Mostrando entradas con la etiqueta Bernard Stiegler. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Bernard Stiegler. Mostrar todas las entradas

Perder el sentimiento de existir


«Las gentes que pierden el
sentimiento de existir votan por el Frente nacional »
Bernard Stiegler 

LE GRAND ENTRETIEN


Nolwenn Le Blevennec | Periodista
27/06/2014 à 18h19

Con el fin de contrarrestar el ascenso del FN, “es urgente que la prensa retome su papel”, y que emerjan modelos económicos alternativos, explica el filósofo Bernard Stiegler. Entrevista.

Leyendo el libro de Bernard Stiegles, Amar, amarse, amarnos (Galileo, 2003) uno puede experimentar un sentimiento de desánimo. 


El filósofo explica en su libro que los electores del FN son, como muchos de nosotros en esta sociedad enferma, víctimas de trastornos narcisísticos. Para salir de ellos, tienen la particularidad de designar chivos expiatorios. Es un síntoma, una manera de evacuar el malestar.

Es imposible discutir con perturbaciones y síntomas (solos los psicós saben hacerlo). Los periodistas pueden pues continuar agitándose, “fact-checker”, indagando, tratando de comprender a punta de retratos; no enchufan con nada, me dije. 


Me fui entonces a preguntarle a Bernard Stiegler lo que puede y debe hacer la prensa al
día siguiente de las elecciones europeas, que han visto al FN alcanzar el 25% de los votantes.

 


Rue89: En Aimer, s’aimer, nous aimer, Ud. dice que los electores del FN sufren de una falta de “narcisismo primordial”. Entonces, ¿pueden ellos cambiar de opinión como una persona racional?

Bernard Stiegler: Yo me hablo con gente del Frente nacional, incluso hay algunos a los que quiero bien. Se lo digo muy francamente; algunos son más bien simpáticos. La mayor parte no son racistas ni antisemitas, sino gentes muy desafortunadas. Pero en cuanto a su pregunta, la respuesta es no. Nunca he tratado de disuadirlos de que no voten por el Frente nacional. Entre más tratara de hacerlo, más votarían por el Frente nacional. Es completamente inútil.


Es tanto más ineficaz en cuanto que, por una parte, no se están equivocando al expresar un sufrimiento. El paranoico, el psicótico, el neurótico nunca cuentan estupideces. Hay siempre un fondo de verdad. El problema es que ese fondo de verdad, que se vuelve patológico, expresa una enfermedad que no solamente es la de esos electores, es la de nuestra sociedad.


Lo que es específico en la patología de los electores del Frente nacional es que por su voto –que lo quieran o no– ellos se aferran a chivos expiatorios.
 

¿Cómo comprendió Ud. lo que los hacía sufrir?
 

En el libro que Ud. cita yo hablo de Richard Durn1. Me interesé en el sujeto luego de leer un extracto de su diario íntimo citado en Le Monde, y en el que Durn decía “haber perdido el sentimiento de existir”. Estas palabras me han golpeado enormemente. Yo a veces también he tenido el sentimiento de no existir. Y yo también pasé al acto; robé bancos…
 

Leyendo el artículo me dije: ese tipo era extremadamente peligroso,
pero… somos millones como él. Me dije que un día, la gente cada vez más numerosa que pierde el sentimiento de existir terminarán por votar por el Frente nacional en lugar de matar a otros o de robar bancos.


Me escandalizó la actitud de Eva Joly, al día siguiente de la primera vuelta de las presidenciales, que calificó el resultado del Frente nacional como una “mancha indeleble sobre los valores de la democracia”. Este tipo de afirmaciones son vergonzosas.
 

¿Cómo explicar esta liquidación del narcisismo primordial?
 

Viene de la organización ilimitada del consumo via el marketing y la
televisión. ¿Ha visto la película “el Festín de Babette”? Es una historia magnífica; una francesa que vive en Dinamarca decide hacer una comida inmensa, suntuaria. La película cuenta la preparación de esa costosa cena por parte de una modesta persona, es extraordinaria.
 

Cuando era niño, el almuerzo del domingo era importantísimo. Era
corriente en las clases populares hacer festines, como lo hace Gervaise y su ganso en la Taberna, de Zola. Es muy importante recibir a la gente, reunirse.
 

Es lo que el consumismo destruyó concretamente; ya sólo hay trajes listos para ponerse, comidas listas para comer, comida chatarra y yo no hay fiesta.
 

¿Cómo hacerles entender a los votantes del FN que ese sufrimiento
no está conectado con las cifras de emigración?

 

No sirve para nada decírselos; nunca lo entenderán. Precisamente,
entienden otra cosa si Ud. les dice eso. Entienden que Ud. no ha escuchado su problema. Y tienen razón. Aferrarse a un chivo expiatorio 2 es un síntoma.
 

Horroroso, extremadamente peligroso, y el nazismo es la explotación de ese síntoma a escala de la gran pesadilla del siglo XX. Un tal horror puede regresar; es incluso mas que probable; si nada decisivo pasa, será lo que terminará por llegar. Y de nosotros depende que eso no ocurra; pero no es insultando a los electores del FN como esto se va a arreglar.
 

Es totalmente vano decirle a la gente que deje de sintomatizar; hay que cuidarlos, quiero decir ponerles atención (en el sentido que le doy a esta expresión en Prendre soin, 2008 3), ocuparse de ellos, darles perspectivas, proponerles otro discurso distinto al de François Hollande y al de Nicolas
Sarkozy…
 

¿Cómo pueden los periodistas participar en estos cuidados?
 

Pienso que es urgente que la prensa retome su rol que es el de defender ideas, de hacerlas que se confronten, y por ahí, construir opinión. Esto quiere decir hacer escogencias políticas, estéticas, intelectuales, sociales, etc. y asumirlas. Le Monde diplomatique continúa haciendo ese trabajo, y es por esto que no dejo de leerlo, incluso si a veces me enerva.
 

Actualmente la desesperanza es el fondo de comercio del Frente
nacional. Para devolver la esperanza se requiere dar la palabra a los que tienen algo que decir, y que están dispuestos al debate público, y por acá reconstruir un pensamiento, conceptos y perspectivas, y socializarlas.


La idea de que las personas no quieren pensar es totalmente falsa;
cuando el Collège de Francia puso en línea sus cursos, millones de horas de cursos fueron descargadas. Ars Industriales, que hace conferencias a menudo difíciles, tiene una amplísima audiencia. Lo que las gentes rechazan no es el pensamiento, es la jerigonza de donde viene. 


Si el capitalismo consumista se hunde, y si no hay un trabajo de invención de una alternativa a lo que fue la base de ese consumismo, a saber: el fordokeynesianismo (el “crecimiento”) que definitivamente está agotado, la extrema derecha se impondrá por todas partes, mucho más allá de Francia y de Europa.

¿Ud. piensa que está a punto de llegar?
 

En los años 80 pasó algo muy importante. Se operó la “revolución
conservadora”, fundada sobre la idea de que bien valía la pena liquidar el Estado y financiarizar al capitalismo, dejando que la producción se desarrollara por fuera de Occidente; este fue el comienzo del desempleo de masas.
 

Esta liquidación creó una insolvencia de masas disimulada por los
sistemas de sub-primas y de “credit default swap” muy provechoso para los especuladores, pero ruinoso para la economía, un hiperconsumismo extremadamente tóxico en el plano medioambiental, una gran miseria simbólica en el plano mental, y una precarización generalizada que provoca un sentimiento de inseguridad bien real y una desintegración social.


Es esta desintegración la que hace imposible la integración, no de los
inmigrantes, sino de la población misma en su conjunto, claro que siendo los inmigrantes los más expuestos evidentemente.
 

La crisis de 2008 ha puesto en claro esta insolvencia y esta fragilidad
extrema y estructural. Y ha arruinado de forma duradera la confianza, a lo que Snowden, pero también Fukushima y muchas otras catástrofes, han sumado sus efectos.


Un sistema económico no puede funcionar sin confianza, y este no tiene ya confianza. ¿Cómo se le puede tener confianza cuando el 55% de los jóvenes españoles están en el desempleo y todo el mundo se burla del asunto, mientras que la automatización está camino de reducir más el empleo en todos los sectores y en todos los países? ¿Quién ha hablado de esto en el curso de la campaña sobre Europa?
 

Las cajeras desaparecen…
 

Sí, ya no se tiene necesidad de cajeras, y dentro de muy poco ya no
necesitaremos choferes de camión, ni muchos de los técnicos, de los ingenieros, etc. Lo que está ocurriendo es la desaparición del empleo. Y si le creemos a la prensa, ni una palabra sobre toda esta cuestión en el recientísimo reporte Pisani-Ferry, como tampoco sobre el reporte Gallois que se presentó hace ya casi dos años… ¡Cuánto tiempo perdido! ¡y cuánto furor acumulado!
La automatización va a desarrollarse de aquí en adelante masivamente, especialmente porque lo digital permite integrar toda suerte de automatismos hasta ahora aislados, y que de ello resulte una baja rápida del costo de los robots.
 

