Sanciones pendientes en Hidroituango

Por: Margarita Pacheco


En medio de la sorpresiva inundación de bosques, laderas y playas que ocurrió hace más de un mes aguas arriba del río Cauca, cuentan pescadores y barequeros de Puerto Valdivia que a pesar de los intentos, no se logró salvar la vida de miles de animales silvestres que buscaban escapar de las aguas enfurecido

Hoy no hay quien responda por esa pérdida de fauna endémica de la región, incluyendo variedad de peces, base de la dieta familiar. El Puesto de Mando Unificado (PMU) no sabe, no responde, no es su prioridad.

La fauna doméstica y silvestre sufrió un impacto altísimo en Puerto Valdivia, Ituango, Toledo, Bélgica, en los lagos de Sabanalarga y en otros poblados, arrastrada por la violencia de las aguas represadas. Hasta la madera que había sido talada y enterrada salió a flote, quedó expuesta para podrirse al sol, generando olores nauseabundos. Los pescadores y barequeros, llamando de urgencia al personero de Sabanalarga para resolver el problema sanitario, generado por la aparición de tanto cadáver, recibieron una respuesta lacónica: el problema ambiental le queda demasiado grande a la Personería Municipal. Al salir descorazonados del despacho, en la pared blanca de acceso a la oficina, un aviso reza así: “Este espacio fue dotado gracias al plan integral Hidroeléctrica Ituango”. El aviso publicitario delata la respuesta, los muebles regalados al despacho del personero ejercen cierta presión para no intervenir.

Es cierto que a estas alturas, en pleno empalme de gobiernos saliente y entrante, la Agencia Nacional de Licencias Ambientales (Anla) sigue sin pronunciarse, a pesar de la orden del ministro de Ambiente, Luis Gilberto Murillo, quien ya está de salida. Gracias, ministro, por dar la orden antes de irse. En el Ministerio, nadie responde y sigue el silencio sepulcral a nivel regional y local. Sí se oyen voces de amenaza de quienes realmente ejercen el control en el territorio. En Puerto Valdivia no hay un solo policía pero se sienten ojos oscuros que vigilan quién entra, quién sale y quién informa.

Ya varios líderes del movimiento Ríos Vivos Antioquia tuvieron que huir y arrumarse en Medellín donde algún familiar, para no exponer su vida o el secuestro de algún hijo o hija. La fauna ahogada, los bosques a medio talar y las familias apiñadas en albergues y autoalbergues en Valdivia, en ranchos de tela plástica y casuchas de lata al borde de las vías, constituyen un paisaje desolador, en medio del júbilo electoral y el período de empalme.

Mientras tanto, los exuberantes abismos del cañón del Cauca se siguen desmoronando naturalmente, dejando parches de arena amarilla en medio del paisaje de vistosos verdes y cascadas cristalinas que brotan del bosque de niebla. Esta belleza natural, a lo largo de la vía que va de Santa Rosa de Osos hacia Valdivia, la cabecera municipal. Sorprende. Valdivia, construida en una cresta, es el centro de operaciones y el lugar donde se está dando una especulación de arriendos sin precedentes. Cobran hasta 600.000 pesos por una pieza mínima donde viven dos familias, con seis a nueve personas. Si la ayuda de EPM no llega este mes, no tendrán cómo pagar el arriendo y estarán sujetos a expulsión.

A pesar de los retenes de policía a la salida de Yarumal, a la entrada de Valdivia, a la salida hacia el mar, a la entrada de Puerto Valdivia y en Tarazá, con controles estrictos de “no se puede pasar”, la vía sí es transitable y sí se puede acceder. Sin embargo, se quiere evitar a toda costa que la opinión pública sepa lo que está le ocurriendo a las gentes de la región.

Valdivia en los altos del Puerto, es un pueblo atestado de “autoalbergues” y refugiados de los pueblos amenazados. Es el centro de venta de pepitas de oro extraídas por los barequeros ancestrales (que no usan químicos) y es epicentro de operaciones de la cuestionada ayuda humanitaria.

Ver para creer: se prohíben visitas de familiares, la comida es a la hora que ellos digan y se impone una dieta con comida a la cual la gente del río no está acostumbrada. Esto ha producido afecciones y malestar en niños y adultos mayores. Súmele cortes frecuentes  de agua en los campamentos donde las duchas son ocasionales. Las mamás que dejen salir a sus niños se arriesgan a que el Bienestar Familiar (ICBF) se los quite y para completar el protocolo de sanciones, las relaciones sexuales están prohibidas en los campamentos. Allí si se aplican sanciones aunque aún no se hayan aplicado a ninguno de los responsables de esta desgracia socio-ambiental.

Las organizaciones campesinas entienden al cañón del río Cauca como un ecosistema integral que les da el sustento. Ellas sospechan que la megaobra pudo haber activado fallas geológicas y aún no se sabe si otras fallas se están despertando en las laderas. Los pescadores, conocedores de la vulnerabilidad de su territorio, tienen justa razón para estar muy angustiados, mucho más que los expertos en sísmica y geología que nunca han vivido allí.

Acostumbrados a vivir en una región azotada por la violencia y el narcotráfico (allí pasa el corredor estratégico para el golfo de Urabá), la subida abrupta de las aguas de Hidroituango volvió a traer cuerpos flotantes de NN de barequeros que quedaron enredados en los remansos. Otros quedaron enterrados en el fondo del lago improvisado. En esta región donde la ley la aplica una coalición de fuerzas innombrables, los cuerpos descabezados que han flotado en el río desde hace años, han generado la cultura solidaria del entierro de NN y de cementerios improvisados a lo largo del rio. Sanciones y ejecuciones sin compasión, sin levantamientos ni presencia de la Fiscalía. A estos verdugos no se ha sancionado.

En este año, en el río Cauca flotaron cadáveres de muchas especies silvestres, chuchas, reptiles, aves, insectos y otras que fueron arrastradas por la violencia del agua y otras atascadas entre palos en los meandros del río. Los señores motosierristas contratados para las talas programadas solo alcanzaron a llegar a un sector y sacar la madera con tres tractores. Talar, picar y recoger los arboles más grandes fue labor en una mínima parte de lo que había que deforestar. Se repite la historia del Quimbo, donde la putrefacción de la biomasa no retirada, envenenó la vida acuática en las aguas represadas.

Esa pérdida de biodiversidad no se ha evaluado ni ha tenido asomo de sanciones. La contabilidad satelital que suma los avances de deforestación en Colombia deberá incluir en su próximo informe, las miles de hectáreas que quedaron arrasadas por la megaobra. El mismo principio de sanciones que aplica para Hidroituango, deberá aplicar para la pérdida de bosque de Hidrosogamoso, del Quimbo, por citar unas de las más recientes. Las hectáreas de deforestación y la cuantificación de pérdidas en vida silvestre y especies domesticas deberán quedar en la contabilidad de compensaciones ambientales. Además deberán ser incluidas en las estadísticas de deforestación entregadas por el Ideam. 

En materia de sanciones que sí se están aplicando y para sombrear el panorama humano de las familias desplazadas, las familias que comparten una carpa, tienen serias restricciones en su vida familiar. El PMU, Puerto Unificado de Mando, en el cual no participa ningún representante de las comunidades afectadas, prohíbe las relaciones conyugales en las carpas. Las relaciones sexuales están sujetas a severas sanciones so pena de calabozo. Ya una pareja fue sancionada. El derecho a la vida íntima, que ayuda a bajar el estrés, está prohibido y no existe oferta de moteles en Valdivia para ejercer la vida conyugal. Tampoco hay lugares aptos para entretener a los niños o ponerlos a estudiar, mientras se define su futuro incierto. 

Este es uno de los “chicharrones” humanos que hereda el presidente electo, en la región más uribista de Colombia. Con este precedente, se esperaría que la lección de Hidroituango sirva para replantear la política minero energética y se aprenda a escuchar a las comunidades organizadas que vienen advirtiendo la tragedia desde hace años. ¿Cuáles gobernantes deberían recibir sanciones por omitir estas advertencias de la población? ¿Habrá sanciones para los empresarios y para los que ejercen el control de justicia a su manera en la región? Este será un reto para el sistema de administración de justicia ambiental del nuevo presidente. 

Es muy preocupante el informe del Ideam, afirmando que una de cada diez hectáreas deforestadas a nivel nacional se localiza en áreas de Resguardos Indígenas, identificando en términos generales la efectividad de este tipo de áreas para la conservación del bosque natural y control de la deforestación. No obstante, Resguardos como Nukak-Maku (3.435 ha deforestadas), Yaguara II (3.022 ha deforestadas) y Vaupés (2.100 ha deforestadas) reportan problemáticas significativas. Faltaría que el Ideam reporte cuántas miles hectáreas se han talado en las laderas del cañon donde barequean los descendientes del Pueblo Nutabe, pescan y cultivan los pueblos embera chami y embera katio en la región Hidroituango. 

En la espectacular vía hacia San Bernardo del Viento y San Antero, en Córdoba, cruzando el río Cauca, la vía entre Valdivia, Puerto Valdivia, Tarazá y Caucacia, en camino a Montería, reina una soledad vial que infunde temor. Entre los pueblos, solo motos locales circulan y observan, con recelo, quién pasa y quién sale. Los retenes de pocos policías verifican origen y destino y advierten mejor no parar en el camino. Ese es el ambiente que reina mientras se transita por una región resguardada por redes armadas que imponen su propia ley, como sucede en la región de Hidroituango.

Ojalá que el nuevo gobierno permita que las familias evacuadas puedan regresar a sus hogares, sin riesgos ni amenazas. Tal como lo solicitan miles de habitantes afectados, piden que se contemple el desmonte progresivo y planificado de la megaobra, que infunde tantas incertidumbres a la población. Mientras tanto, lo mínimo es que se compense dignamente ante los sufrimientos causados.

