El Mundo es Mezcla

 Por Mauricio Castaño H
Historiador
Colombiakrítica


Intersecciones y Mezclas


Vamos de un lado al otro, de la casa al trabajo, del trabajo al punto de encuentro acordado con los amigos. En casa y cuando viajo estoy hablando por teléfono, luego contesto chats, emails. Todo el tiempo se está conectado en esta red mundo. Vamos de un punto a otro, todo es mezcla, todo es intersección. Una intersección es un punto que está conectado con múltiples vínculos venidos de muchas partes. La vida es mezcla, es intercambio. La ciudad bien lo es con sus múltiples  circuitos de intercambios... y sus ruidos, claro está.


Venimos de muchas partes, de diversas afluencias, todo está conectado con todo, pero cuidado, no todo es limpio, no todo es puro, somos más bien una Torre de Babel. Precisamos de muchos esfuerzos para comunicarnos, para liberarnos del ruido. Mientras se dialoga se invierte más tiempo tratando de expulsar el ruido que teniendo una efectiva comunicación. Todo está plagado de interferencias, de ruido como lo es la vida y la ciudad misma.


Mezcla, Mestizaje, Redes


 Somos una mezcla, un mestizaje, lo diferente me define y me reafirma. El pensamiento es una multitud de redes. Nosotros, los hombres, vivimos de mensajes. Somos regiones de intercambio, avanzamos por las intersecciones, por los intercambios, por la información que circula. Todo es intercambio, seres y cosas. Construir, pensar es intercambiar. Incluso en el comer se da el intercambio, mientras ingiero un bocado, en mi organismo se desdobla a su vez por miles de microorganismos. La vida es trabajo, es energía y es información. O resumida en sus tres estados: mecánico, termodinámico e informático.


Interferencias, Parásitos


En este ir y venir que es la vida, en todos estos flujos de energía y comunicación, no faltan las interrupciones en el intercambio. Esa interferencia tiene nombre propio: Parásito. Se llama parásito al que toma y no da nada a cambio, aquel que con glotonería come gratis en la mesa de otro y sólo con buena conversa, con buenas y bonitas palabras paga. También es parásito el microbio, aquel animal pequeño, huésped, que come y pone en peligro de muerte la vida de su hospedero. 


También es parásito aquel ruido que interfiere una comunicación y la impide, la degrada o la vuelve difícil y hace que los mensajes no lleguen completos. En suma, se llama parásito al invitado abusivo, los animalitos inevitables y el ruido o la interrupción de mensajes. Es parásito también quien copia y repite, quien no inventa y se sumerge en lo mismo, sólo vive del ingenio de los otros. El hombre mismo es un parásito: «¿Qué da el hombre a la vaca, al árbol o a la res que le dan la leche, el calor, el hábitat, el trabajo y la carne? ¿Qué les da? La Muerte.» Michel Serres (en Parásito. París: Grasset, 1980. p. 12. Citado en: Revista Ciencias Humanas. Universidad Nacional de Colombia. Medellín, p. 57. 1993)


Lo impuro virtuoso


Pero la vida misma no existe sin parásitos, esta vida que es mezcla e intercambios. El queso y los gusanos, el vino y su fermentación son buenos ejemplos de lo impuro, de la mezcla virtuosa que nos entrega lo mejor, lo exquisito. No existe sistema sin parásitos. Es una constante, una ley. El error hace parte de los parásitos. No hay sistemas perfectos. Se gana por un lado y se pierde por otro. Toda ganancia tiene su pérdida y viceversa. La vida es ensayo y error, de allí viene el ingenio, después de tanto buscar, se encuentra lo menos esperado.


Esta matriz de la vida de que todo es mezcla e intercambios, tienen eco en los saberes de ciencias que el hombre ha diseñado para aprehender la realidad y poder tener un mejor desempeño, un mejor vivir. Por tanto, si todo es mezcla, si todo es interferencia, nada hay puro, y esto vale para la llamada razón. Lo que ayer fue verdad, hoy no lo es. No hay pensamiento puro, todo está sujeto al ensayo y error. La impureza y la mezcla es ley, es virtud. Lo limpio sólo es un ideal que permanece insistente en nuestras cabezas. Todo es azar, caos y desorden, todo es impuro.


El Poderoso es el Parásito


No puede quedar por fuera el parásito en el Poder, el demagogo que sólo habla pero sin obras a mostrar porque se ha apropiado de los recursos, no los deja fluir, no permite que circulen. Allí está la gran discusión: La No Distribución de la Riqueza. El Poder es parasitario, vive de la gorra, se alimenta del trabajo ajeno. Se apodera de todo, ocupa el mayor espacio, se lo apropia,  como los perros con su orina, dejan la marca, dejan su huella, su demarcación. El político sólo vive de echar cuento, de la pura demagogia. Si lo examinas sólo encontrarás que su lengua es musculosa de tanto hablar, es el hombre lengua, no produce nada más que promesas en su mayoría falsas. He allí al demagogo y detrás se esconde el hombre de poder.


Detrás del político está una masa de hombres que permiten su existencia. El poderoso tiene un séquito que le venera, una cantidad de hombres que le rinden pleitesía. Pero ese poder no es para siempre, es cambiante y tiene su fin, el poder de los hombres no es eterno. A él también lo ronda la muerte. Y es precisamente a ese poder temporal, al que el poderoso teme. Todos los hombres que alguna vez la aplaudían ahora ya no le guardan respeto. «Quien niega obediencia, presenta combate» dice Elías Canetti. La obediencia no es infinita, tiene su término. Algún día estará sólo, sin capital político, rodeado de solo enemigos que quieren venganza. Corre peligro. Teme ser cercado. Teme morir.


Estos intercambios, esta vida parasitaria nos pone a trabajar para expulsar el desorden. Qué es la  vida sino ordenar y seleccionar, expulsar y vigilar como en la ciudad con sus murallas. La vida es mezcla, son intersecciones, son flujos, devenires, es la diferencia y la repetición, es caos y es orden, es el eterno retorno pero también lo diferente, la innovación, lo creativo.


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Burocracia y Violencia

Mauricio Castaño H
Historiador
Colombiakrítica 


La sospecha es el arma que tiene el polizón para develar un posible criminal, un posible terrorista, prevenir una supuesta amenaza inminente. Ello se agudizó al grado de la paranoia con el ataque a las Torres Gemelas. Un once de septiembre de 2001 el mundo entero tembló por cuenta de esos aviones bomba en New York en los Estados Unidos. En el mundo entero fue vulnerada la seguridad de Estado y del ciudadano común. El mundo cambió, ya nadie se sentía seguro en ninguna parte. Las compañías de seguridad y las armas se afianzaron aún más, hicieron y hacen su agosto. Desconfiar de todo y de todos, mi vecino, el que está a mi lado, puede ser mi peor enemigo. La desconfianza se puso a flor de piel. La sospecha, la desconfianza fue y sigue siendo el pan cotidiano de nuestras vidas. 