Jeff Bezos, el patrón de Amazon, está buscando instalarlos por todas
partes en sus empresas. Arnaud Montebourg anunció hace un año que iba a lanzar un plan de robótica francesa.
 

El costo de la automatización va a disminuir, y las Pymes francesas van cada vez más rápido a poderse hacer con ello, incluso si no lo quieren, a causa de la competencia; y el desempleo se va a disparar. Sólo hay una solución para contener el ascenso proporcional del FN, es crear una alternativa al modelo keynesiano, un modelo contributivo.
 

¿Puede Ud. dar un ejemplo concreto de modelo contributivo?
 

En la economía contributiva, no hay salario ni propiedad industrial en el sentido clásico. Para darle un ejemplo, trabajé hace algunos años con estudiantes de diseño en un modelo de empresa de modo contributivo. La empresa se volvía un club de aficionados a la moda, en el que algunos contribuían con sus ideas, otros con sus compras, otros con el trabajo de confección, otros en todos estos frentes a la vez o alternativamente.

En épocas lejanas, que hoy se han vuelto míticas y totalmente
desaparecidas, la FNAC era una especie de cooperativa donde los vendedores eran ante todo apasionados de la música y de la fotografía, y donde los compradores de la FNAC no eran consumidores sino aficionados.


Hay gentes que se expresan extremadamente bien en su manera de
vestir. Tienen gusto, saben llevar sus trajes. Pienso que su saber bien podría ser compartido y valorizado.
 

¿Y cómo serían remunerados?
 

No es a escala micro-económica de la firma donde hay que plantear y resolver este problema; es una cuestión de macro-economía que debe superar la pareja valor de uso/valor de cambio, y promover lo que llamamos valor práctico (es decir saberes) y valores societarios (es decir que refuercen funcionalmente la solidaridad).
 

Es la valorización mutua, y por medio de una potencia pública
reinventada, de lo que Amartya Sen llama las “capacibilidades” <capacidadeshabilidades>, es decir el saber hacer, el saber vivir y los saberes formales, que constituyen la base de una economía contributiva. Es de hecho la generalización del modelo de los “intermitentes del espectáculo” que cultivan sus saberes con la ayuda de sus ingresos intermitentes, y que los valorizan cuando entran en la producción, y que se les querría destruir en el momento mismo en que se requiere por el contrario generalizar un tal estado de espíritu tan inteligente.


Yo insisto ¿qué rol puede jugar la prensa en esta reflexión sobre el
modelo económico actual?


Ante todo, ella misma debería inventar, por sí misma, dispositivos
distributivos. El fondo de ayuda a la prensa debería servir para esto, y los periodistas debería luchar por ello. Luego, es necesario que la prensa hable de la automatización, y más generalmente de lo digital en un sentido profundo, y no como “tendencia”, o en la rúbrica “geek”4, y que no esté en la denegación. La automatización viene, hay que asumirla, y dejar de decir que se va a invertir la curva del desempleo. Por el contrario, este va a aumentar considerablemente.


Toda suerte de personas reflexionan en escenarios que permitirían entrar en un nuevo mundo; en América latina por ejemplo, pero también en Norteamérica. Es necesario darles la palabra. Y se requiere solicitar la inteligencia de los lectores antes que presuponer que ellos sólo buscan el scoop5 o la información sensacionalista y vulgar.
 

De aquí en adelante el FN se presenta también como uno de esos
escenarios alternativos al ultraliberalismo…

 

Sí, es muy maligno. Esta mañana tuve la gran sorpresa de leer una
declaración de Florian Philippot6 que defendía la huelga de los ferrocarriles franceses en Liberation, a nombre del servicio público. Imagínese la desazón de los sindicalistas de la CGT y de SUD.
El Frente Nacional es una ideología ultraliberal disfrazada de anti-ultraliberalismo.


Jean Marie Le Pen es un ultraliberal. Todo el tiempo lo ha dicho, y
hoy lo es más que nunca. Está absolutamente contra el Estado, contra los funcionarios.
 

En cuanto a Marina Le Pen, diga lo que diga, ella tiene necesidad del
ultraliberalismo para desarrollarse; es su terreno, porque lo que atrae a sus electores hacia ella es la designación que ella hace de los chivos expiatorios, y lo que provoca esta búsqueda de chivos expiatorios es el ultraliberalismo al servicio del capitalismo financiarizado, pulsional y especulativo. ¿Qué es el FN?
 

Es el gran especialista en invertir causalidades.
 

El FN vive en la idea de que el sufrimiento es atribuible a los inmigrantes porque nadie tiene el coraje de ofrecer los verdaderos esquemas de causalidad nuevos que se imponen. 

El FN destila miedo hablando de los millares de Mohamed Merah en latencia. Pero esos chicos que parten para Siria ¿no sufren del mismo trastorno narcisista que los electores del FN?

Por supuesto. A eso lo he llamado el complejo de Antígona. Antígona es un texto absolutamente fundamental.
 

Yo sostengo que los terroristas integristas, “beurs”7 o blancos, nacidos y educados en Francia, que de repente se volvieron musulmanes, son pequeñas Antígonas. No quiero defenderlos diciendo esto. Lo que quiero decir es que un adolescente tiene necesidad de sublimar, y de hacerlo como siempre “a nombre de la ley.” Antígona es una adolescente que defiende la “ley divina”. Merah es también un adolescente.

En un momento, esos chicos tienen necesidad de identificarse con su
padre; luego con una figura de ruptura con el padre al que acusan entonces de no encarnar correcta y sinceramente la ley. Buscan entonces otras figuras identificatorias. Pero si no encuentran ya posibilidades de identificación en la sociedad, y si viven en una sociedad que está a punto de hundirse, están dispuestos a comprometerse en lo que se ha llamado una sublimación negativa,
que puede conducir a lo peor. Estos siguen siendo síntomas.
 

Ud. puede hacer todo lo que quiera; esto se desarrollará aún por mucho tiempo e inevitablemente, si la sociedad no produce rápidamente capacidades nuevas de identificación positiva sobre ideas republicanas, constructivas y verdaderamente portadoras de porvenir.

Traduccido  por Luis Alfonso Paláu, Medellín 27 de junio de 2014. Se publica con su autorización expresa.

 Notas

1 Responsable de la matanza del concejo municipal de Nanterre, en 2002, n. de la r.
2 Lo que Bernard Stiegler llama un “pharmakos”, en la Pharmacologie du Front nacional,
Flammarion, 2013. n. de la r.
3 Poner Cuidado, sobre la juventud y las generaciones. Traducido por Luis Alfonso Paláu C.
Medellín, junio de 2008 – junio de 2012.

4 Geek es un término que se utiliza para referirse a la persona fascinada por la tecnología y la
informática...
5 Una nueva forma de reunir información para mostrarla y compartirla de una forma visualmente
atractiva en Internet…
6 Vicepresidente del FN. n. de la r.

7 Suena ‘ber’ como beurre (mantequilla). En árabe al poniente se le dice Magreb; de África noroccidental
vinieron los trabajadores explotados en Francia. Se invierte la palabra y se llama ‘ber’
a los hijos y nietos de lo inmigrantes magrebíes…

Read more...

Lo Inorgánico Organizado

Leroi-Gourhan: Lo Inorgánico Organizado 
Por Bernard Stiegler
La gran pregunta de Leroi-Gourhan es la memoria.  El la reencuentra en la técnica.  Y como liga la técnica a la historia de la vida, su pensamiento sobre la memoria es  también un pensamiento del programa, sea él cósmico, genético, socio-étnico o cibernético: la obra de Leroi-Gourhan proporciona conceptos para una historia general de la vida incluyendo la vida post-biológica (si se entiende por ella, la vida vivida y vivible más allá de las estrictas condiciones biológicas: la vida social)
Es esta formidable investigación que ha comenzado en Asia y ha terminado sobre los campos de excavaciones prehistóricas en Francia, pasando por el África del sur y por un conocimiento muy preciso de los medios de masas y de las técnicas industriales más contemporáneas, anticipando desde 1965 el hipertexto y la puesta en red, la que ha inspirado el trabajo decisivo de Jacques Derrida: De la Gramatología.

En los años 1930, Leroi-Gourhan puso en evidencia que los objetos técnicos siguen un phylum de transformación que, al igual que los esqueletos de la paleontología, hacen aparecer leyes de evolución universalizables.  “Universalizables” quiere decir aquí que estas “leyes” son transversales a las culturas más diversas y que no son dependientes de factores culturales que ellas trascienden. Leroi-Gourhan lo hace evidente, estudiando objetos técnicos comunes a diversos pueblos de las costas asiáticas del pacífico, desde los Esquimales, hasta los habitantes de  las islas de la Sonde, pasando por la China.

