Respeto

Por Mauricio Castaño H
Historiador
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Todo hombre quiere tener respeto, pero no a todos se les concede. El respeto es una substancia escasa, que puede agotarse como el agua que pone en aprietos la existencia. Se constata en las diferencias sociales cómo a un pobre, un rico, un aristócrata, un noble, se les suministra en proporción a los valores sociales asignados a cada quien. La desigualdad entre los hombres es más común de lo que se parece y los discursos igualitarios como los derechos humanos son universales abstractos de la demagogia burocrática. Las hondas diferencias de clase y raza cada vez profundizan heridas entre las personas de cualquier comunidad. La fragmentación de la especie humana en etnias, ha sido pretexto para fundar discriminaciones derivadas en racismos: el blanco es superior al negro, el mestizo al indio.

Es el respeto una especie de elixir que da grados o no de reconocimiento a un hombre. Expresiones como por edad, dignidad y gobierno, a todo señor todo honor, la señora del rey no sólo debe parecer sino serlo, inferior linaje, alta alcurnia etc., indican unas graduaciones sociales entre los hombres. Entre más alta sea la escala de importancia en que se encuentre una persona, más respeto se le concede. El honor y el privilegio son dos variantes, el primero es de linaje, herencial, un reino, un gobierno se heredan, constátese que en las llamadas democracias los diferentes poderes son trasmitidos de familia en familia, los hijos jóvenes heredan altas posturas burocráticas o cargos de elección popular que cualquier hombre humilde no podrá alcanzar, o de  lograrlo es en una postura inferior después de haber doblegado su cerviz durante buen tiempo ante el poderoso. Si el honor es venal, el privilegio es emocional, es exterior, se encuentra en las gentes que se lo conceden o no a un otro. Un hombre pude tener honor y carecer de privilegio como el político corrupto. Un alguien que domine un arte casi insuperable, como los buenos artesanos, ganan fama reputada, gozan de privilegios sin  importar linajes o abolengos. 

En las variantes del honor encontramos alianzas para escalar posiciones de importancia, en la época colonial se estilaba decir blanquear una familia india o mestiza, casando a uno de sus miembros con un blanco, ganando con ello reconcomiendo social; aún hoy los apellidos persiste en el mundo, diferencian a qué familias se pertenece, sus orígenes, muy evidente en las monarquías y en países llamados democráticos o dictatoriales, el acceso al poder es venal y a partir de allí se edifican privilegios. En Colombia se percibe en su centralismo, Bogotá es su centro, allí están las consabidas familias prestantes proclamadas élites ilustradas, dignas de ejercer el poder, lo demás, la periferia, las regiones, son gentes estigmatizadas de provinciales, pobres y ordinarias, ignorantes, pocos refinadas. 

Su centro despampanante, lujoso, edificios imponentes para sus ministros y su séquito. El centro todo se lo traga, altos salarios, veinte veces mayor al de un salario de peón de fábrica. En las regiones tiran las migajas, las sobras para la subsistencia. Las élites de Bogotá, como las de cualquier capital, se bañan en lujos propios de reyes. Su dirigencia va de cóctel en cóctel, exhibiendo sus trajes y sus bellas mujeres, mientras que en las regiones los líderes luchan a brazo partido para lograr que llegue algún regalía.

El respeto tiene mucha demanda, cuando no se concede es un irrespeto, sutil, indirecto, no igual a una cachetada, pero quien lo sufre se siente discriminado, siente en carne propia que se profundiza la desigualdad humana en su contra. También se presenta bajo estigmas que derivan de los estatus, de las posiciones que se ocupan en el escalonamiento social. Es costumbre que los ricos viven lejos de los pobres, sus diferencias se acentúan, la riqueza profundiza en gustos, el ser humano por su vestimenta, sus costumbres lo develan en la educación recibida y su abolengo. La gente afortunada tiene dificultad en relacionarse con gente que vive en la escasez. Huyen al fracaso, temen perder, ser estigmatizados. Caer en la pobreza y en la dependencia es perder. 

Segregar es una forma de castigar, es la paga en efectivo en quienes padecen las discriminaciones: existen barrios de negros, inmigrantes, gitanos, desplazados, todas estas jergas deterioran la humanidad y tratan a los pobres como bienes degradados (Sennet, 2003). Se escogen a los vecinos por su carácter y su capacidad económica. Un negro exhibe a su mujer mona como trofeo alcanzado, en cambio, el blanco es reprochado por sus pares cuando elige una mujer negra, está rebajando su estatus social. 

Estas discriminaciones no encontrarían cierta complicidad en sus gentes tolerantes sino fuera por la ambición que actúa como una fuerza impulsora para salir adelante, para superar la condición de la que no se está conforme. La desigualdad alimenta un malestar. Los poderosos conforman redes a través de las cuales circulan sin que vayan a degradarse. Los pobres no tienen otras redes más que las de su miseria, cada vez amenazan con caer más bajo, con hundirse en la escasez, tienen el recurso de agachar la cabeza y la mirada ante los poderosos, a la espera de obtener su piedad y de la mano les ayuden a escalar una posición mejor. 

Sucede mucho en política, mientras más servil sea el copartidario, más posibilidades tendrá de que lo dejen emerger pero no tan alto que iguale el honor inalcanzable de los poderosos, y si se sobrepasa, sufrirá irremediable castigo, es el pago por contrariar la Autoridad. Se aconseja la docilidad, no parecer duro, evitar la confrontación, cabeza y mirada baja ante el poderoso. La servidumbre se guarda, se aguanta, impide la confrontación. El pueblo aguantador merece la sociedad que le ha tocado vivir. La inteligencia en los pobres es una provocación. Se quiere hacer pasar la actitud por encima de la aptitud, el comportamiento personal a la destreza adquirida, el patrón prefiere el obediente al competente. Donde faltan los recursos el honor social es bajo. La transgresión produce culpa y la vergüenza es inadecuada. El Honor es frágil como un cristal. 

La revolución industrial profundizó las diferencias sociales, todos escogerán una carrera, se especializarán en un dominio, todos van veloces, a la carrera, buscan ser los mejores, alcanzar el pódium, obtener la mejor posición. Contra pereza diligencia. Las competencias nos lanzan a la guerra, profundiza las diferencias sociales, sospechar de las olimpiadas en las que nos encarrilan los ignorantes dirigentes. Es un escenario en donde todos nos sentimos, extraviados, extraños unos a otros, buscamos el esquivo respeto. Las carreras de talento honran la desigualdad. En la invención de la fábrica, jaula de hierro, se desarrolla la burocracia en busca de felicidad, el sueño de los pobres es tener un empleo que lo diferenciará de otros que están en condiciones deplorables, se anhela  estatus. 

En el anhelado respeto, todos quieren imitar al mejor, todos quieren ser otros, la envidia es consejera. Rescatable para las causas nobles, querer superar al maestro no hace daño. Los griegos llamaron areté a la excelencia, paideia, en solidaridad todos nos educamos, juntos podemos más, se advierte la conveniencia del trabajo en compañía, la autosuficiencia amenaza con el aislamiento que mata. Las necesidades nos unen en la transparencia, es tejido social. La envidia deja en suspenso el juicio propio, mientras que la vanidad, mantiene una apariencia que lleva a la ruina. 



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Primera Piedra

Por Mauricio Castaño H
Historiador
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Ocurrió el debate esperado en el recinto del Congreso colombiano. El tema fue la relación del narcotráfico y el paramilitarismo encarnado en el polémico personaje de la vida política el ex presidente y  el hoy senador Álvaro Uribe Vélez. Las pruebas aportadas dicen de aquella relación macabra y expresión de la violencia en Colombia que en el reciente episodio ha dejado más de cuatro millones de víctimas, la mayoría campesinos, líderes populares y de izquierda. Sus pecados fueron pensar distinto a la ultraderecha que condena de izquierdista, de terrorista a estas personas que se atreven a disputar concepciones de poder, por soñar con sociedades más justas, con la distribución del ingreso de una manera tal que se comparta las riquezas del país, garantizar los derechos económicos, sociales, políticos y existenciales de todo viviente humano.

Estos lados opuestos expresan fieras y extremas ideologías dispuestas a batirse a muerte. Los derechistas e izquierdistas han librado sus batallas, sus soportes ideológicos fundan o fundamentan doctrinas o dogmas que validan el asesinato de su contrincante, facilita la muerte quitándole la condición de humano y rebajándolo a insignificante animal, en fin cualquier cosa que puede eliminarse sin remordimientos y resulta más provechoso para que no estorbe ni se interponga en las que se creen son verdaderas vidas humanas. Los bandos rebajan la condición humana para habilitar la muerte, el asesinato. Es su fundamento, han sido las famosas doctrinas de seguridad nacional o códigos de guerra que han cimentado los Estados o grupos para ejercer la violencia, para provocar la muerte o dejar vivir. 

