El adentro y el afuera

Por Mauricio Castaño H
Historiador
Colombiakrítica

"Estoy todo el tiempo adentro!...Vengo del campo y no me es fácil aceptar que una calle, con su piso,  sus muros por todos lados y su pequeño segmento de cielo, ¡pueda designar el afuera! Cuando llegué a París, le escribía a mi padre: “¡Estoy todo el tiempo adentro. Esta frase de Michel Serres dice bien del adentro que es la ciudad en contraste con el afuera campesino. La diferencia está en la indistinción del adentro y el afuera en la que se vive en el campo, de puertas siempre abiertas para no distinguir el adentro del afuera, bastan tan solo unos cuantos pasos para estar de un lado o del otro, y sobre todo, sin que si quiera se lo note. Otro tanto puede explicarse mejor con otras culturas como la de los esquimales con sus viviendas que no se sabe cuándo se está adentro y cuando se está afuera.  O con la de nuestros indígenas que construyen sus hábitats en un relacionamiento permanente con el afuera al punto también de su indiferenciación. Por eso cuando un aborigen está en la ciudad, se apostan en las calles y las aceras de manera muy familiar o natural, sólo llaman la atención de ciudadanos o autoridades que se extrañan o escandalizan denunciando abandono de los niños por la simple razón de estar afuera y no adentro... dentro de una casa, pero para los aborígenes, el afuera no es más que la extensión de su albergue, esto es su segunda piel que abriga y protege de las inclemencias del clima.

En mi ciudad Medellín y más luego su área Metropolitana, las casas de una planta y sus barrios enteros fueron reemplazados por conjuntos residenciales verticales en encerramientos, torres elevadas de hasta 26 niveles y de cuatro, seis u ocho apartamentos por piso. Las casas construidas antes de aquella super densidad, tenían cierta indistinción del adentro y el afuera. Un patio central permitía que entrara aireación y luz a las alcobas apostadas en sus alrededores. 

Hoy más que nunca en la ciudad, esto no sucede, las puertas permanecen cerradas, y tenerlas abiertas solo es cuestión de segundos, mientras se abren para poder entrar, para poder ingresar. En el campo las puertas estarán de alas abiertas todo el tiempo, en la ciudad permanecerán cerradas y sólo se abren por el tiempo necesario que dure abrir e ingresar, y tas, se cierran de manera inmediata. En el campo los espacios del adentro y el afuera casi son uno mismo. En la ciudad son bien diferenciados, la casa o apartamento es la vida privada y mucho mejor, es el resguardo distante del crimen organizado que campea por las calles. El afuera es peligroso e inseguro, es caos, ajetreo que estresa, pronto se quiere salir de allí para buscar descanso.

Recuerdo la transformación de casas por apartamentos en unidades cerradas. La inseguridad y la alta densidad fueron sus pretextos gubernamentales para justificar el vivir encerrados y el jugoso negocio de los constructores. Para nadie es desconocida la historia delincuencial que hostigaba a los habitantes de casas en barrios abiertos, eran obligados a pagar extorsiones a cambio de una supuesta seguridad. Los ciudadanos cansados y temerosos del pillaje, prefirieron, o mucho mejor, se confinaron en conjuntos residenciales, allí pagaban su seguridad a una empresa de vigilancia legalmente constituida bajo el concepto denominado Administración.

Vivir en  apartamentos protegidos por el encierro es, en la práctica, vivir todo el tiempo adentro. El afuera tan sólo es una sensación que se logra bien sea desde una ventana o balcón. Desde allí la vista puede alargarse según sea el paisaje que se tenga al frente, por lo general y debido a la alta densidad, los constructores levantan una torre al frente de la otra tapando el horizonte y así solo puede tenerse una sensación del afuera gracias a la escasa luz natural y a la aireación que logra filtrarse. Gracias a recibir la luz del día, aireación y poder extender la vista, se puede experimentar la sensación de un afuera. La puerta de acceso tanto al apartamento como al conjunto residencial, se les llama zonas comunes. Pero llama la atención que pese a ser lugares de paso obligado de todos los transeúntes, resulta que lo más común es que todos los que por allí transitan  son extraños unos de otros, escasamente puede darse un saludo con el que se pueda encontrar, y que a fuerza de tanto verse de manera ocasional, se sienten en la obligación de saludar. Pero no sucede más que eso, ni más ni menos, el mínimo relacionamiento necesario, pero lo más común es evitar cualquier acercamiento que pueda alterar la privacidad bien guardada en las cuatro paredes que conforman el apartamento de cada quien. Ser extraños parece haberse convertido en un alto valor personal para la vida privada de este mundo moderno.

Esta supuesta privacidad o la manera en que se vive y se configura el ser social, tiene ese componente dinámico de lo que puede denominarse la planetarización gracias a las comunicaciones que hacen del cuerpo presente sea universal. Hoy gracias a la internet y una videoconferencia, se puede tener el don de la ubicuidad, estar en muchas partes en un mismo momento. Esto es un adentro que viene o se constituye de un afuera y que nos es cómodo denominar como la dinámica de un universal y un local. Dice Serres que lo Universal no es más que la composición de partes locales que se han vuelto globales, los locales tienen un común denominador que es el núcleo común sobre el cual satelitan y se alimentan todas las localidades. Lo local universal aplica para las naciones y el globo planetario, el actual mundo de la virtualidad hace que el cuerpo y las comunicaciones sean de manera inmediata, instantánea, superando o borrando las barreras de un país a otro. Las fronteras nacionales se borran para dar paso a una ciudadanía mundial.

El adentro y el afuera puede asimilarse con el encierro y la libertad como en la fábula del perro con o sin collar, la diferencia estriba en que en el perro gordo con amo tiene la comida asegurada a cambio de su libertad, mientras que otro flaco vive esclavo de la cacería para poder llevar algún bocado a su boca. El precio del encierro es la seguridad alimentaria del perro bonachón, mientras que la libertad del otro se paga a costa de estar probando suerte de poder encontrar algún bocado qué llevar a su boca. Es, si se quiere, una libertad imaginaria. Y con respecto a la vida idílica, a la Arcadia campesina es engañosa y nos extravía, dice Dagonet en el Número y el Lugar: "Se idealiza mucho la vida del campesino: miserable, aislado e incluso sub alimentado. Las nostalgias del pasado mienten y distorsionan." Esto puede denominarse una cierta racionalidad administrativa que no es más que favorecer la concentración de la población y con ella facilitar una mejor distribución de los recursos con el equipamiento urbano y prestación de servicios. Hoy día a esta misma dinámica se le conoce como el ordenamiento social de la propiedad rural para así intentar pagar esa deuda tan atrasada con el campesino que vive de manera miserable por la escasez alimentaria y de otros servicios, abundantes y concentrados en la ciudad.


Posdata:

 Escrito  para el Curso 
Historia Avanzada de los Medios Técnicos
Profesor Luis Alfonso Paláu


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¿Por qué no aceptan a Quintero?

Por: Jorge Mejía Martínez
Analista Político

La oposición de quienes perdieron la alcaldía de Medellín, arrancó el mismo día de las elecciones, después se tradujo en una convocatoria en marcha de revocatoria de mandato, asumida por algunos de frente y tibiamente por otros, sin consideración de los soportes legales para un ejercicio de este tipo: la inconformidad social generalizada y el incumplimiento del programa de gobierno. Sólo rabia y amargura de los derrotados.

Además del sinsabor ante la pérdida de la alcaldía por parte de fuerzas poderosas como el uribismo, el federiquismo y el fajardismo, ante un inicialmente candidato desconocido pero atrevido, lo que no admiten, no aceptan la pertinencia de asumir el costo de arrebatarle a un poderoso sector empresarial de la ciudad el manejo y control de EPM, en los últimos años, puesta al servicio de intereses privados en menoscabo de los públicos.

Ese sector privado ha sido el gran financiador de las campañas políticas locales y el auspiciador, con sus cuotas políticas al frente de la alcaldía, la gerencia y la junta de EPM, de la puerta giratoria por donde transitaban sus representantes que iban y venían, siempre en defensa de los intereses privados del grupo.

Ello se tradujo en que EPM se convirtió en la tabla de salvación de empresas en quiebra como Conconcreto e Integral, y en que EPM asumiera en los últimos 10 años los costos y sobre costos de malas inversiones, en el país y por fuera, auspiciadas por esos voceros privados con presencia en las instancias de decisión de la empresa pública y la alcaldía.

La contingencia de Hidroituango, resultado de fallas humanas y técnicas, con altos sobrecostos, sin que hubiera alguna reacción seria por parte de la entidad sobre los responsables de la afectación del patrimonio de los medellinenses, es el colmo de la connivencia y la complicidad entre personas más interesadas en dejar las cosas como están y en hagámonos pasito, para provecho de los culpables.

Esa es la gran pela que Quintero se atrevió a asumir. No hay mejor defensa del patrimonio público que acabar con esa puerta giratoria. La lucha contra la pobreza y la desigualdad en Medellín, el gran reto superior, con muy precarios o nulos resultados hasta ahora, requiere deslindar esa frontera de lo público y lo privado.

Ante tamaña osadía de Quintero, los perdedores en octubre de 2019 de la alcaldía, muchos ligados al grupo empresarial, solo encuentran tema para alimentar la oposición en sí nombró a alguien o no, los títulos académicos homologados, las equivocaciones en las declaraciones de prensa, si es amigo o no de Luis Pérez, si afrontó con perfección las vicisitudes de un fenómeno impredecible e incierto como la pandemia, si la cama UCI número mil, si hay basuras en las calles etc. etc., insignificancias frente al gran reto de la defensa del patrimonio público, así haya que arrebatarlo a un poderoso grupo empresarial experto en financiar determinadas campañas políticas y usufructuar el poder.

