Mala Fe

Por Mauricio Castaño H
Historiador
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La Restitución de Tierras encrespa odios de un lado y de otro. La extrema derecha reclama, confunde con el término poseedores de buena fe, allí quieren cobijar los negocios mal habidos en los despojos, en los desplazamientos a campesinos. En las querellas jurídicas tratan de complejizar los términos medios para dilatar, pero lo cierto es que en esta triste realidad hay dos figuras: Víctimas y Victimarios, Despojados y Despojadores. Los puntos intermedios tan sólo pueden ser estratagemas para llevar el plan macabro, por ejemplo, los testaferros son figuras para cometer el delito. O quien compra a un precio muy por debajo del regular, sabe a ciencia cierta que lo hace pasando por encima simples sospechas de dicha anomalía. Por inocencia se puede pecar, pero es difícil hacerlo en aquellos contextos de desplazamientos masivos, en pleno apogeo paramilitar. En todo esto se ve más bien una mala fe que se ensaña contra los más desprotegidos para defender grandes negocios mal habidos.

De otro lado están los que hacen también negocio con esta desgracia humana, así lo ha señalado Alejandro Reyes, buen conocedor del tema, algunas Ongs atacan el proceso de Restitución de Tierras porque el Gobierno decidió operativizarlo el mismo y no dárselo a ellas, que por lo demás tienen intereses sesgados, pues hicieron parte del conflicto armado en el pasado, entonces, desde el resentimiento por no manejar esos recursos y los que pueden captar de la cooperación internacional, rabian contra el gobierno, se van lanza en ristre contra este programa que ha demostrado ser exitoso y bondadoso con los campesinos, con los más sufridos y desprotegidos de esta guerra. 


Más allá de las formas, de las cifras estimativas en las que tanto desvían la discusión, lo esencial es el restablecimiento de los derechos al despojado, es restablecer un lenguaje, una pedagogía de convivencia y paz, de sentar las bases para fortalecer un Estado Social de Derecho que dé garantías a todo ciudadano por encima de esos intereses no sanos de querer hacer riqueza a costa de los más pobres indefensos.


Nos gusta el enfoque de Reyes, la vía correcta es la ruta jurídica planteada por el gobierno y no la visión contestataria de ciertas ongs que quieren hacer Restitución saltando por encima la legalidad y acudiendo a las vías de hecho, promoviendo invasiones, revimitizando o exponiendo a los campesinos a confrontaciones, a otra violencia más, máxime aun cuando se negocia en medio del conflicto. ¡Un incendio no puede apagarse con gasolina!


Un Papa en la edad media sentenció que el dinero es el estiércol del demonio. En estos procesos complejos no puede interponerse los intereses mezquinos del solo negocio, por encima está solucionar un conflicto de más de cincuenta años y cuyas víctimas son cientos de miles y de las clases más humildes. El Estado colombiano ha tenido buen gesto con las víctimas, ha sido cuidadoso en transitar este camino lleno de espinas que conduce hacia la paz. ¡No les pongamos trabas, dejemos la mala fe!

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Hábitat Humano

Por Mauricio Castaño H
Historiador
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A donde fueres haz lo que vieres, y mejor aún, la tecno economía o
si se quiere las obras de infra estructura dictan pautas de comportamiento y no al revés. Es equivocado afirmar que la cultura, los ciudadanos conscientes son los que motivan determinadas prácticas. En estos tiempos de la moderna industria ha generado pautas de comportamiento, las vías rápidas y las largas distancias obligan a viajar en automotores y no sólo eso, en los mismos conglomerados citadinos en donde los ritmos son rápidos todos quieren ir veloces en cualquier dispositivo que no sean sus propios pies. Digamos que la Revolución Industrial ha generado todo un desarrollo económico que ha construido su propio espacio acorde a sus necesidades y las personas no hacen más que acomodarse a sus dinámicas, por ello decimos que la cultura, los comportamientos humanos son subsidiarios de aquella, la voluntad interior de la persona no es responsable del caos.

En nuestro tiempo actual en las ciudades en las que vive más del setenta por ciento de la población, se denuncia permanentemente de lo mortífero de la contaminación ambiental que hace toda la industria, a un grado tal que amenaza de muerte a sus habitantes. Tomemos un ejemplo cercano de la ciudad de Medellín, en donde se ha declarado la alerta ambiental. El aire que se respira no es apto para la salud humana, contiene material particulado seis veces más al permitido en el mundo, es tan grave que puede matar personas. La polución de la industria fabril, del parque automotor, la topografía cóncava y la falta de vientos hacen que la contaminación se condense y respiremos veneno.


Los dirigentes bailan al ritmo de los intereses económicos, la tecnocracia instalada en la ciudad es más bien ramplona,  ajenos a desarrollos sostenibles de estos hábitats y del planeta mismo. Estimulan la industria del cemento y automotriz de sus amigos sin importar la sinrazón, esta ciudad pequeña que es Medellín con menos de 3 millones de habitantes, no tiene más espacio para los más de un millón cien mil automotores, y si a ello le sumamos que el combustible es el peor y costoso que se consume en el mundo. El anterior mandatario se aventuró en hacer grandes vías para los vehículos que ya no caben, es como si al obeso le dieran como solución una correa más larga y con más huecos para amarrar su barriga creciente en vez de ponerlo a dieta.


Pues bien, hemos dicho que la tecno economía dicta pautas de comportamiento, de costumbres, y nos parece que la decisión política debe estar a favor de impulsar obras de infraestructura que estimulen el uso de transporte limpio como la bicicleta eléctrica con buenas ciclo rutas, el transporte masivo cómodo. La dirigencia debe ser inteligente en no decidir sólo para unos cuantos amigos que quieren hacen fortuna con poco esfuerzo y sin importar los daños a la ciudad, a la salud pública.  Los atascos hablan de lo irracional de los demagogos que no tienen otro norte que el de la especulación. El énfasis debe darse más en el desarrollo tecno económico responsable y sostenible, responsable con el hábitat humano.

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Tapar el Sol

Por Mauricio Castaño H
Historiador
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Desvirtuada queda la ingenua expresión tapar el sol con las manos. En Medellín, incrustada en un valle de sesenta kilómetros de largo por diez de ancho, si se tapa el sol con la capa de smog que producen los un millón cien mil automotores que surcan este cóncavo territorio, más de la mitad motos, además de las fábricas, incendios y arenas traídas del desierto del Sahara, todo este caldo biótico, producen esa capa tóxica y densa que techa este valle sin permitir que penetren los rayos solares y que tampoco deja que salgan vuelos de la ciudad, 494 cancelados hasta el momento. Y lo más grave son los daños a la salud de los seres vivientes, las estadísticas hablan de un incremento del veinte por ciento de los enfermedades respiratorias y cardiovasculares. 

La dimensión del problema es seis veces grave a nivel internacional y tres en el territorio colombiano. En lenguaje de las partículas contaminantes representa que las permitidas en el mundo son 25, en lo nacional 50, y Medellín sobrepasa con el producido de 165. Estamos respirando tóxico, por eso recomiendan no hacer deporte ni Marchar, en especial, en las horas de la mañana. Y le acompañan en estos últimos días un paquete de medidas que restringen horarios para el uso del carro particular y promueven el transporte masivo.


La advertencia ha estado desde décadas atrás, consumir combustibles más limpios y no tan sucios como los actuales, recordemos que estamos consumiendo el peor acpm del mundo, otro tanto de la gasolina. Y cuando se trata de los intereses económicos ni se diga, las empresas que hacen combustión no tienen más cuidados que generar mayores ganancias económicas, nada de producción limpia. Con razón los cuestionamientos sobre la llamada ciudad innovadora, queda al descubierto que no es más que un discurso de marketing político. Aquí hemos aprendido bien el legado Occidental de que el hombre es amo y señor de la naturaleza, a ella toda la explotación posible, afuera todo aquello que lo frene, como esa otra relación aborigen que se tiene con la madre naturaleza, con los árboles, son parte de la vida, forman un cosmos interdependiente. Allá, el hombre es el centro del universo, aquí somos un actor más.


La intervención del hombre sobre la naturaleza es tan antiguo como el hombre mismo, y el modelo impuesto ha sido el del exceso, saquear los recursos a como dé lugar, recordemos que el excedente y mejor aún, la acumulación ha sido objeto de guerras, todo el mundo quiere ir tras el botín. Por lo general, las tribus aborígenes son modelos opuestos a este modelo de ambición y de guerra, la diferencia estriba en que el excedente cuando existe, se reparte a todos por igual para su disfrute, no para la acumulación desde el monopolio como ha sucedido con la llamada civilización occidental.
Medellín es un ejemplo rampante de la dirigencia que no cuida y devasta su hábitat, no importa el tipo de combustibles para carros o fábricas, no importa si envenenan el aire que se respira, importa es sonar las cajas registradoras en la mayor ganancias en venta del parque automotor y demás. Quizá se pueda hablar de innovación en sentido inverso, en contravía a la inteligencia humana, y entonces podemos decir que en esta ciudad si tapa el sol con las dos manos, con nuestra miseria.

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Innovación o Desgracia

Por Mauricio Castaño H
Historiador
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Medellín gana el premio Lee Kuan Yew World City Prize, por su apuesta urbanística sostenible e innovadora. La pregunta pertinente que cualquier ciudadano de a pié puede hacerse ¿por qué esto? Y el cuestionamiento es razonable cuando se cruza con la consabida información sobre el empleo informal que está en el sesenta por ciento. Y sobre la mayor inequidad de Colombia y de América está precisamente en esta ciudad. En las calles se constata la pobreza con la cantidad de trabajos informales en esta urbe, los numerosos habitantes de calle que cada día son más.  

