaga por contacto y a través de las vías mucosas llámesen nasales, orales o incluso de los ojos, y es por ello que se recomienda que las manos eviten el mayor contacto posible, no saludar de mano o tocar lo menos posible, y cuando necesariamente haya que tocar como abrir una puerta, apoyarse en un pasamanos, entonces lavarse constantemente y no llevar las manos las cara, por ello también se recomienda el tapabocas, toser y progrese con el codo, la idea es tratar de no infectar esas manos que nuestro cuerpo las hace llevar de manera automática a la cara (un experimento habla que nos llevamos las manos 25 veces en una hora) boca, nariz u ojos, allí donde la mucosidad favorece al virus en mención. Pero recordemos también que estas son medidas dónde existen zonas de contagio que son de humedad y friáticas, el calor no favorece el Covid 19, las altas temperaturas matan el virus, ello para no caer en la paranoia de estar viendo al enemigo viral por todas partes y en todo, hasta mi amigo o vecino se vuelve el peor contagio. O gastar dineros públicos innecesarios lavando calles calurosas o confinando en zonas que no lo ameritan.

Pero bueno, este es un elemento de biopolítica o de control social que está dando su eficacia y cuyos mandatarios están felices de jugar al gran dictador sin mayores esfuerzos, y a renglón seguido recordamos que ese es el gran temor que asiste a cierta población crítica y es que ésta tecnología de la biopolítica o de control social que declara confinamiento o control de cada individuo, sirva en otras ocasiones para manipular a la población y de hacer con ella lo que les venga en gana.

Mientras tanto el énfasis que queremos hacer es en las estrategias de combatir el virus que pasan más por metodologías que tienen su enfoque por un lado en esa binariedad representada en la Yoidad y en la Otredad, y por otro lado está en una otra que funde este adentro y este afuera, este interior y aquel exterior en una integralidad, en un todo integral, y entonces se habla de un entorno que abarca ese todo, incluye tanto lo que está adentro como lo que está afuera. El individuo como un todo completo. Y por ello entonces se dice que no debemos sobre temer o sobredimensionar hasta la histeria colectiva está eventualidad del Coronavirus como si fuera el fin del mundo, sino más bien de entender la sabiduría de la vida y su capacidad misma en autocorregirse, en automejorarse cuando su vitalidad así lo permite, cuando las defensas de cada cuerpo están a flor de piel o son rozagantes. No es lo mismo un cuerpo joven que uno ya senil, sus defensas no son las mismas, y he allí la razón o la expresión de Inmunidad colectiva, si hay gente joven en las calles, serán estos quienes absorban el virus y lo contengan y lo combatan sin tener catástrofes, y así el virus tendrá una de las maneras de combatirlo, mientras que la investigación logré algún antídoto de las denominadas vacunas. Es una discusión compleja pero que hemos querido enunciar. Por el momento hay que decir que resta mucho por decir del campo meramente de la ciencia de la inmunología o epidemiología y del Biopoder, de las fascinantes técnicas del control de la población que tanto parace están gustando a nuestros gobernantes, el miedo, el pánico son herramientas fáciles para contener, para confinar a nuestra población. Por el momento la pasión por la Inmunidad Colectiva es la clave de vida.

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Coronavirus Sobre Dimensionado

Mauricio Castaño H.
Historiador
Colombiakritica
Los nombres son ficticios pero los hechos reales. Cata y Sara han dado positivo de Covid 19. Ambas viven en Estados Unidos. Ambas fueron enviadas a sus casas para cuidarse como suele ocurrir con los síntomas de cualquier gripe. Ambas siguieron en sus confinamientos de sus propias casas llevando sus vidas normales: cada una comparte con sus familias sin que ello dé lugar a aspavientos o escandalizaciones desmedidas o desproporcionadas por temores de contagio y mucho menos de entrar en pánico como si se fuera a acabar el mundo. No son vistas por vecinos y familiares  ni con recelos ni con peligrosidad de contagio como si tuvieran la peor epidemia mortífera de contagio. La reacción es justa en la medida de las proporciones. Nada de eso escandaloso de estar en una cama UCI ni cubiertas con máscaras ni resguardadas en cuartos especiales. Nada de eso. Se comportan igual a otras virosisis pescadas en otros momentos de sus vidas.

Pero lo curioso y general que está aconteciendo en el mundo es todo lo contrario a tomarse con calma este episodio normal del curso de la vida. Por el contrario, los gobiernos propagan medidas de confinamiento acompañadas de buenas dosis de pánico e histeria colectiva. El miedo habilita las mejores técnicas de control social, todo el mundo espantado por la muerte que puede entrar por sus narices, por un simple beso, contacto de mano o simplemente estar juntos en donde tu vecino es tu peor enemigo.