Aterricemos en la vida cotidiana. Me dispongo a entrar al monumental edificio público. Un guardia con mirada de policía bravo está interpuesto en mi entrada. Me mira inquisitivo, nunca deja de mirarme. Habla recio y con frialdad. Ordena sacar de mis bolsillos todo lo que tenga de metal, llaves, teléfono. También la billetera. Todo se acomoda en una coca plástica puesta sobre una banda dispuesta para el escaneo, buscan detectar cualquier arma camuflada. Luego me mira como a un mosco. Me alcanza con una especie de bolillo que hace las veces de artefacto que también escanea las partes de mi cuerpo. No encuentra nada. Pasé la prueba. Por el momento no soy una amenaza. Pero esto no quita ni disminuye el trato osco y desconfiado de sospechoso. Esto es una práctica que está todo el tiempo en nuestra sociedad. 


Sigo la marcha. Estoy a mitad de camino, de sendero. Estoy frente a otra guardia vestida con el mismo uniforme de vigilante, nos separa un grueso vidrio. Recibo otra mirada inquisitiva. No hay buenos modales de buenos días. Me ordena dos cosas: présteme la cédula (documento de identidad) y mire a la cámara para la foto. Listo. Tenga ésta escarapela y siga. Paso a una sala de atención. Estoy perdido, desorientado. Me acerco a una taquilla donde una funcionaria en relax, está chateando por el celular y a la vez riendo con otro funcionario que se le acerca y le pregunta si es hincha del mejor equipo del año entrante: del Medellín (Deportivo  Independiente Medellín). La funcionaria ríe a boca llena, deja entrever pedazos de empanada masticada atrapados en dientes descuidados. Habla con boca llena y me pregunta «en qué puedo colaborarle». Pagar este impuesto, le digo. Me señala con el dedo una máquina dispensadora de fichos para que tome uno y espere el turno. Eso hago. 


Media hora después la pantalla indica mi número de taquilla. Me dirijo allí. Se repite la misma descortesía de una funcionaria detrás de taquilla. Doy mi requerimiento exhibiendo una factura de impuestos electrónica. Sin dejarme terminar mi solicitud me dice que así no sirve, que la factura tiene que ser física, impresa. Me manda para otro edificio. Otra vez se repite el protocolo de seguridad. Una hora demora el turno. Una mañana gastada en un trámite que si estuviera habilitado en internet no demoraría cinco minutos.


Más allá de estas miserias de los polizones y de los funcionarios paquidérmicos, todo ello detestable está en lo que mantiene viva a toda esa Máquina Burocrática de Poder en Medellín. El miedo y la violencia infringido al ciudadano inofensivo, son justificados bajo la garantía de brindar seguridad... ¿A quién? La verdad sea dicha: el Miedo y la violencia son los recursos que tiene el Poder para aplastar al ciudadano haciéndolos sentir como un posible criminal camuflado. Y el Poder se siente desde las pequeñas mezquindades del polizón o guardia hasta el incopetetente funcionario. 


Este recurso, este ejercicio del miedo y la violencia son usados por el Poder para someter  y perpetuarse. El demagogo vende miedo y violencia bajo pretexto de salvaguardar la vida y honra de los ciudadanos. Pero hace lo contrario, los somete bajo el ejercicio de violencia legitimado por todos. Ese Poder es mezquino en la cima y en el zócalo. El poderoso es sostenido por el ciudadano de a pié que lo vota y acepta sus sobornos. Pero el Poder también lo hace ese miserable funcionario, polizón o burócrata, están allí para recordártelo.


En suma, el miedo y la violencia son la industria más rentable del Poderoso. Se expande, se exhibe en los espacios más frecuentados por los ciudadanos. En cada rincón, en cada recodo, en cada taquilla frecuentada, te lo topas. Allí estará la burocracia desde el nivel bajo hasta el alto para recordarte, para hacerte sentir que estás bajo el Dominio y que tienes que obedecer, no importa si los trámites son engorrosos o innecesarios. 


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La Mentira y La violencia

Por Mauricio Castaño H
Historiador
Colombiakrítica


El milagro de los ricos poderosos es la mentira y la violencia. Una y otra vez los
más media, los medios de comunicación dicen esto o aquello para conveniencia de los déspotas. Formatean los cerebros ciudadanos día y noche para favorecer la ignorancia en pro de que los ricos sean más ricos y los pobres más pobres. En las calles se escucha al pobre más pobre, tan sólo un miserable que apenas si consigue algo para llevar un bocado a su boca y a la de su prole, le escuchas, digo, decir que hay que matar a los que luchan, revoltosos que quieren destruir el país con reformas para pobres. Nada de estudio ni salud gratis, dicen a boca de jarro.


Abro un paréntesis. En Medellín, Antioquia, es laboratorio de la violencia, de la mafia, tierra de droga y turismo sexual, tierra de grandes sicarios. Es la tierra de Pablo Escobar, la tierra de mafia en la cual se han hecho los mejores experimentos de muerte, de violencia, de matar líderes populares, de instaurar la industria criminal en su triada: legal, informal e ilegal. Cierro paréntesis.


El actual presidente de Colombia, gran conocedor del Poder, advierte lo peor por venir gracias al recurso de la mentira y la violencia, y han sido y son éstos, pilares de la clase dirigente del país. A diario se irradian mentiras, the "fake news." Atacan todo lo que huela a reformas democráticas. Que los auxilios para los ancianos es alcahuetería para vagos, que las políticas de siempre para garantizar la reinserción es financiación de asesinos; que las becas o la gratuidad de la educación pública es patrocinar escuelas de subversión. En fin, todo conduce a desprestigiar las políticas sociales  del actual  gobierno quien pretende saldar la deuda social acumulada por décadas y que ha hecho de Colombia el país más inequitativo del continente y del mundo. 


La vieja clase dirigente del país quiere seguir acumulando riqueza a punta de mentiras, dice Petro: "La acumulación de riquezas se ha generado a partir de la sangre y la muerte de los colombianos. Para acumular más riquezas necesitan más violencia." Los poderosos de Colombia quieren detener a toda costa cualquier iniciativa democrática del actual gobierno, temen que el sentir popular despierte y defienda los derechos propios de una social democracia, que se dé un gobierno con justicia social, donde comer no sea un milagro, y estudiar sólo un privilegio de unos pocos.