En esta ciudad se consume tres veces más drogas o alucinógenos que en el resto del país, como si la miseria encontrara refugio en esta anestesia fatal. Se dice que las calles reflejan, son la radiografía de una ciudad, pues en ellas se constata la pobreza cada vez más llevada al límite. Esta realidad es todo un cóctel, y más aún, cuando surge ese ingrediente ya vuelto parte del paisaje: las Rentas Criminales. Un solo ejemplo bien ilustrativo es el exclusivo sector de la ciudad llamado parque Lleras, allí es el lugar donde más se mueve el dinero proveniente de extranjeros. Allí la oferta es típica de los turistas gringos de clase media incultos que vienen a conseguir milagros, no posibles en su propio país y que aquí logran gracias a la conversión del dólar en pesos: vienen en busca del comercio sexual y drogas.


Vale la pregunta por la clase de dirigencia que permite estos deterioros, sigue en vigencia ese principio de obtener la mayor ganancia sin importar las consecuencias venideras, sin importar destruir la ciudad como actualmente se está haciendo, entonces estos potentados se van a otra ciudad intermedia, Llano Grande, y así van migrando al ritmo de la destrucción de su propio hábitat, incluso los hay que viven en otras ciudades del mundo, y tan sólo vienen a pedir cuentas de sus ganancias altas. Cabe también anotar la contaminación que se vive por estos días, las nubes grises han obligado a cancelar más del noventa por ciento de los vuelos aéreos, se recomienda no hacer ejercicio de seis a diez de la mañana a causa de una de las mayores contaminaciones que alertan sobre adquirir cáncer o enfermedades respiratorias.


La pregunta habitual es ¿de qué innovación, de qué progreso se está hablando? Es cierto que se han tenido grandes conquistas en la humanidad que benefician a la mayoría de la población, la invención de la máquina liberó a los obreros de las tareas forzosas y penosas, el automóvil y las vías acortaron las distancias y favorecieron los intercambios comerciales. Pero la gran cuestión de la desgracia humana sigue sin resolver, muchos miserables y muy pocos que todo lo acaparan. La pregunta por el tipo de progreso sigue vigente. 


En su tiempo Nietzsche cuestionaba los desarrollos científicos y la orientación que se tenía: “No hay ninguna ley según la cual desarrollarse sea forzosamente elevarse, acrecentarse, fortificarse.” O el gran sabio historiador François Châtelet  en Una Historia de la Razón cuestiona el tipo de desarrollo científico coronador del planeta a costa de su destrucción. “Parece claro que los que tontamente se llaman “salvajes” perciben la naturaleza mejor que lo que la percibimos actualmente. Poseen una percepción diferencial mucho más fina que la nuestra y su universo perceptivo es infinitamente más rico. Desde este punto de vista hemos retrocedido. En relación a las técnicas curativas de las plantas, los “salvajes” sabían bastante mas que nuestros químicos actuales. Además, no es evidente que la acumulación de bienes  sea un bien, a pesar  que actualmente estemos convencidos de ello debido a esta extraña concepción cuantitativa. Los que llamamos “salvajes", tienen una idea muy exacta  de los problemas que plantea la acumulación, el hecho de la dominación y de que no es malo consumir los excedentes, por ejemplo en las ofrendas a los dioses. Nosotros, frente a la acumulación de excedentes, no hemos encontrado otra solución más miserable que la guerra.”


Y la pregunta nuestra es ¿de qué tipo de innovación o progreso hablamos con estas ciudades hechas todo un desastre? ¿Somos innovación o desgracia?

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Defensa al Parque

Por Mauricio Castaño H
Historiador
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Las medidas de ley que prohíben en estas cuatro calles de Medellín embriagarse y drogarse, pues como ha de saberse, en esta villa se drogan tres veces más que en cualquier otra ciudad del país, y por supuesto que hacen más bochinche, reporta la policía haber atendido alrededor de 15 mil riñas al mes. A ello se suma, por supuesto, el contexto de las bandas criminales, más de 200 se disputan todo el territorio, barrio por barrio, comuna por comuna, cuadra por cuadra, calle por calle. Los criminales se han tomado todo el espacio público, las infraestructuras de la ciudad para desplegar su logística de las ollas o plazas de vicio, su gran negocio. Si no se entiende este panorama, vaya y venga, se nos viene la opinadera para parecer plumas irreverentes, rebeldes y entonces declaramos el tedio al parque, desde luego, dando razón a los consumidores y distribuidores. 

La medida regulatoria se enmarca allí, rescatar el espacio para el sano disfrute, para las familias, que vayan tranquilas a pasear por los lugares y no se intimiden por los pillos, drogadictos, ebrios que atracan, roban, poposean, excretan en plenos parques, entradas residenciales, hacen fiestones hasta el amanecer sin importar perturbar el sueño del trabajador, del empleado que tiene que madrugar a ganarse el pan. No imagino a esos defensores de tribuna y no de ruedo, llevar a sus hijos a uno de estos parques para que presencien en vivo y en directo el camino de la drogadicción, condición degradante del ser humano, pues es parásito quien sólo consume y nada da. No imagino a estos padres de familia arriesgar a sus hijos en lo peor de esas bandas criminales (recordemos que raptan y prostituyen a las jovencitas más lindas en las comunas). Tampoco imagino a esos librepensadores de tribuna celebrar que su casa o su carro sea pintado por grafiteros, o en sus puertas residenciales tolerar la parranda, orines y vómitos de estos seres de rumba y drogadicción. 


El balance del conflicto en Colombia, en especial el de las guerrillas de izquierda está por pasar la página, y recordemos que representa por lo menos 15% de la violencia nacional, ganando más la violencia doméstica en casi un 50%, y la otra gran preocupación del Estado Colombiano son precisamente las Bandas Criminales que tienen tomadas las urbes con sus rentas criminales y toda su crueldad de violencia, propia de las peores mafias en el mundo. He ahí el problema. 


El espacio público, la calle o andén por excelencia, es tomada, invadida por los pillos para el despliegue de su microtráfico y de sus negocios informales que ponen a rentar, impidiendo la libre movilidad del ciudadano, volviendo la vida más estresante sin por donde caminar, teniendo que salirse a disputarse la vía con los automotores. Y como ya dijimos arriba, los parques son infraestructuras en donde despliegan sus actividades ilícitas como ventas de alucinógenos o licor. Repetimos, es un tema de criminalidad y no de moralidad el que está enfrentando el Estado con estas medidas que pretenden devolverle el espacio público al ciudadano que quiere el sano esparcimiento que son la mayoría de los hogares colombianos.


Me parece atinado el comentario a la opinión de Pascual Gaviria que hace el lector Alberto V. Velásquez la fecha 03/09/2016 en el diario El Espectador. “ ¡Claro, los borrachitos y viciosos del downtwon ya no caben en las cuatro callecitas que conforman el actual miadero del centro de la ciudad. Está bien que cada uno se envenene con chirrinchi y chiruza... que cada quien es libre (eso es lo que aducen) de elegir la agonía de la que la mayoría de los bacanes bobmarlianos nunca podrá salir. Ahora, para evitar que los chirrincheros se tomen las calles QUE TAMBIÉN LE PERTENECEN a los abstemios beatos o no beatos ¿qué clase de argumento es que las familias valleaburreñas se cascan y se matan entre los muros de sus propios ranchos ¿Problema de cupo? ¿no caben pa`sacar la mao y soplásela a la mujer? ¿Están muy hacinados en sus cambuches? ¿entonces que salgan a la calle a "darse piso"? ¿Y los demás ciudadanos qué? ¡De malas, que caminen por el asfalto que las aceras ya tiene dueños!...


Definitivamente, esta lógica de la civilidad es la misma que fundó el Innombrable, El que tienen la razón del poder o el poder de la razón se queda con todo.... el absolutismo de arepa con quesito. Malos porque toman trago, malos porque no toman. Entre tanto, la mayoría de los cuadrantes de la "parrilla" son usados como cagaderos por los dueños de la calle... ¡vaya, pues, dígales, que limpien un poquito!... Deliciosa esta dialéctica ilustrada de los flaneurs de hígado potente. ¡Fresco, parce ...todo bien! ....¡'dios-lo-bendiga! ¿me va a dar la liga, 'apá?"



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Arboricidios

Por Mauricio Castaño H
Historiador
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La ciudad se mueve al ritmo de la tal civilización. Ruidos de motosierra, tala de árboles,  avisos de próximas construcciones, sirenas de los bomberos veloces que intentarán apagar incendios avanzados y provocados, los ambientalistas impotentes y agraviados porque las fuerzas del universo parecieran conspirar en su contra y a favor de los festivos constructores, urbanistas y dirigentes que se regocijan con sus batallas ganadas, ganar suelo que venden a metro cuadrado como oro en polvo, son como dioses de la bolsa que saben cómo subir los precios para incrementar sus ganancias. El verbo conjugado es construir, construir y construir, el cemento es buen negocio, da buenos dividendos. Es un mundo incompleto quien sólo gire hacia el sólo dinero, éste tan sólo es medio y no fin.


La civilización que se nos impuso fue la del hacha y el machete que tumban monte para colonizar y decir esto es mío y aquello lo tuyo. Lo salvaje, nos hacen creer, son esas palabrejas de madre tierra, madre naturaleza, equilibrios cósmicos. Nada de eso, lo que valen son las máquinas ruidosas que echan humo. El metro cuadrado del cemento es la unidad de medida que da el valor, soñadores y excéntricos los que están pensando que la tabla rasa debe darse según el espacio biodiverso que ofrezca condiciones salubres, libres de bocanadas de humo que terminan en tus pulmones y finalmente aceleran tu muerte. Son asuntos de condiciones de calidad, favorables a la vida que esperamos se impongan más temprano que tarde. 