Leroi-Gourhan está impresionado por el hecho de que estas culturas, que no se comunican las unas con las otras, adoptan técnicas completamente idénticas sobre el plano morfogenético. Lo demuestra, analizando el caso del arpón propulsado, utilizado tanto por los esquimales cazadores de focas como por los pescadores de nutrias alejados muchos miles de kilómetros y de los cuales se ha comprobado que nunca realizaron intercambios directos o indirectos con los esquimales. De hecho,  Leroi-Gourhan establece en “El hombre y la materia” que los objetos técnicos evolucionan en función de tendencias técnicas que controlan el  devenir de los objetos y de los sistemas técnicos. La técnica forma en efecto un sistema que está atrapado en una evolución sometida a las leyes de aquello que Leroi-Gourhan denomina la tecnología, no en el sentido en el cual la empleamos hoy para designar la técnica que moviliza saberes científicos, sino en el sentido de una teoría general de la evolución de técnica.
La técnica, habiendo devenido una mnemotecnología y habiendo puesto en obra un proceso generalizado y mundial de industrialización de la memoria, hace explotar hoy todos los marcos sociales, económicos, políticos, religiosos, estéticos e incluso vitales, todos los marcos de pensamiento con los cuales consideramos nuestra identidad de hombres, es decir de seres sociales y nuestro marco de vida en su globalidad.  Esta situación extrema, que suscita los discursos más reaccionarios (tanto de derecha –liberal o nacionalista- como de izquierda –republicana o demócrata-), exige de ahora en adelante un pensamiento de la técnica, del que Leroi-Gourhan proporciona los conceptos fundamentales, y a partir de los cuales es posible hacer aparecer un tercer REINO, al lado de los dos reinos conocidos desde hace tiempo. el de los seres inertes y el de los seres orgánicos.  Este nuevo “reino”, que ha sido ignorado tanto por la filosofía como por las ciencias, es el reino de lo que llamo los seres inorgánicos (no vivientes) organizados (instrumentales).
A partir del siglo V antes de nuestra era y hasta el siglo XIX, desde el punto de vista del pensamiento tanto filosófico como científico, los objetos técnicos son una especie de no-seres.  Ellos emergen literalmente de la nada y no constituyen por tanto objeto de un pensamiento exclusivo alguno. Tanto la Física de Aristóteles como la Filosofía Zoológica de Lamarck consideran que para todo saber auténtico, es decir científico, no existen más que dos grandes clases de seres (`ser´ traduce aquí el ta onta, la expresión griega que designa en la Física y en la Metafísica `las cosas que son´): los seres inertes, de interés para la física, es decir los seres que no están organizados (los minerales); y los seres orgánicos, de interés para la biología.  Es decir los seres organizados (los vegetales, los animales y los hombres).

Entre estas dos grandes categorías de seres, aquellos que son de interés para la física y aquellos que son de interés para las ciencias de lo viviente, no hay absolutamente nada.
Ahora bien: a partir del siglo XIX, muchos  pensadores – historiadores, arqueólogos, etnólogos o filósofos, primero Alemanes, tales como Beckmann, Kapp, Marx, y después, a partir del siglo XX, Franceses, especialmente Mauss, Leroi-Gourhan, Gille, Simondon - comprenden que los objetos técnicos tienen una historia y que estudiando series de objetos técnicos en el tiempo, por ejemplo, series de hachas, o series de instrumentos de trabajo en el campo, se puede poner en evidencia que estos objetos técnicos están sujetos a procesos evolutivos que responden a leyes morfogenéticas.  Ahora bien: estas leyes no tienen que ver simplemente con la física, aunque estén sometidas a la física; para que un objeto técnico funcione, debe respetar las leyes de la física, pero la física no es suficiente para explicar la evolución de los objetos técnicos.  Y estas leyes no son tampoco de interés estrictamente de la antropología.

Es estudiando las étnicas del Pacífico como Leroi-Gourhan construye el concepto fundamental de tendencia y el método de estudio de la morfogénesis de los objetos técnicos.  Pero es pasando a la paleontología humana, y a la prehistoria como su pensamiento toma toda su dimensión.  Porque cambiando de escala de tiempo, Leroi-Gourhan termina por señalar que la aparición de la técnica es esencialmente la aparición no sólo de un “tercer reino”, sino de una tercera memoria; al lado de las memorias somática y germinal que caracterizan los seres sexuados, aparece una memoria transmisible de generaciones en generaciones y que conservan en buena medida “espontáneamente” los órganos técnicos.

Se produce hace cuatro millones de años aquello que Leroi Gourhan llama el proceso de exteriorización.  Este término “exteriorización” no es sin embargo plenamente satisfactorio porque supone que lo que es “exteriorizado” estaba antes “en el interior”, lo que no es justamente el caso.  El hombre no es hombre más que en la medida en que se pone fuera de sí, en sus prótesis.  Antes de esta exteriorización, el hombre no existe.  En este sentido, si se dice frecuentemente que el hombre ha inventado la técnica, sería quizás más exacto o en todo caso más legítimo decir que es la técnica, nuevo estadio de la historia de la vida, la que ha inventado al hombre.  La “exteriorización”, es la prosecución de la vida por otros medios diferentes a la vida.

Hombre y técnica forman un complejo, son inseparables.  El hombre se inventa en la técnica y la técnica es inventada en el hombre.  Esta pareja es un procesos donde la vida negocia con lo no-viviente organizándolo, pero de tal manera que esta organización forma sistema y tiene sus propias leyes.  Hombre y técnica constituyen los términos de lo que Simondon llamó una relación transductiva: una relación que constituye sus términos, lo que significa que un término de la relación no existe por fuera de la relación, siendo constituido por el otro término de la relación.  A partir del momento en el cual se inicia el proceso de exteriorización, aparece un nuevo ser que se libera progresivamente de la presión de selección colocando los criterios de su poder por fuera de su propio cuerpo y por tanto por fuera de su envoltura genética, que desarrolla para sobrevivir, objetos técnicos a través de los cuales la vida se  prosigue en nuevas condiciones y por otros medios diferentes a la vida.  Si se define la vida, después de Lamarck y Darwin, como una evolución donde las formas de organización no cesan de diferenciarse, de enriquecerse y de diversificarse, a partir de la exteriorización, el proceso de diferenciación vital se prosigue no sólo por la diferenciación de los vivientes, sino por la diferenciación funcional de los objetos técnicos y de las organizaciones sociales que permiten constituir.

Hoy, el inventario de piezas sueltas del ejército americano comporta centenas de  millones de tipos de objetos técnicos diferentes.  Después de la revolución industrial, la proliferación de objetos técnicos ha llegado a ser comparable, en diversidad, a la de las especies animales.  Con el hombre, el ser viviente cesa de diferenciarse sobre el plano vital; relativamente al ritmo de la evolución de los objetos técnicos, el hombre se ha estabilizado biológicamente hace 200.000 o 30.0000 años.  Es por ello por lo que se dice que el hombre post-neandertaliense es ya el hombre moderno (en el sentido de los prehistoriadores, por supuesto).  Nuestra estructura genética parece  que se estabilizó en ese momento (por contrapartida, ella evoluciona muy sensiblemente entre el primer tallador de útiles y el hombre de Neardental, particularmente en lo que concierne a la organización del cortex cerebral; es lo que se llama la abertura del abanico cortical).  Ahora bien: la diferenciación genética parece atenuarse desde el momento mismo en el que la diferenciación tecnológica explota.  Neandertal, cuyas áreas cerebrales se asemejan mucho a las del hombre actual, sabe ya fabricar centenas de tipos de útiles diferentes y es igualmente a partir de ese momento que los sistemas técnicos a la vez duran sensiblemente menos tiempo y cubren áreas cada vez más vastas.

Es en este sentido que digo que el  proceso de exteriorización consiste en proseguir la vida por otros medios diferentes a la vida misma.  Ahora bien: si es verdad que el viviente sexuado está definido por dos memorias, la genética, de la especie (el genoma) y la epigenética, del individuo (la memoria nerviosa), a partir del hombre aparece una tercera memoria, a causa de esta “exteriorización”.
Todos los animales superiores tienen una experiencia individual, engramada en su memoria nerviosa, que les permite adaptarse individualmente a tal o cual entorno local.  Por tanto, si yo adiestro un animal y él muere, nada de lo que le he enseñado es transmisible a su especie porque la experiencia individual de los seres viviente no es heredada por la especie y desaparece con cada muerte individual.

