Historiador
Colombiakrítica
Las ideologías son propias, anexas, preferencias de cada gobierno pero no se pueden sustraer de los servicios esenciales para la vida. Son bien comunes, bien conocidos los gobiernos particulares que han profesado ideologías, Rusia y su revolución bolchevique con el socialismo o comunismo; Estados Unidos con su ideología de capitalismo. Pero todos ellos se esfuerzan por brindar las mejores condiciones y preferencias según sean sus posibilidades. Se comprenderá los progresos de bienes y servicios irrigados en la mayoría de la población mundial, por ejemplo la masificación de agua potable, de acceso a cierta medicina básica, prácticas sanitarias del diario vivir como el sepillado de dientes, lavado de manos, calzado popularizado. Son una especie de punto de no retorno, de progresos técnicos y materiales que se han vuelto cosa del diario vivir, cosas de todo día. Nos inspira Immanuel Wallerstein en Utopisticas, 1998.
Éstas ganancias materiales y espirituales de la vida, por llamarlas de alguna manera, no han caído del cielo por obra y gracia de algún ser extra terrenal, sino más bien han sido producto de una especie de forcejeo entre fuerzas sociales según sea su posición socio económica. Queremos enfatizar sobre éstas ganancias humanas o sociales que poco a poco han ido logrando una especie de bienestar general para usar la expresión de los Estados Modernos, inaugurados con Maquiavelo y afianzados con la Revolución Francesa.
Echemos manos del concepto ciudadanía venido de allí y que encarna todo eso logrado por las luchas populares y los descalzonados, los Sans coluttes, que ante la aristocracia, obligaron a ir soltando la cuerda que apretaba mucho a los de a bajo y así contener una revuelta, tranzar para que todos estuvieran bien y así no arriesgar el reino por un caballo, por decirlo de alguna manera, pero lo que se quiere resaltar es la idea que es mejor un mal arreglo a un buen pleito, como acustumbra decirse. Mejor nadar en aguas calmas!
El concepto de ciudadanía es pariente de la Revolución Francesa y responde a las presiones ejercidas por las clases que estaban fuera del Poder. Ciudadanía entonces es ceder poder de parte de las élites de ese entonces a las distintas fuerzas alternativas que buscaban incidir en las decisiones para así mejorar sus condiciones de vida, antes reservadas como privilegios a las élites aristocráticas, las mismas que vieron en ello un gana gana para evitar un mal mayor con cambios violentos de las clases populares. Mejor ceder parte del poder y no quedarse sin él. Y de allí también se desprende, se acuñó la expresión de que Soberanía Popular, el poder viene del pueblo delegado mediante votaciones a sus representantes y gobernantes.
Distingue Wallerteins utopísticas de las Utopías. Éstas últimas satelitan entre lo sagrado y mágico, quizá en lo intangible como lo sugiere la palabra utopía de no lugar, mientras el trazo de sueños, de deseos que van generando trazos, líneas de fuga, refugios, acontecimientos, devenires, fuerzas que por pequeñas que sean, van generando nubes hasta provocar tormentas. En fin, todo sucede en esta vida en constante movimiento, cualquier cosa puede suceder en estos sistemas mundos que devienen con sus formas de gobiernos particulares con sus ideologías acuestas. Lo importante, se nos ocurre, es pronunciar el pronombre de nosotros que conllevan la solidaridad, formas de decir Bienestar General. Son las utopísticas mundos posibles. Es posible estar pecando de optimistas, pero la esperanza se basa en un sueño que parezca mejor al que nos ha tocado vivir.

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