La Masa y la Política

Por Mauricio Castaño H 
Historiador 
Colombiakrítica 


Vamos a desagradar en Política, en especial a quiénes se creen iluminados o mesías para guiar feligresías imaginarias, inexistentes. Queremos decir que las masas no necesitan de guías, ellas solas van con ritmo propio, habitando, encarnando flujos y devenires, el caos del mundo y el furor social imprimen movimientos a la existencia. El caos es del mundo en sus partículas que se agitan al azar, el furor es social que se desata en violencia. La masa es un cuerpo con vida propia, los individuos se diluyen para hacer parte de un todo, acá individuo vale por indefinido, quién no para de hacerse, construirse. (Somos seres sociales, en la soledad nos perdemos). Los conectores identitarios bastan para ponerse en marcha, vengan de donde vengan, importa es evacuar odios y abrigar esperanzas, todo va a estar bien, repiten una y otra vez para no desfallecer.

Es cierto que los mass media manipulan y el marketing político fragmenta el electorado en partidarios, los sin partido o voto de opinión, y por último los indecisos, ambos, así consideran, se inclinan por el llamado centro, lo que pasa por el medio, por posturas medianeras y no extremas, y desde luego, inclina la balanza, quien más dinero, quien mayor intimidación proporcione, o quien mejores sueños venda, el mejor mañana por venir. Esto es cierto para facilidad de los análisis del mundillo político. El relato en pulso lo gana el Poder instaurado si hace bien el guión, el relato llaman hoy. Y no más que pataletas hacen los opositores, al menos es lo que se percibe en todo este contexto que promete novedad en continuar con el cambio. 

Pero queremos ir más allá con la hipótesis de que las masas van con ritmo y destino propio, encuentran un operador por el cual se orientan. Se nos ocurre un ejemplo, en la coyuntura colombiana, ha venido tejiendo el relato del cambio para lo social, en un Estado con modernización precaria en donde la economía ilegal de minería y de hoja de coca es su cepa, su fuente generadora de mayores riquezas a tan sólo unas minorías, quizás feudales, con ejércitos privados al mejor estilo del viejo oeste. El resto de la población pobre, hace de la economía algo de subsistencia que apenas si motiva vivir.

Enfatizamos en este corto trazo, que el concepto masa es vecino de otros que dicen de la agitación como turba, turbulencia y muchedumbre. Y si viene la calma por cuenta de algún fragmento, segmento, es porque se promete conquista de algo apetecido. Fragmento también comparte la misma familia etimológica de sufragio, un fragor que satisface. Unos pocos lideran y anuncian buenas nuevas en tiempos presentes y venideros.

En suma, en la política la furia, el furor, solidario del caos que viene del mundo, aquel de la sociedad. Todo está inédito, en un hacerse permanente, todo tan cambiante. Se nos antoja, perdón, se nos ocurre recordar que las masas encarnan esos devenires inesperados de aquí y de allá, del mundo y de la sociedad, es decir, del caos y del furor o de la violencia social. Caos mundo, furia social. La triada divina de Marte o la guerra que somete con la bayoneta, Júpiter soberanía en ejercicio de violencia a través de la Justicia que doblega, y por último Quirinus o dios de la economía que también somete, asfixia a través de las deudas. Es, esto, nuestra insinuación de masas en clave política y basados en Michel Seres en Roma.


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La Vida y El Caos

Mauricio Castaño H
Historiador
Colombiakrítica


El orden tiene muchos seguidores, el Poder y la cultura, la razón administrativa inclinan su balanza hacia allí. Y por supuesto, todo lo contrario como el desorden, el caos, lo indefinido no tiene tanta audiencia, es más bien visto como un mal a vadear, a padecer o cuando menos sortear, por no decir evadir. En contraposición, nuestra intención es señalar que el mundo es caos, es multiplicidad, es indefinición, es devenir que renueva y fortifica, en vez de diezmarnos, de reducirnos. El caos es del mundo, la furia, el furor es social, de la sociedad. De paso, vale anotar que persona quiere decir máscara, es decir, quien presenta un rostro que no es el propio, es el ser indefinido, es equivalente a nadie.


El movimiento continuo y el relacionamiento es otra manera de decir caos en este ser inacabado que somos. Por ejemplo, el ser es social, todo el tiempo nos estamos haciendo, todo es provisional, el hoy es mañana y es ayer, nada es definitivo, nada es para siempre, dependemos de las relaciones y del entorno, el medio en el que vivimos, pues el individuo solo, se pierde. Quién sólo se relaciona consigo mismo es un autista, con ello queremos enfatizar que la vida se define por las relaciones, todo es un relacionamiento, yo soy las relaciones que establezco en el medio que me es favorable, yo y mis circunstancias. Todo es relacionamiento, movimiento, la quietud mata. Por lo demás, vale recordar éstas épocas definidas de las comunicaciones.


El Coas define la Vida


«Los antiguos tenían razón al decir del caos que se entreabría. Lo múltiple está abierto, de él nace la naturaleza que está siempre permanentemente naciendo. No podemos prever qué va a nacer en él, aquí o allá. Nadie lo sabe, nunca nadie lo ha sabido, nunca nadie sabrá cómo un posible coexiste con un posible, y quizá coexista por una relación posible. El conjunto está atravesado de relaciones posibles. (Michel Serres. Génesis, p.22. Próxima traducción en ed. Piedra Rosetta).