Termino con lo siguiente: en gran parte Daniel Quintero está terminando lo que Fajardo no fue capaz de hacer: Desclientelizar cabalmente la administración local.

Fajardo avanzó en la depuración de la alcaldía al quitársela a algunos grupos políticos tradicionales de la ciudad, pero cayó en el otro extremo, entronizó el clientelismo empresarial, las cuotas más significativas de la administración municipal ya no eran de los grupos políticos, pero sí de los círculos económicos. ¿Cuál más nocivo?

La favorabilidad alta de Quintero en todas las encuestas, da cuenta de que eso es lo que quiere la ciudad, cada loro en su estaca.

Tomado de Minuto 30



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Los Perdedores

Mauricio Castaño H
Colombiakrítica
Historiador

Los perdedores, los fracasados han llamado mi atención. Pensarlos en su adversidad, en su mundo adverso, mirarlos quizá en un lugar indigno al que fueron destinados... arrinconados. Sé que son muchos y de muchas partes, de muchos lados, incluso los que pueden estar en la cuerda floja o en el filo de la navaja como suele decirse, pero son los estudiantes a los que quiero referirme. Algo conozco de ellos. No me son ajenos y sí muy familiares. He pasado parte de mi vida en la enseñanza formal e informal. Sé que el término fracasados o perdedores es chocante y repele a la institucionalidad. Pero mi intención va más allá de lo que algunos pueden apreciar como un gusto considerado o compasivo por estos seres marginales. 

Es otra perspectiva, otro el foco de donde se les quiere mirar más allá del mundo del éxito. Nuestra mirada está más bien del lado de lo que han pensado ciertos autores en ver allí otras lógicas diferentes a aquella monogamia del triunfalismo. Pienso en autores como Bataille con su estética del fracaso, en ver en los miserables la protesta silenciosa contra capitalismo, esos mismos que se las arreglan  para vivir con lo casi nada porque están por fuera del circuito de la producción. Los que viven alejados de la distribución y de las buenas maneras burguesas, establecidas como valores de verdad para que todo el mundo se enganche como soldados obedientes. Y son esos mismos que al ser alejados del circuito de la distribución, dice Bataille, lo único que les queda, entonces, es la destrucción.

Todos éstos marginales están en medio del azar y la necesidad. A ellos se les hace justicia cuando se los sitúa en lógicas distintas que colisionan con el orden establecido. Me vienen a la memoria algunas referencias. Dice Borges sobre los derrotados: "Yo sé (todos lo saben) que la derrota tiene una dignidad que la ruidosa victoria no merece..." O está otra sobre las lógicas distintas que poseen cada cultura y que en la superposición se trastocan, entonces  las convenciones que se creen son rectas son torcidas para otras: "El Goofus Bird es un pájaro que construye el nido al revés y vuela para atrás, porque no le importa a dónde va, sino dónde estuvo." Esto no es más que la imposibilidad de pensar lo impensado, son nuestras limitaciones de la cultura dice Michel Foucault: "En el asombro de esta taxinomia, lo que se ve de golpe, lo que, por medio del apólogo, se nos muestra como encanto exótico de otro pensamiento, es el límite del nuestro: la imposibilidad de pensar esto." Nietzsche también nos es familiar en advertir sobre estas imposibilidades de ver lo diferente: "la represión y la ideología no constituyen el combate de las fuerzas, tan solo son el polvo levantado en la batalla (….) Las palabras más silenciosas son las que traen la tempestad. Pensamientos que caminan con pies de paloma dirigen el mundo.»

Esta elección por los marginales o los perdedores, este gusto no es más que un camino que vale como método. Y una meta, un viaje precisa de buenas compañías angelicales que nos alertan sobre desviaciones para centrar la mirada donde la pasábamos de largo. Digo angelical para decir mediador. El buen ángel, recordando a Serres, es el que permite la comunicación sin interferencias, deja que todo fluya para que emerja lo mejor. En contraposición está el ángel maldito, caído porque se guardó la información para sí. O para decirlo mejor, toda construcción es social, está fundada en las motivaciones y sueños en la que otros deciden acompañarnos. Pero queremos hacer una anotación que fustiga cierto método hecho verdad total y es tomado por la institucionalidad universitaria como una preforma que debe calcarse y aplicarse a todo objeto de estudio. Y tanta es la aberración que se ha llegado al extremo de crear metodológos y objetivólogos que dirán la última palabra por dónde debe caminarse, y muy en contravía de la sentencia que versa: "caminante no hay camino, se hace camino al caminar." Al respecto y para fustigar ese método imperial en el que prevalece la forma sobre el contenido, Dagognet cita a Bachelard: "Recordando la picante anotación de Gaston Bachelard que fustigaba los métodos: “ 'todo discurso sobre el método es un discurso de circunstancia”. ¿Cómo separar el paisaje y el camino que él lleva?' .... El método  se encuentra en la obra misma, en el proceder; ¿cómo extraerlo, sacarlo por fuera de su movimiento mismo, sin echarlo a perder o reducirlo a un formalismo perezoso?" Dagognet. p. 255s

Una cosa lleva a la otra. Esta expresión hace comprensible cómo un diseño, en especial de indicadores, desencadena en casacada una serie de prácticas pegadas a un mismo fin que desvían la esencia educativa. Demos dos ejemplos. El primero corresponde con el diseño del indicador universitario de publicaciones científicas producidas. A partir de allí todo gira a su alrededor, toda acción se tasa a partir de allí, que tanto se produce, que tanto se publica y sobre todo crea unas élites del conocimiento por un lado y por otro, en la marginalidad, una gran cantidad de frustrados, de fracasados que no acceden al éxito académico, son esos profesores que según la publicación referenciada padecen estrés en más del 82% (muy pertinente la publicación española ver link aquí). Esto es centro de toda la vida universitaria que supedita lo demás y para resumir diremos que el meollo del asunto está en qué la universidad fue absorbida como una pieza más del gran Mercado Industrial, y a partir de allí todo resulta envenenado: el estudiante es tratado como un Cliente cuyo destino es la sociedad de mercado. A partir de allí todo se deriva en lógica capitalista: profesores vinculados, provisionales, contratados por horas o cátedras, investigaciones que interesan al mercado, número de publicaciones en revistas especializadas. Y con ello corre la perversión de venderse al mejor postor y producir a toda costa, no importando los medios sino el fin, y de allí lo inescrupuloso o lo no ético de los profesores que se apropian o roban las producciones intelectuales de sus estudiantes para cumplir con sus metas a toda costa. Esto llevó a abandonar en cierta medida la función de la escuela que es movilizar saberes y enseñanzas de la sociedad ganadas a través del tiempo. Ya no se ven rastros de una moral amorosa de la enseñanza cuya función es la transferencia con la sóla satisfacción de estar haciendo el bien, es el principio de la transitividad del que hablaba Michel Serres, y en el cual todos ganan en este proceso de enseñanza aprendizaje, nadie queda privado en el circuito de la distribución.

Otro tanto y guardando las proporciones sucede en la educación secundaria. El estudiante es tratado como cliente cuyo gran destino es la empresa capitalista. A partir de allí se desprende todo el diseño escolar cuya figura central es la cabeza del director o rector. Acá una anotación central: apartir de la reforma educativa en la década del noventa, éste pasó de ser una figura Pedagógica a ser una figura meramente Administrativa que tan solo se preocupa por administrar cosas y gente en función de unos indicadores, en especial los de cobertura educativa pero sin importar la calidad. Esta figura actual no tienen nada que ver con la anterior que estaba investida del saber Pedagógico que orientaba y guiaba a sus coequiperos profesores y a su muchachada de los estudiantes. Hoy sólo la preocupación es responder a unos indicadores de cobertura y de ser eficientes en administrar las cosas que le fueron asignadas, que en esencia refiere a hacer mucho con poco, que en muchos casos se ha entendido con la tacañería en el mejor de los casos, en otras se va al extremo de la exclusión: creer que los estudiantes de la educación pública son unos perdedores que no tienen derecho a nada y más bien les cuelga la condena de llevar una vida miserable y desgraciada, esto es una especie de segracionismo o fascismo en el cual han confluido muchos profesores, encontrando así excusa y refugio para su mediocridad.

Esta disertación no tuvo otra intención que la de visibilizar esos marginales, esos fracasados producidos por un sistema que nos les halló un lugar digno, y por el contrario son arrinconados y privados de los bienes sociales que sin lugar a dudas son patrimonio de la humanidad, del mundo.


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Religare: Pacto de Fraternidad

Mauricio Castaño H
 historiador
Colombiakrítica

La palabra religión viene del latín religare, lazo, que quiere decir volver a ligar, unir, enlazar. Es unir a los que antes estaban separados con el fin de formar una comunidad. La misma comunidad reposa sobre creencias y rituales que refieren y expresan maneras de vivir, prácticas que vivifican el estar juntos. Forjar, vivir en comunidad a través de rituales. Es la esencia del religare y su antítesis es el individualismo que preconiza la moral y quizá la ética que es del resorte de cada persona. Y más acá, la Justicia trata de equilibrar la balanza dando a cada uno lo que es debido. La motivación de ésta, es regular al individuo, si se quiere, desde una obligatoriedad, desde un hacer cumplir unos derechos y deberes que a cada quién corresponden y que obedecen a un pacto colectivo establecido y acordado por todos o por la gran mayoría. Y dos extremos derivan del religare: por un lado nos viene una religión sin la intermediación de un Dios como lo propuso Comte; o por otro, un Dios pero sin anclaje en lo real, tan sólo abstracción y contemplación, todo se centra en un mar de buenas intenciones en el hacer el bien pero que caen en el vacío, no tienen soporte en un real, ejemplo es la ciudad del Vaticano, solo es piedra y poco de carne bondadosa, es más bien ejercicio vanidoso de poder que corrompe, muy lejos de una  vocación o de unas prácticas a las que convocan los rituales de estar en comunidad.

