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Batalla Campal en Estraval

Mauricio Castaño H
Historiador
Colombiakrítica

La batalla es campal. El botín delincuencial jugado es más de medio billón de pesos colombianos, toda una fortuna para batirse a muerte en esa lógica de bandidos que quiere quedarse con lo ajeno. Los victimarios de Estraval sacan dientes y uñas para no dejar escapar los frutos de su ilícito, se acostumbra decir que los delincuentes van dos pasos más adelante a los de la de la legalidad. Su ataque de ira y desespero van dirigidos contra la entidad de la Supersociedades, su liquidador el señor Luis Fernando Alvarado Ortiz y los abogados pro víctimas como el doctor Zambrano, quienes han querido y están haciendo la mejor justicia posible al grado tal de estar a punto de iniciar con la devolución de dineros a los inversores. 

Pero los victimarios no dan espera y contraatacan haciendo dilaciones en la Justicia, impidiendo así las devoluciones de dinero a las víctimas. La razón de su estrategia es poder quedarse con lo hurtado y burlar la justicia pagando lo mínimo de cárcel. Es por eso que su único salvavidas es lo que se conoce como el Plan Desmonte, lo que quiere decir, palabras más, palabras menos, dar respiro a los delincuentes, pues ello no es otra cosa que ante la justica se acepta una negociación, se acepte un acuerdo entre los estafadores y las víctimas; y ello significa un perdón y olvido sin que haya una reparación verdadera, pues no existe un respaldo ni monetario ni en bienes que garantice la real devolución de los dineros a los afectados. Por lo demás, Estraval no es una empresa quebrada sino una actuación criminal premeditada, por ello no aplica el famoso Plan.

Vistas las cosas así, aceptar el tal Plan Desmonte significaría dejar de perseguir bienes y dineros tanto en el país como en el extranjero, ello equivale a hacer un trato chimbo con los victimarios y entonces cesaría las investigaciones fiscales y penales contra ellos y contra sus testaferros aquí en Colombia y en otros países como Estados Unidos. Si esta estrategia llegara a prosperar equivale a perpetrar otra estafa más a los afectados y sería una completa burla a la justicia. Y por supuesto, muchas personas caerían en desgracia al ver que se escapa cualquier posibilidad de recuperar sus inversiones, y esa ruina amenazante puede desembocar en muerte fulminante como sucedió con unos pobres ancianos en la ciudad de Cali al enterarse de que fueron estafados por Estraval.

Ahora bien, si la Justicia en cabeza de la Supersociedades está haciendo bien las cosas, resta a las víctimas visibilizar el problema ante los medios y ante la sociedad en general, se debe ejercer presión para desenmascarar las estrategias dilatorias y de revictimizaciòn en la cual se empeñan los victimarios. Son más de cuatro mil seiscientas personas estafadas, la mayoría de ellas trabajadores que confiaron sus ahorros a un sistema de Libranzas que es legal en Colombia, pero que en el caso de Estraval resultó ser una empresa criminal que actuó durante años ejecutando su plan macabro para quedarse con los más de medio billón de pesos. La justicia y la sociedad colombiana no pueden ser inferiores ante esta arremetida criminal, no se puede volver a caer de nuevo en otra trampa mortal, ahora llamada Plan Desmonte.

La balanza puede fácilmente inclinarse si las víctimas tienen un papel protagónico tanto en asistir en los estrados judiciales como en hacer manifestaciones con carteles y pancartas, ello significa si son activas, si visibilizan la estrategia macabra de los estafadores de burlarlas a ellas y a la propia justicia, no se puede permitir que todo pase en el país y ante los medios de comunicación como si nada hubiera pasado, que todo quede en la memoria del olvido como muchas injusticias propias de la infamia. La batalla es campal, esperemos que la justicia salga avante ante esta empresa criminal con tentáculos internacionales. Y reiteramos a los afectadoss, no desesperar, el trabajo del liquidador ha sido impecable, sus frutos pronto serán vistos, y por el contrario el Plan Desmonte es falacia que aprovecha la ingenuidad y desespero de las víctimas en falsas promesas de posibles pagos. 