Cuando se mata, el asesino celebra un triunfo,  a la vez que le ganó una partida a la muerte, también libró a sus semejantes de una persona considerada bestia o animal que tenía mucha capacidad de hacer daño. Póngasele atención a cualquier asesino y tendrá razones de sobra que justifican sus crímenes. A los seres humanos los mueven las convicciones cualquiera que ellas sean, y son precisamente estas las llamadas razones de Estado o como quieran llamarse, a las que en un momento determinado se acuden para hacer borrón y cuenta nueva, detener los baños de sangre, desactivar el odio que colman a esos seres dogmáticos. Se habla en la sociedad y en las víctimas, después de cesar un conflicto, en primer lugar de conocer la verdad, los detalles en que murieron los seres, porqué los mataron, dónde fueron a parar o dónde fueron enterrados, después de esta develación dolorosa, la víctima pide reparación, algo de justicia para que sobrevenga el perdón, después vienen técnicas sociales de cómo cerrar el círculo de la violencia, los términos usuales son hacer memoria, hacer recordación de la crueldad para que la sociedad aprenda y tenga presente que no puede volver a pasar la mortandad, la crueldad humana, finalmente garantías de no repetición.

Estos procedimientos de desactivación, de reversión del odio, han sido procesos sociales que en la historia han sido posibles mediante técnicas míticas de canalizar estas fuerzas, esta capacidad de hacer tanto daño y causar la muerte mediante sacrificios de animales, muchas veces personificados que se ofrendan a las dioses y de esta manera se canaliza y cesa el asesinato. Famosa es la expresión bíblica que dice quien esté libre de pecado que tire la primera piedra, deteniendo la muchedumbre que quería linchar a un supuesto culpable. Son procesos inconscientes complejos que de cierta manera forcejean con la racionalidad moderna que el engreído hombre los desprecia creyendo sobreponerlos.

La soberbia humana es gran barrera que impide abandonar yerros, por eso se habla de dosis de humildad, en reconocer daños que amenazan la vida, que nos someten a desangres constantes. Es difícil revertir el odio en tolerancia, en aceptar la justeza humana, máxime cuando se tiene una sociedad que acepta los caminos fáciles del asesinato, su indiferencia le caracteriza, le llaman también embotamiento de la consciencia, no importa el dolor y la desgracia ajena, pasan por encima de ellas, y esto es abono para los mercenarios de la guerra que avivan la fiesta de la guerra, y creyéndose libres de pecado, tiran la primera piedra.


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Tejer Verdades

Por Mauricio Castaño H
Historiador
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La paz y la verdad ocupan a Colombia. El anhelo es poner punto final al conflicto de medio siglo con los grupos de izquierda. La temática está al orden del día y refiere la conocida ecuación verdad, justicia, reparación, memoria, garantías de no repetición y el incorporal perdón. Es un complejo cultural, una historia referida a la especie humana, que llora, ríe, odia, miente, tiene angustias; y en ese ir y venir, vive las tensiones reflejadas en lo peor de la condición humana: deseo y capacidad de hacer daño a un otro a quien considere enemigo, a quien desprecio y a quien ejerzo implacable maldad, pero en la convicción de estar haciendo justicia, actuaciones debidas avaladas, no lo olvidemos, por la cultura que promulgamos y los dioses comodines que ofrendamos. 

El frenar, el parar el daño es fruto de las tensiones y la lejanía de la victoria de un grupo sobre otro, la guerra fatiga y su descanso se encuentra en la mesa de las conversaciones. Echamos mano de la razón occidental que heredamos para que haga sus buenos oficios, antes cumplida por los rituales míticos que mediantes sacrificios ofrendados a las divinidades paraban matanzas, plenas carnicerías humanas.

En la tradición cultural occidental aún predomina el culto por la búsqueda de una Verdad Absoluta, con mayúsculas iniciales, su existencia está por fuera de cualquier experiencia humana, se tiene la idea que proviene de lo exterior, atribuibles a seres especiales, a dioses. Pero si bien la búsqueda se orienta por fuera de la esencia humana (trasciende, trascendencia), los dioses a los que se acuden son comodines, se acomodan a los caprichos humanos, son deidades hechos a la medida humana. 

En todo caso, ésta búsqueda desconoce la realidad que somos, nuestra cultura, nuestro piso biológico de la agresión en especial cuando nos sentimos amenazados en la integridad física o en el territorio que ocupamos. Desconocemos al ser viviente que a su paso teje su propia historia llena de alegrías y desgracias, es decir, humana, su acontecer no está afuera, está dentro de sí, es inmanente. Un ejemplo, la historia de violencia reciente en Colombia los criminales de la ultraderecha no eran y no son clandestinos en las comunidades donde patrullan, a plena luz del día, sin ninguna máscara que ocultare su barbarie, salen a la vida pública con la complacencia de las comunidades, unas porque compartían los métodos y los pensamientos fascistas de exterminio hacia los movimientos de izquierda, otros sedados, doblegados por el miedo ancestral a los que han sido sometidos por la bota militar, por el guante de hierro de la ultraderecha.

En la búsqueda humana la justicia media, balancea, sopesa y dictamina, sentencia. Un proceso de valoraciones de verdad pertenecientes a una cultura dominante. La versión de la historia suele ser la de los que se montan en el tren de la victoria, de los ganadores, los vencidos ocupan el lugar de los malos de la película. La justicia siempre se balanceará para uno de dos lados, el equilibrio no existe. Existe justicia garantista para criminales y para víctimas, en Colombia sucedió con la entrega de los grupos de ultraderecha llamados paramilitares, la doctrina jurídica se inclinaba a garantizar los derechos de los asesinos desmovilizados, mientras que al otro lado de la balanza estaban los funcionarios jurídicos que defendían a las víctimas de aquellos. 

Tiene tanto derecho el victimario como la víctima, el malo se arrepiente y promete no seguir haciendo daño a cambio de unos beneficios, a cambio de que la condena no sea tan dura, a tal punto que le resulte buen negocio dejar las armas para incorporarse a la sociedad, en el caso de Colombia los paramilitares se dedicaron a incrementar fortuna por medio de los negocios ilícitos, alejando a quienes se interpusieron o estorbaran: asesinaban campesinos para usurparles sus tierras, masacraban poblaciones para doblegar a otras mediante el terror que se expandía como una gota de rojo intenso que tiñe por completo el agua cristalina.

La verdad se construye, se teje con los valores dados en una sociedad en un tiempo y en un lugar determinado. Son los pueblos quienes van construyen su propia historia por esos senderos llenos de espinas, la propia condición humana con la capacidad de aflorar lo más bello pero también lo peor. Para no olvidar el contexto económico que nos rodea, en el que impera sacar el mayor provecho sin importar a qué precio, una de sus consignas reza Sálvese quien pueda. La paz no es un evento, no es un decreto, la voluntad ayuda, pero en la cultura es donde se desteje el alojamiento criminal y se inicia un nuevo tejido de bondad, así se construyen verdades provisionales que nos fortifican.


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Anestésicos

Por Mauricio Castaño H
Historiador
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Variados paisajes, islas, aislamientos, cada quien, cada gueto viviendo su propia vida, sus propias desgracias y sus propios aciertos, todos viviendo su propio mundo. Todos bajo el mismo techo de una unidad llamada país. Tan sólo un sueño, un anhelo de una común unidad, pero la verdad es que la comunidad se alcanza en pequeñas parcelas en donde los intereses, las pequeñas luchas, los gustos similares hacen juntar a las personas, es lo más concreto de satisfacción de común unidad, de comunidad. Y el país o nación además de las delimitaciones territoriales y de sus señores terratenientes, de sus gobiernos que agencian míticos status de clases sociales y de unas costumbres y de una lengua común que habilita la posibilidad de comunicación, de ser un alguien, nada más que eso parece enlazarnos. Los devenires minoritarios suelen ser más reales: comunidades gayes, negros, pequeñas luchas…

Abstracciones son las identidades de Estado o de gobierno, formas míticas o existencias virtuales que todos damos por hecho. Lo más real de un ciudadano conectarse con una nación es a través de los gravámenes, cada individuo es objeto de pagar impuesto, para ello es censado, se le fija un número y un lugar para ser localizado y controlado, algo así como ser ciudadano por obligación. Si la gran mayoría tuviera la oportunidad de elegir entre pagar o no impuestos, sin duda alguna los esquivaría, la voluntad general es desapetente. Los evasores son muchos, la voluntad de escapar es grande, rehúsan a ser miembros de una comunidad que quizás no comprenden, que no les importa. Los sistemas capitalistas que experimentamos funcionan donde esté la ganancia, la especulación, y hacerlo a cualquier precio, sin importar el daño que pueda ocasionar al semejante. El patrón estará maquinando cómo incrementar sus beneficios apiñándose todo, incluso las conquistas salariales de sus obreros; el terrateniente corriendo la cerca unos cuantos metros jodiendo a su vecino; los otros que viven de los flujos de odios y venganzas, avivan conflictos y guerras para vender sus armas, devaluar o quitar territorios que luego son aprovechados en producción de ilícitos o como corredores estratégicos para sus andanzas, la hermana muerte es lo más común. Todos viven una fiesta necrofílica, todo da igual, lo efímero, lo fútil. “Vendo mi vida, cambio mi vida, de todos modos la llevo perdida”. “toda vida es un proceso en demolición.” 