El religare, la religión, en esencia es comunidad vivificada, son prácticas, estilos de vida que favorecen el bienestar del colectivo, es la soberanía de un yo bondadoso que se reclama o se debe a un nosotros, al bienestar general. Por eso la vida se inspira en el hacer, en los hechos, en la efectuación, en la materialización de aquellos deseos o principios que velan el bien común y que refieren un hiperrealismo, comprensible por la trans substanciación de la química: el pan es mi carne, el vino es mi sangre, este cuerpo es Cristo, este cuerpo es toda la comunidad... Citemos tres ejemplos o ilustraciones claras y que son la esencia del ritual en los Evangelios de la religión católica, en San Marcos, a lo cual nos referimos y llevados de la mano de Dagognet al cual seguimos en este desarrollo expositivo en su capítulo sobre la Religión:

1. “Cuando presentes tu ofrenda en el altar, si allí te acuerdas de que tu hermano tiene algo contra ti, deja tu ofrenda delante del altar, y ve primero a reconciliarte con tu hermano… Apresúrate a reconciliarte con tu adversario.” 


2. “Habéis escuchado que se dijo «ojo por ojo, y diente por diente»… Pues ¡bien! Yo os digo de no resistir al malvado. Al contrario, si alguien te da una cachetada  en tu mejilla derecha, ponle además la otra. Te quiere armar un tropel y tomar tu túnica, pues déjale también tu abrigo.”


3. “«Amarás a tu prójimo y odiarás a tu enemigo». Pues ¡bien! Yo os digo  «Amad a vuestros enemigos… si amáis a los que os aman ¿qué recompensa tendréis? Y si reserváis vuestros saludos para vuestros hermanos ¿qué hacéis de extraordinario?».”


En suma, el religare, la religión es un pacto de fraternidad en ejercicio de las prácticas de vida, y que debe diferenciarse de las obligaciones o imposiciones que vienen de afuera como son las leyes. Dice Dagognet: "Para entenderla mejor desde su principio, debemos oponerla a la moral; ella  forma su antítesis, en la medida en que preconiza el rechazo del individualismo; por este hecho se aleja de las bases fundadoras de la ética: la justicia (a cada uno lo que le es debido), la responsabilidad (es menester reparar lo que se ha destruido abusivamente), el derecho (la defensa, gracias a la ley), la felicidad (un arte de vivir), la propiedad (el  patrimonio), el Estado (el interés general), la familia (el medio primero, dedicado a la educación), etc. Un teórico de la religión, Schleiermacher —Discurso sobre la religión (1799) —, debía insistir sobre la distancia entre la religión y la moral: 'La moral desarrolla, a partir de la naturaleza del hombre y de su relación con respecto al  Universo, un sistema de deberes; ordena y prohíbe acciones con una autoridad ilimitada. Esto pues también, la religión no se debe arriesgar… Ella no debe hacer las veces de un  recipiente con un código de leyes.'”

Insistimos en las prácticas, en nuestro medio decimos que el ejemplo arrastra, citemos a Dagognet: "Pronto va a resultar de esto una consecuencia que no ha sido suficientemente  tomada en consideración: la religión no consiste en pensamientos piadosos o imploradores, sino que ella tiende ya a realizar el pacto de fraternidad, en la base de la Iglesia misma; no es suficiente con celebrar o con recomendarlo, conviene  institucionalizar (la efectuación, la obligación de una liturgia y de ceremonias que fortifican el acto fundador). Sin el acompañamiento gestual, sin el juego corporal, la vida religiosa se pierde. El moralista no conoce la obligación de una asamblea de fieles  y de los ritos que la consolidan. ¿Qué busca la religión? ¿Por qué mantenerla? Nadie duda que el hombre sea el enemigo del hombre (Homo homini lupus, el hombre es un lobo para el hombre, según la frase de Hobbes). El querer-vivir del uno implica la disminución del otro. Y ya hemos visto que la moral  trata de limitar este negativo: que cada uno pueda existir y encontrarse al abrigo, que pueda rodearse de lo indispensable ¡y sea incluso respetado en su autonomía!" Y por ello mismo no se puede concebir pueblo sin iglesia, sin espacio en dónde recordar los rituales que incitan a su efectuación para vivificar a la comunidad.

Una reiteración en pregunta: pero entonces ¿en qué se diferencia esta atadura en Derecho, en qué distingue esta obligación pactada en un contrato social y jurídico del religare, del lazo religioso? Incluso uno puede preguntarse ¿qué sentido tienen un pacto más allá del Contrato Social que incluye en términos generales el Estado Social de Derecho o el Estado Moderno o el Estado a secas? En otras palabras ¿Qué sentido tiene la existencia de la religión, el ser religioso en una sociedad que ha racionalizado y ha inventado o perfeccionado tanto dispositivo de control social? 

Pues bien, nuestra respuesta tiene que ver con la necesidad que tiene el viviente humano de dar solución a eventos del espíritu, a gestos o procesos que demandan una eficacia simbólica. A esto también se le ha venido llamando ciencias del espíritu en tanto que lo subjetivo termina en última instancia objetivándose, por ejemplo, toda obra humana es la simbiosis, trans substanciación o el ensamble entre quien la realiza y la materia misma, en la obra misma está el espíritu impregnado de quién la ejecutó, de quién la llevó a cabo, llámase artista, artesano, ingeniero o cualquier hacedor que tenga un objeto entre sus manos y luego lo transforme para luego resultar un objeto subjetivado. El hombre es un ser social que requiere de acuerdos para mantenerse en agrupamientos. Y de ello dan cuenta los dispositivos que lo mantienen y le recuerdan de su pertenencia bien sea a una nación, a un clan, o a una determinada comunidad de la cual hace parte. El hombre es la única especie que requiere darle cuerda al reloj. Es el único que ha domesticado el tiempo y el espacio. Su conciencia de saberse que es finito, que su vida tiene un principio y un fin, saberse que su destino es la muerte, lo hace redoblar en esfuerzos no ya tan instintuales sino culturales para perpetuarse después de muerto en sus obras, tanto como el ego o la vanidad se lo permitan.

Recordamos a Serres que nos enseñó a René Girard y ver en él, ese antropólogo que develó que la violencia se propaga como un virus, como una pandemia y mucho más se aprende a través de la imitación, de la mímesis, ¿Para dónde va Vicente?... Para dónde va la gente. Los comportamientos se aprenden por imitación, todos quieren imitar al gran ídolo que una y otra vez, y mil veces más pasan de manera repetida por la televisión, entre ellos los asesinatos a cualquier hora del día, en el desayuno, almuerzo y cena. Con estos autores aprendimos la diferencia entre lo santo, lo generoso (la paz) y lo sagrado del politeísmo o fundamentalismo (el dogma, la guerra, los soldados de dios que serán recompensados por su sacrificio). Pero no olvidemos ese gran invento del cristianismo recordado por Girard: el Perdón, ese dispositivo que cierra el círculo de la violencia, que frena la bestia de la muerte y en su lugar nos reconcilia: quién se sienta libre de pecado que arroje la primera piedra… la mujer increpada es salvada de ser apedreada.

Agradecemos la motivación de éstas líneas a esos espíritus gregarios, Angelicales, mediadores, generosos que son capaces de darlo todo a cambio del bienestar colectivo, del bienestar de la comunidad, incluidos aquellos que no profesan dogmas de fe, sino más bien que su vida misma es un testimonio de bondad y de efectuación de hacer el bien a los otros. Nosotros mismos no reclamamos pertenencia a ningún credo o doctrina religiosa, pero nos seduce aquella generosidad desinteresada, aquel invento, aquel dispositivo religioso, aquel religare que vivifica a la comunidad con sus rituales en ese pacto de fraternidad. 


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Mauricio Castaño H
Historiador
Colombiakrítica

Los hechos referidos  me fueron relatados por un profesor de la educación pública y tratan de una tensión dada entre los docentes y su directiva o rector, respecto a las diferencias de volver a clase en el contexto de la pandemia del Covid. Pero el pulso, la tirantez a mostrar, no es más que la evidencia o reflejo de lo que se quiere ocultar. Mientras más se muestra, más se oculta, es la tesis que se quiere desarrollar en estas breves líneas. A medida que ha avanzado el tiempo de los estrictos protocolos del distanciamiento social, que restringen el regreso a clase, estos están cediendo para que todo vuelva a la normalidad, y así garantizar el derecho constitucional a la educación que tiene todo niño colombiano. La institucionalidad en cabeza de la directiva o rector están en procura de restablecer el servicio educativo y consiste éste en hacer que los estudiantes regresen a las aulas de clase suspendidas cerca de un año a causa de la emergencia pandémica.

