El Ajedrez y sus Batallas

 Por Mauricio Castaño H
Historiador
Colombiakrítica



Es cierto que es un juego, pero un juego de batalla iniciado siglos atrás en el Oriente y que aún hoy persiste sobre el diminuto tablero de las acostumbradas casillas negras y blancas. Es un juego de Estado, es un juego muy reglado, cada pieza tiene un valor que es relativo, según la posición de las fichas en la que se encuentren cada uno de los dos ejércitos enfrentados. El propósito final es el mate o el declive antes de la humillante muerte del rey.


Es una dinámica de guerra librada por los dos ejércitos conformados por peones, caballos, alfiles, torres, dama y rey. Toda la lucha consiste en quién se queda con todo el territorio. Es curioso que sea la delicada Dama quien tenga más movimiento, más  poder, sólo le está vedado saltar sobre las demás figuras del ejército, cosa que sí puede hacer el caballo saltarín. El rey es más bien un zángano, su movimiento es restringido, solo una casilla a la vez, y está mejor resguardado, bien custodiado en su guarida de enroque.


Pese a la simulación de una batalla, de una guerra entre dos ejércitos, el ajedrez sigue siendo un juego lúdico que según los estudiosos desarrolla capacidad de concentración de las personas, afinan la mejor decisión posible cuando se toma en la fría calma, exigen concebir un plan dinámico con ingeniosas estrategias y el mejor pragmatismo táctico. Desde luego que antes están unas reglas elementales sin las cuáles el jugador se verá en situaciones molestas, incómodas por no decir penosas: el centro, las cuatro casillas centrales del tablero es donde se desarrollan futuros ataques que según quién las domine y quién obtenga la mejor posición, la victoria será suya. 


Otras reglas son: desarrollar rápido las piezas y proteger al rey con su enroque, no apresurar o precipitar ataques sin las fichas necesarias y así evitar un seguro fracaso; dominar diagonales con alfiles; las filas y columnas son claves para las torres; inactivar fichas del rival… pero sobre todo tener espíritu guerrero, estar molestando todo el tiempo al contrincante, no dejarlo respirar, creándole problemas seguidos y constantes hasta que ya no tenga forma de controlarlos, de contrarrestarlos, de darles solución (consultar al buen pedagogo Luis Fernández Ciles). Sin lugar a dudas, el victorioso siente emoción de la batalla ganada sin derramar una gota de sangre, fue una mera simulación de guerra pero fue real su sevicia. 


Pero fue Jorge Luis Borges quien dio una variante de interpretación del ajedrez donde evoca sus movimientos infinitos (que los son) y una voluntad, la del jugador, que da vida y movimiento a los personajes de su ejército, una especie de semidiós que tiene en sus manos la decisión de guiarlos en la batalla, mantenerles activos, sacrificarlos o darles de baja. Pero para Borges más allá de estos jugadores, ellos están precedidos por otro Dios superior que mueve a su vez la mano de los jugadores, haciendo de ellos tan sólo meros instrumentos de su caprichoso designio. Ese Dios superior es quien da sentido al azar y al caos desarrollado sobre el tablero, es él, el Dios de los dioses quién finalmente está jugando con la voluntad de los hombres, y los bandos enfrentados son tan sólo piezas de sus caprichosos designios. 


Vayamos directo a Borges en su poema Ajedrez: No saben que la mano señalada del jugador gobierna su destino, no saben que un rigor adamantino sujeta su albedrío y su jornada. También el jugador es prisionero (la sentencia es de Omar) de otro tablero de negras noches y de blancos días. Dios mueve al jugador, y éste, la pieza. ¿Qué dios detrás de Dios la trama empieza de polvo y tiempo y sueño y agonías?».


También es curioso que una evocación de guerra como lo es el ajedrez, haya ganado tanta simpatía y tantos adeptos en el mundo entero. Quienes lo juegan no sienten que hacen daño a otros, como tampoco existe el peligro de que los jugadores migren a ejércitos reales para traficar con la muerte de hombres. Por el contrario, se tiene por bondadoso esta simulación de guerra sobre el diminuto tablero. Los pacifistas recomiendan hacer el amor y no la guerra. El ajedrez va más allá, librar las mejores batallas en el juego para amar con más sinceridad, unas manos tendidas, antes y al final del juego como gesto de cordialidad y respeto, es muestra que no existen odios reales como en las guerras reales.


Es cierto que este rito de batallas, de guerras es un mero juego que puede aplacar los espíritus en donde puede emerger lo peor de la condición humana en donde se juega con la vida y la muerte. Quizá es una simulación del flujo de azares en el caos de la vida. Por supuesto que la vida también es una batalla constante.


Anexo

Origen de la palabra Ajedrez

Por Ricardo Soca


El nombre del antiquísimo juego del ajedrez es un buen ejemplo, entre tantos otros, de una palabra que ha evolucionado junto con la humanidad a lo largo de milenios, durante los cuales recorrió las más variadas tierras, eras y culturas, modificándose por influjo de incontables lenguas hasta llegar a los idiomas modernos.


La invención del juego-ciencia ha sido atribuida en diversas épocas a griegos, romanos, persas, escitas, egipcios y árabes, y es cierto que todos esos pueblos lo conocieron. Sin embargo, en la actualidad hay razonable consenso en afirmar que el ajedrez surgió en el Indostán, en época no determinada con certeza, pero muy remota. Inicialmente, se lo llamó chaturanga, en referencia a las cuatro alas (angas) del ejército indio: elefantes, carros, caballos e infantería.

Desde la India, el juego se difundió hacia China, Corea y Japón, y en el Occidente, hacia Rusia, de donde saltó a Escandinavia, Alemania y Escocia; pero esta vertiente del ajedrez se perdió en la bruma de los siglos, y la forma actual deriva de otro itinerario. Si aceptamos la versión del poeta y cronista persa Firdusi, el chaturanga penetró en Persia en el siglo VI de nuestra era, donde sufrió diversas modificaciones. En efecto, al llegar a este reino milenario, el chaturanga dejó de jugarse con dados, como en la India, y su nombre se convirtió en chatrang, que luego los árabes cambiaron a shatranj. Buena parte de la jerga ajedrecística que llegó hasta nosotros surgió en Persia, donde tuvo su gran apogeo. Así, 'jaque mate' proviene de sha mat, que significa "rey derrotado".


Llevado por los árabes a España, el nombre del juego evolucionó a axatraz y, más tarde, a axedrez, que fue como lo llamó el ajedrecista español Ruy López de Segura en su Libro de la invención liberal y arte del juego de axedrez, publicado en 1561 y considerado hasta hoy una referencia para los estudiosos.