Los gobiernos se parecen cada vez más a devenires de sangre, de familias. Los mandatarios sueñan emular los llamados grandes hombres que la vanidad histórica los ha garabateado como inmemorables. Pero todo es más cercano a la vanidad. Lo común de un hombre de Estado o gobierno, cualquiera que sea su nivel nacional, regional o local, están bajo la gobernanza de la epidemia de la vanidad del poder, de alcanzar cada vez más riqueza, y así se mantiene interés por quienes quieren emularlos, todo un séquito que quiere alcanzar sus posiciones, que lamen a su majestad: el adinerado. En ese mundillo politiquero de las democracias familiares llaman rosca o palanca a quienes reciben beneficios de sus padrinos políticos, y se da en todos los niveles, cuenta el columnista Antonio Caballero, uno de esas familias pero que una tal irreverencia inofensiva que complace de un lado y del otro, y que les conoce bien como su palma de la mano rememoró:  “Juan Manuel Santos cree resolverlo todo nombrando gente y más gente. Me recuerda una tertulia en casa de mi padre, hace más de 50 años. Se suponía que Gilberto Alzate Avendaño iba a ganar las siguientes elecciones presidenciales. Y decía José Umaña Bernal: “Yo seré el embajador en París”. Pero le corregía Nicolás Gómez Dávila: “No: La embajada en París es para mí”. Y levantaba el dedo Enrique Caballero Escobar: “Lo siento: Gilberto me la ha prometido a mí”. También mi padre levantaba el suyo. Y Alzate, el futuro presidente, calmaba las aguas anunciando:-Se crearán tantas embajadas en París como sean necesarias.” 

Cualquiera que quiera hacerse a una idea de la manera en qué un puñado de privilegiados se despilfarra el presupuesto público, es si no coger papel y lápiz, ir a las principales ciudades capitales del país. Por ejemplo, hace poco en esa rebatiña que se da por los altos cargos en donde se pagan salarios muy altos y se dan prebendas, denunciaba el noticiero de RCN que el actual contralor ganaba 25 millones de pesos colombianos por unas asesorías, en las cuales daban a entender que eran puros favores, pues al señor nunca se le veía por tal entidad, son pagas enormes comparados con los 600 mil pesos que recibe un asalariado, es decir 42 veces menos que aquel. Es de anotar que esos puestos lo mínimo que se recibe es el salario, pues allá están es para sacar beneficio del presupuesto público de la entidad que se direcciona para las empresas familiares y de amigos, es una perfecta democracia familiar: Estúdiese la contabilidad de los congresistas o concejales, figuras de un tal control político, todos de la noche a la mañana hacen grandes fortunas con la demagogia.

Ellos y los otros no les importa nada el bienestar general. La codicia prima. En Medellín los alcaldes de los últimos años vienen del mundo de la empresa. Los que favorecen la construcción principalmente. En el cemento es donde mayor se va el presupuesto. Las ciudades son vías y espacios para el esparcimiento. Además por dónde mover la industria automotriz que cada día embotella las escasas vías y donde mantener medianamente la gente contenta para que olvide la miseria que los amenaza, donde estar en el rebusque embolatando sus miserables vidas. Los discursos de sostenibilidad ambiental y de equidad social son meras estratagemas de los profesionales del mundo de la demagogia política. Con sus discursillos tapan las trampas a las masas que precisan de Mesías.

Max Neef afirmó en alguna ocasión que el capitalismo ha matado más gente que cualquier tragedia humana. La codicia es una trampa en la cual se cae con mucha facilidad pero de la cual se es difícil escapar. Todo se repite con en Sísifo. Nos alimentamos de esperanzas suministradas por los demagogos políticos. La desapetencia, el desinterés de la gente por estos asuntos es interpretado como un estado de embotamiento de la consciencia, se vive en mundos ficticios, en una virtualidad que aleja de la realidad y sus crudezas. Se privan los sentidos. La virtualidad obra como sedante, poco importa si se viene el mundo encima. Los telediarios alimentan con el asesinato del día, y borrado en la sección siguiente con la presentadora tetona y de largas piernas y ligera ropa. La lascivia seda e invita al consumo, a la monogamia flexible. A la población se les participa en los eventos virtuales paras sus disputas. 

Hace poco, en la doméstica de este país llamado Colombia, el presidente Santos asustado, refería la disputa que libra los mercaderes de la guerra, el escándalo de infiltraciones para atacar el actual proceso de paz que se lleva con las guerrillas. El gran tema, a nuestro juicio, es el gran negocio de la guerra, quién se queda con la producción de coca, con los territorios, qué hacer con la producción de armas y municiones, grandes riquezas, grandes intereses a los que muchos no quieren renunciar, son sus privilegios. Pero ahondar no interesa, nuestra virtualidad nos ha enseñado a rechazar las durezas de la vida. Conciencias embotadas, seres anestésicos.


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Arios

Por Mauricio Castaño H
Historiador
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Arios es un gentilicio de Irán aplicado a los indoeuropeos establecidos en Asia. La palabra noble en la India  significa aryas, y amigo, fiel en Irán es airyas. Los iraníes se reconocen de la etnia aria sin equívoco alguno y con la mayor naturalidad. Su prototipo no son los ojos azules ni la piel blanca. Tampoco son altos ni defensores de purismos racistas. Los iraníes son seres que viven y comparten con judíos, Cristianos y con personas de otros credos diferentes a los suyos. Son personas pacíficas y amables. Les gusta compartir con personas diferentes a las de su etnia. Develan más bien un mestizaje, estatura mediana, piel más bien trigueña, y son gente que irradian amor y paz, mucha cordialidad que cualquier extraño sabe sentirse acogido.

Por algún embeleco seudocientífico del siglo XIX el concepto fue dotado de purismo racial, de lo mejor de lo mejor, pregonaron un ideal de etnia humana existente sobre la tierra, su forma terminada se conoció con el nacismo en la Alemania Nazi con su máximo líder Adolf Hitler, y que aún persiste en ese país y en el mundo entero bajo la designación de grupos neonazis o de ultraderecha. Su plataforma y esencia sigue siendo la misma: el ideal de hombre alto, inteligencia superior, blanco, de ojos azules, puro, no mezclado con otras etnias (ellos siguen diciendo raza pese a lo inapropiado del término, en los humanos sólo está la especie humana mezclada que se fracciona en etnias, útil es la metáfora del árbol, el tronco es la humanidad y sus ramas son las etnias). 

En el siglo XIX se conoció la ideología científica, su objeto era el estudio de las ideas, su génesis, su epistemología, cómo se originaba el conocimiento. Después tomó otro matiz o por lo menos se creó un utilitarismo hacia las doctrinas políticas, sus credos fueron envueltos en teorías seudocientíficas como ocurrió con el nazismo que se apropió del concepto ario y lo dotó de sus contenidos racistas, de odio y muerte, por lo general poseen un líder que provee de ambición y esperanza a los demás. Pura propaganda política, ideológica. O lo que algunos bien han definido como la creación de una rigurosa, sistemática y meticulosa burocracia nazi (máquina de odio que da sentido a vidas), en la cual asesinaron a más de seis millones de judíos. 

Hoy persisten esos grupos en el mundo llamados neo nazis. La partícula neo hace referencia a su vigencia que quieren defender pero sus principios inspiradores son los mismos que agenciaron los mataderos humanos de la Alemania nazi. También se les llama grupos de ultraderecha por su capacidad de odiar y de ejercer la violencia contra quienes consideran sus enemigos, especialmente los extranjeros. Estos dogmas sus militantes los siguen ciegamente, los repiten sin ningún cuestionamiento ni reflexión, son más bien formas de ejercer el odio.

La muerte y el odio siguen inspirando a muchos líderes, por sus poros segregan violencia. En la mitología griega existe la hermosa Pandora cuya justificación teológica constata la presencia de fuerzas oscuras en el mundo humano, la ambición es su detonante. Por más que los dioses concedan a los hombres el mal sigue siendo banal. Toda labor humana, por inteligente y bella que parezca, se les debe interrogar por su destino final. Cuando se abre la caja de Pandora, el peligro está en los anhelos materiales y en su curiosidad y deseo por lo que había en su interior. Al levantar la tapa para la satisfacción humana, transformó los dulces perfumes en vapores venenosos, las espadas de oro les cortaron las manos y los suaves vestidos asfixiaron a quienes los llevaban. Lo material contiene el bello mal que obra como fuerza destructora. En la capacidad humana está en decidir lo benéfico o el daño.


