Historiador
Colombiakrítica
Preámbulo
Destrucción de la riqueza hoy antes que distribución, ayer guerra por cuenta de la escasez, Georges Bataille en el ensayo sobre el Don, así nos lo enseñó, el don, el que más donaba acumulaba poder, aplastaba al otro con la generosidad manifiesta en bienes, en el dar. Luego con Wallerstein en la sobreabundancia, señala tres aspectos de nuestro mundo de hoy con énfasis en el Poder: la crisis climática y fiscal que no asumen los más ricos y más bien trasladan a los más pobres, y por último la desruralización del campo, la emergencia industrial copa toda la esfera terrestre, al menos marca el paso con el modo de economía predominante, el campo, la ruralidad perimida, la fruta de manzana ya se hace en el laboratorio.
Simplificando, es un tema de distribución de la riqueza, y por supuesto, una aristocracia resistente a renunciar a los privilegios, la nueva edad media en este amplio mundo que toman por hato, una gran hacienda donde ellos son los Señores y todos los demás son los peones. Finalmente, y de pronto forzando un poco, queremos enfatizar sobre el posible apalancamiento de esta nueva aristocracia, en su relato o en su nuevo credo del Orden que los habilita, en un cierto derecho natural de poder de mando, de clase ilustrada elegida para iluminar en mandar a la gran mayoría, es la dictadura de los sabios sobre la gran masa pobre e ignorante, así lo creen, justifican esta nueva aristocracia. En suma, el Orden versus Caos es otra arista en las siguientes líneas.
Orden y Caos
La curiosidad corre por cuenta del orden que se impone contra el desorden, de la toma de partido por la cultura de todo lo que está Derecho, a la derecha en menosprecio de la izquierda. En la escuela, por ejemplo, los maestros se empecinaban, incluso con violencia, en volver diestro al nacido zurdo contrariado. Es la prevalencia por el mundo de lo recto, por lo que va derecho en menosprecio de lo torcido y zurdo considerado contra natura.
Y decirlo de una vez, esta toma de partido por lo recto, por lo que va derecho, ocupó toda la valoración de nuestra civilización occidental y desechó todo lo demás que no se ajustaba a ese orden considerado «normal», «natural». Y así se desecha todo desorden y por supuesto todo caos, tan de la vida como lo podemos sugerir en estas líneas abordadas, no sin antes mencionar ejemplos de otras direcciones, en escrituras de culturas que llevan sus trazos de izquierda a derecha o viceversa, de arriba hacia abajo (China).
Acá encontramos útil la siguiente cita taxonómica para ilustrar la imposibilidad de pensar lo diferente, lo distinto que se nos presenta como raro. En el libro de Michel Foucault: Las palabras y las cosas en el Prefacio, traemos el siguiente fragmento:
«Este libro nació de un texto de Borges. De la risa que sacude, al leerlo, todo lo familiar al pensamiento —al nuestro: al que tiene nuestra edad y nuestra geografía—, trastornando todas las superficies ordenadas y todos los planos que ajustan la abundancia de seres, provocando una larga vacilación e inquietud en nuestra práctica milenaria de lo Mismo y lo Otro. Este texto cita "cierta enciclopedia china" donde está escrito que "los animales se dividen en a] pertenecientes al Emperador, b] embalsamados, c] amaestrados, d] lechones, e] sirenas, f] fabulosos, g] perros sueltos, h] incluídos en esta clasificación, i] que se agitan como locos, j] innumerables, k] dibujados con un pincel finísimo de pelo de camello, l] etcétera, m] que acaban de romper el jarrón, n] que de lejos parecen moscas."
(Taxonomía)
… En el asombro de esta taxinomia, lo que se ve de golpe, lo que, por medio del apólogo, se nos muestra como encanto exótico de otro pensamiento, es el límite del nuestro: la imposibilidad de pensar esto.
