La agonía de Occidente

 por Thierry Mesan

Tomado de Red Volteare.


La cumbre del G7 en Baviera y la de la OTAN en Madrid iban a anunciar el castigo de Occidente ‎contra el Kremlin por su «operación militar especial en Ucrania». Pero, aunque la imagen que ‎se ha resaltado ha sido la de una unidad entre las potencias occidentales, la realidad muestra ‎que esas potencias están desconectadas... de las realidades, que han perdido audiencia en el mundo entero y que, ‎en definitiva, están ante el fin de su hegemonía. ‎


Mientras los occidentales se convencen a sí mismos de que lo que está en juego es Ucrania, ‎el mundo los ve atrapados en la «trampa de Tucídides» [1]. ‎‎¿Seguirán las relaciones internacionales organizándose alrededor de ellos o acabarán siendo ‎finalmente multipolares? ¿Se liberarán los pueblos hasta ahora sometidos y alcanzarán la ‎soberanía? ¿Será posible pensar de una manera que no sea en términos de dominación global y ‎dedicarnos todos al desarrollo de todos?‎


Los occidentales han imaginado, alrededor de la «operación militar especial» rusa en Ucrania, ‎una narrativa que no menciona lo que ellos mismos han hecho desde la disolución de la Unión ‎Soviética. Prefieren olvidar que sus países firmaron la Carta de Seguridad Europea –también ‎conocida como la Declaración de Estambul de la OSCE. Prefieren olvidar también que ‎ellos mismos violaron lo estipulado en ese documento metiendo uno a uno en la OTAN a todos ‎los ex miembros del Pacto de Varsovia y a varios de los nuevos Estados postsoviéticos. Tampoco quieren recordar que ellos mismos derrocaron el gobierno ucraniano en 2004, ni el golpe ‎de Estado mediante el cual instauraron en Kiev un régimen de nacionalistas banderistas, ‎en 2014. Sin hablar de todo ese pasado, atribuyen todos los males a Rusia y se niegan a ‎cuestionar lo que ellos mismos hicieron anteriormente, consideran que sólo “aprovecharon” ‎ciertas coyunturas y estiman que sus victorias pasadas les confieren derechos. ‎


Para sostener esa narrativa imaginaria, los occidentales recurren a la censura de los ‎medios rusos en sus propios países. En otras palabras, los occidentales se venden como «demócratas»... pero ‎más vale censurar las voces discordantes que tener que mentir. ‎


Todas las potencias occidentales abordan, unánimemente, el conflicto ucraniano convenciéndose ‎a sí mismas de que tienen el deber de juzgar, condenar y sancionar a Rusia. Han chantajeado a los ‎países más pequeños para imponer en la Asamblea General de la ONU un texto que parece darles ‎la razón. Y ahora planean desmantelar Rusia, como antes lo hicieron con Yugoslavia y como ya ‎han tratado de hacerlo con Irak, Libia, Siria y Yemen, mediante la estrategia Rumsfeld-Cebrowski ‎‎ [2].‎


Para lograr ese objetivo han comenzado a aislar a Rusia de la finanza internacional y del comercio ‎mundial, le han cortado el acceso al sistema SWIFT y a Lloyds, impidiéndole no sólo comprar y ‎vender sino también garantizar el transporte de sus mercancías. Están tratando de provocar el ‎derrumbe económico de la Federación Rusa. De hecho, el 27 de junio pasado, la agencia Moody’s ‎declaró a Rusia en default (impago) [3]. ‎


Pero nada de eso ha tenido el efecto esperado… porque todo el mundo sabe que las arcas del Banco ‎Central ruso están llenas de divisas y de oro. En realidad, Rusia pagó los 100 millones que tenía ‎que pagar pero no pudo transferirlos a Occidente… por causa de las sanciones occidentales. ‎Así que Moscú puso ese dinero en una cuenta en espera de que los acreedores busquen ‎la manera de tener acceso a esos fondos. ‎


Mientras tanto, la Federación Rusa, que ya no recibe pagos de los occidentales, ha comenzado a ‎vender sus productos, específicamente sus hidrocarburos, a otros compradores, principalmente ‎a China. Como los pagos ya no pueden efectuarse en dólares, Moscú está cobrando en otras ‎monedas. Por consiguiente, los dólares que los clientes de Rusia utilizaban antes para pagar los ‎productos rusos están regresando a Estados Unidos.


Ese proceso ya estaba en marcha desde ‎hace años pero las sanciones unilaterales occidentales lo han acelerado bruscamente. La enorme ‎cantidad de dólares que están regresando a Estados Unidos –y acumulándose allí– está desatando ‎una imponente alza de precios en suelo estadounidense. La Reserva Federal trata de hacer todo ‎lo posible por desviar una parte del alza de precios hacia los países de la eurozona. Resultado: el ‎alza de precios se propaga a toda velocidad por todo el oeste de Europa. ‎


A todas estas, el Banco Central Europeo (BCE) no es una entidad concebida para favorecer el ‎desarrollo económico. Su misión primordial consiste en manejar la inflación dentro de la Unión ‎Europea. Al comprobar que no tiene como frenar el brusco aumento de los precios en Europa, el ‎BCE trata de utilizar esa tendencia para reducir su propia deuda. Así que el Banco Central ‎Europeo está invitando los Estados miembros de la Unión Europea a compensar, mediante ‎reducciones de impuestos y subvenciones, el repentino derrumbe del poder adquisitivo de sus ‎‎“ciudadanos europeos”. Pero eso es caer en un círculo vicioso: al ayudar a sus ciudadanos, ‎los países miembros de la Unión Europea se entregan –atados de pies y manos– al Banco ‎Central Europeo, se encadenan todavía más a las deudas de Estados Unidos y se empobrecen ‎aún más. ‎


Esta espiral inflacionista no tiene puerta de salida. Es la primera vez que Occidente se ve ‎obligado a “tragarse” los dólares que Washington ha venido imprimiendo alegremente durante ‎décadas. El alza de precios en Occidente corresponde al costo de los gastos del imperio yanqui ‎durante al menos los últimos 30 años. Es ahora cuando Occidente se ve obligado a pagar ‎lo que costaron sus guerras contra Yugoslavia, Afganistán, Irak, Libia, Siria y Yemen. ‎


Hasta ahora, Estados Unidos mataba a todo aquel que amenazaba la supremacía del dólar. ‎Colgaron a Saddam Hussein y saquearon el Banco Central iraquí. Torturaron y lincharon a ‎Muammar el-Kadhafi –quien estaba preparando el lanzamiento de una moneda única panafricana– ‎y saquearon el Banco Central libio. Las enormes reservas que esos Estados petroleros habían ‎acumulado durante años “desaparecieron” sin dejar rastro. Sólo se vio algunos militares ‎estadounidenses partir con decenas de miles de dólares, a menudo envueltos en sacos plásticos ‎usualmente destinados a envolver la basura. Al excluir a Rusia de los intercambios en dólares, ‎Washington no ha hecho otra cosa que provocar lo que tanto temía: el dólar estadounidense ‎ha dejado de ser la divisa de referencia internacional. ‎


La mayoría del resto del mundo no es ciega. Viendo lo que sucede muchos corrieron a participar ‎en el Foro Económico de San Petersburgo y después trataron de inscribirse en la cumbre virtual ‎de los países del BRICS (Brasil, Rusia, India, China, Sudáfrica). Esa mayoría se da cuenta ahora –‎un poco tarde– de que Rusia inició la «Asociación de Eurasia Ampliada» en 2016 y de que ‎el ministro ruso de Exteriores, Serguei Lavrov, hizo el anuncio en ese sentido, ante la Asamblea ‎General de la ONU, en septiembre de 2018 [4]. ‎


Durante 4 años, se han construido muchos kilómetros de carreteras y de vías férreas para ‎integrar a Rusia en las nuevas «rutas de la seda» concebidas por China. Eso ha permitido ‎redireccionar –en sólo meses– los flujos de mercancías. ‎


El reflujo de los dólares estadounidenses y el redireccionamiento de los flujos de mercancías están ‎acentuando además el alza de los precios de la energía. Rusia, uno de los primeros exportadores ‎de hidrocarburos de todo el mundo, está viendo sus ingresos aumentar considerablemente en ‎ese sector. La moneda rusa –el rublo– goza de mejor salud que nunca. En un esfuerzo por ‎revertir esa tendencia, el G7 acaba de fijar un precio tope para el gas ruso y para el petróleo ‎ruso. En otras palabras, el G7 acaba de ordenar a la «comunidad internacional» que no acepte ‎pagar más caro por los hidrocarburos que necesita desesperadamente. ‎


Pero es evidente que Rusia no piensa permitir que Occidente fije los precios de los productos ‎rusos. Quien no quiera pagarlos al precio del mercado… sencillamente no podrá obtenerlos y ‎parece muy poco probable los clientes potenciales se priven de lo que necesitan ‎sólo para complacer a Occidente. ‎


El G7 trata de organizar su supremacía, al menos en el plano intelectual [5]. Pero eso ya no funciona. El viento sopla ahora en otra dirección. Se han ‎acabado los cuatro siglos de hegemonía occidental. ‎