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El Plan Macabro

Por Mauricio Castaño H
Historiador
Colombia Kritica


El ritmo de la justicia es lento pero seguro. No camina a la velocidad que se quisiera, se critica con frecuencia su lentitud a diferencia de la velocidad de la luz con la que van los criminales, ellos suelen ir muchos pasos adelante, van corriendo, saltando, pisoteando a los demás, por lo general a los débiles, se entiende que así sea porque los criminales no se mueven ni al ritmo ni el marco de las leyes, propias de un Estado de Derecho que se caracteriza por ser garantista, por guardar protocolos que cuidan de los procedimientos para no cometer injusticias, pues a toda persona lo asisten unos derechos que salva guardan su integridad y su presunta inocencia hasta tanto no está comprobado lo contrario.

Por desfortuna los criminales han sabido sacar mucho provecho de esta situación, sacan ventajas y es así como se han especializado en cometer sus actos criminales. Ejemplifiquemos con la gran Estafa en Colombia perpetrada por la Firma de Libranzas Estraval por un valor mayor al medio billón de pesos y 4.600 afectados. Sea lo primero tener claro que los criminales no son angelitos y por tanto sus acciones son milimétricamente planeadas en los tres tiempos conocidos: en el antes, en el durante y en el después. La firma Estraval se le reconoció irregularidades desde el año 2012, incluso hay quienes afirman 2009, y tan sólo fue intervenida años después, en el 2016. 


¿El por qué paso tanto tiempo para intervenir la Justicia? Sobre ello hay mucha discusión; omisión estatal o simplemente estrategias muy bien pensadas de los criminales para mantener engañada a la Justicia, recordemos que éstos son expertos en planear sus actos, pocas veces dejan cabos muy sueltos, no se exagera en decir que ellos son capos de capos, pues saben moverse muy bien dentro de la legalidad.

En suma, se está enfrentado ante monstruos muy peligrosos, son toda una máquina de red criminal, por lo tanto es de esperar miles de estrategias y artimañas para burlar a la justicia, para seguir engañando a sus víctimas y continuar con su Plan macabro del ilícito, de la estafa en el tema referenciado. Por lo tanto, también es comprensible que los afectados sientan mucho dolor, mucha impotencia y se dejen llevar por el desespero, situaciones éstas que también fueron y son previstas por los criminales, se valen de estas debilidades psicológicas para seguir golpeando, para debilitar, para doblegar a la víctima y hacerla que desista de defender sus derechos o que acepte cualquier mal negocio propuesto como se estila con los famosos planes de desmonte.

Hay que decir que un Plan Desmonte –PD- con criminales es y seguirá siendo inconveniente, son razones elementales: SIN dinero y SIN bienes, SIN ningún respaldo que permita proceder a pagos, un Plan así, es un salto al vacío, es una decepción mayor, otra estafa más. Y muchos más inconveniente cuando se ha develado conflictos de intereses entre ciertos abogados que obran como una mano invisible de aquellos, y  que lo promueven en nombre de las víctimas, pues ello no es más que otra estrategia más de los estafadores para aprovecharse de los estafados. Se quieren aprovechar de su desespero para conducirlos por otra estafa más como lo es el tal PD.

Aquí también es necesario develar que vender el sueño de la fácil

recuperación de dinero en un menor tiempo, atrapa a muchas personas que pecan de ingenuas, es comprensible que todos quieran tener el dinero pero con realismos. Desafortunadamente todavía existe gente que se niega a reconocer esa realidad de que la recuperación toma su tiempo, lo necesario del ritmo de la justicia, a diferencia de la velocidad de la luz que es el tiempo de los criminales, por eso hay que tener cuidado con esas estrategias que no favorecen a los afectados.

El tema del dolor, ira y todas las emociones que despiertan los victimarios es muy comprensible, pero se debe comprender, se debe ser consciente que la manera más útil es canalizar esa energía con acciones contundentes que permitan hacer justicia, y lo más concreto son las que permitan recuperar las inversiones. Se define la Fe como 24 horas de duda y un minuto de Esperanza. Por ello aún más se debe estar alertas y enfocarse en las vislumbradas, y una muy acertada es constituirse como víctimas ante la Fiscalía.

En este sentido se ha vislumbrado que los caminos a seguir por el

momento es la Acción Penal, pues como es bien sabido los perpetradores de la estafa no han querido entregar sus bienes y dineros que tienen escondidos tanto a nivel nacional como internacional. En esta vía están trabajando la Supersociedades y algunos abogados penalistas de las víctimas. Por lo demás es de recordar que esta labor lleva tiempo investigar y por nuestra parte no se debe desesperar.

En conclusión, estar alertas para que se haga justicia y se recuperen los dineros, se precisa de Promover la Campaña del No al Plan Desmonte, No al Plan Criminal. Decir No al PD, es decir no dejarse robar de los criminales los ahorros, las pensiones de familias honestas y trabajadoras. No entregar el país a los Estafadores y Criminales.