Nada bien hacen quienes quieren sembrar odio y propiciar el derrame de sangre: La extrema derecha. Las mentiras hinchan de odio a las personas que quieren matar y comer del muerto. Quieren evacuar odios infundados contra el gobierno y contra quienes estén a su lado. Éstas gentes, son grupos que nada tienen que envidiarle a los asesinos o fascistas más violentos del planeta. Ellos tienen sed de venganza, sus puñales y pistolas quieren derramar sangre, quieren tomar justicia por su propia mano.


Vale el llamado del jefe del Estado a todas las iniciativas democráticas para que construyan sensibilidad en las gentes y defiendan las reformas. Las calles esperan la movilización de fuerzas vivas en pro de las deformas sociales. Debe cerrarse el paso a los locos de extrema derecha sedientos de sangre. No se puede perder el foco de discusión que es la justicia social, la distribución de la riqueza.


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Un Lugar en el Mundo

Por Mauricio Castaño H
Historiador
Colimbiakrítica


Los cuerpos y los incorporales, lo sólido y lo blando, la materia y el espíritu. He allí dos caras de la misma moneda. Por alguna razón vamos hacia adelante y con la mirada puesta hacia arriba. La vida precisa de metas, de un plan, de un lugar hacia donde llegar. La mayoría de las veces se exagera con hacer planes, no se tiene en cuenta que la vida misma es caos y desorden. Por más que se quiera un sueño, la realidad dista mucho en materializarlo tal y como fue concebido. Por un lado ordenas y por el otro se te desordena, nadie prevé las variables nómadas, los llamados imprevistos, ellos son inéditos.


El deseo de hacer cosas, esa fuerza extraña que a todos nos asiste de movernos, viene muy de adentro de nosotros. Hay algo dentro de nosotros que quiere salir. No es gratuito que la vida se defina por el movimiento, quien no se mueva se tulle. Motivación viene de movimiento y es la fuerza que empuja para hacer algo, por eso se emplea la palabra motivación para expresar firmes deseos de convicción hacia un algo que se quiere. Y en esa medida se dice que la vida es exterioridad porque algo muy dentro de mí sale, ha salido hacia afuera, algo que tiene mi impronta y que ya no me pertenece. Voy por la vida buscando salidas, buscándome sin cesar para nunca encontrarme. 


La vida es movimiento. Pero también es el otro en el que me reflejo, en el que también me busco en vano, apenas sí logro reafirmarme de manera provisional. Yo soy el otro. La vida es la otredad. Me buscó en el espejo y no me reconozco. La vida es un juego de luces y de sombras como lo es el teatro. Voy de aquí para allá, reboto de un extremo a otro, oscilo entre la soledad y la compañía mutua de unos pocos. Esos otros que he privilegiado como compañeros de viaje, pero que también saben del momento oportuno para retirarse a su propia playa de intimidad.


La ilusión de la vida es dar un poco de orden al caos. Con nuestro propio yo, arando aquí y allá, logramos hacernos a un lugar en el mundo, algo de tierra firme hay en nuestros pies. Pero todo vuelve y se agita, flujos de sentires que nos tiran a mar abierto. Caminar, avanzar, la meta es el camino mismo. Se probará éste sendero, se errará aquel otro. Y así nos vamos, así vamos llegando en el ensayo y en el error. Seremos lo mismo pero también lo otro. Estamos en búsqueda permanente para medio encontrarnos en el espejo y en ese otro que juega a mi doble. Nuestra identidad es provisional en este moverse en la vida. Pero no olvidemos que la vida adopta el ritual, el tiempo circular de las conmemoraciones para soportar el flujo del devenir, dejamos algunas marcas por las cuales volver a pasar.


En suma, el caos más que desorden son fuerzas permanentes que van y vienen. Y que uno hace un paro, hace un trazo de quietud como lo es el entorno en el que vivimos, todo se está moviendo pero uno siente que está viviendo una realidad única. Uno capta las diferencias en una ola de repetición. Lo diferente que se repite. El eterno retorno. El caos se constituye en un adentro y en un afuera. Las diversas fuerzas dinámicas y fluyentes que se captan para plasmarse en un plano consistente. Buen ejemplo es el queso o el vino que captan fuerzas variadas para devenir un flujo diferente, una mezcla virtuosa.




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Mapa Político Colombia 2023

Por Mauricio Castaño H
Historiador
Colombiakrítica

El veinte y nueve de octubre se dieron las elecciones territoriales de Colombia para 32 gobernaciones y 1025 alcaldías. En el presente mapa puede apreciarse tan sólo cinco gobernaciones ganadas por movimientos o partidos de la denominada oposición. Y los otros cinco cercanos a esta ideología también llamada de derecha. Los otros veintidós departamentos restantes están dentro de la coalición de Gobierno. La política es diversa y variada y muy lejos de verse en blanco y negro. En suma, es un gobierno nacional de coalición, la misma que dieron la victoria presidencial.


En el mapa, el rojo fuerte son las gobernaciones ganadas por movimientos que estuvieron en la primera vuelta con el actual presidente de Colombia. Y en azul fuerte las gobernaciones ganadas por la oposición. En rosado independientes que se acercan al gobierno, en azul  claro independientes que se acercan a la oposición.


Recordemos esas fuerzas políticas de la coalición: Las fuerzas de primera vuelta presidencial victoriosa son: Colombia Humana, Polo UP, Mais, Verdes con Petro, liberales al pacto, ASI con Petro, Aico, Fuerza de la Paz, Independientes, Gente en movimiento, Soy porque Somos, ADA, Fuerza Ciudadana. Y falta sumar alcaldías, gobernaciones, diputados, ediles, de estas mismas agrupaciones y se verán un mapa político de la gran coalición del Gobierno Nacional.


Vale anotar que la la fuerza Pacto Histórico es reciente que llevó al triunfo al actual presidente, por eso es un error hablar de alcaldías o gobernaciones perdidas porque no las tenían.  Bogotá, Barranquilla, Bucaramanga, por ejemplo, están dentro de esta lógica. Esto es lo que ocultan los sectarismos y dogmatismos de la política goda o de derecha para agitar en los mass media un relato triunfalista de los opositores y rellenar los cerebros de las gentes con propaganda falsa y llena de odio. Es una forma poco elegante y baja que no construye país.