El nombre antiguo de la torre, roque, registrado por el diccionario académico como voz antigua, deriva del persa rukh ‘roca’, ‘atolón’, que luego los árabes utilizaron en la Edad Media para designar a sus carros de guerra. De ahí proviene el nombre ‘enroque’, una jugada de rey y torre al mismo tiempo. En ciertos festivales tradicionales de Valencia, todavía circula una carroza que se denomina ‘roque’, como los carros de guerra de los persas.


El nombre alfil proviene del árabe fil ‘elefante’, pues esta pieza representaba el ala de los guerreros que combatían montados en paquidermos. Curiosamente, en inglés la pieza tiene el nombre de bishop ‘obispo’ en inglés y bispo en portugués, traducido, probablemente, por los monjes ajedrecistas del medioevo.


Tomado de:

ETIMOLOGÍA - ORIGEN DE LAS PALABRAS




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Introspección

 Mauricio Castaño H
Historiador
Colombiakrítica

Es curiosa la vida, transcurre en un mar de sensaciones, todas las que se puedan ocurrir, poco importa si son unas u otras, todas son inéditas, nuestras vidas van y vienen por el río del tiempo, los momentos son siempre distintos, por más que se puedan parecer no son las mismos. Se recordará que la vida se repite en las especies pero en cuerpos diferentes, es la diferencia y repetición, es el eterno retorno en su devenir diverso, es la persitencia de la vida, es el designio biológico pero también nuestro entorno, nuestro medio favorable que nos determina y se afianza en la cultura que profesamos. Todos estamos abrigados con un ropaje cultural, que nos identifica, que nos restringe, porque toda cultura es dominación, selección de valores y como tal favorece unos y excluye otros, los que son considerados no convenientes. Así, toda decisión procede por exclusión.


Nada mejor para dar cuenta de lo diferente, de lo disruptivo, de lo que ha quedado y ronda en el afuera y que golpea con fuerza en el interior de nuestros cuerpos, nada mejor, decíamos, para dar cuenta que la vida de literatos y filósofos. Nietzsche es buen ejemplo para dar cuenta de esos mundos, de esas otras realidades que nos circundan, que nos golpean con la  fuerza del caos: «Ese giro de Nietzsche se debe en gran medida al descubrimiento de Dostoievski: porque si ambos se oponen en las consecuencias que extraen de una visión análoga del alma humana, Nietzsche experimentó una fascinación infinita, incesante, por los “demonios” y lo “subterráneo” como aparecen en Dostoievski, y así se reconoce en mucho de los propósitos que el novelista ruso confiere a sus personajes… Las investigaciones de orden fisiológico y biológico de Nietzsche responden a una doble preocupación: encontrar un comportamiento análogo al mundo orgánico e inorgánico, el sí mismo en el cuerpo no es sino una extremidad prolongada del Caos… Que un pensamiento no ascienda sino descendiendo, que no progrese sino retrocediendo… la vida es un concurso de azares».


La verdad es que todo habla en nosotros, incluso cuando callamos hablamos hasta con la punta de los dedos. A decir verdad, todo nuestro cuerpo habla, mucho más allá del imperialismo de la cultura y su lenguaje que nos quiere hacer creer en una última Palabra, en una única y absoluta Verdad, en un universal abstracto. Y nada mejor para ejemplificar que el personaje nietzscheano de Zaratustra, él adviene para crear situaciones difíciles, no para dilucidarlas, sino para vivirlas, la vida como experimentación, como transformación, como metamorfosis, como caos. 


Zaratustra nació, se levantó, aprendió a caminar para dejar hablar su cuerpo, sus órganos, su química y sus sensaciones. Allí emerge toda esa multiplicidad de yoes que conforman la unidad de una persona, todo eso diferente y contradictorio que somos pero que se van develando ante los ojos atentos, no es la duda la que nos vuelve locos, sino la certidumbre. Muchas de esas cosas de la vida suceden sin que ni siquiera lo notemos, todas ellas pueden resultar extrañas, como ese otro que sale en mí y que desconozco por completo, como cuando quiero morir matando, como cuando el amado mata y quiere comer del muerto porque entró ira de intensa pasión, su razón se nubló para dar paso a la bestia que estaba oculta. 


Decíamos que Nietzsche es un buen ejemplo para mostrar el caos del mundo interior que toda vida es. Él supo mostrar su Yo y sus fantasmas que salen en escena como un juego de sombras. Es un juego combinatorio e indistinto entre lo consciente e inconsistente, entre lo real y lo imaginario, todo esto ambiguo constituye la unidad del Yo. Estas experiencias alucinatorias nietzscheanas, ocurren por fuera de la cultura oficial y gracias a ello le permitió sus análisis no sin ironía y con fantasía consciente. 


Bien se ha dicho que la locura es exceso de imaginación, ayuda para evacuar realidades que atrapan, porque la cultura es selección, es imposición. Por eso el filósofo rebelde, despojado, renovado al precio de pagar con la enfermedad: «mi existencia es una carga espantosa», «Cualquier ser humano puede acostarse, pero cada uno se acuesta sólo porque tiene la certidumbre de que va a poder erguirse y cambiar de posición. Así sigue confiando en su propio cuerpo. Pero ese cuerpo propio no es más que un encuentro fortuito de impulsos contradictorios, reconciliados temporariamente», pero Nietzsche es una fuente inagotable que se permite gastos sin empobrecerse: «Es lo suficientemente rico: puede derrochar sin empobrecerse». En él abunda la emoción y no lo conceptual.» Nietzsche citado por Klossokwi en el Círculo vicioso, todas las citas provienen de allí.


Gracias a la introspección, a la soledad, a la sustracción de lo dominante en la cultura que nos aplasta y nos agobia, puede encontrarse vías diversas y más ágiles para una vida floreciente. Y ahora más que nunca con las denominadas redes sociales o similares, la exposición a ellas llega al término de la exageración, por allí sólo se consume, poco se producen contenidos. Hay que tener cuidado con no resbalar en la idiotez.


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Nietzsche Disruptivo

 Por Mauricio Castaño H
Historiador
Colombiakrítica
 


Disrupción viene a bien cuando se piensa en Nietzsche. También es coherente el filosofar a martillazos, pensar a partir del mundo concreto, sin dejar que la mera abstracción nos embriague hasta perdernos por pantanos no propios, nos aleje del mundo real para caer en puras tinieblas fantasmagóricas. Uno también puede preguntarse porqué fue posible la emergencia del filósofo que sacudió los cimientos del pensamiento oficial, de la cultura y el arte, yo no soy un hombre, soy Dinamita y de seguro lo fue en todo su mundo interior revolcado, su cuerpo y sus órganos fueron su lenguaje prioritario a escuchar antes que el lenguaje convencional. Es cierto que la locura fue la isla de su intimidad para escucharse así mismo, a otros mundos posibles, a otras razones existentes.