Filósofo y Caos


Si existe alguien que sigue el caos, ese es el filósofo, siempre está pasando sin detenerse en ningún santuario. De allí surge el filósofo como anunciador de los posibles. «El filósofo ya no tiene razón, no cuida ni del ser ni de la verdad». Por el contrario, el político y el científico tienen por función la verdad, y existen muchos funcionarios que le siguen. «El filósofo no se rodea de la verdad como de una coraza o de un escudo, no canta ni reza para detener los miedos nocturnos, desea márgenes… la libertad» … «El filósofo toma la vigilancia de los estados imprevisibles y frágiles, su sitio es inestable, móvil, suspendido, el filósofo busca dejar abiertas ramificaciones y bifurcaciones, a la inversa de los confluentes que los unen y los cierran. Remonta un poco la vaguada, gravita la creoda, va a tomar pastos donde se multiplican las ramas, donde los torrentes son turbulentos, donde la novedad abre sus ramilletes, en las praderas altas.» (ibid. p.23).


Existe el juego de lo posible, el caos, el azar, la furia de la masa se abre paso para habitar el cambio, para hacerlo posible. Lo singular riñe con lo múltiple, atajan, huyen de los devenires. Es cierto que lo convencional sirve para comunicarnos, tener un lenguaje común. Por lo mismo, Persona quiere decir máscara. Todos presentamos la mejor imagen ante el público, en la calle queremos ser bien vistos. El político y su multitud, el presentador de televisión y su teleaudiencia presentan la mejor cara gracias al maquillador y asesor de imagen. Relación de uno y lo múltiple, lo social demanda unos códigos para relacionarnos.


En suma, el hombre es indeterminado, juega al mundo de los posibles. Clasificar es congelar el mundo de los objetos en su administración. El hombre es pasar, igno quiere decir paso, grafía, el rastro, la huella dejada en este pasar y pasar que es la vida del caos.


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La Nueva Edad Media

Por Mauricio Castaño H 
Historiador 
Colombiakrítica 


La curiosidad corre por cuenta de la expresión La Nueva Edad Media, a su vez es el título de un libro de seis conferencias, la primera de ellas es del reconocido medievalista Umberto Eco. La Nueva Edad Media llama la atención por el presente que invoca en un pasado que se cree ido, superado, pero también se sabe que las categorías de pasado, presente y futuro son meras formalidades académicas, existen otras que involucran mezclas de esos tres tiempos como lo es la percolación, lo que pasa pero también queda como el río y sus corrientes que hacen arroyos, remolinos, luego sigue la corriente, pasan pero a la vez quedan y luego siguen, es todo esto de una especie de un presente extendido con sus vertientes o rezagos y prospección de pasado y futuro. 

Entonces surge la pregunta ¿en qué somos medievalistas? Acá algunos apuntes. La peste azotó a la Edad Media, a todos por igual, las instituciones, los gobiernos fueron desbordados, lo inestable, la destabilizacion fue moneda corriente. Y hoy las crisis, las inestabilidades son moneda corriente, no se sabe donde empieza lo estable y donde termina lo caótico. Todo desbordamiento crea caos, pero más allá, todo cambio genera renovación, lo nuevo por lo viejo o su equivalente, la construcción implica destrucción de los obstáculos que impiden seguir adelante hacia lo nuevo. Así las cosas, lo nuevo precisa de renovación, el mundo en constante movimiento.

Es el caos que genera crisis, inestabilidad, en falta de consensos para lograr una unidad común, una identidad como nación, como patria, inherente a toda sociedad con una misma lengua y ciertas similitudes culturales. Lo que antes era un todo de sociedad, ahora estalla y se convierte en fragmentos, proliferación de guetos, racismos, fortalezas, cada quien en su propio encierro como palacios, sedes de gobiernos, unidades residenciales, ciudadelas que facilitan la vida en el mínimo desplazamiento, vigilantes armados, cuidandos bajo pretexto de disminuir posibles amenazas. Todo esto responde a la seguridad, una vida amenazada es una vida esclava de la huida, de la inestabilidad.


Por supuesto que todo lo que pasa en la vida repercute sobre el territorio. El dinamismo territorial es propio de todo asentamiento humano, todo cambia al ritmo de las costumbres, de los ritos, las generaciones que relevan a las otras no sin brusquedad, pero también es cierto que existen grados que no amenazan la estabilidad de un orden establecido, son cambios de mejora a lo ya establecido.


Los sueños de un nuevo hombre se reiditan una y otra vez, no se puede obtener resultados haciendo siempre lo mismo, así rezan las doctrinas que alientan al cambio, a la renovación. El medioevo marcó con la peste, y en nuestros días ella, la violencia se irriga, se contagia en toda la sociedad, bien sea por padecimiento, defensa o por propiciarla. Es un estire y encoge entre lo nuevo y lo viejo, en escrito anterior enfatizamos sobre el culto del orden de la conservación y lo nuevo que se vislumbra como renovación. En suma, éstas tensiones de vida, de la sociedad no dejan de tener sus bemoles que generan curiosidad.


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