Este relato que proponemos es muy diferente a los de los grandes medios de comunicación que no quieren ver eso diverso y dinámico de las coaliciones políticas del actual gobierno. En suma, es un gobierno rodeado por fuerzas políticas y por sus gentes. Por ejemplo, en el mapa electoral es favorable al actual gobierno en el Casanare, Boyacá, el Meta, Arauca, toda la Amazonía, Caldas y Huila.


Las gobernaciones ganadas por la oposición son: Antioquia, Santander, Santander del Norte, Cesar y Atlántico. Y las coaliciones de gobierno son: Nariño, Cauca, Chocó, Bolívar, Magdalena, San Andrés, Arauca, Guaviare, Guainía,  Vaupés, Amazonas, Huila, Casanare Boyacá, Caldas


«Siempre nos lamentamos de que los medios de comunicación rellenan la cabeza de la gente. Hay misantropía en esta idea. Pero por el contrario, la gente reacciona: cuanto más se la quiere convencer, más se interroga. EI espíritu no es una cera blanda. Es una sustancia reactiva. Y el deseo de saber más, y mejor, y de saber otra cosa, crece a medida que se nos quiere hinchar la cabeza.» (Foucault en Dichos y Escritos)


La sociedad y la política no es un cuerpo unitario y mucho menos la realidad en la que se vive no es en blanco y negro, es una variedad de colores como bien lo puede sugerir el término de Coalición donde concluyen fuerzas diversas y variadas.


Nota: las fuentes usadas provienen del Gobierno Nacional


Anotación sobre el Número y El lugar


«Hay que matizar: los números dicen otra cosa en los territorios de mayor población y dinámica económica. Los números indican una tendencia diferente. Por ejemplo la población proyectada para el 2023 Colombia es 52.156314, la oposición cubre las cinco ciudades más importantes de la nación y con los otros territorios la población suma 32.573.412 lo que representa el 62.5% del peso demográfico. Y así podríamos extender el análisis a la economía, a la infraestructura, a la movilización social. Puedo compartir el criterio de que para un movimiento nuevo, con presidente a bordo, se tiene una presencia y una organización que hace tres años no existía, pero en términos territoriales el gobierno sigue siendo minoritario como lo expresa la configuración del Congreso. Y ahí están los retos para el Pacto Histórico. Se puede deducir que el gobierno gana allí donde la presencia del Estado es más precaria y esa es la paradoja.» (Iván Castrillón).


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Ilusión Democrática

Por Mauricio Castaño H
Historiador
Colombiakrítica


 La política es cosa variada, cambiante. El soñar y las promesas son su materia prima, el horizonte le está dado para conquistar. El arte de lo posible es la política es su definición más común. La polis es la ciudad y para mejores señas es el conglomerado de las gentes, estar juntos, estar en la ciudad ha sido uno de los mejores descubrimientos de la sociedad. Por esa misma razón se define la política como el arte de materializar los mejores sueños de la comunidad, la mejor manera posible de vivir en sociedad. 

Entonces, así como es la vida misma, tan variada, tan inaprensible, caótica y desordenada, aparecen formas de verla, maneras de soñar o de ver el futuro. Y allí tenemos al político demagogo, personas vendedoras de sueños, de ilusiones. El político y el demagogo se parecen bastante porque ambos viven de sus engaños. Y su antítesis es el parresiastés que es el que siempre dice la verdad cueste lo que cueste, incluso arriesgo de su propia vida. Todo esto es la política, pero tan degrada por hacer de ella vulgar negocio. Un parásito se ha instalado allí para apropiarse de lo que es común y no dar nada a cambio. Acá algunas líneas sobre nuestro acontecer.


La sociedad tiene a sus gobernantes que gestionan el territorio bien sea ciudad, municipio, departamento o país. Cada cuatro años eligen nuevos rostros. A esto le llaman democracia. Se delega el poder decisorio de cada quién en un aspirante a  gobernar. La llamada Democracia se reduce a una contienda electoral, a unas votaciones. El problema de este proceso electoral es que lo más se reduce a menos, todas las decisiones de la inmensa mayoría sólo las toman unos pocos.


En sí, es un contrasentido si ha de entenderse que la decisión propia sólo cuenta y es susceptible de mejorarla si se delibera y si se llega a un consenso en una comunidad concreta. Y esto sólo es posible en la democracia directa, en el barrio, en la cuadra, todo lo demás es remedo y remoto. Y se ve en forma clara cuando un país entero, una ciudad, un municipio, miles de ciudadanos delegan su voto a un mandatario y a unos cuantos corporados de concejales, diputados o congresistas, y años después los resultados son decepcionantes y fraudulentos, las vidas cotidianas de la población empeoradas, los pobres más pobres y los ricos más ricos.


Esta democracia, reducida a las meras elecciones y a nada más, sin control ni seguimiento de las decisiones por parte de la ciudadanía... se pierde. Por eso el gran acontecimiento sucede cada vez que hay elecciones. Y la manera en cómo se desarrolla la política  no deja de ser curioso. Allí todo se parece mucho a un mercado en dónde se compra y se venden votos al mejor postor. 


Para sacar un candidato y una campaña política avante, se requiere de muchas maletas llenas de dinero, de empresarios inversores y que luego se cobren varias veces lo invertido a través de grandes contratos en obras públicas. Esto de negociar con lo público ya es bastante atractivo para la empresa privada, por ejemplo, en la construcción de hidroituango se estimaron pérdidas por más de ocho billones de pesos. Y cada tanto se publican escándalo tras escándalos, de éste o aquél inconforme que no recibió su coima.


La forma como se confeccionan los votantes es a través de promesas, sueños, ilusiones o simplemente con moneda contante y sonante, con mercados, cuadernos y útiles escolares, refrigerios y almuerzos (los concejales antes y después lo estilan, son todas unas microempresas familiares, toda su prole ha de tener contrato público). El marketing político habla de tres segmentos de votantes: voto duro o los que tienen disciplina de perros, los dogmáticos que siempre votarán a su partido de siempre. Le siguen los blandos, están a un paso de convencerlos, basta un guiño o un pequeño soborno y ahí lo tienen. Le siguen los indecisos que basta echarles cuento o darle dinero para asegurar se filen a la causa. 


Acá es muy común hablarles de lo que quieren escuchar, lo que guste a sus oídos. También valen las falsas noticias para explotar miedos sentidos por las gentes, por ejemplo, en Colombia han puesto a correr rumores de quitar la pensión y la casa a los viejos pensionados, que el comunismo vendrá a despojarlos hasta de lo que no tienen, que éste territorio se convertirá como Cuba y Venezuela con sus grandes filas para reclamar migajas, miserias a Papá Estado. Dicen miles de cosas para crear el gran temor de que todo será nada, que la moneda se devaluará. En fin, miles de inventos que explotan los miedos de las gentes y así los filan como ganado para llevarlos al matadero de las urnas. Toda razón derivada de las gentes raya con la idiotez desbordaba. La Democracia directa no puede reducirse a la mera contienda electoral, a pura ilusión electoral.