Pero vamos por partes. Demos algo de contexto de la educación pública. En el escrito anterior sobre la baja calidad educativa pública, en el cual se esbozaron sus causas, las cuales están relacionadas con la baja formación de los docentes, comprendidos también sus directivas, y que todo esto confluye para que la escuela sea un fracaso, un barco a la deriva, cuyo saldo rojo está siendo pagado por los estudiantes que no logran adquirir las competencias estándares o básicas del saber leer, escribir, sumar, restar, dividir y los conocimientos en ciencias. La cifra representativa es el 56% de los estudiantes que no logran graduarse en el país, que saborean la frustración de no poder soñar con un mundo mejor.  Y a cambio  son empujados al mundo de la informalidad, de la ilegalidad o del crimen organizado. Y los otros muy pocos que sobresalen son absorbidos por la empresa formal en sus fábricas robotizadas.

Pero situémonos en la tensión anunciada.  De un lado está la autoridad rectoral, el agente administrativo que actúa bajo la presión gubernamental de producir resultados volviendo poco a poco a la normalidad académica. Del otro lado están los docentes cobijados por lo sindical que tensan fuerzas para presionar al gobierno estatal, su norte y su plataforma de lucha no es más y no es menos que lo mero reivindicativo, lo salarial.  Y la calidad educativa es marginal, inexistente, poco o nada importa. La masa, la fuerza ganada está allí. Y por eso mismo asistir a clase, llevar a los chicos al aula, es una medida que rompe con la comodidad feliz en la que se encuentran los perezosos docentes sin dar clases pero recibiendo sin falta su cheque mensual, con su paga garantizada con el mínimo esfuerzo, por lo demás, mucho se ha dicho, que el docente de la baja calidad es el de mínimos, el de mínimos esfuerzos. El docente que no posee ni las capacidades, ni las competencias requeridas para ofrecer la mejor calidad a sus estudiantes y que por el contrario, el ejercicio de la docencia es tortuosa, una carga difícil de llevar, es decir, un docente frustrado, que no le alcanzaron sus méritos intelectuales para ingresar a otra profesión mejor paga, pero ahora está ahí, y como bien lo dijo una pedagoga, este docente mal hallado, es un agente tóxico que todo lo envenena, que infesta todo el ambiente educativo envenenando lo poco aliviado que se encuentre. Allí el campo de batalla es ruinoso, no es el descrito en el Poema Pedagógico de Makárenko, en el que todas sus luchas a brazo partido están dadas por dar lo mejor de sí y sacar adelante a su muchachada, a sus díscolos estudiantes que amenazan con hundirse en los bajos mundos de la droga.

Pero bueno, si quienes halan de ese lado están tan deslegitimados... ¿Por qué no se impone la razón que hay del otro extremo? Lamentamos ser simplistas, pero diremos que quien quiere restablecer el orden tampoco tiene autoridad moral y para ser coloquiales, esa autoridad administrativa está cortada con la misma tijera. Veamos. La educación hace rato perdió el calificativo de calidad y en su lugar fue reemplazado por el de cobertura, y sabido es que cobertera sin calidad es oportunidad perdida, es fracaso. Esta figura administrativa carece de lo pedagógico, incluso su autoridad moral está socavada por secreticos vergonzosos de toda índole que están ahí para que sus contrarios chantajeen en el momento de equilibrar fuerzas y que todo el mundo sabe pero hacen los que no. Esta figura rectoral, decimos, se dedica a tratar de que las cosas funcionen a media marcha para producir resultados demagógicos para la administración pública, hacen parecer que las cosas están funcionando, pero la verdad no es así, todo es un barco a la deriva. Vale una salvedad, existen muy pocos maestros idóneos (los de primaria y rurales) que procuran lo mejor, pero una sola golondrina no hace verano, y queda atrapada en lo peor de los mundos.

Para dar más pistas de este objeto real de la baja calidad educativa en el que nos hemos sumergido, fustiguemos eso que se está haciendo para parecer que se está trabajando. Son los llamados talleres o equis cantidad de hojas que el profesor de cada área o materia toma del internet, copia y pega en diez o quince hojas, las imprime, se las lleva al rector, este las manda a fotocopiar para luego entregar un paquete total de 50 o 100 hojas  a los estudiantes, que como ya se dijo antes, no saben leer. Entonces viene nuestro reparo de para qué este acto a sabiendas que no existe control de calidad de lo mal copiado por los docentes y de saber a ciencia cierta que estos estudiantes no sabrán leer ni comprender lo que se les están entregando. Todo esto es para parecer que se está trabajando.

Esta pandemia puede traer su lado favorable en esta crisis educativa, es en que la agudice, que la evidencie para que se gane lo mejor y lo competente que se está mostrando en ciertas plataformas educativas dedicadas con seriedad en pensar el tema educativo. Amanecerá y veremos. Por el momento, esas discusiones en la educación pública, apenas es la punta del iceberg de la baja calidad educativa que no va por buen rumbo.



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Educación Estandarizada

Mauricio Castaño H
Historiador
Colombiakrítica

La baja Calidad Educativa es la expresión de la exclusión. Se excluye, se deja por fuera a quienes no la alcanzan unos rendimientos exigidos. Para una mayor precisión se ha de entender por calidad educativa los procesos que conducen a una efectividad en el alcance o en los logros de las competencias básicas que son estándares en cualquier lugar del planeta como lo son saber leer, escribir, sumar, restar, dividir y tener conocimientos básicos en ciencias. En cualquier lugar en el mundo un ciudadano debe dominar estas exigencias que son el propósito de una alfabetización planetaria desde finales de 1850. Bien cierto es que las exigencias de la industrialización sentaron esos parámetros para que un ciudadano pudiera incorporarse a ese nuevo mundo urbano. Pero hoy el mundo es el de la fábrica robotizada que no requiere de tanta mano de obra, más sinembargo la escuela insiste en ello a espaldas de la realidad.

Para tal efecto y para una mejor comprensión de la expresión de baja calidad, mostraremos cinco gráficas que miden aquellas competencias básicas y a su vez la relación que se tiene del mal desempeño de los escolares con los profesores. Si a los estudiantes les va mal, debe existir una razón que explique tal desempeño. Y la más próxima es quién se desempeña como profesor o mucho mejor el sistema educativo es el que está fallando. Miremos las gráficas y luego nos permitimos algunos comentarios. 

En la primera gráfica puede apreciarse el desempeño por área en Medellín y Colombia. En una y otra no se alcanza la media que son 500 puntos, siendo el máximo puntaje 700 acorde con las Pruebas Pisa y Saber.  


El la segunda gráfica se tiene el desempeño de estudiantes por niveles de cero a cinco. Y son los niveles de cero, uno, dos,   suman más 50% de los que obtienen bajos resultados, es decir no alcanzan las competencias escolares. Y quienes obtienen un buen desempeño son una minoría. 


Y son esos que logran los mejores resultados los pertenecientes a los colegios privados, allá en la gráfica tres, la barra más elevada de color verde intenso así lo indica.



Estos bajos resultados no son más que el fracaso escolar en aquel propósito planetario de dar alfabetidad a los ciudadanos. Corresponsables de que los estudiantes no logren esas competencias, son los docentes. 

En las gráficas correspondientes puede observarse que quienes estudian ciencias de la educación, los futuros profesores, son los que tienen los peores desempeños con relación a las demás profesiones, incluso a los que estudian bellas artes, de quienes puede suponerse son más bien ajenos a las matemáticas o al mismo lenguaje del habla y de la escritura, pero no, ellos los superan con creces. 

Finalmente, la gráfica que muestra los rangos salariales del profesional: recién, con un año o quince años de egresados, se ve muy claro a quien le corresponde el más bajo salario: a los profesores. Repetimos lo mucho dicho al respecto, que quienes acuden a estudiar las ciencias de la educación son los estudiantes que no les alcanzó el puntaje o el dinero para estudiar otra profesión mejor paga, entonces tienen que conformarse con lo que puedan alcanzar con su mediocridad. Es, entonces, la escuela un lugar de frustración. 



Pero quienes van a pagar todo ese saldo rojo de la baja calidad son los propios estudiantes. El dato es demoledor y contundente: el 56% de los estudiantes colombianos no logran graduarse de bachilleres. Un comentario más: Esa incompetencia del docente va a escudarse en el recurso más pobre, más miserable que puede encontrar la ignorancia: La tiranía del profesor hacia el más débil y desprotegido, el estudiante. Usa el recurso de la nota como chantaje, la expulsión del aula de clase. Este es un profesor tóxico que segrega ignorancia y sobre todo odio. Un buen maestro no se apalanca en una única metodología para hacerse comprender, prueba ésta, aquella y otras, incluso puede reunir a los estudiantes por grupitos y poner a los que le han entendido para que les explique a sus compañeros, suele suceder que se le puede entender mejor al compañerito que al mismo mismo docente. Por lo demás, las solas metodologías sin contenidos que le soporten, no dicen nada. Son las críticas que se les ha hecho a las facultades de educación que descuidan los contenidos por privilegiar la mera forma, el mero método. Un docente licenciado sale sabiendo nada, es muy bueno en nada porque no dominan ningún saber específico como sí lo hace un profesional formado en química, física y cualquier otra profesión. 


Dejaremos otros análisis para próximos escritos, ellos hacen parte de una investigación que recién realizamos. Prometemos abordar la Educación Aternativa o en Contexto, que consideramos es complementaria de la Estandarizada.