Si no hay acumulatividad de la experiencia individual en los animales, las especies no heredan nada de la experiencia de los individuos que la componen; es por el contrario la posibilidad de transmitir la experiencia individual la que hace posible el proceso de exteriorización.  Y esto es lo que se llama cultura.  A partir del ser llamado “humano”, es decir del ser que se desarrolla por la producción de útiles, se produce algo muy importante: lo esencial de la experiencia individual se concentra precisamente en la relación al útil y en el útil mismo.  El útil es el órgano de predación y de defensa, es decir de supervivencia de la especie, y es en el útil en donde toda la experiencia de la supervivencia y de la muerte se reúne, sea como útil guerrero, sea como útil de trabajo.  Ahora bien, por el hecho de que este útil es una exteriorización de la vida en un órgano que no es él mismo viviente, cuando el tallador del útil muere, la experiencia individual conservada en su memoria nerviosa fallece con él indudablemente, pero su útil queda, la huella de su experiencia o una parte de su experiencia queda en el útil.  Recuperando su útil, su descendencia hereda parte de su experiencia.
Todo esto quiere decir que la técnica es ante todo una memoria, una  tercera memoria, ni genética, ni simplemente epigenética.  La he llamado epifilogenética, porque siendo el producto de una experiencia, ella es de origen epigenético, y porque esta experiencia individual que es acumulada, esta memoria técnica que hace posible una transmisión y una herencia, un filum que crea la posibilidad de una cultura, es igualmente filogenética.

Es bien evidente que un sílex tallado no está hecho para guardar la memoria.  Por eso sólo es partir del neolítico cuando aparece verdaderamente lo que llamamos mnemotécnicas, es decir, técnicas conocidas para guardar la memoria.  Sin embargo, si podemos hoy reconstruir la historia y sobre todo la protohistoria y la prehistoria del hombre, es porque reencontramos huellas técnicas que nos permiten acceder a la memoria de las civilizaciones más antiguas, mucho antes de la aparición de las mnemotécnicas propiamente dichas.  Es a través de estas huellas técnicas como los arqueólogos y los prehistoriadores reconstruyen el saber de los hombres más arcaicos, gracias a los sílex, después gracias a los objetos de barro, gracias a los restos de arquitectura y a toda suerte de objetos usuales en cuyas características organizacionales son guías para reconstruir el uso, y al fin y al cabo, la experiencia de los hombres que los poseían.  Estos objetos usuales son los transmisores de la memoria incluso si no fueron fabricados para este fin, y por el solo hecho de que resultan de procesos de exteriorización del viviente en lo orgánico organizado, en órganos técnicos, en instrumentos.
Se podría objetar a todo este razonamiento que hoy parece comprobado que ciertos chimpancés tienen ya prácticas culturales, sobre ciertas costas de Africa.  De hecho, esta observación no me extraña.  Ello significa para mí simplemente que el proceso de hominización está ya en camino con el chimpancés, y nos está ya prometido con él.  Es por ello sin duda que este animal nos es tan estimable.  Estaría casi dispuesto a admitir que él pertenece a la historia humana, dispuesto a hacer comenzar el hombre con él, puesto que el Zinjantropo era sin duda a la vez ampliamente diferente y cercano de nosotros, incluso si  fabricaba útiles, lo que no hace el chimpancé.

No hay en realidad criterio verdaderamente científico para decir dónde y cuándo comienza el hombre, sino en la constatación de que la vida se exterioriza.  Cada vez que decimos: “He ahí donde el hombre comienza”, es  porque tenemos a la vista una idea de dónde debería terminar, dicho de otra manera, porque proyectamos la idea que nos hacemos del porvenir del hombre.  Que el porvenir del hombre esté en la inocencia entre maligna y astuta del simio, es una idea que me place enormemente.  Sería  magnífico que supiéramos además heredar esta inocencia.  Incluso: preguntémonos por qué dudamos menos de caminar sobre una hormiga o una mosca que sobre un ratón, y por qué nos sentimos menos próximos de un ratón que de un gato, de un gato que de un simio, de un simio que de un niño.  Siempre me he dicho que ello viene de que comparto siempre más memoria con estos seres.  ¿No es también porque al fin y al cabo estoy más atado a alguno de mi familia que a un extranjero?
La cultura no es otra cosa que la capacidad de heredar colectivamente la experiencia de nuestros ancestros y esto ha sido comprendido desde hace  largo tiempo.  Lo que ha sido menos comprendido es que la técnica en tanto tercera memoria vital, es la condición de una tal transmisión.

Si el útil en general es un soporte de memoria sin estar hecho específicamente para conservar la memoria, a partir del neolítico aparecen nuevas técnicas que tienen propiamente por finalidad, memorizar la experiencia.  La emergencia de estas mnemotécnicas que se extiende por muchos milenios, constituye un acontecimiento crucial, puesto que ellas permiten transmitir no sólo experiencias ligadas a comportamiento motores y de supervivencia, sino propiamente, contenidos simbólicos e incluso argumentos, verdaderas visiones de mundo, religiosas o profanas, colectivas o individuales.  Esta emergencia comienza con los primeros sistemas de contabilidad y las primeras escrituras ideogramáticas.  Justo hasta que aparecen las escrituras alfabéticas que nosotros utilizamos todavía, escrituras que nos dan el Antiguo testamento y que nos permiten acceder a la memoria de los Griegos antiguos, padres del saber racional y de la filosofía y de acceder como si estuviésemos allí.
Cuando leemos un diálogo de Platón, tenemos la impresión de estar en una fuerte familiaridad con los griegos.  Nos parece extraordinario constatar la modernidad y la actualidad de las preocupaciones de estos griegos, interrogantes que nos hablan y que nos interesan aún y nos concierten tanto como a los jóvenes atenienses a los que se dirige Sócrates.  ¿Qué es lo que hace posible una tal modernidad a través de tantos siglos?  Si vamos al santuario de Delfos y conocemos el griego antiguo, porque lo hemos podido aprender en los libros, podemos todavía leer las estelas que los atenienses han  erigido a la gloria de tal o cual gran personaje o de tal dios, de la misma manera que un griego podría leerlo hace 2500 años. Porque compartimos todavía con Grecia el mismo sistema mnemotécnico, a saber, la escritura alfabética.  Ahora bien, esta escritura presenta la característica de ser capaz de  sustituir a la palabra casi sin pérdida; si no permite conservar la voz, la entonación y la prosodia del locutor, las significaciones, la sintaxis y la semántica son  transmitidas intactas.

Esto quiere decir que desde la Grecia arcaica y su alfabeto, compartimos y proseguimos la experiencia de mundos antiguos, lo que ha permitido el nacimiento de la ciencia, que no es otra cosa que la continuación de un diálogo incansable, de un debate sin fin con los primeros griegos que se pusieron a pensar y a discutir entre ellos y cada uno consigo mismo, por la mediación de la escritura.  Desde que dominamos la escritura alfabética, somos capaces de continuar dialogando con Tales y Euclides.  Cuando Riemann vuelve a poner en cuestión los fundamentos de la geometría euclidiana, no puede hacerlo más que porque accede a los Elementos de Euclides, porque lee los teoremas y los axiomas y los critica como si discutiese con Euclides, por vía de un debate que dura más de dos milenios y que se prosigue en las condiciones iniciales abiertas por el rigor de la axiomática euclidiana.  Nada de esto sería posible sin la escritura alfabética, que permite de una parte una transmisión rigurosamente exacta del razonamiento euclidiano y de las definiciones a las que él llega, y de otra parte, y por lo demás en primer lugar, que le permite a Euclides mismo retomar su razonamiento exactamente allí donde lo había interrumpido la víspera, sin perder nada de la memoria del camino recorrido; y de aislar en la lengua términos que forman un sistema discreto que le permite construir un vocabulario específico de la geometría y manipularlo en relación con las figuras.

No sólo la escritura alfabética nos permite hoy acceder aún al razonamiento de Euclides, y de alguna manera atravesar el muro del tiempo, sino que ella le permite a Euclides mismo, de una parte remontar los límites de su propia memoria y de otra, construir su razonamiento fijando rigurosamente los términos de su axiomática.  Dicho de otra manera; el soporte técnico de memoria no es aquí un simple medio de transmisión del saber: constituye la posibilidad misma de su elaboración.
La técnica tiene por tanto dos grandes fundamentos: de una parte, ella abstrae la evolución de los seres vivientes que somos por fuera de las condiciones estrictamente biológicas, de suerte que el porvenir de este viviente no está totalmente dependiendo de las condiciones estrictamente genéticas; de otra parte, y ya he mostrado por qué estos dos aspectos son inseparables, la técnica es un fenómeno de memorización, sea como memoria epifilogenética en general, sea como mnemotécnica propiamente dicha.

Ha sido Jacques Derrida quien ha llevado por primera vez al nivel filosófico la pregunta de la huella y de lo que llamó el “suplemento”, explorando las condiciones de aquello que él denominó en 1967 una gramatología.  Pero más allá de una reflexión sobre la escritura, se trata de la pregunta mucho más general sobre la técnica.  Esto es lo que yo he intentado mostrar en mi propio trabajo, en concordancia en este punto con Regis Debray: el papel del soporte como técnica que estudia la mediología.

Tomado de: Documents.mx
Les cahiers de médiologie.  Nº6: Pourquoi des médiologues?

Traducción: Jairo Montoya Gómez

Read more...