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El Cuerpo y La Cultura

 Por Mauricio Castaño H
Historiador
Colombiakrítica

El cuerpo es el lugar del yo. Cada cuerpo se provee de una alma. Un cuerpo es el Adentro pero también es el Afuera, ambos lo esculpen. Es el mediador entre el Yo y el mundo. El cuerpo es un lienzo sobre el cual una cultura hace sus trazos. El cuerpo de un individuo también tiene su forma de particularizarse en su libertad y creatividad. Un cuerpo siempre ha de estar en ese balanceo del yo interior y del mundo exterior. Un cuerpo es un campo de fuerzas manifiestas en su voluntad de poder y voluntad de potencia. Y no es para menos a sabiendas que la vida son las fuerzas que contrarrestan a la muerte.


El cuerpo es arcilla que se deja moldear por su propio medio interior o biológico y por la cultura. El antropólogo Marcel Mauss así lo enseñó al hablar de las técnicas del cuerpo, no todos caminamos ni dormimos iguales, en la guerra se aprende a dormir de pié recostado sobre las piedras o en el barranco. En el caminar, cada cultura imprime sus propios ritmos y afanes a su propio cuerpo. El mirar por largo tiempo y de frente al otro sólo fue posible con el advenimiento del transporte masivo que nos obligó a permanecer inmóviles por largo tiempo frente al otro. En una silla se está sentado a medias, listo para partir, para seguir el caminar.


Las formas educan, acostumbran. La costumbre es ley, la sociedad impone una compostura, facilita la vida en la civilización. Todo cuerpo tiende a exponerse, la urbanidad obliga a replegarse, restringirse. Tapar los bostezos con la mano, no hablar con la boca llena o mientras se come, sonar las narices con discreción, cuidar los malos olores que emanan de nuestro cuerpo, evitar contactos demasiado estrechos, la contigüidad, lo demasiado estrecho favorece lo promiscuo, lo instintual. La vida colectiva, la vida en sociedad se impone. La izquierda para adelantar, la derecha para el paso regular. En sí, es la cortesía, es la etiqueta, no se trata tanto de obligaciones molestas como de dejar un espacio a los otros que nos rodean, limitar nuestra bestia instintual, el freno pulsional. Si nos expandimos demasiado, limitamos la vida de los otros. El cuerpo sociocultural tiene sus costos.


Todo en nosotros habla. Los ojos parpadean más de lo acostumbrado antes de soltar el secreto. Cuando callamos nuestros dedos inquietos nos develan lo nerviosos que estamos. Nietzsche filosofaba a martillazos para poner a hablar a las cosas, en el aforismo está el relámpago, el trueno de los pensamientos que salen sin adorno alguno, sin maquillaje, sin tanto rodeo que amortigua el golpe bruto de nuestros dardos lanzados.


No modulamos palabra alguna pero nunca estamos en silencio, con nuestros pensamientos estamos hablando con nosotros mismos, en ocasiones no nos controlamos y pensamos en voz alta. La boca que mastica pero que habla y besa con sus labios. Con hablar tanta cháchara lanzamos una cortina de humo para ocultar lo que no queremos develar. Recordar a Cantinflas, su hablar constante e incoherente para nunca decir nada pero que a la vez dice todo en sus valores sociales cuestionados.


La vida es lucha que contrarresta las fuerzas de la muerte. Un cuerpo oscila en el adentro y en el afuera, privado de todo contacto y de todo movimiento, se pierde, se empobrece, se deteriora. Y entra en demencia si se priva, repetimos, de todo contacto y de toda estimulación psicosocial. La demencia es separación, dementia Ex separatione. "Los niños salvajes son muestra de la pobreza de su cuerpo, su inercia, que llega hasta la insensibilidad al calor y al dolor, la analgesia cutánea." Dagognet en Múltiple y Uno. El cuerpo y la sociedad se determinan mutuamente. El cuerpo recibe sensibilidad y responde con su motricidad. Lo sensorio motriz es la base del desarrollo de un cuerpo.


Los otros me ven y a la vez en sus miradas yo mismo me veo, los otros, en su reflejo, en sus impresiones, me reflejan. Los ojos son las ventanas del alma. El cuerpo nunca actúa solo, él se debe a su entorno, a su cultura que lo ha moldeado, el caminar tan distinto de una cultura a otra, incluso entre ciudad y campo, allí se va de prisa, el tiempo apremia, en cambio en el campo el paisaje quieto pareciera transferir la calma y la quietud. Lo interior y lo exterior hacen parte todo el tiempo de nuestro cuerpo, el adentro y el afuera, mientras más quiero ocultarme más me muestro con las barreras construidas que me delatan. El espíritu se hace a un cuerpo que moldeamos, lo decoramos a nuestro gusto según las posibilidades que permiten la cultura en la que se desenvuelve. 


El decir, el habla están inmersos en cada cultura, no es lo que dices, sino el tonito que incomoda, se lo dice con frecuencia para sopesar las actitudes y gestos que traicionan o desdicen lo dicho. Es la razón por la cual se dice que la lengua que habla es una pantalla. Nuestro más íntimo yo, nuestro inconsciente se sitúa en el exterior, a cielo abierto. La mejor manera de esconder, es exhibirse. Los predicadores fanáticos balbucean, son actores, emiten ritmos y sensaciones al punto del hechizo, de una experiencia sensorial. "Todo habla. Pero muy pocos saben escuchar, de tal suerte que el hombre vierte de alguna manera sus confesiones en el vacío; despilfarra sus verdades como el sol dilapida su luz. Desafortunadamente el espacio no tiene orejas." (Dagognet .71). Yo soy el otro, pero también soy el entorno en el que me desenvuelvo, yo soy el adentro y el afuera.

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La Tacita de Plata y su Botín

 Por Mauricio Castaño H
Historiador
Colombiakrítica


Se abre el telón. En escena aparecen títeres alebrestados. Detrás están sus verdaderos rostros y manos que jalan las cuerdas para producir éste o aquel movimiento, éste o aquel gesto, ponen también en sus bocas palabras huecas que encantan a los espectadores y a todos los ponen a bailar a su son. La esencia del libreto: raspar la Tacita de Plata del presupuesto público de Medellín. 