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Decálogo para enfrentar una estafa financiera

Por Mauricio Castaño H
Historiador
Colombia Kritica

 Estas reflexiones son pensadas a raíz de una de las estafas más grandes hechas en Colombia por la firma Estraval, la cual defraudó a por lo menos 4.900 personas que confiaron más de medio billón, alrededor de $655 billones. Los tips que se proporcionarán son a favor de los afectados, de las personas que confiaron su capital en el negocio legal conocido como las Libranzas. En la teoría de conflictos se concibe que la naturaleza humana esté atravesada por diversas emociones, expresiones de odio, miedo o intereses que pueden llevar al triunfo o fracaso según sea el manejo o control que se tenga de ellos, pues como ha de saberse, la vida es una montaña rusa con subidas y bajadas. Aquí va el decálogo.

1.    No pierda la calma. No tome decisiones en caliente. El estafador siempre va a querer aprovecharse, sacar ventaja de su ansiedad y su angustia. El criminal y sus abogados son expertos en aplicar estrategias para desesperar, cansar, agotar a sus víctimas. Hay que aprender a manejar las emociones de ira, dolor, angustia, sentimientos de impotencia, no permitir que ellos nos dominen. Recuerde que en la ira de intenso dolor se han cometido los peores daños irreversibles.

2.    Sea consciente a quién enfrenta. El enemigo es poderoso pero no invencible. No subestime a su contraparte, los estafadores son expertos criminales que planean muy bien antes y después cada detalle los golpes que propinan, calculan sus años en prisión y los de libertad en la cual disfrutarán lo hurtado, su objetivo es robar, hacer riqueza de manera ilegal, tenga en cuenta que son una red criminal con tentáculos extensos, nadie que esté con ellos difícilmente es ingenuo, incluidos sus brokers. No se está negociando con angelitos. El delincuente no quiere dar el brazo a torcer y hará todo lo posible por quedarse con gran parte de lo captado ilegalmente.

3.    Escoja buenos abogados que lo representen. En el mundo del litigio todo se negocia, y en el peor de los casos hasta la ética tiene su precio. Por eso estudie la hoja de vida de los abogados que lo van a asesorar, cerciórese que el perfil de su apoderado sea coherente con las causas defendidas, que no juegue a dos bandos, que no tenga conflicto de intereses o que no haya sido cercano a la contraparte, uno no puede recibir consejos de su enemigo, pues puede sumergirse en una pelea de David contra Goliat.

4.    Infórmese bien y tome las mejores decisiones. Tenga claridad básica de como lo Penal potencia lo Comercial, cómo el peso de la ley obliga a devolver lo robado y luego tener qué liquidar. Si el estafador siente el peso de la ley, éste va a cuidarse de sus artimañas para evadir la misma justicia y quedarse con lo hurtado, por lo tanto, el proceso comercial es inocuo si no recauda bienes y dinero para cubrir a todos los afectados. Si la justicia aprieta el ladrón se ve obligado a soltar la riqueza escondida. Esto puede llevar tiempo porque es una especie de juego entre el Gato y el Ratón. Entonces la paciencia sigue siendo virtud de sabios, la justicia cojea pero llega.


5.    Si tiene dudas, Asosorese directamente con la entidades competentes, en cada ciudad hay sedes de la Superintendencia y la Fiscalía.

6.    Sea realista con el tiempo. No haga proyecciones con su dinero a corto o mediano plazo. La recuperación de los dineros robados son lentos de conseguir, recuerde que los criminales son hábiles para esconder lo hurtado, hay que dar tiempo a los órganos competentes como la Fiscalía y Supersociedades para que rastreen los capitales dentro y fuera del país. los procesos de liquidación son engorrosos, tácticas dilatorias de los perpetradores que quieren conservar lo robado. Sí hay posibilidades de recuperación aunque pueden tardar un poco más de lo pronto que quisiéramos.

7.    Evite el monopolio en las decisiones. No permita que un pequeño grupo de abogados monopolice las decisiones de los afectados. No dé poder absoluto a los abogados, máxime cuando están en juego grandes cantidades de dinero, la concentración de poder no es aconsejable en ningún caso. En los momentos en los que haya que tomar decisiones trascendentales, sea usted mismo el que decida y no su abogado, recuerde que hay sumas inmensas de dinero y el soborno es susceptible y máxime cuando se está enfrentado con una red criminal.