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Carne y Piedra

Por Mauricio Castaño H
Historiador
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De los griegos conocimos el cuerpo cívico, las personas eran un todo integrados al espacio, se consideraban bienes públicos. En el gimnasio, que quiere decir cuerpo desnudo, se ejercitaba el estar bellos para la ciudad. La palabra moderna «gimnasio» procede del griego gymnoi, que significaba «desnudos». “El cuerpo desnudo y bello era considerado un regalo de la Naturaleza, pero recordemos que para Tucídides era un logro de la civilización. El gimnasio enseñaba a los jóvenes atenienses a desnudarse. En Atenas existían tres gimnasios, siendo el más importante la Academia, que unas generaciones después de Pericles se convirtió en la escuela… Era en el gimnasio donde el joven aprendía que su cuerpo era parte de una colectividad más amplia llamada la polis, que el cuerpo pertenecía a la ciudad… Evidentemente, un cuerpo fuerte significaba un buen guerrero; una voz educada garantizaba que el cuerpo pudiera participar más adelante en los asuntos públicos.” Richard Sennet en Carne y Piedra.

La polis griega fue una excelente expresión de la exteriorización del cuerpo humano en la ciudad, integrado al espacio. Nuestros sentidos nos develan en lo que sabemos oler, oír, gustar, palpar, ver. Es una imagen en movimiento, dinámica, en el conocimiento de que la quietud nos paraliza y el aislamiento nos mata: la inmovilidad apaga los sentidos. Una comunidad está viva cuando sus miembros interactúan en la confianza y en el tejido solidario.  Una vida se estimula de acuerdo a las dificultades y a las resistencias que va venciendo, es el conflicto un albergue de la vitalidad. En las calles se han sentido los ecos de los marchantes que reivindican sus luchas sociales y políticas, un espacio lleno de vital vibración. Cuando las calles y parques están vacíos es una señal de que algo anda mal, la experiencia de libertad se haya ausente. “… la resistencia es una experiencia fundamental y necesaria para el cuerpo humano: gracias a la sensación de resistencia, el cuerpo se ve impulsado a tomar nota del mundo en que vive. Ésta es la versión secular de la lección del exilio del Edén. El cuerpo vive cuando se enfrenta a la dificultad.” Sennet, página 331. La carne es el cuerpo, la piedra es el espacio,  la ciudad que se habita. "Una ciudad está compuesta por diferentes clases de hombres; personas similares no pueden crear una ciudad» Aristóteles.

Antítesis de esa experiencia vital griega, es el mundo moderno en donde todo concurre para la privación de los sentidos, en donde el cuerpo se repliega sobre sí mismo y el espacio exterior es apenas para ir veloz en los automóviles, unos van detrás de otros en plena arriería, el caminar a pié, el estar en un parque público es sinónimo de sospecha o atrevimiento que apenas vence el miedo. Las ciudades cedieron al cemento, a las altas edificaciones y a las vías rápidas, la vida allí sólo es trascurrir de latas, movimiento individual pero rápido, veloz. Las ciudades han sucumbido al valor de la circulación. El valor de la circulación ha creado una ética de la indiferencia, equivalente a la pérdida del control de las propias vidas. Vivimos afanados para llegar a la quietud que nos mata. 

Aplastados en la silla al frente a la pantalla, somos profundos espectadores, muy alienados, ausentes de la vitalidad sensorial. El consumo de miles de imágenes por minutos produce embotamiento de la conciencia, hecha indiferencia. La realidad vivida es la de imágenes que divierten, gozamos con baños de sangre y mientras más constantes pasen por la pantalla mayor es el goce. Y cuando de momento tropezamos con alguna cruda realidad de algún miserable mal oliente y sangrante, esquivamos la mirada con repudio y huimos lo más pronto a nuestro refugios privados. Los marginados aparecen como hombres irreales. Nuestra realidad es virtual hecha a la medida. Alienación es la forma real del poder. Hoy fabrican el asesinato, mañana nos tienen aplaudiéndolo, pasado mañana condenándolo a través de chivos expiatorios (Recuerdo el asesinato, uno de tantos, del genial humorista Jaime Garzón, el proyecto político de la ultraderecha lo asesinó, hoy quieren redimir a través de chivos expiatorios, simulacro y doble moral. La dirigencia cómplice calla su culpabilidad). 

Antaño griego los hombres acudían en masas para ofrendar sacrificios a sus dioses que tenían cerca, que tocaban, plegarias por sus ideales de belleza, por una estética de la existencia, tenían confianza en sí mismos. Los rituales y mitos en el consumo de gestos corporales obraban con efectos de sanación ante los sinsabores de la vida, ante las ofensas y desprecios. El ritual constituye la forma social. Hoy en cambio la prohibición es regla, nada se puede tocar. Se evidencia la dogma cristiana que cambió el espacio real por la culpa y los hombres de espíritu bajo, soledad cívica, pérdida de la sensación de compartir, mientras más alejados del mundo estemos, mejor, el reino de los cielos precisa de alma volátiles, mi reino no es de este mundo. El mundo de hoy es dejado a la banca usurera, los planificadores urbanos son buenos soldados. New York es templo con sus copiosos edificios, sus trazos son los de un tablero de ajedrez, no hay centro para la reunión, todo exige el pasar rápido… se vive en el aislamiento, tu vecino es tu potencial enemigo, las diferencias son sospechas terroristas. La preponderancia de lo individual frena lo grupal. “El individualismo unido a la rapidez tiene un efecto letal sobre el cuerpo… el cuerpo individual puede recuperar una vida capaz de percibir por los sentidos si experimenta el desplazamiento y la dificultad.” Sennet op. 345

El mercado usurero traza el ritmo, los políticos ambiciosos e inescrupulosos son sus perros fieles. Para la alienación el demagogo casa muy bien en su sarta de mentiras. Ayer los conocimos pobres, hoy ricos, adinerados en francachelas en medio de drogas y putas. Mientras tanto las gentes ajenas de la política, desarrollan sus vidas en los centros comerciales, dando vueltas de un lado al otro como ratas de alcantarilla, la caverna moderna, así lo enseñó Saramago. El mundo moderno desestimula las conexiones, tejernos en lo social, los individuos se repliegan sobre sí mismo en la privación del mundo sensorial, quedan hombres insípidos, carentes de sentimientos, sin un destino común para compartir. Es un cuerpo individual y no colectivo, el diseño del espacio es para el mercado, no convoca a la reunión, al estar juntos, es para sólo pasar rápido y veloz. Movimiento puro, puro movimiento. Orden significa falta de contacto. En la ciudad actual nos anulamos. Mientras tanto lo que se nos vende como ritual, la llamada comunidad cristiana es inefectiva. El cristianismo alejado de la carne y la piedra, a despreciar nuestra sensibilidad y el mundo terráqueo, nos enseñó a estar en guerra consigo mismos.

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Trabajo

Por Mauricio Castaño H
Historiador
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Trabajo deriva de tortura, torturar con el tripalium, tripaliare, la máquina de tres pies, nos lo enseño Lucien Fevbre. Este origen evoca la dureza desnuda de la fuerza humana, sometida a las duras labores, la modalidad cruel fue el esclavismo, sometimiento total. La maquinización, la robótica recogieron la fuerza bruta, liberaron al homo laborioso y lo relevaron a las tareas suaves, con responsabilidades más de pensamientos, más sapiens. Su evolución más fuerte corresponde al trabajo informático, lleno de códigos, comandado de un alguien que se puede encontrar en casa desde su computador personal, deslocalización de la empresa, no requiere, como otrora, salir a la fábrica, al espacio fabril, “el trabajador ha entrado en otro mundo, que supone pantallas, datos, índices, cálculos”, nos precisa. Un tal universo minimiza la parte estrictamente material, puesto que sólo se trata de escrituras o de las informaciones, lo que cuestiona nuestra tentativa definicional… François Dagognet, a quien seguimos en Filosofía del Trabajo. Pero aún persiste una materia o substancia a transformar por un alguien que trabaja con unas herramientas, también existe un dueño que invierte y quiere sacar una ganancia. Los salarios, los trabajadores, empresas, industria, ganancias, temas que siguen preocupando a la sociedad.

La particularidad y lo propio del trabajo no da lugar a confusiones por polémicos que puedan resultar ciertos oficios como por ejemplo el de las prostitutas, llamado el oficio más antiguo del mundo que sirve en esencia a los aislados de sus entornos familiares: marineros, soldados, obreros alejados de su domicilio, y sobre todo a numerosos individuos inhibidos o sexualmente desviados. La prostituta recibe su paga por un servicio prestado, por una especie de paz sexual, un equivalente a un salario, su cuerpo es el objeto de intercambio y se le suman sus potencialidades eróticas que ofrece al consumidor, ello sucede en el marco de la regulación de la administración municipal, de la ciudad. “El cuerpo es el primer instrumento del hombre y el más natural, o más concretamente, sin hablar de instrumentos diremos que el objeto y medio técnico más normal del hombre es su cuerpo” Marcel Mauss. En la tarifa aparecerá el intermediario proxeneta, especie de vampiro o zángano, émulo capitalista que quiere ganar con el trabajo producido por otros. A diferencia de la pornografía que sólo consume imágenes, la prostitución pone en juego el cuerpo de aquel o aquella que se presta a esta psicofisiología. Razones estas, como se sabe, han llevado a naciones a reconocer este oficio, esta actividad como un trabajo. 