No queremos parecernos quejumbrosos ni mucho menos nostálgicos de mundos ya idos, tampoco añoramos los tiempos de los solo tapa rabos, decimos, insistimos, las comodidades hacen la vida más fácil y placentera, pero nos gusta conjugar la palabra responsabilidad con el planeta biodiverso, del cual dependemos para vivir. Esta carrera loca de la explotación, de sacar la última gota de petróleo sobre el planeta, para encender los últimos leños de madera, para cocinar la última rata viva sobre el suelo, ello nos pondrá de regreso a aquellos tiempos de la naciente humanidad, pero con la diferencia de un planeta agotado. A los urbanistas, los constructores, los dirigentes, a todos ellos daremos las gracias por habernos empujado al matadero infernal. 


Estamos a tiempo de hacer el alto en el camino, reconocernos en lo que somos. Al César lo que es del César, y a Isabel y Fernando el genocidio de estas tierras hace 500 años. Otros patrones de vida están a la espera de ser adoptados que frenarían esta carrera loca de la depredación. Que esas Redes de pequeños espacios verdes para enfriar las ciudades que sean más bien grandes y abundantes.


Por estos días, frente a esa ola, esa fiebre de tumbar o talar árboles, he querido llamar a esto Arboricidios, pues parece ya una costumbre, un discurso justificatorio, que debe haber tala, pero nos parece un discurso tramposo, y mejor aún, perdonen lo fuerte del término, hipócrita, pues aducen enfermedad generalizada de más del ochenta por ciento de los árboles existentes, por ejemplo, en la ciudad de Medellín. Lo malicioso está en que tal epidemia no tiene razón de ser en entidades que son ambientalistas, nos parece más bien que hacen el favor a los constructores y dirigentes, todos ellos la misma cosa de empresarios que son, para tumbar bosques y vegetación, y detrás las máquinas ostentosas que limpiarán y luego echarán cemento, y al final de cuentas, todo se reduce a las ganancias de aquellos pocos a costa de joder este hábitat de aire cada vez más polucionado. Vale el llamado a la sensatez, y mejor aún, a que los ciudadanos frenen esa carrera loca de estos depredadores inescrupulosos.

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Inventar y Crear, Zigzaguear y Bifurcar



Michel Serres: Para Inventar y Crear se Requiere
Saber Zigzaguear y Privilegiar las Bifurcaciones

Julien Burri.  Colgada el 18.06.2015


El filósofo francés Michel Serres de 84 años, firma su sexagésimo libro “le Gaucher boiteux”, una magnífica lección de creatividad.  Para lograrla se requiere cojear y pensar oblicuamente. 

Anacrónico y contemporáneo, en Michel Serres estas dos características se enriquecen la una a  la  otra.    El  académico  ya  no  podría  vivir  sin  su  teléfono  inteligente,  pero  su  escritura recuerda  en  eco  las  de  Gaston Bachelard  y  de  Jules  Michelet.    Pensadores  oblicuos  de  los siglos  XIX  y  XX,  a  la  vez  científicos  y  poetas.    Una  escuela  francesa,  única  en  el  mundo.  


Michel Serres engloba ciencia y artes, historia y tecnologías, con un espíritu de síntesis que se ha vuelto hoy demasiado escaso. 


Precisamente la calle Jules Michelet, conduce hasta su puerta.  Estamos en Vincennes, cerca de París, en una casa llena de libros, con un jardín frondoso.  “Pues  sí, los libros están por todas partes”, suspira el dueño del lugar, con sus grises ojos risueños y sus abundantes cejas blancas. 


Tiene una  hora para  concedernos, antes  de  una cita por  Skype.  “Gracias  por  haber venido desde  Lausana…    la  vista  sobre  los  Alpes  savoyanos  que  ofrece  su  ciudad  es  el  más  bello paisaje que yo conozca.  De los que he visto, quizás solo Vancouver sea tan bello…” 


Ud.  se  describe  física  e  intelectualmente  como  un  “zurdo  cojo”…    Según  Ud., crear impone no ir recto. 


La carretera que conduce a Ginebra va siempre a Ginebra.  Si Ud. la sigue no inventa nada.  El objetivo de su viaje será el que proyectó para su viaje.  Un verdadero viaje es el que enseña algo distinto a lo que estaba previsto.  Hay que bifurcar para crear y descubrir.  Piense en Cristobal Colón.
 

Si Ud.  interroga a los descubridores sobre la manera como han  procedido, la mayor parte del tiempo han descubierto lo que no buscaban.  La investigación científica en la actualidad  está demasiado  orientada.    No  es  así  como  se  inventa.    El verdadero descubrimiento es imprevisto. 

Es  por  esto  que  ama  el  rayo  <foudre>  que  zigzaguea.    En  su  texto  Ud.  lo menciona con frecuencia.  Pero el rayo también puede matar… 


¿Nunca ha tenido un flechazo <coup de foudre> por una persona? (se sonrie). 


¡Es de esto de lo que se trata!  La invención nos cae en la cabeza; nunca sabemos de dónde va a venir, ni cuando.  Hay algo de enceguecedor.  Ud. sabe, una verdadera invención no se ve nunca.  Se toma un tiempo largo para reconocerla. 

Piense  en  Newton  que  descubrió  la  atracción  universal.    Todas  las  academias  de ciencias rechazaron ese descubrimientos durante ciento cincuenta años.  Esa novedad era  tan  fuerte  que  nadie  la  vio.    En  cuanto  a  las  tormentas,  yo  he  vivido  unas  bien serias; incluso me consideraron desaparecido seis días en la mar, cuando navegaba en la Marina nacional. 


Gobernar quiere decir eso: maniobrar el azafrán del timón.  Hacer zigzags.  Pensar es bifurcar. 


El estilo es la primera cosa que llama la atención cuando se lo lee.  Ud. es tanto escritor como filósofo.
 

En  lengua  francesa  no  hay  mucha  frontera  entre  la  filosofía  y  la  literatura.    Es prácticamente  único  en  la  historia.    Excepto  en  Platón.    Somos  los  herederos  de Diderot, Voltaire, Bergson, que le pusieron mucho cuidado a la forma.  Pero yo trata también de olvidar la tecnicidad abrupta para fluir por la lengua corriente. 

Las ideas pasan a un segundo plano.  Pero en el primero, es menester que aquello sea sonriente, acogedor.  La técnica está ahí.  Solamente que no se la deja ver. 


Lo que seduce luego es su espíritu de síntesis.  Ud. traza las líneas de un “gran relato” para volver a colocar lo humano en el cosmos… 


Pensar  es  estar  en  conexión  con  el  cosmos.    Como  lo  he escrito,  el  mundo  no  nos rodea, nos construye por completo.  La ciencia nos ofrece un gran relato que bifurca, que va del big bang hasta nosotros.  Todos los científicos son su autores en común.

 
Mientras que el postmodernismo había anunciado la muerte definitiva de todo relato englobador… 


Ud. quiere recordarnos también que tenemos un cuerpo.  Que sin el cuerpo “la
inteligencia sigue siendo estúpida y pesada”… 


Yo he sufrido la dramática separación entre los científicos y los literarios.  Incluso por esto tengo muchos colegas gruñones; están separados del mundo moderno porque no conocen la ciencia.  Las nuevas tecnologías podrían, por medio de su cultura en red, favorecer los intercambios transdisciplinarios.  En mi libro insisto mucho sobre estas travesías.  El análisis no es muy interesante, es la síntesis la que es necesario buscar.
 

¿Entramos en una nueva civilización? 

“Civilización”  es  una  palabra  mayúscula.    Pero  hay  una oscilación  de  cultura  tan importante  como  la  que  tuvo  lugar  en  el  momento  de  la  invención  de  la  escritura.  


Entre el momento en el que lo que se hacía era hablar y aquel en el que la escritura se
impuso.  Sócrates desconfiaba de la escritura.  Y Platón escribía.  Cuando la escritura llegó, todo cambió:  la ciencia,  la geometríaa, el derecho, la  paideia, etc.  Lo mismo ocurrió  cuando  la  invención  de  la  imprenta.    En  la  actualidad,  con  las  nuevas tecnologías, vivimos una tercera revolución.
 

¿Va a desaparecer el libro de papel?  

Voy a contarle una historia para divertirlo.  Soy viejo marino y me he interesado en la evolución de la marina.  A comienzos del siglo XX ocurrió un evento considerable: el bote de vela comenzó a ser competido por la máquina de vapor.  Imagínese: estamos en 1920, los dos, y discutimos sobre el porvenir de la marina. 

Estamos  de  acuerdo  en  decir  que  la  vela  está  liquidada. Hoy, en  2015,  visitemos todos los puertos del mundo, y encontraremos diez veces más veleros que barcos de motor.    Nuestro  pronóstico  de  1920  era  absolutamente  seguro,  pero  completamente falso.  El libro de papel… ¿qué quiere que le diga?  Es seguro que va a morir… ¡pero como el bote de vela! 


Muchos  de  sus  cofrades  son  “gruñones”  (Alain inkielkraut,  Eric  Zemmour), mientras que Ud. ¡está maravillado! 


No vale la pena  llorar por un  mundo desaparecido.  No puedo hacer nada  distinto a vivir en este mundo.  Está delante de mí, es necesario que lo piense, que sea lúcido sobre  él,  para  ayudar  a  mis  hijos,  a  mis  estudiantes,  las  generaciones  futuras.    La filosofía  quiere  decir  sabiduría.    Sabiduría  <sagesse>  para  mí  quiere  decir  partera <sage-femme>.  Ser el partero del mundo futuro.  ¡Soy una partera!  Los regañones dicen que todo tiempo pasado fue mejor.  Claro que era mejor ¡porque yo estaba allí! 
 