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El Cáncer y la Industria Alimenticia

mauricio castano h
Historiador
Colombiakrítica

Lo que no mata engorda, se lo dice con frecuencia, pero en nuestros días no es así. Resulta que en este mundo actual, la comida industrial es la que nos está matando. Ya son muchos países que han prendido las alarmas por la obesidad considerada como una pandemia que agrava la salud y colapsa tanto al sistema como sus presupuestos. Y, en esencia, las raíces del mal han sido identicados en los azúcares, las arinas blancas y las grasas saturadas, todo esto aumenta los tejidos adiposos y es caldo de cultivo para las células cancerígenas. Para citar tan sólo un ejemplo, que alerta sobre la obesidad como pandemia en todas las edades, tiene que ver con las bebidas azucaradas que están siendo prohibidas en las escuelas, es el caso de México así como en muchas otras naciones europeas, está prohibido su consumo dentro y en los alrededores de los colegios.


Ésta triada de azúcar, grasas y harinas blancas, y todo esto dicho en una expresión la industria alimenticia es la que está matando a la gente. Sumidos en su negocio, en producir más con menos, se fueron por el camino fácil sin importar la salud de los consumidores, de la gente, de la población del mundo entero. Fue apartir de 1940 que la industria como tal se disparó y a la par el cáncer y la obesidad también se elevaron. Muchas investigaciones entre las que referenciamos al psiquiatra especializado en neurociencias David Servan-Schreiber, fallecido por un tumor cerebral siendo aún muy joven, es quien inspira estás líneas en su libro Anticáncer. Diezmado en salud, aprendió que el mirar médico es distante, despreciativo y petulante, y saberse vecino de la muerte lo aproximó a los pacientes y entonces empieza a vivir la humildad, a pausar la vida y comer de manera saludable para alargar un poco más de una década su joven vida.

 El mismo pudo demostrar al detalle que lo que comemos es lo que nos está matando a través de los diferentes cánceres. Esto y no la derivación genética, de genes, es la causa del problema. Cada vez somos más lo que comemos, el ejercicio que realizamos a diario, el manejo del estrés o de las vidas agitadas, el proporcionar emociones generosas y de alegría, no tóxicas, a través de cultivar relaciones sociales o amistosas, en suma, a todo esto llaman estilos de saludable o epigenetica, que no es más que los individuos y su entorno... nosotros somos el entorno, la sociedad, los amigos y la ingesta que nos proporcionamos.

Muy pocos alimentos, solo los orgánicos, están limpios de cancerígenos, todos los demás están bañados o juagados en insecticidas o sustancias conservantes que propician los criaderos en nuestros cuerpos de células cancerígenas. Un gran grupo de alimentos sobreabundan en Omega 6 (y no en 3, el benigno), sustancia que favorece los tejidos adiposos para que se desarrollen los tumores malignos. Estos alimentos son las carnes provenientes de ganado, cerdo y pollos alimentados con maíz. Es tan sólo un ejemplo. Y como no recordar una de los mayores atentados a nuestro estómago como es la hamburguesa. En los Estados Unidos tan sólo una porción ingerida por una persona contenía alrededor de 3.200 calorías, la cantidad suficiente para estar un día completo en plena actividad. Hoy, por presión de grupos de salud, bajaron ésta cantidad calórica, aunque sigue siendo muy cuestionable su carne trans, con cancerígenos, envuelta en harina blanca o pan. Aunque sea cierto que todos estamos montados en el mismo barco de viaje a la muerte, la diferencia está en vivir de manera saludable y no estar esclavos de la enfermedad. Incluso, hasta en la muerte y estando en vida, se puede preparar un buen morir. Entonces, hablar de muerte es también hablar de la vida.


La Muerte y el Morir

Si bien saber vivir, saber comer nos proporciona una mejor calidad de vida, ello, claro está, no evitará que sobrevenga la muerte. Hablar de vida, es también hablar de la muerte, una y otra son caras de la misma moneda. Nacer es empezar a morir, un día de vida, es otro de muerte. La vida es muerte que viene, que se va acumulando, que viene de a poquitos, hasta el día de la gran transformación que pasamos a ser polvo cósmico u otras formas de vida en su rica y variada descomposición. Pero siguiendo a David, nuestro autor referido, la muerte no se tiene presente y siempre es vista lejana y que tan sólo le sucede a otros, hasta cuando la tenemos cerca con alguna enfermedad que nos diezma y nos hace poner un alto radical en la vida, nos hace pausar las vidas locas que se llevan al ritmo de la fama, sus vanidades y la soberbia. 

Es curioso que la experiencia de la muerte pasa por los actos de generosidad que dan sentido a las vidas. León Tolstói bien lo resumen en ese acto solemne y de soledad que es la muerte…. Referencia al aristócrata que ha llevado una vida sin sentido pero que se lo da en aquel preciso momento en que su humilde y harapienta sirvienta, que le acompaña por las calles nevosas y heladas, amenaza con morir de hipotermia. El entiende en ese preciso momento, que es la oportunidad de ser generoso, de salvar la vida de otra persona sin más interés que el de la propia compasión. Procede y le da abrigo, le salva la vida a cambio de la suya, pero con la diferencia que hizo algo por los demás, su muerte fue plena, con un rostro tranquilo, en paz, ese mismo que en desespero anhela tener cada viviente a la hora de su partida: "Él ve una oportunidad de dar por primera vez sentido a su vida, se nota en su mirada de plenitud de morir, dió su vida por alguien sufriente, su valentía lo redimió." En ese momento, el aristócrata muere, decidió su muerte. Es curioso, pero ese amor desinteresado tiene un no sé qué que alivia a los espíritus que han sufrido la no paz. 

Es curioso esto de que uno mismo decide su muerte en tanto que, como suele decirse, las enfermedades son del espíritu, de nuestro ser, de nuestros estados de ánimos que favorecen o no tales derivas de thánatos. Recuerdo, de paso, a Francois Dagognet, quien dice que uno solo muere de una misma enfermedad, la cual se habita para insistir, para precipitar la propia muerte. La enfermedad sirve para retrotraernos de las angustias existenciales pero a su vez es caminar nuestro propio destino. Es un facilisimo de retrotraimiento recurrente. En antítesis, la salud se restablece para hacer frente a la vida. Por esto mismo se dice que  siempre se está enfermo de la misma enfermedad. Pero la verdad es que estar enfermo es perder la libertad por la dependencia que se tiene de otros y gracias a que la vida se viene abajo de a poquitos, no importa que haya sido un accidente o un ataque fulminante al corazón, al parecer nada es gratuito.

En suma, a todos nos asiste un temor al morir o a la muerte. La sombra de la muerte es quizá la que logramos ver cuándo la vida es pausada. Tanto el miedo a sufrir o a no saber los supuestos misterios que la muerte encierra, es lo que impulsa a cada individuo a agazaparse, a ir por la vida anestesiado o drogado por el trabajo, el Poder, la fama o las drogas alucinógenas. Todas ellas distraen de sabernos finitos en que algún día moriremos. Es una concepción dualista pero que en la realidad la vida y la muerte van juntas, son indisociables. Nacer es empezar a morir, cada día de vida es otro de muerte. La vida es muerte que viene. La muerte es vida vivida. El desgaste paulatino es inevitable. Todos somos mortales y nos corresponde morir algún día.

Si todo esto dicho es cierto, entonces en vano nos preocupamos cuando se le teme a la muerte por el dolor, por el ajeno, en especial el que creemos sufren nuestros seres más queridos en momentos antes de su partida, porque el propio está ausente. Citemos a David: "Con alivio, descubrimos que la muerte en sí no es dolorosa. En los días postreros, el moribundo ya no tiene ganas de comer ni de beber. El cuerpo va deshidratándose poco a poco, deja de haber secreciones, orina, deposición de heces, y va habiendo menos flema en los pulmones. Por eso, hay menos dolor en el abdomen, menos náuseas. Cesan los vómitos y las toses. El organismo va parándose. A menudo la boca está seca pero es fácil aliviar la sequedad chupando un cubito de hielo o un trapo húmedo. La fatiga se apodera de la persona y la mente se torna más distante, normalmente con una sensación de bienestar y a veces incluso de suave euforia. El moribundo pierde interés en conversar. Simplemente quiere coger una mano o contemplar la luz del sol por la ventana o escuchar el canto de un pájaro o una melodía especialmente hermosa. En las horas finales a veces se le oye respirar de una manera diferente; es lo que se llama «estertor». Tras esto suelen producirse una serie de respiraciones incompletas («el último aliento») y unas contracciones involuntarias del cuerpo y de la cara, como si se resistiese a quedarse sin la fuerza vital. No delatan sufrimiento. Son simplemente la señal de la falta de oxígeno en los tejidos. Entonces los músculos se distienden y todo acaba…" Junto con el miedo a sufrir y el miedo a la nada, muchas veces podemos encontrar la angustia de enfrentamos en soledad a lo que Tolstoi denominó «el acto monumental y solemne de la propia muerte». Tenemos miedo de que no haya nadie al final junto a nosotros para darnos consuelo, enfrentados a una circunstancia tan aterradora. A menudo esta soledad nos hace sufrir más que el dolor físico.


En lobby de la industria alimentaria

No olvidemos, para no caer en la ingenuidad, los temas de gran calado del mundo del Poder y que tienen que ver con el lobby político. El que hacen los empresarios de la industria alimenticia ante los estamentos de gobierno, en Estados Unidos para no frenar su negocio que está envenenando a la gente, pasó cuando Michel Obama quien patrasió reformas en su contra y a favor de la buena alimentación. En Colombia varias propuestas por poner cuidado a las bebidas azucaradas han sido abortadas gracias a los legisladores que son financiados por esas industrias de refrescos de agua azucarada con colorantes. 