Un cuerpo puede ser alquilado para alojar en su vientre un ovocito de unos terceros que pagan por ello. Estos oficios se mueven en unos intangibles igual al de los profesores que no crean nada pero obran u operan como transmisores de saberes, en aquel caso es objeto de satisfacción del deseo o de la libido de un alguien que demanda liberación de sus pulsiones, que urge pasión dentro de los límites   del goce, el juego, la diversión. La diferencial esencia es que al participante que se le paga es usado como un medio para los deseos del otro, una simulación de goce en alguien que no se ama, es decir, en donde no se da esa fusión cómplice entre dos seres que se ofrecen en amor. “Estas dos razones son suficientes para que reduzcamos la prostitución a un comercio estéril; para que ella pueda ser considerada un trabajo –el paso de una materialidad de partida a una forma humanizada– se requeriría prioritariamente contar con un incremento; convendría que en lugar de atenerse a un arreglo entre dos, se instaura una relación menos cerrada sobre sí misma.” Dagognet.

Pero bueno, que el ejemplo disertado, no nos aleje de nuestro tartamudeo. El desprecio de los trabajos viene por el lado feo, lo sucio, lo vil como hace tiempo se le asoció al trabajo artesanal. El capitalismo y en general el patrón, se aprovecha de estos prejuicios para rebajar los salarios, sucede por ejemplo cono los barrenderos, los encargados de la limpieza, de barrer la suciedad, la basura que produce el mundo capitalista, devolver la tranquilidad a la vista para el bien disfrute del paisaje, ese bien común que nos pertenece a todos: la calle y la acera. El reciclador es su complemento que embellece la ciudad… éste si dejado en la desprotección total. Si bien el motor de la ganancia es el que pone la mayor motivación, los análisis inteligentes deben poner frene a la sola codicia, como la del repudiable miserable que atesora toda su vida viviendo en la miseria para morir rico, forrado en oro.

Es el trabajo, al lado de la escuela y la familia, los espacios por excelencia de socialización. Incluso sin el laboreo que garantiza el sustento, se amenaza la desestabilización de aquellas otras dos. El trabajo es el afuera que realiza el adentro. El adentro por sí solo enferma, en sociedad, cualquiera que ella sea, encontramos la posibilidad de materializar el yo, de desplegar una existencia que cobra sentido, se libera del aburrimiento, de la segregación, de la exclusión propia del mundo del desempleado, el peor castigo que pueda sufrir una persona en estos sistemas de producción, es privarlo del ser, del saber hacer, de conectarse con un real. No en vano quienes se van de esta realidad, los retrotraen gradualmente con un objeto real, con los ejercicios de la ergoterapia.

La robotización es ese mundo de segunda generación, que relevó, que liberó la primera generación de la fuerza bruta. El quid está en cómo esa ganancia social se irriga para quienes fueron liberados de esos trabajos penosos. Hoy el reto está en encontrar nuevas formas de reinventar la existencia a partir de las ganancias acumuladas por esta sociedad gregaria que somos.


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Sensorial

Por Mauricio Castaño H
Historiador
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En el reino animal los límites son explícitos. La violación de una distancia que amenace integridad puede significar la muerte. “Un antílope huirá cuando el intruso esté a quinientos metros de distancia. El lagarto común en cambio tiene una distancia de fuga de 1.80 m.” Con el olfato del ratón nos volveríamos locos al captar al instante las expresiones de quien tenemos al frente, las segregaciones químicas transparentan las reacciones frente a un otro que representa una situación de peligro o de llamado. Una perra en celo atrae con el olor de las sustancias químicas a perros situados a kilómetros a la redonda. En reino animal la agresión es un ingrediente necesario de la vida, sin ella, la destrucción sobreviene, haciendo más próxima la muerte. La agresión es un mecanismo que hace conservar la distancia, previene ataques inesperados, preserva la vida en el territorio, previene de los depredadores y a la vez regula la población, su densidad. En los humanos estas reacciones desnudas del mundo fisiológico están cubiertas, ocultas por la caparazón del lenguaje, por la cultura que se diversifica en comunidades y naciones. A donde fueres, haz lo que vieras, aconseja la sabiduría popular. 

Los humanos olvidamos con frecuencia el piso biológico que nos asiste, ese ropaje cultural que nos cubre, enmascara y lo entrega a la variedad que toma el lenguaje en cada comunidad. Aunque existen situaciones que nos traicionan. Por ejemplo, si predominara en nosotros el olfato del ratón, nos volveríamos locos al estar captando de forma desnuda la gama  de los cambios emocionales que permiten las reacciones químicas de los variados comportamientos humanos. Con el olfato del ratón podríamos oler la cólera de los demás, la identidad de quienes nos visitan en casa estaría descubierta durante el tiempo que dure el olor, sería una vida intensa en preocupaciones. Los gatos también son unos magníficos conocedores por olor, nos huelen las impregnaciones tomadas en otros lugares, huyen cuando captan sentimientos de rechazo. 

Nosotros los homínidos nos evidenciamos cuando percibimos del mundo sensorial, el enrojecimiento de un rostro que acaba de sentir vergüenza, sus flujos sanguíneos nos develan. En otras ocasiones las tensiones se acumulan al límite hasta perder la calma, reflejados en esos cambios químicos develados por ese enrojecimiento colérico. Igual sucede con una mirada castigadora. En Colombia muchos campesinos desplazados dicen aguantar caras, mirar rayado, significando con ello desprecio. Una mirada también puede animar a la simpatía o establecer dominancia, distanciamiento, así como el tamaño de las pupilas puede indicar interés o disgusto.

Este entretejido fisiológico traducido en emociones está directamente relacionado con el territorio y la cultura de cada país que nos moldea, que nos domestica. El sentido del espacio es en el hombre una síntesis de la entrada de datos sensoriales de muchos tipos: visual, auditivo, cenestésico, olfativo y térmico. A esto le denomina estudio proxémico Edward T. Hall en su libro la Dimensión Oculta, el cual hemos tomado para hacer este escrito. Cómo las personas utilizan su aparato sensorial en sus diferentes estados emocionales, en las actividades que desarrollan, en sus estilos de vida que asumen. La construcción del espacio es una de las formas en las que nos desplegamos. Europa tiene un diseño espacial en estrella. París tiene alrededor de 16 vías principales que a su vez conectan con todos los demás terruños, la interconexión favorece. París está hecha para vivir, para la vida, en sus calles, bares y cafés, allí la vida privada se vuelca o difumina y desarrolla. 

Lo contrario sucede en los Estados Unidos. La vida privada se recoge en los hogares, en la alcoba, el afuera es extraño para la intimidad y muy adecuado para ir en veloces automóviles, sus gentes viven parte de sus vidas encerrados en esa concha de metal y vidrio que aparta del mundo, reduce la sensación de desplazamiento espacial. Sabido es que a más de 8 km perdemos cualquier posibilidad de experiencia con el espacio, a diferencia de cuando se va a pié o en caballo. Los jefes se cuidan de que su secretaria conserve una distancia prudente en su recepción para no permitir que converse pero que no parezca antipática. Esta ciudad de rascacielos que nos empequeñecen y nos intimidan, que acomodan la gente en cajones que van sumando verticalmente, son espacios poco amables. Europa con sus campiñas, calles estrechas, propicias para las interrelaciones humanas, acogedoras. 

Una París del afuera, una Nueva York del adentro. Espacio público para la vida, espacio público de la privacidad de los fríos negocios. Unos hablan con familiaridad en la calle, los otros se comportan en el sigilo, unos hablan duro a los cuatro vientos, otros en voz bajo guardando los secretos de la vida privada. Ciudades antieconómicas, en las que todos quieren escapar, nadie quiere estar, en las noches y fines de semana son vaciadas, sus gentes van a lugares más amables. La vida sale, todo se paraliza, la ciudad muere por unos días.

Se deduce que el apiñamiento favorece la participación sensorial. París de olores y sabores. Nueva York de enlatados insabores. Si bien es cierto que la cultura apacigua o domestica la máquina instintual, el piso biológico, no quiere decir su nulidad. Nuestras irritaciones, nuestros enojos persisten, los asesinatos no paran. Saber de sus razones  motivantes, fuera de las políticas que nos muestran a los empresarios aventajados, con metodologías y escuadrones de muerte sacan ventaja de un territorio. Develar la variedad sensorial manifiesta en la capa cultural, ayuda a entendernos mejor. Existen espacios diseñados que favorecen la convivencia, la interrelación, otros no. Una tarea interdisciplinaria a la espera para la toma de las decisiones inteligentes para llevar una vida más amable.