Desesperado, el G7 se ha comprometido a resolver la crisis mundial de los alimentos… que es ‎resultado de su propia política. Los países afectados saben perfectamente lo que valen los ‎‎“compromisos” del G7. Todavía están esperando por el famoso gran plan de desarrollo para ‎África, entre otras muchas promesas occidentales. Esos países saben que Occidente simplemente ‎no puede garantizarles fertilizantes nitrogenados o potásicos, pero se empeña en impedir Rusia los venda. Las famosas ayudas del G7 –tan útiles como una venda en una pierna plástica– no tienen otro ‎objetivo que hacerlos esperar y tratar de evitar que se cuestionen los sagrados principios del ‎libre comercio. ‎


La cumbre de la OTAN en Madrid quiso ser una demostración de unidad y poderío. Pero ‎los países miembros de esa alianza bélica sólo fueron convocados para firmar lo que ‎Washington y Londres ya habían decidido… sin consultarlos. La unidad mostrada en Madrid ‎fue en realidad otra demostración de ese vasallaje que muchos quisieran dejar atrás.‎

La única opción posible para mantener la dominación occidental es la guerra. La OTAN tendría ‎que lograr destruir Rusia, como Roma cuando arrasó Cartago. Pero, ya es tarde para eso. ‎Las fuerzas armadas de la Federación Rusa disponen de sistemas de armas mucho más ‎sofisticados que Occidente. Y ya los pusieron a prueba en Siria, desde 2014. Rusia tiene ‎lo necesario para aplastar a sus enemigos en cualquier momento. En 2018, el presidente ‎Vladimir Putin mostró a los parlamentarios rusos los sorprendentes progresos de su industria ‎bélica [6].‎


La cumbre de la OTAN en Madrid fue una linda operación de comunicación [7]. Pero probablemente fue también el canto del cisne. Los 32 miembros de la OTAN ‎proclamaron su unidad con la desesperación de quienes temen a la muerte. Como si nada, ‎adoptaron primero una estrategia para dominar el mundo durante los 10 próximos años, ‎señalando el «crecimiento» de China como una fuente de preocupación [8], lo cual equivale a ‎confesar que el objetivo de la OTAN no es garantizar la seguridad de sus miembros sino ‎más bien dominar el mundo. Seguidamente, abrieron el proceso de adhesión de Suecia y ‎Finlandia y se plantearon además la posibilidad de acercarse a las fronteras de China, con una ‎eventual adhesión de Japón. ‎


El único incidente, rápidamente puesto bajo relativo control, fue la presión turca que obligó a ‎Finlandia y Suecia a condenar el PKK [9]. Incapaz de enfrentar la presión ‎de Turquía, Estados Unidos abandonó a sus aliados –los mercenarios kurdos en Siria y sus líderes ‎en el extranjero. ‎


También se decidió multiplicar por 7,5 la Fuerza de Acción Rápida de la OTAN, haciéndola pasar ‎de 40 000 a 300 000 efectivos, y estacionarla en la frontera con Rusia. Con esa decisión, los ‎miembros de la OTAN vuelven a violar los compromisos ya contraídos y estipulados en la Carta de ‎Seguridad Europea ya que amenazan directamente a Rusia. ‎


Mientras tanto, el Pentágono ya está haciendo mapas sobre el desmantelamiento de Rusia que ‎espera concretar. ‎


El ex embajador de Rusia ante la OTAN y actual director de Roscosmos, Dimitri Rogozin, ‎respondió a esas elucubraciones publicando en su cuenta de Telegram, las coordenadas de tiro ‎de los centros de decisión de la OTAN –incluyendo las del centro de convenciones de Madrid ‎donde estaban reunidos los jefes de Estado y/o de gobierno de esa alianza militar [10]. ‎


No hay que olvidar que Rusia ya dispone de vectores hipersónicos, actualmente imposibles de ‎interceptar, capaces de poner en sólo minutos una o más cargas nucleares encima de la sede de ‎la OTAN, en Bruselas, e incluso en el Pentágono, en Washington. Y, para que nadie se ‎equivoque, Serguei Lavrov, precisó –refiriéndose a los discípulos de Leo Strauss, sólidamente ‎posicionados en la cúpula de Washington– que las decisiones militares de Occidente ni siquiera ‎son cosa de los militares sino que se toman en el Departamento de Estado estadounidense, ‎lo cual implica que ese pudiera ser el primer blanco. ‎


Se imponen entonces varias interrogantes. ¿Están dispuestos los dirigentes occidentales a jugarse ‎el todo por el todo? ¿Asumirán el riesgo de desatar una Tercera Guerra Mundial –sabiéndola ‎perdida de antemano– únicamente para no hundirse solos?‎



Citas 


[1] Destined For War: Can America ‎and China escape Thucydides’s Trap?, Graham T. Allison y Houghton Mifflin Harcourt, 2017.


[2] ‎«El proyecto militar de Estados Unidos para el ‎mundo» y «La doctrina Rumsfeld-Cebrowski», por Thierry Meyssan, Red Voltaire, 22 ‎de ‎agosto ‎de 2017 y 25 de mayo de 2021.‎


[3] “Government of Russia: Missed coupon payment ‎constitutes a default”, Moody’s, 27 de junio de 2022.


[4] “Remarks by Sergey Lavrov to the 73rd Session of ‎the United Nations General Assembly”, por Serguei Lavrov, Voltaire ‎Network, 28 de septiembre de 2018; «ONU, nacimiento del mundo postoccidental», por Thierry Meyssan, Red Voltaire, 2 de octubre de 2018.


[5] «Communiqué des ‎chefs d’Etat et de gouvernement du G7 d’Elmau», Réseau Voltaire, 28 de ‎junio de 2022.


[6] “Vladimir Putin Address to the Russian Federal Assembly” por ‎Vladimir Putin, Voltaire Network, 1º de marzo de 2018; «El nuevo arsenal nuclear ruso restaura la bipolaridad del mundo», por Thierry Meyssan, Red Voltaire, 6 de ‎marzo de 2018.


[7] «Los elementos claves de la Cumbre de la OTAN de 2022 en Madrid», Red Voltaire, 29 de junio ‎de 2022.


[8] «OTAN 2022 Concept ‎Stratégique», Réseau Voltaire, 29 de junio de 2022.


[9] “Turkiye, Sweden, Finland Memorandum”, Voltaire Network, 28 de junio de 2022.


[10] «Rusia amenaza los centros de decisión ‎de Occidente», Red Voltaire, 28 de junio ‎de 2022.


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Petro, El Presidente de las Periferias

Por Mauricio Castaño H
Historiador
Colombiakrítica 


Bogotá queda muy lejos de Colombia dijo hace unos años un indígena a un alto funcionario de Estado. Hacía notar la concentración del Poder y de la economía en esa centralidad; y en contraste está el abandono estatal hacia las regiones periféricas. Un dato ilustrativo de esa inequidad: por cada peso que se recauda en el país, el ochenta por ciento se queda en Bogotá, el restante veinte por ciento se reparte para las regiones. La mayoría de los más de once millones de electores del nuevo presidente son de esas regiones olvidadas del territorio nacional. Pero también todo el universo de votantes del país, en especial los segmentos de la clase de estratos bajos y medios también pertenecen al olvido porque no tienen garantizada una calidad de vida digna, por el contrario, sobre ellos cada vez se cierne la amenaza de caer en la miseria. A todos los ciudadanos que votaron en favor y contra, este gobierno tiene el reto de hacer realidad las promesas de campaña.


El nuevo gobierno comenzó bien nombrando ministros idóneos, probados en ejecutorias de gobierno y en el conocimiento de la materia. Son tecnócratas probos. En la posesión presidencial recalcó el presidente electo que no había un minuto que perder, que los resultados urgían, no hay tiempo de espera ni hay tiempo para fallar, para equivocarse. No es posible jugar a los inexpertos. Esa primera línea ministerial pone el ritmo de los pasos a seguir, los aprendices tienen que apurar a coger el ritmo, tiene que doblarse en esfuerzos para no fallar, no está permitido el ensayo - error, por eso la primera línea está garantizada por la experiencia, la segunda línea o los viceministros y quizá de entes descentralizados o instituciones del gobierno tienen ese imperativo de coger el paso. La experiencia no se improvisa y los resultados son la mejor carta de presentación para todo un país que está a la expectativa.


El presidente debe su triunfo a la periferia, fue en las regiones olvidadas que los ciudadanos lograron movilizarse gracias a una esperanza de cambio para sus vidas y para sus territorios. Pero también se debe a un centro fuerte y variopinto, a la ciudad de Bogotá que ha consolidado un voto de opinión fuerte y libre, que vota también por sueños, por una propuesta programática en pro de un bienestar general. Es una masa crítica a la que se le debe responder con resultados que materialicen las promesas de campaña. Y recoge bien el decálogo presidencial que se erige como norte y brújula de su programa de gobierno. La Paz con verdad tiene su razón de ser en un país en dónde el muerto, el asesinato es un indicador a mostrar cómo triunfo de una guerra sin cuartel, las cifras son de 450 mil asesinatos en la última década en Colombia, y si se remonta desde 1948, la Violencia en Colombia se acerca al millón de personas muertas. Es el triunfo de la muerte. Por eso vale insistir en conocer la verdad para desaprenderla. Otra tema prioritario es la generación de Equidad y con ello contrarrestar la pobreza, el hambre. Se calcula que el 10% de la población en este país es la que tiene el 70% de las riquezas pero también es la que menos paga impuestos, incluso los evade. Por eso un bienestar de la población va de la mano con el desarrollo del capital con función social, de las economías sociales. Acá es pertinente un ejemplo, hace algunas décadas muchas empresas colombianas construían casas y barrios enteros para sus trabajadores, allí también dotaban con escuelas para los hijos de los trabajadores, hoy hay empresas que estimulan el estudio poniéndolo como requisito para trabajar, y a esto es lo se quiere dar a entender por empresa social.