Es un tema del negocio de las patentes. Aunque el brócoli así como otros productos orgánicos no se pueden patentar porque no fueron inventados por nadie y están ahí en la tierra, pero poco a poco se va tomando conciencia de que el buen vivir pasa por la buena alimentación libres de los baños venenosos vía fungicidas, etc. Escuchemos de nuevo a David: "Para aquellos que, como yo, desean protegerse del cáncer es inaceptable seguir haciendo el papel de víctimas pasivas de estas fuerzas económicas. La única opción que nos queda es armamos de toda la información disponible sobre lo que podría ayudarnos a controlar la enfermedad sin dañar nuestro organismo. La buena noticia es que contamos ya con suficientes datos sobre los efectos anticáncer de la alimentación como para que todo el mundo empiece ya a aplicarse el tratamiento. (p.137)

Es cierto, la esencia es encontrarnos a nosotros mismos que algún día seremos polvo: "El poeta habla de un tren que corre a toda velocidad por las aparentemente infinitas praderas del Oeste americano. Él sabe cuál es el destino final de esos vagones de acero: un montón de chatarra. Y el sino de los hombres y mujeres que ríen en los compartimentos: el polvo. Él pregunta a otro pasajero adónde se dirige, y el hombre responde: «A Omaha»  (p.192)

A los griegos debemos el término Pharmakon que significa a la vez el remedio y el veneno. Las leyendas refieren que hombres de Poder ingerían pequeñas pócimas de veneno para así ir acostumbrando el cuerpo a la intoxicación, y de esta manera contrarrestar un posible envenenamiento de sus enemigos que le querían muerto. Hoy, con la industria alimenticia, parece que a todos nos quieren muertos, es la tesis central del libro referenciado. Se trata entonces es de saber o aprender a alimentarnos, porque la industria alimenticia junto a la soledad, a la inmovilidad como el aislamiento nos están matando.


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Una Moral de la Enseñanza

Mauricio Castaño H
Historiador
Colombiakrítica

El quince de febrero del corriente año, un grupo de amigos festejamos en la virtualidad el cumpleaños del profesor Luis Alfonso Paláu. Lo seguimos llamando "profesor" porque desde su jubilación no ha dejado de compartir sus traducciones de autores franceses, que emergen para estar en el filón de las discusiones más críticas de lo que puede denominarse: la historia y filosofía de las ciencias, y en general, lo que viene a ser lo mismo, del pensamiento contemporáneo. Y es lo mínimo que puede hacerse con el amigo que se ha caracterizado por su generosidad y rigurosidad cuando se trata de responder a sus estudiantes como ellos mismos lo han testimoniado. Palabras más, palabras menos, al día siguiente, el profesor se aparecía con un documento que había traducido la noche anterior y me lo daba diciendo: esto te puede ayudar a pensar lo que preguntaste ayer en clase (Cabe anotar que él se pagó de su propio pecunio una traductora de tiempo completo para estar al día con estas traducciones). Este proceder, Paláu mismo lo define como saber  escuchar a sus estudiantes. Él se esfuerza por entender sus inquietudes y proporcionar el mejor material bibliográfico que les pueda servir para ahondar en sus inquietudes. 

Y mucho material, centenares de documentos, de libros, es avasallador la bibliografía fundamental y complementaria que proporcionaba en sus cursos. He allí una virtud deleuziana: la velocidad. Recuerdo a otro maestro, Antonio Restrepo, también de la Universidad Nacional de Medellín, que decía de la rigurosidad de Paláu, que le es propia pero que luego será cincelada por Susan Bachelard, quien asesoró su tesis doctoral a finales de 1970. En este sentido pedagógico resaltado y que él mismo revindica, ésta impregnado de una ética o moral amorosa y de generosidad de la enseñanza, "quien no sea capaz de responder y por respeto a sus estudiantes, debería renunciar."


Este acto de generosidad que caracteriza al maestro Paláu, me recuerda a Serres quien dice sobre la enseñanza generosa, cuando refiere la anécdota de una maestra que es preguntada por un niño escolar de por qué ella se esfuerza en cuidar tanto a sus estudiantes. A lo que ella respondió que la misma pregunta se la hizo ella misma cuando niña a su profesor. Quien le respondió que cuando estuviera grande comprendería la generosidad amorosa en la enseñanza cuando ella misma lo hiciera con sus discípulos. Serres también precisará que es en la enseñanza, en dónde se puede apreciar mejor el don de la gratuidad. He allí, uno de los pocos procesos en dónde el intercambio fluye de manera libre y se beneficia casi hasta la infinitud: quien enseña ha entregado un saber que será aumentado por quién recibe, pero a su vez este valor agregado y aportado por el estudiante, será aprovechado por el profesor para un otro mayor avance, y así el proceso se repetirá en otros terceros en una cadena infinita o mejor una cornucopia. Es un proceso retráctil.

Otras palabras nos vienen a la mente pensando en definir al amigo generoso. Montaigne bien expresó que lo característico de la amistad es lo incondicional y que ella misma surge cuando menos se piensa por un acuerdo implícito de voluntades, en dónde sólo está el disfrute de las presencias, incluso toda ella es muy cercana a la ociosidad, incluso mucho mejor, la amistad es parasitaria capaz de dar todo por el otro a cambio de nada. La generosidad es el precio de la amistad.

Este ejercicio magisterial, esta enseñanza del maestro, me gusta entenderla en la definición de lo virtual que hace Fauré, cuando precisa que ello comporta una acción actualizada en doble vía: cuando la mano escribe un pensamiento sobre la hoja en blanco, lo hace exteriorizando lo que estaba en abstracto allá en el cerebro, pero de rebote o retráctil, lo ya escrito sirvió para mejorar las ideas o pensamientos que antes eran tan sólo abstracciones o divagaciones: "De la misma manera que el proceso de escritura no consiste simplemente en trazar sobre el  papel palabras y frases que ya estaban inscritas en el cerebro; sólo escribiendo uno puede darse cuenta de lo que es capaz, e «interiorizar» de rebote lo que ha sido «exteriorizado». El proceso de exteriorización entraña de regreso un proceso de interiorización; nosotros que a la vez hemos heredado y producido esas tecnologías digitales, precisamos actualmente preguntarnos lo que las tecnologías de lo virtual digital nos hacen de retorno."

Todo esto dicho en reconocer una labor pedagógica de formación y difusión de un pensamiento crítico y que cobra mayor relevancia en un país donde no se alcanza a leer un libro al año. Peor aún, en dónde los profesores no leen y sólo se ocupan de presumir el último modelo de camioneta cuatro puertas, full equipo de sonido. Y en verdad estas son las discusiones intelectuales o pedagógicas de quienes se encargan de formar a las futuras generaciones del país, en ellos está el encargo de formar en pensamiento crítico. Sobre todo ese terreno árido, es en el que nuestro pedagogo cumpleañero planta sus semillas. Pero la verdad, él mismo, es la roca firme sobre la cual mucho pupilo edifica su vida intelectual en compromiso de soñar un mundo posible que parezca mejor al que nos ha tocado vivir.

De seguro no ha de echarse en saco roto el repliegue recomendado por el profesor Paláu en estos tiempos difíciles de tensiones, polarizaciones e intolerancias con el ejercicio de un pensamiento crítico: en épocas críticas, es mejor no arriesgar todo y mejor es aconsejable la quietud: si se quiere tener alguna acción sobre el futuro, hay que cuidarse. En fin, además, nos quedamos con  su ética o moral de la enseñanza.


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Entre lo Mejor y lo Peor

Mauricio Castaño H
Historiador
Colombiakrítica

Tanto huir, tanto esquivar para terminar conviviendo con nuestro enemigo. Estaba ahí, cerca de nosotros. ¡Que no cunda el pánico! Lo que no nos mata, nos hace más fuertes, así reza la sabiduría vitalista. Seré fiel a los hechos que me refirieron. La fiebre estaba en 38 grados en tarde, noche, hasta el amanecer del día domingo. Los protocolos covid recomiendan prevención en aislamiento. Y lo mejor, consultar a los médicos para evitar posibles contagios en caso de que los hubiera. 

Así se hizo. Se acudió a un hospital público, reconocido por su seriedad y competencia médica. Con los pies puestos allí, se pasa por la portería, luego a un puesto de enfermería, de allí se remite a otro en el que se atiende este tipo de urgencias. En ninguno de estos parajes se notó esas exigencias asépticas en manos, pies o la toma de temperatura tal como lo mandan los protocolos. Más bien el mundo seguía siendo mundo desde que lo es. Y todos, vivos o no, convivimos con todos, es ley de la vida. El Covid es un huésped más en nuestra casa cuerpo que cada uno somos. Allí, en esta unidad hospitalaria, la barca de Noé parecía bien equipada sin reparar por alguna existencia diferente. El viaje inspira calma y buen puerto.

Por fin se llega al destino. Se está frente a una médica treintañera. Sentada, tranquila, ordenando algún que otro papel en su escritorio. Detrás suyo una señora que auxilia en la limpieza de sacudir o quitar polvo. Ambas con tapabocas ordinarios o desechables, nada de escudos faciales ni nada de trajes que parezcan de extraterrestres. Entrada en materia, la médica de siempre proyectar tranquilidad, nada que ver con las imaginadas salas de urgencias en desespero y combativas de millonésimas de micropartículas de virales. Las bocas siguen en su hablar, los ojos en su parpadeo. 