Los titiriteros, los que mueven el tinglado, son los decididores, son los hombres de Poder, de Poder Económico, los más ricos de la ciudad y del país, son, en suma, dos gremios que luchan a muerte por quedarse con el botín de más de veinte billones de pesos para el próximo cautrenio. 


Uno de ellos ha sido hegemónico antioqueño hasta estos últimos cuatro años, hasta que se les metió a su rancho otro conglomerado más poderoso para gobernar en cuerpo ajeno con la actual Administración. Para informarse, basta buscar en google corrupción en Medellín y allí tendremos el rabiar del empresariado paisa. Ambos poderes se enfrentan a muerte por el botín a robar. Para muestra un botón, en este Gobierno les hicieron pagar a empresas afectas al gobierno anterior más de ocho billones por la corrupción en Hidroituango.


Escapemos del teatrino y demos una perspectiva a vista de pájaro de la ciudad, de su territorio y su gente. Mirad esos torrentes de gentes pobres que se precipitan en el abismo por varios lados: los vagabundos van por miles calles arriba, calles abajo, evadiendo los abismos existenciales con su porción de alucinógenos. Por calle contraria, va el  ciudadano amarrado a su servidumbre voluntaria, el trabajador de salarios de hambre, va de prisa, huye y anhela pronto el mal transporte público, anhela subir pronto a las laderas para hallar amor recíproco de hijos y mujer medio hambrientos. 


En el otro extremo de la pobreza está un puñado de adinerados, opulentos hombres de caminar seguro, rezanderos, de mirar despreciativo, gustan a escondidas de putas y bebidas. Pero éste es negocio a cuatro vientos, incluso ya es famoso renglón  de turismo sexual internacional, tanto así que ya hay propuesta para Distrito Rojo que regule en sus cuatro calles la explotación sexual. Pero caminar a lo largo y ancho por las calles céntricas o periféricas, es ser testigo de la pobrecía y desorden de un territorio abandonado a la suerte del matón de esquina, cada calle tiene su pistolero. El caminar está hipotecado en este campo de batalla. Aligerar el paso y siempre en vilo, en la mayor precaución para evadir el robo, la extorsión o el plomo.


Todo esto es historia conocida. Lo mismo se repite. Más de lo mismo. Sólo cambian los rostros. Cambia el títere y no el titiritero. En política estamos como Cristo en la Cruz, en medio de ladrones. En tiempos no muy lejanos de los años de 1970, la dirigencia dejó de ser respetuosa y benevolente con los bienes públicos, dejó su interés de dar, de aportar ingenio y riqueza para que la sociedad, los ciudadanos pudiesen beneficiarse y disfrutar de los bienes públicos, de los bienes comunes. 


El dar, el aportar era el verbo a conjugar en su actuar, la moral y ética que les guiaba era el de construir la mejor sociedad posible. Se me viene el ejemplo de la Sociedad de Mejoras Públicas de Medellín, su obrar se inspiraba en trabajar por el bienestar de la población, de la sociedad, de los habitantes de la ciudad de Medellín. Estaban atentos en desarrollar y mejorar los bienes que son comunes: Parques, Hospitales, Escuelas, Canchas deportivas. Incluso mucho de esto era todo o parte sufragado con sus ganancias privadas, de sus empresas. Se nos viene un ejemplo, la empresa Coltejer haciendo escuelas, casas muy dignas en barrios enteros para sus obreros, tal y como lo fue el barrio Alejandro Echavarría en Buenos Aires.


Esto de hombres generosos y honrados cambió. Hoy van a cócteles a presumir y a instruirse en como robar más y mejor, incluso en matar, traficar con muerte ha sido buen negocio, el miedo y el plomo son buenos aliados en el mundo del pillaje. En nuestra sociedad el pillo ganó. Pablo Escobar fue y sigue siendo el modelo reinante, pillos, empresarios corruptos lo encarnan, todos quieren sacar provecho para su beneficio particular.


Salimos del teatrín y su farsa, pues lo que se encuentra tras las máscaras es la falta de identidad. Estamos solos, sumidos en nuestro pensamiento tratando de vislumbrar el mejor mundo posible. Estamos rodeados de ladrones vueltos empresarios de la política. Y de dos males el menos peor. Entre ladrones se entienden. Ellos mismos se autorregulan. Sucedió con la actual Administración que el empresariado antioqueño visibilizó el robar y sus ladrones. Entonces a falta de una Veeduría fuerte, bueno es que sigan ejerciendo control. Entre pillos se conocen sus mañas. Entonces, decíamos, votar por el que juega de invitado, en cancha ajena, que los locales vigilen y controlen como lo vienen haciendo. Así las cosas que el empresariado antioqueño siga haciendo veeduría a la próxima administración para que no roben tanto. La lógica es votar por el menos peor, cualquiera que no venga del empresariado paisa.


Para los olvidadizos, recordar que Tacita de Plata llamaron a Medellín por estar en el centro de un Valle, en una tierra cóncava semejante a un tazón, una planicie de buen clima de 21 grados y una tierra muy agradecida, cualquier cosa tirada, sembrada, al piso nacía, resplandecía. Pero lo más atractivo era ese clima, que en últimas ganó la preferencia de centralidad o capital del departamento de Antioquia por encima de Rionegro y Santafé de Antioquia, aquella fría, y la otra caliente con calor húmedo y sofocante. Y fue así como los ricos apreciaron este clima y se trajeron sus empresas a éste valle empotrado en cuatro montañas, no se ve horizonte más allá del ombligo de cada quién, por eso el paisa verraco no se vara pero sí se mea y se caga en una estaca para demarcar límites ventajosos. Quizá, en esto de orgullo y vanidad, en otra ocasión, contaremos la pelea conyugal, entre el escultor Fernando Botero y su ex mujer Gloria Zea, aquel regaló esculturas a Medellín, a condición de quitar aquel apellido de Zea y a cambio poner Plazuela Botero, historia de reyerta conyugal para una próxima a quiénes gusten de chismes de alcoba familiar. El telón se cierra recomendando Ciencia Política en un píldora.


http://colombiakritica.blogspot.com/2021/08/ciencia-politica-en-una-pildora.html?m=1


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Control Social

 Por Mauricio Castaño H
Historiador
Colombiakrítica


Robín Hood robaba a los ricos para dar a los pobres. Con un mal, considerado menor, creía hacer un  bien mayor, al distribuir la riqueza a los pobres. Raskolnikov, el protagonista de Crimen y Castigo, dio muerte a la vieja usurera para robarle sus riquezas para una noble causa según su raciocinio. En lo más profundo de su conciencia, creyó hacer justicia tomando una acumulación inoficiosa de la vieja miserable para ponerla en provecho de su pobreza. Éstos personajes ponen de relieve el tema de concentración de riqueza, que a decir de Karlos Marx, lo propio del capitalismo es que viene chorreando sangre por todos sus poros por su concentración y no  distribución.