Se traza una hoja de Ruta en la cual los verbos rectores son escuchar y dialogar; otras prioridades son, luchar contra la corrupción, apoyar la industria nacional; defender la Constitución Nacional. Todo esto en esencia se ha redactado en un decálogo que enumeramos y resumimos así: 1. la Paz con verdad es la base para construir un mundo hacia adelante; 2. un país que protege a los más vulnerables, la vejez, la niñez son pilares, gestos de solidaridad y agradecimiento por quienes dieron todo por nosotros y por quienes son promesa de futuro para un mundo mejor; 3. la equidad de género, en especial con las mujeres quiénes han sido ignoradas durante siglos; 4. Los Diálogos Regionales para tejer un Acuerdo Nacional sobre lo fundamental, una hoja de Ruta; 5. Una presidencia cercana a la gente, sin barreras (simbólica la orden de quitar vallas que alejan a la gente del palacio presidencial) el poder va por toda la geografía para saber de primera mano los problemas del olvido; 6. Un gobierno que defiende a los derechos de las gentes, seguridad alimentaria es un tema prioritario; 7. Lucha contra la corrupción, un cáncer que carcome al país; 8. El medio ambiente, el suelo, subsuelos, aguas, fuentes de riqueza económica y de biodiversidad, necesarios para mantener la vida en el planeta; 9. Desarrollo y protección de la Industria Nacional; 10. Defensa de la Constitución Nacional.


Es un presidente de la periferia y de los centros, y esto exige salir a las calles sin perder el polo a tierra ni el principio de realidad, perdidos en otrora por mandatarios aislados y encerrados en las cuatro paredes del Palacio Presidencial. Las mariposas han sido el símbolo elegido para la posesión, la mariposa significa el poder de lo frágil su aleteo puede provocar una tormenta trasatlántica, también el poder transformador de la vida, soy oruga, ahora soy mariposa, la vida es cambiante, nunca muerte. Sin lugar a dudas estos votos triunfales hacen de Petro un presidente de las Periferias.


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El Lugar y El Número

Por Mauricio Castaño H
Historiador
Colombiakritca
Somos el número y el lugar. Nacemos bajo techo y de inmediato nos asignan un código civil, un número de identidad, por lo demás, el código genético nos devela nuestras particularidades. Incluso con los dispositivos de la inteligencia artificial todo el tiempo estamos georreferenciados, geolocalizados. Y en términos administrativos se denomina ordenamiento social de la propiedad. Es el precio pagado por vivir en sociedad, somos seres sociales, en aislamiento y en la inmovilidad estamos condenados a perecer, a morir, el campo, por ejemplo, es sinónimo de escasez, la vida allí es difícil. La humanidad es social, se vive en agrupaciones humanas, por lo tanto los espacios son sociales y espirituales, compartimos con nuestros vecinos y en los lugares sagrados se hacen las ofrendas. Por eso se precisa disponer del territorio para vivir en sociedad. Un territorio es atractivo si reafirma la vida, si la facilita en aspectos tan sencillos pero tan necesarios y vitales como son los servicios habidos: vías de acceso, centros de salud, instituciones educativas, abastecimiento de alimentos, servicios de energía, acueducto, comunicaciones, esparcimiento, centros de producción y abastecimiento, y por supuesto fuentes de empleo. Esto es persistir en la vida, es un designio biológico.

Si bien estamos destinados a vivir en sociedad nada quita que vivir muy juntos deteriora la convivencia, socava el tejido social, si la madre abraza muy fuerte a su hijo, lo puede asfixiar, lo puede matar. En los territorios muy densos la convivencia se deteriora y en general la calidad de vida. Todos hemos visto en alguna ocasión complejas y densas unidades residenciales, sobre todo en las ciudades. Hace poco tuve la oportunidad de estar en dos de estos complejos habitacionales. Para dar una idea, empecemos por irnos imaginando una ciudadela de seis torres de veintisiete pisos cada una de ella con diez apartamentos. En total suman 1620 apartamentos, y si se multiplica esta cifra por mínimo 3 miembros de la familia el resultado son 4.860 personas que viven en cubículos techados de 50 metros. 


Cada piso tiene dos ascensores, los parqueaderos son comunes. No hay canchas, ni piscinas, no existen espacios para el esparcimiento. Seguimos agregando detalles: cada torre tiene acceso restringido, sólo los residentes pueden entrar digitando un número personal en un dispositivo digital fijado en la entrada principal. Esto es importante para decir que cada torre está deslindada de los pocos espacios comunes como son los senderos y alguna precario jardín. Otro tanto tanto se vive dentro de los largos, grises y oscuros corredores de cada torre. En sí son pocos atractivos y muy perfectos para ser territorios de nadie, no existe allí en esa comunidad un sentido de pertenencia, ni adentro ni afuera, es bien común ver a las mascotas soltar sus heces y orines en cualquier recodo del apartamento de al lado, al lado del ascensor. Lo que sí es común es la suciedad y los malos olores pero que a nadie importa, como tampoco importan los nauseabundos lixiviados de las basuras sacadas días antes y revolcadas por los perros callejeros. Pero lo desagradable no acaba de puertas para adentro de la unidad residencial, afuera, salir a las calles para buscar transportarse o ir al supermercado, tienes que pasar esquivando los matones de barrio en cada esquina de cada calle con su pucho de marihuano, bazuco y cerveza. Dos anotaciones más sobre estos cerramientos en unidades residenciales. En primer lugar, fue después de la década del ochenta con el fomento del crimen organizado del paramilitarismo en las ciudades que empezaron estás Unidades de Vivienda cerradas como pretexto para vender seguridad, las compañías de vigilancia hicieran y hacen su agosto, su negociazo; y desde luego están las constructoras que sacan jugosas ganancias con sus economías de escala. La segunda anotación y con respecto a los lugares referidos, tiene que ver con que no tienen posibilidades de desarrollo urbano organizado, no tienen posibilidad de crecer, sus accesos son recovecos de muerte así como sus alrededores llenos de hampa. Allí algo no atractivo para quienes aspiran tener buena calidad de vida o buenas inversiones. 


Estos detalles para resaltar que un diseño, un Ordenamiento puede ser para lo mejor o para lo peor. Se pueden diseñar espacios que inspiren respeto y generación de vínculos sociales, por ejemplo, los jardineles, las huertas comunitarios incentivan, generan vínculos sociales así como en el barrio el billar o el café son lugares de encuentro, de hacer amigos. Y por el contrario, aquellos espacios muy densos disocian los vínculos sociales, los repelen. Quien viva en conjuntos de apartamentos ha experimentado llegar pronto a su residencia y esquivar a sus vecinos, todo el tiempo los está evitando así pasen años, no importa si llevan décadas viviendo allí. Existen casos en que no saben quién vive a su lado, cuando más, un saludo obligado a fuerza de tanto ver la cara familiar en el ascensor.

 

La densidad no es asunto menor para la vida. Los estudiosos tasan la distancia entre desconocidos en tres metros, si es menor es considerada una amenaza. Así mismo aplica para la convivencia, en lugares privados y comunes sin la distancia requerida no es posible desarrollar la convivencia en condiciones favorables. Por ejemplo, en los hogares muy densos en escasos 50 metros cuadrados viven 15 personas: padres, hijos, nietos, sobrinos, primos, la convivencia es tortuosa y la institución familiar resulta hipertrofiada con exceso de funciones. Esta superdensidad es la misma que dificulta construir un hogar, una familia funcional, y en su lugar es una simulación de familia estallada, hecha mil pedazos, de ello pueden dar cuanta las comisarías de familia que se las tienen que ver con el diario vivir de conflictividades domésticas referidas a la escasez alimentaria y sobre todo de agresiones en la convivencia familiar. Tampoco ayuda el déficit de espacio público. Se tiene que el estándar ideal internacional de espacio público es de 15 metros cuadrados por persona (en Medellín oscila en tres metros cuadrados por persona), desde luego que se refiere al espacio social ordenado, intervenido, nadie puede vivir en medio de la nada y mucho menos en la selva agreste en donde sobrevivir es nada fácil.


En contraste, en el campo, en los territorios en los que predominan las economías ilegales como los cultivos ilícitos de la hoja de coca y la minería, todo se estructura, se configura en función de sus operaciones. Extensos territorios demarcados para la producción y a sus alrededores campamentos para solventar una dormida precaria y una básica alimentación. Son unos cambuches de vivienda, todo está en función de la explotación minera o cocalera. En estos contextos de ilegalidad no se verán vocaciones de un desarrollo territorial porque son empresas con una dinámica de capitales golondrina. Y las familias tampoco tienen un medio favorable para desenvolverse, otro tanto se vive como en las familias muy densificadas pero ahora por el aislamiento, por las distancias largas pero también por la estrechez económica. En estás estructuras se cambia de pareja como cambiar de zapatos, allí se aplica a pie juntillas que el matrimonio o la vida en pareja no es para siempre.