8.    No olvide su condición de víctima, no renuncie a la acción penal, pues se es sujeto de derechos, y por esa vía se persigue a los testaferros cosa que no sucede con el derecho comercial que sólo juzga a los directamente implicados pero aplicando una justicia blanda y los recursos a reacudar son inciertos. No se deje afectar por estigmatizaciones, en la vida todos buscamos inversiones que den buen margen de rentabilidad, esto no es ilegal. Los apelativos de codiciosos o ingenuos pretenden herir la autoestima y hacer desistir de la justa reclamación. Al estar afectados patrimonialmente nos da la posibilidad de solicitar reparación por la vía penal.

9.    Ser activo en las instancias de participación. No es suficiente con el poder dado al abogado o con tan sólo participar en chats de whassapps. Las instancias de participación tales como asambleas de afectados para votar procesos liquidatorios, declaraciones ante la fiscalía, reuniones informativas es importante tenerlas en cuenta.

10.    Visibilidad en los medios masivos de comunicación. Lo que no esté en la pantalla chica no existe. Los medios de comunicación son excelentes aliados para visibilizar problemas que se quieren tapar. Una buena difusión obliga y da celeridad a los procesos por parte de las entidades competentes.

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La Red Criminal de Estraval

Por Mauricio Castaño H
Historiador
Colombia Kritica

Hoy el show de la estafa de Estraval corre por cuenta de la justicia al dejar libres a Mondragón y Bastidas. La razón la explica el mal procedimiento por la errática Fiscalía que los capturó con orden de allanamiento ambigua y ello motivó al juez de control de garantías para abrir las rejas a los reos de la mayor estafa de Colombia por un monto calculado en más de medio billón. Pero el golpe bajo para las víctimas no para allí, los estafadores no se detienen, siguen delinquiendo: se develan movimientos de testaferrato, en el país y en el exterior traspasan propiedades a su esposa y ésta escoge lo mejor para habitar y lo demás los pasa a terceros; los dineros captados están invisibles y de seguro están en cuentas extranjeras a la espera de que los pillos con triquiñuelas conquisten la libertad definitiva para luego vivir aquí como príncipes, afuera como en cuerpo de reyes. Otro pero, el cinismo no tiene límites, cómo en la Pobre Viejecita, estos señores estafadores solicitan en los tribunales se les conceda cuota alimentaria a sus familias dizque porque no tienen nadita qué comer.

Pero el viacrucis continúa para las víctimas. Y ahora son los abogados que generan sospechas en estar amangualados con los pillos y fraguando planes, pues con justa razón se preguntan por qué no se tienen avances y todo está a como estaba desde el principio, y con afanes de negociar un Plan Desmonte que dejaría libres a los ladrones. Algunos abogados no tienen gestión en investigar bienes y cuentas ocultas por los victimarios, cuando deberían estar como sabuesos husmeando en cámaras de comercio, en bancos, en convenios con entidades expertas en rastrear movimientos sospechosos y develar redes de testaferrato. Pero nada de eso, ellos ya se embolsillaron el case inicial de sus apoderados y ahora acosan una negociación para recibir su parte porcentual en algún dinero recuperado.


Un ejemplo sobre un Plan Desmonte de sentido común. Se conoce de algún fraude de un vecino o conocido, supongamos que Pedrito vendió un apartamento a Juan por cien millones de pesos, y éste sólo alcanzó a pagarle treinta millones. Todo lo demás va a la inspección, allí el ladrón se compromete a saldar lo restante en siete cuotas iguales. Aquí viene el pero, Pedrito ha averiguado sobre la capacidad de pago de su deudor y ha llegado a la conclusión que no tiene ningún respaldo, ningún bien material ni ninguna cuenta de ahorros, que todo está a nombre de terceros, y lo poco que pueda tener como una moto o una bicicleta destartalada no significan nada para respaldar su deuda. Allí un Plan Desmonte no tiene razón de ser, lo que hay más bien es marrulla, artimañas, mala fe para no pagar. 


Aquí no tiene sentido un pacto sobre la nada. Entonces, ¿qué aconseja el sentido común a Pedrito? Pues es mejor no hacer ningún acuerdo, ninguna conciliación, y conviene más dejarlo en la cárcel como mecanismo de presión hasta que aquel sopese y dé el brazo a torcer, recoja su dinero de testaferrato y pague por su libertad devolviendo lo hurtado. 