Bernard Stiegler y la Política

« Las gentes que pierden el sentimiento de existir votan por el Frente nacional » Bernard Stiegler 

LE GRAND ENTRETIEN

Periodista Nolwenn Le Blevennec, . 27/06/2014

Con el fin de contrarrestar el ascenso del FN, “es urgente que la prensa retome su papel”, y que emerjan modelos económicos alternativos, explica el filósofo Bernard Stiegler. Entrevista. Leyendo el libro de Bernard Stiegles, Amar, amarse, amarnos (Galileo, 2003) uno puede experimentar un sentimiento de desánimo.

El filósofo explica en su libro que los electores del FN son, como muchos de nosotros en esta sociedad enferma, víctimas de trastornos narcisísticos. Para salir de ellos, tienen la particularidad de designar chivos expiatorios. Es un síntoma, una manera de evacuar el malestar.

Es imposible discutir con perturbaciones y síntomas (solos los psicós saben hacerlo). Los periodistas pueden pues continuar agitándose, “fact-checker”, indagando, tratando de comprender a punta de retratos; no enchufan con nada, me dije. 

Me fui entonces a preguntarle a Bernard Stiegler lo que puede y debe hacer la prensa al día siguiente de las elecciones europeas, que han visto al FN alcanzar el 25% de los votantes.

Rue89: En Aimer, s’aimer, nous aimer, Ud. dice que los electores del
FN sufren de una falta de “narcisismo primordial”. Entonces, ¿pueden
ellos cambiar de opinión como una persona racional?

Bernard Stiegler: Yo me hablo con gente del Frente nacional, incluso hay algunos a los que quiero bien. Se lo digo muy francamente; algunos son más bien simpáticos. La mayor parte no son racistas ni antisemitas, sino gentes muy desafortunadas. Pero en cuanto a su pregunta, la respuesta es no. Nunca he tratado de disuadirlos de que no voten por el Frente nacional. Entre más tratara de hacerlo, más votarían por el Frente nacional. Es completamente inútil.

Es tanto más ineficaz en cuanto que, por una parte, no se están equivocando al expresar un sufrimiento. El paranoico, el psicótico, el neurótico nunca cuentan estupideces. Hay siempre un fondo de verdad. El problema es que ese fondo de verdad, que se vuelve patológico, expresa una enfermedad
que no solamente es la de esos electores, es la de nuestra sociedad.

Lo que es específico en la patología de los electores del Frente nacional es que por su voto –que lo quieran o no– ellos se aferran a chivos expiatorios.

¿Cómo comprendió Ud. lo que los hacía sufrir?

En el libro que Ud. cita yo hablo de Richard Durn (1). Me interesé en el sujeto luego de leer un extracto de su diario íntimo citado en Le Monde, y en el que Durn decía “haber perdido el sentimiento de existir”. Estas palabras me han golpeado enormemente. Yo a veces también he tenido el sentimiento de no existir. Y yo también pasé al acto; robé bancos…

Leyendo el artículo me dije: ese tipo era extremadamente peligroso, pero que somos millones como él. Me dije que un día, la gente cada vez más numerosa que pierde el sentimiento de existir terminarán por votar por el Frente nacional en lugar de matar a otros o de robar bancos.

Me escandalizó la actitud de Eva Joly, al día siguiente de la primera vuelta de las presidenciales, que calificó el resultado del Frente nacional como una “mancha indeleble sobre los valores de la democracia”. Este tipo de afirmaciones son vergonzosas.

¿Cómo explicar esta liquidación del narcisismo primordial?

Viene de la organización ilimitada del consumo vía el marketing y la televisión. ¿Ha visto la película “el Festín de Babette”? Es una historia magnífica; una francesa que vive en Dinamarca decide hacer una comida inmensa, suntuaria. La película cuenta la preparación de esa costosa cena por parte de una modesta persona, es extraordinaria.

Cuando era niño, el almuerzo del domingo era  importantísimo. Era corriente en las clases populares hacer festines, como lo hace Gervaise y su ganso en la Taberna, de Zola. Es muy importante recibir a la gente, reunirse.

Es lo que concretamente destruyó el consumismo; ya sólo hay trajes listos
para ponerse, comidas listas para comer, comida chatarra y yo no hay fiesta.

¿Cómo hacerles entender a los votantes del FN que ese sufrimiento
no está conectado con las cifras de emigración?

No sirve para nada decírselos; nunca lo entenderán. Precisamente, entienden otra cosa si Ud. les dice eso. Entienden que Ud. no ha escuchado su problema. Y tienen razón. Aferrarse a un chivo expiatorio (2) es un síntoma.

Horroroso, extremadamente peligroso, y el nazismo es la explotación de ese síntoma a escala del la gran pesadilla del siglo XX. Un tal horror puede regresar; es incluso mas que probable; si nada decisivo pasa, será lo que terminará por llegar. Y de nosotros depende que eso no ocurra; pero no es
insultando a los electores del FN como esto se va a arreglar.

Es totalmente vano decirle a la gente que deje de sintomatizar; hay que cuidarlos, quiero decir ponerles atención (en el sentido que le doy a esta expresión en Prendre soin, 2008) (3), ocuparse de ellos, darles perspectivas, proponerles otro discurso distinto al de François Hollande y al de Nicolas Sarkozy…

¿Cómo pueden los periodistas participar en estos cuidados?

Pienso que es urgente que la prensa retome su rol que es el de defender ideas, de hacerlas que se confronten, y por ahí, construir opinión. Esto quiere
decir hacer escogencias políticas, estéticas, intelectuales, sociales, etc. y asumirlas. Le Monde diplomatique continúa haciendo ese trabajo, y es por esto que no dejo de leerlo, incluso si a veces me enerva.

Actualmente la desesperanza es el fondo de comercio del Frente nacional. Para devolver la esperanza se requiere dar la palabra a los que tienen algo que decir, y que están dispuestos al debate público, y por acá reconstruir un pensamiento, conceptos y perspectivas, y socializarlas.

La idea de que las personas no quieren pensar es totalmente falsa; cuando el Collège de Francia puso en línea sus cursos, millones de horas de cursos fueron descargadas. Ars Industriales, que hace conferencias a menudo difíciles, tiene una amplísima audiencia. Lo que las gentes rechazan no es el
pensamiento, es la jerigonza de donde viene.

Si el capitalismo consumista se hunde, y si no hay un trabajo de invención de una alternativa a lo que fue la base de ese consumismo, a saber: el fordokeynesianismo (el “crecimiento”) que definitivamente está agotado, la extrema derecha se impondrá por todas partes, mucho más allá de Francia y de Europa.

¿Ud. piensa que está a punto de llegar?

En los años 80 pasó algo muy importante. Se operó la “revolución conservadora”, fundada sobre la idea de que bien valía la pena liquidar el Estado y financiarizar al capitalismo, dejando que la producción se desarrollara por fuera de Occidente; este fue el comienzo del desempleo de masas.

Esta liquidación creó una insolvencia de masas disimulada por los sistemas de sub-primas y de “credit default swap” muy provechoso para los especuladores, pero ruinoso para la economía, un hiperconsumismo extremadamente tóxico en el plano medioambiental, una gran miseria simbólica en el plano mental, y una precarización generalizada que provoca un sentimiento de inseguridad bien real y una desintegración social.

Es esta desintegración la que hace imposible la integración, no de los inmigrantes, sino de la población misma en su conjunto, claro que siendo los inmigrantes los más expuestos evidentemente.

La crisis de 2008 ha puesto en claro esta insolvencia y esta fragilidad extrema y estructural. Y ha arruinado de forma duradera la confianza, a lo que Snowden, pero también Fukushima y muchas otras catástrofes, han sumado sus efectos.

Un sistema económico no puede funcionar sin confianza, y este no tiene ya confianza. ¿Cómo se le puede tener confianza cuando el 55% de los jóvenes españoles están en el desempleo y todo el mundo se burla del asunto, mientras que la automatización está camino de reducir más el empleo en todos los sectores y en todos los países? ¿Quién ha hablado de esto en el curso de la campaña sobre Europa?

Las cajeras desaparecen…

Sí, ya no se tiene necesidad de cajeras, y dentro de muy poco ya no necesitaremos choferes de camión, ni muchos de los técnicos, de los ingenieros, etc. Lo que está ocurriendo es la desaparición del empleo. Y si le creemos a la prensa, ni una palabra sobre toda esta cuestión en el recientísimo reporte Pisani-Ferry, como tampoco sobre el reporte Gallois que se presentó hace ya casi dos años… ¡Cuánto tiempo perdido! ¡y cuánto furor acumulado!

La automatización va a desarrollarse de aquí en adelante masivamente, especialmente porque lo digital permite integrar toda suerte de automatismos hasta ahora aislados, y que de ello resulte una baja rápida del costo de los robots.

Jeff Bezos, el patrón de Amazon, está buscando instalarlos por todas partes en sus empresas. Arnaud Montebourg anunció hace un año que iba a lanzar un plan de robótica francesa.