En el camino que lleva de Valdivia al mar, de la cuenca del Cauca a la del río Sinú, se siente el cambio de paisaje de montaña al de fértiles sabanas y extensos humedales, con praderas ganaderas. Por contraste, da gusto encontrar comunidades bien asentadas en su territorio, desarrollando modelos agroecológicos que mejorar sus ingresos. La asociación de pescadores, campesinos indígenas y afros para el desarrollo comunitario de la Ciénaga Grande del rio Sinú” ASPROCIG, miembro fundador del Movimiento Ríos Vivos, está demostrando que sí se puede poner en práctica el conocimiento ancestral del Pueblo Zenú en un territorio complejo de humedales y flujos de aguas saladas y dulces.  Ellos han sabido aprovechar las inundaciones cíclicas construyendo diques para la agricultura estacional y mejorar sus ingresos.

Estos ejemplos deberían inspirar una política de Estado para replicar en otras regiones con economías ribereñas, reconociendo el manejo ancestral de las culturas anfibias que existen a lo largo y ancho del país. Las tecnologías Zenú han contribuido al incrementar el ingreso familiar, evidenciando el mejoramiento de viviendas, utilizando materiales durables y manteniendo la arquitectura tradicional de la Ciénaga. Allí, los pescadores/ agricultores estacionales de Cordoba están preocupados por el posible  impacto que generarían la mega-obra de un puerto profundo de contenedores, justo donde confluyen las aguas marinas y las aguas dulces que han mantienen vivo y sano el río Sinú y los bosques de mangle.

Esta situación de preocupación se parece a la que manifestó el Movimiento Ríos Vivos  Antioquia desde muchos años antes de que iniciaran las obras de Hidroituango. Sería imperdonable cometer el mismo error en un ecosistema del cual viven hoy día, miles de pescadores. El ejemplo exitoso de agroecología debería inspirar nuevas políticas agrícola, de pesca artesanal y manejo de humedales, inspiradas en conocimientos ancestrales. Se debe reconocer que contribuyen a la convivencia pacífica y a la construcción de paz territorial. 

Tomado de: Revista Semana. 22/06/2018

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Imperativo Etico

La gente de bien
Juan Pablo Durán
Economist and Master of Science in Finance. Eafit University (Colombia).
Master of Science in Urban Studies and Planning. MIT (US

En Colombia hay bastante gente de bien. La gente de bien se levanta temprano diariamente a cumplir con su deber, a conseguir su sobrevivencia y la de su familia, a trabajar honradamente sin hacerle daño a nadie.
La gente de bien no roba, respeta lo ajeno y vive con lo que se ha ganado. La gente de bien se consigue las cosas con su propio esfuerzo. No usa su posición para arrebatarle las cosas a quienes han trabajado para conseguirlas. La gente de bien no amenaza al otro, ni usa la fuerza para robarle sus pertenencias a nadie, no importa si es rico o pobre. La gente de bien no apoyaría ejércitos ilegales que desplazan campesinos pobres para luego quedarse con su tierra. La gente de bien no hace negocios en las tierras, los ríos, o las montañas que pertenecen a otras personas, mucho menos si esas personas fueron robadas de manera ilegal.
La gente de bien trabaja en la legalidad. Se esfuerza para que sus socios sean personas legales, honestas, y cumplidoras de la ley. La gente de bien se aleja de la delincuencia y sus negocios, así sean más rentables y más rápidos. La gente de bien cree en el dinero bien habido. Hace esfuerzos para que dineros y negocios ilegales no entren en sus familias y empresas. La gente de bien se rodea de personas honestas y trabajadoras y evita al máximo hacer alianzas con delincuentes y asesinos. La gente de bien no financia ni está de acuerdo con el narcotráfico y la corrupción, y nunca apoyaría a personas que hacen parte de esos círculos.
La gente de bien cree en la paz y en la vida. La gente de bien no está de acuerdo con quienes matan a otros y nunca planearían un asesinato. La gente de bien arregla sus diferencias por métodos pacíficos y usando las instituciones del Estado. La gente de bien nunca evitaría que la justicia actúe asesinando a sus contradictores. La gente de bien no está de acuerdo con los asesinatos selectivos, y nunca calificaría de buen muerto a alguien que fue muerto a manos de un sicario.
La gente de bien es solidaria con el que tiene menos. Sabe que no todos nacieron con las mismas oportunidades y quiere un mundo justo donde el futuro de cada uno dependa de su esfuerzo. La gente de bien no irrespeta al que tiene menos, ni lo trata como una persona de segunda clase, ni como un delincuente. No lastima a las personas por el hecho de tener menos, mucho menos los mata. La gente de bien no engaña a los pobres con un trabajo para luego asesinarlos y conseguir dinero o prebendas a costa de ese delito.
La gente de bien piensa en el futuro de la humanidad. La gente de bien cuida la naturaleza y todo lo que vive en ella. La gente de bien no se conforma con acceder a hermosos espacios privados, sino que también cuida los espacios comunes que pueden disfrutar otros. La gente de bien no acaba con el agua, el aire, y los ecosistemas de todos para enriquecerse personalmente en el corto plazo.
La gente de bien sabe perdonar. La gente de bien discute las diferencias civilizadamente y no cree en acabar con el opositor. La gente de bien valora la diferencia. La gente de bien acoge a quien ha estado por caminos equivocados y lo apoya a seguir por caminos honestos e institucionales. La gente de bien trata de evitar la rabia y el rencor para tomar decisiones.
En Colombia hay bastante gente de bien. Cuando una parte de los dirigentes políticos, empresariales, académicos y sociales han dejado de serlo, la gente de bien procura cambiar esos liderazgos.

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Violencia de Hidroituango

Por Mauricio Castaños H
Historiador
Colombia Krítica


De pronto un día 12 de mayo a las cuatro de la tarde la ruina se ensañó con Puerto Valdivia, la festiva y alegre vida se rompió, la vida entró en un proceso de demolición, la desgracia fluyó por el río Cauca y la tragedia se apoderó de su territorio y sus gentes. El pescador lloró su suerte, llora su río ajeno y distante. La red, la atarralla, la barca, la pesca, el agua, el calor, sus gentes eran presente extendido (el hoy es mañana y es ayer). Hoy sólo viven del pasado y de un futuro que se precisa incierto.


Toda una vida construida por años, por décadas, por generaciones enteras, se viene, se vino abajo. Sucedió con el creciente y enfurecido río que amaga con tragarse poblaciones enteras. Aguas arriba la mega obra Hidrohituango resultó un monstruo de mil cabezas, defectuosa en sus construcciones y ahora símbolo de caos y muerte, ha robado la paz a más de 130 mil personas de 12 municipios de Colombia. La vida es zozobra en sus gentes desplazadas que van por las calles y sitios inéditos, desconocidos, son lugares ajenos a su existencia, sus miradas son huidizas como delatando esos mundos idos, agitados en lo más hondo de su ser.


El Puerto, sus casas, sus parcelas hoy tuvieron que ser abandonadas, hoy son ya pedazos de vida en el olvido. Los seres desplazados lloran su suerte, su casa humilde abandonada, su trabajo, su río, sus mascotas, sus animales, sus enseres, todo su mundo ya ido, hoy poco o nada queda. Hoy, contra su voluntad, están forzados a llevar una vida que no eligieron, nadie quiere vivir fuera de su propia casa que es su castillo. Hoy viven en esos horribles y hediondos albergues acostumbrados para refugiados, víctimas, desplazados o personas que sufren la expulsión de su territorio para abrir paso a las mega obras, a las grandes riquezas de unos pocos calculadas en billones que contrastan con miserables pagas a los campesinos para que no se mueran de hambre mientras dura la presión mediática. Otros muchos líderes críticos corrieron peor suerte con el asesinato.


Tan cerca pero tan lejos. Estamos próximos unos de otros, pero tan lejanos. Nadie siente la desgracia ajena. Los recuerdos, la cotidianidad, las propias cosas en las que extendemos la existencia, todo aquello que hace parte de nuestras vidas quedan atrás, quedan en la incertidumbre, casi en la existencia de la nada, en lo innombrable. Ayer se tenía todo, hoy no se tiene nada, sólo los chiros  que se llevan puestos.


Nos apegamos, nos arraigamos al territorio al punto de ser nuestra propia existencia, somos los otros en quienes nos reflejamos, somos las calles por donde caminamos, somos los lugares de encuentro, somos los lugares del rezo, somos el bar en donde festejamos, somos juego, somos cultura, somos todo aquello que nos rodea y nos constituye, pero también somos todo aquello que nos destruye, que perdemos.


Estos seres desplazados por la mega obra, van de allá para acá sin rumbo fijo, merodean de un lugar a otro, son nómadas inmóviles, sus miradas hondas guardan historias atropelladas, delatan su mundo incierto. Su inocencia, su desconcierto, su deambular es de alma desconcertada. Es la sensación que se siente cuando se está alrededor de gentes que viven tragedia. Mientras los espectadores van con rumbo fijo a sus trabajos o a un lugar para su pausa laboral, los desplazados por la tragedia no se hallan, sus mundos están convulsionados, agitados por una violencia llamada Hidroituango.

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Fauna Electoral

Por Mauricio Castaño H
Historiador
colombiakritica.blogspot.com


La política colombiana ni huele ni hiede. Nada que augure un giro de 180 grados. Para las próximas elecciones se nos ocurre el siguiente mapa político. Se advierte que no referiremos las llamadas encuestas, ellas sirven más bien a un maketing político, su estrategia es subir o bajar, inflar o desinflar a tal o cual candidato para producir un efecto esperado en la población de votantes, y mucho mejor, ellas bien sirven a los intereses de quienes las pagan, son traje hecho a la medida, por eso se pueden ver para todos los gustos, contrarias entre sí, ya muchos dicen que la verdadera encuesta es la que sucede el día de las votaciones allá en las urnas.

Germán Vargas Lleras es el más opcionado. Tiene a su favor ser el candidato del actual gobierno, toda la burocracia estatal le trabaja a toda máquina, está orientada hacia su campaña, también tiene la ventaja de haber contado con la chequera oficial durante el tiempo en que estuvo como alto funcionario de Estado, como vicepresidente repartió miles y miles de viviendas, inauguró importantes vías entre otras obras de infraestructura. Esto lo hace un candidato fresco y de fácil recordación en la memoria de la gente. Además de estos milagros del poder, cuenta con lo que coloquialmente se conoce como la maquinaria política, en sus filas está el grueso del clientelismo, se le han sumado 42 senadores de los partidos en especial de la U, Conservadores y liberales, los llaman los varones electorales porque son caciques políticos regionales que cuentan con más de 100 mil votos. Existen entidades estatales con mucho poder que están a su favor, esto le garantiza filar o disuadir algún indeciso so pena de que se lo aprisione alguna tenaza del poder. Y otro punto no menos importante es el respaldo de la élite bogotana, es su hombre de confianza y tiene mucho poder sobre las demás élites regionales, como la costeña o la paisa. Por lo demás, Lleras se ha quedado con muchos de los votos del Uribismo en esencial de sectores incluso que son catalogados de derechas.