Así, pues, ¿qué es imposible pensar y de qué imposibilidad se trata? Es posible dar un sentido preciso y un contenido asignable a cada una de estas singulares rúbricas; es verdad que algunas de ellas comprenden seres fantásticos —animales fabulosos o sirenas—; pero justo al darles un lugar aparte, la enciclopedia china localiza sus poderes de contagio; distingue con todo cuidado entre los animales reales (que se agitan como locos o que acaban de romper el jarrón) y los que sólo tienen su sitio en lo imaginario. Se conjuran las mezclas peligrosas, los blasones y las fábulas vuelven a su alto lugar; nada de inconcebible anfibia, nada de alas con zarpas, nada de inmunda piel escamosa, nada de estos rostros polimorfos y demoníacos, nada de aliento en flamas. Aquí la monstruosidad no altera ningún cuerpo real, en nada modifica el bestiario de la imaginación; no se esconde en la profundidad de ningún poder extraño.
La imposibilidad de pensar lo diferente, lo distinto a lo que una cierta cultura a tomado partido con ciertos valores de verdad, de validez es lo que habilita el menosprecio de lo otro. Queremos enfatizar en esto del valor absoluto del concepto de Derecho, de Derecha, en política, entonces, muy en boga, en especial en occidente con los partidos, estamos pensando en EEUU en cabeza que esgrimen toda esta lógica, todo este sesgo de racionalidad en creer que la vía más directa es la tecno dictadura, los más «ilustrados» en el timón del poder, los demás son eslavos en el mejor de los mundos posibles de una obediencia voluntaria, sometimiento...
El Orden Desafiado
El orden desafía al caos pese a que todo es caótico. Todo está en constante cambio, nada está quieto, las partículas se agitan provocando nuevos órdenes, nuevas organizaciones. Heraclito fue quien expresó que nadie se baña en las mismas aguas de un río. A su vez, Lucrecio en su rerum natura nos percató de las partículas inquietas que conforman todo cuerpo, movimientos constantes, infinitos. En fin, nada está predeterminado, todo está en constante hacerse, todo está inédito.
El orden es un concepto usado para definir poderes establecidos, se dice el viejo orden para referirse a las monarquías y con el nuevo orden para definir las democracias establecidas después de la Revolución Francesa en especial en el mundo occidental.
Una regla es regla cuando arregla, y basta con que un individuo esté en desacuerdo para saber que algo anda mal, las normas sociales a diferencia de las biológicas están siempre en constante revisión, en constante construcción, no son definitivas, varían de acuerdo a los valores restablecidos en cada época y en cada sociedad determinada.
El caleidoscopio es una bonita imagen para decir lo flexible que todo se nos presenta a la imaginación según sea el movimiento que se le imprima.
Colofón
Y si dijéramos que el Diablo no nos va a llevar ni nos va a tragar, que el catastrofismo es tan lejano como irreal, que el caos es más bien la norma porque nada está escrito de golpe y porrazo. Y a renglón seguido una malicia del mercader, en el mundo del capital todo es vendible, todo es negocio: en el peor de los mundos siempre estará el último capitalista vendiendo la soga al último que se quiere ahorcar, la leyenda marciana dice: el penúltimo capitalista venderá la soga para ahorcar el último. Es un extremo, una falsa paradoja decir que no tenemos otra alternativa que esperar a que nos coma el tigre. Aunque, valga la anotación, apocalipsis quiere decir renovación, la vida en el cambio constante. El catastrofismo lleva al agotamiento del tiempo y por tanto se debe actuar rápido. Contrario a la eternidad, todas las civilizaciones son finitas.
«Con el desecamiento del mar, el pez primitivo abandona su medio asociado para explorar la tierra, se ve forzado a 'transportarse así mismo,' y ya no cuenta con más aguas que las que lleva en el interior de sus membranas amnióticas para la protección del embrión. De todas maneras, más que el ataque, lo propio del animal es la huida, pero sus fugas son a la vez conquistas, creaciones. » ( G. Deleuze. Mil Mesetas. Pretextos, España, 1994, p. 61).


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