Veo un astro reluciente que brilla con luz propia, ese astro se llama Friedrich Nietzsche. Leo su libro Mi hermana y yo en la edición de ePubLibre y aparece de forma clara el nombre que hace filosofía a martillazos, que tiene el mundo en sus manos y lo aprehende con sus sentidos, con un nuevo empirismo transcendental, el mismo que tiene el mundo en sus manos y lo amasa con todos sus sentidos hasta su misma inconsciencia, las pesadillas son materia de trabajo para la propia consciencia. 


Su vida misma es toda una experiencia filosófica lejos de los moldes repetitivos o de los acantonamientos. El pensamiento de Nietzsche es la tonalidad del alma. «El hecho de que ese mismo pensamiento gira sobre el delirio como si fuese su propio eje. Ahora bien, desde sus comienzos, Nietzsche aprende de esa propensión, pone todo su empeño en combatir la atracción irresistible que ejerce el caos sobre él, más precisamente, el abismo: hiato que desde la infancia busca… En Nietzsche, el pensamiento lúcido, el delirio y el complot forman un todo indisoluble: indisolubilidad, en lo sucesivo, criterio para todo aquello de lo que se van a sacar o no consecuencias. El hecho de que ese pensamiento implique el delirio no lo hace “patológico”, sino que, de tan lúcido, llega a la altura de la interpretación delirante, como lo exige la iniciativa experimental en el mundo moderno.» Klossowski en su libro biografico Nietzshe y el circulo vicioso. Otro libro infaltable el de Gilles Deleuze Nietzsche y la filosofía.


Nietzsche revuelca los cimientos del estrato cultural imperante que todos toman a pie juntillas y convertida en la voz cantante del pensamiento oficial. Su primer labor fue liberarse de ese pecado originario de la doma de la cultura, de la civilización occidental. Toda decisión procede por exclusión y la cultura viva no es la excepción al pensamiento dominante. Toda moneda de cambio debe acuñarse de nuevo, y lo mismo vale para los valores sociales, morales o religiosos. Toda vida es en primer término experimentación y por tanto decisión de unos valores de verdad. Es el combate contra la cultura. Nietzsche le da curso libre a sus emociones de su organismo toda vez que sale de sus crisis y se equipa con su vocabulario y conceptos para definir sus percepciones, sus afectos y sus funtores o funciones como lo definió Deleuze.


El sólo título es ya toda una revelación de una vida sin máscaras o al menos una develación de todo lo que afecta, lo que configura una existencia: la familia, el trabajo, los pocos amigos pero sobre todo el refugio de la soledad y hasta el mismo manicomio para habitar lo diferente y excluido del pensamiento.  Está claro que interviene la realidad sin abstraerse de ella, ve rostros, dobles caras, cristo y el anticristo a la vez, uno es el revés del otro. 


El mundo, al igual que la humanidad giran. Disrupción, soledad, ritmo, musicalidad es el espíritu Nietzscheano. Disruptivo para su época tan acostumbrada a una narrativa oficial y nada inventiva: «en mi filosofía, me he atrevido a rasgar todas las máscaras»… recuerda en Macbeth que «la vida es un cuento narrado por un idiota.»


 El mostrará el camino del espíritu rebelde que se eleva sin perder nunca el polo a tierra, como los árboles que se elevan por los aires pero con raíces bastante profundas. Disruptivo en el conocer, no era el profesor de Estado sino él mismo con su voluntad de poder, con su ser intempestivo, todo aquello que se la juega en el presente con la cópula del pasado y futuro. Disruptivo también con la rigidez de la época y de su entorno familiar. Una disrupción desde una prosa musical, llena de ritmo y encarnada en sus personajes filosóficos, todos ellos llenos de vida como Zaratustra.


Nietzsche es amigo del movimiento, sube riscos y montañas, lo importante no es la altura sino la pendiente. La vida es metamorfosis y los cementerios son grandiosos monumentos sin techo donde todos reposaremos y sólo una cosa nos llevaremos: Una tenue mortaja es, finalmente, todo lo que nos llevamos a la tumba. Todo es caos, todo tiene que ser nada. «Pero el peso de la conciencia, unido al peso muerto de la edad y a mis crujientes huesos, me aplastaron finalmente y paralizaron el «valor» que ya no me asalta más. Soy un miserable gusano. Ningún acontecimiento me interesa, excepto el de mi muerte próxima.» (p.17)


Nietzsche es ejemplo de lo que puede un cuerpo, mientras más lo escucha, más desconfía de su pensamiento que lo traiciona por su inmersión cultural de la época que le ha tocado Vivir, el cuerpo es la materia prima, es el barro o el lienzo sobre el cual se imprime el espíritu del tiempo, «el sí mismo en el cuerpo no es sino una extremidad prolongada del Caos», El cuerpo y el espacio es la configuración material y espiritual, es el registro híbrido del tiempo que nos vive: «más inmediatas como a las más remotas por su origen, todo lo que el cuerpo dice —su bienestar y sus indisposiciones— es lo que mejor nos informa sobre nuestro destino. Así es como Nietzsche quiere remontarse hacia lo más lejano de sí mismo para comprender lo inmediato. Antes de describir “cómo se llega a ser lo que uno es” vuelve a poner en tela de juicio la cuestión de quién es él mismo. Nunca deja de señalar que tal o cual de sus obras fue escrita en tal o cual momento de salud, por ejemplo, en el momento que experimenta como el más bajo….

La migraña torturante que sufre periódicamente, como una agresión que suspende su pensamiento , no es una agresión exterior; la raíz del mal está en él, en su organismo: es su propio yo físico que ataca para defenderse de una disolución: ¿pero quién busca disolver? El propio cerebro de Nietzsche» Klossowski.


Nietzsche es intempestivo, refrescante en estos tiempos de proclamas de verdades y razones absolutas, nos enseña a escuchar el propio cuerpo, a sus órganos, a encontrar oposición hacia una servidumbre voluntaria llamada cultura oficial.


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Bienes Comunes

Por Mauricio Castaño H
Historiador
Colombiakrítica


Los quirinus, dioses amantes de la riqueza, prometieron el oro y el moro, prometieron esta vida y la otra. Estos hombres se autodenominaron con un neologismo compuestos de dos palabrejas del Neo y del liberalismo, los neoliberales. El neoliberalismo era, y lo sigue siendo, el nuevo evangelio de los ricos embelesados por hacer más y copiosa fortuna en poco tiempo, sin importar los medios, sólo el fin. 