Éstas líneas no son más que un esfuerzo por pensar el territorio en su ordenamiento, mirar sus complejidades que según sea su diseño se favorece si o no la vida, la convivencia. En nuestra experiencia puede apreciarse que los espacios desatan la violencia y la precariedad de las personas. Somos seres sociales, al nacer se nos da un número y un lugar, un nombre y una identidad numérica. Las comunidades también son sabias para plantear soluciones a estos apretujamientos o aislamientos en el que los tienen. Bien vale pensar diseños y ordenar el territorio bajo las premisas de que nacimos para vivir juntos y estar en movimiento. En el aislamiento y en la inmovilidad morimos.


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Lo Frágil

Por Mauricio Castaño H
Historiador
Colombiakritca

Lo frágil deviene fuerte e inmenso, el aleteo de una mariposa provoca tormentas trasatlánticas, un simple ruido, un simple rumor de crisis, produce un debacle de precios en la bolsa intercontinental. Miles de millones de bacterias, el noventa y cinco por ciento devienen para conformar a los humanos, lo micro, lo segmentario se vuelve múltiple en movimiento constante. Somos un código susceptible de ser formateado, lo canceroso se revierte en lo sano. Somos lo uno y lo múltiple, el estribo implica al caballo y al hombre, los dos son uno sólo, son un agenciamiento, una máquina para batallar, es un bonito ejemplo traído por Deleuze. Lo nimio, lo insignificante desata rutas imprevistas y caóticas.

Por razones fracasadas, los paraísos prometidos devinieron en promesas terrenales, los Estados Modernos con sus mesías se erigieron como salvadores de la humanidad. Solo promesas de la mejor demagogia para el sólo beneficio del monopolio empresarial. Pero la verdad sea dicha, estos políticos de turno, nada tienen qué decirle a la madre que clama comida para sus hijos, nada tienen que decir al padre desempleado. El Poder es embriagante, es la peor droga, en su nombre justifican guerras, masacres, sacrificios inútiles. En convenciones mundiales, líderes estatales, recordaba Michel Serres, eran incapaces de dar soluciones a problemas de la humanidad, estaban maniatados, dependientes de los verdaderos decididores, magnates de la macro economía. Cada vez más el demagogo queda expuesto ante su incapacidad, ningún jefe de Estado nada tiene para resolver. Es cosa fallida el Estado Social de Derecho, estamos de nuevo desnudos como Adán, con un mundo por delante para construir.


Desilusionados, y quizá desesperanzados, sin saber qué hacer y ni qué decir, recuerdo a Jean Claude Beaune proponiendo soluciones para las comunidades barriales, en los comités de barrio, en los laboratorios sociales. No sobra recordar que la solidaridad comunitaria ha evitado los estallidos sociales. Gracias a las redes de apoyos entre vecinos solucionan problemas de la diaria y precaria existencia: tened este pocillo de arroz, prestadme una cucharada de sal, venderme tres papas, para así vadear el hambre. En las comunidades se dan soluciones a problemas reales que el político ni el Estado darán, recordar también que la no distribución de las riquezas, ha sido su función, sólo unos pocos serán beneficiados, la mayoría vivirán a ras, hipotecados con su sola vida, dependen de sus solo brazos para llevar algún bocado a su mesa. 


Sin paraísos, con tan solo la manos y brazos, estamos en este mundo para mantenernos de pie. Estamos abogados a la libertad, a decidir nuestros propios caminos. Muy similar al obrar del mal pensante, del que irrumpe para abrir nuevos caminos, del verdadero filósofo. "La naturaleza envía al filósofo a la humanidad como una flecha; no apunta, pero confía en que la flecha quedará clavada en algún sitio." (Deleuze). Actuando de esa manera, se equivoca infinidad de veces y siente amargura por ello, pero nunca renuncia a seguir su marcha. Somos un viviente más enfrentado a sus propios destinos, sin más mundo donde regocijarse que el que tienen sobre sus pies.


El poder de lo frágil, de lo pequeño desata grandes transformaciones. Constantemente nos estamos haciendo, rehaciendo, transformando, somos flujos de deseos y creencias que van y vienen. Somos, como suele decirse, uno solo de muchos millones de años, somos oruga, ahora somos mariposas que emprenden vuelos para buscar sus propios caminos. "El mundo entero ha sido larva; hélo aquí crisálida; un día, sin duda, será mariposa." Foucault


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La Itinerancia del Minero

Por Mauricio Castaño H
Historiador
Colombiakrítica

Foto: Minería ilegal en el río Bebaramá en el Chocó.
El minero es duro. Se rompe el lomo para llevar un bocado a su mesa. La mina lo ha hecho fuerte. Romper la mina exige fuerza y brusquedad. La mina ha moldeado al minero. La mina hoy está aquí, mañana estará más allá, por eso la itinerancia del minero, su casa es de paso, no piensa echar raíces en la tierra, su morada apenas sirve para protegerse de las inclemencias del clima, apenas cuatro palos, algunas tablas o plásticos laterales, otras tantas hojas de zinc para techar. Pero hay más, la minería ilegal o informal hace otro tanto en la configuración espiritual del minero, en el socavón cada día es una batalla ganada a la muerte. Y por eso en su solaz se vive intensamente como si fuera el último día, cómo si fuera el último minuto de su vida, se vive a todo dar, la dureza se ablanda en la cantina con el relax del licor, la música y las meretrices. “El hoy es mañana y es ayer.” Borges.

La dureza del minero está de regreso a casa, la mujer reclama comida para su prole y él responde con golpizas. La relación se resquebraja. Ella se pone en marcha, lejos de él hará su propia vida, un tiempo más, incluso días, horas, y ambos encontrarán otra pareja. La minería deviene itinerancia también sobre los cónyuges. Por lo demás, ya los matrimonios no son hasta que la muerte los separe, son hasta que dure la llama del amor terrenal. Las parejas allá en la mina, en el campo, lo más frecuente, duran un año, las mujeres tienen autonomía para tomar sus propias decisiones, bueno, toda esta dinámica tecnoeconómica ha hecho posible estás transacciones del amor libre y no sometido que soporte la dureza de las golpizas, es una amor flexibilizado al de otrora rígido  de la cristiandad que hacía del sufrimiento virtud para la salvación eterna.


Otro tanto sucede en la economía cocalera, el raspachin depende de los grandes circuitos de la economía ilegal, de los ejércitos que obligan obediencia. Y la muerte es la moneda corriente para quienes no acatan y olvidan la autorregulación. El miedo y el asesinato es el mecanismo más efectivo del poder ilegal para propagarse. El propio territorio, la tierra es un activo indispensable para estás economías ilegales e informales. Cuando se requiera de tomar un pedazo de tierra basta tan sólo la fuerza o la propia muerte para desplazar a los habitantes. La itinerancia también es forzada. Por eso si el oro se acaba acá, nos vamos para allá, al otro lado, a otro territorio. Igual pasa con los cultivos de coca, se necesita otra tierra, simplemente se toma. ¿Y si el territorio está ocupado? Lo hacen desocupar, los ejércitos amenazan. No es gratuito que la mayoría de los pobladores sean desplazados. 


El minero, el cocalero, toda la dinámica poblacional y territorial es comandada por las economías ilegales e informales, sus ejércitos paramilitares de izquierda o derecha bien sirven a sus causas. Nada es de nadie dicen los moradores, estos señores feudales son los que ordenan todo: haga esto, aquello, esto sí, esto no. Son la ley, son la autoridad. Para todo hay que pedirles permiso. Es un gran formato mafioso. Por eso es tan difícil intentar cualquier empresa de formalización de las tierras, de la propiedad, ya le hemos dicho, ellos son los que ordenan todo, desde la economía estructural hasta los asuntos privados. Cuando más permiten una carta compraventa por allá en un terreno abandonado en medio de la nada. De allí que sea tan difícil implementar políticas estatales de formalización de la propiedad sin que se tenga en cuenta aquel gran formato feudal ilegal, el mismo que formatea todo lo que encuentre a su paso empezando por el territorio mismo y sus pobladores. 


El campesino es cosa del pasado. Despojado, expulsado de sus tierras ya no tiene donde echar arraigo material y espiritual. Las pocas tierras que existen aptas para el cultivo, muy pocos o nadie quiere trabajarlas por su poca rentabilidad frente a la Minería. A manera de ilustración, mientras un campesino recibe una paga de aproximadamente $35 mil pesos por día por labrar el campo, en la industria minería esa misma mano de obra se paga de $45 mil a $100 mil pesos por esa misma jornada, adicionalmente gratis recibe alimentación de las tres comidas diarias. Esta desproporción desestimula el trabajo campesino o la labranza de la tierra. Por lo demás, enmarca bien todo este contexto una expresión popular recordada por un gestor campesino que dice que no hay pueblo minero que sea rico, la extracción no sólo aplica al radio de acción inmediato de vereda o corregimiento, sino a todo el pueblo, es decir, el oro o las riquezas se extraen del propio municipio y son llevadas a las grandes ciudades capitales en donde viven los grandes empresarios mineros. Pero una cosa sí sucede: la inflación en el propio territorio. Contrario a la realidad descrita por la pobreza de los pueblos en donde se explota la minería, se hace creer que hay riqueza aurífera, entonces se da la inflación, todo dobla o triplica los precios a los regulares o normales. Por ejemplo, un refresco o gaseosa puede llegar a costar $5 mil pesos. Otro aspecto crítico es lo que puede denominarse como la itinerancia, desarraigo o desapego del minero, hoy puede estar aquí, mañana muy lejos, incluso desprendido de sus familias y mucho más de cualquier unidad territorial llamada vereda o barrio. El desarraigo lo define bien, así como no verse estimulado para construir Tejido Social como sí sucede en las organizaciones indígenas, afros y en lo que queda del mundo campesino.