Igual sucede con el Plan Desmonte en Estraval. No tiene sentido una negociación donde no hay buena fe, sin activos suficientes, sobre valorados o litigiosos, recordemos que además del dinero escondido salen con artimañas de descaro pidiendo cuotas alimenticia para su familia. Apenas la justicia ha recuperado tan solo 41 mil millones de más de medio millón hurtados. Y ya se ha revelado que hay testaferrato en bienes y dineros, dentro y fuera del país. Sí tiene sentido  un Plan cuando hay dinero contante y sonante para cubrir la totalidad de las deudas, lo contrario es puro cuento chino. 


No se puede ser ingenuo y mucho menos cuando se está frente a una sintomatología, frente a un modus operandi de una Red Criminal en donde tienen todos los pasos de principio a fin fríamente calculados desde empresas legales, empresas fantasmas, tienen tentáculos en los aparatos jurídicos privados y de Estado que les ayuda a dar puntadas en su complejo entramado criminal, empleados, comerciales o brókeres expertos en ganar confianza y luego como hienas carroñeras sin que siquiera se note en dar la dentellada mortal. Frente a esta red criminal, se precisa tener los ojos bien abiertos y paciencia con nervios de acero para presionar a los criminales y puedan entregar lo robado.

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El top de “tumbados” en Estraval

Santiago Martinez Hernandez

En total fueron $495.000 millones los que perdieron los inversionistas, una cifra casi imposible de recuperar. Además, El Espectador conoció un documento de 2010 en el que se alertaba sobre las movidas de Estraval.
César Mondragón, uno de los dueños de Estraval. / Archivo

Fueron 4.604 personas las que se presentaron como víctimas de Estraval, la denominada pirámide que se construyó sobre la base de pagarés de libranzas falsos y que prometía rendimientos en tasas de interés que superaban las capacidades del rey Midas. Según la Fiscalía, a un inversionista le prometían hasta 22 % de ganancias por los intereses, cifras que triplicaban lo que podían conseguir en el sistema bancario tradicional. Por eso las autoridades no dudaron en calificar que el negocio de Estraval era un mercado a la sombra en el que, a hoy, hay más $495.000 millones perdidos.

El liquidador Luis Fernando Alvarado entregó hace más de una semana las listas de las víctimas que fueron aceptadas y que buscan recuperar sus inversiones. Fueron 4.602 reclamaciones las que se presentaron, de las que más del 90 % fueron aceptadas. Desde altos mandos oficiales, prestigiosos abogados, comunidades religiosas, hasta bancos, inmobiliarias, contratistas del Estado y cadenas de productos de supermercados cayeron en la presunta red de estafa que montaron César Fernando Mondragón Vásquez y Juan Carlos Bastidas Alemán junto a otras personas que hoy están en prisión.

Entre los nombres más curiosos de los miles de víctimas que invirtieron en la compra de pagarés de libranza entre 2012 y 2016 está el excomandante del Ejército, general (r) Mario Montoya Uribe, el mismo que es investigado por promover ejecuciones extrajudiciales. Montoya invirtió, junto a su esposa María Eugenia Princesa Vaca Díez, $733 millones desde octubre de 2014. Estraval alcanzó a devolverles $476 millones. Sin embargo, aún les faltan alrededor $256 millones.

Como el general (r) Montoya, también perdieron plata el Convento de Santo Domingo en Bogotá, que invirtió $1.000 millones; Hermanas Franciscanas del Espíritu Santo, que compraron créditos de libranzas por un valor de $416 millones, y las Hermanas Misioneras de Santa Teresita del Niño Jesús, la menos afectadas, pues solo arriesgaron $21 millones. Otro de los que perdieron fue el Colegio Lacordaire de Cali, que tiene embolatados $167 millones. Y la comunidad religiosa que más recursos tiene comprometidos es la Iglesia Cristiana Centro de Fe y Esperanza, con $3.302 millones.

Pero el mayor afectado por este negocio fue el Fideicomiso BBVA, con $45.899 millones. En la lista le sigue el Fondo de Empleados de Carulla (Foncarulla), que invirtió $2.474 millones. Fuentes consultadas explicaron que el liquidador está buscando la forma de recuperar la mayor cantidad de activos, pues lo que se tiene hasta el momento dista mucho de la inversión de las víctimas.

Si bien ya se tienen embargadas las oficinas de Estraval y un lote importante para asegurar la reparación, aún falta realizar gestiones para recuperar la plata que intentaron ocultar los cerebros de este desfalco días antes de que sus empresas fueran intervenidas y ellos capturados. Algunos recursos se usaron para comprar inmuebles en el exterior –como lo señaló la Fiscalía– o para adquirir acciones en Colombia. Detrás de esos negocios ya está el liquidador Alvarado.