En América las céntricas ciudades viven atestadas, la periferia se vuelca allí en busca de esperanzas de subsistencia. De sus causas políticas y económicas mucho se ha escrito, todas ellas hacen referencia a la exclusión que produce la concentración de riqueza. Se ejerce allí mucha violencia. Otra lectura complementaria viene de la antropología, del estudio del sistema sensorial forjador de la cultura de la que cada pueblo se da para sí. Develarnos para conocernos y vivir mejor.


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La crisis del conocimiento

Por: Juan Pablo Durán Ortiz *


Nos encontramos ante una trágica paradoja: en el momento de mayor expansión de los avances de la electrónica y las formas de comunicación a través de internet y todas sus posibilidades, existe la mayor contracción de las formas de conocimiento, a tal punto que la forma de entender el mundo se ha vuelto casi unidireccional. Cuando se salde esta contradicción y los avances tecnológicos se conjuguen con una expansión multidireccional del conocimiento, la humanidad habrá dado su salto histórico más importante y más prolongado.

Esta crisis del conocimiento no es una coincidencia desafortunada sino más bien una consecuencia de la forma como se ha venido desarrollando la historia en los últimos siglos. La primera forma de unidireccionalidad en la ciencia es consecuencia de la preponderancia de la razón como forma de llegar a la “verdad”, partiendo de los métodos griegos que posteriormente adoptó y expandió por el mundo la civilización europea en su historia de colonización a escala global, particularmente a partir del siglo XV. Siguiendo esta tradición colonialista el mundo ha tenido una tendencia cada vez más marcada a la unidireccionalidad, unificando formas de poder político, normas globales de flujo de capitales y bienes, y modelos económicos.

Las diferencias de las formas de poder y regímenes políticos en los diferentes países del mundo fueron convergiendo hasta conformarse organismos multilaterales de escala global que propenden por la democracia como única forma aceptable de poder, a tal punto que la adopción de este régimen se ha convertido en sinónimo de libertad y derechos para los habitantes de todos los países. A partir de la conformación del Banco de Pagos Internacionales (BIS por sus siglas en inglés) en 1930 y las reuniones de Basilea se empezaron a establecer normas globales para que todos los inversionistas pudieran gozar de normas similares en el mundo que facilitaran el transitar de capitales entre los países a partir de. Posteriormente, con la terminación de la guerra fría se instauró en el mundo la idea de que el único modelo económico posible era “capitalista”.

Desde el punto de vista económico el paradigma neoclásico disfrazado de científico con sus fórmulas matemáticas se impuso en la ciencia económica y con él las políticas neoliberales del llamado Consenso de Washington a finales de los años ochentas. Tres organismos multilaterales: El Banco Mundial, el FMI y la OMC fueron las encargadas de imponer, primero en el mundo subdesarrollado, sus políticas de apertura, desregulación y liberalización de los mercados, quebrando la producción nacional de varios países subdesarrollados y permitiendo que las empresas dedicadas a la especulación financiera se convirtieran en el nuevo poder predominante. A partir de los noventas el neoliberalismo se expandiría incluso en los países desarrollados de occidente con los mismos resultados: predominancia de la producción asiática sobre la americana y europea, y establecimiento de la especulación como nuevo dictador del orden económico mundial con sus respectivas crisis económicas sucesivas: las crisis de las .com en 1997, la crisis de Enron en 2001, y la crisis actual de las subprime desde 2007. De este modo, la globalización no ha sido utilizada como una herramienta para expandir y enriquecer entre sí las diferentes formas de ver el mundo, al contrario ha sido un instrumento de imposición de una sola visión global.

Paralelamente la ciencia ha tenido la misma tendencia. Las diferentes escuelas, visiones, teorías, y corrientes del pensamiento económico fueron desapareciendo de las universidades, a tal punto que en las universidades de países subdesarrollados la llamada “corriente principal” neoclásica se convirtió en la única corriente. Las visiones estructuralistas, keynesianas, e institucionalistas, e incluso las de la escuela clásica propiamente dicha apenas se esbozan en materias de relleno. 

Este unilateralismo no es único de la economía. Desafortunadamente se ha expandido a todas las disciplinas y las ciencias. En general, de los dos métodos donde prevalece la razón, el deductivo y el inductivo, la ciencia se ha contraído aún más obedeciendo únicamente a las conclusiones inductivas, donde a partir de leyes “naturales” generales se establecen conclusiones particulares aplicables a todos los individuos (o agentes). Aquellos métodos deductivos que partían de la observación y el estudio de los organismos u objetos de estudio para luego concluir algunas leyes generales están quedando en el olvido. 

En realidad la ciencia necesita de ambos métodos. Por supuesto algunos fenómenos tienen leyes naturales que son susceptibles de medición y parametrización exacta, como por ejemplo en los fenómenos de la física de las que subyacen disciplinas como la ingeniería. Pero es absurdo que en el comportamiento biológico y social, como es el caso de las ciencias naturales y sociales como la economía, la biología, la veterinaria, la salud, la educación, la antropología, y la sociología, entre otras; se quiera encuadrar el comportamiento de los seres vivos a una ecuación matemática, llegando al exabrupto de afirmar que si la realidad no concuerda con el modelo matemático lo que está mal no es el modelo, sino que hay que modificar la realidad para que concuerde más con las ecuaciones. 

Afortunadamente universidades y centros de pensamiento de primera línea en el mundo han mantenido cierta proporcionalidad y apertura con respecto a la ciencia y las fuentes del conocimiento. Se hace necesario crear centros educativos en todo el mundo (incluyendo países con menores niveles de independencia) con la perspectiva de aprovechar la globalización no para reducir, sino para amplificar, para retroalimentar, y para crear sinergias entre los diferentes tipos, fuentes, escuelas y métodos del conocimiento. Cuando la humanidad logre conjugar los avances tecnológicos con una expansión multidireccional del conocimiento, las posibilidades serán ilimitadas.

* Economista y Máster (MS) en Finanzas. Actualmente director del IBSER y estudiante de la Maestría (SM) en estudios urbanos y planeación del MIT. Correo electrónico: jpduran@mit.edu. www.ibser.org


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Retornar

Por Mauricio Castaño H
Historiador
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Esta Colombia politiquera retorna cada cuatro años. El Estado hasta donde sea necesario, el mercado hasta donde sea posible, dice el presidente Santos. Con ello quiere decir, en el lenguaje popular, ni tanto que queme al santo, ni tan poco que no lo alumbre. La sentencia está dirigida al sistema capitalista que rinde culto al solo capital, a la sólo producción y su especulación, y nada que ver con la repartición de ganancias. Es cierto, al capitalismo agradecemos la libertad de la esclavitud del mundo feudal, del trabajo bestial al que eran sometidos los hombres, se redujo la jornada laboral a ocho horas, otras tantas para el esparcimiento y el descanso. Pero el pecado no paró, la maquinización y robotización dejan miles y miles de ganancias al patrón, y al otro lado miles y miles de desempleados que se sumergen en la miseria, en el hambre. La ganancia en el capitalismo incorporada a la producción no es asunto de conquista social, sólo el patrón se beneficia.

Pero no se puede prenderle una vela a dios y otra al diablo, los puntos medios aquí no aplican, como no lo fue en el paso del mundo feudal al capitalismo, son lógicas diferentes, no conciliables de señores feudos a los burgos, a los burgueses. Ahora el remedio que nos ofrecen es la tercera vía, un medio en la contradicción del sistema capitalista que parece llegar al tope de su desarrollo, incluso del absurdo, producir y producir desde la sinrazón, para  luego meternos por los cuatro ojos cachivaches que nos asfixian, peligramos con que nos aplaste tanta basura producida, incluida la electrónica, nos sumen en esa lógica perversa de la obsolescencia programada.   

Existen puntos de no retorno, con las tecnologías modernas de cómputo es difícil volver al antepasado de las máquinas de escribir que ante cualquier yerro tenías que repetir la escritura completa de una determinada página. Igual suele suceder con las conquistas sociales, es difícil encontrar sociedades completas que toleran un amo de los tiempos de la esclavitud. Si el capitalismo fue llevado por la propia sociedad con sus innovaciones a la producción maquínica y robótica y así liberó a los hombres de esas tediosas rutinas, la existencia ganará otros tiempos para una altísima existencia, esto es, una vida más libre y edificante.

Uno puede comprender los apegos de ciertos señores tacaños que su vida la cifran en el atesoramiento de fortunas para morir muy adinerados, y que eso los hace engañosamente felices, pero la libertad se puede ganar para otras tareas superiores a de embodegar riquezas. Es difícil transitar otros mundos de los desapegos, y más aún cuando todo está envenenado con el negocio de las armas, de las drogas ilicititas, en suma, de la Rentas Criminales que tanto y tan rápido multiplican las fortunas, eso sí, con mucho reguero de sangre. Recordemos esa palabra venida desde el mundo de los griegos que designaban esos deseos ilimitados por el tener, sin freno: la pleonexia.