La ilegalidad comanda la configuración material del territorio y espiritual de sus habitantes. El niño en la escuela quiere ser pillo, habla duro al profesor, intimida a sus compañeros. Es pupilo del paraco, quiere ser como él, con armas, plata y mujeres. El estudio sirve para poco, apenas entre a las filas de los ejércitos de muerte, entonces ya no rendirá cuantas a papá y mamá que lo joden tanto, ya no volverá a perder tiempo en la escuela. Todo allí es aburrido con la maestra cantaletosa que parece la tía solterona. Existe el minero y el cocalero, y por el contario el campo y el campesino es cosa del pasado. El territorio es múltiple y complejo.



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Develaciones: Un canto a los cuatro vientos

 Por: María Luisa Jaramillo

Licenciada en Lenguas Modernas

Colombia Krítica

Tuve la suerte de estar el 28 de junio de 2022 en  el Teatro Metropolitano de Medellín, donde se presentó Develaciones, día en el que los colombianos por fin recibimos el Informe Final de la Comisión de la Verdad.

La obra empieza con la escena de La Huída con una descarga de tambor, y luego hará una especie de travesía por los problemas que hemos padecido por más de seis décadas: el desplazamiento, el secuestro, los falsos positivos, el reclutamiento forzado, los problemas que ha traído la coca, las afectaciones a la naturaleza, pero también mostrará la resistencia en el campo y en las ciudades.  Y todo esto durante una hora, narrado visual y musicalmente con danza, luces, un hermoso vestuario, voces. 

No sería exagerado afirmar que esta puesta en escena, que considero una obra maestra,  abrirá las puertas a nuevas formas de hacer teatro en nuestro país inspirándose en nuestra historia. Imagino obras que recreen el conflicto y sus soluciones en las diferentes regiones de nuestra geografía en la que habitan tantos grupos étnicos con lenguas y culturas propias. 

Pero no solo el teatro. El cine y la literatura seguirán inventando nuevas formas de contarnos y de vernos. Transitaremos nuevos caminos…

Ver por primera vez en un mismo escenario a los Jóvenes Creadores del Chocó, a Sankofa, a los jóvenes de la Fundación Sauyee´Pia Wayuu bailando la yonna acompañados por un palabrero que nos cuenta una historia en wayuunaiki, ver la Guardia Indígena , al grupo Krump Colombia, oír los Tambores del Cabildo, al grupo Tonada, a Oscar González “Guache” y ver su apuesta audiovisual, al Colectivo Madre de falsos positivos , al grupo Semblanzas del río Guapí, la falda que narra la historia del conflicto armado en Colombia de las Tejedoras de Mampuján , escuchar la voz de Lucía Pulido es algo que no olvidaremos los que pudimos ver de cerca a estos artistas. 

No vi la obra por televisión en Caracol el 27 de junio a las 10:30 de la noche pues quería verla primero en vivo. Ahora, cuando la tendré que volver a ver en internet  recuperaré algo de los momentos que viví: un público eufórico que aplaudió sin parar yo no sé cuántos minutos, que ovacionó con una fuerza, con un amor, con un reconocimiento que nunca había visto… Lloré. Grité Bravoooo, pero fue tal la respuesta del público que no se oía sino un solo AHHHHHH BRAVOOOOO  BRAVOOOOO. Un solo clamor. Los artistas también aplaudían y yo alcanzaba a ver su admiración al ver semejante público. Sí, el público de Medellín. ¡Cómo me sentí de orgullosa de que se llevaran este recuerdo! 

Quisiera reconocer muy especialmente la presentación sobria y muy profesional de mi amigo el comunicador Juan Mosquera Restrepo.

También quisiera señalar que no he encontrado ningún comentario en la prensa regional y nacional sobre esta presentación en el Teatro Metropolitano. Esa noche llegaron personas representantes de algunas instituciones. Recuerdo a Víctor Gaviria, a David Escobar, director de Comfama, a Elda Neyis Mosquera, más conocida como alias Karina quien perteneció a las FARC quienes leyeron textos cortos alusivos al momento.

Algunos de los datos fueron tomados del cuadernillo que nos regalaron, publicado por la Comisión de la Verdad, Develaciones, un canto a los cuatro vientos.



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Contraste de Ciudad y Campo

Por Mauricio Castaño H
Historiador
Colombiakritca
La ciudad deslumbra con sus monumentales edificios  y sus excesos de servicios. La vida allí es más cómoda, más fácil. En el campo por el contrario, se sufre de escasez al punto de amenazar la subsistencia, la vida misma es frágil. La ciudad es una red de servicios y de interconexiones, allí todo está conectado, es fácil pasar de un lado a otro, todo está a dos pasos, todo está a la mano, todo está cerca. Lo contrario sucede en el campo, allí todo está aislado y por lo mismo todo se asemeja a lo inmóvil, hay mucha quietud paralizante. En el campo las distancias se hacen tortuosas, lentas y larguísimas, jornadas de medio día o el día completo para llegar a un destino. En carro, por ejemplo, y para dar una idea en viaje por carretera destapada donde la hay, se va a una velocidad de 14 km/h. En suma, este contraste puede resumirse con la palabra Progreso, qué tanto o qué tan poco se tiene de equipamientos y servicios en un territorio determinado. También puede decirse que el aislamiento y la inmovilidad matan, y lo contrario vivifica. Esto no es otra cosa que las maneras en cómo se confecciona la configuración espiritual  y material del territorio. También a todo esto puede denominarse razón administrativa de Estado, cómo despliega sus servicios para el Bienestar General de la población.

Esto explica porqué la preferencia del 70% de los habitantes del mundo viven en las ciudades, allí se concentran los mejores servicios y se ofrece la mejor calidad de vida. Es un logro de la razón administrativa de encuadrar y formalizar la vida en el territorio, estar por fuera es estar alejado del bienestar general y del progreso, es estar condenado a la miseria. Con la mano del Estado un bosque que ahoga la siembra y dificulta la vida, puede revertirse para lo mejor de la existencia.


Ilustra bien este contraste, las valoraciones mercantiles en uno u otro territorio. En la ciudad, la unidad de medida pactada por metro cuadrado oscilante entre los tres y seis millones de pesos, dependiendo que tan cerca o lejos se esté de los servicios y equipamientos del inmueble ofertado. Esta misma lógica valorativa aplica para el campo, dependiendo que tan fértil sea la tierra, que tan cerca se esté a una fuente de agua, con qué vías cuenta, que tan equipado esté, será el valor a pedir, ya no por metro cuadrado, sino por hectárea. Para dar una idea, y según mi experiencia, sé decir que en el municipio de Cáceres, Antioquia, el pedido por una hectárea es de dos millones de pesos, la razón de tan bajo costo se debe al contexto de violencia paramilitar y los terrenos áridos y revolcados por la minería y ganadería los hacen improductivos y de poca valía. También, no es secreto, los paramilitares en sus economías ilegales, los señores feudales, no permiten transacciones de ventas a pequeños y medianos propietarios, los condicionan, pueden trabajar tierra, dicen, pero no venderla.


Siguiendo con el contraste pero ya para evidenciar ganancias generalizadas del mundo moderno, diremos que hoy día es difícil ver a un campesino o ciudadano sin zapatos, sin dentadura natural, sin celular. Pero otros aspectos como la energía, el acceso terrestre, los servicios de salud, entre otros es precario o inexistente. El progreso generalizado puede verse en ese uso de zapatos de la población, la higiene bucal en cada hogar, es difícil ver campesinos sin su dentadura natural, el uso de inodoros o letrinas, todo esto fue masificado desde inicios del año 1900.  Otros servicios no masificados son los de agua potable y los equipamientos relacionados con salud, educación, esparcimiento… allí la configuración espiritual y material del territorio es mínima, muy básica, muy elemental, al punto de rayar con el tedio y la vida miserable. Allí todo es escaso o inexistente en servicios y equipamientos, la carencia es lo más común al punto de ser una amenaza constante de vida, enfermarse puede significar entrar en el túnel de la muerte, mientras se vadean trochas, mientras sucede un milagro de poder conseguir una moto o carro para medio transportarse en carreteras destapadas en mal estado y si se logra llegar con vida a una cabecera municipal esperando encontrar un básico hospital y que una mano galena haga maravillas con la escasez de dos o tres pastillas mientras espera una ambulancia para llevarlo a la clínica  de la ciudad más cercana que le brinde atención especializada de última generación. La ciudad resume bien la razón administrativa en la palabra progreso.



