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¿Por qué no aceptan a Quintero?

Por: Jorge Mejía Martínez
Analista Político

La oposición de quienes perdieron la alcaldía de Medellín, arrancó el mismo día de las elecciones, después se tradujo en una convocatoria en marcha de revocatoria de mandato, asumida por algunos de frente y tibiamente por otros, sin consideración de los soportes legales para un ejercicio de este tipo: la inconformidad social generalizada y el incumplimiento del programa de gobierno. Sólo rabia y amargura de los derrotados.

Además del sinsabor ante la pérdida de la alcaldía por parte de fuerzas poderosas como el uribismo, el federiquismo y el fajardismo, ante un inicialmente candidato desconocido pero atrevido, lo que no admiten, no aceptan la pertinencia de asumir el costo de arrebatarle a un poderoso sector empresarial de la ciudad el manejo y control de EPM, en los últimos años, puesta al servicio de intereses privados en menoscabo de los públicos.

Ese sector privado ha sido el gran financiador de las campañas políticas locales y el auspiciador, con sus cuotas políticas al frente de la alcaldía, la gerencia y la junta de EPM, de la puerta giratoria por donde transitaban sus representantes que iban y venían, siempre en defensa de los intereses privados del grupo.

Ello se tradujo en que EPM se convirtió en la tabla de salvación de empresas en quiebra como Conconcreto e Integral, y en que EPM asumiera en los últimos 10 años los costos y sobre costos de malas inversiones, en el país y por fuera, auspiciadas por esos voceros privados con presencia en las instancias de decisión de la empresa pública y la alcaldía.

La contingencia de Hidroituango, resultado de fallas humanas y técnicas, con altos sobrecostos, sin que hubiera alguna reacción seria por parte de la entidad sobre los responsables de la afectación del patrimonio de los medellinenses, es el colmo de la connivencia y la complicidad entre personas más interesadas en dejar las cosas como están y en hagámonos pasito, para provecho de los culpables.

Esa es la gran pela que Quintero se atrevió a asumir. No hay mejor defensa del patrimonio público que acabar con esa puerta giratoria. La lucha contra la pobreza y la desigualdad en Medellín, el gran reto superior, con muy precarios o nulos resultados hasta ahora, requiere deslindar esa frontera de lo público y lo privado.

Ante tamaña osadía de Quintero, los perdedores en octubre de 2019 de la alcaldía, muchos ligados al grupo empresarial, solo encuentran tema para alimentar la oposición en sí nombró a alguien o no, los títulos académicos homologados, las equivocaciones en las declaraciones de prensa, si es amigo o no de Luis Pérez, si afrontó con perfección las vicisitudes de un fenómeno impredecible e incierto como la pandemia, si la cama UCI número mil, si hay basuras en las calles etc. etc., insignificancias frente al gran reto de la defensa del patrimonio público, así haya que arrebatarlo a un poderoso grupo empresarial experto en financiar determinadas campañas políticas y usufructuar el poder.

Termino con lo siguiente: en gran parte Daniel Quintero está terminando lo que Fajardo no fue capaz de hacer: Desclientelizar cabalmente la administración local.

Fajardo avanzó en la depuración de la alcaldía al quitársela a algunos grupos políticos tradicionales de la ciudad, pero cayó en el otro extremo, entronizó el clientelismo empresarial, las cuotas más significativas de la administración municipal ya no eran de los grupos políticos, pero sí de los círculos económicos. ¿Cuál más nocivo?

La favorabilidad alta de Quintero en todas las encuestas, da cuenta de que eso es lo que quiere la ciudad, cada loro en su estaca.

Tomado de Minuto 30



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La Crisis del Amor

Por Mauricio Castaño H
Historiador
http://colombiakritica.blogspot.com/

El amor soñado, el amor idealizado, el amor institucionalizado, el amor promovido y protegido por el Estado y bendecido por la religión: el amor monogámico. Se promueve a diestra y siniestra el matrimonio en cuatro paredes, en la alcoba familiar, allí se desarrolla la intimidad, el descanso exclusivo para la reposición de fuerzas para el regreso al mundo laboral. La función es precisa: dos seres se asocian bajo juramento de amor eterno, asegurarse la solidaridad mutua en espíritu y materialidad, evitar la soledad y la miseria. 


Pero algo anda mal desde hace tiempo. El amor eterno ya no lo es, el lecho conyugal es testigo de varios pasantes. Los divorcios son cosa común, los matrimonios se recomponen con tus hijos, los míos y los tuyos. Dios ha perdido su jurisdicción sobre estos cuerpos que se creían dóciles. Lo fogoso sale a flote, en nuestra sociedad colombiana, los jóvenes inician su sexualidad desde los doce años y por fuera de cualquier unión, a los quince, sobre todo en los sectores más deprimidos, se reproducen, dejan prole. Gana el deleite sensual. 


Muchas mujeres se proclaman rebeldes contra el reloj biológico, rechazan la maternidad y defienden la pareja sin hijos. Feministas o no proclaman la igualdad de sexos, no al marido burgués y a su esposa proletaria. Reivindican las brujas, féminas rebeldes, libres y locas, y echan al diablo a las delicadas, dependientes y sumisas princesas. "Me niego a vivir en un mundo ordinario...como una mujer ordinaria. A establecer relaciones ordinarias. Necesito el éxtasis. Soy una neurótica, en el sentido de que vivo mi mundo. No me adaptaré al mundo...me adapto a mí misma...La realidad no me impresiona. Solo creo en la intoxicación, en el éxtasis y cuando la vida ordinaria me encadena, me escapo de una manera o de otra. No más muros. " Anaís Nin. 


La familia está en crisis, por lo menos el modelo que se nos impuso. El amor revienta de su encierro matrimonial, el deseo muere con la rutina y el aburrimiento, el tiempo y la cercanía apaga la llama del amor que se juraba eterna. La familia está hipertrofiada, el Estado la recargó de funciones en contravía de la libido. El modelo de la monogamia, de la familia reproductiva estalla en mil pedazos. El poliamor y la polifidelidad se abren camino por fuera de lo que manda la institucionalidad. 


El libro El fin de la pareja de Marcela Iacub, traducción inédita  del francés por el profesor Luis Alfonso Paláu, da pistas para entender esta crisis. “Los franceses son terriblemente solos. Uno de cada cuatro no tiene ningún amigo. 39% ya no ven, o casi no, a su familia. Sólo un 26% frecuenta clubes, organizaciones, asociaciones. Uno de cada cinco no tiene camaradas en su medio de trabajo. El 12% de nuestros conciudadanos, es decir cinco millones de personas de más de 18 años, se encuentran en un estado de aislamiento.” Pero el Estado aún se niega a ver estas realidades, insiste en las uniones para siempre y basadas en contratos basados en la seguridad económica. Al parecer los caminos alternos vienen vía de las parejas homosexuales y redes sociales que vislumbran la construcción de una nueva sociabilidad. Por el momento el amor anda en crisis. Las estadísticas no mienten.

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