Por Mauricio Castaño H.
Historiador


Hay una tonada que es muy de vida, de muy adentro sale una música que hace vibrar, bailar. Pero hay momentos sin ritmos vitales, entonces, muy en el fondo del ser se oyen músicas, tonadas, melodías sin notas. Es un silencio que emerge para escuchar nuestros susurros interiores. Basta poco tiempo para conocer una alma entera, el cuerpo es más distante. No necesito mirarte a los ojos, atravieso todo tu cuerpo a nado.  Besar con todo el valor que queda en nuestro yo. Percibir, quedar atrapado en todo el fuego que tienes bajo tus piernas. Son cuerpos de goces sin fin, nunca hay cansancio para recorrerlos de pies a cabeza. Es la llama del amor que aviva la existencia. Tenemos al lado seres que nuestro propósito es amarlos. Es más difícil renunciar al amor que a la vida. El placer y las carencias avergüenzan, se esconden, mientras que el dolor se exhibe.


Almas Caídas, Vergüenzas

La dureza de los cuerpos


Dadme una razón para levantarme de la cama. Los privilegios, la salud y todas esas cosas hacen pensar en que se tiene toda una vida por delante. Los cuerpos endurecidos son ajenos al amor, de tanto sufrir ya no lloran, no hay de donde sacar lágrimas. La pesadez de la vida carga con ciertos fantasmas intemporales. Las mentiras sobran, pululan, la verdad es indigesta, ni hay quien la trague. Nunca se tiene tiempo suficiente, incluso ni para pensar en uno mismo. Pero las desgracias se comparten, se transfieren, los destinos pesados de las gentes terminan siendo arrastrados por otros, transferencias aquí y allá. Dejad que el rancho arda, el mal persistirá, sólo cambia el verdugo.


Todo da igual si se habita la desgracia. No se pierde gran cosa cuando arde la casa del patrón, siempre vendrá otro igual o peor. Cuando los ricos honran a alguien, lo hacen sentir como un criado; con los pobres, hacen sentir como a un ladrón. La gente humilde dan por hecho que están hechos para sufrir por todo, les han hecho creer que esa es su misión acá en la tierra. El hambre quita paz, la zozobra se apodera y enajena al ser.


Días finales


Hay lugares que sólo se entra a pie como se hace en una iglesia. Cuando se llega  a alguna parte aparecen las ambiciones, los sueños, lo diferente, lo atractivo y novedoso activan los deseos.


Cuando se sospecha venir los días finales, se quiere tocar una tonadilla a su manera, cuando ya no hay fuerzas para preocupaciones, lo que se quiere es acabar la existencia en un rinconcito de fantasmas tranquilos, ser casi que nadie, invocar el Derecho a desaparecer. Dejarse matar no es tan doloroso si se hace que la vida sigue, es duro pero la mentira funciona.


Las vidas que se desploman en mundos que cambian de órbita, los mundos ya idos, que se fueron pero no para siempre, de vez en vez percibimos mezclas para lo mejor y lo peor. Pero los Hatos tienen sus días contados en un mundo sin peones y sin vacas. Homenaje a Louis Ferdinand Céline, nuestros gratos recuerdos nos acompañan en Viaje al fin de la Media Noche.
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