Palabras más, palabras menos, en respuesta a la solicitud de hacerse la prueba covid, la médica, sin señas de alarma y de haber abandonado sus pensamientos que la ocupaban desde hacía largo rato, atina a decir que la tal prueba sólo podrá practicarse después de 72 horas y con síntomas que así lo ameriten como altas fiebres, vómito, pérdida del gusto, del apetito… este virus es otra gripe más -dice-,  Y continúa: el virus ya está entre nosotros, está esparcido por todo lado, por todos los rincones, en el aire que respiramos... hay que aprender a convivir con él. Ya todos, en su gran mayoría, lo tenemos, en unos se manifiesta, en otros no. Y por esas mismas razones, el tal cerco epidemiológico ya no aplica, ya no se usa, es reverenda pendejada.

Estás razones, más la actitud proyectada de la médica, todo esto enmarcado en ese ambiente institucional desde porteros, recepcionistas, enfermeras, todo esto, decimos, opera como una especie de placebo que contrarresta tanto miedo, tanto pánico, tanto pavor segregado allá afuera en la calle, y en especial por esas medidas gubernamentales de restricción con sus toques de queda, ley seca, pico y cédula, y una que otra intervención demagógica. La verdad que esas palabras de la galena refrescaron y revitalizaron a quien tuvo un cierto miedo y, se supo después, de su falsa alarma de contagio. Y que en todo ese ambiente de excesiva exageración que no es más que un miedo paralizante  por una gripe más, un virus más ganado en esta vida de caldo bacterial. Recuerdo que pocos meses de iniciada está pandemia, un amigo refirió un pariente en Estados Unidos que trabaja como enfermera y que fue infectada por el Covid, y que en su empresa hospitalaria la mandaron a quedarse en casa por unos días mientras pasaba el malestar. Pasaron los días y de nuevo se reintegró al trabajo como lo han hecho miles y miles de personas, todo vuelve a la normalidad, el mundo continúa siendo mundo. 

Si se mira desde el ángulo del lucro, no puede dejarse de lado que esta misma pandemia ha servido a los operadores de salud, en especial los privados, como excusa para dejar de prestar su servicio. Y el miedo es un recurso estratégico que bien sirve a incrementar las ganancias. Y es así como se tiene que los protocolos de bioseguridad, en la mayoría de las ocasiones, sirven para justificar la mínima o la no prestación del servicio. Una persona puede pasarse semanas y hasta meses buscando una cita o la programación de una cirugía, fuera de ser dispendiosa a la hora tratar de establecer cualquier comunicación telefónica o en muchas ocasiones, resulta infructuosa, la justificación de la entidad prestadora del servicio informará por grabaciones o mensajes de texto en el celular que están congestionados. De seguro muchas otras cosas diferentes al covid, nos están matando. Acá tenemos de todo, de lo mejor y lo peor.


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La Servidumbre Voluntaria

Mauricio Castaño H 
historiador 
colombiakrítica

El espíritu libre es preferible. Las ataduras sofocan, cualquiera sean ellas. Por servidumbres voluntarias ha de entenderse todas aquellas cadenas que llevamos puestas sin que siquiera intentemos desatarlas, más bien puede un sentimiento bajo, engañoso de falso disfrute. Nadie está obligado a lo que no le guste, más sin embargo se madruga todos los días a contra voluntad ("Dadme una razón para levantarme de la cama"). Las raíces más recientes de nuestra esclavitud hallansen con el nacimiento del Estado Moderno Burgués. En él se prometió dejar el sudor campesino por el apalancamiento del mundo fabril urbano. El obrero es un pedazo de carne pegado a la máquina.

A partir de allí el número y el lugar signan al nuevo individuo, al nuevo sujeto. Llamarán empadronar a la asignación de un lugar para el domicilio, un lugar en donde estar y un número único, inconfundible, a cada civitas, a cada ciudadano. Su identidad, como en las huellas dactilares, será única e inconfundible desde que se nace hasta que se muere. Nacemos e inmediatamente se nos asigna una denominación y un número, una identidad… al morir, se notifica su deceso. Desde bebecitos se nos amarran de por vida y hasta morir, en la tumba, aparecerán nuestras fechas del inicio y del fin, y si la memoria es respetada, algún epitafio marcará la individualidad o excentricidad que no dejará de ser vanidosa y que esconde la otra cara de ladrón que se fue.  Pues es normal que todos nos sabemos finitos y cuando más polvo cósmico de esa materia que se transforma, ni se crea ni se destruye.

Pero se dijo libre es vez de servidumbre… Quién hoy cuestiona los modos de vida en los que vivimos, en los que somos llevados como una hoja al viento. El obrero o empleado se despelleja por hijos, la casa, la beca y el carro, y todos los pagos provisionales o de por vida que los amarran. Aceptamos sin reparos esta servidumbre voluntaria. El empadronamiento desprende una serie de amarras: tendrás una vivienda la cual pagarás durante gran parte de tu vida. Pagarás tus cuentas de electricidad, agua, conectividad… A tus hijos los asistirás en alimento, salud, educación y recreación hasta cuando sean grandecitos.

El invento del Estado moderno, se lo sabe burgués, y esto significa que existen unos pocos propietarios de los medios de producción, que se quedan con la mayor ganancia de todo lo producido en la cadena de hombres, máquinas y demás medios. "El obrero se ha vuelto “un apéndice de carne en una máquina de acero." Dijo Marx. Pero la invención mayor del aparato Estado es impedir la distribución de lo producido y de la riqueza para la gran masa poblacional. Sólo unos pocos se apropian de las grandes fortunas y a la gran mayoría se las priva de ellas. 

Esto se lo conoce de manera suficiente, basta echar un ojo en las grandes o pequeñas ciudades para ver esa gran masa de desposeídos, de miles de ciudadanos tirados al pavimento, tirados a la calle en la mendicidad. Otros sudan en extensas y duras jornadas para apenas llevar el pan a la mesa. En contraposición, se tienen otros modelos como los de ciertas comunidades indígenas prehispánicas, que producían pero sin concentrar o impedir la circulación, a todos los miembros pertenecientes a su comunidades, se les proporcionaban los recursos suficientes y necesarios para poder vivir felices y dignos. No había, se enfatiza, concentración de los recursos, de las riquezas. 

Jean Clean Beaune dice al respecto sobre una comunidad indigena: "Una vez asegurada la satisfacción global de las necesidades energéticas,  nada podrá obligar a la sociedad primitiva… a alienar su tiempo en un trabajo sin destinación, mientras que ese tiempo está disponible para la ociosidad, el juego, la  guerra o la fiesta. Todo parece un zaperoco cuando el hombre produce “sin intercambio y sin reciprocidad." Esto lo recibimos como una semillita plantada en nuestros cerebros.

Queremos terminar estás líneas con Beaune que nos recuerda el juego de la vida, su azar, en donde lo monstruoso termina perdiendo su partida ante otros que permanecen en la media: "Los individuos no son referibles sin  contradicción a un tipo ideal, preestablecido; su valor es analizable en términos de totalidad, de organización interna, de éxito global en el juego de la vida. La naturaleza juega todas las partidas posibles; el monstruo fracasa, la media logra, pero un género  es tanto más rico cuanto que propone casos diferentes, de la misma manera que entre más se juegue más posibilidades se tiene de ganar. Lo normal es el “mejor de los monstruos posibles”, el que ganó en el juego."


Adenda: precisiones del historiador Iván Castrillón.

Observo varios problemas: N olvidar ueq tanto los aztecas como los Incas son sociedades imperiales y por lo tanto con regímenes de servidumbre muy duros. Cosa distintas sucede con las sociedades primitivas estudiadas, entre muchos por Levy Strauss ,y especialmente las tesis de Pierre Clastres y la imposibilidad de las sociedades soberanas.

Por otra parte la Fontaine tiene un sinnúmero de fábulas al respeto, en español esta esta del lobo flaco y el perro gordo [https://www.guiainfantil.com/articulos/ocio/cuentos-infantiles/el-lobo-y-el-perro-fabulas-de-la-fontaine-para-ninos/]

Para concluir por ahora, la servidumbre en el presente pasa por el consumo a costa de vivir endeudados

 En «el número y el Lugar» Dagognet cuestiona las formas de nomadismo en el mundo contemporáneo, y va defender el encierro de la sociedad disciplinaria como una condición del bienestar que la sociedad ha alcanzado. Y en la Corrosión del Carácter Sennett va estar de acuerdo con esta tesis.


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Vivir y Resistir

Por Mauricio Castaño H
Historiador
Colombiakrítica
mauriciojota@yahoo.es
Si hay vida, hay lucha. Si hay lucha hay resistencia. No hay obediencia ciega, la libertad asiste a cada individuo, a cada ser, es irrenunciable la libertad. Se ha dicho también que la desobediencia es lo propio del hombre, el mito fundacional nos recuerda que la primera pareja desobedeció, Eva y Adán comen del fruto prohibido, se insubordinan a los preceptos de permanecer bajo la ignorancia, entonces prueban del árbol de la sabiduría. Al
viviente humano le está consagrado errar y equivocarse. "Y si el hombre se equivoca sin cesar es porque no accede a la verdad en sí misma, y sólo la recibe encallada en 'discursos' que nunca son los mismos de una época a otra". (p. 53)  He allí el hacer de Foucault, buscar verdades y sobre todo, poco son ellas tan poco verdaderas. Por lo demás los discursos, las reglas, las normas, en la Arqueología de saber se lee: "se imponen según una especie de anonimato uniforme a todos los individuos que se aprestan a hablar en un campo discursivo."(p.102). Los hombres son tomados por un río, por una borrasca de pensamiento que se impone como valor de verdad. Sucede algo así de cómo los mitos o ciertos pensamientos oficiales se encarnan en los hombres. Esas verdades del pensar en cada hombre que toman prestados a los hombres son entonces objeto de estudio de nuestro personaje.