El costo de la automatización va a disminuir, y las Pymes francesas van cada vez más rápido a poderse hacer con ello, incluso si no lo quieren, a causa de la competencia; y el desempleo se va a disparar. Sólo hay una solución para contener el ascenso proporcional del FN, es crear una alternativa al modelo keynesiano, un modelo contributivo.

¿Puede Ud. dar un ejemplo concreto de modelo contributivo?

En la economía contributiva, no hay salario ni propiedad industrial en el sentido clásico. Para darle un ejemplo, trabajé hace algunos años con estudiantes de diseño en un modelo de empresa de modo contributivo. La empresa se volvía un club de aficionados a la moda, en el que algunos contribuían con sus ideas, otros con sus compras, otros con el trabajo de confección, otros en todos estos frentes a la vez o alternativamente.

En épocas lejanas, que hoy se han vuelto míticas y totalmente
desaparecidas, la FNAC era una especie de cooperativa donde los vendedores eran ante todo apasionados de la música y de la fotografía, y donde los compradores de la FNAC no eran consumidores sino aficionados.

Hay gentes que se expresan extremadamente bien en su manera de vestir. Tienen gusto, saben llevar sus trajes. Pienso que su saber bien podría ser compartido y valorizado.

¿Y cómo serían remunerados?

No es a escala micro-económica de la firma donde hay que plantear y resolver este problema; es una cuestión de macro-economía que debe superar la pareja valor de uso/valor de cambio, y promover lo que llamamos valor práctico (es decir saberes) y valores societarios (es decir que refuercen funcionalmente la solidaridad).

Es la valorización mutua, y por medio de una potencia pública reinventada, de lo que Amartya Sen llama las “capacibilidades” <capacidadeshabilidades>, es decir el saber hacer, el saber vivir y los saberes formales, que constituyen la base de una economía contributiva. Es de hecho la generalización del modelo de los “intermitentes del espectáculo” que cultivan sus saberes con la ayuda de sus ingresos intermitentes, y que los valorizan cuando entran en la producción, y que se les querrían destruir en el momento mismo en que se requiere por el contrario generalizar un tal estado de espíritu tan inteligente.

Yo insisto ¿qué rol puede jugar la prensa en esta reflexión sobre el
modelo económico actual?

Ante todo, ella misma debería inventar, por sí misma, dispositivos distributivos. El fondo de ayuda a la prensa debería servir para esto, y los periodistas debería luchar por ello. Luego, es necesario que la prensa hable de la automatización, y más generalmente de lo digital en un sentido profundo, y no como “tendencia”, o en la rúbrica “geek”(4), y que no esté en la denegación. La automatización viene, hay que asumirla, y dejar de decir que se va a invertir la curva del desempleo. Por el contrario, este va a aumentar considerablemente.

Toda suerte de personas reflexionan en escenarios que permitirían entrar en un nuevo mundo; en América latina por ejemplo, pero también en Norteamérica. Es necesario darles la palabra. Y se requiere solicitar la inteligencia de los lectores antes que presuponer que ellos sólo buscan el scoop (5) o la información sensacionalista y vulgar.

De aquí en adelante el FN se presenta también como uno de esos escenarios alternativos al ultraliberalismo…

Sí, es muy maligno. Esta mañana tuve la gran sorpresa de leer una declaración de Florian Philippot (6) que defendía la huelga de los ferrocarriles franceses en Liberation, a nombre del servicio público. Imagínese la desazón de los sindicalistas de la CGT y de SUD.

El Frente Nacional es una ideología ultraliberal disfrazada de anti-ultraliberalismo. Jean Marie Le Pen es un ultraliberal. Todo el tiempo lo ha dicho, y hoy lo es más que nunca. Está absolutamente contra el Estado, contra los funcionarios.

En cuanto a Marina Le Pen, diga lo que diga, ella tiene necesidad del ultraliberalismo para desarrollarse; es su terreno, porque lo que atrae a sus electores hacia ella es la designación que ella hace de los chivos expiatorios, y lo que provoca esta búsqueda de chivas expiatorios es el ultra-liberalismo al servicio del capitalismo financiarizado, pulsional y especulativo. ¿Qué es el FN?  Es el gran especialista en invertir causalidades.

El FN vive en la idea de que el sufrimiento es atribuible a los inmigrantes porque nadie tiene le coraje de ofrecer los verdaderos esquemas de causalidad nuevos que se imponen.

El FN destila miedo hablando de los millares de Mohamed Merah en
latencia. Pero esos chicos que parten para Siria ¿no sufren del mismo
trastorno narcisista que los electores del FN?

Por supuesto. A eso lo he llamado el complejo de Antígona. Antígona es un texto absolutamente fundamental.


Yo sostengo que los terroristas integristas, “beurs” (7) o blancos, nacidos y educados en Francia, que de repente se volvieron musulmanes, son pequeñas Antígonas. No quiero defenderlos diciendo esto. Lo que quiero decir es que un adolescente tiene necesidad de sublimar, y de hacerlo como siempre “a nombre de la ley”. Antígona es una adolescente que defiende la “ley divina”. Merah es también un adolescente.

En un momento, esos chicos tienen necesidad de identificarse con su padre; luego con una figura de ruptura con el padre al que acusan entonces de no encarnar correcta y sinceramente la ley. Buscan entonces otras figuras identificatorias. Pero si no encuentran ya posibilidades de identificación en la sociedad, y si viven en una sociedad que está a punto de hundirse, están dispuestos a comprometerse en lo que se ha llamado una sublimación negativa, que puede conducir a lo peor. Siguen siendo estos síntomas.

Ud. puede hacer todo lo quiera; esto se desarrollará aún por mucho tiempo e inevitablemente, si la sociedad no produce rápidamente capacidades nuevas de identificación positiva sobre ideas republicanas, constructivas y verdaderamente portadoras de porvenir.

Traducción  por Luis Alfonso Paláu, Medellín 27 de junio de 2014.

Notas

(1) Responsable de la matanza del concejo municipal de Nanterre, en 2002, n. de la r.

(2) Lo que Bernard Stiegler llama un “pharmakos”, en la Pharmacologie du Front nacional, Flammarion, 2013. n. de la r.

(3) Poner Cuidado, sobre la juventud y las generaciones. Traducido por Luis Alfonso Paláu C. Medellín, junio de 2008 – junio de 2012.

(4) Geek es un término que se utiliza para referirse a la persona fascinada por la tecnología y la informática...

(5) Una nueva forma de reunir información para mostrarla y compartirla de una forma visualmente atractiva en Internet…

(6) Vicepresidente del FN. n. de la r.

(7) Suena ‘ber’ como beurre (mantequilla). En árabe al poniente se le dice Magreb; de África noroccidental
vinieron los trabajadores explotados en Francia. Se invierte la palabra y se llama ‘ber’ a los hijos y nietos de lo inmigrantes magrebíes…



Read more...

Sociedad de Consumo



Bernard Stiegler :  El marketing destruye todos las herramientas del saber 
Por la Redacción, 20 De Marzo De 2012


Realizada por Thomas Johnson & Marc Borgers para Soldes.
Traducción de Luis Alfonso Paláu C., Medellín, 15 de febrero de 2013.


¿Estáis fatigados por las frasecitas, por los análisis políticos y mediáticos incapaces de proyectarse más allá del próximo sondeo? ¡Basta!, compartiendo con Soldes, la revista “pop e intelli”, os propone una entrevista-río con el filósofo Bernard Stiegler. Discípulo de Derrida, dirige el Institut de recherche et d’innovation y co-fundó la asociación Ars Industrialis. Frente a la dominación del marketing y a la hegemonía del capitalismo financiero, que hacen retroceder a nuestras sociedades, es urgente, para Stiegler, cambiar de modelo: pasar de una sociedad del consumo a una economía de la contribución, que tuviera como pilar la revolución digital.


¿Se puede salir de la era industrial?

Tengo la profunda convicción que lo que se llama humano es la vida tecnizada. La forma de vida que pasa por la técnica, ya sea del silex tallado o del silicio, organizada como hoy por un microprocesador o por otra cosa. En todos los casos, tenemos que vérnosla con la forma técnica. La individuación psíquica, es decir la manera de devenir lo que soy, la individuación colectiva, la manera cómo se transforma la sociedad en la que vivo, y la individuación técnica, la manera cómo los objetos técnicos se transforman, son inseparables. Un hombre que vive en un planeta donde hay un millón de individuos no es el mismo hombre que el que vive en una sociedad de siete mil millones de individuos. Siete mil, ¡es decir: siete mil veces más! Son factores colosales. 