De los candidatos paisas Iván Duque, vástago y sombra del expresidente Uribe, es el más sobresaliente, sus críticos lo asocian con un títere que habla y gesticula según sea el tinglado que pulse su patrón. Sus votos son sólo de su jefe y de nadie más, le calculan de 2 a 3 millones y por esta razón sus copartidarios senadores no suman. Y como lo mencionamos más arriba, muchos votos del uribismo fueron a parar a las filas del llerismo, la región de la Costa y Córdoba por ejemplo.

El otro paisa candidato es Sergio Fajardo, se ha mostrado en los debates y medios de comunicación flojo y sin preparación, repite un estribillo de la decencia queriendo decir anticorrupción pero cuando se le pide como llevar eso a la práctica no sabe responder. Su poca votación está en Antioquia que es uribista, y algunos votos de opinión que en últimas se los resta a Duque y a Petro. De la Calle es otro candidato solitario, es el candidato de la memoria del olvido, su partido liberal en cabeza de su jefe César Gaviria le secuestró su candidatura, no le aflojaron dinero para hacer su campaña como tampoco le avalaron acuerdos políticos interpartidistas. Su gran bandera de la paz fue su gran fortaleza, pero también su gran debilidad. Una vez hechos los acuerdos con las guerrillas de las Farc, esto se volvió parte del paisaje, las gentes les resbala el tema de la paz y el meridiano político pasa por otros temas.

Gustavo Petro es el otro candidato, fue riguroso legislador y alcalde de Bogotá querido por muchos y odiado por otro tanto. De izquierda realmente no es, sí es un reformista liberal, su plataforma política tiene que ver con las garantías de un Estado Social de Derecho: Salud, Educación, dignidad laboral, y otros temas con los que se ha conectado con los jóvenes y sectores con lo ambiental y el transporte masivo responsable. Ha dado la sensación de que conoce y ha estudiado los grandes temas del país. La gran dirigencia aún no le perdona su pasado en la guerrilla y que no es hombre dócil para los grupos económicos.

El censo electoral aumentó por los veinte millones. Por lo que se sabe la maquinaria electoral, el clientelismo ha manejado votos amarrados que fácilmente llegan a los cinco millones más algunos de opinión. La izquierda con Petro alcanzó los casi tres millones de votos en la consulta partidaria, se espera aumente con los jóvenes y sectores sensibles a los temas ambientalistas, energías alternativas y movilidad masiva. La otra votación estará en los otros candidatos y el cálculo de dos millones de votos nulos, el diez por ciento que se calcula en toda elección. Así las cosas, existen dos candidatos que pueden pasar a la segunda vuelta, Lleras y Petro, dos orillas en esta fauna electoral.


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Las sombras de Hidroituango


Por: Juan Diego Restrepo E.
Periodista y docente universitario


El gran proyecto de generación de energía que aprovecha las aguas del río Cauca ahora es motivo de preocupación de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.
El sueño de los antioqueños de aprovechar las aguas del río Cauca a su paso por el norte de Antioquia y construir en esa región una gran hidroeléctrica se viene concretando desde hace varios años, cuando se iniciaron las labores de remoción de tierras, trazado de vías y adecuación de las laderas y afluentes para lograr un sistema de generación de energía clave para el desarrollo del país.

En esa aventura de alta ingeniería, que implica un conjunto de obras en áreas montañosas, se embarcaron el Instituto para el Desarrollo de Antioquia (IDEA), Empresas Públicas de Medellín (EPM), la Central Hidroeléctrica de Caldas (CHEC) y un conjunto de pequeños accionistas que creyeron en ese proyecto. El propósito es que esté generando 2.400 megavatios de energía en 2018. La obra está situada a 171 kilómetros de Medellín y beneficiará de manera directa a los municipios de San Andrés de Cuerquia, Toledo, Ituango, Briceño, Yarumal, Sabanalarga, Peque, Buriticá, Liborina, Santa Fe de Antioquia y Olaya.
Los datos de este proyecto son de grandes dimensiones: la casa de máquinas albergará 8 turbinas; el embalse tendrá una longitud de 75 kilómetros, que contendrá 2.700 millones de metros cúbicos de agua; la cuenca, incluyendo las zonas de protección, cubre 12.800 hectáreas; y la presa tendrá una altura de 225 metros. Se estima que tendrá un costo final de 5.500 millones de dólares.  

Pero no todo es tan onírico como parece. Los pobladores de la zona de influencia del proyecto han tenido serios reparos y se han pronunciado de múltiples formas para hacerle saber al país y a la comunidad internacional de los efectos negativos que ha tenido la ejecución de estas obras, entre ellos destrucción del tejido social como consecuencia del desplazamiento al que se vieron obligados decenas de pobladores, pérdida de prácticas artesanales de minería y pesca en las aguas del río Cauca, por tanto, afectación de los ingresos familiares.

El caso fue presentado durante el 153 periodo de sesiones de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos en Washington, hasta donde llegaron líderes de esa región de Antioquia y de otras zonas del país donde similares proyectos los han afectado, para exponer sus denuncias sobre lo que llamaron “desplazamiento por proyectos de desarrollo”. En una primera respuesta a esos testimonios, varios comisionados expresaron su inquietud al respecto y se preguntaron qué estaba haciendo el gobierno nacional para subsanar los daños que fueron narrados por las víctimas.

Y esa no es la única sospecha que pesa sobre este megaproyecto hídrico. En diciembre de 2011, el portal VerdadAbierta.com publicó un informe basado en la petición de una magistrada de la Sala de Justicia y Paz del Tribunal Superior de Medellín quien solicitó investigar “hasta qué punto acciones militares de las Auc beneficiaron el proyecto energético, actualmente en ejecución”. (Ver Investigarán si ‘paras’ favorecieron proyecto Hidroituango)

Su preocupación se sustentó en la exposición que hiciera en Medellín la entonces Fiscal 15 Delegada ante la Unidad Nacional de Justicia y Paz, Patricia Hernández, en la que detalló las masacres que ocurrieron entre 1996, año en el que se discutía la conformación de la sociedad que emprendería semejante proyecto, y 2003, cuando se sellaron los acuerdos entre el Estado Mayor de las AUC y el gobierno nacional. 

De acuerdo con las pesquisas de esta fiscal, el Bloque Mineros llegó a Ituango en 1996 a enfrentar a la guerrilla de las FARC y dos años después, el 31 de diciembre de 1997, se constituyó la Sociedad Promotora de la Hidroeléctrica Pescadero S.A.”, que a su vez fue uno de los últimos actos de gobierno del entonces gobernador de Antioquia Álvaro Uribe Vélez.
El listado de masacres y de muertos en la zona de influencia de Hidroituango refleja una tragedia aún no dimensionada. En datos concretos, son las siguientes: La Granja, Ituango, 11 de junio de 1996, asesinadas 4 personas; El Aro, Ituango, 25 y 31 de octubre de 1997, asesinadas 15 personas; Oro Bajo, Sabanalarga, 12 de julio de 1997, asesinadas 8 personas y 2 desaparecidas; Las Juntas, Valdivia, 31 de marzo de 1996, asesinadas 4 personas; Cristóbal, Liborina, 18 de abril de 1997, asesinadas 5 personas; El Playón, Liborina, 26 de julio de 1997, asesinadas 3 personas; Los Sauces, Liborina, 11 de mayo de 1998, asesinada 3 personas; Liborina, 11 de mayo de 1998, asesinados 9 campesinos; Peque, 4 al 12 de julio de 2001, asesinadas 10 personas; Ochalí, Yarumal, 18 de enero de 2000, asesinadas 9 personas; Chorrillos, Briceño, 5 de mayo de 2002, asesinadas 6 personas; Briceño, 12 de mayo de 2000, asesinadas 3 personas y  1 desaparecida; El Hoyo, San Andrés de Cuerquia, 2 de noviembre de 2002, asesinadas 6 personas asesinadas; La Chorrera, San Andrés de Cuerquia, 4 de septiembre de 2003, asesinadas 4 personas.

Trayendo ejemplos de otros proyectos regionales, como el banano y el plátano en el Urabá antioqueño y la palma en el Atrato medio chocoano, la fiscal Hernández aseveró ante los magistrados que podía pensarse en una conexión similar en relación con el proyecto de Hidroituango. En su momento, esta funcionaria dijo que “la hipótesis, porque no se tienen elementos para corroborarla, es que el principal obstáculo que tenía este proyecto era la presencia de la guerrilla en toda la zona de influencia, entonces lo que había que hacer para empezar a darle factibilidad al proyecto era pacificar la zona, es decir, liberarla de la guerrilla para que se pueda hacer efectivo el proyecto y puedan ingresar los trabajadores y realizar las obras”.
Ante el volumen de información aportada por la fiscal ante la Sala de Justicia y Paz del Tribunal Superior de Medellín, los magistrados solicitaron que se investigara a los socios minoritarios del proyecto, que corresponden al 0,64% de las acciones. No obstante, la petición se quedó a medio camino porque, curiosamente, un año después, la fiscal que construyó la hipótesis fue sacada de la Unidad Nacional de Justicia y Paz y trasladada a Florencia, Caquetá. Las sombras sobre Hidroituango no pudieron despejarse. Y aún persisten.

Tomado de la Revista Semana.com
28/10/2014

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Impuestos y Formalización

Mauricio Castaño H
Historiador
Colombiakrítica


Todos creen estar tirando su dinero por la alcantarilla cuando se trata de pagar impuestos. Y no es para menos si los mismos son asociados a la corrupción. Y es precisamente esa desconfianza la que se ha instalado y frenado la construcción de Estado en Colombia, nadie quiere pagar impuestos a consciencia y mucho menos si se sabe que su destino no es para fondos que tienen por objeto el bienestar general, que los recaudos no van a retornar en bienes y servicios tan esperados por todos, por el contrario, los campesinos y ciudadanos de a pié constatan a diario las malas vías, el mal estado de las escuelas, el pésimo servicio en la salud, y un largo etcétera, etcétera. 