Pero  estábamos  gobernados  por  Franco,  Mussolini,  Lenin,  Stalin,  Mao,  Pol  Pot, Hitler, etc.  Gentes valientes que nos costaron ¡150 millones de muertos! 

Pero  hace  setenta  años  vivimos  en  paz.    Es  primera  vez  en  la  historia.    Estoy  muy contento  de  vivir  en  esta  época.    Mi  optimismo  es  un  optimismo  de  combate.    Por supuesto que nuestra época es movidita, con sus torbellinos.  Los que se angustian son los que nun- nun- nun-ca han navegado (él retoma la melodía de la canción “érase un barquito”… y se ríe). 


Una  época  nueva  impone  reinventar  las  instituciones  y  la  política.    ¿Es  capaz Francia de hacerlo? 


Lo que más me sorprendió en enero fue la manifestación que siguió a los atentados de Charlie Hebdo.  Tuvo tres características: primera, fue silenciosa.  Segunda, no era ni en pro ni en contra de decisión o persona alguna.  Tercera, las gentes al decir “yo soy Charlie” decían simplemente “yo soy”.  Nunca antes se decía “yo soy”.  
 

Se decía “somos”.  Es una novedad de una moraleja social inédita.  Hemos asistido a una  triple  bifurcación  histórica. Es infinitamente  raro  estar  en  presencia  de  una invención sociopolítica.  Lloré de la emoción ante una tal novedad. Francia se reinventó en esa ocasión.  Se puede descubrir el agua tibia por error, pero reinventarse uno mismo, es una cosa bien severa. 

Ud.  que  ha  atravesado  decenios  ¿no  tiene  la  impresión  de  haber  vivido  una sucesión de crisis? 


Sí, una crisis perpetua.  El nuevo mundo estaba sin cesar camino de asomar.


¿En qué consiste nuestra humanidad?  ¿En esta inadaptación de base al mundo? 


El  término  humanidad  tiene  dos  sentidos:  designa  a  la  colectividad  humana  por  un lado, y por el otro la bondad, el hecho de hacer del otro un acto de humanidad.  Yo escogería más bien el segundo sentido. 


Sesenta libros, y otras tantas bifurcaciones intelectuales dibujan un pensamiento muy coherente.  Dando un paso atrás ¿qué piensa? 


En efecto ha sido un recorrido bastante bifurcador.  Pero no soy el responsable.  Algo en Ud. lo empuja y le hace escribir libros.  No puede nada.  No soy yo el que los ha hecho.  En todo caso, fue ante todo el niño que yo era, el que navegaba en el Garona, el que experimentó en la  naturaleza  y  que  fue movido por el universo, quien  los  ha escrito.  No el profesor.


 Traducción Luis Alfonso Paláu C., Medellín, 24 de junio de 2015.

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Todo Pasa y Nada Pasa

Por Mauricio Castaño H
Historiador
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Todo pasa y nada pasa. "Vano el motivo de esta prosa." El efecto paisajismo tiene el lado perverso de la costumbre que no deja ver lo distinto, todo se vuelve igual ante nuestros ojos, las sensaciones nos hacen la mala jugada de no percibir los cambios que se dan en nuestros entornos. Recuerdo una expresión de un hombre, ordinario él, que es Concejal de la ciudad de Medellín durante tres períodos seguidos, doce años, éste, decía que en ese tiempo presenta, período tras período, las mismas diapositivas de crítica y sugerencias a cada administración de turno, que esto, que aquello, que el programa del Presupuesto Participativo está tomado por las Rentas Criminales, que aquella obra está mal hecha, que el operador incumplió… pero nada pasa, etc, etc., todos parecemos ir en una bicicleta estática, un movimiento sin desplazamiento, todo cambió para que todo siga igual.  Cuentan que el viticultor consultó al catador sobre su arte, éste le dio a conocer que el vino no sabía bien, era mala su cosecha. Aquel, entonces, como loco, arremetió con el hacha a destruir los toneles… Si el vino está mal, la madera no sirve. Pero ésta no es la lógica del burócrata, lo inercial es su mundo.


Medellín, al igual que todos los municipios de Colombia, está formulando su Plan de Desarrollo. Veo a la gente ir y venir, muchas expectativas muchas angustias represadas, pero siempre con la esperanza de que algún día su barrio, su sector cambie para lo mejor, es el mundo de la esperanza el que nos abriga. Sueñan con una ciudad sin tanta desigualdad, sin tanta inequidad, sin tanta violencia, son palabras comunes las de Sostenibilidad Ambiental, Energía Limpia,, ciudades transitables. Movilización Ciudadana libre y espontánea, vivir sin el miedo de que el pillo te clave el puñal, sin que el criminal ensañe el plomo en tu contra. Poder dormir tranquilo en las noches que llaman al descanso, que los bares, hoteles y hostales no les aprueben sus licencias al pié de tu residencia. Que los extranjeros de tour no sean lo peor de lo peor, que no sean de esos que vienen a desfogue de la drogadicción y afanados por el sexo. Que no sean “los americanos de mandíbulas largas…” que van de chanclas, bermudas, malolientes, tiran las basuras a la calle, van orondos con esa superioridad del conquistador del primer mundo.


Tantas cosas que decir, tantas cosas que pasan, y al final la sensación es abrumadora. Es curioso, el efecto de paisajismo hace que el bosque no deje ver los árboles. Las familias tradicionales, tejidas con amor y respeto, desconocen ese monstruo de mil cabezas que golpea en nuestras nucas sin que siquiera lo notemos. La macroeconomía decide sus líneas estratégicas en donde ganar más dinero, ponen aquí una zona hotelera, al lado bares, discotecas que alebresten al turista que hace milagros con sus dólares convertidos en pesos colombianos. Las putas están de fiesta, o las prepagos que llaman hoy, ganan diez veces más el salario de un obrero, y las son de variados catálogos a las medidas de exigentes gustos, posibles a la industria de las cirugías estéticas, todo un circuito económico, toda una cadena productiva, ya envidiada por cualquier otro renglón. Sexo, Licor y Drogas, una triada rentable que quiebra morales o éticas, Business-to-business, negocio es negocio manda la pragmática gringa.
Todo pasa para que a la economía le vaya bien. “Nada. Cosas de todo día. Gente necia, local chata y roma…” Nada pasa para quienes quieren ver alivio a sus vidas atormentadas por la gigante empresa. Acá gentes humildes, soñadores con un planeta limpio, allá empresarios desalmados, mano oculta o negra, que sólo hace sonar sus cajas registradoras. Esperemos, de los soñadores un mundo posible que parezca mejor.


El sentimiento propio e inconsulto motiva anexar unas palabras de un conocido amante de la antropología: “Mauricio, deseo que tu periplo vital continúe siendo agradable y productivo. En la lógica de la Naturaleza ya perdimos razón de ser, no llevamos hacia adelante la antorcha de la evolución que fue el papel que nos asignó, y más bien la estamos destruyendo antes, mucho antes que gestemos el entorno construido desde donde retomemos la senda evolutiva, único papel, único programa, supremo programa recibido desde el cosmos. En términos coloquiales, estamos manivacíos. Una Historia que comienza 500 años atrás, con curas culones y ventrudos, conquistadores que anhelan "blanquiar" su sangre sirviendo al rey, y soldados muecos de arcabuz al hombro, es una Historia irracional que presta servicio gratuito al genocidio que desataron Isabel y Fernando. En Antioquia Antigua pretendo construir el sillar donde descanse, en la otra orilla del río, la Historia de Antioquia Central desde los comienzos del poblamiento. Es de insanos un puente sobre el río que no descanse en una de las orillas. No pretendo que te la leas, ni que la duermas; curioséala porque es el primer esfuerzo que se ha hecho de escribirla. Hazme el favor de pasar un feliz día.” Norberto.



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Espacios del Crimen


Por Mauricio Castaño H
Historiador
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Las bandas criminales amenazan al alcalde de Medellín. La razón: ejercicio de autoridad para contralar sus actividades de micro tráfico y extorsión que hacen alrededor de 240 bandas o combos. En las ciudades de Colombia así como en el campo, la epidemia es igual, los pillos despliegan sus rentas ilegales a punta de fuego y terror. ¿Estamos en sus manos?

En esta ciudad de la tacita de plata, los parqués públicos son escenarios tomados por los pillos para mercadear sus drogas ilícitas y para el cobro de vacunas, como llaman a la extorsión, de todo negocio que encuentren. Barrios enteros han sido tomados, ejemplo es el barrio Prado, otrora morada de los ricos, hoy antro del crimen y la prostitución, sus moradores tuvieron que desplazarse y vender por cualquier precio sus devaluadas propiedades.


Donde haya mucho flujo de gente y lugares discretos, llámese parques o espacios públicos, son las moradas perfectas para la apropiación y el despliegue del mundo criminal. Medellín como en muchas ciudades de Colombia, los parques públicos se han convertido en terror para los vecinos. ¿Cuál es la razón de su  temor? 


Sin lugar a dudas es por quienes frecuentan estos espacios, son los consumidores de todo tipo de vicio, de sustancias ilícitas, además del licor, una combinación perfecta que una persona pierda el control de sí misma y genere comportamientos que incomodan la tranquilidad de los vecinos. Todos los negocios grandes y chicos  a lo largo y ancho de esta geografía están gravados por los pillos, la prensa ha documentado al detalle esta epidemia salida del control de las autoridades.