Allí estaban los hombres ricos en el podium del Jet Set, vueltos todas unas vedettes a mostrar. No el otrora empresario tal de tal empresa. No, hoy es el más rico entre los ricos que tiemblan en Davos por miedo a no ser destronados. Ese es el nuevo valor proclamado para la humanidad, la salvación está en generar riqueza en pocas manos de inescrupulosos hombres con el único propósito de  hacerse multimillonarios. Ese era y sigue siendo el norte de todos sus mundos posibles. Pavonearse entre los más ricos del planeta es el valor supremo, quién pueda lucir la chequera más regordeta.


Estos quirinus pregonaron en terceras voces, en gobernantes, en los presidentes de países la nueva nueva, el nuevo paraíso prometido, el mercado hasta donde sea posible, El Estado hasta donde sea necesario, más mercado y menos Estado, era la bienvenida al futuro cacareada del entonces presidente César Gaviria que abrió de par en par las puertas del país Colombia a los Tratados de Libre Comercio. Esto no era más, para resumir, llenar el país de chucherías y desestimar la economía propia. Un millón setecientos desempleados, empresas quebradas, más miseria y concentración de la riqueza nacional, es el pobre balance hoy.


Menos Estado y Más Mercado, es la consigna del neoliberalismo. La fórmula es sencilla: El Estado es una extensión del mercado controlado por los grandes mercaderes. Recordar que antes se tenía la premisa del Estado Social de Derecho, esto es, los bienes públicos para beneficio de la población, velar por el bienestar general. Pero aquel juego de palabras del neoliberalismo suavizaba o escondía el zarpazo de los más ricos, de los grandes empresarios para apropiarse de los recursos del Estado. Perdón por la reiteración, esto no es más que la privatización o apropiación de lo público. Y fue así como en Colombia sectores como la salud fue privatizado con la ley 100 y las pensiones terminaron siendo negocios en manos de unas cuantas familias ricas, desvirtuando así la función social del Estado.


Fatiga la vida convertida en gran mercado, en menjurjes bursátiles. Y decimos fatiga por lo que se ha dicho una y mil veces, lo conocido a voces, los grandes medios de comunicación son conglomerados de las grandes familias ricas del país, son las voces de los patrones que alaban o injurian. Bien se ha dicho también que los medios de comunicación son armas corporativas para defender sus intereses.


Recordar la reinvención que hizo el neoliberalismo cuando sus demagogos sufrieron desgaste tildados de vieja clase política. Entonces fueron reemplazados por mozos de cara juvenil, vestidos de jeans para anunciar la renovación de la política con simple maquillaje del mismo cuerpo. Esto sirvió, reiteramos, para subsanar el agotamiento, el cansancio de los electores hacia la clase dirigente que no se veía resolver los problemas básicos de la sociedad y de sus ciudadanos.


Entonces vino el diseñó del marketing político con valores que vendían estos rostros jóvenes con trajes jueveniles usando jeans, pelo largo o ensortijado, y se iban lance en ristre contra lo que califican de politiquería y viejos corruptos. Y para mayor adorno se echaron el bálsamo del viejo sueño platónico de sabios gobernantes, allí se pusieron de moda los profesores matemáticos u hombres de ciencia.


Lo curioso de todo es que todo empeoró, todo lo que prometieron cambiar no sucedió, por el contrario, hoy el país es más inequitativo, la pobreza aumentó, tan sólo caminar las calles para ver cada vez más gente en el rebusque, en la economía informal, ilegal y criminal, y mayor aún, el crecimiento de la población indigente, los habitantes de calle que se las tienen que arreglar para dormir bajo los puentes y vivir de las sobras tiradas en las basuras.


Éste embeleco es el que quiere corregir el actual gobierno demócrata. Esta recuperación de lo público en su función social, esta recuperación de los recaudos que hace el Estado de los ciudadanos es la prioridad de éste gobierno, qué esos recursos se les devuelva en bienes y servicios para sus contribuyentes, para la ciudadanía. También es tarea del gobierno nacional recuperar los organismos de control, hoy en manos de los grandes intereses privados, algo así como los ratones cuidando el queso. Todo esto es, en suma, El Estado y su tecnocracia al servicio de lo público y no de lo privado. Esperemos que los bienes Comunes regresen a los ciudadanos del Estado. Amanecerá y veremos.


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Intempestivo

 Por Mauricio Castaño H
Historiador
Colombiakrítica


Todos los días nos levantamos para entrar en acción. Y así todos los días con sus noches. Cada día trae su afán, nos impone su azar, su caos. Todos los días nos parece que nos repetimos porque la identidad de un nombre y un cuerpo, así parece sugerirlo.  Pero ¿somos los mismos en el transcurrir del tiempo? Con sólo mirar los grandes segmentos de nuestra vida de niños, jóvenes y adultos percibimos cambios a los que el tiempo nos ha sometido,
el tiempo que nos vive a decir de Borges. Pero ésto también ocurre en las sociedades, todas ellas son cambiantes y por más que los gobiernos quieran direccionarlas, por más y mejores Planes de Desarrollo existan, siempre saltarán las variables nómadas, los imprevistos que están fuera de su gobernalidad (Los gobiernos locales, de barrio, de cuadra, descentrados, múltiples centros, reflejan mejor la vida).

Si quisiéramos dar una frase para denotar el ser y su experiencia, se nos ocurre que son nuestros sentidos del olfato, oído, gusto, tacto, visión los que captan el mundo exterior y nos entregan de manera filtrada para así hacernos a una imagen de esa experiencia, nos hacemos a una simulación o simulacro de ese mundo, empirismo trascendente le llama Deleuze. «Se llama representación a la relación del concepto con su objeto.» (p.36). Todo esto del tiempo que pasa en nosotros me hace rememorar el libro de Gilles Deleuze Diferencia y Repetición en la edición española hecha en Buenos Aires Argentina. 


El título en sus dos palabras nos trae una de las grandes paradojas de todos los tiempos como son la Diferencia y la Repetición. En nuestras primeras líneas sugerimos que el vivir y nuestras consciencia de la existencia, nos da la percepción de que el tiempo nos pasa, nos repite pero a la vez somos un mar de diferencias (en nuestro cuerpo habitan millones de células diferentes), no somos los mismos de hace tiempos, hemos cambiado, muy notado en las amistades reencontradas después de largo tiempo, años, quizá décadas.


Éste reconocer que somos diferentes en el diario vivir y muy notado en grandes segmentos de tiempo, pone en cuestión o al menos en aprietos un pensamiento binario. A este libro de Deleuze le viene a bien el calificativo de intempestivo porque enfatiza en el tiempo por venir, en el porvenir, en el tiempo que nos está viviendo, que está pasando en nosotros así como en la oruga que es crisálida y ahora es mariposa. El tiempo que se vive en los seres y en nuestros hábitos, es ya toda una metamorfosis, es el tiempo de la transformación. 