La desconfianza reina y sobre todo cuando se asocia a políticos que sólo trabajan para sus intereses particulares, es ya común decir que los ricos cada vez se hacen más ricos y los pobres más pobres. Así lo muestran los indicadores como el coeficiente de gini que miden la desigualdad.  Cada vez el Estado Social o benefactor es desmontado llevando a la miseria a las clases menos pudientes y a los más ricos les aumenta sus privilegios, para muestra un botón: las llamadas zonas francas con privilegios tributarios para los más adinerados, los exiguos impuestos a las llamadas gaseosas de alto consumo para las empresa monopólicas cuyo ingenio es colorear agua y verter azúcar, que por lo demás son insalubres y que cada vez ganan más enfermos, desangrando así el sistema de salud pública.

Es todo un reto poner en cinto la corrupción para bien lograr las inversiones públicas y así poder justificar un llamado al pago de los impuestos. Este tema es digno de tener en cuenta para la denominada Formalización de más del cincuenta por ciento de la propiedad pretendida por el Estado colombiano y en concreto por la Agencia Nacional de Tierras. El contribuyente de algunas décadas atrás, de arraigo campesino, tenía una motivación intimidatoria con el pago tributario, pagarlo era cosa sagrada porque de no hacerlo, en su imaginario mortificaba la idea de que el Estado podía quedarse con lo poco que tenía como era su parcela y lo más importante: su vivienda. 

No sucede con las generaciones actuales y en especial quienes son herederos y máxime aún si están inmersos en la economía de la ilegalidad… para qué formalizar, calculan ellos, si cuando menos se piensa viene la ley y se queda con todo, la idiosincrasia manda entonces sacar el mayor provecho de lo que se pueda y después que pase lo que tanga que pasar. A  ello se suman los actores armados que son ley en los territorios estratégicos de los cultivos ilícitos, son ellos quienes dejan vivir y hacen morir, son ellos quienes imparten pautas de comportamiento a sus gentes, quienes acumulan grandes riquezas producto de la extorsión hechas al ciudadano de a pié, a pequeños y grandes comerciantes, todo es gravado es sus territorios, ellos son amos y señores de la tierra y de la vida de las personas. 


La cultura de la ilegalidad y en especial con los cultivos ilícitos arrastran a la gente por el dinero fácil y rápido, pero pese a ello las gentes han ido percibiendo que de eso tan bueno no dan tanto, quienes han incursionado en ello, muchos siguen en la miseria o más hundidos de lo que estaban, y a decir del voz a voz, los pocos  peones que logran conseguir un peso de más han tenido que salir de huidas de quienes disputan el monopolio y porque cada vez el negocio es tomado por los grupos ilegales que controlan la producción y distribución de los productos ilícitos.

Todo este contexto justifica en cierta medida ese zócalo de pesimismo que permea la cultura. Por ello se precisa entender la gran importancia de movilizar algún sentido social y comunitario que haya en el territorio, interesa mucho la acometida o el camino veredal, si está la caseta comunal o la escuela. Obras son amores! Cualquier intervención en el campo colombiano y sobre todo en el tema de formalizar predios debe ir en dupla, deber ir de la mano con proyectos productivos, pues la tierra pelada no es atractiva, si se garantiza la producción sí que lo será. Esto conduce por las vías de ganar legitimidad y sostenibilidad y sobre todo empezar a entender que los recaudos equivalen a un sistema de cooperación en donde todo ponemos y todos ganamos, razón de ser del Estado Social de Derecho prestador de bienes y servicios.


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Batalla Campal en Estraval

Mauricio Castaño H
Historiador
Colombiakrítica

La batalla es campal. El botín delincuencial jugado es más de medio billón de pesos colombianos, toda una fortuna para batirse a muerte en esa lógica de bandidos que quiere quedarse con lo ajeno. Los victimarios de Estraval sacan dientes y uñas para no dejar escapar los frutos de su ilícito, se acostumbra decir que los delincuentes van dos pasos más adelante a los de la de la legalidad. Su ataque de ira y desespero van dirigidos contra la entidad de la Supersociedades, su liquidador el señor Luis Fernando Alvarado Ortiz y los abogados pro víctimas como el doctor Zambrano, quienes han querido y están haciendo la mejor justicia posible al grado tal de estar a punto de iniciar con la devolución de dineros a los inversores. 

Pero los victimarios no dan espera y contraatacan haciendo dilaciones en la Justicia, impidiendo así las devoluciones de dinero a las víctimas. La razón de su estrategia es poder quedarse con lo hurtado y burlar la justicia pagando lo mínimo de cárcel. Es por eso que su único salvavidas es lo que se conoce como el Plan Desmonte, lo que quiere decir, palabras más, palabras menos, dar respiro a los delincuentes, pues ello no es otra cosa que ante la justica se acepta una negociación, se acepte un acuerdo entre los estafadores y las víctimas; y ello significa un perdón y olvido sin que haya una reparación verdadera, pues no existe un respaldo ni monetario ni en bienes que garantice la real devolución de los dineros a los afectados. Por lo demás, Estraval no es una empresa quebrada sino una actuación criminal premeditada, por ello no aplica el famoso Plan.

Vistas las cosas así, aceptar el tal Plan Desmonte significaría dejar de perseguir bienes y dineros tanto en el país como en el extranjero, ello equivale a hacer un trato chimbo con los victimarios y entonces cesaría las investigaciones fiscales y penales contra ellos y contra sus testaferros aquí en Colombia y en otros países como Estados Unidos. Si esta estrategia llegara a prosperar equivale a perpetrar otra estafa más a los afectados y sería una completa burla a la justicia. Y por supuesto, muchas personas caerían en desgracia al ver que se escapa cualquier posibilidad de recuperar sus inversiones, y esa ruina amenazante puede desembocar en muerte fulminante como sucedió con unos pobres ancianos en la ciudad de Cali al enterarse de que fueron estafados por Estraval.

Ahora bien, si la Justicia en cabeza de la Supersociedades está haciendo bien las cosas, resta a las víctimas visibilizar el problema ante los medios y ante la sociedad en general, se debe ejercer presión para desenmascarar las estrategias dilatorias y de revictimizaciòn en la cual se empeñan los victimarios. Son más de cuatro mil seiscientas personas estafadas, la mayoría de ellas trabajadores que confiaron sus ahorros a un sistema de Libranzas que es legal en Colombia, pero que en el caso de Estraval resultó ser una empresa criminal que actuó durante años ejecutando su plan macabro para quedarse con los más de medio billón de pesos. La justicia y la sociedad colombiana no pueden ser inferiores ante esta arremetida criminal, no se puede volver a caer de nuevo en otra trampa mortal, ahora llamada Plan Desmonte.

La balanza puede fácilmente inclinarse si las víctimas tienen un papel protagónico tanto en asistir en los estrados judiciales como en hacer manifestaciones con carteles y pancartas, ello significa si son activas, si visibilizan la estrategia macabra de los estafadores de burlarlas a ellas y a la propia justicia, no se puede permitir que todo pase en el país y ante los medios de comunicación como si nada hubiera pasado, que todo quede en la memoria del olvido como muchas injusticias propias de la infamia. La batalla es campal, esperemos que la justicia salga avante ante esta empresa criminal con tentáculos internacionales. Y reiteramos a los afectadoss, no desesperar, el trabajo del liquidador ha sido impecable, sus frutos pronto serán vistos, y por el contrario el Plan Desmonte es falacia que aprovecha la ingenuidad y desespero de las víctimas en falsas promesas de posibles pagos. 


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El Eterno Retorno de la política

Por Mauricio Castaño H
Historiador
colombiakritica.blogspot.com


El Eterno Retorno de la política colombiana es la monotonía. Se le llama democracia a la imposición que hacen las élites económicas y políticas de unos pocos candidatos de su bolsillo. Tan sólo uno o dos tienen opciones reales de llegar a ser presidentes de Colombia, para contar con esa fortuna se requiere ser ungido con el bálsamo de la chequera oficial y privada, y esta a su vez aceita la denominada maquinaria política o clientelista, esto es contar con las mayorías de los mansos congresistas y caciques o gamonales regionales, a todos ellos los caracteriza que son partícipes del botín oficial, de la torta burocrática. En suma, es así como se organiza el ajedrez político.

El delfín elegido con todos sus astros a favor es German Vargas Lleras, ocho años promoviéndose como alto funcionario de gobierno, inaugurando obras aquí y allá con la chequera oficial, tiene en su haber a la mayoría de los caciques regionales. Los otros candidatos tan sólo están para simular el remedo de democracia, es el caso de los candidatos de derecha Iván Duque y Martha Lucía Ramírez que sirven a aquella causa, disputan un segundo puesto a la vicepresidencia y buenos lugares a la hora de la repartición burocrática. A renglón seguido está Fajardo, cercano al expresidente Uribe y de la nómina de los empresarios antioqueños, se presenta como alternativa, pero es para distraer y confundir la atención de una franja de votantes de opinión, su función es restarle votos al líder de izquierda Gustavo Petro.


Es de anotar que esta propuesta conserva todos los privilegios económicos, políticos y jurídicos de la Derecha en el poder y ahora más que nunca con el objetivo de lo que han llamado volver trizas el acuerdo del reciente proceso de paz. Por esta misma razón quienes defienden esa paz no tienen opciones reales de competir por la simple razón que contrarían los intereses de las élites más retrógradas del país, es el caso de Humberto de la Calle, Clara López y Gustavo Petro. Para poner en contexto, en Colombia no se ha podido hacer una reforma agraria desde los años de 1960, todos los intentos han sido fallidos porque los grandes terratenientes lo han impedido, por eso nuestros campesinos son pobres, el campo carece de bienes y servicios que posibilitarían condiciones dignas para sus moradores. Los grandes empresarios siguen defendiendo la agricultura de gran formato y por su puesto esa gran economía ilegal de la coca impuesta desde los años de 1980 que ha enriquecido aún más a estas élites.