Entre líneas se devela la complejidad de la Formalización en el campo, en la ruralidad. La dinámica territorial allí no obliga ni exige tanto como en la ciudad, por el contrario, se justifica en la ausencia de equipamientos y servicios para no entrar en la legalización de predios, y puede que haya mucho de barreras culturales para no tributar, pero la razón reina está en cálculos elementales que no cuadran o se compadecen con los esfuerzos monetarios y los beneficios poco o nada que se recibirán. Insistimos en que en el contraste entre ciudad y campo está la diferencia de la mucha, poca o nada formalización de la propiedad. En el mundo citadino los equipamientos y la gran oferta de servicios para la calidad y comodidad de la vida humana, explican que la tributación sea una obligación de costumbre más dentro de la canasta familiar, tener casa no es riqueza, pero no tenerla si es mucha pobreza, así reza la sabiduría popular que dice bien de la vida costosa en la ciudad pero se compensa con los variados servicios y equipamientos que ofrece, todo está según sea en el poder de adquisición que se tenga.



Bien se sabe que las sociedades contra Estado como los pueblos nómadas analizados por Pierre Clastrer y retomados por Gilles Deleuze, fueron una respuesta de sus malestares por la concentración de poder que impide la distribución de los bienes acumulados y generadores de pobreza. Son bellos y novedosos análisis del malestar social que impidieron la Formación Estado. Este recurso nos ayuda a pensar en la disidencia de ciertas comunidades autónomas contra todas las instituciones gubernamentales, no las legitiman porque las presienten demagógicas y dañinas para su comunidad. El espejo que refleja está realidad es la pobreza de los pueblos abandonados. Está informalidad tiene su anverso o vecindad que favorece la ilegalidad. 


Ante un Estado que no resuelve problemas reales a los ciudadanos, están las alternativas. Las comunidades que se autodenominan Autónomas, encontraron que la solidaridad entre sus miembros les ha permitido vadear la subsistencia, es lo que les ha permitido mantenerse de pie. Compartir una cucharada de sal, un puñado de azúcar, dar uno o dos días de jornal al compadre para llevar algo de pan a la mesa, es un gesto real en dónde se palpa la cohesión social. Estas cosas simples que no resuelve el burócrata o el político demagogo es lo que desprestigia a la Forma Estado y refuerza estás expresiones de autonomía gestionaria en las poblaciones vulnerables. Llegados a este punto, una disyuntiva oscila entre razón Administrativa de Estado y Comunidades Autónomas que se sostienen frente a la adversidad con su capacidad autogestionaria. Todas estas líneas no son otra forma que decir contrastes entre ciudad y campo.


Adenda Primera


Dos columnas sobre el mismo tema.

1. El campesino y su tiempo

http://colombiakritica.blogspot.com/2021/10/por-mauricio-castano-h-historiador.html?m=1


2. Comunidades Autónomas


http://colombiakritica.blogspot.com/2022/04/comunidades-autonomas.html?m=1


Adenda Segunda


Notas del Historiador Iván Castrillón:


  • Como el blog trasciende la frontera Colombiana me pregunto si se entiende lo de «carretera destapada» o se debió haber escrito  «carretera empedrada sin asfalto»

  • P. Clastres estudia es organizaciones «primitivas» o formas antes del Estado porque las «nómadas» de Deleuze y Guattari  irrumpen al tiempo que el Estado despótico

  • Al final el texto da la impresión de que la «razón administrativa» es solo del Estado pero toda organización social tiene su razón administrativa, por ejemplo todas las formas sociales nombran a sus asociados independientemente de cómo se organicen los árboles genealógicos

  • Finalizó señalando que hubiese sido ilustrativo enfatizar cómo el modelo tecnoeconómico de Cáceres es otra forma de destrucción de la ruralidad o de las formas de vida campesina.

  • El escrito, la narrativa permite ver lo que ves sin ver sobre el tema de Cáceres pero se desvela una dinámica más global y es la destrucción del mundo campesino bajo dos flujos la urbanización y la formas de agujero y nómadas asociadas a la minería ilegal y la producción cocalera. ¿Destrucción del Campo?




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El Incapaz Político, Egoista y Nacisista

“Cuanto menos capaz es el político, más egoísta y narcisista es.”  Richard Sennett 

El sociólogo estadounidense es un descreído de la evolución neoliberal del capitalismo. Desea que la sociedad civil recupere la representación colectiva en este mundo en el que las empresas dominan y nos dejan aislados.

Las comunidades solidarias, de sentido, barriales son la solución a los problemas no resueltos por el Estado Moderno. Colombiakrítica

Por Berna González Harbour *

El sociólogo Richard Sen­nett es una de las voces más clarividentes a la hora de conectar el análisis de la realidad con el estudio de la vida en las ciudades, el cambio climático, el liberalismo y múltiples disciplinas que le han llevado a libros dispares como La cultura del nuevo capitalismo (Anagrama, 2006), El declive del hombre público (misma editorial, 2011) o Carne y piedra (Alianza Editorial, 2019). Nacido en Chicago en 1943, es profesor de la London School of Economics, ha estado en la Universidad de Columbia y ha sido consultor de Naciones Unidas, donde reconoce que hubo cuestiones para las que nunca encontraron respuestas. Descreído del funcionamiento del Estado de bienestar y de la evolución neoliberal del capitalismo, está hoy concentrado en la idea de una sociedad civil que recupere la representación colectiva en un mundo empresarial que nos ha dejado aislados. Y ante unos políticos hoy preocupados por actuar y no por los problemas de la gente. Concede esta entrevista tras participar en Diseñar el desorden, una charla en Matadero Madrid y otra en el Foro de Affordable Housing Activation.

Pregunta. ¿La globalización ha fracasado?

Respuesta. Ha fracasado para la mayoría, no para la élite. No ha traído muchos beneficios a grandes masas de población como se prometió.

P. ¿La desigualdad de hoy es hija de esa globalización?

R. La pandemia y el cambio climático están mostrando lo desigual que es la distribución de los recursos. Siempre fue así, pero vemos nuevas formas de desigualdad. Se han tirado a la basura millones de vacunas mientras otros no tenían.

P. ¿Cómo deben cambiar nuestras ciudades? ¿Podemos ya extraer lecciones de la pandemia?

R. La covid-19 nos ha enseñado lo inflexibles que son nuestras formas de construcción. La única forma de encontrar refugio en la pandemia fue en pisos privados, que acabaron siendo prisiones. Si no hubiera sido por las vacunas, habríamos tenido ciudades muertas. Ha sido una especie de campanita que ha sonado para decirnos que necesitamos espacios urbanos más flexibles, reconfigurar nuestras casas. Tenemos ciudades superplanificadas que no pudieron reconfigurarse ante circunstancias imprevistas. Y el cambio climático va a ser aún peor; tiene efectos predecibles a largo plazo, pero imprevisibles a corto plazo. No podemos planear cuándo habrá 45 grados en Madrid, pero debemos estar preparados para reconfigurarnos ante las emergencias.

P. ¿Qué significa eso en términos concretos?

R. Necesitamos más espacios públicos abiertos, flexibles: espacios que puedan ser reconfigurados. Más plazas, menos aparcamientos, más árboles. La mayoría de los edificios que se construyen son cajas selladas de cristal y acero. Habíamos pensado en cosas simples como ahorrar electricidad, y resulta que lo mejor que puedes hacer es abrir la ventana para que circule el aire, pero en un rascacielos no puedes abrir la ventana. Con el cambio climático vamos a necesitar estructuras más planas, más porosas, con más posibilidades de reacción ante la naturaleza. Necesitamos sistemas abiertos y flexibles. En Nueva York hemos visto que no es tanto una cuestión de calor como de lluvias: en periodos de sequía y de inundaciones, los edificios no pueden adaptarse. Tengo en la cabeza una llamada de atención para la arquitectura.

P. ¿Quién lo está haciendo bien?

R. Londres está haciendo algunas casas flexibles; hay muchos experimentos interesantes, casas de menor escala y adaptables. Como ciudad, Barcelona lo está haciendo bien, intentando ser más flexible. Algunas ciudades de provincias como Lyon lo están haciendo mejor que París, con esta propuesta de ciudad de 15 minutos que es una fantasía: si eres pobre debes desplazarte dos horas y no tienes elección. Las ciudades nórdicas como Estocolmo también son una maravilla.

P. Con la clase media empobrecida, ¿quién asume el papel de transformación que ejercía?

R. No sé si alguien asumirá ese rol; uno de los efectos del neoliberalismo ha sido debilitar ese tipo de relaciones colectivas. Los contratos de corto plazo tienen un efecto corrosivo, te dejan aislado. Lo que debemos estudiar es cómo podemos construir instituciones colectivas que aborden problemas básicos como saltar de un trabajo a otro y conseguir una narrativa, un relato que dé sentido a tu carrera. Eso ya no le preocupa a ningún empleador. A Amazon no le preocupa la carrera de sus empleados sino su par de manos o que responda al teléfono. Debe haber instituciones colectivas, una sociedad civil, y deberíamos estar pensando en ello. No los partidos políticos, eso no funciona, necesitamos instrumentos colectivos que ayuden a ese proceso de tener una carrera más allá de estar atrapado en una relación de adversario con tu empresa. La empresa está hueca en este régimen liberal. Es cuestión de organización social.

