La Estupidez
Pensamientos Imbéciles
La estupidez no es un error ni una sarta de errores. Es una manera de ser. Existen pensamientos estúpidos, imbéciles con falsas verdades que se pretenden inamovibles, instauradas de una vez y para siempre. Por el contrario, pensar es pesar, sopesar, calcular qué decisión optar según el tiempo y el lugar donde se encuentre. La verdad se construye en constante búsqueda, lo que ayer fue, hoy no lo es. O por lo menos sufre variación porque el mundo es constante y variante, todo es movimiento. Todo lo fácil amerita una gran interrogación.
No hay verdades absolutas ni intemporales. Por eso mismo la construcción de la verdad es dolorosa, cuando menos se cree tenerla, se esfuma, se precisa de soltar amarras, para partir a nuevo puerto. No existe método para llegar, por lo demás, el método vale por camino. Cada partida precisa de parajes. El ensayo y el error construyen verdades en un tiempo y lugar determinados, la errancia es el despliegue de la vida, lo que ayer fue, hoy no lo es. Viene a bien lo intempestivo. La experiencia se construye sin necesidad de universales abstractos. La vida por una experiencia!
En esto de la construcción permanente de los valores de verdad en el aquí y en el ahora, se resalta que un cuerpo es un campo de fuerzas, todo el tiempo se está en movimiento valorando las mejores decisiones a tomar (G. Deleuze, Nietzsche y la Filosofía, 1986). De allí la famosa pregunta ¿De qué es capaz un cuerpo? Y la respuesta de nuestro gusto es: un cuerpo es capaz según de lo que se lo entrene. Diremos también que nadie está a título personal en su propio cuerpo, todos y cada uno, nos debemos, nos sometemos a la cultura que nos ha moldeado, forjado, adiestrado pero siempre en constante movimiento, todo es dinámico, todo está sujeto a las variaciones de modo, tiempo y lugar. Y por supuesto, la innovación, el revelarse es lo propio para escapar a la estupidez que quiere uniformidad.
En el Ser y su construcción de sus verdades, en la cultura que lo adiestra y a la cual pertenece, se tiene que oscila en lo alto y lo bajo, lo noble y lo vil. Se construyen verdades altas o bajas, nobles o viles. Se cae bajo y en las vilezas, en las miserias, en la imbecilidad del pensamiento. Pero también se puede elevarse y producir verdades nobles. El odio es una pasión baja, mientras que la empatía eleva la existencia. Pensar es pluralidad, lo monótono y sectario aleja de las nobles y altas verdades. Existe Voluntad y sentido de pensamiento, todo se construye a medida de las andanzas existenciales.
En esta construcción de las verdades y por supuesto de la existencia, de la cultura como adiestramiento, viene a bien recordar el concepto de paideia, todo en nuestro entorno educa: la calle, la casa, la familia, la escuela, los pocos amigos que hacen bien... en todo esto se despliega el cuerpo como campo de fuerzas. Todo este discurrir para alzar la voz a los pensamientos imbéciles que degradan. En todo caso la libertad y la multiplicidad libera de la estupidez, del pensamiento estúpido. La Noche más oscura, ofrece un amanecer radiante.


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