Es el panorama aburrido de la política colombiana, nada de emoción y sí mucho de aburrición. Los alfiles congresistas, cada uno desde su recodo de partido político, tienen por reto disputar su mejor puesto en la chequera oficial. La actual correlación de fuerzas está así: los partidos de la U con 21 senadores y cámara 37, y sigue así respectivamente: Centro Democrático con 20 y 19, Conservadores con 18 y 27, Liberales con 17 y 39, Cambio Radical con 9 y 16, Opción Ciudadana 5 y 6, Verdes 5 y 6 y el Polo con 5 y 3, indígenas 2. Es el eterno retorno de la retrógrada política colombiana que no da más que tristeza.

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Las Heterotópias

Por  Daniel Defert
<Fragmento del librito de Daniel Defert (presentador), Foucault: el cuerpo utópico, las heterotopías.  París: Lignes, 2009.  pp. 21-36>


Hay pues países sin lugar alguno e historias sin cronología.  Ciudades, planetas, continentes, universos cuya traza es imposible de ubicar en un mapa o de identificar en cielo alguno, simplemente porque no pertenecen a ningún espacio.  No cabe duda de que esas ciudades, esos continentes, esos planetas fueron concebidos en la cabeza de los hombres, o a decir verdad en el intersticio de sus palabras, en la espesura de sus relatos, o bien en el lugar sin lugar de sus sueños, en el vacío de su corazón; me refiero, en suma, a la dulzura de las utopías.  No obstante, creo que hay —y esto vale para toda sociedad— utopías que tienen un lugar preciso y real, un lugar que podemos situar en un mapa, utopías que tienen un lugar determinado, un tiempo que podemos fijar y medir de acuerdo al calendario de todos los días.  Es muy probable que todo grupo humano, cualquiera que éste sea, delimite en el espacio que ocupa, en el que vive realmente, en el que trabaja, lugares utópicos, y en el tiempo en el que se afana, momentos ucrónicos.

He aquí lo que quiero decir: no vivimos en un espacio neutro y blanco; no vivimos, no morimos, no amamos dentro del rectángulo de una hoja de papel.  Vivimos, morimos, amamos en un espacio cuadriculado, recortado, abigarrado, con zonas claras y zonas de sombra, diferencias de nivel, escalones, huecos, relieves, regiones duras y otras desmenuzables, penetrables, porosas; están las regiones de paso: las calles, los trenes, el metro; están las regiones abiertas de la parada provisoria: los cafés, los cines, las playas, los hoteles; y además están las regiones cerradas del reposo y del recogimiento.  Ahora bien, entre todos esos lugares que se distinguen los unos de los otros, los hay que son absolutamente diferentes; lugares que se oponen a todos los demás y que de alguna manera están destinados a borrarlos, neutralizarlos o purificarlos.  Son, en cierto modo, contra-espacios.  Los niños conocen perfectamente dichos contra-espacios, esas utopías localizadas: por supuesto, una de ellas es el fondo del jardín; por supuesto, otra de ellas es el granero o, mejor aun, la tienda de indio levantada en medio de él; o bien, un jueves por la tarde*, la cama de los padres.  Pues bien, es sobre esa gran cama que uno descubre el océano, puesto que allí uno nada entre las cobijas; y además, esa gran cama es también el cielo, dado que es posible saltar sobre sus resortes; es el bosque, pues allí uno se esconde; es la noche, dado que uno se convierte en fantasma entre las sábanas; es, en fin, el placer, puesto que cuando nuestros padres regresen seremos castigados.

A decir verdad, esos contra-espacios no sólo son una invención de los niños; y esto es porque, a mi juicio, los niños nunca inventan nada: son los hombres, por el contrario, quienes susurran a aquéllos sus secretos maravillosos, y enseguida esos mismos hombres, esos adultos se sorprenden cuando los niños se los gritan al oído.  La sociedad adulta organizó ella misma, y mucho antes que los niños, sus propios contra-espacios, sus utopías situadas, sus lugares reales fuera de todo lugar.  Por ejemplo, están los jardines, los cementerios; están los asilos, los burdeles; están las prisiones, los pueblos del Club Mediterranée y muchos otros.

Pues bien, yo sueño con una ciencia —y sí, digo una ciencia— cuyo objeto serían esos espacios diferentes, esos otros lugares, esas impugnaciones míticas y reales del espacio en el que vivimos.  Esa ciencia no estudiaría las utopías —puesto que hay que reservar ese nombre a aquello que verdaderamente carece de todo lugar— sino las hetero-topías, los espacios absolutamente otros.  Y, necesariamente, la ciencia en cuestión se llamaría, se llamará, ya se llama, la “heterotopología.”

Pues bien, hay que dar los primeros rudimentos de esta ciencia cuyo alumbramiento está aconteciendo.  Primer principio: probablemente no haya una sola sociedad que no se constituya su o sus heterotopías.  Ésta es una constante en todo grupo humano.  Pero, a decir verdad, esas heterotopías pueden adquirir, y de hecho siempre adquieren formas extraordinariamente variadas.  Y tal vez no haya una sola heterotopía en toda la superficie del globo o en toda la historia del mundo, una sola forma de heterotopía que haya permanecido constante.  Quizás podríamos clasificar las sociedades según las heterotopías que prefieren, según las heterotopías que constituyen.  Por ejemplo: las sociedades llamadas primitivas tienen lugares privilegiados o sagrados, o prohibidos —al igual que nosotros, de hecho—; pero esos lugares privilegiados o sagrados por lo general están reservados a individuos, si ustedes quieren, en “crisis biológica”.  Hay recintos especiales para los adolescentes en el momento de la pubertad; los hay reservados a las mujeres en su periodo menstrual; hay otros para las mujeres que están en parto.  

En nuestra sociedad las heterotopías para los individuos en crisis biológica han prácticamente desaparecido.  Noten que todavía en el siglo diecinueve había colegios para los muchachos, los cuales, al igual que el servicio militar, sin duda cumplían el mismo papel, pues era menester que las primeras manifestaciones de la virilidad se produjeran en otra parte.  Y después de todo, en lo que concierne a las jóvenes, yo me pregunto si el viaje nupcial no era al mismo tiempo una suerte de heterotopía y de heterocronía, ya que no era posible que la desfloración de la joven se produjera en la misma casa en la que nació; dicha desfloración había de realizarse, de alguna manera, en ninguna parte.

Pero esas heterotopías biológicas, esas heterotopías si ustedes quieren de crisis, desaparecen paulatinamente para ser remplazadas por las heterotopías de desviación.  Es decir que los lugares que la sociedad acondiciona en sus márgenes, en las áreas vacías que la rodean, esos lugares están más bien reservados a los individuos cuyo comportamiento representa una desviación en relación a la media o a la norma exigida.  De ahí la existencia de las clínicas psiquiátricas; de ahí también, claro está, la existencia de las cárceles; a lo cual habría que añadir sin duda los asilos para ancianos, puesto que, después de todo, en una sociedad tan afanada como la nuestra, la ociosidad se asemeja a una desviación que, en este caso, resulta por lo demás una desviación biológica por estar asociada a la vejez la cual es, por cierto, una desviación constante, al menos para todos aquellos que no tienen la discreción de morir de un infarto tres semanas después de su jubilación.

Segundo principio de la ciencia heterotopológica: pues bien, durante el curso de su historia, toda sociedad puede reabsorber y hacer desaparecer una heterotopía que había constituido anteriormente, o bien organizar alguna otra que aún no existía.  Por ejemplo: desde hace unos veinte años la mayoría de los países de Europa han intentado hacer que desaparezcan las casas de citas; con un éxito mitigado pues, como sabemos, el teléfono ha remplazado la vieja casa a la que iban nuestros ancestros por una red arácnida y mucho más sutil.  Por lo contrario, el cementerio, que en nuestra experiencia actual corresponde al ejemplo más evidente de una heterotopía, es absolutamente el otro lugar.  Pues bien, el cementerio no ha tenido siempre ese papel en la civilización occidental.  Hasta el siglo XVIII, el cementerio estaba en el corazón de los poblados, dispuesto allí, en el centro de la ciudad, justo a un lado de la iglesia, y a decir verdad no se le atribuía ningún valor realmente solemne.  Salvo en el caso de algunos individuos, el destino común de los cadáveres era simplemente ser arrojados a la fosa sin ningún respeto por los restos individuales.  Ahora bien, de una manera muy curiosa, en el momento mismo en el que nuestra civilización se volvió atea, o al menos más atea, es decir a finales del siglo XVIII, nos pusimos a individualizar los esqueletos: desde entonces cada quien tuvo derecho a su cajita y a su pequeña descomposición personal.  Y por otro lado, pusimos todos esos esqueletos, todas esas cajitas, todos esos féretros, todas esas tumbas y esas piedras fuera de la ciudad, en el límite de las urbes, como si se tratara al mismo tiempo de un centro y un lugar de infección y, de alguna manera, de contagio de la muerte.  Pero no hay que olvidar que todo esto no sucedió sino en el siglo XIX, e incluso durante el curso del Segundo Imperio (es bajo Napoleón III, en efecto, que los grandes cementerios parisinos fueron organizados en los límites de las ciudades).  También habría que citar —y aquí observaríamos en cierto modo una sobredeterminación de la heterotopía— los cementerios para tuberculosos: pienso en ese maravilloso cementerio de Menton en el que fueron inhumados los grandes tuberculosos que vinieron, a finales del siglo XIX, para descansar y morir en la Costa Azul.  

Otra heterotopía.