Atrás queda entonces toda idea de inmovilidad o mucho mejor de absolutismos o de universales abstractos o de verdades de y para siempre: «Por este camino la repetición es el pensamiento del porvenir: se opone a la categoría antigua de la reminiscencia y a la categoría moderna de habitual. Es en la repetición, es por la repetición que el olvido se convierte en una potencia positiva…” (p.30) «El hábito es la fundación del tiempo, el suelo móvil ocupado por el presente que pasa. Pasar es, precisamente, la pretensión del presente.» (133). Pasado y presente coexisten, los presentes se suceden, ganando terreno los unos sobre los otros. Tiempo vacío, invisible, fuera de sus goznes. (175). Por lo demás, las contradicciones no se resuelven, se disipan.


Contrario a la popular creencia, el hábito no es inmovilidad, por ninguna razón sugiere un tiempo paralizado, sin vida. Nada más vivo que una comunidad que se vivifica en sus pequeñas cosas de diario vivir, sucede con las comunidades indígenas, con sus saberes ancestrales y locales enriquecen lo global universal. El hábito, habitus es contracción, sonsaca a la repetición algo nuevo. (124) Algo nuevo se saca de la experiencias se lo dice con frecuencia. Gabriel Tarde asignaba así el desarrollo dialéctico: la repetición como paso de un estado de las diferencias generales a la diferencia singular, de las diferencias exteriores a la diferencia interna. (128)


El tiempo que me vive, el tiempo que se despliega en el tiempo presente, contrae instantes sucesivos independientes los unos de los otros.  (120) «Somos agua, tierra, luz y aire contraídos, no sólo antes de reconocerlos o de representarlos, sino antes de sentirlos. Todo organismo es, en sus elementos receptivos y perceptivos, pero también en sus vísceras, una suma de contracciones, de retenciones y de esperas. En el nivel de esta sensibilidad vital primaria, el presente vivido construye ya en el tiempo un pasado y un futuro.» (121). Esto no es más que el empirismo trascendente, el mismo que se capta, se reporta pero no se reduce ni se vuelve mero lenguaje.


La vida es múltiple y caótica, difícil de atrapar por sistemas de pensamiento cerrados o inmóviles. Todo lo contrario, esto del devenir, del azar y del caos, nos lleva a todo lo variable de la vida, todo lo diferente que se repite de manera especial siempre diferente. No somos los mismos en cada momento y en cada día que nos levantamos, el tiempo nos vive, nosotros, yo, tú, él, todas y cada cosa que nos rodea. Somos partes del vasto universo del caos y el azar que todo el tiempo está tirando los dados. «La vida moderna es el de los simulacros".


El eterno retorno no hace volver lo mismo, Retornar es el devenir idéntico del devenir mismo… lo idéntico que se dice de lo diferente, que gira en torno a lo diferente. Lo idéntico producido por lo diferente… «El genio del eterno retorno no está en la memoria, sino en el derroche, en el olvido que se vuelve activo.» (p. 99) «Si el eterno retorno es un círculo, lo que está en el centro es la Diferencia, y lo Mismo sólo en el contorno o en el círculo constantemente descentrado, constantemente tortuoso, que gira sólo en torno de lo desigual.» (p. 100).


Por lo demás el movimiento es una pluralidad de centros. Todo es diferencia, soy el mismo que vive en el mismo lugar, que se levanta todos los días a la misma hora y Comienza la rutina pero soy tan diferente todos los días, haz cambiado tanto, dicen los que hace tiempo no nos veían… soy un círculo tortuoso.


Es atractivo la conjugación SE para designar todo ese mar de azares, caos, multiplicidades que suceden en un cuerpo. El tiempo se vive en mí así como el azar. Todo es porvenir, es decir, intempestivo.


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El Hombre Imaginario

Por Mauricio Castaño H
Historiador
Colombiakrítica



El hombre produce mundos imaginarios. Si las percepciones dependen de los sentidos, ellas filtran y por tanto seleccionan la múltiple información emitida por el entorno. Y como se sabe, toda selección es exclusión: «Toda decisión se define en función de lo que se excluye.» (Deleuze). Si todos los vivientes tienen maneras diferentes de percibir, habrá tantas percepciones como especies haya. Por esta vía el lenguaje y lo simbólico son recursos privilegiados en el humano para procesar y emitir numerosa información. Aunque el concepto de Umwelt, que quiere decir medio asociado o entorno favorable, de cada especie, precisa que los sentidos ya son una percolación de la deriva evolutiva y no se pueden desvincular de las energías y operaciones que integran el organismo. Y el lenguaje y los símbolos son procesos de virtualización.


Por esto, en lo selectivo o excluyente, el lenguaje es poder y no comunicación, es muestra de dominio. Hablar es callar, es silenciar la multiplicidad de expresiones de los sentidos. «Hablar es callar, es silenciar la multiplicidad de expresiones de los sentidos…. Cuando se ilumina un pedazo del mundo, lo que hacemos es apagar todo aquello que no está iluminado. El lenguaje es filtración de información, y en lo que queda de rezago se va para el subconsciente.» El lenguaje es para administrar el excedente, para gestionar la sobredosis de información, para simular que se la capta. Es una primera idea de la imágen del mundo entregada por la filtración de los sentidos y producida por el lenguaje del viviente humano. Hablar es percolar en el caos del barullo, ciertamente es mandato pero porque organiza y facilita la convivencia y la supervivencia. Otro asunto es el parásito y las formas del poder mediante las cuales se impone.


Una segunda idea refiere a la realidad biológica que somos. La especie persiste, se perpetúa con la reproducción y supera obstáculos que se le van presentando, «la vida son las fuerzas que resisten a la muerte». La vida es lucha, si hay lucha hay resistencia. Vivir es vencer obstáculos, se contrarresta todo aquello que amenace la vida, la misma naturaleza enseña a matar para poder sobrevivir, esto es la depredación, se vive a costa de los otros, en la cacería el más fuerte engulle a la presa más débil. Son éstas ideas de Ollivier Dyens en su texto la condición inhumana. Aunque la palabra “depredación” debe entenderse como una condición de los ecosistemas organizados en torno a las cadenas tróficas. Otro asunto son las relaciones simbióticas agrupadas en mutualismo, comensalismo y parasitismo. Precisamente los formateos nos alejan de nuestro determinismo biológico, la exteriorización de la memoria es la que posibilita la innovación. La virtualidad es potencia creadora el problema es el parásito que se apropia de los medios, captura el flujo y lo monopoliza en su beneficio.