Cuando se aprehenden las cuestiones en su globalidad, es inconcebible hacer frente a este empuje demográfico con medios no industriales. No es posible. La cuestión no es salir del mundo industrial, porque eso es pura paja. Las personas que dicen eso ¡son irresponsables! La cuestión es inventar otra sociedad industrial, al servicio de la humanidad y no del capital. Mucha gente ha soñado con eso. Se los llamaba comunistas. Marx fue el primer filósofo en decir que el hombre es un ser técnico. Pero Marx y el marxismo, ¡es muy diferente! Es necesario repensar en profundidad, primero: qué es la técnica para el ser humano; segundo: su socialización; y tercero: el proyecto económico político que debe acompañar la industrialización. El problema no es la industria, sino la manera como se la administra. Ella está bajo la hegemonía del capitalismo financiero.

¿De dónde viene esa hegemonía del capitalismo financiero?

En 1977, en el momento del movimiento punk, fue el momento en que se armó una catástrofe anunciada. La derecha radical piensa: es preciso reemplazar el Estado por el marketing. En 1979, llegan Thatcher, luego Reagan, en Gran-Bretaña y en los Estados-Unidos, los conservadores sacan las consecuencias de lo que se llama la des-industrialización. La enorme RCA (Radio Corporation of America) es vuelta a comprar por un mendrugo, por Thomson, la electrónica se va a Japón, Thatcher comprendió que la gran potencia de la Commonwealth llegaba a su fin. Por tanto, para paliar el desastre de la potencia industrial, se lanzan los dos a la especulación financiera. Todo ese sistema que se derrumbó en 2008 fue puesto en funcionamiento en esa época, es la escuela de Chicago. Lo desarreglaron todo, las potencias públicas, el sistema social, y de manera sistemática. Todo lo van a golpear. La consecuencia de todo esto es la destrucción de los saberes y una nueva proletarización generalizada.

¿Cómo se opera esta destrucción de los saberes?

Las instituciones familiares, la educación, la escuela, los sistemas de cuidado, la seguridad social, los partidos políticos, los cuerpos intermediarios; todas las herramientas del saber fueron sistemáticamente destruidas, las
habilidades (los oficios, las técnicas), el saber vivir (el comportamiento social, el sentido común), el saber pensar (la teorización de nuestras experiencias). Los lugares donde se desarrollaba eso que los griegos y los romanos llamaban la schola. Todo eso cedió frente al gusto por la satisfacción inmediata, por la pulsión infantil egoísta y antisocial. Mientras que el deseo es el punto de partida de una catexización social.

Hoy, 180 millones de chinos están deprimidos y por todas partes las gentes son depresivas. Es grave, ya nadie pilotea, el avión está volando solo. No estamos aún en el apocalipsis, estamos en un “tono apocalíptico” que todo el mundo percibe. En las calles de París, en el cafecito del frente donde Ud. discute con la gente, hay de todas las nacionalidades y todos están de acuerdo en que todo esto va mal y que nadie ve cómo salir de esto. La organización de la destrucción de todo esto es el marketing. Es la punta de lanza programada desde 1979 por los economistas liberales de la escuela de Chicago.


¿El marketing que triunfa…?

Lo que se pone en funcionamiento en los años 1950, con el desarrollo de los mass-media, es el proyecto de Edward Bernays, el sobrino de Sigmund Freud. Edward Bernays, conceptuador del "public relation", estaba convencido de que para hacer adoptar ideas o productos por parte de los individuos, era preciso dirigirse a su inconsciente y no a su conciencia. Su idea era hacer consumir a los norteamericanos cada vez más desviando sus deseos, cortocircuitando sus pulsiones. Sobre la base de una teoría freudiana, Bernays construye una estrategia de desarrollo del capitalismo que permite captar, controlar, canalizar a cada individuo y orientarlo hacia los objetos de la inversión económica, los objetos de consumo. El objetivo es tomar el poder sobre el psiquismo del individuo con el fin de llevarlo a un comportamiento pulsional. Esta captación es evidentemente destructora. Se canaliza el deseo hacia medios industriales y para hacerlo se está obligado a cortocircuitar la energía libidinal y todo su dispositivo, porque la energía libidinal es producida en un segundo rango, no es una energía primaria, las energías primarias son las pulsiones. Esto es lo que nos acerca a los animales. Todos estamos habitados por pulsiones y podemos comportarnos como bestias. Somos testigos de una regresión de las masas, que no es una regresión de las masas políticas sino una regresión de las masas de consumidores. El marketing es una de las grandes causas de desafección del público por el progreso. Le marketing es responsable de la destrucción progresiva de todos los aparatos de transformación de la pulsión en libido.




¿Cómo contener esta regresión, no permanecer en nuestras pulsiones de consumidores?

Herbert Marcuse pronunció un discurso importante en 1953 sobre el proceso de desublimación. En aquella época, hacía seis años que funcionaba la televisión, y él ve ya cómo se va realizar el proceso. En 2011, se observa con una consciencia planetaria ese proceso de desublimación predicho por Marcuse hace más de cincuenta años. Muchos son del parecer de que la sublimación es un caso un tanto excepcional de la libido. En un texto preciso, Freud dice: « La libido, es la sublimación. » Es decir que de cerca o de lejos no hay libido sin idealización del objeto de ella. No hay idealización sin sublimación. Si amo un artista o si estoy listo a liberar mi país, se trata del mismo proceso. Tras esto está lo sagrado. Se hablaba de esto corrientemente antaño. Marcuse lanza la hipótesis de que no hay posibilidad de lazo social sin un proceso de ese tipo, sin
idealización.

¿Se puede reencontrar el gusto por la sublimación, por la idealización?

Es necesario aprovechar esta toma de consciencia para invertir el proceso, para transformar el pánico en una nueva catexis. La nueva lucha comenzó en el norte de África. Aprendamos a hacer la terapéutica. Se trata de reconstruir progresivamente los saberes y los sabores. Es el trabajo del artista, es la creación y la técnica. El artista debe ser un técnico. Lo que hacéis es muy importante. Incluso si el arte conceptual parece haber borrado toda la tecnicidad del arte. Lo conceptual es también técnico. En tanto que fabricante de
conceptos, me considero un artesano. Le puedo decir que mis conceptos, yo los fabrico (Bernard Stiegler pone sus dos manos en torno y luego las mueve imitando la fabricación de una pieza). Tengo un banco de artesano, necesito un torno para apretarlos bien, así pasa con la materia. Es una tecnología material.
Soy un ser manual.

¿Quiénes son esos artesanos terapeutas de nuestras sociedades en regresión?


Yo cuento medianamente con el mundo económico y el mundo político. Cuando digo “debemos”, cuento más bien con los científicos, los artistas, los filósofos, y todos en el sentido amplio: los profes, los juristas, los psicólogos, los que cuidan las personas, todos los que se preocupan por el mundo. Todos tenemos necesidad de abrir una discusión con la vida porque ya nada se hará sin una voluntad independiente de los poderes. Hoy, es evidente que la utilización de las redes digitales es fundamental porque son nuevos sistemas de escritura y de publicación. Vivimos la emergencia de una nueva politeia planetaria: nuevo tiempo, nuevo espacio, que se dicen en latín res publica, la cosa pública; en griego, politeia. Un retorno a los orígenes de la democracia.

¿Con Internet y las nuevas tecnologías de la información como herramientas?

La web es la era industrial de la escritura. Lo digital es escritura. Una escritura hecha con la asistencia de autómatas, de motores de búsqueda, de servidores, de computadores, que se propaga a la velocidad de la luz, es evidentemente técnica, y de dimensión industrial pues supone infraestructuras de tipo Google. Tomemos tres millones de servidores, tres por ciento del consumo eléctrico de los EE. UU. Es una industria de dimensión mundial que permite desarrollar toda suerte de cosas extremadamente interesantes. La revolución digital crea una situación nueva en el plano económico y político, y es acá donde Marx vuelve a ser interesante, pues él no piensa la política sin la economía y recíprocamente. Pensamos, en Ars Industrialis[2], que esto hace posible la emergencia de un nuevo modelo industrial. La evolución humana es
indisociable de la evolución técnica.



¿Puede la técnica también provocar regresiones…?

Pensemos una farmacología general en la que la técnica es un remedio (un factor de progreso) si contribuye a intensificar las posibilidades de evolución de los individuos psíquicos y sociales, y un veneno (un factor de regresión) cuando conduce a cortocircuitar a esos mismos individuos. Luego del protocapitalismo que describe Marx, después del capitalismo consumista que describe Marcuse, existe ahora un tercer modelo industrial que emerge luego de la crisis de 2008. Y no sé si seguirá siendo capitalista mucho tiempo, le diré que me importa un rábano.

Microsoft divulgó sus códigos fuentes porque terminó por comprender que la dinámica de los programas libres es mucho más fuerte que la de los propietarios. Un reporte de la comisión europea prevé que en 2014 el programa libre será mayoritario. Hoy, una multitud de dominios se establecen sobre el modelo libre (Linux, Wikipedia…). Es lo que llamamos la economía de la contribución. Es una reconquista del saber, una desproletarización. Grandes movimientos fundamentales se están acomodando, y es indispensable que
nosotros, terapeutas, acompañemos, teoricemos, critiquemos con ¡alegría, coraje y modestia!