Por lo general, la heterotopía tiene como regla yuxtaponer en un lugar real varios espacios que normalmente serían, o deberían ser incompatibles.  El teatro, que es una heterotopía, hace que se sucedan sobre el rectángulo del escenario toda una serie de lugares incompatibles.  El cine es una gran sala rectangular al fondo de la cual se proyecta sobre una pantalla, que es un espacio bidimensional, un espacio que nuevamente es un espacio de tres dimensiones.  Vean ustedes aquí la imbricación de espacios que se realiza y se teje en un lugar como una sala de cine.  Pero quizás el más antiguo ejemplo de heterotopía sea el jardín: el jardín, creación milenaria que ciertamente tenía una significación mágica en Oriente.  El tradicional jardín persa es un rectángulo dividido en cuatro partes, las cuales representan las regiones del mundo, los cuatro elementos de los cuales éste se compone; y en el centro, en el punto en el que se unen esos cuatro rectángulos, había un espacio sagrado, una fuente, un templo; y alrededor de ese centro, toda la vegetación ejemplar y perfecta del mundo debía hallarse reunida.  Ahora bien, si pensamos que los tapetes orientales están en el origen de las reproducciones de jardines (en sentido estricto, de los jardines de invierno), comprendemos el valor legendario de los tapetes voladores, de esos tapetes que recorrían el mundo.  El jardín es un tapete en el que el mundo entero es convocado para cumplir su perfección simbólica, y el tapete es un jardín que se mueve a través del espacio.  De hecho, ¿era un parque, o más bien un tapete, el jardín que describe el narrador de Las mil y una noches?  Vemos que todas las bellezas del mundo se conjuntan en ese espejo.  El jardín, desde la más remota Antigüedad es un lugar de utopía.  Quizás tenemos la impresión de que las novelas se sitúan fácilmente en jardines; y es que, de hecho, las novelas nacieron sin duda de la institución misma de los jardines: la actividad novelesca es una actividad de jardinería.

Resulta que las heterotopías con frecuencia están ligadas a cortes singulares del tiempo.  Se emparientan, si ustedes quieren, con las heterocronías.  Por supuesto, el cementerio es el lugar de un tiempo que ya no corre más.  De manera general, en una sociedad como la nuestra se puede decir que hay heterotopías que son las heterotopías del tiempo que se acumula al infinito.  Los museos y las bibliotecas, por ejemplo: en los siglos XVII y XVIII, los museos y las bibliotecas eran instituciones singulares dado que eran las expresión del gusto de cada quién; por el contrario, la idea de acumularlo todo, la idea de detener el tiempo de alguna manera, o más bien de dejarlo depositar al infinito en un espacio privilegiado, de constituir el archivo general de una cultura, la voluntad de encerrar en un lugar todos los tiempos, todas las épocas, todas las formas y todos los gustos, la idea de constituir un espacio de todos los tiempos, como si ese espacio pudiera estar él mismo definitivamente fuera de todo tiempo, es una idea del todo moderna.  Los museos y las bibliotecas son heterotopías propias de nuestra cultura.

Hay, sin embargo, heterotopías que están ligadas al tiempo, no  según la modalidad de la eternidad, sino según el modo de la fiesta; heterotopías no eternizadoras, sino crónicas.  El teatro, por supuesto, y luego las ferias, esos maravillosos emplazamientos vacíos en los bordes de las ciudades que se pueblan una o dos veces al año con casuchas, puestos de objetos heteróclitos, luchadores, mujeres-serpiente y echadoras de buenaventura.  La aparición de los campamentos de vacaciones es aun más reciente en la historia de nuestra civilización: pienso sobre todo en esos maravillosos pueblos polinesios que ofrecen, en la costa mediterránea, tres pequeñas semanas de desnudez primitiva a los habitantes de nuestras ciudades.  Las palapas de Jerba se emparientan en cierto sentido con las bibliotecas y los museos, puesto que son heterotopías de eternidad: y es que allí se invita a los hombres a reanudar lazos con la más vieja tradición de la humanidad; y al mismo tiempo esas palapas son la negación de toda biblioteca y de todo museo, puesto que en vez de servir para acumular el tiempo, sirven al contrario para borrarlo y volver a la desnudez, a la inocencia del primer pecado.  También, entre esas heterotopías de la fiesta, esas heterotopías crónicas, existe, o más bien existía, la fiesta que ocurría todas las noches en la casa de citas de otrora, esa fiesta que empezaba a las seis de la tarde como en La fille Élisa.
Y finalmente, hay otras heterotopías que están ligadas no a la fiesta sino al pasaje, a la transformación, a las labores de la regeneración.  Eran, durante el siglo XIX, los colegios y los cuarteles los que debían hacer de los niños adultos, de los pueblerinos ciudadanos, lo mismo que despabilar a los ingenuos.  Hoy en día tenemos sobre todo las prisiones.

Por último, quisiera establecer el siguiente hecho en tanto quinto principio de la heterotopología: las heterotopías tienen siempre un sistema de apertura y cierre que las aísla del espacio que las rodea.  En general, uno no entra en una heterotopía como Pedro por su casa: o bien uno entra allí porque se ve obligado a hacerlo (las prisiones, evidentemente), o bien uno lo hace cuando se ve sometido a ritos, a una purificación.  Hay incluso heterotopías dedicadas exclusivamente a dicha purificación: purificación mitad religiosa, mitad higiénica, como en el caso de los Hammams de los musulmanes; y también hay purificaciones que parecen exclusivamente higiénicas, como los saunas de los escandinavos, pero que conllevan una serie de valores religiosos o naturalistas.

Hay otras heterotopías, por el contrario, que no están cerradas en relación al mundo exterior, pero que son pura y simple apertura; todo el mundo puede entrar en ellas, pero, a decir verdad, una vez que se está adentro, uno se da cuenta de que es una ilusión y de que se entró a ninguna parte: la heterotopía es un lugar abierto, pero con la propiedad de mantenerlo a uno afuera.  Por ejemplo, en Suramérica, en las casas del siglo XVIII, se disponía siempre al lado de la puerta de entrada, pero antes de la misma, una pequeña habitación <zaguán> que daba directamente al mundo exterior y que estaba destinada a los visitantes de paso.  Es decir que cualquiera podía entrar en esa habitación a cualquier hora del día y de la noche, descansar en ella, hacer allí lo que le pareciera; podía partir al día siguiente sin ser visto ni reconocido por nadie; pero, en la medida en la que esa habitación no daba de ninguna manera a la casa misma, el individuo que en ella se hospedaba no podía penetrar jamás en el interior del aposento familiar; esa habitación era una especie de heterotopía completamente exterior.  Podríamos comparar con esa habitación a los moteles estadounidenses, a los que uno entra con su auto y su amante, y en los que la sexualidad ilegal se encuentra al mismo tiempo albergada y oculta, mantenida aparte, sin que por lo tanto se la deje al aire libre.

Finalmente, existen las heterotopías que parecen abiertas, pero en las que sólo entran verdaderamente los que ya han sido iniciados.  Uno cree acceder a lo más simple, a lo que está más fácilmente a disposición, siendo que en realidad se está en el corazón del misterio.  Es al menos de ese modo que Aragon entraba en las casas de citas: “Todavía el día de hoy, no traspongo esos umbrales de excitabilidad particular sin una cierta emoción de colegial; allí persigo el gran deseo abstracto que a veces se desprende de algunas figuras que nunca amé.  Un fervor se despliega.  Ni por un instante pienso en el aspecto social de esos lugares; la expresión casa de tolerancia no puede ser pronunciada con seriedad.”

Es en este punto en donde indudablemente nos acercamos a lo más esencial de las heterotopías.  Éstas son una impugnación de todos los demás espacios, que pueden ejercer de dos maneras: ya sea como esas casas de citas de las que hablaba Aragon, creando una ilusión que denuncia al resto de la realidad como si fuera ilusión, o bien, por el contrario, creando realmente otro espacio real tan perfecto, meticuloso y arreglado cuanto el nuestro está desordenado, mal dispuesto y confuso.  De este modo funcionaron durante algún tiempo, en el siglo XVIII sobre todo —al menos según lo proyectaban los hombres—, las colonias.  Por supuesto, como sabemos, las colonias tenían una gran utilidad económica; pero había valores simbólicos que les estaban asociados y que, sin duda esos valores, se debían al prestigio propio de las heterotopías.  Así es como en los siglos XVII y XVIII las sociedades puritanas inglesas intentaron construir en América sociedades absolutamente perfectas.  Así es como, a finales del siglo XIX y aún a principios del XX, Lyautey y sus sucesores en las colonias militares francesas soñaron con sociedades jerarquizadas y militares.  Indudablemente la más extraordinaria de esas tentativas fue la de los jesuitas en el Paraguay.  En efecto, en Paraguay los jesuitas habían fundado una colonia maravillosa en la que toda la vida estaba reglamentada, en la que imperaba el régimen del comunismo más perfecto, dado que las tierras pertenecían a todo el mundo, los rebaños pertenecían a todo el mundo, y a cada familia sólo se le atribuía un pequeño jardín.  Las casas estaban organizadas en filas regulares a lo largo de dos calles que hacían ángulo recto; en la plaza central del pueblo estaban la iglesia al fondo, y de un lado el colegio y del otro la prisión.  Los jesuitas reglamentaban meticulosamente de la noche a la mañana y desde la mañana hasta la noche la vida entera de los colonos.  El Ángelus sonaba a las cinco de la mañana para el despertar, después marcaba el inicio del trabajo, luego la campana llamaba al mediodía a la gente, hombres y mujeres que habían trabajado en el campo, a las seis de la tarde se reunían para cenar, y a la medianoche la campana sonaba nuevamente para aquello que llamaban el despertar conyugal, puesto que a los jesuitas les importaba mucho que los colonos se reprodujeran, debido a lo cual todas las noches tocaban alegremente la campana para que la población pudiera proliferar.  Y lo hizo, por lo demás, porque de ciento treinta mil que había al principio de la colonización jesuita, los indios pasaron a ser cuatrocientos mil a mediados del siglo XVIII.  Éste era un ejemplo de una sociedad completamente cerrada sobre sí misma, y que no estaba ligada al resto del mundo más que por el comercio y las ganancias considerables que obtenía la Compañía de Jesús.