En esta empresa de vida de la especie humana, ha cumplido un papel diferenciado y ventajoso la posición bípeda. El hombre al ponerse de pié, resultó favorecido con una serie de liberaciones: patas delanteras vueltas manos que fabrican herramientas, boca que no sólo captura y tritura alimentos sino que se llenó de palabras, un cerebro favorecido con millones de interconexiones para la sobrevivencia, pero sobre todo el hombre libre e inventivo. En suma, es una referencia a la historia de la técnica, de la mecánica viviente del paleontólogo André Leroi-Gourhan. Aunque La boca ya no captura el alimento, esa función ha sido delegada a las manos, por eso ésta se pudo llenar de palabras. El cerebro que se inunda de neuronas motoras para operaciones enormemente complejas como producir herramientas y lenguaje articulado, se vuelve más apto para la confrontación configurando el lóbulo frontal.


Esto y la primera idea nos da una imagen de espejo donde el hombre mismo se refleja y da cuenta de su mundo percibido a través de sus sentidos, por lo demás, el hombre se exterioriza en lo que hace, entrega una imagen del mundo. Por su puesto que es su propio mundo filtrado por sus sentidos. El mundo de la técnica y de la informática son buenos ejemplos de una realidad creada por él, muy distante a otros mundos de otros seres y sus otros énfasis que le entregan sus sentidos. Estrictamente no son los sentido los que percolan, es la Umwelt que en el hombre es sinónimo de cultura étnica que podemos analizar a partir de la convergencia de tres grandes flujos: las cadenas operatorias desprendidas de las manos y de la técnica corporal, las palabras emanadas de la boca y las grafías desatadas por el encuentro de los dos polos mano-boca. Pero la economía, la cohesión y la coherencia a estos flujos, como cualquier relato, lo da la Razón Administrativa


Vale la comparación de los posmodernos con los esquizofrénicos (para enfatizar en la filtración, en la selección que entrega una interpretación del mundo percibido) ambos sólo perciben pedazos quebradizos de una realidad, incapaces de construir una secuencia, un relato cercano al mundo empírico, esto equivale a sustraerse de la realidad biológica para envolverse en meros signos, mera capa de lenguaje ajeno al mundo físico y biológico. El hombre se distrae del mundo mediante el lenguaje para hacerse una imagen virtual. Por eso también se dice que todo lenguaje es mera percepción del mundo, la que cada civilización construye, lo demás, las otras realidades, quedan por fuera.


Esta característica humana equivale a nuestra disposición y gusto por escuchar relatos, es otra tercera idea. El gusto por escuchar relatos que dan cuenta de un orden del mundo que es caos, desorden. Nos gustan las historias, escuchar relatos y todo por una razón simple: en el principio todo era caos y luego el hombre fue dando nombre y ordenando las cosas que estaban a su alrededor. La vida es caos y las civilizaciones van dando un orden según sus propias valoraciones. Por esto mismo se dice que los relatos son connaturales al hombre. Las manos que hacen construyen una imagen del mundo, el lenguaje es el propio relato de cada sociedad construido a su imagen y semejanza. El mundo es caos que se ordena a partir de los relatos míticos y científicos, ambos son explicaciones que satisfacen los interrogantes del momento, de una época determinada. 


El recurso de la filtración por los sentidos y la construcción de una imágen del mundo, autoriza a hablar de nuevos paradigmas acordes con el tiempo. El tiempo nuestro es robótico y virtual. Hoy, por ejemplo, se dice que nuestros dioses y mitos son anacrónicos por los avances tecnológicos que nos permiten acceder a otras realidades, como bien se dice, nacemos y crecemos en medio de máquinas, turbinas, nuestras expectativas de vida han crecido gracias a ellas. En sí, la civilización y la ciudad es un transcurrir de motores y de ruidos, todo es movimiento todo el tiempo y por todas partes. Serres lo ha enseñado, el tiempo percola por medio de los formateos, los motores han sido sobrepasados por lo digital y sus enormes cálculos numéricos. No hemos dejado de habitar el tiempo circular de los meteoros, ni el termodinámico de los formateos y por sobre todo nuestro tiempo es milagroso a tal punto que perdemos la capacidad del asombro ante el barullo de las novedades.



En suma, el hombre está hecho de materia y de intangibles, de lenguaje, de cuerpo y espíritu, corporales e incorporales. Hacemos parte del reino zoológico pero también del simbólico, por un lado materia y por otro inmaterial, mundo de los cuerpos y mundo de los incorporales, materia y espíritu: «lo que se llama la teoría del espíritu, nacida parece ser de la necesidad de vivir en grupo y de navegar a través siempre de un número cada vez más importante de rivalidades, de alianzas y de traiciones… La vida del grupo, forzando a los individuos a aprender cada vez de manera más sensible y compleja las reacciones de sus congéneres, desarrolla la capacidad de empatía y de simpatía y engendra así sorprendentes comportamientos tales como la manipulación, la mentira.» (Ollivier Dyens).


Finalmente, somos lo que somos gracias a la herramienta... Hoy los hogares dependen de turbinas y generadores que llevan energía y agua a las casas. Sin herramientas hubiéramos seguido siendo primates vadeando las inclemencias de la naturaleza. Somos un mundo imaginario, aislados del mundo real, todo se nos entrega por filtraje y simulación, acá nos gusta la definición de fantasma de Borges en su Antología de la literatura fantástica: “un hombre que se ha desvanecido hasta volverse impalpable, por muerte, por ausencia, por cambio de costumbres.”


La herramienta deviene motor pero también máquina digital, con ellas transformamos el mundo porque así escapamos a la adaptación, nuestra Umwelt es la de un animal inadaptado por eso podemos impactar la deriva geológica y generar nuestra huella estratigráfica.


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Hijos de Nuestro Tiempo

Por Mauricio Castaño H
Historiador
Colombiakrítica



El hombre es un ser inacabado que se rehace mediante la educación. Por eso ésta se concibe como un proceso abierto y permanente, nada está cerrado ni hecho de golpe y porrazo. Y por tanto la sociedad también lo es con todos y cada uno de los individuos que se sumergen en ella. De allí que la educación sea considerada como un dispositivo, como un anclaje cultural que deja su impronta en cada uno de los seres para que estén acordes con el tiempo que les ha tocado vivir… es una manera de permanecer vigentes.


Memoria Colectiva y Tradición


Vale decir que toda sociedad se sumerge en un proceso cultural que bien puede denominarse memoria colectiva, ésta permanece viva mediante las tradiciones que nos perpetúan en el tiempo y que tienen su anclaje zoológico y como tal nos hace similares como especie que somos pero diferentes los unos de los otros según sea la cultura que nos da  una identidad propia, a dónde fueres, haz lo que vieres, sugiero la sabiduría popular.


El tiempo nos vive en la Cultura que somos


El tiempo nos vive, somos hijos de nuestro tiempo, incluso el genio que se sale de la media no es más que un pez que nada a contracorriente por los cambios que son necesarios a su propio tiempo, a la misma sociedad en la que vive.