Sin estar dispuestos a aceptar los cambios con todo lo amargo que ellos pueden ser, cualquier solución no es más que una hipocresía. Los problemas se suman o cambian de nombre. En este país la violencia ha tenido varios capítulos, uno de ellos es el paramilitarismo, en el cual la sociedad aún no sabe las verdades de sus horrores, de sus arquitectos dirigentes, y mucho menos se han sanado heridas. Por eso este retornar de cada período electoral parece una refrendación cada tanto de la estupidez y barbarie humanas, sin ninguna posibilidad de cuestionamiento en esta masa colectiva que no busca razones sino chivos expiatorios pasados una y otra vez por los mass media, buscan un culpable a quien atribuir todos nuestros males, y así sanar nuestras heridas. Mientras tanto los negocios siguen en las manos de los políticos y sus socios negociantes.
  


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Loco Carvalho

Por Mauricio Castaño H
Historiador
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Sus años suman sesenta y siete. Lo apodan Loco Carvalho, un vulgar hombre de campo. Tiene fama de pendenciero en su vecindario. El ocho de marzo del año 2014, al insulto de hijueputas le siguió un disparo de revólver que se incrustó en el rostro de Robinson Álvarez Quemba de 39 años de edad, un funcionario que cumplía labores de gobierno en restitución de tierras. Los dos insuficientes policías no lograron detener lo que cuatros días después fue asesinato. De su captura se dice que justificó su accionar porque temía lo iban a matar. El arma homicida sin salvo conducto, que todo guerrerista sabe llevar, fue aquel revólver marca Smith & Wesson, calibre 38L, con seis cartuchos en el tambor, 14 más calibre 38L y tres calibre 16. También se sabe de su escopeta que cualquier hombre de campo guarda para defenderse de alguna fiera animal que ronda sus campos. (Estas descripciones cobran importancia en los próximos párrafos).

La versión policial se inclina a lo de loco, intolerante y agresivo con sus vecinos. "Es un hecho infortunado, pero en las investigaciones preliminares se ha determinado que este hecho no tuvo nada que ver con la profesión o con la actividad de restitución de tierras… ", asevera el coronel Chavarro. Sabido es que el homicida, atacó desde un matorral a su víctima que hacía labores de topógrafo. En el sigilo y en el revólver con sus varios cartuchos, se devela una premeditación de un ser que calcula sus acciones, propias de hombres duros esculpidos por esa cultura del hacha y del machete, que llevan en su alma para abrir monte y cercarlo con agresivos alambres de púas para diferenciar bien lo mío de lo tuyo. Recordemos que en la historia se le llamaba loco a aquel otro racional que iba en contravía de las lógicas establecidas. Pero en nuestro personaje referido, el apelativo enmascara una sociedad que quiere suavizar un ejercicio de violencia criminal. 

Un hombre no es sólo un hombre, el profesa la sociedad que le ha tocado vivir y el territorio que confecciona. La escena del crimen es la vereda Guacas en el Municipio de San Roque, en el Departamento de Antioquia.  Allí se asienta la gran empresa Gramalote, filial de AngloGold, y éstas a su vez hacen parte de Black Rock, la compañía de inversiones más grande del mundo, es el gran poder del dinero, y la solidaridad y el amor, le son ajenos. Colombia, como en otros territorios del planeta, donde estas empresas operan, reciben la maldición de la muerte, ejecutada por escuadrones que protegen sus intereses. (Este párrafo iba ser el comienzo de este escrito) 

Somos la suma de todos los hombres, tejemos la cultura en la que vivimos, y la nuestra está trenzada con los hilos de la muerte del gran capital y del marketing televisivo que manipulan gustos. Un asesinato es una manera de evacuar un malestar. Robinson prosigue en la vida de otros. Con la muerte también se da vida. Persistimos en la familia extendida que somos. Es el milagro de la donación de órganos.


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Zurdo Contrariado

Por Mauricio Castaño H
Historiador
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Del abajo infernal, al arriba celeste; de los pies que viven en la inmunda tierra, a la cabeza pensante que se eleva hacia los cielos. Así enseña la mítica, la preferencia por un arriba y el desprecio por un abajo. La ideología  continuó esa tradición, conocida es la variante de la toma de partido por la derecha en menoscabo de la izquierda. Los escolares zurdos eran obligados con la violencia decidida del docente a volverse diestros, a volverse normales derechosos. La justicia yerra según su imagen publicitaria de balanza equilibrada mientras la palabra misma derecho la hace inclinarse hacia una sola mano. Aún la terca ignorancia discrimina la obvia unidad: lo expresivo es función del lado izquierdo cerebral, la motricidad del derecho, y más que defecto es una disposición funcional complementaria, los diestros son complementados por la izquierda. Y los zurdos son diestros del otro lado. Pero también son diestros. No llevan una mano cadavérica, como los diestros.

El zurdo contrariado es complementado, su mano derecha es solidaria de la izquierda, fina motricidad, como en la escritura descentrada con los modernos teclados que posibilitan escribir a dos manos y a diez dedos, y mejor aún en el piano, manos y dedos danzan, se entrelazan, intercambian, se mezclan como si hicieran el amor: abandono de la civilización derecha de la estilográfica. “Los llamados Zurdos contrariados viven en un mundo del cual la mayor parte de los otros no exploran más que la mitad…. El zurdo contrariado – completado se desliza constantemente sobre la conexión, práctica cien veces al día el intercambiador por donde el sudor industrioso va hacia las singularidades del arte, por donde el trabajo tonto y testarudo se despliega en obra, por donde las fermentaciones que pudren la tierra terminan en lo universal de la forma pura.” Evidencia Michel Serres en el Tercer Instruido.

En expresión y movimiento se manifiesta la vida. No en vano Universal quiere decir lo único que se vierte en todos los sentidos, unidad de partes. Partir es clave en la enseñanza, quien no se mueve, el anclaje lo amenaza con parálisis. El viajero siempre será bienvenido, con sus experiencias de sus distintas paradas que contar. Se aprende en la errancia de rutas nada fáciles, sentido de la pedagogía. Exposición, exponerse a otros, a extrañezas con sus siempre peligros a flor de piel. Toda partida es un nuevo comienzo, un desgarramiento, sin dogmática que inmoviliza, hemipléjicos, nos vuelve torpes. Cuatro exposiciones mayores de la pedagogía: estallido del cuerpo en partes, la expulsión hacia el exterior, la escogencia necesaria de un camino transverso y paradójico

El zurdo contrariado se parece a una quimera que llevara su alma a la derecha puesto que escribe por el lado de las obras de la cultura y su cuerpo a la izquierda puesto que con ella mantiene sus herramientas para el trabajo que gana la vida…mano para labrar la tierra o seleccionar el grano. Mano para la caricia, lado para el signo y el saludo… izquierda para el balón, derecha para la pluma… mezcla.. donde el rigor se afina en belleza… Serres. En el zurdo contrariado– complementado, confluye la esencia pedagógica: fina motricidad que traza la belleza de la cultura, de una bella estética de la existencia. Y para caminar por esos senderos, por esas travesías, se exige antes que reír, ejercer el pensamiento, en ese sentido de pesar, tasar. Aventura del viajero, se expone a lugares nuevos con los riesgos que ello implica. De todas maneras muy distinto al demagogo que sólo dice alabanzas, palabras engañosas para pobre deleite de sus escuchas. 


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Por qué Michel Foucault está por todas partes

Eric Aeschimann

Economía, política, género, historia, espiritualidad… 30 años luego de la muerte del filósofo, nuestro siglo neoliberal lleva su nombre.  Explicaciones.

En 1979, en el marco de su curso semanal en el Collège de France, Michel Foucault consagra tres sesiones a la teoría neoliberal.  Analiza autores poco conocidos en Francia: los economistas alemanes de la post-guerra, el austríaco Friedrich Hayek, o también al ultraliberal estadounidense Gary Becker, futuro premio Nobel de economía.

Con un sentido estupendo de la anticipación, devela el verdadero proyecto de esa corriente de pensamiento: oficialmente, el neoliberalismo pretende “liberar” a los individuos y les permite actuar a su antojo; en realidad, explica el filósofo, se trata de imponer una manera de vivir enteramente guiada por el interés y el cálculo económico.  El mercado no es un mecanismo natural, sino un dispositivo, una “disciplina”, una “técnica de gobierno”, como la prisión o el hospital psiquiátrico.  El neoliberalismo fabrica Homo economicus de la misma manera que la clínica fabrica al loco.

En la época la cuestión no interesa.  Thatcher no estaba aún en el poder, y nadie se imaginaba el rompimiento de la ola neoliberal que iba a caer sobre el planeta.  Foucault pasa a otro tema y, cuando muere, en 1984, ese aspecto de su trabajo cae en el olvido.  En 2004, el curso de 1979 se vuelve un libro con el título Nacimiento de la biopolítica, lo que no facilita su difusión en medio de los economistas.