¿Qué es esta economía de contribución?

La economía contributiva existe ya; es ya extremadamente próspera y se impondrá porque sólo ella es racional. Una política industrial contributiva está a punto de romper con el modelo consumista. Se desarrolla en el dominio de la  programación computacional, que está actualmente jalonado por el modelo contributivo. Todas las grandes cajas como Google reposan sobre esta cultura. Y esto es lo que está a punto de inventar el porvenir. Pensamos que estos modelos son expansibles a muchos sectores. Comprendido el de la construcción del mundo energético.

El problema no es pasar del petróleo a la nuclear, o de la nuclear a las energías renovables. La cuestión fundamental es crear redes, “smart grids” (redes inteligentes) contributivas. Allí hay sol, vamos a bajar las persianas, eso va a producir calor que vamos a canalizar y poner en común en los servidores de energía. Mucho mundo trabaja ya sobre esto. Conozco dos arquitectos de la escuela politécnica de Zurich, una de las mejores escuelas científicas del mundo, que sostienen que lo fotovoltaico es suficiente por entero para satisfacer las necesidades energéticas. Pero esto no se ha desarrollado porque es contrario a los intereses de los especuladores.

Pienso que se requiere volver a lanzar una crítica de la economía política que reposa en la sublimación, y hace que las gentes se impliquen en proyectos contributivos. En economía, los hay cada vez más. Como Wikipedia. Es inaudita. Siete personas hacen marchar Wikipedia, noventa y tres asalariados. Asalariados al servicio de centenares de miles de contribuyentes (entre los que me cuento) y millones de internautas en el mundo. Contribuyen por amor a hacer algo bien. Y lo bien que hacen produce mucho valor económico.
Wikipedia produce una utilidad social enorme. Y se necesita encontrar los medios de ¡valorizarla económicamente sin monetarizarla! Pues sino, se volverá un business, et los accionistas entran…

¿Qué papel le corresponde a las nuevas generaciones?

Este es el problema más urgente, el más fundamental; se necesita mostrarle a las jóvenes generaciones este reciclaje posible. Con ellos, uno puede volverse más inteligente. La inteligencia no es una competencia mental o neurológica, es una competencia social. Es necesario reconstruir una inteligencia intergeneracional, y esto pasa por la técnica porque hoy, lo que constituye a las generaciones, son las mutaciones tecnológicas. Luego del analog native, a la que pertenezco (los hijos del cine y de la tele), tenemos los hijos de la Net, que inventan montones de cosas. Es urgente hacer la crítica de las generaciones sucesivas, los analog natives, también los litterate natives, y los print natives; Lutero era nativo de la imprenta, Sócrates lo era de la letra. 

La técnica es fundamental en la construcción de lo intergeneracional. Dicho de otro modo: de lo que conecta lo inconsciente con la conciencia. Cuando hablaba hace un rato de las nuevas tecnologías, lo tomaba en el
sentido kantiano. Kant es la crítica de la consciencia. Quiero que se haga una crítica del inconsciente. Quiero también dejar que se exprese una crítica que viene del inconsciente. Y este es el problema del 68. No haber sabido pensar una crítica del inconsciente. Hacerla es urgente. Freud decía de sí mismo que él era un gran racionalista. Repensemos la crítica de las Luces a partir de la cuestión del inconsciente. Los únicos que la han hecho son los capitalistas, las  gentes del marketing, que son cada vez más aguerridos en estas cuestiones. Han sacado un máximo de ello, han hecho de ello verdaderos instrumentos de dominación.

¿Y esta economía de la contribución pasa por la educación?

En Ars Industrialis decimos que el modelo americano, the American Way of life, está agotado. Consideramos que una nueva industria está en vías de posicionarse, una industria de la contribución. Pensamos que tal industria, para que funcione, requiere desarrollar una política de investigación. Una política
educativa de un género completamente nuevo. No haciendo una décima reforma más de la Educación nacional, de una manera ridícula y administrativa, no. Más bien planteando los problemas como deben ser planteados.

Reunamos filósofos, matemáticos, físicos, historiadores, antropólogos… Esto no se hace la noche a la mañana, sino que es preciso meterse en los trabajos que ejecutó Jules Ferry en su época. Hay que darse el tiempo y saber razonar en dos temporalidades diferentes. El corto y el largo plazo. Y allá, se requiere efectivamente desarrollar prácticas completamente nuevas, nuevos media.

¿Se acabaron las universidades?

Como yo se lo decía, la escritura se produce hoy a la velocidad de la luz por intermedio de una máquina. Pero siempre es escritura. ¿Qué es una universidad? De hecho, la Universidad que apareció a comienzos del siglo XIX en Europa, viene de la Academia en el sentido de Platón. La Universidad, lo que llamamos el mundo académico ¿qué es? Es lo que transforma el carácter envenenador de la escritura en algo benéfico. «Se ha dicho que con la escritura los sofistas han destruido la vida colectiva; pues yo –responde Platón– yo voy a hacer una escuela que llamaré la Academia, que produzca libros, manuales, cosa que la escritura se ponga al servicio de las matemáticas, del derecho y de la filosofía» Es lo que tenemos que hacer hoy. Se nos dice que eso lo hará el mercado, pero el mercado, es necesario no contar con él. El mercado son los sofistas.

Los profes no están armados intelectualmente para seguir nuestra vida tecnicizada, no tienen de ella ninguna crítica actualmente. Requerimos pues repensar en su totalidad la Universidad. Sobre todo es preciso comprender que lo digital está a punto de hacer explotar lo que está en la base de la Universidad del siglo XIX. Hay que repensar todo esto. En su totalidad. De hecho, la informática está absolutamente por todas partes, y esto no se lo enseña en la escuela. Ni siquiera se lo ha enseñado a los profes. Entonces ellos no están preparados intelectualmente para hacer frente a una generación armada de smart phones, de cámaras, de transformadores. No hay ninguna reflexión sobre estos cambios, ni en Francia ni en Europa.


¿Y en los EE.UU.?

Debido a su historia, Norteamérica ha estado confrontada al hecho de desarrollar una cultura de la adopción. Adopción de emigrantes, de las nuevas tecnologías. Esta cultura de la adopción ha puesto al desarrollo de la industria, y de las industrias culturales en el corazón de los EE. UU., y el cine en particular.
Norteamérica ha sabido acoger a los grandes cineastas que huían de Alemania, como Fritz Lang, de Checoslovaquia, como Milos Forman. Y Norteamérica supo también acoger a Derrida. Es preciso saber que a él se le negó un puesto en Francia, a Jacques Derrida, y que terminó haciendo que fuera profe en USA. También acogieron a Foucault, Lyotard. En la actualidad, mis mejores estudiantes están en USA, en Google. La inteligencia ¿es lo que le falta a Europa? Se puede suprimir la enseñanza de la filosofía. Al menos eso se tenía. Puedo contarles que en los EE. UU., los franceses tienen una calificación de infierno, gracias a Derrida, Deleuze, Barthes, Foucault… Cuando enseñé allá, yo era un nabab, por ser un filósofo francés. En Francia quieren volver papilla la filosofía. Están a punto de ponerla opcional en primero, para poderla suprimir al final del bachillerato. Es absolutamente alucinante. También la enseñanza del griego y del latín. Es calamitoso. Nos las tenemos que ver con unos benditos…

EE. UU. sabe atraer las inteligencias. Europa es una calamidad. No tiene política industrial, no invierte en la cultura y en lo que se llama “los nuevos media”, mientras que Google se volvió hoy la más importante empresa del mundo. No lo digo porque sea la que más dinero gane, sino porque ella detenta las claves de la nueva era. Por lo demás, quizás no por mucho tiempo, pues todo esto va muy rápido. Durante años Google perdió plata, han sido sostenidos. Trate aquí de montar una empresa que de pérdidas. No puede. Porque aquí se tiene que ver siempre con cretinos que están en la lógica del “¡toma el dinero, y corre!”. No piensan sino en volverse ricos como unos pobres filisteos…

Lo que permitiría transformar el veneno en remedio es una política industrial pública que no consiste simplemente en conceder reducciones de impuestos parafiscales a las empresas. Tener una política industrial es tener una visión de su desarrollo a veinte años. En una época en que Francia era un país industrial muy importante, no se emprendió el TGV <tren de gran velocidad> reflexionando a sólo dieciocho meses; se requirieron cuarenta años de anticipación. Todo esto fue masacrado a partir de Giscard d’Estaing, luego
por Mitterrand, Chirac y por supuesto Sarkozy. Es el efecto del neoliberalismo que consiste en decir “entre menos Estado y política haya, mejor van las cosas”. Es el viejo discurso de Reagan y de la Thatcher.



Read more...

Formemos Red

Preferencias de los Lectores

Todos los Escritos

Rincón Poético

Seguidores