Pero el problema de los parques tiene es que son espacios tomados para montar plazas se vicio como llaman a esa actividad criminal de distribución y consumo de drogas. Recuérdese que en Medellín es normal que alguien mientras camina lleve un marihuano encendido, pero cuando requieren más y variadas drogas, buscan lugares solos, fuera de la vista de las multitudes.


Es allí donde se alista el crimen organizado para tomarse los espacios públicos, los parques le resultan perfectos   para sus actividades de rentas criminales. Allí se distribuye y se consumen drogas ilícitas para todos los gustos. Y cuando la cosa va subiendo de tono meten y meten drogas cada vez más fuertes, a veces acompañan con licores, entonces viene la fiesta improvisada con música a todo dar salida de potentes parlantes desde sus automóviles. Gritos van y vienen, la cosa sube de temperatura, algunos son tocados por la llama erótica y cualquier banca o árbol  se convierte en un motel. Recuerdo la derivación del nombre eco motel refiriéndose al Parque Bosques de la Frontera en el exclusivo sector del Poblado, que hasta los pillos en sus largas noches y adentrándose en el bosque acampaban para seguir en sus bacanales. 


Otros lugares dicientes por el cambio de nombre que los observadores denotaban las practicas que allí se hacen: El Cerro el Volador, llamado el Violador, por los abusos a mujeres que visitaban el lugar. Otro es el Pueblito Paisa, llamado El Dedito Paisa, denotando las prácticas de las parejas que allí hacían. Además, valga recordar,  en estos lugares dejan sus orines, excretas, sus basuras...
Lo común de estos espacios públicos es que se convierten en santuarios del crimen y la hediondez humana, la de esos seres que solo consumen y consumen pero no producen nada, imaginad un drogadicto tirado en la acera por su traba, solo despierta para seguir consumiendo. Pero si no están insertos en el mundo laboral, de dónde sacan el dinero para proveerse? Ahí es donde entra la estructura criminal, si quieres esto, debes hacer aquello, ve y roba a aquel ciudadano de reloj, celular y cartera, ve y tráelos que acá lo canjeamos. O vende estos marihuanos y te damos éstos. Y así todo crece en espiral, gracias, no hay que olvidar, a la inequidad de la ciudad, del país.


Viene a bien recordar la norma que preserva los espacios públicos de tal deterioro, en Antioquia es el Código de Policía o Manual de Convivencia y contemplado por la Ordenanza No. 18 de 2002 "Por La Cual Se Expide el Código de Convivencia Ciudadana Para El Departamento De Antioquia” Artículo 67. Queda totalmente prohibido el uso o consumo de sustancias alucinógenas que produzcan dependencia física o síquica en sitios públicos o establecimientos abiertos al público. Artículo 68. Quien contravenga lo ordenado en el artículo anterior, será retirado por las autoridades de Policía del sitio o espacio público y se le impondrá por las mismas autoridades sanción de uno (1) a cinco (5) salarios mínimos legales mensuales sin perjuicio a la acción penal a que haya lugar.

En la calle se refleja la sociedad que somos y los parques nos están mostrando el auge del mundo criminal, reducen al ciudadano común al encierro de sus torres de apartamentos cercados pero expuestos cuando tienen que salir a sus labores, calles y parques son un verdadero peligro. Viene a bien la pregunta por la inequidad de la ciudad y del país, que el hampa aprovecha para desplegar sus lógicas de rentas criminales.

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Construir Paz

Por Mauricio Castaño H
Historiador
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El ojo por ojo, el diente por diente, es la manera más usual de resolver los conflictos en nuestra sociedad, es la cultura que profesamos, a diario consumimos grandes porciones de violencia en la pantalla chica y en los medios masivos de comunicación  es pan de cada día. La sangre es garantía de alto rating. Para contrarrestar estos sentimientos primarios, la civilización humana ha inventado la justicia como el recurso más civilizado de resolver las diferencias y así romper el círculo vicioso de la violencia.


La justicia es la forma más elaborada y civilizada de la venganza. Pero hay que hacer notar que la justicia no es solamente la idea general que se ha incrustado, que ha quedado en la sociedad: se hace justicia si se materializa, si se sacia la sed de venganza, no quedamos contentos hasta haber aplastado a mi verdugo, hasta ver a mi enemigo en los estrados judiciales, que le caiga todo el peso de la ley, desearíamos cárcel de por vida, y ojalá, si existe, la pena de muerte. Son rezagos de la venganza primitiva que permanece en las conciencias colectivas. 


Pero vale recordar que justicia no sólo es ese castigo de privación de la libertad o de la pena de muerte como la existente en algunos países. Justicia también contempla hechos tales como las de obtener la verdad por parte de la víctima sobre un hecho desafortunado que haya sucedido, ser reparado por los daños causados, o la consabida fórmula de Verdad, justicia, reparación y garantías de no repetición, etc. Lo que interesa es reparar el daño y garantizar que el victimario haya hecho un verdadero acto de contrición, de arrepentimiento, que haya seguridad de que es una persona arrepentida y que no reincidirá. Lo importante es reintegrar a la sociedad a quien se ha descarriado.
 

La cárcel, si se quiere, es un recurso de última instancia, es vox populi, ella no resocializa, ella profundiza más bien en la maldad, es la escuela del crimen, allí, en el encierro, se perfeccionan técnicas para delinquir en el afuera. Por eso es mejor asegurar esos actos transparentes que salen del fuero interno de la persona arrepentida para restablecerlo en la sociedad. Los preceptos morales han resumido bien esta idea del arrepentimiento y del perdón: “Si alguien te abofetea la mejilla derecha, déjale que te abofetee la izquierda” Salomón... Ó “habéis oído que se dijo: debes amar a tu prójimo y odiar a tus enemigos, y yo os digo: Amad a vuestros enemigos, y rogad por los que os persiguen. O la nueva alianza: “si vienes a presentar tu ofrenda a Dios al altar y allí te acuerdas que tu hermano tiene algo contra tí, deja ahí tu ofrenda ante el altar y ve primero a hacer las paces con tu hermano; después regresa y presenta tu ofrenda a Dios.” El mensaje es el de mantener una cofraternidad.

La historia está llena de episodios ilustrativos sobre la manera como los grupos humanos se las arreglan para conservar las distancias y así evitar peligros que comprometan la propia existencia humana. En especial pululan los ejemplos relacionados con el poder. En cualquier época y en cualquier grupo de poder que se piense, encontramos la constante del ejercicio de la violencia o la guerra para reducir amenazas. Las formas de tortura son numerosísimas con las cuales se valen los victoriosos para someter y extraer información de quien a caído en sus garras. Piénsese en relatos como los Gengis Kan, Los Borgia, El Padrino, o series cinematográficas como Homeland, Black List, todas ellas recrean las variantes que emplea el poder para dominar con crueldad. 


Cuando un enemigo es apresado le extraen información bajo torturas de manera gradual, se intensifica si el capturada se rehusa hablar: sacan las uñas con finas tenazas, martillan dedos, quiebran una mano, un pie, dan un balazo en una zona que cause dolor como en los testículos, o en otra en donde amenazan con dejarlos paralíticos. Y si el cuerpo de la víctima resiste, entonces se valen de sus seres más queridos como hijos, esposa, padres, hermanos y hasta sus propias mascotas. Son técnicas muy refinadas que terminan doblegando al sometido. 


El dejar con vida o quitarla sigue siendo un tema del valor que represente la víctima. Cuando le permiten vivir, por lo general es un mensaje de escarmiento que quieren enviar a sus rivales, cuando cometen asesinato es porque es más útil así, se liberan de futuras amenazas, incluso el mismo cadáver es aprovechado para inculpar otros enemigos que quieran sacarse del camino. La violencia ha desarrollado técnicas sofisticadas para infringir sufrimiento y con ello hacerse respetar como grupo de poder por quienes la ejercen. El ejercicio de la violencia del terror es un recurso que produce altos dividendos al mundo del crimen.


La violencia es un método cruel de ejercer el poder. Diciente es la expresión: la guerra es la continuación de la política por otros medios. La política en sí es la negociación sin acudir a la violencia. No importa qué tanto odio se escurra, normal en este bípedo humano, lo importante es no causar daño, esto en teoría, pero la verdad es que el ejercicio de la política lleva de manera explícita el uso de la violencia a través de sus aparatos armados como ejércitos y policía o de inteligencia. Los Estados conllevan el uso legítimo de la fuerza cuando ven amenazada su soberanía o sus instituciones. Un hilo muy delgado separa lo legítimo de lo que no lo es. 


Puede servir de ejemplo en Colombia las disposiciones legales denominadas para la época Estatuto de Seguridad Nacional para contener las protestas sociales pero en especial reducir la amenaza, según los entonces gobernantes, de la toma del poder por las guerrillas de izquierda o comunistas. Fue la década de los ochenta y para dar una idea piénsese en el asesinato y desaparición de aproximadamente seis mil militantes del partido político Unión Patriótica. Y mucho hombre y mujer que fuera de izquierda o sospechoso de serlo, fueron torturados o muertos. Es de anotar que Colombia no ha tenido golpes de Estado a diferencia de otros de Latinoamérica, muchos analistas coinciden en explicar tal cosa en que sus dirigentes han sabido ejercer de manera cruel y meticulosa la violencia.

Pese a todo esta tragedia humana que somos, estamos destinados a vivir en sociedad. El estar juntos nos hace fuertes mientras que el aislamiento nos mata. El origen de la palabra Política viene del griego polis y hace referencia a la agrupación humana por excelencia que es la ciudad, la forma de la vida humana que tomó fuerza son los grandes conglomerados humanos, los poblados, pues la vida se hace más fácil entre muchos por la distribución de las tareas y por la posibilidad de intercambio de lo producido, así, del esfuerzo de todos, la vida se hace más sencilla y en pleno disfrute de la variedad producida por el colectivo. Sinónimo de ciudad en nuestros días es la capacidad de garantizar diversos servicios que dan mayor bienestar y calidad de vida. 