Con la colonia, tenemos una heterotopía que tiene la suficiente ingenuidad como para querer realizar una ilusión.  Con la casa de citas, por el contrario, tenemos una heterotopía lo bastante sutil o hábil como para querer disipar la realidad con la pura fuerza de las ilusiones.  Y si pensamos que el barco, el gran barco del siglo XIX es un pedazo de espacio flotante, un lugar sin lugar, que vive por sí mismo, cerrado sobre sí, libre en cierto sentido, pero abandonado fatalmente al infinito del mar, y que de puerto en puerto, de barrio de chicas en barrio de chicas, de navegación en navegación va hasta las colonias buscando lo más precioso que éstas resguardan de esos jardines orientales de los que hablábamos hace un rato, comprendemos por qué el barco ha sido para nuestra civilización, al menos desde el siglo XVI, al mismo tiempo el más grande instrumento económico y nuestra más grande reserva de imaginación.  El navío es la heterotopía por excelencia.  Las civilizaciones sin barcos son como los niños cuyos padres no tienen una gran cama sobre la cual jugar; sus sueños se agotan, el espionaje reemplaza a la aventura, y la fealdad de la policía reemplaza a la belleza llena de sol de los corsarios.

Traducción de Rodrigo García
<hasta acá tomado de la Internet, Paláu>

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Cataluña el Falso Relato Independentista

“Cataluña fue construyendo un relato independentista basado en datos falsos”

SEMANA habló con la filósofa y académica española Adela Cortina sobre la crisis que se ha desatado en su país luego de que el parlamento de Cataluña declarara la independencia de esa comunidad autonómica. Sus reflexiones se ubican en la otra cara de la moneda.
Entrevista a Adela Cortina sobre la independencia de Cataluña
“Cataluña fue construyendo un relato independentista basado en datos falsos”


Adela Cortina (Valencia, 1947) ha dedicado la mayor parte de su vida académica a investigar y a reflexionar sobre la ética, un tema que no resulta menor en tiempos que han sido reseñados como los de la posverdad. Pero la posverdad, dice, es tan vieja como la humanidad misma.

Para esta profesora de la Universidad de Valencia, los independentistas en Cataluña son una minoría que han construido un relato victimista que no se compadece con la historia de España ni con la realidad actual. Pero, ¿cuáles son sus argumentos? La tesis de Cortina –esa que tiene sus contradictores- se centra en la idea de que Cataluña nunca fue más oprimida que otras regiones, ni en la época del reino de Aragón ni en la dictadura de Franco.   

Cortina estuvo en Colombia gracias a la Corporación Excelencia en la Justicia y por invitación del proyecto La paz se toma la palabra, del Banco de la República. SEMANA aprovechó su visita para hablar con ella de uno de los momentos más complejos de la vida política española, desde que se instauró la democracia en 1978. Esto fue lo que dijo.

SEMANA: Usted decía, en una reciente columna en El País, que España carece de un relato nacional propio, distinto a lo que sucede con el independentismo catalán. ¿A qué se refiere?

Adela Cortina: A mí me parece lamentable que en tiempos de globalización en vez de buscar unirnos y reforzar nuestros lazos para combatir la pobreza, el cambio climático, el hambre, estemos pensando en disgregarnos. Estamos hablando de un país, una patria que ha conseguido que distintas regiones durante algún tiempo se hayan ido uniendo. Desde 1978 se consiguió el estado de las autonomías (como la de Cataluña) en el que hay un respeto a la diversidad y a la vez una unidad.

Yo creo que las autonomías fue una buena articulación y quienes pasábamos del franquismo al mundo democrático pensamos que ya estaba el tema resuelto, pese a que aun había temas por resolver. Y ahí comenzó un poco el error. Como estos cuarenta años han sido los mejores de toda la historia de España, pues no se nos ocurrió que teníamos que hacer un relato sobre España, porque no sabíamos que iba a aparecer el relato independentista. Creíamos que con haber conseguido un país democrático, con un progreso económico, integrado a la Unión Europea, teníamos el problema solucionado.

SEMANA: ¿Cuál es entonces el relato independentista?

A.C.: Los independentistas sí que hicieron su relato, uno que decía que eran una nación víctima, reprimida, lo cual sencillamente es falso. Cualquier tipo de constatación histórica demuestra que no es así. Pero cuando ese relato se cuenta desde la escuela, desde la familia, se va metiendo en el cerebro y los niños ya van generando la idea de que hay una nación catalana sometida por una corona española que la roba. Y todo eso es falso.

SEMANA: Pero sí que se podría hablar de una opresión a Cataluña al menos en la época del franquismo…

A.C.: Vamos a ver. El franquismo era una sociedad autoritaria en la que toda España –todas las regiones- estaban sometidas a un régimen. Cataluña lo que pasa es que tenía una lengua propia, pero en Valencia también hay una lengua, y en el país Vasco. Y el franquismo sí que intentaba eliminar las diferencias lingüísticas y culturales. Pero dicho eso, hay que decir que cuando se celebró el referéndum de la Constitución de 1978 los catalanes votaron mayoritariamente –mas del 90%- a favor de la Constitución democrática.

Lo digo porque este dato es muy importante. Ellos estaban en el mismo juego de toda España. Lo que te quiero decir es que Cataluña no estaba mas oprimido que el resto de España, sino todo lo contrario. En el franquismo hubo una cantidad de industrias que fueron a Cataluña, y de verdad que los catalanes han trabajado muy bien. Pero así fue creciendo Cataluña, además con la llegada de migrantes desde Andalucía, Extremadura, entre otros. Estamos hablando de una región privilegiada desde ese punto de vista. No desde la lengua y la cultura, pero sí desde la industria que fue allá.

SEMANA: Pero en Cataluña hubo un movimiento importante en contra del franquismo…

A.C.: Jamás Cataluña ha estado contra el franquismo. Jamás. En Cataluña había gente que era franquista y gente que era anti franquista, como en toda España.

SEMANA: Pero la lengua –el catalán- estuvo prohibida durante el franquismo...

A.C.: Prohibida no, pero se usaba en la familia. En la escuela a los niños se les enseñaba el español; el catalán era una lengua relegada, pero eso es lo único. En el estado de las autonomías se han potenciado las lenguas propias totalmente. En la época franquista, represión, nada.

SEMANA: ¿Cómo se construye un relato entonces? ¿Es a través de la literatura, o a través de todas las artes, de la educación?


A.C.: Creo que muchas gentes lo hemos olvidado. Nuestro cerebro no es un procesador lógico sino un procesador de historias, y por eso todos los países y todas las religiones educan a los niños con relatos y con cuentos, todos los mitos del origen del mundo son relatos, y el relato te van formando la mente de manera que tú interpretas los hechos a través de relatos.

Claro, los independentistas, que son un grupo muy pequeño en Cataluña, se dieron cuenta de que el relato es fundamental, y el relato en su caso es un relato victimista. El victimismo es sumamente efectivo. Y es un relato que dice que somos una nación –y hay que saber lo que es una nación- que siempre ha sido oprimida, desde la época de Carlos II y Felipe V. Pues no. No fue una guerra de secesión lo que hubo sino de sucesión.

SEMANA: ¿Qué no es cierto de ese relato inpendentista?

A.C.: Van contando un relato que aparece desde la noche de los tiempos, en el que parece que los catalanes desde el principio fueron una nación, una especie de reino. Y no es verdad, sencillamente fueron un condado dentro de la corona de Aragón. Van contando la historia como que efectivamente hubo una confederación catalana aragonesa. ¡Pero eso no ha existido jamás! Y la corona de Aragón estaba compuesta por el reino de Aragón, el reino de Valencia, el reino de Mallorca y el condado de Cataluña…

SEMANA: ¿Usted dice que Cataluña no estaba dominada por el reino de Aragón?

A.C.: En absoluto. Todas las comunidades tiene un relato: cuando uno va a una etnia, a un país, encuentras un relato, todas las patrias tienen una historia y en el himno se refuerza esa historia. Cataluña fue construyendo un relato independentista basado en datos falsos. Y esto es importante ahora que hablan de una época de posverdad y la posverdad es sencillamente mentiras.

SEMANA: En ese sentido la posverdad es viejísima…


A.C.: La mentira es vieja como la humanidad. Porque mentir es lo contrario de lo que se piensa con el objetivo de engañar. Así de sencillo. Se va contando ese relato y el niño lo oye en la casa, lo oye en la escuela y lo va incorporando. Y se va sembrando la idea de que los españoles son algo contrario, distinto que siempre ha estado en contra. Y se va generando un ánimo antiespañol.

SEMANA: Pero la intención de independizarse no es nueva. La primera vez que se intentó declarar a Cataluña como república fue en el año 1923
…

A.C.: Ha habido intentos parciales, pero las ha habido en toda España, como en toda Francia. En Francia ha habido cantidad de intentos, pero es que en Francia lo tienen clarísimo. Y en Italia, en Alemania. En todos los países hay regiones mejor situadas, económicamente más fuertes, que en algún momento intentan separarse; Cataluña ha intentado separarse en un par de ocasiones pero sin ningún éxito. Es importante situarse en el tiempo de la república española, la república era absolutamente a favor de España. Justamente la independencia fue impedida en el tiempo de la república porque había una idea de que España era un país. Que es lo que es.

SEMANA: ¿Qué es lo que quiere la mayoría de catalanes según su lectura?

A.C.: Hay un grupito pequeño de gente que es independentista, porque la mayoría de los catalanes no quiere la independencia como se ha demostrado. Y además una muy buena parte de los catalanes se sienten a la vez españoles y catalanes, con lo cual el problema es cómo vas a generar un estado distinto desde un grupo social en el que hay un 50% que quiere una cosa y el 50% otra. Y la independencia casi nadie.

SEMANA: Usted también decía que apostar por la independencia de Cataluña no es decir necesariamente no a Rajoy y a un Madrid inventado…


A.C.: A mí me parece que el matiz mas importante es que el relato de España no es el relato franquista. Me parece muy útil tomar un poema precioso de Miguel Hernández, que era un republicano que murió en la cárcel franquista.  Y su relato es el de todos los pueblos de España que formaban el conjunto de esa nación. A mí me parece que esa es la realidad de España. Y lo que ocurre entonces es que los independentistas y en Madrid han caído en la trampa de pensar que la batalla está solo entre dos entidades o dos seres que en realidad no existen. Por una parte Cataluña. Allá la inmensa mayoría de la población no quiere la independencia. Gran parte de la población se siente tan catalana como española.