¿Y el Banco Agrario?

Una de las grandes curiosidades que halló El Espectador al revisar las bases de datos de las víctimas de Estraval es que el Banco Agrario no aparecía en el registro. Fuentes consultadas explicaron que los abogados del Banco Agrario se presentaron como acreedores de Estraval, es decir, como una empresa que le prestó plata y no que invirtió. Lo que los dejaría en el último lugar de la cadena para recuperar los recursos, porque los afectados (las víctimas) irían primero. Sin embargo, explicaron que aún están a tiempo para presentar un recurso y lograr que sean tenidos en cuenta como parte de los inversionistas a quienes les captaron sus recursos.

El Banco Agrario invirtió desde junio de 2014 alrededor de $15.000 millones cuando compró 5.097 pagarés libranza. Eso representa en su portafolio de Banca de Personas el 0,8 %, en la cartera total el 0,11 % y en los activos el 0,07 %. Como se diría coloquialmente, en sus cuentas eso es lo de los dulces. En varias comunicaciones el Banco Agrario ha sostenido que su objetivo principal es recuperar los activos y que estaba a la espera del pronunciamiento de Supersociedades sobre quiénes fueron reconocidos como víctimas.

Alertas desde 2010

El Espectador conoció en exclusiva un documento de la justicia de Panamá de 2010 en el que ya se alertaba que empleados del Grupo Estraval estaban sacando en efectivo plata desde Colombia. El 27 de mayo de ese año fueron capturados Jorge Enrique Pardo Rodríguez y Alexánder Gutiérrez Serna en el aeropuerto de Tocumen, en Ciudad de Panamá. Les encontraron US$950.000 y $350.000 euros en efectivo y las autoridades panameñas indicaron que se trataba de un procedimiento que escapaba de la “práctica mercantil y bancaria” y era una manera sospechosa de transportar divisas.

Según el documento de la Fiscalía de Panamá, Jorge Pardo explicó que él era un empleado de la empresa de transporte de valores Taval S.A. y que estaba autorizado por la Superintendencia de Bancos de Panamá para realizar esas labores. A su vez, Alexánder Gutiérrez dijo ser funcionario de Estraval y que su rol era custodiar a Pardo y el dinero.

Las autoridades del vecino país precisaron que, si bien el traslado de dinero fue de forma legítima y no se violó ninguna norma, no se debía perder de vista que se trataba de una “modalidad de transporte de dividas que, por su forma y condiciones poco seguras y sospechosas de traslado de dinero, ajena a la práctica mercantil y bancaria, vislumbra la comisión de un delito”. Y argumentaron que, desde noviembre de 2009, Pardo realizó más de diez viajes a Panamá en representación de Teval S.A. –que pertenecía al Grupo Estraval– e ingresó al país un poco más de US$10 millones y $3,5 millones de euros. A hoy, eso representaría más de $40.000 millones. Agregaron que nunca se acreditó la procedencia del dinero.

Para Panamá, la forma en que se transportó el dinero era una figura novedosa e inusual, que generaba dudas y sospechas, pues existían herramientas tecnológicas bancarias que evitaban los riesgos de llevar efectivo. Además, que no entendían la razón de llevar el dinero en físico hasta Panamá para luego girarla a un banco en Nueva York (Estados Unidos). “Vemos cómo se da el movimiento de dinero, inicialmente en dólares y euros desde Colombia hacia panamá, para luego remitirlos a Nueva York, utilizando los entes financieros o bancarios en nuestro país y transferirlos a otras latitudes con la finalidad de ocultar su origen”, concluyó la Fiscalía panameña en el documento fechado el 27 de agosto de 2010.

Esta alerta emitida por las autoridades de Panamá no deja de llamar la atención, pues ocurrió en pleno auge de Estraval y su negocio de compraventa de libranzas. Además, se hizo seis años antes de que la Supersociedades descubriera que se estaban captando dineros. Hoy, no solo se convirtió en un nuevo caso de pirámides financieras, sino que dejó pérdidas por casi medio billón de pesos que son prácticamente imposibles de recuperar. Una tragedia que, de tener controles más severos y efectivos en el oscuro mundo de las libranzas, se pudo haber prevenido.


Tomado del periódico: El Espectador, 16 Feb 2017 

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