Allí se encuentra, a grandes rasgos, el gran problema de la No Distribución de la Riqueza, tan necesaria para el tan anhelado Bienestar General del Estado Nación. Si la riqueza no circula, al margen se crean grandes masas de pobreza. Acá en Medellín, en Antioquia, Colombia, estamos rodeados de ladrones, no dos como cristo en la cruz, sino de muchos más, pero son pocos en comparación con la gran masa poblacional de sus casi tres millones de habitantes, de paso, vale recordar, en Colombia se aproximan a los cincuenta millones, y los ricos oscilan en tan sólo quinientos mil. 


Decíamos Medellín, Antioquia. El paisa no se vara ni se mea en una estaca, se quiere resaltar allí el empuje, el vigor, la fuerza necesaria para coger machete y tumbar monte, esto en los tiempos de la Colonia y en los inicios republicanos, se forjó el mito de la raza antioqueña como operador del regionalismo y de grandeza, todos se creyeron ricos así nadaran en la pobreza, pero esto bien funcionó para contener los llamados odios de clase, o mucho mejor, garantizar obediencia ciega e incuestionada al destino de miseria y pobreza en el que vivían y viven la mayoría de sus gentes. Hoy algo de ello perdura en el tiempo de larga duración. El mito del paisa verraco con arma en mano para tumbar lo que se le oponga a su empresa de ir hacia adelante.


Se recordará por la década de 1980 la izquierda beligerante decidió conformar la guerrilla urbana, en las comunas pobres se les ofreció dinero a los jóvenes para empuñar las armas en comandos urbanos. En resumidas cuentas, ésta lucha fue frenada por el bando de ultraderecha bajo la insignia de Muerte a Secuestradores (MAS). Allí la cara visible eran los narcotraficantes con el legendario Pablo Escobar Gaviria, detrás de él estaba el empresariado paisa, la aprestigiada clase dirigente, que con señalamiento disimulado de un dedo de la mano o un simple gesto, ordenaban a los pistoleros disparar al enemigo. El médico salubrista Héctor Abad así fue asesinado, una vieja camandulera se encargó de avisar sus  movimientos de rutina. Fue una época cruda donde las muertes se contaban por masacres. Así lograron contener a la insurgencia urbana y a la vez acallar líderes sociales.


Es de recordar que las milicias populares fueron un invento de la Farc, motivado por los éxitos militares en el sur apalancados en la economía cocalera, quebrando el principio leninista de la lucha armada en el campo y la política o democrática en las urbes.


Para evitar el reclutamiento por parte de la guerrilla de la abrumadora masa de jóvenes sin empleo, estos fueron organizados en los “combos” bajo un fuerte zócalo empresarial diseñado y gestionado por el narcotráfico bajo la denominación de “oficinas”, configurando una eficiente economía criminal con beneplácito de los organismos de seguridad que tuvieron la tarea ya no de combatir el crimen sino de regularlo con un doble objetivo: la contención de la resistencia social en beneficio del gran capital financiero.


Este proyecto de sociedad democrática ha sido denominado mafioso porque supo combinar a su favor la legalidad, ilegalidad e informalidad. Por la gran banca pasan los dineros de estos tres poderes sin que se sepa de quién es éste o aquel montón de billetes, ésta o aquella transacción, bien sabido es que el dinero no huele y para la Banca, ésto le tiene sin cuidado.


Las estadísticas suman trescientas bandas o combos criminales que se tienen repartida la ciudad cuadra por cuadra, barrio por barrio. Allí todo será gravado, allí se alista la prostitución y la distribución de drogas para propios y turistas venidos del interior del país y del extranjero. Un dato que no deja de ser curioso, los criminales en los barrios populares, de clase trabajadora y clase media, gravan, vacunan o cobran el cuarenta por ciento de transacciones por venta de casas o apartamentos, y una cantidad menor si se quiere hacer reformas al inmueble. Esto pasa a la vista de todos. Y no es para asombrarse, toda vez, como se ha dicho líneas arriba, la ciudad fue repartida en sus renglones económicos en la formalidad, informalidad e ilegalidad. También esto puede ayudar a entender porqué se dice que Antioquia es un laboratorio para el control social, de cómo se puede regular o prevenir un estallido Social. Desde luego que la muerte, el asesinato está en primera línea, el paramilitarismo y sus combos de ciudad están a la orden del día.


El Robín Hood hoy es a la inversa, está invertido, es el rico que le roba a los pobres para hacerse más rico él y los de su clase. Hoy la batalla es muy visible en el asalto al Presupuesto Público, a los dineros de los contribuyentes, con el recurso de las gentes quieren engordar sus empresas privadas, se enriquecen en desmedro del Bienestar General. Hoy la diligencia empresarial juega a la sombra de algún títere puesto como candidato a las alcaldías, gobernaciones y la presidencia de una Nación. Medellín tuvo el monopolio o hegemonía de gobierno empresarial, luego otro grupo económico de otra región, gobernaron en cuerpo ajeno. Se avecina una nueva contienda que se batallará al mejor estilo gánster, sin duda es un estilo mafioso. A nombre de la gran mayoría, vale decir que con el que se gane se pierde


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El Ajedrez y sus Batallas

 Por Mauricio Castaño H
Historiador
Colombiakrítica



Es cierto que es un juego, pero un juego de batalla iniciado siglos atrás en el Oriente y que aún hoy persiste sobre el diminuto tablero de las acostumbradas casillas negras y blancas. Es un juego de Estado, es un juego muy reglado, cada pieza tiene un valor que es relativo, según la posición de las fichas en la que se encuentren cada uno de los dos ejércitos enfrentados. El propósito final es el mate o el declive antes de la humillante muerte del rey.


Es una dinámica de guerra librada por los dos ejércitos conformados por peones, caballos, alfiles, torres, dama y rey. Toda la lucha consiste en quién se queda con todo el territorio. Es curioso que sea la delicada Dama quien tenga más movimiento, más  poder, sólo le está vedado saltar sobre las demás figuras del ejército, cosa que sí puede hacer el caballo saltarín. El rey es más bien un zángano, su movimiento es restringido, solo una casilla a la vez, y está mejor resguardado, bien custodiado en su guarida de enroque.