En la cultura, y en especial en la educación, es donde se cultivan los cimientos que dan vida a las etnias o a los procesos educativos que garantizan la vida de su grupo social. Pero acá vienen unas observaciones críticas a lo que por alguna razón terminó siendo dogma de fe en la educación, alejándose de su dinamismo.


En primer lugar, si el ser, si el hombre es inacabado, no hay razón para que la educación que lo vivifica no lo sea. Se olvida que la educación es un proceso inacabado y por tanto sus agentes educativos deberían serlo. Pero no, en la práctica son cerrados y dogmáticos con currículos inflexibles y descontextualizados. La repetición tonta de dogmas de fe es lo común en el ejercicio docente. Es ajeno a la formación crítica, a las competencias comunicativas, investigativas y científicas que promueven una sociedad Inteligente con ciudadanos de espíritus críticos e inventivos.


En suma, la educación es todo menos un proceso lineal. Todo está inacabado, en un hacerse constante y en contexto. Entre otras cosas es el conflicto, la tensión permanente la que caracteriza a los individuos de una sociedad, todos quieren confluir pero se desconoce el mar de las diferencias que nos identifican. Saber y poder son dos caras de una misma moneda, quien dice qué debe enseñarse, ejerce mandato, sólo un pequeño matiz que suaviza el peligro que ostenta al maestro como poseedor de una verdad: es el estudiante como posible interlocutor que con su formación crítica, reflexiva e inteligente puede conquistar el derecho a la palabra, incluso a contrariar a su maestro, mejorándolo, superándolo. Y es la vida misma, el registros biológico y cultural con sus cadenas operatorias que prestan su concurso a la vida misma en sus ramificaciones diversas y en los devenires culturales y de tradición.


Reiteramos, el saber, el conocimiento no es una momia con currículos inflexibles que se repite una y otra vez sin ningún cuestionamiento crítico. La vida y la educación por el contrario son procesos abiertos y dinámicos. El maestro es un acompañante, un guía en su designio pedagógico.


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El Formateo Humano

Por Mauricio Castaño H

Historiador

Colombiakrítica


Prender la radio, la televisión, navegar por las redes sociales, allí están los caminos trazados por donde la opinión pública debe virar, transitar. Día y noche somos formateados por los mass media, desde que salimos hasta que se entra de nuevo a la casa.  Ante tanto pasquín mediático, buenas son las fuentes directas. Voy al Twitter, busco las tendencias que son flujos de opiniones en pro o en contra, todo depende de la capacidad de mover recursos económicos o ideológicos, las llamadas bodegas o cuentas falsas o robotizadas también sirven para inclinar la balanza, todo depende de qué tantos recursos se tenga o qué tan inescrupuloso se es, aunque no hay Poder que no lo sea.


Las temáticas allí en las redes sociales son variopintas, van desde la novedad de la muñeca barby, pasan por el fútbol hasta por la fauna política. En este tema es dónde más se evacúan odios. Allí hay que caminar con sigilo nietzcheano para que el polvo de la batalla no opaque la verdadera victoria. Sí, donde hay mucho ruido, prestar todos los sentidos a lo que se quiere ocultar. Así funcionan las llamadas tendencias en Twitter, poner de forma masiva a sus súbitos y peones, muy en la madrugada, desde las 5:00 AM, a dar me gusta, retwittear, comentar; desde cinco mil y mucho mejor después de veinte mil, incluso treinta mil, se logra ser tendencia en el país. Allí estarán ubicados los temas en primera plana en las redes sociales. Lo que no aparezca de forma masiva es como si no existiera.


Todos juegan como al gato y al ratón, todos hacen las fuerzas según sus capacidades, si tienen periódicos, telediarios, mayor será la ventaja. En ésta época de agite en la doméstica colombiana, los principales opositores al gobierno nacional, son los grandes medios de comunicación nacional, que como bien se ha dicho, son armas corporativas para elogiar o desprestigiar a quien a bien se tenga. Dicho de otra manera, los medios de comunicación son aparatos de poder de los grandes empresarios, con ellos ensalzan, ablandan o doblegan a quien no piensen ni modulen como ellos.


Es curioso que hemos utilizado un lenguaje de mundos pasados, en especial del mundo del vasallaje, cómo si aún viviéramos en tiempos del esclavismo con unos cuántos señores dueños del país y que sólo ellos pueden hablar a través de sus voces alargadas en periódicos y telediarios, que ordenan a sus trabajadores qué decir y, muy a su pesar, a votar por los gobernantes más retardatarios para la democracia. Recuerdo un estribillo de que nunca fuimos modernos, si por ello ha de entenderse la comprensión del mundo de la razón moderna y del que se le escapó a ella, para muestras está un botón: estamos amenazados en morir en el planeta por una explotación irracional. El hombre como ombligo de la tierra (universo?) ha fracasado, también lo han dicho los que han transitado por los senderos de la pacha mama.


La vida por sí misma es sabia, dicta sus reglas, lo vivimos con el covid 19, amos y señores, obreros y patrones encerrados a la espera de la comunidad de reabaño, a la espera que la vacuna hiciera su milagro. Hoy las olas de calor, los movimientos de tierra generan nuevos desplazamientos. La alerta la ha dado la misma razón humana en su expresión antropoceno, un planeta explotado de forma irracional que compromete su propia existencia y la del mundo entero, es morir matando que dice el estribillo. Fue la caída del Muro de Berlín con la Perestroika que desenterró al amo y hundió los sueños de la emancipación, pero otros mundos, otras lógicas, otras liberaciones nos esperan. ¿Estaremos dispuestos a un formateo más solidario o por lo menos sensato? Ya veremos.



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Amores Diversos

Por Mauricio Castaño H
Historiador
Colombiakrítica


La hipótesis es la siguiente. Las familias son tan diversas como lo es la vida, sólo que con el nacimiento del Estado Nación y más allá con la sociedad industrial, se tomó partido por la Familia que estimulaba el amor para siempre en el seno de papá, mamá e hijos. Allí su intención no era otra que garantizar la reproducción de brazos y manos baratos para la fábrica. Era el modelo ejemplar, a seguir, lo demás era reprochable. Por lo pronto, en este mundo, el miserable, el indigente era quizá el espejo que les esperaba a los rebeldes del amor Mariano o divino.


La maniobra funcionó y funciona aún hoy, pero con una variante que tiene la edad de la píldora anticonceptiva, que liberó a la mujer de su confinamiento en las cuatro paredes de su alcoba familiar para llevarla al encierro del mundo fabril. Contrario a lo que se ha creído, esta píldora fue en pro de ampliar el ejército obrero con la mujer libre de las tareas hogareñas. La idea es de Oliver Tinland. 