No se puede decir que Cataluña quiere la independencia, eso es un error admitirlo si quiera. Pero por otra parte está Madrid. ¿Qué es Madrid? ¿Madrid es el estado? ¿Madrid es el Partido Popular?  ¿Madrid es Rajoy? Y al final es Rajoy contra Puigdemont y Junqueras. Dos entidades que no existen porque la realidad es la de los distintos pueblos de España que están unidos con un vínculo común, y muy vinculados con Iberoamérica. Y en el contexto de la Unión Europea. Ese problema hay que enfocarlo desde esa particularidad y no caer en la trampa de que oponerse a Rajoy es ser independentista.  No, en absoluto. Ser independentistas es algo completamente distinto.

SEMANA: ¿Qué tiene que hacer España en este momento?


A.C.: En este momento se esta haciendo lo único que se puede hacer que es constituir la legalidad, todas las actuaciones de Puigdemont, de Junqueras y el Parlamento catalán en los últimos tiempos son ilegales: la ley del referéndum, todo esto es absolutamente ilegal. Había que reconstruir la ley y eso es lo que ha tenido que hacer el gobierno.

SEMANA: Pero, ¿qué hacer con las personas que consideran que Cataluña debe ser independiente? Habría que escucharlas, ¿no?

A.C.: Vamos a ver, en Cataluña ha aparecido un grupito de un valle catalán –el valle de Arán- que han dicho que ellos tienen derecho a decidir. Y que han pedido que quieren ser independientes de Cataluña. En Cartagena (Murcia) también se organizaron intentando crear un cantón aparte. Hay muchos grupos que pueden querer la independencia, y otros que tienen otros deseos. Pero este es un estado de derecho. Uno donde se intenta articular lo mejor posible los intereses de todos. Y en el que no se satisface plenamente a ninguno, todos se tienen que conformar con un poco menos, pero esa es la única manera de organizar la convivencia. Hay cantidad de gente que no quiere pagar la declaración de la renta, por ejemplo. ¿Hay que satisfacer ese deseo también? Justamente un estado nacional es lo mejor que se ha inventado hasta ahora. 


Tomado de la Revista Semana Colombia, 02/11/2017

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El problema de la Democracia



 Por: Modeerf Rekam

De los efectos de la “democracia”

Es evidente que tenemos un problema con la democracia, en su operatividad y en sus efectos.
El problema es sus efectos es que se presentan frecuentemente decisiones democráticas que van en contra de los propios votantes. La democracia tiene sentido porque se supone que las mayorías votan por sus propios intereses, pero esto no necesariamente ocurre.
En Inglaterra, la búsqueda más popular en Google® un día después del Brexit fue: “Qué es la Unión Europea?”. Muchos analistas han identificado noticias y promesas falsas sobre el Brexit que fueron determinantes para consolidar el resultado mayoritario. Todos los días se conocen más datos sobre mentiras esparcidas en redes sociales a lo largo de las elecciones de EEUU que dieron como ganador a Trump. El mismo gobierno de EEUU hoy basa en mentiras su relación con los electores: el New York Times ha reportado, por ejemplo, que el presidente Trump dice en promedio una mentira pública diaria a sus votantes. En mi país, Colombia, la mayoría eligió no aprobar el acuerdo de paz entre el Gobierno y la Guerrilla de las FARC. El mismo coordinador de la estrategia del “No” admitió públicamente una campaña basada en mentiras con el objetivo de que: “la gente saliera a votar berraca (con rabia)”.
Estos son sólo ejemplos recientes de una verdad histórica: los medios de comunicación tienen la capacidad de manipular la opinión y las decisiones de la mayoría a través de informaciones falsas o parcializadas. Lo nuevo es que hoy parecen tener más poder redes sociales como Facebook®, Twitter®, y Google® que las grandes multinacionales de medios tradicionales.
Pero esta práctica es más vieja que América: Beckert (2014) en su libro “Imperio del Algodón” describe como el imperio inglés fue capaz de establecer una narrativa diferencial entre su país y sus colonias para establecer control político, extracción y explotación a su favor en vastos territorios de América y África, aniquilando sin consecuencias millones de personas en esos territorios. Chomsky (2002) en “Manufacturando el consentimiento” detalla como EEUU ha mantenido un doble racero en las comunicaciones coordinadas a través de los medios masivos de comunicación para establecer y mantener su preponderancia política y económica en el mundo, facilitando impunemente acciones armadas como genocidios, invasiones y masacres en otros países. En mi país existe también evidencia empírica y judicial de cómo los medios masivos manipularon la opinión pública para que despreciaran a las guerrillas mientras apoyaban e impulsaban el establecimiento y expansión de grupos narco-paramilitares con el objetivo de que controlaran territorios, recursos, e instituciones locales, regionales, y nacionales en Colombia, muy comúnmente a costa de desplazamientos forzados, masacres, y asesinatos en contra de campesinos.
La raíz de este problema es la captura del Estado que los medios masivos han simplificado bajo el sofisma de “corrupción” o de “debilidad institucional”. Se trata realmente de como un pequeño grupo de personas con alto poder económico es capaz de reorientar los recursos y decisiones del Estado para que beneficien a sus familias y empresas. Los electores son engañados sistemáticamente por los políticos con promesas electorales que pocas veces se cumplen, entretanto sus decisiones presupuestales benefician efectivamente a quienes financiaron sus campañas y enlistaron estrategias de manipulación mediática a su favor. De esta manera la mayoría siempre elije lo que conviene a unos pocos. En la práctica tenemos como resultado una suerte de plutocracia avalada popularmente.

De la operatividad de la “democracia”

En la operatividad los problemas no son tan evidentes. El primero tiene que ver con la preponderancia del ejecutivo. En teoría la democracia representativa tiene tres poderes públicos: legislativo, ejecutivo, y judicial. Se supone que cada uno de ellos es independiente, de tal manera que existe un sistema de “pesos y contrapesos” donde si uno abusa de su poder los otros deben controlarlo.
En la práctica el ejecutivo tiene más control presupuestal y burocrático. Es decir, la posibilidad de hacer más contratos y dar más puestos. Los representantes del poder legislativo dependen entonces del ejecutivo para cumplirle a sus votantes y financiadores con puestos y contratos. Es así como los legisladores no tienen en la práctica ninguna manera de hacer control político. Los representantes del poder judicial, por su parte, son elegidos por el poder legislativo de ternas presentadas por el ejecutivo. Es decir, dada la dependencia que los legisladores tienen con el ejecutivo, el poder judicial también es nombrado en últimas por el ejecutivo.
De esta manera, gobernantes y legisladores dependen de empresarios (legales e ilegales) para ser elegidos, y luego legislan y gobiernan para estos empresarios y a su vez eligen a los organismos de control y cortes que se supone deben investigarlos y juzgarlos. Es así como en la práctica los tres poderes públicos no son mucho más que la estructura organizacional que usa la plutocracia avalada popularmente para administrar los recursos de todos.
El sistema de incentivos para la toma de decisiones dentro de esta estructura organizacional también hace parte del problema operativo: la necesidad de repagar apoyos electorales con puestos hace que la idoneidad de los servidores públicos no sea una prioridad. De esta manera, las decisiones tomadas en la democracia no son siempre las mejores en ninguno de los niveles: la mayoría puede votar y elegir sobre cosas que no conoce y los gobernantes elegidos escogen un equipo de trabajo más basado en el repago de favores políticos que en la idoneidad. Como lo resumiría un actual concejal: “si se escogen todos los cargos basados en el conocimiento, ¿quién nos hace política?”.
En teoría la democracia es un sistema donde se elige lo que conviene a la mayoría, los gobernantes son los más idóneos, los recursos públicos se reparten de la manera justa y equitativa, y quiénes abusan de su poder son castigados a nivel público y privado.
En la práctica nuestro sistema es una plutocracia violenta avalada popularmente: la mayoría elige lo que conviene a una minoría, no existen mecanismos efectivos de control por parte de la ciudadanía ni del Estado, y el conocimiento no es relevante ni para quienes gobiernan ni para quienes eligen.

El futuro imposible y el posible en Colombia

¿Cuál es la solución? Lo mejor es poco probable, más bien imposible; y lo peor resulta posible y conveniente.
Lo mejor tiene que ver con la democracia económica. Aristóteles reconoció en los albores de la democracia que la única manera de mantener el statu quo de una forma pacífica era redistribuyendo el ingreso y las oportunidades. Así, la alta sociedad podría seguir disfrutando de su opulencia tranquilamente, siempre y cuando una buena parte del ingreso fuera repartido en toda la sociedad de una manera progresiva. Los países avanzados han entendido que este modelo es exitoso si el Estado no regala bienestar sino oportunidades, es decir que personas muy pobres puedan salir de la pobreza si se esfuerzan para ello, al igual que personas muy ricas puedan mantener su riqueza si siguen esforzándose para mantenerla.
La democracia económica incluye un estado que financie total y oportunamente las campañas políticas evitando la captura por parte el sector privado, una financiación eficaz de la educación con altísima calidad para todos evitando al máximo la manipulación mediática, y por supuesto amplias políticas sociales y de redistribución del ingreso que incluyan en un sistema de toma de decisiones empresariales a trabajadores y proveedores para evitar que los derechos vitales de grandes cantidades de personas dependan de puestos y presupuestos específicos controlados por políticos.
Estas reformas sin embargo son poco probables, casi imposibles en Colombia: “es mejor malo conocido que bueno por conocer”. Todavía el miedo a perder beneficios y privilegios ha mantenido a nuestras élites económicas y políticas en un congelamiento que les impide moverse hacia un futuro más justo para todos. Es preferible por el momento que prevalezca la violencia y la inequidad.
En el actual contexto colombiano de profunda crisis institucional y desconfianza ante la política, lo posible y más conveniente es un presidente que sea capaz de vender la percepción de transformación, que devuelva la esperanza, que levante los ánimos de las personas para que parezca que todo cambia cuando en realidad nada esté cambiando. Una persona capaz de hacerse el de la vista gorda si grupos delincuenciales controlan los territorios locales, que reparta el presupuesto a las mismas empresas, y que le quite participación sobre ese presupuesto a la clase política bajo banderas de “transparencia” y “lucha contra la corrupción”. Alguien que sea capaz de institucionalizar el despojo, le devuelva a la población la confianza en la política y la democracia, y se pueda rodear de personas que pueda tildar de “los mejores”, los más conocedores… siempre y cuando todo siga igual.

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