Historiador Universidad Nacional
Colombiakrítica
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| El Jardín de las Delicias. BOSCO |
La tierra, los animales y el hombre. Una triada indisoluble. El viviente y su medio favorable. Todo desarrollo de las civilizaciones se asocian con un territorio, con modos de subsistencia que implican explotación de la tierra y de los animales. El hombre se disuelve o se congrega en comunidades para resolver problemas que le plantea el medio, la propia existencia, nos gusta recordar la etimología de esta palabra que quiere decir exteriorizarse, el individuo que se desenvuelve y se realiza en su entorno, en el medio que le resulta favorable. Existencia proviene del latín exsistencia, exsistere (aparecer, salir, emerger, ser) sentir, vivir, desplegarnos en el (ex) afuera. El ser se desarrolla en el afuera, en su interacción, vale la reiteración. Y por tanto, por qué no añadir con Michel Serres en el Contrato Natural que toda existencia animada o no (cosas) están sujetas a derechos... la interdependencia, arroja, crea está especie de jurisprudencia, lo decimos nosotros.
Por el momento se quiere insistir en esa triada indisoluble del viviente humano, medio favorable y explotación animal, en otras palabras no es otra cosa que decir la civilización humana y su economía de explotación de la tierra y sus vivientes. Las formaciones de gobiernos responden a esas necesidades de la vida en sociedad. Llámense imperios, reinos o en la civilización moderna Estados, todos ellos responde a la gestión de la vida y sus recursos que la hacen posible. A renglón seguido decimos que este desarrollo, esta mar, esta evolución técnica tiene los propios frenos humanos en sus diversas contumbres, cultura, creencias y deseos.
Nos es muy familiar esta historia reciente que se puede resumir con la expresión de la necesidad de instaurar un liberalismo económico y democrático, soltar amarras, desatar el nudo feudal religioso del aparto Estado y así dar vía libre a las nuevas exigencias, las nuevas dinámicas de liberaciones en cascada: libertades económicas, políticas y religiosas y en menor grado individuales y minoritarias amenazadas por ser aplastadas por las mayorías. Pero continuando con esta ola del liberalismo, esté mismo que rompe la noche con la luz, acorta distancias con vías y carruajes para el advenimiento de interconexiones comerciales, de vida, de percolaciones que son flujos como en el río con sus arroyos y sus numerosos caudales impredecibles.
Toda una revolución en las diversas energías que hicieron posible el ferrocarril y los automotores, por ejemplo, que acerca lo lejano, posibilita la concentración de mercancías y de personas a su destino laboral pero también facilidad en la reproducción y por supuesto facilidad en las energías eróticas y de ocio. Todo ello hace parte de las libertades ganadas, de la autonomía ligada al desarrollo material que la posibilita, es la roca firme sobre la cual se construye el edificio de la libertad económica y política de la humanidad. Por el momento retengamos ese instante tan especial en aquel primer hombre que dijo esto es mío y aquello tuyo, la instauración de la propiedad privada pero igual de los bienes que son comunes, las servidumbres o caminos que hacen atajo, en fin, eso común que permiten el desarrollo de la vida colectiva, comunitaria, por lo demás recordar que el individuo en la soledad se pierde, somos seres de comunidad que tanto olvida la codicia mercantil.
En suma, liberalismo económico y liberalismo democrático es una bina acentuada por no decir promovida por la Revolución Francesa. Esto también nos lleva a recordar el hombre sedente que trabaja la tierra, que domestica animales. Los burgos, los burgueses se verán entonces en la tarea de convencer a los feudos, a los señores feudales de un nuevo orden, del nuevo Estado Nación, libertad económica y decisoria o política. Todo conlleva, en otras palabras, a una promoción de la Autonomía económica y política, una más o menos según el ángulo de donde se le mire, se hará énfasis en éste o aquel. Sin producción, sin sustento material la vida no sería posible, el medio natural, el entorno es necesario para que se desarrolle la vida, según sus condiciones geográficas presentará éstas o aquellas dificultades. En esta promoción del liberalismo la Autonomía se logra con las condiciones materiales que la despliegan.
En otro aspecto, si bien el viviente y el medio son indisociables pero el desbalance es notorio en el libre mercado del sálvese quien puede. Ante lo libre mercantil decidido en las políticas de nación y de Estado, es cierto el desequilibrio a saber, la acumulación sustenta la riqueza y mengua la distribución para el colectivo, para el bienestar general, tan cacareado desde la creación del Estado Nación. «Como se puede vivir feliz si la libertad no es sino una quimera?» Spinoza. También decía que la ley fundamental de la vida es el crecimiento, el aumento de la potencia de actuar, virtud que procura felicidad. Las elecciones del crecer dan armonía y por ende alegría. Todos los seres son cuerpos que transmiten afectos a otros cuerpos.
La naturaleza es como un vasto lienzo en donde las fuerzas operan, los objetos y los seres están atrapados en una red de lazos indisociables, que la razón enseñará a descifrar. Cultura, deseos, costumbres es otra forma de decir frenos y mezcla a la naturaleza. La libertad son hechos invisibles. Como ilusión suprema, la libertad no es sino la ignorancia de las cosas que nos determina. (Cuaderno 158 web Piedra Rosetta). He allí un monismo, un todo integrado, alma y cuerpo, todo puede ser reducido a un principio único. Todo desembocará en la potencia de actuar de cada uno, de la libertad. Es una especie de paradoja esto de la vida en comunidad pero a la vez la necesidad de la autonomía que reclama cada ser. Y a gran escala se aprendió que lo local enriquece lo global, uno y otro son complementarios y lejos están de anularse.
Somos seres que gastamos y consumimos energía, necesitamos del planeta para explotarlo, tomar de allí las fuentes que nos mantienen de pié. También somos seres sociales y a la vez individuales, esta tensión no puede resolverse con fascismos de aplastar las minorías o privar de los recursos necesarios para la existencia. Hoy la desaceleración económica ¿es fatiga de los mercaderes? En política la derecha y la izquierda se baten. Las primeras luchan por mantener sus privilegios, sus relatos se de ultra extremismo, apelan incluso a dogmatismos. La izquierda procura un relato por los bienes que son comunes: parques, la calle, trabajo decente o con pagas legales y formalizadas. Perdónese este pensar algo disperso en voz alta.


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