Pese a la simulación de una batalla, de una guerra entre dos ejércitos, el ajedrez sigue siendo un juego lúdico que según los estudiosos desarrolla capacidad de concentración de las personas, afinan la mejor decisión posible cuando se toma en la fría calma, exigen concebir un plan dinámico con ingeniosas estrategias y el mejor pragmatismo táctico. Desde luego que antes están unas reglas elementales sin las cuáles el jugador se verá en situaciones molestas, incómodas por no decir penosas: el centro, las cuatro casillas centrales del tablero es donde se desarrollan futuros ataques que según quién las domine y quién obtenga la mejor posición, la victoria será suya. 


Otras reglas son: desarrollar rápido las piezas y proteger al rey con su enroque, no apresurar o precipitar ataques sin las fichas necesarias y así evitar un seguro fracaso; dominar diagonales con alfiles; las filas y columnas son claves para las torres; inactivar fichas del rival… pero sobre todo tener espíritu guerrero, estar molestando todo el tiempo al contrincante, no dejarlo respirar, creándole problemas seguidos y constantes hasta que ya no tenga forma de controlarlos, de contrarrestarlos, de darles solución (consultar al buen pedagogo Luis Fernández Ciles). Sin lugar a dudas, el victorioso siente emoción de la batalla ganada sin derramar una gota de sangre, fue una mera simulación de guerra pero fue real su sevicia. 


Pero fue Jorge Luis Borges quien dio una variante de interpretación del ajedrez donde evoca sus movimientos infinitos (que los son) y una voluntad, la del jugador, que da vida y movimiento a los personajes de su ejército, una especie de semidiós que tiene en sus manos la decisión de guiarlos en la batalla, mantenerles activos, sacrificarlos o darles de baja. Pero para Borges más allá de estos jugadores, ellos están precedidos por otro Dios superior que mueve a su vez la mano de los jugadores, haciendo de ellos tan sólo meros instrumentos de su caprichoso designio. Ese Dios superior es quien da sentido al azar y al caos desarrollado sobre el tablero, es él, el Dios de los dioses quién finalmente está jugando con la voluntad de los hombres, y los bandos enfrentados son tan sólo piezas de sus caprichosos designios. 


Vayamos directo a Borges en su poema Ajedrez: No saben que la mano señalada del jugador gobierna su destino, no saben que un rigor adamantino sujeta su albedrío y su jornada. También el jugador es prisionero (la sentencia es de Omar) de otro tablero de negras noches y de blancos días. Dios mueve al jugador, y éste, la pieza. ¿Qué dios detrás de Dios la trama empieza de polvo y tiempo y sueño y agonías?».


También es curioso que una evocación de guerra como lo es el ajedrez, haya ganado tanta simpatía y tantos adeptos en el mundo entero. Quienes lo juegan no sienten que hacen daño a otros, como tampoco existe el peligro de que los jugadores migren a ejércitos reales para traficar con la muerte de hombres. Por el contrario, se tiene por bondadoso esta simulación de guerra sobre el diminuto tablero. Los pacifistas recomiendan hacer el amor y no la guerra. El ajedrez va más allá, librar las mejores batallas en el juego para amar con más sinceridad, unas manos tendidas, antes y al final del juego como gesto de cordialidad y respeto, es muestra que no existen odios reales como en las guerras reales.


Es cierto que este rito de batallas, de guerras es un mero juego que puede aplacar los espíritus en donde puede emerger lo peor de la condición humana en donde se juega con la vida y la muerte. Quizá es una simulación del flujo de azares en el caos de la vida. Por supuesto que la vida también es una batalla constante.


Anexo

Origen de la palabra Ajedrez

Por Ricardo Soca


El nombre del antiquísimo juego del ajedrez es un buen ejemplo, entre tantos otros, de una palabra que ha evolucionado junto con la humanidad a lo largo de milenios, durante los cuales recorrió las más variadas tierras, eras y culturas, modificándose por influjo de incontables lenguas hasta llegar a los idiomas modernos.


La invención del juego-ciencia ha sido atribuida en diversas épocas a griegos, romanos, persas, escitas, egipcios y árabes, y es cierto que todos esos pueblos lo conocieron. Sin embargo, en la actualidad hay razonable consenso en afirmar que el ajedrez surgió en el Indostán, en época no determinada con certeza, pero muy remota. Inicialmente, se lo llamó chaturanga, en referencia a las cuatro alas (angas) del ejército indio: elefantes, carros, caballos e infantería.

Desde la India, el juego se difundió hacia China, Corea y Japón, y en el Occidente, hacia Rusia, de donde saltó a Escandinavia, Alemania y Escocia; pero esta vertiente del ajedrez se perdió en la bruma de los siglos, y la forma actual deriva de otro itinerario. Si aceptamos la versión del poeta y cronista persa Firdusi, el chaturanga penetró en Persia en el siglo VI de nuestra era, donde sufrió diversas modificaciones. En efecto, al llegar a este reino milenario, el chaturanga dejó de jugarse con dados, como en la India, y su nombre se convirtió en chatrang, que luego los árabes cambiaron a shatranj. Buena parte de la jerga ajedrecística que llegó hasta nosotros surgió en Persia, donde tuvo su gran apogeo. Así, 'jaque mate' proviene de sha mat, que significa "rey derrotado".


Llevado por los árabes a España, el nombre del juego evolucionó a axatraz y, más tarde, a axedrez, que fue como lo llamó el ajedrecista español Ruy López de Segura en su Libro de la invención liberal y arte del juego de axedrez, publicado en 1561 y considerado hasta hoy una referencia para los estudiosos.


El nombre antiguo de la torre, roque, registrado por el diccionario académico como voz antigua, deriva del persa rukh ‘roca’, ‘atolón’, que luego los árabes utilizaron en la Edad Media para designar a sus carros de guerra. De ahí proviene el nombre ‘enroque’, una jugada de rey y torre al mismo tiempo. En ciertos festivales tradicionales de Valencia, todavía circula una carroza que se denomina ‘roque’, como los carros de guerra de los persas.


El nombre alfil proviene del árabe fil ‘elefante’, pues esta pieza representaba el ala de los guerreros que combatían montados en paquidermos. Curiosamente, en inglés la pieza tiene el nombre de bishop ‘obispo’ en inglés y bispo en portugués, traducido, probablemente, por los monjes ajedrecistas del medioevo.


Tomado de:

ETIMOLOGÍA - ORIGEN DE LAS PALABRAS




https://www.elcastellano.org/envios/2023-10-18-000000?utm_source=newsletter&utm_medium=email&utm_campaign=LaPalabraDelDia




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