Si existe una de las mayores defensas por la libertad individual es la realizada en la obra de Foucault. El sujeto, el individuo es liberado de toda trascendentalismo, de toda finitud, y por el contrario los hace responsables de sus propias acciones. De allí que no exista el hombre como una entidad englobadora y fundadora, que a partir de un formato inicial se calcan, se derivan o se desprenden los otros, la copia de la copia y así desde un principio hasta el final del final. No existe el Hombre sino los hombres en concreto en un espacio y en un tiempo determinados. A eso se refiere la muerte del Hombre en abstracto para emerger los hombres reales de carne y hueso que devienen verdades construidas en su propio contexto. El homo triádico: Economicus, Faber, Loguens. El hombre que produce, fábrica y razona. Tres actividades en contexto que se dan en los individuos de cada época que dicen también del individuo y su medio. Epigénesis es un concepto clave para decir que todo funciona por adición y modificación, nada de preformaciones, todo es un devenir y nada que ver con finalidades o trascendentalismo. El cristianismo es buen ejemplo de ello que no ha cesado de construirse, inició con cuerpo presente: yo soy el Padre, yo soy Dios para terminar siendo trascendentalismo, el dios omnisciente que está por todas partes y sólo usa a las personas como medios, y así la doctrina, el dogma terminó por coronar lo que antes era un cuerpo presente, una invitación de un estilo de vida, de que cada quién asumiera unos tales comportamientos. Nietzsche dice al respecto: "En algún rincón distante de este cosmos que se expande en llamaradas de innumerables sistemas solares, érase una vez un astro en el cual animales astutos inventaron el conocimiento… existieron eternidades durante las cuales la inteligencia no existía y, cuando como novedad se hizo ella, no pasó nada pues está inteligencia no tiene misión más vasta, misión que rebasaría la vida humana."

Todo discurso modela su objeto. Cada época construye sus verdades, sus valores de verdad. No le interesaba ni el fondo de la verdad (Heidegger) ni saber lo que se decía cuando se decía verdad ((Wittgenstein) más bien "Para mí la pregunta es: ¿De dónde viene que la verdad sea tan poco verdadera?" (p.29). En  cada época proceden discursividades, discursos, verdades, produce sus formaciones históricas. No son posibles los juicios generales o los universalismos. Esto es, podemos vivir sin verdades absolutas ni universalismos, así de simple y así de llano, es en suma, la gran tarea foucualtiana por no decir nietzsceheana, tarea genealógica. "Foucault no hacía una teoría lógica o filosófica de la verdad, sino una crítica empírica y casi sociológica del decir verdad." (65). "El mundo en que pensamos no es en el que se vive, decía Gastón Bachelard. El final de la época en que se creía en que trascendencias es un acontecimiento que se atrinchera en las intelectos y que no tiene nada de catástrofe. Lo habría si el hombre hubiera sido un ser completamente intelectual que se gobernara a partir de razones; si por ejemplo, los sujetos o los ciudadanos obedecieran al rey o al Estado porque una religión o una ideología les había persuadido de hacerlo." (p.79). San Agustín dice "amamos tanto la verdad que, si se ama otra cosa, se quiere que lo que amenos sea la verdad." (p.85). 

Esto llevó a Foucault a construir las categorías de unidades discursivas que a su vez están constituidas por enunciados que dicen verdades elaboradas por esos hombres de carne y hueso. Existen hechos singulares que serán tamizaddos bajo éstas categorías para producir análisis de este contexto particular. No existe buen método único para ser calcado que dará cuenta de la diversidad de los hechos. De allí otra categoría de las discontinuidades. No existe el Hecho Social Total, existen hechos particulares. El hombre no cesa de construirse indefinidamente en una serie de infinidades. De desplazar continuamente su subjetividad. Precisa Veyne (p.9)  "Pensamos las cosas humanas a través de las ideas generales que creemos adecuadas, mientras que nada humano es adecuado, no racional ni universal. Lo que sorprende e inquieta nuestro buen sentido." Todas esas capas constituidas en cada época son lo que se pretenderán estudiar, es un trabajo de Arqueología del saber, ir levantando el polvo dejado por la batalla para poder encontrar las ideologías y las fuerzas de poder; encontar los discursos que dicen verdad y sus coletazos que dan a sus resistencias. "En efecto, la historia arqueológica siembra la duda; de ahora en adelante una grieta, fractura virtual, rayará con nuestro yo así como con nuestras evidencias; no toqueís más aquí, están quebradas. O al contrario: tocad aquí si decidís hacerlo; la nueva filosofía en cuestión es 'la historia indispensable a la política.'" (p.83). "Sólo darle la palabra a las cosas con el fin de volverse uno mismo fantasma mudo." (p.91). Nada tiene raíces, nada remite a un origen primigenio.

El Poder es otra temática ineludible de nuestro personaje. Toda verdad, toda discursividad de verdad se encarnan en instituciones que devienen o se camuflan en su cuarto de hora de Poder. El poder tiene entonces por función hacerse obedecer…. El poder y los podercitos son solidarios unos de otros, aislados son impotentes. "El mecánico del Ferrocarril de Auschwitz obedecia al Monstruo porque su mujer y sus hijos tenían el poder de exigir del padre de familia que llevara un salario a la casa. Lo que hace que hace que se mueva o que se mueva o se bloquee una sociedad son los innumerables podercitos tanto como la acción del sólo poder central." (66).

Pero cada poder estatuido choca con eso tan propio de lo humano con lo cual iniciamos estos renglones, si hay vida hay lucha, si hay lucha hay resistencia. Vivir es estar resistiendo, es ir venciendo, superando adversidades…. Así las cosas, incluso en la obediencia hay resistencia… la Libertad no flota en el vacío y puede rebasar el dispositivo que oprime.

"Incluso en la obediencia hay resistencia... Nadie renuncia a su potencia propia, y el mandamiento comporta alguna concesión... Las libertades luchan por el poder y no por su existencia; el vencido no está aniquilado, sino que está rechazado o subordinado; nadie se aniquila en el orden del espíritu." Nietzsche. Cada individuo es energía, voluntad de potencia que puede ser victoria o vencimiento. La potencia nunca es neutralizada ni vencida (recuerdo el filme Django Desencadenado de Tarantino).

No hay verdades que seguir, cada quien procesará las suyas propias, sus luchas. Y quién se quiera pensador es más bien alguien que arruina evidencias de saberes que se pretenden verdaderos. Cada quien tiene su propio combate, sus propias batallas. Un guerrero no está convencido sino resuelto, tiene convicciones personales: "Una noche, Foucault y yo mirábamos en su minúsculo televisor un reportaje sobre el conflicto israeli-plaestino. Aparecía en la pantalla un combatiente de uno de los dos bandos (poco importa cuál) que declara: 'desde mi infancia, lucho por mi causa, es así, así es como fui hecho, no hablaré más largo.' 'Por fin, ¡Eso es!' gritó Foucault, feliz de no tener que escuchar un discurseo que a lo sumo hubiera sido útil como retórica y propaganda." (p.85).

Adenda Nro 1: el presente escrito es inspirado en el libro de Paul Veyne titulado Foucault, la citación es de allí. Nuestra lectura fue en la traducción inédita al español que hizo el profesor Luis Alfonso Paláu.


Adenda Nro 2. Junio 6 de 2022. Nota del historiador Iván Castrillón:

En la escritura fluida se conjugan muchos temas que se prestan a contradicción o incomprensión por falta de control hacia dónde se quiere orientar al lector, por lo pronto dos temas: 

el de la desobediencia, para todos es claro sobre nuestro presente que lo más general es la servidumbre voluntaria y máxime cuando se ha logrado expulsar el filosofar o el pensar críticamente de la asamblea, del ágora. Hoy el sofista y su discípulo el demagogo han vendido sus servicios al poder, la soberanía como una figura fantasmal nos arrincona e inmoviliza. Porque de nuevo el “soberano”se enseñorea y nos somete, pues no cesa de pavonearse con ayuda de la Intelegencia Articificial fluyendo por las redes sociales a la vez que monopoliza los canales de los medios, al tiempo que nos arrebatan los espacios comunes para debatir sobre ser ciudadanos. Pero también el púlpito y la cultura del entretenimiento han sido coptados y han expulsado al filósofo. 


Sobre la verdad, una observación, si bien el análisis arqueológico explora las condiciones de posibilidad de lo verdadero, el epistemológico explora cómo a través de los cuasitrascendentales como el lenguaje, la vida y el trabajo, pero igual el cosmos, se construye la razón manifiesta en proposiciones, conceptos y perceptos. Estos registros no se oponen simplemente definen el horizonte genealógico de producción de verdad.


Sobre el Hombre Rebelde

 «¿Qué es un hombre rebelde? Un hombre que dice no. Pero si niega, no renuncia: es también un hombre que dice sí, desde su primer movimiento». Albert Camus

 El problema es saber cuántos hombres rebeldes quedan? Y más aún cuándo el pensamiento crítico y el filosofar han sido expulsados de la escuela pero también de la calle.


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