En la ciudad se concentran los mejores servicios de salud, esparcimiento, educación, vivienda... todo lo contrario es el campo, por su aislamiento aquellos servicios son deficientes cuando no nulos, los campesinos en la práctica están condenadas a la miseria, al abandono de Dios y del Estado. Estas palabras ponen de relieve la preferencia de la humanidad por los grandes conglomerados humanos, nos concita la advertencia instintual de estar juntos o demasiados juntos hace que estalle la violencia. Estar muy próximos nos pone en alerta del peligro que puede representar quienes se nos acerca, es una lógica biológica para cualquier animal viviente, por ello la distancia se impone para evitar cualquier amenaza que pueda sobrevenir. 


Estas líneas de reflexión pretenden decir que esta obra humana, esta tragedia humana se ha mantenido en ese filo de la navaja. Los griegos por las evidencias que nos han dejado, desarrollaron la técnica o la forma de cómo entenderse los humanos en sus variadas y naturales diferencias, es un gesto de bondad el tramitar las diferencias humanas sin necesidad de acudir a métodos violentos, sin necesidad del exterminio físico.

Tabién se tiene que el poder está dentro de las drogas más peligrosas. Aun así mientras estamos en su jurisdicción, conviene propender por los mecanismos de resolución pacífica de los conflictos, detener la espiral de violencia. Cualquier acto humano que haya causado dolor espera el arrepentimiento y luego su perdón. Un hombre arrepentido es mejor que uno en el resentimiento. Alentamos a quienes se esfuerzan por construir paz en Colombia.


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La Fiebre del Cemento

Por Mauricio Castaño H
Historiador
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No damos tregua al planeta verde, Bogotá y Medellín muestran sus dientes para arrasar con lo poco verde que queda, los mandatarios obedecen a sus padrinos de la industria del cemento. Los pocos árboles que dan respiro y fresca a la urbe a diario resisten amenazas de los que viven de la fiebre del cemento. Los dirigentes y funcionarios públicos no disimulan esfuerzos para rebuscarse palabrejas que suavicen la inescrupulosa intervención en las ciudades, templo de los industriales e inversionistas, dicen que toda infraestructura debe ser sostenible en lo económico y así embuten cemento. Parecen gánsteres que hacen quite a las alertas de organizaciones sobre cuidar el oikos, nuestra casa planetaria, de nada parece que sirve hacer consciencia por las ciudades verdes, es puro discurso para ir a convenciones y cocteles. 

En Medellín a diario se echan miles de toneladas de cemento sobre lo poco verde que aún existe, los urbanizadores no paran la guerra que tienen contra la naturaleza, cada vez los árboles son reemplazados por carriles que dan paso vehicular, en vez de apretar el cinturón de la malla vial, lo sueltan, hacen lo del glotón, en vez de acortar sus bocados, lo que hace es abrirle más huecos a su correa para que sostenga a su barriga creciente. Los clamores planetarios no son escuchados, las alternativas de transporte como las bicicletas o de sostener el verdor para el equilibrio climático valen poca cosa. ¡ Vuestra Majestad es el dinero!


Escucho voces de vecinos perplejos frente a la decisión que tiene la administración municipal de estimular el negocio echando loza de cemento y construir moles para bares en el único bosque que existe en el sector residencial de la Frontera de El Poblado. No les importa que los espacios públicos de ventas de licores estimulan las malas prácticas de borrachos y asentamientos de plazas de vicio, y detrás de ello, se vienen en cascada el micro tráfico de drogas ilícitas, atracos, crimen organizado. Es la lógica expansionista de los constructores y dirigentes que no pueden ver un lote verde porque inmediatamente se les despierta el apetito depredador, y entonces, al diablo con lo de pulmones verdes.


La voz ciudadana es silenciada, aplastada cuando alertan sobre estos exabruptos, pasa a diario en la ciudad, cuando los inversionistas echan el ojo a un terreno, se amangualan con sus servidores públicos para materializar su empresa, pasó en esta ciudad medellinense con el llamado sector del Naranjal, un barrio de clase media, fue desalojo con disposiciones legales, los obligaron a vender barato a los inversionistas y luego vendieron seis veces más caro. Y así ha pasado en toda esta ciudad, pasó con el barrio Prado de imponentes casas, con el Sector de Boston y ahora quieren arrasar al cien por cien con el barrio de El Poblado, que poco a poco han desplazado a familias tradicionales para abrir paso al sector industrial, justificada con la zona mixta en donde se obliga a convivir lo residencial con la zona comercial, y así poco a poco este último coloniza a aquel hasta que sus moradores terminan siendo desplazados por las consecuencias que trae la vida comercial, como está sucediendo:  el crimen organizado se toma los lugares, la prostitución vive en permanente fiesta, hasta que acorralan al ciudadano de a pié, sin otra alternativa que la de huir, desplazarse.


Una voz de esperanza se ha encontrado en los movimientos cívicos que frenan esa irracionalidad del vulgar comercio que desatiende los llamados de encontrar soluciones al cambio climático y a la irracionalidad de los constructores y dirigentes. Esperemos que estas voces logren frenar los desafueros de los desalmados constructores que se van con todas sus aplanadores con la fiebre del cemento en las ciudades de Medellín y Bogotá, por no decir en todas las del país.

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Epidemia Criminal

Por Mauricio Castaño H
Historiador
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El crimen organizado, las rentas criminales es la mayor preocupación de alcaldes y gobernadores de esta Colombia. Su confesión hecha al presidente de la república es ya una manifestación de impotencia ante esta epidemia de violencia y muerte a la que nos someten a diario los pillos, los matones de barrio. Recuerdo el irónico chiste del hijo que varias veces tenía que ser despertado por su señora madre para que fuera al colegio. Se resistía a levantarse alegando cualquier excusa como cinco minutos más de modorra, otra perecita más... Hasta que se sincera: Mamá yo no quiero ir allá porque todo el mundo se burla de mí, los profesores y estudiantes. Mijo, responde su madre, tiene que ir porque usted es el rector del colegio. 


El chiste evidencia la falta de legitimidad de las figuras de gobierno, igual a como sucede con los mandatarios, no saben qué remedio hallar frente a la epidemia criminal que invade cada esquina, cada metro cuadrado de la ciudad en donde se toman a los niños desde los ocho años para iniciarlos en el consumo de marihuana y demás alucinógenos, igual proceden con los adolescentes, interceptados en las esquinas de los colegios para ofrecerles drogas, en fin, para apropiarse de todo aquello que dé rentabilidad. Copan los espacios públicos y privados que resultan estratégicos para sus llamadas plazas de vicio, desencadenando en cascada toda una negación de la vida, tras las ventas de las drogas se viene la oferta de prostitución, atracos, violaciones sexuales, calles deterioradas por la mendicidad, excrementos, orina de taxistas, etc. 


Y como siempre, el miedo es el principal recurso para someter a quien se resistan, leves escarmientos hasta finalmente pagar con la propia vida, ellos tienen el poder de dejar vivir o hacer morir. Las metodologías del dolor, del miedo, de la tortura siempre están a la orden del día en la historia de la humanidad, para ser aplicados a todos por igual. Tanto los gobernantes como los ciudadanos de a pié están sometidos a las lógicas, al entramado del crimen organizado. Si ello no aparece en los noticieros es porque mienten en estadísticas o porque hacen desaparecer los crímenes.


Si esta es la preocupación de los hombres de poder, qué diremos de los ciudadanos de a pie, los que se preguntan a diario qué hacer con la plaga del crimen que se expande a la velocidad de la luz. Cualquier recodo del espacio público es tomado por los tentáculos del mundo criminal. Además de las altas rentabilidades, al menos 236 millones de dólares anuales, tienen a su favor todo un ejército de desempleados, la oferta laboral casi única para los jóvenes, pues como sabemos el liberalismo del mundo del capital ha despojado de lo único que le quedaba a los individuos: su fuerza laboral. Hoy la fábrica robotizada ya no los necesita, entonces los pistoleros la toman a su favor.


Tenemos que lo malo de una sociedad no puede ser atribuible solo a unos cuantos, de tal palo tal astilla, tenemos lo que nos merecemos. Hasta qué punto se toleran fechorías que van subiendo de tono hasta convertirse en un monstruo de mil cabezas. Todos en esta sociedad celebran conseguir dinero a como dé lugar, los traquetos son recibidos como héroes por sus madres, vecinos... Pablo Escobar, símbolo del mal de Colombia, es venerado en la cultura popular como un santo más, a su tumba van con ofrendas. Esto en la cultura popular, en las élites significó echar el bobo por delante, pues las drogas ilícitas han sido y son consideradas otro renglón más de la economía.


Por ello esta tierra parece de nadie, solo de los que imponen la lógica del crimen organizado. Las calles, repetimos, son orinales de taxistas, letrinas para indigentes, los parques zonas de consumo de vicio y mercadeo de prostitución, en Medellín vayan al sector del Poblado, al parque lleras lugar de las prepagos o protistutas, el parque de la Presidenta aledaño al hotel Dann Carlton es zona de microtrafico y atracos.


La cultura que somos nos devela, somos lo que hacemos, la nuestra es una sociedad sin frenos morales o éticos, inspirada en liberalismo económico,  da rienda suelta a conseguir dinero a como dé lugar, no importan los medios sino el fin por sí mismo. Se dice que los pueblos tienen a sus gobernantes que se merecen, de tal palo tal astilla, es duro reconocer, pero esa es nuestra sociedad. El desequilibrio de las sociedades viene por el exceso reunido, la apropiación de unos pocos cuando los otros están desprovistos, privados de lo necesario. A todas estas, ante la impotencia de los mandatarios parece ser que estamos ante una epidemia criminal.