P. ¿Está diciendo que ya no podemos confiar en los partidos para las necesidades reales de la gente?

R. Creo que no. Si vas al partido socialista y le dices: he perdido mi trabajo. ¿Qué puedes lograr? [ríe]. O si tienes un trabajo de dos horas y debes dejar a tu hijo para hacerlo, que es un problema real de la gente, ¿qué te van a decir? Esos son los problemas reales.

P. ¿Los partidos y los gobiernos entonces ya no piensan en nosotros? ¿No es terrible?

R. Es terrible, sí. Detrás de ello, sin embargo, surge una cierta acción pública que va a afrontar esta inestabilidad anárquica: ocurre en países pobres. En Bombay hay grupos civiles, vecinos que ayudan, debemos aprender de quienes están en la extrema adversidad: cómo lograr patrones colectivos en lugar de confiar en la política. La clase política se está degradando progresivamente. Cuanto menos capaces son quienes se meten en política, más egoístas y narcisistas son.

P. Supongo que está pensando en Johnson o Trump. La gente les vota.

R. A Johnson le votaron por su fantasía de que si cerraba el país a la inmigración las cosas iban a mejorar. Y ahora ya es el político más impopular. Trump representa algo muy único relacionado con la clase y con la rabia cultural. Espero que podamos encontrar la forma de que estas instituciones civiles de las que hablo puedan ayudar cuando falla la política. Estoy en un movimiento laborista y tenemos conversaciones interesantes con las iglesias, la Iglesia católica, ¡a la que yo nunca acudiría! Hay instituciones que suplen esas carencias. Y es maravilloso, no creo que sea tan oscuro, simplemente veremos una sociedad muy diferente en diez o quince años.

P. ¿Esto significa que el Estado de bienestar ha fracasado?

R. Sí, así es. No está proveyendo bienestar. En algunos lugares funciona, como en los países escandinavos. Pero se trata de una ideología y una práctica que no puede alinearse con el capitalismo neoliberal. No funciona que por un lado tengas derecho a una pensión, pero no sepas qué vas a hacer el mes que viene. Ambas cosas no conviven. Necesitamos bienestar, nuevas instituciones para que sea posible.

P. ¿Cómo definiría esta era? Decepción, resignación, desconfianza...

R. Depende de para quién. En mi generación nunca previmos que el Estado de bienestar iba a ser tan débil o que iba a haber tal falta de trabajo seguro. Lo que se ha roto es la noción de que la vida es una narrativa, una estructura. Tal vez para tus hijos ya no exista esa expectativa. Y la cuestión es cómo construir algo que perdure y no derroche lo que saben. Hay una enorme pérdida, un derroche de talento cuando la empresa solo quiere y usa lo que necesita de la persona. Los jóvenes no pueden convertirse solo en poseedores de una determinada capacidad. Ese es el desafío, existe la tentación de pensar que todo se ha ido al infierno. No. El desafío es encontrar reemplazo a esa narrativa institucional que mi generación vivió como algo natural y esperado.


* Berna González Harbour

Escribe en Cultura, es columnista en Opinión y analista de ‘Hoy por Hoy’, además de responsable de la newsletter EL PAÍS de la mañana. Ha sido enviada en zonas en conflicto, corresponsal en Moscú y subdirectora al frente de varias secciones. Premio Dashiell Hammett por 'El sueño de la razón', su último libro es ‘Goya en el país de los garrotazos’


Ver columna en link sobre la Corrosión de Carácter


http://colombiakritica.blogspot.com/2013/04/la-corrosion-del-caracter.html?m=1


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Comunidades Autónomas

Por Mauricio Castaño H
Historiador
Magister en Educación
Los hechos referidos son fieles a la realidad. Los personajes son anónimos para no comprometer la perpetuación de sus vidas. Sucedieron en una localidad municipal que tiene por nombre Cáceres, está en el departamento de Antioquia, Colombia. Para dar una idea del centralismo del distrito capital que es Bogotá y de las alejadas regiones que son su periferia, citamos una frase dicha por un indígena a un alto funcionario que en su momento quería ser presidente de este país: "Bogotá queda muy lejos de Colombia." Dicen que por cada cien pesos que se producen en Colombia, ochenta se quedan en Bogotá, los veinte restantes se distribuyen para las demás regiones. De allí vienen los reparos que dan en llamar inequidad de la distribución de los recursos, de cómo el Centro de un país se queda con la mayor parte y lo muy poco para la periferia.

Todo lo anterior ha servido para justificar una cierta protesta de las personas que se asocian para defender en armas economías ilegales como lo son los cultivos ilícitos de coca y la extracción de oro. Llegados a este punto, exponemos la consideración muy personal y es que la política también es la manifestación en armas. O dicho de otra manera: la guerra es la continuación de la política. Desde la antigüedad se nos ha enseñado que los dioses Marte (la guerra) y Quirinus (la economía)  están sometidos a la Política que los usa para sus designios. Ningún acto humano, y en especial si vienen de los hombres de poder, es ingenuo, cualquiera que ellos sean, configuran una intención del codiciado poder. 


Pero demos la voz a los anónimos personajes que no sólo reflejan sometimiento u obediencia a estos designios de poder, sino que también son fruto de esa deriva biológica que nos señala el camino para cuidar y preservar la vida frente al riesgo de morir. Y es de conocimiento general que producir miedo y matar es un recurso del más fuerte para hacerse obedecer. 


Para dar algo de contexto diremos que en Colombia existen territorios que son como repúblicas independientes del Estado. Renglones arriba se insistió en las zonas remotas que son del olvido de dios (en minúsculas porque puede se cualquier dios) y en donde el poder lo codician las guerrillas de derecha y de izquierda. Una anotación necesaria que dan los estudios: el poder nunca permanece vacío, siempre hay alguien que lo copa, que lo ocupa, recuérdese la repetida frase: a rey muerto, rey puesto. La ausencia estatal es copada por los alzados en armados.


Y da una mayor comprensión, si se precisa que el territorio en mención es caldo para la extracción del oro así como para el cultivo de la hoja de coca. Ambos productos son el combustible para el ejercicio de la violencia entre los hombres que codician el poder y que regentan cualquier marquilla o brazalete que los acredita de este o aquel grupo paramilitar, cualquiera sean ellos, van detrás del botín de riqueza que los apalancarán para proveersen de más y mejor armamento, porque hacerse odedecer es a través de la fuerza de la bayoneta. Pero estos a su vez son la mano invisible de la política. De hombres muy adinerados que nunca dejan ver su rostro. Viven en las metrópolis de este globo terráqueo.


Esta corta introducción da pie para uno de los comentarios de una de tantas conversaciones que nos fue referida y hace explícita referencia a la poca valía de la existencia humana en estos territorios. La referencia es fiel: la vida vale seis mil pesos (uno punto cinco dólares), es lo que vale una ojiva, una bala de fusil. La muerte es moneda corriente, el más tonto error se paga con la vida. Es la manera como el poder político se conserva. El asesinato y el miedo se propagan en la población, es un recurso eficaz para intimidar. El muerto, el asesinato es propaganda efectiva y directa que se irriga entre los vivos con efecto ejemplarizante que los advierte. Quién no guarde obediencia no se le niega la muerte. Esto explica porque el silencio y la prudencia son pilares para preservar la vida. Vivir es ser prudente y silencioso, no hablar más de la cuenta.


Las guerrillas de izquierda o de derecha son los que tasan en bien o en mal la balanza de la justicia. Dejar vivir o hacer morir, es potestad del hombre armado, pero recordemos que quien apunta es el político, y quién aprieta el gatillo es el soldado. Otra anotación: El Poder es la droga más alucinante y peligrosa de las que existen, por encima las otras como el trabajo, los alucigenos y los mas media.


La mitad del reino a quien comparta mis decisiones y tan sólo tres paladas bastarán a quién se oponga, es una expresión borgiana. La muerte es moneda corriente. Quién manda, manda, así lo haga mal. Ilustra bien los testimonios sobre la disposición de la tierra, de las propiedades en donde están estos grupos: "nada es de nadie, sólo por el momento quienes exploten la tierra por ejemplo. Lo más usual es la palabra empeñada, sólo aplica para  el momento, tiempo y lugar mientras la persona permanezca en el territorio... si se va, ya no tiene nada. Por eso ponen en duda la existencia de la propiedad privada, todo es de todos pero de nadie en particular. También refuerza esta aseveración la condición de la población minera itinerante, quienes van de aquí para allá, según el vaivén de dónde se avise con el grito triunfal hay oro. Y sólo tienen un rancho que sirve de morada itinerante.


Referimos de nuevo la expresión: la vida vale seis mil pesos. Es el costo de una ojiva y el gatillero es lo de menos, muchos quieren derramar sangre para honrar la causa de los guerreros enojados. La historia fue referida por alguien que sabe que la muerte es moneda corriente. Advertía de saber manejar la información y cuidarse de la toma de decisiones sea colectiva y no individual para así blindar la frágil vida. La información vale la vida entera. Pero no es aquella de la famosa sigla Gafa: Google, Amazon, Facebook, Apple…. No es esa la referida, la nuestra es el voz a voz, porque el uso de la telefonía celular no es usual, bien sea porque no está permitida o bien sea porque la tecnología aún no llega en estos remotos lugares.