Pienso en una expresión que refleja la vitalidad de la vida, esta expresión es que tanto la inmovilidad como el aislamiento matan. Un paciente varios días en cama, sin poderse mover termina con la piel pelada, con llagas, no importa que tanto se le ayude a cambiar de posición, la verdad es que esa inmovilidad termina por tullirlo al punto de no ponerse de pie, no poderse valer por sí mismo. Otro tanto ocurre con el aislamiento, pensemos en extremo, el presidiario con aislamiento total, al que tan sólo se le permite tomar una hora de sol uno o dos días en la semana. Esta persona pierde sus habilidades sociales y el deterioro cerebral que apagan la llama de la vida.

Pero no sólo el aspecto de quietud y aislamiento social matan, también lo hace el aislamiento económico, frenar la circulación, los flujos de la vida material compromete la existencia misma. Lo económico, la subsistencia se ve comprometida con el solo confinamiento. Acá recuerdo un ejemplo al que se recurre con frecuencia para señalar la relación que existe entre una medida normativa y sus disposiciones complementarias que permiten su realización, su materialización. El ejemplo es que un gobierno decreta la prohibición de que cualquier persona viva bajo los puentes porque ello no es adecuado en un Estado Social de Derechos en el cual se presume todo ciudadano tiene sus mínimos derechos garantizados. Pero la norma es estúpida si no hay garantía de techo con casa digna para sus habitantes. Por ejemplo las medidas tomadas no han tenido en cuenta que si la gente no produce no tiene con qué mercar ni mucho menos con que pagarse los servicios de acueducto y electricidad. En las calles, en los barrios ya empieza a verse la gente pasando hambre y desconectados de los servicios públicos. O los que viven de la informalidad o del rebusque, están siendo desalojados de sus viviendas o inquilinatos. Y que tal ésta: hacer filas en los supermercados para abastecerse. Se entenderá porqué México ha sido prudente con sus medidas.

Acá queremos señalar un contrasentido en la lógica capitalista, si tienen riquezas más que suficientes porqué no deciden apoyar en investigación médica que ya está probando vacunas contra el Coronado 19? Cuba y China han mostrado evidencias en tal sentido así como experiencias o metodologías que hacen innecesario el confinamiento de toda la población. Por supuesto que hay que superar los negocios feroces por las patentes de laboratorio y por los premios nobeles. Qué laboratorio, qué grupo de investigación hace más cabildeo, quien tiene mejores relaciones con los grupos de Poder, entonces ésa será la vanidad premiada.


Estado Fallido

Queremos echar mano de los imposibles Estatales, piden mucho y poco o nada dan, exigen comportamientos a la población sin habérselo ganado. Aquí encuentro explicable las indisciplinas sociales ante el confinamiento, bien sea por la irreverencia misma hacia los gobiernos o bien sea porque los motiva el derecho de vida, no dejarse morir de hambre y entonces salen al rebusque en la calle.


A Colombia le calza bien las expresiones de Estado Fallido o Nación insuficiente en tanto no fue capaz de consolidarse en todo el territorio nacional y más bien siguió siendo un país feudal, cada Gamonal mandaba en su terruño, los pensamientos feudales son bien arraigados en las élites regionales a costa de la servidumbre miserables de las gentes.

La Vida en Constante Evolución


Cosa tan común la muerte, que nadie se asuste con ella. La muerte esa cosa tan de diario, que tanto pavor genera, que nadie se asuste con cosa tan de diario. El trasfondo del Coronavirus es que cada quien lo siente como amenaza real de muerte, la siente real y cercana, sin distingo de sexos, razas, cultura, ricos y pobres, todos ellos se sientes cercados por igual. Pese a que sus estadísticas de mortandad son mínimas y afecta en especial a los ancianos. Esto explica porque son posibles medidades extremas, tan aceptadas sin cuestionamiento que interceptan la necesaria movilidad y socialización humanas, no importa que sea el propio aislamiento y la propia inmovilidad que nos terminen matando.

Somos polvo cósmico, somos un soplo biológico, somos vida, somos cúmulo de Miles de millones de bacterias, que alguna de ellas, que algún virus tome su propio rumbo anárquico, nos pone en ese estado cero de la evolución y devenir constante a la que todos los seres de este planeta estamos sometidos. Que nadie se asuste con los cambios que nos sacuden, evolución o mutación hacen parte de esos aleteos bacteriales o virales que estremecen al otro lado del Atlántico. Nos alimentamos con la muerte, la muerte alimenta la vida, en descomposición damos vida a otros seres, la vida se pasea de cuerpo en cuerpo. Que el remedio Estatal no resulten peor que la enfermedad.

No temamos los cambios, no desconfiemos de la sabiduría de la vida, ella misma se proporcionará sus propias defensas, claro, tampoco viene a mal la investigación científica. Pero no sobre dimensionemos los cambios necesarios de la vida, de sus bacterias o de sus virus.

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