Está participación económica de la mujer en la sociedad, desató cambios sustanciales en la estructura familiar.  El universo diverso de las familias colombianas, puede apreciarse en las siguientes cifras oficiales del Departamento Administrativo de Estadística (Dane). Por ejemplo, en Colombia  el 43,1% de los hogares colombianos tuvieron en 2021 como jefe de hogar a una mujer. Y de una población de 51,2 millones de habitantes, se agrupan en 17 millones de hogares que viven en 16,2 millones de viviendas. 


En su estratificación socioeconómica se tiene lo siguiente: 21% de los ciudadanos pertenecen al estrato 1; y 32% pertenece al estrato 2, mientras que el 29% pertenecen al estrato 3. Y 11% al estrato 4. Únicamente 7% de los ciudadanos pertenecen a los estratos 5 y 6. Otros datos significativos son: la población económicamente activa es de 8 millones y sólo una de cada tres personas en edad jubilarse lo logra. Y para alimentarse bien una mujer debe invertir alrededor de setecientos mil pesos y un hombre ochocientos mil.


Pero nos interesa resaltar las siguientes inferencias obvias. En esos dos extremos de pobres y ricos, la clase media amortigua o recae sobre ella el mayor esfuerzo económico en la sociedad. En cuanto a los hogares o familias, es cosa bien sabida, la variedad en la composición familiar: hogares monoparentales, familias, extensas, reconstituidas, conyugales, poliamorosas y hasta multiespecie, al punto que muchos prefieren a su mascota que a su pareja a la hora de elegir con quién se quedan.


Hace algún tiempo entrevisté a unas funcionarias de Comisarías de Familia de Medellín y resaltaron los siguientes aspectos. Muchos de los usuarios son mujeres reclamantes a sus exparejas de sus derechos económicos para sus hijos o cuotas alimentarias, regulación de visitas de hijos comunes, agresiones por celopatía. Otros aspectos tienen que ver con la pobreza, agresiones y hacinamiento en la vivienda donde conviven varias familias; abuelos abandonados y desprotegidos.


Pero es la familia y la mujer el foco en el que se centró el mundo del capitalismo para generar toda su riqueza. Son dos actores que no sólo conocieron la dureza de toda una vida dedicada a su producción, sino que ahora son botados a la calle como lo hace el mal padre con sus hijos. Gracias a la robótica, a la inteligencia artificial, la fuerza humana para la fábrica se volvió obsoleta, cada día miles y miles de trabajadores son despedidos de sus empleos o simplemente quien empieza a buscarlos ya no los encuentra. Pero no es para sentarse a llorar. Toda pérdida trae una ganancia. Por años, por siglos se ha pasado por alto la distribución de la riqueza y de los recursos que a todos pertenecen, como dicen los economistas sociales, la Renta Básica es derecho fundamental por el sólo hecho de existir en este mundo, y no sólo el nuestro, el humano, sino el de todos los seres que nos acompañan en este planeta y en esta aventura llamada vida.

 

En suma, estar atentos a esas mil variadas formas en que se organiza la sociedad, hasta en la indigencia hay reinvención, recuerdo a Bataille en su expresión que el miserable, el indigente es la protesta silenciosa contra el capitalismo, porque nada más improductivo que ese ser que vive de las sobras arrojadas a la basura. Por lo demás, el amor para siempre estalló en mil pedazos para dejar ver la variedad diversa en el vivir


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Un Día Nuevo

Por Mauricio Castaño H
Historiador
Colombiakrítica


Un día nuevo. Un cuerpo que camina. Un ritmo lo impulsa hacia adelante, por donde se pueda ver el camino, nuestros ojos así orientan. Y se avanza con los pies o con lo que nos lleve más rápido. Siempre adelante desde que salimos expulsados por el vientre materno. La expulsión es una primera experiencia con el afuera, luego ponerse de pié y el caminar solitos se aprende golpe tras golpe. Un horizonte estará como reto. No importa qué tanta fuerza o debilidad se tenga, algo nos tira para no quedarnos quietos. El movimiento y estar juntos es ley, porque tanto la quietud como el aislamiento matan. Por lo demás cuando se dice que no hay motivación, se hace referencia a la falta de movimiento, sin fuerzas para seguir, es decir abatido, vencido. Yo soy el otro. En los otros me resignifico. En la manada transcurre mi vida, no importa si es presencial o virtual. Nada raro. Nada extraño. Todo esto es tan de la vida. Nacer es empezar a morir pero mientras tanto luchar contra las adversidades para ganar el pan. Es la chispa biológica impresa en cada ser, en cada viviente. 

La vida es lucha, el más fuerte sobrevive. Las manadas van tras la presa. En la escasez la lucha es a muerte. Vencen los más fuertes. En las bandadas humanas aunque haya comida para todos y tan sólo migas de pan para los más débiles, los más fuertes y más poderosos lucharán por tener y acumular más. Sus guaridas serán fuertes mientras no haya otros más fuertes que los releven (Aunque la solidaridad es tan de la vida, tan común). En la sociedad y más aún en la política, se palpa bien la lucha por apropiarse del ponqué común. Tampoco es nada extraño. El Estado nació contra los feudos y en favor de los Burgos, de los hombres nacientes de ciudad, impulsores de la industria, de los nuevos hombres de riqueza basada en el capital y no el la tierra, capitalismo y no fuedalismo, las fábricas y los obreros. Atrás quedarán el campesino y sus terruños, campesinos y el campo. El feudo, la tierra, serán cosa del pasado o por lo menos anacrónicos, rezagos.


No caeremos en el falso dilema de la lucha de clases de ricos contra pobres. Existen otros formateos. Más bien el énfasis será en los devenires múltiples como el recordado mayo del 68, paz y amor, hippies y la marihuana denotaban un nuevo sujeto por fuera de la llamada familia burgués: un papá que irá a la fábrica y traerá comida para alimentar a sus hijos y esposa. Y la historia se repite con sus hijos en una especie de eterno retorno de una sociedad de la servidumbre voluntaria. Todos tenemos tan introyectados estos valores que ni siquiera se ocurre su cuestionamiento. 


Pero habrá que esperar esos nuevos devenires de grupos, de manadas para empezar a notar los pequeños cambios gestados: los jóvenes que retardan la paternidad para dar prioridad a sus estudios profesionales, luego pensarán en si hay mejores disfrutes diferentes a tener prole, reproducirse. Y entonces viajar por el mundo es un gusto más placentero. O dedicar tiempo a un hobby o a una pasión artística. En fin, tantas cosas por decidir y tan diferentes a empeñar toda una vida matrimonial a la crianza de unos hijos para seguir el incómodo chantaje de sostener a verdugo sin rostro. El lema elegido es algo así: vivir para conquistar la libertad, desatar las cadenas que nos impiden nuestra libertad.


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