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¿se puede uno casar consigo mismo?

 Slavoj Žižek.


Tomando en serio el caso de una joven británica que se unió a sí misma la primavera pasada para manifestar el amor que se tenía, el filósofo esloveno Slavoj Žižek se interroga, no sin humor, sobre el nuevo ideal de transparencia que gobierna las costumbres.

¿Puede uno imaginarse ser otro?  Un psicoanalista replicaría: uno no puede ni siquiera imaginarse ser uno mismo.  O más precisamente, uno se imagina ser uno mismo pero uno no lo es verdaderamente.


En la primavera del 2015, una tal Grace Gelder, joven fotógrafa adepta a la meditación causó revuelo en la prensa británica.  Inspirada en la letra de una canción de Björk –«married to myself» («casada consigo misma», extraída de Isobel que figura en su segundo álbum, Post)–, decidió en efecto dar el paso: organizó una ceremonia de matrimonio, pronunció sus promesas de fidelidad para sí misma, se puso la argolla en el dedo y se dio el beso en el espejo…  Más allá de esta información absurda, el concepto de self-dating y de self-marrying parece tener el viento en popa.  Sitios de Internet dan consejos para prepararse a una cita consigo mismo: esparza palabras dulces por el apartamento, haga arreglos, encienda las velas, póngase su vestido más bello, anuncie a sus amigos que va a pasar una velada cara a cara consigo mismo… El self-dating está encargado de promover un mejor conocimiento de sí, conducirnos a descubrir quienes somos y lo que queremos; comprometiéndonos con nuestro ser más íntimo, llegaremos a aceptarnos mejor y a estar en armonía con nosotros mismos, para aprovechar plenamente la vida.  ¿Puede ser cumplida una tal promesa?


Antes que sonreír burlonamente frente a la manifestación atroz de esta patología contemporánea que es el narcisismo, veamos lo que revela: la noción de self-dating y de self-marrying implica que no se es uno consigo mismo.  No puedo desposarme sino con la condición de no ser directamente yo mismo; mi unidad exige ser confirmada por el Otro con una O mayúscula, realizada en una ceremonia simbólica, “oficializada”.  Y es esto claramente lo que plantea el problema: ¿cómo esta inscripción en el orden simbólico a los ojos del cual estoy «casado conmigo mismo» remite a mi experiencia de mí mismo?  ¿Y si este regreso sobre mí mismo me condujera a descubrir cosas poco apetitosas?  ¿Celos, fantasmas sádicos, perversiones sexuales?  ¿Y si mi pretendida “riqueza interior” se revelase no ser mas que un flan?  En una palabra, ¿si me apercibiese que soy mi prójimo, en el sentido bíblico del término (un desconocido impenetrable, completamente ajeno a mi yo oficial) y que busco el contacto con otro precisamente para escapar de mí mismo?  Se dice que para amar al prójimo hay que comenzar por amarse uno mismo.  ¿No es más bien para escapar de mí mismo que amo a mi prójimo?  ¿No sería pues yo amable sino con la condición de amar al otro?  Casarse consigo mismo supone un buen entendimiento interior, pero ¿qué va a pasar si no logro reconciliarme conmigo mismo?  ¿Y si sólo me doy cuenta de esto después de mi auto-matrimonio?  ¿Requeriré emprender un proceso de divorcio?  ¿Este divorcio será reconocido por la Iglesia católica?  Tratándose de amar a su prójimo como a sí mismo, Lacan constataba amargamente en 1958 «la imposibilidad de responder a esta suerte de interpelación en primera persona»: «Jamás nadie ha supuesto que a ese “amarás a tu prójimo como a ti mismo”, le pueda responder un: “amo a mi prójimo como a mi mismo”, porque evidentemente estalla a los ojos de todos la debilidad de esa formulación» (Les Formations de l’inconscient. Séminaire V).

Un contrato de consentimiento


Es aquí donde tropieza el célebre mandamiento: “¡Sé tu mismo!”  Sí, ¿pero cuál?  Si el yo que desposo es mi alter ego, el mejor de mí mismo, mi yo ideal, la identificación consigo y la aceptación de sí oscilan imperceptiblemente hacia la alienación radical, y yo estaré constantemente atormentado por el temor de no ser fiel a mi yo verdadero.  Este asunto se encuentra en el primer gadget políticamente correcto, comercializado bajo la forma de un «kit de consentimiento».  Por la módica suma de 1,99 dólar, la Affirmative Consent Project puso a la venta una bolsita (en nobuk o en tela, según se quiera) que contiene un preservativo, un bolígrafo, pastillas de menta y un contrato que establece el libre consentimiento para una relación sexual.  Antes de consumar un acto sexual, los participantes tienen así la posibilidad de fotografiarse con el contrato en la mano o de fechar y de firmar el mencionado documento.


Para estar exento de toda sospecha de constreñimiento, una relación sexual debe ser objeto de una declaración previa que estipule que ha tenido que ver con una decisión libre y reflexionada de parte de los dos compañeros.  En términos lacanianos, debe ser registrada por el Otro con O mayúscula, inscrita en el orden simbólico.  El «kit de consentimiento» lo único que hace es ratificar la nueva mentalidad estadounidense.  California acaba de promulgar en efecto una ley que exige a las universidades subvencionadas por el Estado que obliguen a sus estudiantes a obtener un consentimiento afirmativo, es decir «un acuerdo explícito, consciente y deliberado», antes de toda relación sexual, so pena de ser perseguido por agresión sexual.


¿Quién está llamado a expresar este «acuerdo explícito, consciente y deliberado»?  convoquemos la triada freudiana del yo, del superyo, y del ello (o más simplemente, mi consciencia, mi sentido moral y mis deseos inconfesables).  ¿Qué ocurrirá en caso de conflicto entre estas tres instancias?  Supongamos que bajo la presión del superyo, el yo resiste, pero el ello sucumbe al deseo reprimido.  O admitamos que, por el contrario, yo respondo favorablemente, que yo cedo a mi deseo pero que mi superyo descarga entonces un sentimiento de culpabilidad agobiador.  Llevemos el razonamiento hasta el absurdo: ¿debe el contrato ser firmado por el yo, por el superyo y por el ello de cada parte, es decir que sólo será válido si todos se ponen de acuerdo?  El participante masculino ¿no corre el riesgo de hacer valer su derecho contractual de desistir y de anular el acuerdo durante la consumación del acto?  Imaginemos que luego de haber obtenido el consentimiento de su compañera, una vez que están desnudos en el lecho, un detalle ínfimo, como un eructo infortunado, viene a romper el encanto e incita al hombre a retirarse.  ¿No será esta una humillación grandísima para la mujer?


La ideología subyacente a esta promoción del «respeto sexual» exige que se la examine de más cerca.  Según la fórmula consagrada «sí ¡es sí!» (este «sí» debe ser explícito, y no simplemente una ausencia de «no»).  Un «no no» no equivale automáticamente a un «sí»; si una mujer no resiste activamente a su seductor se expone a diversas formas de presión.  Pero es aquí donde surge el problema; ¿qué ocurre si una mujer lo quiere apasionadamente pero no se atreve a decirlo abiertamente?  ¿Qué sucede si, para uno u otro de los participantes, un semblante de obligación le pone pimienta al juego erótico?  ¿Y a qué género de prácticas sexuales se le da su consentimiento?  ¿Se requerirá que el contrato sea más detallado, de suerte que el consentimiento sea específico?  Sí si la penetración es vaginal pero no anal, sí a una felación pero sin tragarse el semen, sí a unas nalgaditas pero no a los golpes, etc.  Entonces se seguirá un fastidioso proceso de negociación que arriesgará con aniquilar el deseo, incluso aunque él pueda también estar erotizado.  Pero tenemos otro escenario posible: aquel consentimiento obtenido bajo presión.  En una de las escenas más perturbadoras de la película de David Lynch Sailor & Lula (1990), Willem Dafoe atormenta a Laura Dern en una pieza de motel.  Le hace padecer manoseos, invade su intimidad y repite en un tono amenazador: «Dí: “¡poséeme!”».  El trata de sacarle una palabra que significara su consentimiento a una relación sexual.  Como salida a esta confrontación insostenible, Laura Dern termina por ceder y pedirle con un suspiro: «¡Métemelo!» Dafoe la deja entonces, dibuja una sonrisa y contesta descuidadamente: «No gracias, debo irme, pero otra vez quizás…»  La impresión de malestar que desprende esta escena tiene que ver con que el rechazo inesperado de Dafoe marca su último triunfo.  En un sentido, este rechazo es más humillante de lo que habría sido la violación.  Dafoe ha logrado lo que deseaba verdaderamente: no el acto en sí mismo, sino el consentimiento de Dern, su humillación simbólica.


Estos problemas están lejos de ser anecdóticos; ellos apuntan al corazón mismo de la interacción erótica de la que uno no puede descartarse adoptando para ello una posición de metalenguaje neutro, y declarar estar dispuesto a ello (o no); este acto hace parte integral de la interacción.  Ya sea que deserotice la situación, ya sea que esté erotizada.  Hay en la estructura misma de la interacción erótica algo que se resiste a una declaración formal de consentimiento o de intención.  En la película de Mark Herman Las Virtuosas (1997), el héroe regresa acompañando a su casa a una bella joven que le propone subir a beber un café.  Él le responde que no toma café.  Ella replica sonriendo: «No hay problema.  No tengo café…»  La carga erótica de esta réplica tiene que ver con la manera cómo, por una doble negación, ella formula una invitación sexual sorprendentemente directa sin nunca mencionar el sexo; al invitar a este hombre a su casa para beber un café, luego al confesar que no tiene café, no anula su invitación sino que deja entender que su invitación sólo era un pretexto.  ¿Cómo debe proceder este hombre para obedecer al «respeto sexual»?  Deberá él decir: «Esperá un minuto, que me queden claras las cosas: tu me invitás a tomar un café en tu casa, pero no tenés café…  Deduzco que querés follar, ¿es eso?»  Aquello del «sí cuando es un sí» echará a perder no solamente el encuentro sino que será percibido (con toda razón) como agresivo y humillantes para la mujer.