Habrá que esperar al 2009 y a la obra de dos filósofos, Pierre Dardot y Christian Laval, para que se imponga la idea de que Foucault también fue un genial analista de la economía liberal.  En la Nueva Razón del mundo, los dos autores aplican su intuición a la crisis financiera: lo que nos es presentado como un caos incontrolado procede en realidad de una racionalidad deliberada, de un “sistema disciplinario mundial”.  Y hay un detalle significativo: entre los intelectuales marcados por la lectura de Dardot-Laval se encuentra Aquilino Morelle, el consejero político del Eliseo, y redactor del famoso discurso del candidato Holland, en Bourget, sobre las finanzas…
"Je relis Foucault chaque fois que j'écris un livre"

Se conmemora en 2014 el trigésimo aniversario de la muerte de Michel Foucault.  Se han previsto coloquios un poco por todas partes en el mundo, y el que se realizará en París en el mes de junio reunirá a las más grandes figuras del pensamiento contemporáneo.  Pero a decir verdad, el triunfo está ya asegurado.  De los grandes teóricos de los años 1970, Foucault es de acá en adelante el más influyente, lejos por delante de Lacan, Derrida, Deleuze o Bordieu.

Y su irradiación supera el campo de la filosofía.  «Biopolítica», «control», «dispositivo», «normas» o «cuidado de sí», «gubernamentalidad» son conceptos foucaultianos utilizados corrientemente en historia, en sociología, en economía, en geografía…  «El siglo será deleuziano», había escrito gentilmente Foucault a propósito de su amigo (y rival); parece que el siglo sea sobre todo foucaultiano.

La producción literaria de este año ofrece tres ejemplos esplendentes de esta empresa.  El historiador Patrick Boucheron, figura de la nueva historia global y autor de un ensayo sobre el fresco del “Buen Gobierno” de Lorenzetti, confiesa: “Releo a Foucault cada vez que comienzo a escribir un nuevo libro”.
Achille Mbembe, sociólogo camerunense que enseña en los EE. UU. y en Suráfrica, se apoya en Foucault en su Crítica de la razón negra para mostrar que el Estado moderno es indisociable de la fabricación de razas.  En cuanto a Judith Butler, la papisa de los gender Studies, su crítica de las normas sexuales se inspira muy ampliamente en la Historia de la sexualidad.  Igualmente se podría citar a Pierre Zaoui y su reciente elogio de la discreción, impregnado de moral foucaultiana; o también a Didier Fassin y su trabajo sobre la moral de Estado, un tema de estudio típico del autor de Vigilar y castigar.

¿Por qué domina Foucault hasta este punto, treinta años después de su desaparición?  Una primera explicación: desde un punto de vista editorial, Foucault es un autor… viviente.  Casi todos los años, gracias a la publicación de los cursos del Collège de France, nuevos textos son puestos a disposición del público.  Y nada de refritos, sino verdaderos inéditos donde el filósofo aborda temas enteramente nuevos y frecuentemente inesperados, como el problema de la mano de obra en el siglo XVIII, el destino de la palabra “economía”, el pensamiento cínico o la definición de la “vida filosófica”.

Preciso, nunca con jerigonza, animado por un increíble entusiasmo intelectual, el Foucault del Colegio de Francia es claramente ese samurai de cuello tortuga que ha pintado su amigo el historiador Paul Veyne: cortés, escéptico, pero enérgico, aventurero, intrépido, siempre partiendo a explorar nuevos dominios.  Y los lectores siguen tanto en Francia (alrededor de 15.000 ejemplares cada curso, y 1’300.000 en total para los ensayos) como en el extranjero (los cursos se traducen a 30 lenguas, con una considerable demanda en los EE. UU., en Suramérica y en China).

Las grandes cuestiones políticas de nuestra época

Una segunda explicación: a través de esos cursos, Foucault ofrece herramientas únicas para abordar las grandes cuestiones políticas de nuestra época: ¿qué es el poder?  ¿de qué es capaz?  ¿qué puedo hacer frente a él?  La base de su pensamiento es el concepto de biopolítica.  Con este neologismo, el filósofo designa el hecho de que, desde el siglo XVII, el principal poder del Estado soberano sobre sus sujetos ya no es matarlos (como en la época feudal) sino hacerlos vivir.

El estado higienista representa el poder biopolítico por excelencia que actúa sobre las vidas y los cuerpos; fija normas sanitarias, desarrolla los cuidados, anima los nacimientos, hace el elogio de la familia, establece estadísticas.  “La biopolítica permite aclarar el vínculo tan confuso hoy existente entre el individuo y el colectivo, anota Mathieu Potte-Bonneville, uno de los representantes de la joven vanguardia foucaultiana.  El poder biopolítico se ejerce sobre las vidas, pero las vidas pueden a su vez actuar sobre él; así ocurre cuando protestamos, cuando manifestamos”.

El tema de la biopolítica se exporta bien.  Está en el fundamento de las dos grandes corrientes de pensamiento que dominan en los EE. UU., los gender studies y los estudios postcoloniales.  En cuanto a la teoría del care, también ella del otro lado del Atlántico, le hace eco a la noción de “cuidado” que Foucault recupera de los estoicos (ver por ejemplo los trabajos de Guillaume Le Blanc sobre la vulnerabilidad).
De Chakrabarty a... Michel Onfray

Profesor en Chicago, y responsable de la publicación de los cursos en los EE. UU., Arnold Davidson puede testimoniar el interés que suscita el pensador francés entre sus pares.  Su colega Dipesh Chakrabarty, el gran filósofo bengalí, le telefonea regularmente para aclarar tal o cual punto del pensamiento de Foucault.  Los departamentos de teología o de antropología le solicitan conferencias.  Y en el transcurso de un coloquio reciente, otro colega, el economista Gary Becker, el mismo que fue ampliamente analizado en el curso de 1979, como buen jugador exclamó: “¡Foucault comprendió perfectamente lo que yo quería decir!”.

Pues se puede apreciar a Foucault sin ser hostil al liberalismo.  Tal es el caso de su antiguo asistente, François Ewald, y del sociólogo Geoffroy de Lagasnerie, quien ve en el Nacimiento de la biopolítica una especie de elogio del pensamiento neoliberal.  Por lo demás, esta es la tercera explicación: Foucault critica, pero nunca cae en la simple indignación.  No diaboliza al poder, no lo reduce a la sola dominación.

Para él, gobernar es una relación a dos; y si nuestras maneras de vivir, nuestras conductas son fijadas por el poder, sin embargo ellas son necesarias pues hacen de nosotros sujetos activos.  Por ejemplo, el Estado me controla con la cédula de ciudadanía, pero también con ella me permite viajar.  Desde entonces, la contestación pasa sobre todo por “micro-resistencias”, que no buscan echar por tierra las normas, sino hacerlas más vivibles.

Por esto el amplio espectro de sensibilidades que se inspiran en el pensador en el campo de la filosofía política, desde los “reformistas” de la revista Esprit (Myriam Revault d'Allonnes, Frédéric Gros, Jean-Claude Monod, Michaël Foessel) a los pensadores de la nueva radicalidad política (Toni Negri, Giorgio Agamben, e incluso Julien Coupat, el activista de Tarnac).

Más fascinante aún: Foucault anota que ese poder sobre los individuos (lo que se llama “el gobierno de los otros”) también se puede aplicar a sí mismo (es el “gobierno de sí”).  Entonces devela una filosofía más personal, como lo recuerda Judith Revel, otra especialista en Foucault; su obra se nutrió desde el comienzo “de sus experiencias íntimas, como su doble tentativa de suicidio en los años 1950, inseparable de su interés por la locura”.

Al final de su vida, Foucault explora nuevos temas (el “cuidado de sí”, la “verdadera vida”, el “coraje de la verdad”), se apasiona por Tertuliano, Casiano, san Juan Crisóstomo, el cristianismo primitivo, las técnicas de la confesión (confession/aveu), los ejercicios espirituales salidos del concilio de Trento…

Y se acerca al filósofo Pierre Hadot, el gran inspirador de la renovación de la filosofía como manera de vivir.  Él populariza su obra y lo hace elegir en el Collège de France.  Cuando se sabe que Pierre Hadot tuvo por discípulos a Luc Ferry y a Michel Onfray, se ve que el impacto de Foucault en el campo intelectual francés puede alcanzar dimensiones insospechadas.

Eric Aeschimann

Fuente: http://bibliobs.nouvelobs.com/essais/20131220.OBS0394/pourquoi-michel-foucault-est-partout.html


La Société punitive. Cours au Collège de France 1972-1973, 
par Michel Foucault, Seuil-Gallimard, "Hautes Etudes", 350 pp., 26 euros.

Théorie du genre : Judith Butler répond à ses détracteurs
Daniel Defert : "Les archives de Foucault ont une histoire politique"
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Source : "le Nouvel Observateur" du 12 décembre 2013.

Sur le web: Paul Veyne à propos de Michel Foucault
Tr. Luis Alfonso Paláu, Medellín, abril 2 de 2014.


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