Se dijo de cuidarse pasa por el silencio y el estar protegido en comunidad. La decisiones colectivas respetadas son propias de los espacios autónomos y están referidas a comunidades en general. Llama la atención la palabra autonomía y su connotación no es otra que poner de relieve y hacer respetar las costumbres e idiosincrasias de los pueblos. Sí esto es lo que moviliza el concepto, debería suponerse que está contrarrestando las fuerzas que le impiden ser ellos mismos, que amenazan su esencia. Y no es simple prevención, se tiene por espejo el hecho histórico de la borradura de esa esencia existencial y cultural de los pueblos indígenas y negros. A sangre y fuego eliminaron a quienes se resistieron y sometieron a los capturados. (Por la fuerza de superioridad técnica poseían la pólvora, el caballo y armas) que daba la ventaja técnica en mejor armamento y luego impusieron su lengua idiomática. Es una historia muy conocida. Razón hay entonces para defender las autonomías de los apetitos de poderes que quieren someter y así sumar más poder. Es una paradoja del Poder que por mucho que quiera abarcar poco aprieta, por sus fugas expresadas en grupos al margen, en la ilegalidad. Pero en está corta reflexión todo es una misma expresión del poder, así se perciba de formas diferentes.


La política comanda la guerra y la economía, es en suma lo que se ha querido expresar. Que el hombre de hierro sea el que hable y exhiba su rostro para halagar o causar desagravio, no quita nada al protagonismo del político y su mano invisible. Hacer morir y dejar vivir es la manifestación de poder quizás algo inescrupulosa. De cualquier forma es la ausencia del monopolio de la Fuerza Estatal que no alcanza la periferia, o mejor aún, es otra de las formas en qué ejerce su poder oscuro.


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Contexto Político Colombiano

Por Mauricio Castaño H.
Historiador y Magister
Universidad Nacional de Colombia
Colombia Krítica

En el acontecer sobre el Contexto Político Colombiano, muchos nos hacemos preguntas y quisiéramos escuchar voces que conocen y arriesgan una explicación de ese complejo, huidizo y oscuro mundo de la política. La democracia desde los griegos ha nacido inacabada, por tanto estamos abocados, de una u otra manera, a participar de su construcción permanente. De cualquier forma y por imperfecta que sea la democracia y por mucho que los dirigentes y grupos de poder hagan mal uso de ella para favorecer intereses particulares, aún así, la democracia sigue siendo el mejor invento para decidir y administrar los asuntos humanos, para resolver los problemas en procura de la mejor solución posible que favorezca a la mayoría. Llegados a este punto de responsabilidad en el que la democracia es asunto de todos, vale decir que los gobernantes que tenemos son nuestras criaturas hechas a nuestra imagen y semejanza, son nuestros hijos que nos merecemos. La democracia se soporta bajo los hombros de cada uno de los ciudadanos que la legitiman para lo mejor y para lo peor. Ningún mal gobernante, déspota o tirano, sale de la nada, ellos descansan sobre las bases sociales que  le dieron su nacimiento. 

Si bien es responsabilidad nuestra todos los gobernantes que tenemos y aunque, esto puede incomodar, puede molestar el tener que pagar por otros los platos rotos, los desastres cometidos, algo puede aliviar esta carga compartida. La referencia es a la voluntad humana que es endeble y manipulable y que termina siendo doblegada por el marketing político, que con habilidad y destreza, amalgama y dispensa odios, amores, miedos y los pone en función del mejor postor y según sea la conveniencia. En consecuencia, los candidatos más opcionados son los que mejor logren posicionarse en esta forma mediática. Hoy más que nunca, y en contraste, la democracia se las tiene que ver con múltiples problemas que pueden resumirse con el bienestar y acceso de los ciudadanos a sus mínimos vitales que  procuran su existencia, esto es, tener garantizados un goce efectivo de los derechos modernos tales como Techo,  Alimentación, Salud, Educación, Trabajo, Conectividad. 

En un país, esto se mide por la calidad de vida de sus ciudadanos, y la palabra más usada es la EQUIDAD. Un Estado, una democracia es la administración de sus recursos, y no sólo ésto, sino que es la condición de posibilidad para garantizar su distribución para la mayoría de sus pobladores. Si esto suena tan simple ¿por qué se hace tan difícil distinguir, y mejor aún, definir el gobernante políticamente correcto? Y acá es donde viene lo ruidoso y nuboso que distorsiona e impide que la democracia esté por buen camino. Entonces, acá, en el camino más visible, aparece aquello del Marketing Político que puede hacer invisible lo visible, lo peor se presenta como mejor, y repetimos, doblega y direcciona la frágil voluntad humana en sus sentimientos de odio, miedo o amor. Así las cosas, digámoslo de una vez, en esta lógica, la democracia es un instrumento del mercado. Sobre este complejo mundo, sobre este contexto político colombiano se tienen unas voces que tienen algo para decir. Sin más preámbulos, presentamos las sinopsis de tres panelistas. 

Tres voces, tres posturas diferentes pero todas coinciden en las falencias, problemas y grandes impedimentos por los que pasa la imperfecta democracia colombiana. En otro aspecto coinciden en mayor o menor grado: la democracia colombiana vive un hecho inédito con un candidato que se sale del gran formato tradicional de las clases dirigentes retardatarias que han demorado las reformas propias y mínimas de un Estado Moderno y en particular cuando se refiere a sus libertades y derechos ganados por las burgos o esas nuevas clases citadinas propulsores de la sociedad industrial. Pero ni siquiera esos valores impregnan las clases dirigentes colombianas, las nuestras siguen ancladas en valores feudales, señores terratenientes que se oxigenaron con el narcotráfico y se apalancan con ejércitos de paramilitares y así hacerle el quite a esas reformas propias de los ya dichos Estados Modernos. Así las cosas, van en contravía de lo progresivo industrial y de sus mejoras que desencadena en los diferentes frentes de derechos sociales y políticos. Pero nada, estamos viajando en una máquina de otro tiempo modelo siglo dieciocho y diecinueve. Por eso los reparos a tantos esfuerzos hechos y no se ve se vaya para ningún lado: he ahí una bicicleta estática.

Tres posturas diferentes pero confluyentes en la misma dirección de la necesidad de profundizar en los senderos de la democracia. La primera de ellas es la de Pedro Santana que da una mirada crítica y constante del quiebre de las instituciones para favorecer a la clases dirigentes más retrógradas del país. La otra, la de Jorge Mejía,  tiene que ver con unos máximos democráticos prometidos en esta nueva contienda electoral pero que con la composición política tradicional está por verse que tanto puede ser posible, que tanto las clases de poder tradicionales estén dispuestos a tolerar se les mengüe sus zonas de confort. La tercera postura es la de Juan Pablo Durán quien presenta el término Relato construido por las clases de poder para explicar unas realidades a medias, y que en esencia es cómo pasar de agache con las economías ilegales, en esencia del narcotráfico con sus ejércitos privados que han aplastado las voces críticas en especial las alternativas. Pero veamos las notas resumen que tomamos de cada uno de ellos: 


Pedro Santana: 

Colombia tiene por reto avanzar en reformas democráticas liberales propias del mundo moderno en un contexto de pobreza política entre una derecha que elude el debate acusándolo de propuestas populista y una izquierda que adolece de realismo político. Son necesarias la reforma agraria, la seguridad social,  la necesidad de la renta básica, la importancia del compromiso con el cambio climático. En medio de estás carencias, se resaltan los avances en la democratización del actual congreso.

Jorge Mejía. La democracia económica y social, base del proyecto del pacto histórico. No es posible con la actual  balanza de pagos deficitaria, con una producción con poco valor agregado, el modelo energético anclado en los fósiles que no favorece superar el cambio climático, en suma un modelo no inclusivo e insostenible, Por eso hay que generar empleo teniendo como horizonte la gobernanza para el bienestar.  


Juan Pablo Durán: Institucionalismo de North mal leído, propio del banco mundial y proyectos de centro, porque no se pregunta  quiénes son los dueños del Estado y  el rol de las grandes instituciones internacionales globales como el Banco Mundial. Por eso en Colombia dicho enfoque permite repensar el impacto del narcotráfico  que transforma la dinámica económica y de poder  y la narrativa que oculta. 

Los datos del narcotráfico unos emergentes que afectan el estatus quo antes de los 70 rompen el equilibrio anclado en el poder del Imperialismo estadounidense y las élites económicas tradicionales.  Explica el conflicto entre estos emergentes y los grupos tradicionales y el reacomodo que irradia el narcotráfico hacia suramérica y reorganización del mercado norteamericano. Y una narrativa que dice que el problema del narcotráfico se ha superado y se traslada el problema a la guerrilla. Y se ocultó la gran distribución de la tierra que benefició intereses nacionales y transnacionales y por aquí la mafia se toma el Estado bajo grupos de poder (paramilitares).

En suma el Estado colombiano se reorganizó con los nuevos recién llegados al poder. Por eso la narrativa que la legítima se ha quebrado por dinámicas como las redes sociales y la acción de algunos políticos como Gustavo Petro.



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