Sexo y pretextos


Imaginemos diferentes variantes, comenzando por el intercambio más explícito: «Tengo ganas de que vengas a mi casa a follar»  «Está bien, yo también tengo ganas de follar, ¡vayamos!»  Luego, la explicitación del pretexto: «Tengo ganas de que vengas a casa para que me folles, pero no me atrevo a pedírtelo abiertamente.  Conviene pues que te proponga un café»  «No tomo café, pero también tengo ganas de follar, ¡vayamos!».  La respuesta del que no ha comprendido nada: «¿Quieres entrar a beber un café?»  «Lo siento, no bebo café»  «No se trata de beber un café, imbécil, sino de follar.  El café ¡es solamente un pretexto!»  «¡Ah!  De acuerdo, entonces ¡hagámoslo!»  El paso del gallo al asno: «¿Subes a tomar un café?»  «¡Oh sí! ¡Tengo muchas ganas de follar!» (o: «Lo siento, estoy demasiado fatigado para follar esta noche»)  Inversamente: «¿Quieres follar?» «Lo siento, no tengo ganas de café» (incluso acá, este rechazo cortés se entiende como un gesto de agresión y de humillación extrema)  Podríamos también imaginar una variante del modo «café sin… »: «Estoy fatigado esta noche, me encantaría subir a tomar un café, pero sin sexo»  «En este momento, tengo la regla, pero como no quiero ofrecerte un café sin sexo, tengo un buen DVD para que veamos.  Qué te digo, ¿un DVD sin café?»  Y la variante auto-reflexiva: «¿Subes?» «No estoy seguro de querer follar o mirar una película…  si se pudiera solamente beber un café…».


¿Por qué no funciona la invitación directa?  Porque en el fondo el problema no es que un café sea siempre un simple café, ni que una relación sexual nunca sea una simple relación sexual, que no hay relación sexual y es porque el acto sexual requiere un suplemento fantasmático.  No es solamente el pudor el que impide formular la invitación directa: «Ven, ¡follemos!»  La mención del café o cualquier otro pretexto ofrece el marco fantasmático al acto sexual.  En otros términos, lo que está reprimido de manera primordial en la escena de las Virtuosas no es la relación sexual (que por esta razón debe ser reemplazada en el texto explícito por un café) sino lo que falta en el sexo mismo, la imposibilidad o el fracaso inherente a la relación sexual.  El reemplazo de la relación sexual por el café constituye una represión secundaria que viene a enmascarar la represión primordial.  Lo que le falta a la relación sexual, es simplemente su causa.  Ahora bien el único medio de invocar esta causa consiste precisamente en derogar la regla del “cuando es sí es sí”.


Políticamente correcto y ofensa del arte


En materia de sexualidad, la regla del «si es si» testimonia sobre la subjetividad narcisística que prevalece en la actualidad.  El individuo es percibido como un ser vulnerable, que pide ser protegido por todo un conjunto de reglas, ser prevenido de las eventuales intrusiones susceptibles de perturbarlo.  Cuando salió a los teatros en 1982, ET el extraterrestre fue prohibido en Suecia, en Noruega y en Dinamarca porque una representación poco aduladora de los adultos arriesgaba con comprometer las relaciones padres-hijos (un detalle ingenioso confirma esta acusación: durante los primeros minutos de la película los adultos sólo aparecen por debajo de la cintura).  


Retrospectivamente, esta censura aparece como un signo antes de tiempo de la obsesión de lo políticamente correcto que se supone asegura a los individuos contra toda experiencia susceptible de chocarles.  Más allá de las experiencias realmente vividas, incluso la ficción está sometida a la censura.  Es lo que ha mostrado recientemente una petición del comité consultivo de la universidad de Columbia (Nueva York) para los asuntos multiculturales, que sugiere ponerle a ciertas obras clásica trigger warnings, avisos de advertencia contra un contenido susceptible de desatar un estrés postraumático.  Esta petición se hizo a partir de una queja interpuesta por una estudiante que decía haber sido “traumatizada” por las descripciones de violación en las Metamorfosis de Ovidio, obra que estaba en el programa de estudio.  Como el profesor no se tomó en serio el asunto, el mencionado comité consultivo propuso al personal docente «sesiones de formación de sensibilidad» para dirigirse a los sobrevivientes de ataques, a las personas de color o a las personas venidas de medios desfavorecidos.  El biólogo estadounidense, y ateo militante, Jerry Coyne tiene razón cuando observa que «si se multiplican los trigger warnings (no solamente a propósito de agresiones sexuales, sino también de violencia, de sectarismo, de racismo), vamos a terminar por calificar de potencialmente ofensivas todas las grandes obras literarias.  La Biblia, La Divina Comedia, Huckleberry Finn (sembrada de reflexiones racistas), toda la literatura anterior a la toma de conciencia que las minorías, las mujeres y los homosexuales tienen también ellos derechos. En cuando a la violencia y al odio, ellos están por todas partes, hacen parte de la literatura tanto como de la verdadera vida.  ¡Pues que las almas sensibles se abstengan!  ¿Crimen y castigo? Violencia contra una persona de edad.  ¿El Gran Gatsby? Violencia contra las mujeres.  ¿el Infierno?  Violencia, sodomía, tortura. ¿Gentes de Dublin?  Pedofilia.  A fin de cuentas, cualquiera puede sentirse ofendido o traumatizado por cualquier cosa: los liberales por la política conservadora, los pacifistas por la violencia, las mujeres por el sexismo, las minorías por la intolerancia, los judíos por el antisemitismo, los musulmanes por una referencia a Israel, los creacionistas por la evolución, los creyentes por el ateísmo, etc.»

La lista podría prolongarse indefinidamente.  ¿No se ha llegado hasta proponer la borradura digitalmente de los cigarrillos de las grandes películas hollywoodienses?  Las personas de flacos recursos no son las únicas en poderse sentir chocadas; ¿qué decir de los ricos que se encierran en su capullo para evitar un encuentro “traumatizante” con las clases inferiores?  El aislamiento y el encapullamiento ¿acaso no son estrategias de ricos?  El caso de la religión es particularmente interesante.  En Europa Occidental, los representantes de la comunidad musulmana piden que la ley prohíba la blasfemia y el no-respeto de las religiones.  Eso está bien, pero ¿esta prohibición no debería aplicarse también a los textos religiosos?  ¿No sería deseable reescribir la Biblia y el Corán en un estilo políticamente correcto?  Y habría igualmente que prohibir el no-respeto del ateismo.  Y finalmente, muchos de nosotros nos ofuscaríamos con una tal proliferación de trigger warnings y veríamos acá un régimen opresivo de control total.  Lo que merece ser contestado aquí, es la premisa misma del comité consultivo de la universidad de Columbia: «Los estudiantes deben poder sentirse seguros en las salas de clase».  No, ellos no tienen porque sentirse seguros, deben aprender a hacerle frente a todas las humillaciones, a todas las injusticias y combatirlas.  La concepción de la vida que promete el comité consultivo de Columbia esta fundamentalmente sesgada.  Para citar una vez más a Jerry Coyne: «Es hora de que los estudiantes aprendan que la vida es traumatizadora.  Permanecer encerrado en una torre de marfil durante cuatro años, es no haber comprendido nada»  Necesitamos por el contrario aprender a salir de nuestro capullo, a aceptar la inseguridad de la existencia y a intervenir en ella.  Precisamos tomar conciencia de que el mundo en el que vivimos no es un lugar seguro; él nos expone a toda suerte de peligros, ya se trate de catástrofes ecológicas, de amenazas de guerra o de violencia social.


Por Slavoj Žižek

Nacido en 1949 en Liubliana en Eslovenia.  Filósofo estrafalario, apasionado del psicoanálisis y del cine, inspira en la actualidad a una gran parte de la juventud contestataria del mundo entero.  Sus últimas obras aparecidas en español y en francés son < El prójimo. Tres indagaciones sobre teología política, Amorrortu editores, 2010 >, < Lenin reactivado.  Hacia una política de la verdad, AKAL, 2010 >, < Primero como tragedia, luego como farsa, 2011 >, Pour défendre les causes perdues (Flammarion, 2012) < En defensa de causas perdidas, Akal, 2011>, < Robespierre. Virtud y terror, AKAL, 2011 >, Violence (Au diable vauvert, 2012) < Sobre la violencia. Seis reflexiones marginales, Paidós, 2009 >, < Cómo leer a Lacan, Paidós, Buenos Aires, 2008 >  Lacan & ses partenaires silencieux (éd. NOUS, 2012) < Filosofía y actualidad. El debate, Amorrortu editores, 2012 >, < Bienvenidos a tiempos interesantes!, Txalaparta, 2012 > y Sauvons-nous de nos sauveurs (avec Srećko Horvat, éd. Post-, 2013).

Tomado de Magazin Philosophie  nº 96, enero de 2016

Traducido del inglés al francés por Myriam Dennehy; del francés al español por Luis Alfonso Paláu, Medellín, enero 25 de 2016.


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